Psicoanálisis y marxismo

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Guillermo Delahanty

PSICOANALISIS Y MARXISMO

COLECCION FOLIOS UNIVERSITARIOS Director de la colección : Eduardo Mosches Diseño de la portada: Lourdes Ladrón de Guevara

Primera edición: Noviembre, 1987

©Guillermo Delahanty ©Plaza y Janés, S.A. de C.V. y/o Plaza y Valdés

asaabiertaaltiempoUNIVERSIDADAUTONOMAMETROPOLITANA Derechos exclusivos de edición reservados para todos los países de habla española. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio, sin autorización escrita de los editores. Editado en México por Plaza y Valdés Editores. Calle Río Guadiana, Núm. 19-A; Colonia Cuauhtémoc, C.P. 06500, México, D.F. ISBN: 968-856-125-8

HECHO EN MEXICO

a Marie Langer

El debate marxista, como todo debate serio, no niega el derecho a la fantasía ni incluso al absurdo. Eric J. Hobsbawm

PROLOGO

Mi interés en la investigación sobre el freudomarxismo se remonta a los finales de los años sesenta cuando descu­ brí, inmerso en el psicoanálisis, la teoría marxista y me pa­ reció básica la contribución de la Escuela de Frankfurt. Un primer borrador fue realizado en el año 1977 y revisado por Marie Langer, diez años después, fundamentado en sus comentarios críticos y con una comprensión del método histórico-crítico de Goldmann, elaboré el manuscrito con el nuevo enfoque y más enriquecido. Mi compromiso político y científico me motivan a criticar las condiciones de la vida estropeada en la cultura. Denunciar, sin apología, las contradicciones, de cara a la verdad, aunque cometa errores de interpretación. Como sujeto ambiguo investigo un tema apasionante, en un tiem­ po constituido, a pesar de sí mismo, en una moda, y ahora con una nueva visión, por lo menos, en el psicoanálisis re­ plantear, o retomar la radicalización del Freud olvidado y empañado por un discurso. Por último, rescatar lo recupe­ rable de las aportaciones Freudomarxistas. Deseo manifestar mi gratitud a Mario Campuzano, Psi­ coanalista de la Asociación Mexicana de Psicoterapia Ana­ lítica de Grupo y a Felipe Campuzano, Filósofo, profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco por la revisión general y crítica a mi manuscrito

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INTRODUCCION La articulación de marxismo y psicoanálisis, hoy en día, continúa en debate. Las discusiones comenzaron desde muy temprano. Las posiciones encontradas recurren a los argumentos para convencer de lo imposible o de lo probable. El impacto que ejercen Marx y Freud en el mundo ahora es elocuente. La división sociopolítica y económica del ca­ pitalismo y comunismo; y la humanidad que se enriqueció con el planteamiento innovador de la naturaleza sexual ya expresada desde la infancia. El análisis histórico-crítico comprende desde los oríge­ nes del movimiento de masas en el capitalismo, como una acción colectiva que permitió reflexionar sobre la base ma­ terial. El marxismo que sustenta su teoría en la praxis del trabajo. Se profundiza en el período inicial los ensayos de reflexión teórica sobre la problemática política que generó una visión del mundo. El método teórico crítico consiste en analizar el contex­ to socioeconómico del movimiento freudomarxista. Expli­ car las circunstancias políticas históricamente determina­ das. Conviene analizar el medio material e histórico, enten­ der la estructura económica y sus relaciones sociales. Revelar la importancia de las instituciones marxistas y psicoanalistas que confirmaron una visión del mundo, un ritual y un compromiso, y que establecieron una imagen de la sociedad. El método histórico social, de acuerdo a

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Hobsbawm, ha tomado el psicoanálisis para fondo a los sujetos y a los grupos. Según Goldmann todo estudio teórico debe realizar:

estudiar

a

“1. Restablecer la totalidad coherente del pensamien­ to estudiado ; “2. Análisis de las inconsecuencias individuales del pensador debidas a la supervivencia de las formas an­ teriores de pensamiento sobre ciertos puntos subor­ dinados o a concesiones ante los poderes establecidos; “3. Análisis de las inconsecuencias individuales del pensador debidas al deseo de eliminar las paradojas y los conflictos demasiado flagrantes con la realidad; “4. Análisis de los límites inmanentes de la visión del mundo representada por el pensador estudiado”.1 El análisis sobre las acciones humanas incluye el aspecto comprensivo y explicativo. A partir de los hechos de los su­ jetos se construyen nociones generales que permiten atra­ par lo esencial. Las ideas se encuentran vinculadas al con­ junto de la vida intelectual, social y económica, así el psicoanálisis, el marxismo, posibilitan el ensayo profundo sobre el sujeto colectivo. El contexto ideológico cubre va­ rias etapas sucesivas. El conocimiento histórico revela la toma de conciencia. El psicoanálisis-y-marxismo comprenden elementos constitutivos que expresan una visión del mundo con una coherencia interna. Es una estructura significativa con unas teorías explicativas sobre la naturaleza y al mismo tiempo proveen de una normatividad, acciones y rituales con un sen­ tido comunicativo. Para Goldmann los principios generales de todo estudio son que “a) todo hecho humano se inserta en cierto número de estructuras significativas globales cuya aclaración es lo único que permite conocer la naturaleza y la significación objetivas de dicho hecho; b) para deslindar en la realidad un conjunto de hechos que constituyen tal estructura significativa, y para separar en el dato empírico bruto lo esencial de lo accidental es indispensable insertar estos hechos mal conocidos todavía en otra estructura más

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vasta que los abarca sin olvidar nunca, no obstante que los conocimientos provisorios que se tiene de los hechos de donde se ha partido son —en la medida precisamente en que constituyen un elemento de la estructura más vasta— uno de los puntos de apoyo más importantes para despejar esta última”.2 En el análisis del freudomarxismo tomamos en conside­ ración el deslinde del objeto, del sector de la realidad, la vi­ sión del mundo, la relación de las obras con la estructura de la realidad histórica y social, el análisis secundario de la estructura intermedia: la biografía y la estructura psíquica del autor, que da cuenta la psicohistoria. En este tipo de estudio abarcativo nos fundamentamos en una epistemolo­ gía que contemple la relación entre teoría y praxis, sujeto y objeto, visión del mundo del grupo e ideología. El análisis se apoya en que por una parte el marxismo se rige por la totalidad y que el comportamiento (afectivo) de todo grupo humano en una etapa determinada se compren­ de como, de acuerdo a Goldmann —en estructura dinámi­ ca significativa. Los análisis son complementarios y se refieren a, “a) un estudio comprensivo, que supone la descrip­ ción de la coherencia interna de la estructura estudia­ da, a menudo en el nivel puramente teórico, de cierto número de estados de equilibrio privilegiados. “b) un estudio explicativo, que supone la inserción de aquella en otra estructura significativa más vasta, que la engloba y da cuenta de su evolución. “c) comprensión y explicación, son, por lo tanto, as­ pectos correlativos de una sola y única investiga­ ción”.3 Goldmann recomienda la inserción de estudios comple­ mentarios porque la estructura se encuentra en constante transformación: “a) toda transformación se presenta, en cierto aspec­ to, como proceso de estructuración, orientado hacia un estado de equilibrio privilegiado.

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“b) esa misma transformación se presenta también por otra parte como desestructuración de una o mu­ chas estructuras pre-existentes. “c) este proceso de estructuración y desestructura­ ción implica instantes privilegiados, que corresponden al paso de una estructura antigua a una nueva estruc­ tura. Son los estados que la dialéctica designa habi­ tualmente como salto de la cantidad a la calidad”.4 Los estudios se realizan en dos primeros tiempos, una para delimitar y otra la dilucidación de la estructura, sobre todo, en base a la realidad objetiva. Este método es genético porque los hechos humanos son construcciones a través de la historia.. En la investigación sobre el psicoanálisis y marxismo se analizan, a diferente nivel, las actividades artísticas, literarias e ideológicas de la vida económica y social que cubren al grupo político y al psicoanalítico. En momentos se hace necesaria una mera descripción fenomenológica. En cada fase nos situamos en la recomendación de Goldmann: “tres etapas de la investi­ gación: texto-concepción del mundo, concepción del mun­ do conjunto de la vida intelectual y afectiva del grupo, conciencia y vida psíquica del grupo- vida económica y social”.5 Nuestra meta ambiciosa es lograr un análisis espiral dia­ léctico que enlace la parte con el todo. En una investiga­ ción de esta naturaleza se franquean “a) el problema del conocimiento de lo individual y de la categoría de la tota­ lidad; b) la tesis y la antitesis, el problema de las verdades contrarias; c) la conciencia y la máquina: el problema de las relaciones entre el pensamiento y la acción”.6 Freud y Marx se ligan uno a otro y los dos a la mayoría de los sujetos de su época. El psicoanálisis-clínico y la pra­ xis marxista construyeron una teoría, una visión del mun­ do. La concepción del mundo es, para Goldmann, un len­ guaje. El psicoanálisis y el marxismo son herramientas de análi­ sis de los sujetos, pero también, son empleados para la autocrítica.

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El análisis histórico-crítico del presente ensayo también abarca: 1) el método de examen propuesto por Theodor W. Adorno que consiste en la puesta de un tema a desarro­ llar que se relacione con la obra filosófica, artística, com­ prender el movimiento social y entender la cultura, la rela­ ción de hecho y de reflexión, todo ello condicionado his­ tóricamente 2) el método de psicohistoria de Erikson en relación de la ubicación geográfica, el momento y las con­ diciones de vida del sujeto en el contexto de la comunidad, su biografía y la historia de la comunidad y la relación en­ tre los sujetos; 3) realzar lo anecdótico de la vida cotidiana para comprender cómo el asunto de la ideología penetra los afectos del sujeto; 4) desde el punto de vista psíquico se evalúa la autonomía de las ideas en conformidad con las exigencias internas, a la coherencia del pensamiento, a las ideas que representan a la clase a la que pertenece; evaluar la elección de una actividad intelectual en base a las moti­ vaciones inconscientes, a la estructura del carácter, los con­ flictos, crisis y sublimaciones; a la influencia de los padres; a las tradiciones y folklore de un ethos detectados por el preconsciente como restos diurnos; a las dotes intelectuales y el examen de la realidad que se interpreta en función de la praxis; al desarrollo de la historia de las ideas y a las ideas dominantes del período histórico. Estos aspectos configuran las condiciones para la aparición de una teoría y de un momento político. Para Baran el análisis de las motivaciones y de la conduc­ ta del ser humano ha de fundamentarse en una unidad de tiempo que comprenda la biografía y las circunstancias sociales en función del momento histórico. Con todo, com­ prender los factores escenciales que condicionan la existen­ cia de un orden social imperante. Se plantea, entonces, cuales son las condiciones necesa­ rias para que un sujeto elabore una visión del mundo y qué factores determinan la diferencia ideológica entre dos per­ sonas. En el caso de Marx y Freud, cada uno por su lado vivenciaron climas políticos socialistas y una especie de sentido cultural que cubrieron la ideología de Centro Eu­ ropa. Sin embargo solamente Marx fue comunista. Hobs­ bawm escribió que al pertenecer a la clase judía centroeu-

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ropea posterior a la primera guerra mundial vivió como su generación una triple crisis: el colapso del mundo burgués en 1914, la Revolución de Octubre y el antisemitismo cam­ bió la vida placentera, cómoda y aburrida por una catástro­ fe y supervivencia precaria. No se podía hacer planes a lar­ go plazo. En el caso de Freud, que le tocó vivir parte de esa historia se mantuvo con una falsa conciencia en el sen­ tido político como pequeño burgués. Tal vez necesitó toda su energía disponible para el descubrimiento de lo incon­ sciente. Conviene notar que Freud vivió en una población rural con fábricas de textiles, en contacto con la naturaleza y el deleite para gozar de los paisajes, de allí su afición pos­ terior por las excursiones. En cambio Marx en una ciudad de viñedos, mercantil, la competencia, el desempleo, con­ dicionaron su sensibilidad para el futuro político. El mé­ todo de Marx para el análisis económico y de la realidad social. Con Freud descubrimos el análisis de las pulsiones. La falsa conciencia de Freud significa que para la expli­ cación de la realidad social expresaba la ideología de la cla­ se dominante, si bien Freud fué un crítico social, sus aná­ lisis eran incompletos porque los reducía a factores psíquicos, aunque admitió que la base de la sociedad es económica y poseía la visión de detectar algunos indicios del proceso social en toda su dimensión cuando expuso la tesis de que la cultura oprime la vida pulsional para su beneficio. Sin embargo, opinó que la clase social “baja” es incapaz de moral y que los campesinos por sus condiciones de vida tienen embotada la repugnancia, por supuesto que la ideología se filtra en su interpretación, no obstante que reconoce lo imposible de sostener una afirmación de tal naturaleza si profundizase en este sentido. También criticó el modo de vida americano de correr cuando se pretende reducir el tiempo de tratamiento psicoanalítico. Freud fué enfático sobre la imposibilidad de que los psicoanalistas interpreten correctamente los acontecimientos políticos, ni preveer sus resultados. Marx, aunque fué un pequeño bur­ gués, su aportación teórica procedente de su praxis política, de sus análisis de los textos, comprendió el modo de pro­ ducción con sus hilos invisibles. La limitación de mi investigación es que no abarca todo

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el material riquísimo de las fuentes primarias y secunda­ rias. La elección significa un sesgo. La realidad es demasia­ do compleja para su abordaje directo, en ocasiones el inten­ to se detiene en una mera descripción, esta no siempre lo­ gra una explicación, sobre todo, con los conceptos de mar­ xismo (multiples) y de psicoanálisis (una torre de Babel). El asunto básico al que me adhiero es el intento continuo de partir de un problema de comunidad-sujeto psíquico sin las mediaciones institucionales y grupales. La pregunta sobre las condiciones sociales que permiten el desarrollo de una visión del mundo ha quedado parcialmente resuelta. En ocasiones no es posible clarificar y distinguir lo esencial de lo secundario por la complejidad del tema. Por supuesto me mantengo en un nivel teórico-histórico. Una investiga­ ción concreta de esta naturaleza requiere de la intervención de un equipo de trabajo y no de un solo sujeto, además de invertir un período de tiempo suficientemente prolongado para alcanzar un análisis exhaustivo.

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Movimiento Socialista

En la producción social de su vida, los hom­ bres entran en determinadas relaciones, nece­ sarias e independientes de su voluntad, rela­ ciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de produc­ ción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se levanta la superestructura jurídica y política y a la que le corresponden determinadas formas de conciencia social. Karl Marx.

Capítulo I. Contexto histórico-social en Europa en el siglo XIX Europa fue el asiento donde brotaron y se elaboraron las teorías de Marx y de Freud. Ambos nacieron en el siglo diez y nueve. Es importante, entonces, comprender los aconteci­ mientos históricos, o sea, las circunstancias que existen y condicionan a los seres humanos hacedores de su propia historia. La Europa de la mitad del siglo diez y nueve contaba con una población compuesta por el 70 por ciento de campesi­ nos. El crecimiento demográfico de 1870 a 1910 se incre­ mentó de 290 a 435 millones de habitantes. Las migraciones a América son masivas, la gente cambió su modo de vida y algunas de sus costumbres, con intentos de conservación, por medio de los rituales de la vida cotidiana. El hierro se extendió por todo el mundo, las vías de ferro­ carril surcan los continentes, los mares cruzados por subma­ rinos, se construye el canal de Suez que permite mayor cir­ culación de las mercancías de este á oeste y viceversa. La economía de mercado se dirige al consumidor doméstico. Las economías industriales compiten en el mercado inter­ nacional, hay concentración económica y control del comer­ cio. Es el período monopolista según Hobsbawm y el colo­ nialista de acuerdo a Rosa Luxemburg. Los países subdesarrollados incorporados al capital, sometidos a la dependencia se explotan sus recursos naturales. La depresión aumenta la

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fuerza de los intereses proteccionistas de algunas empresas y de los intereses nacionales agrarios. La revolución de 1848 modificó la formación social. Por una parte el proceso político acelerado por la restauración y por el avance de la industrialización. Con las revoluciones son derrocados los regímenes monárquicos del continente. El orden social y la ideología son legitimados por el triunfo de la burguesía. La clase obrera sin derecho a voto. Sin em­ bargo, las elecciones son democráticas, surgen partidos polí­ ticos y movimientos obreros independientes con orientación marxista. Los movimientos de masas nacionalistas ingresan a la arena política. Es evidente que la convulsión política tocó a todas las puertas de los obreros, burgueses, aristócratas y lumpenproletarios. Los científicos producen y descubren conocimientos que modifican el paradigma: Darwin, Morgan. La literatura en forma de prosa y la novela predominan ahora. El mundo de la burguesía sostenido en el hogar, el recinto donde se olvidan los problemas resultados de Tas contradic­ ciones del medio social. La familia concebida como una es­ tructura armónica, “feliz”, adornada por objetos materiales como símbolo de la posición. El ritual domestico ofrece un sentido en la vida cotidiana. Las normas del comportamien­ to eran hipócritas; la castidad para las solteras burguesas y la fidelidad de las casadas perseguidas por los jóvenes y la infidelidad tolerada para los esposos. El vestir debía de pa­ recer elegante. 1. Breve historia del movimiento obrero Thomas Hardy, zapatero, fundó la primera sociedad de obreros en Inglaterra en 1792. Después de siete fructíferos años el gobierno prohibió la discusión de grupos y las aso­ ciaciones sindicales. Las revueltas de operarios textiles ya habían acontecido entre 1792-1794. Es el primer movimiento de lucha obrera. En Manchester se realizó una manifestación de masas en 1819. Después de la abolición de la prohibición para agru­ parse es desatada una ola de huelgas durante 1825. Owen y King ofrecieron estabilidad teórica al movimiento de masas;

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las luchas entre burgueses y terratenientes en el proceso electoral para ganar escaños y poder político. Entre tanto el movimiento sindical se desenvolvía. J untos lucharon obreros y pequeños burgueses en la revolución de París en 1830. Tres años después surgió El Plan de una Unión General Laboral que asoció obreros en cooperativas de producción, restando mano de obra al capitalista. La Liga de los Justos formada por obreros, artesanos y periodistas se funda en París en 1836, y su expansión por Alemania, Inglaterra, Suiza, Escandinavia, Bruselas y Nueva York es vertiginosa. Su divisa era la igualdad de bienes o comunidad de bienes. En el año de 1847 se transforma en la Liga de los Comunistas. Considerada precursora de los partidos socialistas y comunistas actuales. El primer con­ greso se realizó del 2 al 9 de junio de 1847 en Londres. Es el año de la crisis económica y el establecimiento de la jor­ nada de 10 horas. La Liga desaparece en 1852. El fracaso de la revolución de 1848 y la década de expan­ sión económica causó la decapitación del movimiento obrero. A comienzos de 1860 las condiciones políticas y econó­ micas posibilitan el renacer de la actividad de los obreros eu­ ropeos. La insurrección polaca da lugar a la fundación de la Internacional en St. Martin’s Hall el 28 de septiembre de 1864. La comuna de París de 1871 fue la primera manifesta­ ción histórica de la revolución comunista de masas. Y la gran depresión de 1873-1896 señaló el surgimiento del mo­ vimiento obrero socialista. Es evidente la conformación de la praxis política empujada por las crisis económicas. 2. Situación socioeconómica en Alemania y Prusia En el siglo XIX los sistemas económicos, dijimos, se funda­ mentaron sobre la propiedad privada y la libre empresa. En Alemania las técnicas industriales se hallaban retrasadas, la historia económica alemana posterior a las guerras napoleó­ nicas se vincularon con el sistema agrario y se firmaron tra­ tados comerciales liberales con los prusianos. El hilado de algodón, la minería del carbón y algunas industrias metalúr­ gicas habían avanzado por medio de una producción a gran escala.

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La clase burguesa se consolida, y padece los efectos de la Reforma, de la guerra de los 30 años. Los campesinos más pobres se convirtieron en agricultores asalariados. Se pro­ mulgó la constitución y las masas se sublevaron. Los grupos reaccionarios intentaron emplear su prestigio con la aristo­ cracia feudal. Prusia era la mas poderosa de los estados alemanes. La competencia económica entre la aristocracia. La reacción feu­ dal se olvidó de sus promesas al pueblo y promovió el fraca­ so de las iniciativas políticas. Se suprimieron las grandes corporaciones, el territorio fué consolidado en una zona aduanera. De hecho, las primeras críticas sociales se levanta­ ron en esta región. La producción urbana estuvo dominada por el sistema gremial. La estructura política de Alemania fue dividida en 39 estados, absolutistas, formando la confe­ deración garantizada por la Santa Alianza de Prusia, Austria y Rusia. Heine escribió que el sentimiento de libertad animaba a los obreros y antes a los poetas y sabios. “En la época de la primera revolución... en toda Ger­ mania dominaba una especie de tranquilidad brutal, pero tal movimiento conmovía nuestra literatura. El autor más solitario, el que vivía en el rincón más apartado de Alemania, tomaba parte de ese movimien­ to. Sin un conocimiento exacto de los acontecimientos políticos, por una especie de afinidad secreta, sentía la importancia social de los mismos y la expresaba en sus escritos”.1 Renania estuvo dominada por Francia de 1794 a 1814. Trier era la capital del departamento del Sarré. Entonces Renania vinculada con la Revolución Francesa logró su con­ solidación legal y administrativa bajo el dominio de Napoleón. El desarrollo de su industria textil y metalúrgica fué rápido, su burguesía era poderosa y aprovechó el mercado francés. Prusia recibió la Renania, región cuyos principados tendie­ ron a Francia pero Inglaterra pretendió conquistar una po­ tencia frente a Alemania y Prusia se beneficiaba de esta ten­

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dencia británica. Prusia padeció un colapso económico en 1806. La revolución francesa fué asimilada ideológicamente por los artesanos y los intelectuales germanos. La guerra de libe­ ración de 1813 dirigida por Prusia logró la conformación de un ideal nacionalista y democrático formando sociedades secretas estudiantiles. La clase obrera prusiana procedió de la clase campesina como resultado de los cambios socioeconómicos. Los cam­ pesinos divididos en los de dominio y los privados. Los pri­ meros recibieron la protección de Federico el Grande, que suprimió los servicios domésticos y la posesión de las tie­ rras, entonces se ampararon con la ley de la herencia. Para los campesinos privados el asunto fue complicado porque quedaron excluidos de la regulación de la tierra, prestaban su servicio a los hacendados. Por la implantación de la re­ molacha azucarera temporal se convirtieron en jornaleros porque fueron contratados por temporada, además, el con­ trato era con extranjeros procedentes de Polonia y Galitzia.

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Capítulo II. Marx y el marxismo 1. Karl Marx exilio y asilo Karl Heinrich ha-Levi Marx Pressburg nacido el 5 de mayo de 1818 en Trier, Prusia. En este año se registraron algunos acontecimientos de interés general: un congreso de Aix-LaChapelle; las tropas aliadas salen de Francia-, una epidemia de tifus recorre Europa; y Beethoven compone la sonata opus 106, Hammerklavier. Goethe describió Trier a fines del siglo diez y ocho: “La ciudad tiene un carácter muy particular. Se afirma que posee más edificios religiosos que cualquier otra ciudad de su misma categoría... en el interior de las murallas está dominada, más bien sofocada, por igle­ sias, capillas, claustros, conventos, colegios, sedes de órdenes caballerescas y de órdenes menores. Y al exterior permanece bloqueada, más bien aislada, por abadías, parroquias y cartujas”.1 Cuando Marx estudió el equivalente de la educación ele­ mental su profesor de historia participó en una manifesta­ ción a favor de la libertad de prensa, lo cual, provocó que fuese vigilado por la policía; la escuela fue registrada y en­ contraron panfletos y sátiras antigubernamentales, causando que así fuera destituido de su cargo. De la breve biografía de Marx solamente me centraré en

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su praxis política excluyendo su vida interna de familia2 y su formación intelectual, con el objeto de señalar la impor­ tancia de la práctica social de un sujeto determinado histó­ ricamente. Marx se une al Círculo de Colonia en 1842; desarrolla un extenso trabajo en resumir obras sobre la historia, filosofía y arte. Se ocupa de las cuestiones económicas por los deba­ tes de la Dieta Renana sobre la tala de madera y la parcela­ ción de la tierra de los campesinos de Mosela. Marx mostró, en ese entonces, ambivalencia hacia las ideas socialistas. Un año más tarde emigra a París y establece contacto con las sociedades secretas socialistas y comunistas. Ya había escri­ to unas referencias teóricas sobre el comunismo. En marzo expone su primera toma de posición comunista. Entre abril y mayo se comunica con la Liga de los Justos y es encarcela­ do; se adhiere al comunismo en la primavera de 1843. En junio la sublevación de los tejedores de Silesia lo tras­ torna profundamente por la demostración violenta del régi­ men, un acontecimiento capital para el proceso político de Marx. En el otoño pertenece al movimiento comunista, es el año en que se organiza el primer Sindicato de Obreros en Alemania. En la primavera de 1844, a los 25 años, ya había desarro­ llado la Teoría Materialista de la Historia y se compromete por la lucha del proletariado. Un año más tarde lo expulsan de Francia y radica en Bruselas continuando sus estudios económicos. Publica con Engels La Sagrada Familia e ini­ cian la redacción de la Ideología Alemana. En Bruselas crea la primera organización política, un Comité Comunista de Correspondencia junto con Wolff y Engels; celebraron reu­ niones e intercambio de cartas con los militantes obreros de Inglaterra, Francia y Alemania, sobre todo con las secciones de la Liga de los Justos. Por fin, ingresaron a la Liga. En di­ ciembre de 1845 renunció a la ciudadanía prusiana. Después del Congreso de la Liga de los Comunistas fundó otra vez con Engels y Wolff la Sociedad Cultural de los Obreros Ale­ manes en 1847 con el objetivo de comprender la estructura económica de la sociedad burguesa e intervenir en el proceso histórico de la revolución social. Publica el Manifiesto del Partido Comunista redactado en alemán en Londres en ene­

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ro de 1848. Viaja a Viena por casi dos semanas en el mismo año para reunirse con los lideres democráticos. Asiste a una reunión del CLub Democrático y pide la dimisión del Go­ bierno. Ofrece dos conferencias en la Asociación de Obre­ ros: “desarrollo de los movimientos obreros en Europa” y “el trabajo asalariado y el capital”. Ahora en marzo 3 de 1848 es expulsado de Bruselas. Un breve lapso de un mes en París y se instala en Colonia el 10 de abril de 1848. Es importante mencionar el acontecimiento de la revolu­ ción alemana de 1848 y la vinculación de Marx en ella. Las condiciones que determinaron la rebelión germánica son las siguientes: por mediación de Prusia se establece la aduana en el norte del país para contrarrestar las exigencias de la unifi­ cación nacional de la burguesía, avanza el desarrollo capita­ lista y con ella el impulso liberal por la promulgación de la constitución en Prusia, sobre todo en la Renania; la pobla­ ción aumenta 50 por ciento agravando la presión solare la posesión de la tierra; la deuda de los campesinos se incre­ menta; la depresión de la agricultura y el comercio son fac­ tores que provocan la inquietud en el campo y en las ciuda­ des. En febrero de 1848 la rebelión de Paris derroca la monarquía constitucional de Luis Felipa; el 13 de marzo el levantamiento popular en Viena; el 18 la revolución en Berlín.3 En este período Marx milita en la Liga Comunista y su base de operaciones es la Nueva Gaceta Renana. Marx con­ trola el Comité Central de la Liga. Pertenece además a la Sociedad Obrera con 5,000 miembros. Cuando el fundador de este organismo convence a los miembros de boicotear las elecciones de la Asamblea Nacional Alemana, sin acatar con ello las disposiciones de la Liga, Marx disuelve el Comité Central. Sólo se dedica a la revista. En ese entonces, mien­ tras se publica el periódico el movimiento revolucionario de marzo logra concesiones democráticas en Prusia, Austria y Alemania pero el Estado mantiene el control del ejército y la burocracia; Italia en guerra contra Austria; en Francia es derrocado el gobierno provisional de socialistas por medio de las elecciones; en Inglaterra la manifestación de los cartistas termina en una oscura y grave confusión; en Bélgica

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la burguesía contiene el movimiento obrero con la conce­ sión de reformas. Marx decidió concentrarse en la lucha contra los regí­ menes absolutistas, los obreros se quejaron de la indiferencia de los periódicos a los intereses de los trabajadores. En el fondo Marx buscó la liberación de los oprimidos, incluyen­ do a los obreros, aunque enfocó su atención al problema nacional, además, sugirió que también la burguesía liberal se uniese a la proletaria para alcanzar el aniquilamiento de la monarquía, sin embargo, después de junio observó la impo­ sibilidad de la unidad. Pasado el verano del 48 Marx se con­ solida en la Sociedad Obrera y junto con Engels presionan para que se iniciasen trabajos de agitación entre los campesi­ nos. El 17 de octubre Marx es electo presidente de la Socie­ dad Obrera, el 16 de mayo de 1849 es expulsado de Colonia Marx en Paris en junio de 1849. Marx se instaló en Londres el 24 de agosto de 1849, ha­ bía quebrado el periódico y tuvo que saldar deudas con la venta de sus muebles, además, recibió una colecta organiza­ da por Lassalle. En Hamburgo funda una revista sobre eco­ nomía. Es invitado a participar como corresponsal en un diario de Nueva York enviando los artículos desde Londres. Aprende español y lee a Cervantes.4 Hace un nuevo esfuerzo por fundar otra vez la Nueva Gaceta Renana. Disuelve la Liga de los Comunistas en 1852 y se retira a su gabinete sin participar en ninguna de las organizaciones políticas. Un día común y corriente en su retiro de la actividad política: se levanta de las 8 a 9 de la mañana, bebe una taza de café, lee los periódicos y empieza su trabajo en el gabinete hasta las dos o tres de la mañana. Interrumpe su labor para comer y luego duerme una breve siesta en un canapé. Por la tarde sale a pasear. Y después retoma su producción intelectual en su escritorio.5 Ocupó por una breve temporada la dirección de un perió­ dico que desaparece pronto. Marx y Lassalle se encuentran en varias ocasiones en Berlín y Londres durante un par de años. Marx escribe 35 artículos para el periódico Die Presse de Viena. Suponemos que es conocido de primera mano por los burgueses austríacos. 6 Después de nueve años de retiro vuelve a la política orga­

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nizada con la fundación de la Asociación Internacional de los Trabajadores en 1864. En rigor Marx no la organizó, sim­ plemente se incorporó al movimiento y trabajó intensamen­ te. En esta década la industria es consolidada en Europa, la clase obrera incrementa su número superando a los artesa­ nos y asalariados precapitalistas. Después de 1860 se desa­ rrollaron movimientos ae masa proletarios en Europa Cen­ tral, Occidental y los Estados Unidos. Marx acepta la postulación a la presidencia de la Asocia­ ción General de Obreros Alemanes fundada por Lassalle (quién también organizó el primer Partido Socialista Ale­ mán) en diciembre de 1864 sin obtener la nominación por­ que es desconocido por la nueva generación de obreros alemanes militantes. Tampoco consiguió afiliar al partido a la Internacional porque los estatutos prohibían las adhesio­ nes mundiales, solamente colaboró para el periódico lassallista hasta que el sucesor de Lassalle apoyó la. política na­ cional de Bismarck. La primera conferencia del Consejo Central de la Interna­ cional se celebra en 1865 y Marx participó con una diserta­ ción. Un año más tarde le escribió a Engels sobre la discu­ sión que tuvieron en el Consejo sobre la guerra austroprusiana. Es propuesto como presidente del comité general de la Internacional sin aceptar argumentando que debía ocuparlo un trabajador manual, no obstante admitió ser secretario y participó activamente en el programa de la Internacional. El primer volumen de El Capital se publicó en 1867. En este año recibió la visita de Kautsky, Bernstein, y mantiene contacto con los grupos revolucionarios de Rusia. Es curioso que en Alemania no influyó sobre el movimiento obrero. La Comuna de París de 1871 fue producto del movimien­ to obrero y de la pequeña burguesía contra la capitulación de las clases dominantes frente a Prusia. Marx orienta su ac­ tividad hacia este acontecimiento y escribe un texto político sobre la guerra civil francesa. En Londres es calumniado y amenazado como instigador de la Comuna. Marx asistió a un Congreso Internacional en la Haya en septiembre de 1872, su presencia es motivada por la crisis interna como resultado de la pugna entre los bandos de Ba-

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kunin y los de él. La victoria de Marx fue sobre el papel, un año después el anarquista ruso había sido expulsado de la organización en Londres. El triunfo de Marx consistió en proponer a través de Engels, el traslado del Consejo General a Nueva York. La Internacional quedó disuelta entonces en el Congreso de Filadelfia en 1876. Marx había escrito relati­ vamente poco en los últimos años de su vida, se orientó hacia el trabajo político organizado y creía que la Interna­ cional era un organismo para crear conciencia al proletaria­ do. Murió en Londres el mes de marzo de 1883. Los marcos sociales que condicionaron la evolución ideo­ lógica de Marx fueron: 1) las sociedades secretas de los obre­ ros de Paris (1840-1841); 2) las opiniones de Heine y Von Stein; 3) la Liga de los Justos; 4) la sociedad burguesa del siglo XIX; 5) la inteligencia neo-hegeliana; 6) la efervescen­ cia de las ideas progresistas; 7) la actividad de los grupos so­ cialistas; 8) el contacto con la clase obrera; y 9) la produc­ ción literaria. 2. Breve historia del marxismo El marxismo surgió entre fines de 1843 y principios de 1845 cuando el joven filósofo Karl adoptó las posturas comunis­ tas de Francia. En el momento en que el marxismo apareció en la escena mundial ya existía un movimiento obrero orga­ nizado, políticamente influyente a escala nacional y bajo la forma de sindicatos, cooperativas de consumo y con dirigen­ tes políticos liberales-laboristas. Marx era radical, demócrata jacobino antes de ser comu­ nista, perteneció junto con Engels al movimiento liberal del hegelianismo joven. El socialismo fue acuñado por Owen en 1820 y el comu­ nismo como una forma de bienes es empleado por primera vez por Cabet en 1840. Marx creó la primera organización política en Bruselas en 1846; en septiembre del año siguiente se fundó la primera revista marxista en Francia y la Liga Comunista de 1847 se le puede considerar como el primer partido marxista. El marxismo no precedió al movimiento obrero inglés, ni tuvo que ver con la Internacional, ni con la Comuna de Pa-

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ris. Es más, Marx escribió a los franceses: “todo lo que sé es que no soy marxista”. Es comprensible la reflexión por­ que la idea básica de Marx era la constante revisión critica de la teoría para evitar el anquilosamiento, tendencia posible con el dogmatismo de las tesis de Marx por sus seguidores. Las fuentes del marxismo se encuentran en la filosofía alemana: Kant, Hegel; en la economía política inglesa: Adam Smith,7 David Ricardo, James Mill; en el socialismo francés: Fourier, Saint-Simon; en los jóvenes hegelianos de izquierda: Bruno Bauer, Ruge; su estrecha colaboración con Engels; la tradición judía; la literatura; las ideas del padre sobre Rousseau y Voltaire; más tarde, Darwin, Morgan y Maure. De Hegel tomó el énfasis en el pensamiento crítico negativo; retoma la explicación sobre religión de Fauerbach; de Tocqueville que es posible la soberanía popular; de Heine la democracia; de Spinoza la conciliación de la necesidad con libertad. Los descubrimientos científicos de Marx son la concepción materialista de la historia y la teoría de la plus­ valía. Marx consideró su ciencia como proletaria y revolu­ cionaria. La ruptura con sus antecesores es de clase. El centro epistemológico es el interés histórico objetivo de la clase obrera.8 El programa de todo movimiento obrero defi­ nido por Marx: agitación por la libertad política total, regla­ mentación de la jomada de trabajo y la cooperación interna­ cional sistemática de la clase obrera en la gran tarea histórica que debe llevar a cabo en beneficio de toda la sociedad.

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Capítulo III. La situación política en Austria Es necesario explicar los acontecimientos sociales, económi­ cos, políticos y culturales de Austria porque allá se originó el psicoanálisis y más tarde el intento de vinculación con el marxismo. Así es posible comprender la ideología de Freud y la visión del mundo del grupo de psicoanalistas marxistas. 1. Comprensión sociopolítica La situación política de Austria-Hungría y Viena en 1851 es analizada por K. Marx en dos artículos publicados en el pe­ riódico The Tribune de Nueva York. De Austria, el 7 de noviembre, escribió “la clase mercantil y manufacturera tenía escaso desa­ rrollo en Austria... los fabricantes, gozaban de protec­ ción... los pequeños comerciantes estaban encerrados dentro de los estrechos límites de los gremios medie­ vales... La educación estaba completamente en manos del clero católico... La introducción de las máquinas y del vapor hicieron acrecentar, como ya había ocurrido en todos lados, las antiguas relaciones y las condiciones de vida de todas las clases de la sociedad... el estableci­ miento de los ferrocarriles vino a acelerar el movimiento industrial e intelectual... ”1 En cuanto a Viena escribió el 12 de noviembre de 1851

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que el 13 de marzo de 1848, el pueblo de Viena derribó el poder del príncipe Metternich y lo hizo huir vergonzosa­ mente del territorio: “La revolución de Viena puede decirse que fue realiza­ da por el casi unánime deseo de todos. La burguesía (con excepción de los banqueros y agiotistas), los pe­ queños industriales y los trabajadores se levantaron todos y cada uno en contra del gobierno, detestado por todos y tan universalmente aborrecido... La clase media fue moralmente la más predominante... los obreros, por su parte, faltos de trabajo, eran empleados en las obras publicas a expensas del Estado, y el dinero para estas atenciones era desembolsado principalmente para los contribuyentes o directamente por la ciudad de Viena... los fabricantes, cuyos ingresos estaban en rela­ ción con el consumo que pudiera hacer la gente acomo­ dada y la aristocracia de una corte extensa, se veían de improviso perjudicados por la Revolución, que llevaría consigo la ausencia de la aristocracia y de la corte; el comercio se hallaba estancado, y las continuas agita­ ciones y la excitación constante de los trabajadores no eran las condiciones más apropiadas para que la perdi­ da confianza renaciera”.2 En otros dos artículos publicados en el mismo periódico al año siguiente relató los acontecimientos de la insurrección en Viena, que no lo voy a incorporar porque rebasa nuestro objetivo para el presente documento. Incluir el texto de Marx sobre Viena es conocer de qué manera analiza un acontecimiento que gira históricamente en el sitio donde Freud creció, una ciudad con fuerte movimiento de masas. 2. Movimiento socialista La revolución social de los trabajadores llegó a Viena el 13 de marzo de 1848. Pocos meses después es restaurado el imperio de los Habsburgo padeciendo cuatro mil muertos. Se abolió la servidumbre que contaba con 37 millones de

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habitantes. El imperio participó en dos guerras, una contra Italia en 1859-1860 y la otra contra Prusia en 1866. El movimiento socialista austríaco, derivado del alemán, se formó en 1860. En Viena fue instalada una rama de la Asociación General Obrera Alemana de Lassalle. Marx y Engels consideraron que Lassalle era sectarista y opuesto al movimiento internacional de los obreros. Los obreros obtu­ vieron el derecho de formar sindicatos en 1866. El Partido Social Demócrata Alemán se fundó en 1867 bajo la influencia de Lassalle. Los socialistas austríacos asi­ milaron el marxismo y establecieron conexión con el nuevo partido alemán en el congreso de Eisenach en 1869, allí se fusionaron marxistas y lassalleanos aunque por muy tiempo.

breve

Los socialistas austríacos se encuentran en medio de las posiciones siguientes: en un extremo los ortodoxos (Kautsky, Plejanov) por la existencia de una ciencia objetiva de la historia y de lo social, y en otro el reformismo (Vorländer) por un socialismo ético, entonces se establece como austromarxismo o Internacional 2 y medio en el período de 19041939. “En una prolongación de Kant, quien descubre la conciencia social, a Fichte quien introduce la idea de acción y a Hegel quien convierte en histórica esta conciencia social y plantea el problema de las leyes que rigen su dinamismo”.3 El movimiento socialista austríaco realizó una manifesta­ ción obrera ante el Parlamento vienés para promover el de­ recho a la reunión pública y a la asociación sindical. El año próximo obtuvo su victoria. La crisis económica de 1873 casi destruyó a los sindica­ tos. Asociados a la Internacional contaban con 35 mil miem­ bros. El gobierno austríaco sometió al movimiento socialista desde 1877 a 1898. El partido Socialdemócrata, de inspira­ ción marxista se fundo en Austria en 1888. Dirigido por Viktor Adler. Viktor Adler (1852-1918), de familia judía acomodada, médico psiquiatra, fundó un periódico semanal con el fin de agrupar a las nuevas facciones socialistas en un partido. De este periódico surgió el famoso diario Arbeiter Zeitung, ór­ gano básico del partido. En el verano de 1882 conoce a Kautsky, y a Engels en agosto de 1883. Engels lo visitó en

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Viena diez años después. Kautsky colaboró con Adler en la redacción de los estatutos del partido. Engels le escribió dos cartas a Adler, una el 4 de diciembre de 1889 comentando un libro sobre la revolución francesa y la comuna de Paris. Ya Adler le había escrito a Kautsky desde Berggasse 19, el 21 de agosto de 1886, sobre una próxima visita a Engels. Cuando Adler estuvo preso le solicitó a Engels una guía para leer El Capital en la cárcel Engels le escribió desde Londres el 16 de marzo de 1895.4 Adler fue un marxista ortodoxo, lider con prestigio en la organización socialista y conci­ liador. La estructura y el programa del nuevo Partido Socialdemócrata Obrero de Austria estaban basados en el Partido alemán. Su objetivo era trabajar con los obreros aunque teóri­ camente independiente de ellos. La clase obrera austríaca celebra el día de trabajo el primero de mayo desde 1889. El socialismo austríaco en rigor estuvo maniatado al apa­ rato jurídico con la restricción sobre el derecho de reunión e incluso de asociación. Se prohibe el movimiento socialista de 1884 hasta 1891 subyugado por el régimen policiaco. A fines de los años ochenta crece el movimiento socialista, Adler logra agrupar a los obreros desde 1886. En el parla­ mento se reforma el voto liberando a los judíos perseguidos por las crisis económicas en 1892. Cuatro años más tarde la clase obrera obtiene el derecho a voto excepto los servidores feudales. Por fin se alcanza la victoria socialista en Viena ocupando 14 puestos en el parlamento. Adler organizó una huelga general de 24 horas en 1905. Su propósito era convertir ese día especial en la etapa final de un proceso que comenzaría con reuniones públicas para preparar a los trabajadores. Dos años después se ganaron 87 puestos gubernamentales. Había 540,000 sindicalistas y 150,000 militantes en el partido y más de un millón de vo­ tos en las urnas. El partido socialista se dirigió hacia la derecha apoyando al estado Austro-Hungaro en la necesidad de una defensa nacional. La organización socialista austríaca era pacifista y antimilitarista. Amantes de la paz. Se disuelve el imperio. Con el alcance parlamentario su objetivo fueron las reformas sociales y económicas, una legislación adecuada del trabajo.

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En Viena, los judíos desempeñaron un papel prominente. El socialismo fue una forma de vida creando sus institucio­ nes. Los socialistas vieneses fueron los más cultos del prole­ tariado en el mundo. La ilustración fué un factor de solida­ ridad. Con sentido lúdico organizaron fiestas en masas, y con un alto nivel de camaradería. Lucien Goldmann estableció que en los grupos sociales se apoyó la monarquía, sostén del gobierno, para su mante­ nimiento: “por una parte la burocracia que el Estado creó en la burguesía, a la cual dió títulos de nobleza; por otra parte los judíos, que no son centrífugos porque no existe la posibilidad de un Estado judío en AustriaHungría (lo que quizás era el único lugar donde había algunos judíos generales o que tenían altas funciones en el Estado, sin contar el papel que representaban en la vida intelectual); y en fin, los socialdemócratas, que piden una autonomía cultural pero que están contra la fragmentación del imperio”.5 El marxismo austríaco fue censurado por Plejanov y Le­ nin como empiristas críticos por su filosofía kantiana, por prescindir de la dialéctica y por abandonar el determinismo materialista. Adler no contribuyó a la teoría socialista, fue un jefe político e intentó solucionar problemas prácticos de la unidad socialista. Otto Bauer (1881-1938) fundó el periódico Der Kampf junto con Renner y Braun e inició la serie Marx-Studien. Na­ ció en Viena y fue secretario del Partido Socialista Parla­ mentario Austríaco. Es un notable teórico y publicó varios libros, entre ellos, sobre el problema de las nacionalidades. Más adelante señalaré el asunto epistemológico de Bauer. Es prisionero en Rusia durante la guerra y permanece, ya libre, en la Revolución de Octubre. Los socialistas controlaban Viena mientras que el Partido Social Cristiano, antisemita, dominaba todo el país que de 50 millones de habitantes en el imperio se redujo a 6 millo­ nes, y de estos, 2 millones vivían en Viena. En 1919 se for­ mó la coalición entre el Partido Socialdemócrata, el Social-

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cristiano y el Nacionalista alemán quedando como canciller K. Ronner y como secretario del exterior Otto Bauer, y co­ mo presidente Seitz, los tres socialistas. Llegaron al poder en una ola de inquietud y rebeldía de las masas. Proclama­ ron jornadas de 8 horas. Una facción del Partido Socialdemócrata formó el Partido Comunista. En 1920 los socialdemócratas perdieron la mayoría en el parlamento, pero no en Viena donde establecieron una política social en cuanto a vivienda, subsidios a desempleados, educación para adul­ tos, servicios sociales, rentas de bajo nivel, bloques de apar­ tamentos para trabajadores. Viena “roja” fue la admiración de los socialistas de todo el mundo. Otto Bauer presentó un proyecto para establecer comunicados locales que se basa­ ran en un sistema de comunidad de la tierra cuyo funciona­ miento fuera con pequeños granjeros, propietarios de gana­ do y lecherías que emplearan la tierra común y el crédito y mercado de cooperativas, y por medio de un comercio de granos como monopolio estatal, pero los campesinos no lo apoyaron. Austria contenía propiedades agrícolas pequeñas y se ocupaba de la industria de la leche y cría de ganado y no mucho del cultivo de cereales. Después de 1920 los socia­ listas quedaron fuera del parlamento. En 1922 se formó un gabinete reaccionario y antisocialista encabezado por mon­ señor Seipel, socialcristiano. En julio de 1927 sufrieron una derrota los socialistas, la causa fue un encuentro armado entre el Heimwehr, dirigidos por terratenientes y reacciona­ rios, y en defensa propia los trabajadores urbanos fueron asesinados en un asalto por esta banda de reaccionarios. Los asesinos fueron arrestados y enjuiciados y absueltos. Ante esta injusticia evidente los obreros formaron una manifesta­ ción, asaltaron el Palacio de Justicia y lo incendiaron, mien­ tras la policía mató a más de 80 manifestantes y hubo más de mil heridos. El partido Socialdemócrata tenía una ala derecha y una izquierda dirigida por Otto Bauer. Seipel fue canciller des­ pués de 1927 y permaneció año y medio, quería negociar con los socialdemócratas y propuso que el pueblo eligiera al presidente y no el parlamento. Propuso una coalición en la que él sería canciller y Bauer vicecanciller en 1931, pero fué rechazado por los socialistas. Se acababa de producir el co­

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lapso del banco de los Rothschilds, repercutiendo en el mundo la depresión. En 1932 los nazis aparecieron en las elecciones municipales y regionales de Austria. Dollfus sus­ tituyó a Seipel en 1932. En 1933 su gobierno necesitaba dinero y sugirió pagar los salarios de los ferrocarrileros en tres abonos, estos protestaron y fueron despedidos en masa. Se presentó el problema al Parlamento, siendo derrocado el gobierno pero debido a un error de un socialista que votó con la papeleta de un vecino, provocó una disputa causando la renuncia del orador oficial Renner y le siguió su colega católico, vicepresidente decre­ tando el gobierno la existencia nominal del parlamento. En 1934 se convirtió en dictador de un fascismo católico. En febrero de 1934 hubo un cateo en el Partido Socialista; en Linz protestaron los militantes y lucharon. En Viena se organizó una huelga general. La sección de obreros armados del Schutzbund lucharon durante cuatro días, el gobierno atacó y sufrieron daños el Karl Marx Hof y otros edificios de departamentos de los obreros. El comandante Fey fusiló sin juicio previo a los manifestantes prisioneros y el Partido Socialista fué disuelto, lo mismo que los sindicatos. Bauer se exilió en Brno, Checoslovaquia. En julio de 1934 los nazis intentaron el golpe de estado, mataron a Dollfus; luego recu­ perada la cancillería por el gobierno austríaco, ejecutó a al­ gunos nazis ocupantes. Von Schuschnigg sucedió a Dollfus. En 1938 Hitler obligó al canciller a ofrecerle la secretaría del interior al nazi austríaco Von Seiss-Inquardt y el 11 de mar­ zo renunció el canciller debido a la ocupación alemana. El pensamiento teórico de Bauer es analizado por Vranicki quien supone que el socialista austríaco no comprendió la esencia de la dictadura del proletariado, sino que la con­ trapone a la democracia, que es el medio, por lo menos en Austria, de alcanzar el poder y la transformación socialista de las relaciones sociales. La epistemología marxista en base al proletariado estable­ ce —de acuerdo a Lówy— que es la última clase revoluciona­ ria para alcanzar el reino de la libertad, o sea, el dominio consciente y racional de la comunidad humana sobre su vida social.

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Freud.

El motivo de la sociedad humana es, en su raíz última, económico; como no posee los medios de vida suficientes para mantener a sus miembros sin que trabajen, tiene que res­ tringir su número y desviar sus energías de la práctica sexual para volcarlos al trabajo. Sigmund Freud.

Capítulo IV. Freud y el movimiento psicoanalítico 1. Atmósfera cultural de Viena Viena, ciudad paradójica. Los intelectuales y artistas gene­ raron notables ideas y espléndidas obras de arte. Schönberg creó la música de doce tonos. La literatura de Kafka —pro­ cedente de Praga impacto a los vieneses. Arthur Schni­ tzler, alma gemela de Freud, escribió su obra con escenarios de café, teatro, balneario; su motivo básico: el amor y el engaño. Freud le escribió el 14 de mayo de 1922: “Me he atormentado a mí mismo preguntándome por qué en todos estos años jamás había intentado que tra­ báramos amistad ni charlar con usted... la respuesta contiene esta confesión, que me parece demasiado ín­ tima. Creo que le he evitado porque sentía una especie de reluctancia a encontrarme con mi doble. No es que me sienta normalmente inclinado a identificarme con otra persona, ni que deje a un lado la diferencia de ta­ lento que me separa de usted; pero siempre que me de­ jo absorber profundamente por sus bellas creaciones paréceme hallar, bajo su superficie poética, las mismas anticipadas suposiciones, intereses y conclusiones, que reconozco como propios”.1 Loos, el pionero de la arquitectura moderna. Husserl ela­ boró la fenomenología. Wittgenstein, Carnap y otros funda­

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ron el positivismo lógico y la filosofía lingüística. Los cafés facilitaron el intercambio de ideas, permanecían horas en un encuentro los pensadores de la comunidad hu­ mana. Contaban a su disposición periódicos, revistas, libros; una pequeña biblioteca al servicio de los intelectuales. La diferencia de clases era de rango y riqueza, pero, sin la barre­ ra cultural. Sin embargo, la gente de los bares y tabernas, que por sus condiciones económicas no alcanzaron un nivel educativo óptimo, crearon seudofilosofías. En la Viena de Freud apreciaban la exquisita comida y la estimulante bebida, los deportes y paseos, las sinfonías de Beethoven y el placer estético de la literatura. La apertura sexual es evidente. Las relaciones son discutidas y pondera­ das. La ciudad fue considerada sexualmente licenciosa. Ste­ fan Zweig mencionó las dificultades de los jóvenes a fines del siglo diez y nueve considerados románticos pero, con enfermedades venéreas. La prostitución proliferaba. Después de 1916 se desataron las sátiras y comedias sobre la deca­ dencia y la inmoralidad. Freud comentó que la sensualidad vienesa no fue signifi­ cativa para explicar el comienzo del psicoanálisis como pro­ ducto del medio social. Creo que los hechos sociales y las condiciones humanas permitieron a Freud descubrir lo in­ consciente dinámico y las pulsiones sexuales. 2. Biografía política de Freud Es una breve exposición de la vida política de Freud, no en el sentido marxista de praxis sino un análisis de los elemen­ tos conformados con el quehacer y el uso del poder conecta­ dos con la vida cotidiana. Sigismund Freud Nathansohn nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg, Moravia, una zona de extensos distritos ocupa­ dos por socialistas. La familia Freud, por problemas econó­ micos, se trasladó a Viena en 1860. Cuando Freud fué niño deseaba ser un lider. Admiró a Anibal, Masena y a Crom­ well. En un periodo de vacaciones visitó a sus parientes de Manchester, Inglaterra, a los 19 años en 1875 (Engels vivió allí hasta 1870). Sigismund cambió su nombre a Sigmund en 1878.

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Titulado como médico neurológo realizó su práctica con pacientes de la clase proletaria, en cambio su atención priva­ da estuvo dirigida a pacientes de la clase burguesa constitu­ yendo el 74 por ciento de su clientela. Durante seis meses estudió en París con Charcot en 1885.2 De regreso pronunció una conferencia sobre la “histeria en el hombre” en la Sociedad Médica de Viena el 15 de oc­ tubre de 1886. Se quejó de la “mala recepción” y lo hirió profundamente; lamentó varios años después el aconteci­ miento. Freud se enlazó bajo el jupah con Martha Bernays el 13 de septiembre de 1886.3 Procrearon seis hijos: Matilde, Jean Martin (por Charcot), Oliver (por Cromwell), Ernst, Sophie y Anna que se dedicó al psicoanálisis y además “ana­ lizada” por su padre. Freud obtuvo el grado de docente privado en enfermeda­ des del Sisterna Nervioso con la posibilidad de impartir cáte­ dra en la Universidad de Viena sin obligación, al margen del programa, y sin ganar dinero de 1885 a 1897. En el año de 1900 no fue ratificado por la actitud antisemita de los círcu­ los oficiales, y por la reputación negativa sobre los asuntos sexuales. Sin embargo, veinte años después recibió el título de profesor ordinario pero excluido de la Facultad como el nombramiento lo exigía; con ironía burlona comentó: “es un título hueco”.4 Freud se adhirió a la logia masónica de judíos liberales B’nai B’rith5 después del ascenso de Lueger a la alcaldía de Viena en septiembre de 1895. En las cavernas de San Can­ dano Freud se encontró por casualidad a Lueger,6 el perse­ guidor de los judíos, en 1898.7 Freud fue premiado en tres ocasiones, una el 5 de mayo de 1926 el alcalde de Viena le otorgó un diploma de ciudadano honorario. Recibió el premio Goethe de Frankfurt el 18 de agosto de 1930; y finalmente, se fijó una placa conmemora­ tiva en su honor en la ciudad de Freiberg el 6 de mayo de 1931.

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3. Raíces políticas del movimiento psicoanalítico El nombre psicoanálisis Freud lo acuño en el artículo L’herèdité et l’ètiologie des néuroses escrito el 5 de febrero y publicado el 30 de marzo de 1896. Para Freud el psicoanálisis comprende dos períodos ex­ puestos en su autobiografía: el primero de 1895 a 1907 y el segundo de 1907 a 1914.* El aislamiento científico de Freud fué de 1897 a 1902. Después se formó un grupo de discípulos, unos médicos y otros orientados profesionalmen­ te a otras áreas. Según Fromm, la mayoría de los psicoana­ listas y sus pacientes pertenecían a la clase media intelectual urbana. “Los psicoanalistas han seguido las tendencias del pensamiento burgués. Han adoptado la ideología de su clase y, para todo fin práctico, se han convertido en sustentadores del consumismo”.8 Freud organizó el psicoanálisis como un movimiento inspi­ rado por la International Fraternity for Ethics and Culture, cuya estructura institucional fué vertical, con una jerarquía dictatorial; la formación de uña élite que gobernase de acuerdo al espíritu de Platón.9 La idea fué sugerida por Sandor Ferenczi. Freud fué un lider organizador del movimien­ to psicoanalítico, una guía para la institución con una pro­ mesa de liberación humana. La Sociedad Psicoanalítica de Viena se fundó en 1908. Después de las deserciones de Alfred Adler y de Wilhelm Stekel, Ernest Jones propuso la organización de un comité consistente en formar una guardia alrededor de Freud. El 25 de mayo de 1913 se constituyó el comité a quien Freud les obsequió un anillo con una cabeza de Jupiter montada, como símbolo de poder: a Karl Abraham, Sandor Ferenczi, Ernest Jones, Hanns Sachs y Otto Rank. Max Eitingon se les unió en 1919.

*Fecha de su autobiografía. La historia del psicoanálisis continua si nos ajustamos solamente al periodo de vida de Freud extendemos a dos fases más de desarrollo, una (o la tercera) a 1923 (modelo estructural) y la otra (la cuarta) hasta 1939 (fallecimiento de Freud).

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Capítulo V. Freud y la política Mi propósito es analizar las opiniones políticas de Freud en su obra científica y en sus documentos personales. En sus libros se detecta el Zeitgeist de la ciencia política. En su co­ rrespondencia, y los testimonios de personas de su círculo interno de familia la representación social de los aconteci­ mientos políticos. El Zeitgeist o espíritu del tiempo es el conjunto de ideas científicas de una época histórica. En el caso de los sucesos sociales, son, desde luego, interpretados con esa referencia. La representación social es una modalidad particular del co­ nocimiento. 1. Zeitgeist científico-político Mi método es el análisis de la producción de Freud en donde refiere eventos políticos puestos al servicio de la compren­ sión de la teoría psicoanalítica. La exposición es en base a un orden cronológico de sus escritos. Cuando el sujeto sueña es un medio para realizar sus de­ seos, el durmiente además construye imágenes nutridas de la atmósfera social de su vida cotidiana. En La Interpretación de los sueños existen ejemplos de los problemas políticos de la circunstancia histórica que envolvió al creador del psico­ análisis. Freud registró el sueño de Maury que “experimentalmen­ te” provocaba sus ideas oníricas: “afilan una tijera sobre

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unas pinzas. Oye sonar campanas, después tocan a rebato y se ve trasladado a las jornadas de junio de 1848”.1 Por lo menos una referencia de un acontecimiento que cimbró a Europa. En uno de sus propios sueños. En relación sobre el discur­ so de un conde burlándose de los alemanes Freud se indignó y se retira huyendo, en el camino se encuentra a una ama de llaves, sentada. Continúa su camino hasta el ferrocarril, don­ de al final ofrece un orinal a un hombre tuerto, para que le permitan escapar. “Todo el sueño deja la impresión de una fantasía que trasladase al soñante a la revolución de 1848, cuya evo­ cación acababa de renovarse por el jubileo de 1898, y además por una breve excursión a Wachau durante la cual yo había visitado Emmersdorf, el lugar de retiro del cabecilla estudiantil Fischhof, a quien algunos ras­ gos del contenido onírico manifiesto parecen eludir”.2 El sueño como cualquier contenido onírico, también se nutre de los acontecimientos sociopolíticos. El jubileo son los cincuenta años del reinado de Francisco José. El suceso político de 1848 aún resonaba en Europa a fines de siglo. Anzieu expresó que la atmósfera del sueño es “revolucio­ naria”. En otro sueño recibía una carta del comité socialdemócrata, como miembro del mismo. La fuente derivó en que durante el día recibió varias cartas del comité electoral libe­ ral y de la Unión Humanitaria de la que era socio. El sueño es una realización de deseos, en este sentido, de deseos polí­ ticos, tal vez, suponemos que hubiese querido ser miembro del comité socialdemócrata como un residuo de su interés por el poder. Freud hizo mención de Lassalle en el sueño “Autodidasker”, “y para la aprensión de perderse por culpa de una mu­ jer, que constituía el núcleo de mis pensamientos oníricos, encontré en Breslau los ejemplos de Lasker y de Lassalle, que me permitieron figurar al mismo tiempo los dos modos de que esa influencia fatal puede ejercerse”.3 En la nota al pie de página añadió que Lassalle falleció en un duelo por

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una mujer en 1864.4 Soñar con figuras revolucionarias no implica que el durmiente esté adherido ideológicamente al sujeto en cuestión. Implica un disfraz simbólico inconscien­ te y la liga está determinada por una investidura libidinal hacia alguien a quien es admirado. En el caso de Lassalle se muestra una identificación narcisista de Freud. Ambos con talento literario, considerados por el mundo como niños maravillosos. Escribían y hablaban con estilo. Los dos gene­ raron ideas revolucionarias, uno en lo social y el otro en lo psíquico. Freud admiró profundamente la metáfora emplea­ da por Lassalle en una de sus defensas. “Acheronta Movebo”. En una carta a Jung el 18 de junio de 1909 le comentó sobre las dos citas de Lasalle.: “Piense en la excelente ana­ logía que hace Lassalle con el tubo de ensayo que se rompe en las manos del químico. Frunciendo ligeramente el ceño ante la terquedad de la materia, el investigador continúa su trabajo”. La referencia la expresó Lassalle frente a la corte en Berlín el 16 de enero de 1863. La otra cita de Lassalle Freud la transcribió el 30 de enero de 1927 a Achelis sobre la frase “Acheronta Movebo” cuyo significado es agitar al mundo subterráneo. Freud fue un lector voraz. Entre la literatura caída en sus manos se encuentra Germinal de Zola, obra revolucionaria, según Freud. La obra cita en el sueño “Conde Thun” y las referencias de la novela son de conflictos sexuales y maltra­ to frente a testigos. También leyó La Obra de Zola, relacio­ nada con el sueño “autodidasker”, y une a Lassalle. Dos hechos revolucionarios y un escritor fusionados o condensados por Freud en sus sueños ¿Es una realización de deseos? Cuando Zola fue procesado del 7 al 23 de febrero de 1898 Freud escribió a Fliess el 9 de febrero de 1898 sobre el panfleto J’acusse: “Zola nos tiene en suspenso: he aquí un hombre magnífico, uno con el que bien podemos com­ prendernos”. Freud citó en varias ocasiones a su poeta admirado: Hei­ ne. En Psicopatología de la vida cotidiana analizó el olvido de una serie de palabras de un caso de Jung. El paciente no recordó trazos de la poesía un pino se alza solitario. En el

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chiste y su relación con lo inconsciente escribió una frase cómica del poeta “Y así, verdaderamente, señor doctor, ha querido Dios concederme toda su gracia; tomé asiento junto a Salomón Rothschild y él me trató como a uno de los su­ yos, por entero famillonarmente”.6 Mezcla la palabras fami­ liar y millonario. Heine puso en boca de uno de sus persona­ jes en sus Estampas de viaje.7 La importancia por citar las referencias de literatos por Freud consiste en mostrar, sobre todo, a dos escritores relacionados con acontecimientos re­ volucionarios. Heine amigo de Marx y Zola defensor de Dreyfus. Freud vivenció una triple crisis: en la técnica psicoterapéutica, en la conceptualización de la experiencia clínica y una crisis personal. Compartió el Zeitgeist con sus profeso­ res Brücke, Meynert, Cnarcot.8 Hubo luego una ruptura creando un nuevo método sin tradición en su profesión. “Freud enfrentaba los síntomas específicos de la era victoriana, el precio pagado, en particular entre las mujeres por la doble moral hipócrita de los sexos en las clases dominantes los amos del comercio y los futuros amos del poder indus­ trial”.9 La atmósfera intelectual en el pensamiento de Freud fue­ ron la tradición judía, la literatura de Goethe, Sófocles, Sha­ kespeare, Dostoyevski,10 el estudio arqueológico de Roma; la psicología del acto de Brentano, la teoría de la evolución de Darwin, la investigación en el laboratorio, y la clínica de acuerdo al método de Helmholtz, la neurología de Meynert,11 las teorías de las neurosis de Charcot y Breuer, Bernheim, el método de autoobservación, la interpretación de los sue­ ños y su correspondencia con Wilhelm Fliess. “Freud vió en él a un hombre a quién poder confiar aquellas ideas que surgían en la soledad de la nueva disciplina que él mismo ha­ bía elegido, es decir, una mezcla de experimentación tera­ péutica, observación clínica, y especulación científica”.12 Anzieu señaló, con acierto, que el intercambio intelectual y afectivo con un amigo a quien se confía sus ideas, la re­ lación erotizada sirve como función catártica del vehículo de ideas; puedo señalar que Freud depositó en Fliess sus des­ cubrimientos regresando como eco, lo mismo supongo en la relación de Marx y Engels.

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En el pensamiento de Freud se hallan raíces del protes­ tantismo, la Ilustración y Spinoza, según Fromm era prisio­ nero de la moral burguesa y del patriarcado. Anzieu piensa que la madre jugó un papel predominante en el genio de su hijo en forma de simbiosis e incesto. Sabemos que Amalia jugó este papel en Sigismund. ¿Cómo fue la relación de la madre de Marx con su hijo? De acuerdo a la corresponden­ cia fué un vínculo catastrófico.13 Raulet realizó un análisis de la economía política en Freud. Sin embargo, su enfoque no es marxista. En realidad, describe las categorías de Stuart Mill sin reconocer que por encargo de Gomperz, Freud lo tradujo del inglés al alemán. La teoría freudiana es análoga al utilitarismo. El valor del objeto sexual está determinado por su utilidad. El placer es un provecho. El superyo es un medio que apunta a un fin. El trabajo es un instrumento de utilidad. En ultima instancia el provecho resultado de la satisfacción implica un intercam­ bio. Desde luego, el análisis de Raulet, creo, es sesgado. Si bien incluye referencias de Marcuse y Fromm ubica la eco­ nomía política freudiana sobre la base de Mill. Con todo, también, como veremos más adelante Freud se presta para la interpretación marxista de su teoría. 2. Representación social La comunicación social de Freud recogida de sus textos pro­ cedentes de la vida cotidiana implica la forma o mecanismo en que sus ideas son representadas por un grupo de su comu­ nidad. Con otras palabras, las ideas particulares de Freud no son aisladas de su contexto social. Su reflexión sobre Marx y el socialismo indican su escasa comprensión y desinterés por estudiarlos. Freud, como cualquier sujeto, recogía las ideas suspendidas en su grupo social. El, perteneciente a una clase social específica, pequeño burgués, construyó su ideología determinado por su condición social y económica. En este apartado describo sus comentarios sobre los acon­ tecimientos políticos y sociales vertidos en la corresponden­ cia y en los diálogos referidos por los testimonios de la gente que estableció un contacto personal con Freud. Por lo tan­ to, la información fué conocida después de que sus deudos

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publicaron su epistolario y otros sus memorias. Se repiten los eventos políticos en una secuencia de fechas. Freud creció en Leopoldstadt un suburbio judío densa­ mente poblado con barrios pobres. Después de los treinta y cinco años de edad su forma de vida era la de un rico bur­ gués, su casa, en Bergasse 19, en un barrio residencial, tenía varios sirvientes. Leía el Neue Frei Press. Una de las causas por los cuales, creo, sesgó la problemática socio-económica se debe a que el material extraído de sus pacientes de la cla­ se media alta eran preocupaciones fundamentales por los problemas del amor. Fromm interpretó el pensamiento freudiano como típico de la burguesía. Su falsa conciencia al interpretar la realidad procede de la ideología capitalista. La capacidad de trabajo como norma de madurez emocio­ nal. Freud concibió a la sociedad como autoritaria y a la fa­ milia patriarcal. “Freud... fué un liberal típico, con fuertes rasgos conservadores—, su teoría era innegablemente radical”.14 Freud se definía como un científico y no como político. Según Jones se mantenía al tanto de las noticias políticas. Sin embargo Reich confirmó que Freud en realidad no que­ ría saber nada de política. A Freud se le podría considerar como políticamente moderado, un librepensador avanzado, conservador a favor de lo establecido. Su interés político en la vida adulta fue escaso, votaba en raras ocasiones y sólo ante una candidatura liberal de su distrito. En una carta a Fliess comentó: “...En el tercer distrito electoral los libera­ les fueron derrotados por 46 bancas contra cero, y en el segundo 32 contra 14. Después de todo yo también me re­ solví a votar. Nuestro distrito sigue siendo liberal”.15 No obstante las contradicciones son evidentes, en algunas cartas opinó en contra de los socialistas y de hecho nunca votó por ninguno. En una carta a Fliess el 25 de enero de 1895 aludió a la guerra franco-prusiana de 1870 en relación a la aplicación del concepto de paranoia a las masas: “La grande nation no puede aprenhender la idea de que ha sido derrotada en la guerra: ergo no ha sido derrotada: la victoria no cuenta... inventa el delirio de traición”’. El 31 de agosto de 1898 hizo referencia a la nota del zar

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de Rusia (manifiesto) “...manifiesto revolucionario. Si se formularan tales apreciaciones sobre el militarismo en el Editorial de cualquier órgano democrático de Austria, éste sería confiscado inmediatamente, y en Rusia misma su autor sería confiscado a Siberia”. Sobre los movimientos políticos en Viena, Austria y Ale­ mania Freud y su entorno los registraron. Sobre la guerra en Alemania Lou Andreas-Salomé le escri­ bió desde Munich el 25 de abril de 1919 para comentar so­ bre los tiros nocturnos. Allá se encontraban en su casa Rilke y Ernst Freud. Martin Freud escribió: “durante la primera guerra civil, la de 1927, cuando los socialistas inspirados por influencia co­ munista, se arrojaron sobre los conservadores, que por en­ tonces parecían tener una fuerte inclinación hacia las nuevas teorías nazis, los Freud permanecieron neutrales”.16 En Berlín son quemados sus libros, sin perturbarlo honda­ mente, en mayo de 1933 y agregó: “ ¡cuánto que progresa­ mos! En la edad media me hubieran quemado a mí, ahora se conforman con quemar mis libros”.17 En el mes de no­ viembre del mismo año se admitió el psicoanálisis en Alema­ nia con la condición de que se excluyese a los judíos.18 Freud apoyó el régimen reaccionario de Austria “como protección contra el auge de la Alemania vecina”. 19 A Jo­ nes le escribió el 7 de abril de 1933: “Viena, a despecho de los levantamientos, las procesiones, etc., está tranquila, se­ gún los diarios y la vida aquí se desarrolla sin perturbación... Estamos pasando una dictadura de la derecha, lo cual, sig­ nifica que la socialdemocracia será reprimida...” 20 Después en una carta a Marie Bonaparte el 22 de junio de 1933 co­ mentó: “En Austria... han comenzado a enfrentar el comu­ nismo como su enemigo de muerte, pero terminarán en algo que será sumamente difícil de distinguir del comunismo, excepto, quizá, en el hecho de que el bolchevismo, después de todo, ha adoptado ciertos ideales revolucionarios en tan­ to que los del hitlerismo son enteramente medievales y reac­ cionarios”. Cada acontecimiento político Freud lo registró. Así, en una carta a su hijo Ernst el 20 de febrero de 1934 menciona la guerra civil vienesa, 24 horas sin luz: “la vida bajo la dictadura del proletariado... tampoco habría sido

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posible... los vencedores cometerán todos aquellos errores que son habituales en circunstancias como las que estamos viviendo... y no podemos echar la culpa a Dollfus, quien probablemente no sería capaz de reprimir a los tontos peli­ grosos (obreros socialistas) que alberga la Guardia Nacional Austríaca... el fascismo nativo no creo que pueda tratarnos tan mal como su primo alemán”.21 El miércoles 21 de fe­ brero por la mañana es rechazada la ley marcial. También el 25 de febrero de 1934 escribió a Arnold Zweig sobre la gue­ rra civil vienesa de Dollfus contra los socialistas: “la situa­ ción de Viena es muy difícil, no se puede salir a la calle sin pasaporte, la corriente eléctrica es interrumpida durante más de un día, las perspectivas de quedarse sin agua corrien­ te fueron poco reconfortantes”. La falsa conciencia de Freud le cegó para ver quiénes eran los realmente oprimidos. Freud tuvo tensiones con Marck Brunswick y Ruth M. Brunswick por el desacuerdo con ellos cuando los socialistas fueron violentamente expulsados en 1934. Freud apoyó el regimen autoritario de Dollfuss. Los socialistas vieneses en pleno contra el ministro. Cuando los nazis invadieron Austria en 1938 Freud, sin otra alternativa, prefirió el autoritarismo de casa porque no lo pueden tratar peor que los alemanes. La Gestapo arrestó a Anna Freud un día que irrumpieron en la casa de la fami­ lia para revisarla. Martin debía de reportarse con frecuencia a las oficinas del SS para informar sobre la Sociedad Psicoanalítica y sus fondos financieros.22 Confiscan las publica­ ciones. Freud firmó un documento para que los nazis le otorgasen salvoconducto al cual le añadió una frase al final con burlona ironía: “De todo corazón puedo recomendar la Gestapo a cualquiera”.23 Freud abandona Viena el 4 de junio de 1938. Freud admiró a Mussolini, y no por su tendencia política, sino por su interés arqueológico cuando excavó Roma. En cuanto a la Revolución Rusa se mostró muy escéptico. El 17 de febrero de 1918 le escribió a Lou Andreas-Salomé24 que siente el descrédito de las tendencias radicales de Rusia: “creo que con las revoluciones solamente se puede estar bien una vez que han pasado... es de desear, por consi­ guiente, que transcurran en un plazo muy breve. En resu-

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men uno se hace reaccionario, lo mismo, por lo demás que el rebelde Schiller en presencia de la revolución francesa”. Lou Andreas-Salomé le escribió a Freud desde Munich el 7 de abril de 1919 para comunicarle la proclamación de la República Soviética Socialista.2 5 En la Unión Soviética es suprimido el movimiento psicoanalítico en 1929. Freud dijo, “el comunismo y el psicoaná­ lisis no pueden marchar juntos”.26 Reich creyó que Freud estuvo a favor de la nueva legislación rusa, pero mostró al mismo tiempo duda respecto a las facilidades para el divorcio. Freud escribió a Einstein:27 “Ciertas personas predicen que sólo la aplicación gene­ ral de la ideología bolchevique podría poner fin a la guerra, pero seguramente aun nos encontramos hoy muy alejados de este objetivo... También los bolchevi­ ques esperan que podrán eliminar la agresión humana asegurando la satisfacción de las necesidades materiales y estableciendo la igualdad entre los miembros de la comunidad”.28 Wortis en su diario escribió que a Freud le pareció la revo­ lución rusa un idealismo vacío, basado en abstracciones sin contenido, además formando un gobierno de oficiales. En su análisis con Freud menciona que su analista otorgaba cierto interés a las clases como base de la sociedad. Freud alabó a Marx por descubrir el enfoque materialista de la historia aunque la gente exageraba en extremo... Freud, pensó, se­ gún Wortis, que el comunismo no era la esperanza del mun­ do futuro. El 31 de enero de 1935 escribió que para Freud el comunismo (de corte soviético) era una dictadura intelec­ tual, dogmática e incompatible con el psicoanálisis. Sin embar­ go, puede permitir a la gente que vive en la miseria un mun­ do mejor. Con esta descripción mosaica podemos establecer la idea que Freud no fue ni revolucionario, ni conservador. Era un libre pensador con fe en la ilustración y en la razón.2 9 Con su descubrimiento prometeico de la alienación y autoenga-

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ño de los seres humanos determinados por los procesos in­ conscientes y los traumas infantiles mostró una orientación radical porque se pudo sumergir en sus propios conflictos desvelando las pulsiones, el deseo de incesto y el canivalismo.

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Capítulo VI. Freud y los socialistas Es evidente que Freud tuvo aspiraciones socialistas en el pe­ ríodo de su juventud. Amigo de Heinrich Braun, cuando Sigmund contaba con 17 años de edad. Braun fué un lider del partido socialista en Alemania. Freud escribió: “En el gimnasio éramos amigos inseparables... Todas las horas libres del día después de salir de la escuela las pasaba con él... ni las metas ni los medios para realizar nuestras ambiciones los veíamos muy claros. Después he llegado a suponer que sus propósitos eran sencilla­ mente negativos. Pero había una cosa cierta: que yo trabajaría con él y que nunca abandonaría el partido. Por influencia suya estaba yo decidido en aquel tiempo a estudiar derecho en la Universidad”.1 Los encuentros de Freud con los socialistas fueron com­ plejos por su frecuencia y evasión. En el bachillerato estu­ diaba para una profesión en ciencias políticas o jurídicas. Los judíos no podían tener derecho al acceso a la política y a la vida social. Braun le presentó a Fritz Adler futuro secre­ tario de la III Internacional y a su padre Viktor Adler, futu­ ro cuñado de Braun y jefe del Partido Socialista Austríaco, con quien el mismo Freud casi peleó a duelo.2 En una carta a Julia Braun el 30 de octubre de 1927 comentó que su espo­ so lo invitó a comer a casa de Adler en 1881 ó 1884, en la dirección de Berggasse 19, domicilio posterior de Sigmund.

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Braun había despertado sus “sentimientos” revolucionarios en su interior y le recomendó dos libros de historia de la civilización. Freud fue prefecto de salón de clases, una espe­ cie de jefe de grupo y vigilante. Freud declaró en una carta a Karl Abraham el 20 de ma­ yo de 1917 una referencia sobre el atentado que ejecutó F. Adler, hijo del dirigente socialista, a quien conoció cuando tenía dos años de edad.3 Freud le comunicó a su amigo Fliess el 14 de octubre de 1900 que admitió a una nueva paciente, “Acabo de tener una temporada movida, que entre otros casos me ha traído el de una muchacha de 18 años, fácilmente accesible a mi actual colección de ganzúas”. La analizó durante 11 semanas. El primero de abril de 1902 ella lo visitó cuando a él le otor­ garon el título de Profesor. Ella es conocida en psicoanálisis como el caso “Dora”. Se casó más tarde y murió en New York en los años cincuenta. Ella era hermana de Otto Bauer.4 En Freud, sus vestigios socialistas en la adolescencia se transformaron en una ideología de liberalismo político. Para Fromm la idea de Freud sobre “la no satisfacción de los de­ seos pulsionales, por la abstinencia, la minoría selecta, en contraste con la multitud “ahorra” capital psíquico para in­ vertirlo en empresas culturales”,5 ello equivale a que el con­ cepto de sublimación es similar a la formación del capital de acuerdo a la representación social de la clase media del siglo diez y nueve. Según Fromm, el creador del psicoanálisis sin­ tetizó el racionalismo y el romanticismo. Las ideas políticas de Freud fueron puestas al servicio de la formación de la institución psicoanalítica. Aunque Ferenczi recomendó a Freud que el movimiento psicoanalítico no debe ser guiado democráticamente, sino, repetimos por una idea platónica de establecer una minoría para dictar las políticas de los ins­ titutos. James y Alix Strachey se psicoanalizaron con Freud en 1919. Ambos amigos de Virginia escritora, y Leonard Woolf, economista e historiador, socialistas, los Woolf visita­ ron a Freud en Londres durante su exilio.6 Sin embargo, no obstante a las relaciones sociales de

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Freud con la izquierda hay una explicación de su dirección hacia lo cultural. En términos generales los judíos austrohúngaros, en concreto, los vieneses, optaron por dos centros de conjunción: el socialismo, vía V. Adler y el sionismo por Herzl. En Viena, hubo el único movimiento de masas opues­ to a la política antisemita. “A pesar de esto, la mayoría de los intelectuales judíos austríacos, más que decantarse por el socialismo, se dedicó a desarrollar una intensa actividad cul­ tural entrelazada con relaciones personales, que a menudo acababa en evasión de la política o en un análisis introspecti­ vo de la crisis de la civilización”.7 Como en el caso de Freud.

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Marxismo y Psicoanálisis

A partir de los análisis de Marx, el hecho

económico presenta así, en el nivel de lo so­ cial, analogías sumamente profundas con lo que Freud... denomina un complejo, es decir, un sector del comportamiento humano sus­ traído de las acciones del resto de la vida psí­ quica, que se desenvuelve de manera autóno­ ma e influye cada vez más sobre esta. Lucien Goldmann.

Capítulo VII. Los marxistas y el psicoanálisis Vladimir I. Lenin (1870-1924) dijo que la teoría sexual del Psicoanálisis fué creada para justificar el comportamiento anormal y la hipertrofia de la vida sexual frente a la morali­ dad burguesa; además de que solamente son hipótesis. Así se lo comentó a Clara Zetkin (1857-1933) secretaria del consejo Internacional de Organizaciones Socialistas y Labo­ ristas Femeninas de la Segunda Internacional.1 Leib Bronstein nació el 26 de octubre de 1879 en Yanovska, Rusia. Su padre era un agricultor y su madre ama de casa; de joven había sido una suscriptora regular de una bi­ blioteca ambulante. La familia rica pudo salir del palio, una zona destinada para el asentamiento de los judíos, y con la oportunidad concedida por el gobierno zarista para coloni­ zar y cultivar las estepas cerca del Mar Negro, los Bronstein aprovecharon la coyuntura. Liova, diminutivo de Lev (León en ruso) fue el quinto hijo de la familia, el Benjamín. En su infancia presenció es­ cenas de crueldad, pobreza y rebelión del pueblo. Observó las huelgas de los trabajadores que padecían hambre. En la edad escolar fue enviado a un jeder, en una colonia judíaalemana donde aprendió a traducir del Yiddish al Hebreo. Retornó a casa después de varios meses y allí aprendió a leer y escribir ruso ; más adelante hablará alemán, francés, inglés, italiano y finalmente español. Con la intención de estudiar matemáticas viajó a Odesa a los 17 años. Se instaló con una familia socialista, una opor­

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tunidad para discutir sobre política, el socialismo. Aunque era conservador se sentía íntimamente atraído por las nuevas ideas. Ingresó a la Universidad de Odesa. Durante un año ex­ perimentó una transformación radical. En la primavera de 1897 organizó una asociación de obreros. Entonces fue apresado en 1899. Sus lecturas fueron Labriola, Darwin, Plejanov, Marx y Engels. Había leído con anterioridad a Stuart Mill. Después fue trasladado a Moscú. En la celda del exilio en Ust Kut estudió El Capital, y comenzó a escribir sobre política, crítica literaria y periodismo. Desde muy pequeño mostró interés por la literatura. Le fascinaba el teatro. Lev se nombró Trotsky en la cárcel de Odesa. Trotsky huyó de la aldea, viajó a Londres. Trotsky vivió en Viena de octubre de 1907 a noviembre de 1914. Asistió a las reuniones de los socialdemócratas aus­ tríacos, colaboró en sus periódicos y compartió con ellos el café central.2 Admiró a V. Adler que en varias ocasiones fue su anfitrión en el hogar, allí entabló amistad con Fritz Adler. También conoció a O. Bauer. El trabajo de Trotsky en Viena consistió en dirigir la re­ vista Pravda vienés junto con su amigo David Riazanov. Otro colaborador fue Yoffe, paciente de Alfred Adler, quien le habló del psicoanálisis. “Yoffe me inició en los problemas del psicoanálisis, que me fascinaban a pesar de ser este terre­ no en que hay mucho de vacilante e inseguro, y abonado siempre para la fantasía y el capricho”.3 Trotsky leyó a Freud. Su adhesión al marxismo y aceptación del freudismo es explicado por Deutscher en que Trotsky “en un momen­ to dado se enfrenta a una nueva idea a la que, hasta cierto punto, está en condiciones de responder favorablemente; sin embargo, en un principio se resiste con obstinada soberbia; su resistencia aumenta en proporción con la atracción que sobre él ejerce la nueva idea; y él se sobrepone a las dudas y a las vacilaciones incipientes. Después sus defensas internas se derrumban, su confianza en sí mismo empieza a desvane­ cerse ; pero es todavía demasiado orgulloso o no está lo bas­ tante convencido como para dar señales de que está dis­ puesto a ceder. No se hace visible aún ninguna indicación de la lucha que tiene lugar en su mente. Entonces, súbitamente, la nueva convicción se afianza en él y, en un sólo instante al

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parecer se impone sobre su espíritu de contradicción y su vanidad asombra así a sus antiguos adversarios, no tan solo con su completa y desinteresada rendición, sino con el entu­ siasmo con que abraza su causa, y algunas veces con las ines­ peradas y drásticas conclusiones que deriva de los propios argumentos de aquellos”.4 En una conferencia que dictó en el Stadium de Copenha­ gue el 27 de noviembre de 1932, dijo sobre Freud en un contexto sobre la importancia de estudiar la producción per­ manente sobre la humanidad, en filosofía, música, literatu­ ra, biología. “Por la mano genial de Sigmund Freud, el psicoanálisis levantó la tapadera del pozo que, poéticamente, se lla­ ma el alma del hombre. ¿ Y qué vimos? Nuestro pensa­ miento consciente no constituye más que una pequeña parte en el trabajo de las oscuras fuerzas psíquicas. Bu­ zos sabios descienden al fondo del océano y fotogra­ fían la fauna misteriosa de las aguas. Para que el pensa­ miento humano descienda al fondo de su propio océano psíquico debe iluminar las fuerzas motrices misteriosas del alma y someterlas a la razón y a la voluntad. Cuando haya terminado con las fuerzas anár­ quicas de su propia sociedad, el hombre se integrará en los morteros, en las retortas del químico”.5 Es una alusión a la frase lassalleana. En efecto, Trotsky desde su juventud socialista admiró a Lassalle porque se identificó por su afinidad. Hijos de familia judía, con dine­ ro, oradores, literatos, personajes románticos. Y sin saberlo, con un fin trágico. En los años 26 y 27 escribió sobre la vinculación de Freud a Pavolv, como anexo auxiliar, por su común base fisioló­ gica, de Freud, “Parte de la consideración de que las fuerzas motrices de los procesos psíquicos más complejos y más delica­ dos resultan ser necesidades fisiológicas. En este senti­ do, esta escuela, es materialista, si se prescinde de la cuestión de saber si no da lugar demasiado importante

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al factor sexual, en detrimento de los otros factores (pero ya éste es un debate que se inscribe en el marco del materialismo)”.6 Trotsky recomendó la discusión seria, reflexiva sobre la vinculación del marxismo y psicoanálisis, rechazando co­ mo simplista el desdén de los marxistas que le dan la espalda a Freud sin ninguna ceremonia. Lenin responde al movimiento bolchevique. El modelo organizativo era centralista y dictatorial, una élite política guiaría la revolución. Según Lichtheim el bolchevismo era blanquista y jacobino.7 Lenin asumió la toma de poder para derrocar al regimen zarista. En cambio Trotsky primero per­ teneció al menchevismo, un grupo de europeizantes que creían en la revolución proletaria internacional. Para Tro­ tsky la superestructura política refleja la lucha de clases. Trotsky iniciado en el marxismo vía Labriola. “La teoría de la revolución permanente, metodológica­ mente fundada sobre las categorías de la totalidad (la economía mundial como un todo rebasa las fronteras nacionales) y de la unidad contradictoria (la ley del de­ sarrollo desigual y combinado), no hubiera podido ser elaborada más que por un pensamiento que hubiese franqueado la barrera ideológica del materialismo metafísico que pesaba sobre el marxismo ruso”.8 Entonces, la diferencia de ambos marxistas es básica, para uno los campesinos rusos colaboraron en la revolución y no confiaba en el movimiento obrero organizado, para el otro, el proletariado mundial haría la revolución. Volosinov , semiólogo, publicó una crítica contra el freu­ dismo en 1927 ; pensó que el psicoanálisis es ideológico y su motivo básico de la sexualidad determina la acción humana, se apoya en una necesidad biológica y no considera la histo­ ria ni las clases sociales.9 Es evidente que el movimiento psicoanalítico soviético fué suprimido por la dictadura stalinista. Más adelante revisaremos de qué modo se instituyó y se aniquiló el psicoanálisis en la Unión Soviética.

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Antonio Gramsci (1891-1937) escribió a Julia su esposa el 30 de diciembre de 192910 “Es extraño e interesante que el psicoanálisis de Freud, esté creando especialmente en Ale­ mania tendencias similares a las existentes en Francia en el siglo diez y ocho; y que vaya dando forma a un nuevo tipo de “buen salvaje” corrompido por la sociedad, es decir, por la historia. De allí nace una nueva forma de desorden inte­ lectual muy interesante”. En la publicación postuma Pasado y Presente, opinó que el núcleo aceptable del psicoanálisis “es la exigencia del estudio de los contragolpes morbosos que tiene toda construcción de ‘hombre colectivo’, todo ‘conformismo social’, en cualquier nivel de civilización, especialmente en las clases sociales que ‘fanáticamente’ ha­ cen una ‘religión’, una mística del nuevo tipo humano a alcanzar... el inconsciente empieza después de tantas dece­ nas de miles de liras de renta... la lucha contra el orden jurí­ dico se realiza a través del análisis psicológico freudiano”.11 Gramsci responde al movimiento comunista italiano, sus reflexiones fueron producidas en la cárcel de 1926 a 1937 recuperando su libertad que gozó solamente dos días y lue­ go murió. Su marxismo implicaba que la revolución subje­ tiva alcanzaba al interior del ser humano, su manera de pen­ sar, vivir en lo cotidiano y sus relaciones con los otros seres humanos. La revolución significa el cambio radical. Para Gramsci la conciencia revolucionaria está estrechamente vin­ culada con el nuevo concepto de cultura.12 Para Gramsci “el objetivo fundamental es la emancipación de la clase obrera a través de su propia experiencia y a través del parti­ do (pero también del partido por medio de su relación orgá­ nica con la clase), su emancipación del papel subalterno que desempeña y su transformación en fuerza hegemónica”.13 En un periodo se adhirió a la línea leninista. Es posible creer que los autores no comprendieron la base del pensa­ miento freudiano. Helen Stocker (1869-1943) del Partido Socialdemócrata Independiente Alemán que en 1920 encabezó a un grupo mayoritario para unirse al Partido Comunista y establecer el Partido Comunista Unificado de Alemania. También perte­ necía al grupo psicoanalítico de Berlín en 1913. Amiga de Lou Andreas-Salomé; juntas visitaron a Freud el miércoles 5

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de marzo de 1913 y escucharon la disertación de Theodor Reik sobre la poesía de Schnitzler. La intervención de Freud versó sobre el narcisismo. Es un caso de praxis con interés psicoanalítico.14 Martha Frisch (¿?-1957). Mujer intelectual y marxista, militante en el socialismo, participó en debates, dictó confe­ rencias, escribió artículos. Hija de padre judío, cristiana. Se casó con Viktor Tausk, doctor en derecho, psicoanalista. Procrearon dos hijos. Ellos se divorciaron en 1905 y Martha trabajó en la empresa de su padre.15

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Capítulo VIII. Precursores del psicoanálisis y socialismo Freud descubrió que las pulsiones sexuales y agresivas del ser humano son importantes en la formación de la civiliza­ ción. Marx acotó que el motor de la historia es la lucha de clases. Para Freud el niño es explotado por los adultos, y ya grande se convierte en explotador. De acuerdo a Marx el obrero es explotado en el trabajo. Los dos concluyeron que el hambre y el sexo son necesidades básicas y obligan a tra­ bajar. El término hambre y amor es tomado por Freud de Schiller. Freud escribió que la base de la sociedad es econó­ mica y que el hambre se halla determinada por las circuns­ tancias, la ideología y su situación concreta. Marx creyó que somos producto de la historia y nuestros antepasados pesan sobre nosotros. Cuando finalizó el aislamiento de Freud en 1902 se reú­ nen en tomo a él los discípulos para aprender psicoanálisis, y un pequeño grupo es de tendencia socialista.1 1. Alfred Adler (1870-1937) Segundo hijo de un comerciante judío de clase media baja, creció en un suburbio de Viena. Jugaba con niños de clase baja. En su juventud fué atraído por el marxismo. Militó en el Partido Socialdemócrata hasta 1920. Contrajo matrimonio con Raissa Epstein, rusa, socialista, amiga de la esposa de Trotsky. Ella no entendió porqué

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Adler estableció su psicología individual sesgando el nodulo socialista. Adler estudió medicina y luego trabajo en un hospital pú­ blico sirviendo a la clase trabajadora. Su primer interés mé­ dico fué la medicina social. Escribió una monografía sobre la salud del oficio de sastre en 1898, el tema sobre las con­ diciones sociales y económicas del oficio del sastre en Aus­ tria y Alemania. Una síntesis de socialismo y medicina so­ cial. Escribió con seudónimo en el Arbeiter-Zeitung (Gaceta obrera) periódico de la Socialdemocracia de Viena. También redactó ensayos para el Aerztlicbe Standdeszeitunß, revista médica, un artículo en 1902, sobre la penetración de las fuerzas sociales en la medicina. Otro articulo sobre la nece­ sidad de que los médicos lleguen a los pobres. Un artículo sobre las ventajas higiénicas de la ciudad sobre el campo, y otro, la discrepancia de los aspectos científicos y sociales de la medicina, en 1903. Su segundo interés médico fué el psicoanálisis. Freud lo invitó a entrevistarse con él en 1902, y Adler permaneció en el círculo psicoanalítico ocupando cargos importantes hasta 1911. El tercer interés fue la teoría de la psicología individual, creada por él. Destacó los factores ambientales en la etiolo­ gía de las neurosis. Las neurosis, entonces, son un reflejo de las relaciones sociales internalizadas por el sujeto. En la reunión de la Sociedad Psicoanalítica2 del día 11 de marzo de 1908 se discutió la conferencia de Wittels: “La posición natural de la mujer”. La intervención de Adler in­ cluyó el estudio de Marx sobre la posesión de la mujer como propiedad que se constituye en la raíz de su destino, en el sentido de cómo el régimen de propiedad convierte a las cosas bajo su dominio. En la siguiente sesión sobre el libro de Nietzsche Genealo­ gía de la moral, el lo. de abril de 1908, Adler intervino con la idea de una línea que parte de Schopenhauer, a través de Marx y Mach, hasta Freud. Adler dictó una conferencia sobre Psicología del Marxis­ mo en la Sociedad Psicoanalítica de los miércoles, el 10 de marzo de 1909. La concurrencia estuvo integrada por

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Freud, Federn, Hitschmann, Joachim, Rank, Steiner y Stekel. Según Adler, Marx penetró profundamente en la explica­ ción del proceso social. Tomó en consideración la primacía de la vida pulsional de la manera siguiente: en su crítica a la Economía Política comprendió la forma en que la vida pul­ sional con la tendencia agresiva apunta hada la gratificación. La agresividad es el detonador de la adquisición de la meta. Más adelante de la conferencia enlazó las ideas altruistas como expresión de un elevado nivel de civilización, ideas por supuesto derivadas de la vida pulsional. La conciencia de clase tiene efecto sobre la afectividad y la clase está degrada­ da. Según Adler la lucha de clases es equivalente al conflicto de las pulsiones. Freud se mostró receptivo. Para él la evolución de la hu­ manidad se caracteriza por la toma de conciencia a través del tiempo y por un progreso que implica a la represión. Federn expresó que Marx fué el primero en ofrecer la supresión de clases como la oportunidad para la libertad; pa­ ra él Marx explicaría el masoquismo del hombre, el instinto primario de autopreservación. Steiner creyó que el socialis­ mo es sustituto de la religión. Adler concluyó que Marx muestra cómo pueden ser gratificados en encontrar el signi­ ficado de la civilización, la explotación y la opresión. En la misma línea de la reflexión grupal sobre el socialis­ mo exponemos la discusión de la conferencia de Stekel “La elección de una profesión y una neurósis”, del 2 de noviem­ bre de 1910, sin la intervención de Adler. Sadger explicó la psicodinamia del socialista. La elección de ser socialista esta motivada por las ideas de venganza que no fueron grati­ ficadas hacia el padre o la madre. Furtmüller contestó a Sad­ ger el miércoles siguiente que la elección profesional está de­ terminada por las circunstancias económicas, en cuanto al interés político de un padre resulta en desinterés en el hijo. Freud solamente participó en la sesión del día 2. En el seno de la Sociedad Psicoanalítica se ventilaban problemas psí­ quicos relacionados con las circunstancias sociales y econó­ micas. Freud pensó que Adler fue un buen especulador sin haber comprendido el material inconsciente. Sus trabajos sobre la

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inferioridad orgánica podrían permitir encontrar la base bio­ lógica de las pulsiones, sin embargo, no admitió la teoría sexual e hizo énfasis en la agresión y en la voluntad de po­ der. Sus aportaciones a la psicología del Yo fueron valiosas. Adler ya había elaborado sus propias ideas antes de su adhe­ sión al psicoanálisis. Las raíces biográficas se encuentran en su desarrollo infantil: raquitismo (inferioridad orgánica), segundo hijo (rivalidad con los hermanos mayor y menor) y práctica socialista en su juventud (vivió en un barrio pobre). El colapso austríaco de 1918 repercutió con la miseria en Viena, hambre, sin combustible, las calles obscuras, se difun­ dieron epidemias, escaseó la medicina, personas arruinadas económicamente, se incrementó la delincuencia juvenil. La propaganda revolucionaria era leída por los trabajadores y soldados. Con este clima político resurgieron las opiniones políticas de Adler publicadas en tres revistas en 1918 y 1919. Adler se separa de los socialistas en 1920. Adler escribió en Bolchevismo y psicología que Karl Marx descubrió en la oscura actividad de la vida psicológica, la pugna común del proletariado contra el dominio de clases. 3 En un segundo artículo mencionó a sus antiguos amigos Trotsky y Yoffe (fue paciente de Adler) seducidos por el instinto de poder. “En la psicología de las masas es difícil descubrir (las diferencias individuales), este hecho es fundamental porque la superestructura ideológica sobre el funda­ mento económico (Marx y Engels) y sus efectos obli­ gan a una igualación de las diferencias individuales”.4 En 1927 publicó un libro sobre sus conferencias en edu­ cación de adultos, para un público socialdemócrata: “(La) visión materialista de la historia que Marx y En­ gels han creado. Según esta teoría es el fundamento económico, la forma técnica en que un pueblo gana su subsistencia, lo que determina la superestructura ideo­ lógica, el pensamiento y la conducta del hombre... Aprendemos de la historia, especialmente de nuestra

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penetración en la vida individual... que la psique huma­ na es capaz de responder con errores a los impulsos de los fundamentos económicos, errores de los que esca­ pa, pero solo lentamente”.5 Los textos de Adler después de 1911 no son freudianos, sus ideas marxistas entonces se traducen en una explicación de los fenómenos sociales sin pretender la articulación entre Freud y Marx. Adler habla desde su posición teórica. Según Dahmer Adler no comprendió la crítica de la economía política de Marx cuando menciona los motivos de la activi­ dad económica. En la biografía de Adler no se encuentra ningún dato que nos permita observar la dedicación de sus estudios sobre Marx. Lou Andreas-Salomé escribió sobre Adler: “No deja de tener consecuencias que sea discípulo de Marx y que parta de sus intereses por una economía, política y las especulaciones filosóficas. Al igual que se mantiene en el proletariado la utopía social apoyandola en la envidia y el odio, así también, según Adler, sur­ ge en el niño, como resultado de las comparaciones sociales, un nivel de personalidad elevado hasta lo utó­ pico”.6 Con la práctica psicoanalista —el diván y el paciente— se reconstruye la base teórica. En el caso de Adler a sus pacien­ tes les preocupaban los problemas de la existencia material y su tendencia al éxito les producía angustia porque el 75 por ciento perteneciente a la clase baja no contaban con los re­ cursos económicos para el despegue. Asistía a reuniones po­ pulares y observaba políticamente. 2 .Paul Fedem (1871-1950) Nació en Viena. Su madre de gran belleza, feminista. Su pa­ dre médico distinguido. Familia judía acaudalada. Paul fué el tercer hijo. Su vocación lo impulsaba a estudiar biología

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pero la oposición del padre lo obligó a la medicina.7 Federn fué discípulo de Freud en 1903. Después de las reuniones de los miércoles, por invitación de Freud, el grupo iba al café Bauer. Federn fué militante del Partido Socialdemócrata de 1918 a 1934, elegido como concejal de Distrito. Perteneció a la Sociedad de Médicos Socialdemócratas. En rigor conoció a Freud por medio de Therese Ekstein Schlesinger, una de las fundadoras y líderes del Partido Socialdemócrata de Aus­ tria y miembro del Parlamento. Ella era hija de un amigo de Freud, F. Ekstein. Federn publicó un trabajo sobre Psicología de la Revolu­ ción: la sociedad sin padre, “El hecho de que el orden social haya podido mante­ nerse durante tanto tiempo se debe al complejo pater­ no generalizado... Es muy posible que, a pesar de la de­ vastación de la guerra, el orden patriarcal sea capaz de resolver los problemas técnicos que implica la recons­ trucción de una nueva economía si no cesan las condi­ ciones psíquicas previas, la asunción inconsciente de la relación padre-hijo”.8 Según Dahmer la formulación de Fedem sobre la política es con el lenguaje del psicoanálisis.9 Para Fedem son impor­ tantes los consejos municipales y excluye la dictadura del proletariado. Existe una historia de las revoluciones que mermaron la autoridad paterna. Autoridad internalizada por la humanidad. Es importante notar que la pretensión de Fedem es la explicación psicoanalítica de un hecho social, por supuesto tomando en cuenta elementos socialistas sin pretender la articulación entre Freud y Marx. Tal vez, no estaba preparada la discusión que vendrá más adelante con mayor conocimiento teórico freudiano y marxismo. Son, por ahora, acercamientos al problema. Entre las referencias políticas de Fedem es la cita del trabajo de Viktor Adler sobre la dirección de la socialdemocracia en la guerra. El pueblo sin padre es la conclusión de Fedem.

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Capítulo IX. Polémica Psicoanálisis y Marxismo La polémica psicoanálisis-marxista se inició en el mes de marzo de 1925 en la revista Unter dem Banner des Marxis­ mus (bajo la bandera del marxismo), órgano teórico oficial de la III Internacional. Publicaron Jurinetz, Thalheimer criticando el psicoanálisis como ciencia burguesa. 1. Contexto histórico El contexto histórico de la polémica es el eje Austria-Unión Soviética y más adelante Alemania. El estado austríaco se formó en 1918. En enero hubo una huelga de obreros que no encontraron apoyo en las grandes organizaciones. Otto Bauer defendía el derecho a la autode­ terminación de los pueblos. Para 1919 se perdieron 3 millo­ nes de habitantes de Bohemia, Moravia (donde nació Freud) y Silesia antigua fueron integrados a Checoslovaquia. La Re­ pública se tambaleó por causa de la inflación en 1922 pero con la ayuda de la Sociedad de Naciones y del exterior se es­ tabilizó la república austríaca. No obstante a la recuperación económica padeció una crisis política. En relación a la Unión Soviética la revolución de octubre de 1917 produjo la instauración de un régimen bolchevique. El 2 de marzo de 1919 se fundó la III Internacional. El pro­ pósito era una movilización con la esperanza de que la Revo­ lución rusa provocara el levantamiento general en Europa. El

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octavo Congreso del Partido Bolchevique del 18 al 23 de mar­ zo de 1919 se pronunció a favor de una centralización admi­ nistrativa en contra de la proletarización y democratización del partido con la participación suficiente de los obreros. En el año de 1921 se realizaron manifestaciones en contra del régimen soviético; los campesinos se rebelaron, Lenin entonces dió marcha atrás y aceptó una nueva política eco­ nómica cuyo significado era un retorno parcial a la propie­ dad privada. El. hambre en el Volga resultado de la guerra civil y de la primera guerra mundial. Stalin es secretario del comité central del Partido. Lenin murió en 1924. Con la muerte de Lenin se suscitaron las luchas internas en el Partido entre Trotsky y Stalin. Lenin pensó que la re­ volución rusa sería el primer eslabón de una cadena de revo­ luciones en el mundo, se alcanzaría una alianza entre el cam­ pesinado asiático y el proletariado industrial en Europa y norteamérica. Trotsky creyó en que el socialismo habría de generarse a escala mundial y no solamente nacional, en cam­ bio, Stalin centró sus “ideas” en el socialismo nacional. Sin embargo, la burocracia del partido sugería la industrializa­ ción acelerada de la Unión Soviética. El plan de acción llevó a Stalin al poder. En 1929 Trotsky es expulsado de la Unión Soviética y se inicia la transformación de una potencia in­ dustrial bajo el régimen stalinista, apoyado por planificadores, gente de la industria pesada, los mandos militares y la policía secreta. El stalinismo fué resultado de un país devastado por años de guerra civil, una clase obrera y campesina inertes, una tradición de despotismo burocrático. “el Estado soviético ejerce plenamente sus funciones políticas y gubernamentales contra el propio proleta­ riado ; la dominación continúa siendo una función espe­ cializada dentro de la división del trabajo, y constituye como tal el monopolio de una burocracia política, eco­ nómica y militar. Esta función se perpetúa mediante la organización au­ toritaria centralizada del proceso productivo, dirigida por grupos que determinan las necesidades de la socie­

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dad (el producto social y por parte de los gobernados”.1

su distribución) sin control

En el régimen fascista rojo de Stalin hubo por lo menos 20 millones de muertos, a campesinos ucranianos se les dejó morir por inanición entre 1932-1933 para que recibieran una “lección”.2 El partido sufrió la burocratización en tan­ to Trotsky no recibió el apoyo de las grandes masas. La unión entre socialistas soviéticos y austríacos produjo vicisitudes políticas. La Internacional II y Medio fue funda­ da por los socialistas austríacos, los independientes alemanes y los longuetistas franceses. Se reunió primero en Berna en diciembre de 1920 y luego en Viena en febrero de 1921. Su propósito era convertirse en un centro con una plataforma alineada al radicalismo marxista anterior a la guerra y defi­ nir la doctrina de acuerdo a la situación de clase después de la guerra. En febrero de 1921 en Viena se agruparon los partidos socialdemócratas de Austria, Francia y la Socialdemocracia Independiente Alemana para formar la Comisión Internacio­ nal de Partidos Socialistas. La II Internacional capituló ante la guerra imperialista. En julio de 1921 la Internacional Co­ munista (III Internacional) llevó a cabo el tercer congreso mundial donde se trazó una política de frente único para al­ canzar objetivos comunes. En Berlín, en abril de 1922, hubo una asamblea común de los ejecutivos de las tres Internacio­ nales y de los socialistas italianos para formar una Conferen­ cia Internacional de Trabajadores que fracasó debido a las divergencias entre los dos bloques Internacionales y la Inter­ nacional Comunista. Se fusionó entonces el comité de Viena con la II Internacional creando en mayo de 1913 la Interna­ cional Socialista de Trabajadores. Austria no perteneció a la III Internacional. El Komintern repudió a la Internacional II y Media. La nueva Internacional Socialista de Trabajadores tuvo como secretario a F. Adler. Las tareas de la Internacional Socialista de los Trabajadores eran tres: la lucha contra la guerra y en favor del establecimiento de condiciones que aseguraran una paz estable; la lucha contra la reacción;y la lucha por el mejoramiento de la situación de la clase obrera,

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cuyo símbolo debe ser la jornada de ocho horas. La Interna­ cional Socialista de los Trabajadores apoyó el levantamiento georgiano en 1924. Un año después tenía representantes en casi toda Europa, exceptuando Suiza. Del Partido Social­ demócrata Austríaco eran 570,000 miembros. Otto Bauer fué ejecutivo de la Internacional Socialista de los Trabajado­ res. Esta estaba a favor de un parlamento democrático mien­ tras que el Komintern abogaba por la revolución mundial. La polémica marxista y psicoanálisis comenzó con un ataque desde la Unión Soviética a través del órgano de la III Internacional. El stalinismo es el encuadre político y debido a la centralización del Partido y del Estado se reinstalaron los artículos de leyes reaccionarios sobre el divorcio, homose­ xualidad, y los anticonceptivos; se emplearon mecanismos burgueses de competencia y ganancia del mercado por el des­ pegue económico. La rígida moral socialista del trabajo im­ puso a los obreros y campesinos rusos enormes renuncias al consumo y a los impulsos. La base del desprecio a Freud procede de los lincamientos ideológicos de la III Internacio­ nal y no de la II como piensa Schneider. El marxismo sovié­ tico valoraba el psicoanálisis como psicología clínica y criti­ caba los conceptos psíquicos de la sociedad, los de energía psíquica fueron calificados como idealistas. Stoljarov decre­ tó la psicología de Freud como antisocial. “El carácter anti­ proletario de la ideología del freudismo... se revela en la valoración excesiva del peso del principio de placer y del erotismo así como de los elementos del narcisismo (igual que del individualismo)”.3 La crítica a Freud responde a una acusación generalizada contra las doctrinas que deshonran la Razón, la filosofía ética soviética —de acuerdo a Marcuse— se concibe como opuesta al oportunismo, pragmatismo e irracionalismo de la burguesía, destructora de la Razón. Freud, Nietzsche, Scho­ penhauer, Dewey, el existencialismo y el positivismo lógico fueron estigmatizados como irracionales, inmorales, reaccio­ narios e imperialistas. La crítica se fundamentó en el aparato ideológico del régimen de Stalin que a la vez responde a un proceso histórico en conexión con el capitalismo. Para Marcuse “las condiciones y objetivos específicos de la industria­ lización, realizada en competición antagónica con el mundo

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occidental, determinaban incluso los rasgos más especulati­ vos del marxismo soviético... los dos sistemas antagónicos mostraban una tendencia paralela: la industrialización total parece exigir modelos de actitud y organización que limitan las diferencias esenciales, políticas e ideológicas, entre am­ bos sistemas”.4 Desde el interior del proceso histórico soviético la línea política que convocó al stalinismo se inició con Lenin en 1923, cuando las decisiones del equipo, apartándose de los intereses de las clases del proletariado, dio lugar al voluntaris­ mo autoritario. Niegan el determinismo. Incluso se prohibió por decreto la trascendencia del arte valorando solamente el realismo (un tipo de arte crítico y progresivo), en cambio, el sistema soviético se ajustó al modelo represivo de Estado. De cualquier manera Stalin estaba a la vez sometido a exi­ gencias del sistema social del cual dependía, determinado por intereses de la base industrial y agraria y por los de la policía y el ejército. Lucien Goldmann establece tres crisis que condujeron la formación e ideología del stalinismo en la U.R.S.S., a saber,

“lo. La eliminación del trotskysmo y de la ideología de la revolución permanente en 1925-1927. 2o. La eliminación del bujarinismo y de la ideología de la edificación lenta del socialismo (‘a paso de tortuga’) sobre la base un orden estatal legal que asegure a los ciudadanos el máximo de libertad compatible con esta edificación que correspondió a la colectivización rápida en 1929-1930 y al ritmo forzado de la industrialización comenzada en el mismo período. 3o. Los procesos y la gran purga de los años 19371939”.5 La ideología estalinista detuvo la marxismo. Una ola de oscurantismo se sobre el movimiento obrero. Su pensar las citas de los grandes maestros.6 El psicoanálisis fué practicado en Unión Soviética, además, se emplearon

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discusión teórica del extendió desde 1930 escolástico en base a un principio en la los términos psíqui-

cos en las discusiones políticas, por ejemplo, Semashko, el Comisario del Pueblo para la Salud, en una polémica sobre el problema del sexo habló del inconsciente y de la publici­ dad que soporta la teoría de la sublimación. Los jóvenes comunistas en los años 1922 y 1923 se interesaron por el psicoanálisis. En cambio, políticos influyentes como Bujarin y Radek estaban en contra del psicoanálisis. La práctica del psicoanálisis se empleó en el Instituto de Neurología del Profesor Rosenstein por el Dr. Friedmann, psicoanalista del Instituto Psicoanalítico de Moscú. El pro­ fesor Rosenstein era amigo del psicoanálisis. En el Instituto Marx-Lenin en Karkov se realizaba investigación psicoanalítica. A los soviéticos les molestaron las interpretaciones psico­ lógicas de los problemas sociales, por ejemplo, la explica­ ción de la historia francesa del siglo XVIII en torno a la per­ sonalidad de Napoleón, o sobre la guerra de 1914-1918 por la megalomanía de Wilhelm II, o la revolución comunista como una regresión a la madre, o la revolución alemana de 1918 como rebelión contra el padre. Reich en una conferen­ cia sobre psicoanálisis en la Academia Comunista de Moscú en septiembre de 1929 argumentó sobre la base de ciencia natural —recogiendo las ideas de los soviéticos contra el freudismo— que explica al mundo psicoanalíticamente, sin embargo, no estuvieron en contra del psicoanálisis como disciplina. Empero los soviéticos prefirieron las investigacio­ nes de Pavlov. Rudolf Brun, neurólogo y psicoanalista criti­ có a los psicólogos soviéticos que se apoyaron en Pavlov y despreciaron a Freud sin considerar que el concepto de Superyo puede entenderse como un reflejo condicionado men­ tal conformado por la conducta social. Para Reich, los soviéticos refutaron al psicoanálisis su énfasis biológico y su explicación de la ideología como religión. 2. Movimiento psicoanalítico en la Unión Soviética El psicoanálisis se comenzó a divulgar en 1909 con la funda­ ción de una revista sobre psicoterapia que trataba temas psicoanalíticos. M. E. Ossipow y otros colegas comenzaron a

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traducir las obras de Freud al ruso. Ossipow quien visitó a Freud en el mes de junio de 1910, era médico jefe de la Clínica de la Universidad de Moscú y junto con Felzmann fundaron la biblioteca de psicoterapia. La Sociedad Psicoanalitica Rusa se formó en 1911. Los médicos que atendían pacientes con psicoanálisis fueron Pownizki, Wirobow, Berg y Assatiari. Rorschach visitó Ru­ sia en 1913 y trabajó en el Sanatorio Krukoyo como psi­ quiatra. El formó el grupo psicoanalítico en Suiza en 1919, junto con Pfister.7 Bajo la dirección de Bechterev se fundó en Petersburgo el Instituto de Investigación sobre patalogía cerebral (Instituto Mosga) en 1919. Los tratamientos psiconeuróticos son diri­ gidos por la doctora Rosenthal quien además ofreció cursos de psicoanálisis en 1919-1920. Sin embargo Bechterev se adhirió a la escuela reflexiológica retirando su apoyo al psi­ coanálisis. A partir de 1921 proliferaron los grupos freudianos que se instalaron en Kazan, Kiev, Odesa, Rostov y Moscú. Desde luego también se fundó la asociación de investigadores sobre la creación artística presidida por Ermakov, Bernstein y Wulff. El psicoanálisis siempre ha estado ligado al arte. Tam­ bién son editadas las obras de Freud por las Ediciones del Estado. La mayoría de los miembros de la asociación psicoanalítica pertenecen al Partido: Friedmann, Luria... ai mo­ vimiento psicoanalítico lo conformaron pedagogos, litera­ tos, historiadores, psicólogos y médicos. El psicólogo Luria presidió la Sociedad para el avance de las Ciencias Sociales y además fué secretario de la Asociación Psicoanalítica en 1925. En el mes de otoño de 1923 se concentró el movi­ miento en Moscú ya adherido a la Asociación Internacional en el VII Congreso de Berlín del 25 al 27 de septiembre de 1922. Freud fue traducido al ruso en 1923. Las sesiones de trabajo fundamentales para la Sociedad Soviética se dividieron en medicina y pedagogía. Incluso hubo intentos de articular el psicoanálisis con la reflexología: el psicoanálisis es teleologico (el comportamiento es adaptativo ; es explicativo y es una psicología orgánica y de personalidad. Un año de actividad fructífera donde discuten la relación del psicoanálisis y marxismo. Para los psicoanalis­

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tas de Kazan el psicoanálisis es un arma contra el idealismo, un argumento sobre la base de las nociones de narcisismo. Para Friedmann el psicoanálisis es una doctrina materialista. Luria descubrió cómo el método psicoanalítico se vincula con el marxismo: 1) son de parte en parte analíticos; 2) se ocupan del inconsciente humano; 3) los objetos y la perso­ nalidad están determinados social y genéticamente ; y 4) es­ tudian lo dinámico (teoría de las pulsiones y lucha de cla­ ses).8 Luria creyó que el psicoanálisis puede analizar la vida mental de un sujeto concreto.9 En esa época comienzan la lucha por el poder Stalin y adversarios. Jurinetz se encarga de lanzar el primer ataque al psicoanálisis. El movimiento psicoanalítico fué abolido en 1933 bajo el régimen de Stalin. Antes de revisar la polémica me voy a referir a psicoanalistas rusos en particular que con­ tribuyeron al movimiento en la Unión Soviética. a) Tatiana Rosenthal. Adherida al Partido Socialdemócrata, participó en el movimiento revolucionario ruso. Fué pre­ sidente de las asociaciones estudiantiles de todas las Escuelas Superiores femeninas de Moscú. En 1906 viajó a Zürich, es­ tudió medicina y se formó como psicoanalista después de su examen de doctorado en 1911. Ella comentó en una oca­ sión: “ ¡Qué armonía podría surgir de una acción común de Freud y de Marx! ” Ocupó la dirección de salud mental en el Instituto Mosga. Tatiana se suicidó. Su colega Sara Neidistch escribió que probablemente perturbada por una insatisfac­ ción interior. b) Vera Schmidt. Organizó la educación colectiva con el método psicoanalítico en el Laboratorio —Hogar de Infancia de Moscú de 1921-1924. El Comisariado del Pueblo para la Educación proporcionó el dinero y el 19 de agosto de 1921 se inauguró adscrito al Instituto Psiconeurológico de Moscú. El jefe es Ermakow, dirigente del movimiento psicoanalítico de Rusia. c) Moshe Woolf. (1878-1971) Se graduó en 1911 en Ber­ lín bajo la dirección de Karl Abraham. Trabajó en el Institu­ to Neurológico Psiquiátrico de Moscú en 1914. Seis años después colaboró en el Hospital Psiquiátrico Militar y fué el primer profesor psicoanalista de la segunda cátedra de clíni­

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ca médica de la Universidad de Moscú. Estuvo asociado al albergue de niños de Vera Schmidt. Woolf era miembro ade­ más de la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Abandonó la Unión Soviética por motivos políticos para radicar en Berlín donde trabajó en el Sanatorio Tegelsee de Simmel. En 1933 emigró a Palestina y fundó la Sociedad Psicoanalítica en 1934 con Eitingon. Por su influencia la educación de los Ki­ bbutz se orientaron psicoanalíticamente combinados con el socialismo porque S. Golan, el director del Comité Educati­ vo Central del Movimiento de las Granjas Colectivas, fue su discípulo.10 d) Sabina Spielrein (1886-193?). Originaria de Rusia. Es­ tudió medicina en Zürich. Más tarde se formó como psicoa­ nalista en Viena, con Freud. Radicó en Berlín desde 1912 hasta que viajó a Ginebra para promover el psicoanálisis. Re­ gresó a la Unión Soviética en 1923 y trabajó en la Universi­ dad del Norte Caucásico. La fecha de su muerte se descono­ ce porque fué víctima de los progroms estalinistas.11 3. Escuela de Budapest El dato breve que interesa describir es que Sandor Ferenczi (1873-1933) fué el primer profesor de psicoanálisis en una universidad en 1919,12 sobre todo en el régimen marxista, o República del Consejo.13 Géza Roheim (1891-1953) enseñó antropología social y escribió en un periódico socialista.14 Es curioso que Freud asistiese al V Congreso de Psicoaná­ lisis en Budapest el 28 y 29 de septiembre de 1918. Su con­ tribución sobre psicoterapia es relevante porque constituye una práctica concreta de la teoría psicoanalítica, una teoría imbricada con la praxis, si no política, sí clínica. Además la atmósfera socialista húngara estaba efervescente. Es un he­ cho que Freud también en respuesta a los acontecimientos políticos y sociales abanderó la posibilidad de que las insti­ tuciones del Estado se encarguen de la aplicación benéfica del psicoanálisis. “...Puede preveerse que alguna vez la conciencia moral de la sociedad despertará y le recordará que el pobre

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no tiene menores derechos a la terapia anímica que los que ya se le acuerdan en materia de cirugía básica. Y que las neurosis no constituyen menor amenaza para la salud popular que la tuberculosis, y por lo tanto, lo mismo que a esta, no se las puede dejar liberadas al im­ potente cuidado del individuo perteneciente a las filas del pueblo. Se crearán entonces sanatorios o lugares de consulta a los que se asignarán médicos de formación psicoanalítica, quienes aplicando el análisis, volverán más capaces de resistencia y más productivos a hom­ bres que de otro modo se entregarán a la bebida, a mu­ jeres que corren peligro de caer quebrantadas bajo la carga de las privaciones, a niños a quienes sólo les aguarda la opción entre el embrutecimiento o la neuro­ sis. Estos tratamientos serán gratuitos. Puede pasar mu­ cho tiempo antes de que el Estado sienta como obliga­ torios estos deberes”.15 La preocupación de Freud por la salud mental pública es una conciencia social frente a la servidumbre del sufrimiento emocional en la vida cotidiana. Recordemos que Freud cola­ boró en un hospital para gente pobre.16 Gustav Bychowski trabajó en un hospital para enfermos mentales y realizó investigaciones y práctica privada en Varsovia, Polonia hasta 1939. 4. El debate La polémica de psicoanálisis y marxismo se inició en el mes de marzo de 1925 en la revista Unter dem Banner des Mar­ xismus (Bajo la bandera del marxismo). El órgano teórico oficial de la III Internacional fundada en 1922. Es el archivo científico, oficial y dirigente del marxismo soviético. Todo comunista de partido esta adherido a su opinión. Deborin discípulo de Plejanov pertenecía al órgano de re­ dacción, participó con el grupo de filósofos que apoyaron la fracción de Stalin. Su discurso contra el psicoanálisis es panfletario. Dahmer abunda en los aspectos políticos tan­ genciales que vinculan la posición de la filosofía política de Deborin con Pavlov. Trotsky intentó defender el psicoaná­

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lisis y la teoría de la relatividad.17 La polémica entonces, se desató en el órgano oficial Bajo la Bandera del Marxismo. Jurinetz, escribió en 1925 : “Psicoanálisis es la manifesta­ ción de la tendencia estética... una caótica mescolanza de diversas orientaciones de la filosofía burguesa... El psicoaná­ lisis es la expresión de la concienciación de la represión se­ xual socialmente determinada. El marxismo es la expresión social de la conciencia de las contradicciones económicas, de la explotación de la mayoría por una minoría”.18 Para Juri­ netz la mescolanza son las filosofías de Nietzsche, Schopen­ hauer, N. Hartmann, y Bergson. Por otra parte, describe cómo el socialismo austrohungaro también evidenció una quiebra. Las ideas también panfletarias de Jurinetz no me­ recen la atención responsable cuando hay un debate. Sus errores conceptuales, o bien, su ignorancia es evidente, que el problema surge cuando en realidad genera argumentos “ideológicos” contra el psicoanálisis. La relación de las represiones sexuales con el psicoanálisis es un factor escencial pero comprendido desde una explicación intrapsíquica/ social y no como un dato fenoménico. En pocas palabras consideró a Freud espiritualista. Para Dahmer, Jurinetz al mismo tiempo enfocó su crítica contra Trotsky.19 Es peculiar que el argumento esgrimido por Jurinetz se base en una escasa revisión de uno a tres textos de Freud y de algunos psicoanalistas desde Adler, Jung y Ferenczi. Tres autores con marcos conceptuales tan diversos que el único discípulo que permaneció con Freud fué el húngaro. a) Siegfried Bernfeld (1892-1953). Nacido en Lemberg, cerca de Viena. En su juventud perteneció a movimientos ju­ veniles socialistas y sionistas y escribió para sus diarios. Co­ noció a Martín Buber. Se doctoró en filosofía. También se interesó por la pedagogía. En su encuentro con Freud éste le indicó que estaba preparado para el psicoanálisis. Realizó el análisis didáctico con Hanns Sachs en Alemania. Estable­ ciéndose en Berlín de 1926 a 1932 donde colaboró en el primer Instituto psicoanalítico. Emigró a los Estados Unidos en agosto de 1937.20 Escribió un artículo sobre socialismo y psicoanálisis en Der Kempf en Viena 1926.

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“El psicoanálisis es histórico, el inconsciente es un concepto materialista. Marx explicaría el patriotismo bélico como una superestructura ideológica que encu­ bre intereses imperialistas de clase; Freud comprobará la participación de impulsos instintivos sádicos en el fervor patriótico de un combatiente voluntario... con­ ceptos antitéticos: a los impulsos sexuales se oponen los instintos del yo; el narcisismo se opone a la libido objetal; al eros el instinto de muerte; el principio de placer al principio de realidad; el yo y el ello; el indivi­ duo y el mundo externo... Para Freud las sublimacio­ nes primigenias son los mecanismos individuales me­ diante los cuales se crean nuevas formas productivas para las exigencias de cambios en las condiciones de producción, surgidas de emergencias económicas”. 21 La importancia de señalar los opuestos relacionados con la dialéctica y vincular la teoría de Freud con los modos de producción es mostrar a los marxistas que se oponían al psicoanálisis los elementos que comparten ambas teorías. Por supuesto los elementos epistemológicos solamente se refieren a la oposición dialéctica de la vida psíquica. Bernfeld escribió otro artículo en 1932 donde considera al psicoanálisis como una ciencia auxiliar del marxismo por­ que este necesita una psicología social, lo mismo el marxis­ mo es una ciencia auxiliar del psicoanálisis. Para Bernfeld el concepto de genética en el psicoanálisis tiene sentido para la investigación dialéctica. Este ensayo lo discutiré en la po­ lémica en torno a Reich. b) Ernst Simmel (1882-1947). Nació en Breslau, Alema­ nia noveno hijo de una familia judía. Médico en 1908. Tra­ bajó en un barrio pobre de Berlín. Fue presidente de la So­ ciedad de Médicos Socialistas. Colaboró con Eitingon en la policlínica de Berlín. Fundó el Sanatorio Tegel cerca de Ber­ lín y se considera como el promotor del tratamiento psico­ analítico de un hospital psiquiátrico. Freud le obsequió uno de los famosos anillos del Comité después de la muerte de Abraham y la deserción de Otto Rank en 1928.2 2 Si­ mmel se expresó sobre el psicoanálisis y socialismo en el

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debate de la conferencia de Bemfeld en la sociedad médica socialista en 1926. “Marx es combatido porque, al posibilitar la toma de conciencia de los factores económicos que condicionan la estratificación social está quitando a la clase intere­ sada en la formación de capital, el ‘derecho’ a la pro­ piedad, que la distingue de los desposeídos. Freud es combatido porque ha demostrado la existencia de una estratificación aún dentro de la psiquis del individuo —lo consciente y lo inconsciente—, en virtud de la cual el derecho del yo consciente a un ‘señorío intrapsíquico en su propia casa’ ha experimentado una notable limi­ tación”.23 El debate se encuentra a tono con la preocupación de los socialistas por el psicoanálisis. Me parece que Simmel, con las condiciones espistemológicas de la época reconoce la base empírica de la investigación psicoanalítica del proceso de socialización que demuestra el vínculo entre la pulsión sexual y las pulsiones del yo (autoconservación) y que se en­ cuentran determinadas por las condiciones socioeconómicas y la situación de clase. Es un intento de ensamble sin alcan­ zar aún la articulación de ambas teorías. Insisto, mi hipóte­ sis es que en aquellos entonces la estructura epistemológica aún no establecía las condiciones del pensar de manera arti­ culada. Válido en sus orígenes. Thalheimer, del Partido Comunista Alemán, que pertene­ ció al círculo de colaboradores de Rosa Luxemburg, publicó en Bajo la Bandera del Marxismo en 1926 una crítica difa­ matoria contra Freud “Hay dos factores que han convertido a Freud en profeta de un determinado estadio de la deca­ dencia burguesa. En primer lugar, la inmersión desde la tierra de la conciencia clara al averno del oscuro inconscien­ te y de los tenebrosos instintos... Y en segundo lugar, lo sexual como eje de rotación del mundo. A este respecto, Freud fue el pregonero especialmente del disoluto filisteo vienés”.24 Por supuesto, Thalheimer responde a la guía stalinista combinando el terrorismo intelectual y la ignorancia teórica.

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Excurso I En estos apartados voy a integrar las ideas de Freud sobre socialismo y marxismo escritas en sus obras completas por­ que creo que el dialogó con los autores psicoanalistas, socia­ listas y marxistas sin abrir un debate sino apuntando a la silla turca, a manera de Piaget, para responder con su propia posición frente al asunto y clarificar ante el mundo psico­ analítico. En El Porvenir de una ilusión escribió:

“La cultura humana... Por un lado, abarca todo el sa­ ber y poder —hacer que los hombres han adquirido para gobernar las fuerzas de la naturaleza y arrancarle bienes que satisfagan sus necesidades; por el otro, com­ prende todas las normas necesarias para regular los vínculos recíprocos entre los hombres y, en particular, la distribución de los bienes asequibles. Estas dos orien­ taciones de la cultura no son independientes entre sí; en primer lugar, porque los vínculos recíprocos entre los seres humanos son profundamente influidos por la medida de la satisfacción pulsional que los bienes exis­ tentes hacen posible; y en un segundo lugar, porque el ser humano individual puede relacionarse con otros como un bien él mismo, si este explota su fuerza de trabajo o lo toma como objeto sexual”.25 En este texto evidenciamos el contenido social muy vin­ culado con algunas ideas que Marx mismo elaboró. El énfa­ sis pulsional en el asunto social se encuentra articulado. Es posible suponer que la reflexión teórica marxista de la épo­ ca entre las diversas orientaciones (revisionistas, ortodoxos) condujera a los psicoanalistas a decir algo sobre la preocupa­ ción socialista. Una época de auge de la izquierda política. El asunto pulsional-social será retomado posteriormente por Marcuse, quien analizó filosóficamente la obra freudiana. En cuanto al libro de Freud El porvenir de una ilusión Marcuse afirma que el asunto histórico se halla presente en la estructura pulsional del ser humano, la religión en concreto,

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es una forma histórica de ilusión. Sin embargo, ambos nive­ les —pulsional e histórico los mantiene en la misma jerar­ quía de importancia “Para su metapsicología no es decisión el hecho de que las inhibiciones sean impuestas por la esca­ sez o por la distribución jerárquica de la escasez, por la lu­ cha por la existencia o por los intereses de la dominación”.2 6

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Capítulo X. Wilhelm Reich y la Sex-pol Wilhelm Reich (1897-1957). Es el autor más importante de la vinculación entre Marx y Freud. Nacido el 24 de marzo en Dobrzcynica, Galitzia del imperio austro-húngaro. Su pa­ dre propietario de una finca, criador de ganado, y su madre, ama de casa. Tres años después nació otro hermano, Robert, quien falleció a los 26 años de edad. El padre fué un hombre brutal, con explosiones violentas, celoso en extremo, autori­ tario, sus actitudes fueron feudales. Murió de pulmonía en 1914. La madre sumisa, se suicidó cuando Wilhelm tenía 14 años de edad. Ella se había relacionado sexualmente con uno de los instructores de los niños y parece que Wilhelm di­ vulgó la información al padre. Desde ese entonces padeció afecciones en la piel. Por un semestre estuvo inscrito en la facultad de derecho cambiándose a medicina que cursó en cuatro años en vez de los seis obligados en la Universidad de Viena. En esa época Paul Federn lo invitaba a menudo a su casa y mantenía agradables e instructivas conversaciones. A Wilhelm le interesaban las cuestiones sobre sexualidad, orga­ nizó seminarios entre los estudiantes de medicina, era un lí­ der, y en 1919 asistió a una conferencia sobre psicoanálisis que lo entusiasmó. No obstante estudiante aún, es invitado a pertenecer a la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Reich estu­ dió psiquiatría con Wagner-Jauregg, Premio Nobel de Medi­ cina y Paul Schilder en 1922. Para ese entonces ya había contraído matrimonio con Annie Pink su ex-paciente en 1921. Mujer atractiva, estu­

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diante de medicina. La primer hija, Eva, nació en 1924 y Lore en 1928.1 Su primera contribución al psicoanálisis fué con una con­ ferencia sobre “el síntoma complejo de la conversión his­ térica” el 14 de diciembre de 1921 en la Sociedad Psicoanalítica de Viena. En ese entonces también se incorporó al Partido Socialista de Austria y comenzó su estudio sobre Marx. Como psicoanalista fué el primer asistente clínico en el Policlínico que Freud fundara para la clase trabajadora en 1922, Reich vicedirector de 1928 a 1930. Preocupado por los problemas de técnica psicoanalítica, dirige el seminario de terapia psicoanalítica en el Instituto de Viena de 1924 a 1930. Allí se discutían las historias de casos estancados y los fracasos psicoanalíticos. En el VII Congreso de la Sociedad Psicoanalítica en Salzburgo en 1924 presentó su trabajo sobre principios técnicos. En el seminario disertó sobre la técnica de la interpretación y la resistencia al psicoanálisis en 1927. Es posible pensar que Ferenczi aportó fundamento a la obra de Reich.2 Reich visitó con frecuencia a Freud. Discutían a menudo. Y el primer conflicto serio fué en 1927 cuando el fundador del psicoanálisis no lo admitió como paciente. En rigor, Freud se había comprometido a no analizar a ningún miem­ bro del Círculo de Viena. Reich finalizó en ese año su libro La función del orgasmo. Cuando enfermó de tuberculosis pulmonar se trasladó a Devos, Suiza, para su curación durante varios meses. El 15 de julio de 1927 día del levantamiento socialista en Viena, estalla la huelga, mil obreros son heridos y cien muer­ tos por la policía. Los obreros incendian el palacio de justi­ cia y Reich quedó muy impresionado ; su desacuerdo con los socialdemócratas se hizo evidente. Ingresa al Partido Comu­ nista. Reich organizó dispensarios psicoanalíticos para realizar asistencia gratuita en el barrio rojo de Viena.3 Funda la Asociación Socialista para la Consulta y la Investigación Sexual (Sozialitische Gesellschaft für Sexualberatung und Sexualforschung). Se incorporaron al movimiento los psico­ analistas Annie Angel, Edmund Bergler, de la Clínica Psico-

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analítica de Viena. Annie Reich, Richard Sterba, Marie Fris­ chauf, Fliege, Kronold y Fassler. Friedjung, además miembro del Consejo Municipal de Viena, dictaba conferencias. El primer dispensario de higiene sexual para trabajadores y empleados se instala en 1929. Se inscribieron 40 mil perso­ nas a la organización y se instalaron seis clínicas en Viena. Reich participó en huelgas, manifestaciones políticas, dis­ tribuyó panfletos en las salidas de las fábricas, se le encuen­ tra en paros de obreros. Ofreció cursos en la Escuela Marxis­ ta de Trabajadores de Viena (Marxistische Arbeiter Schüle), un centro socialista de educación para adultos. Reich viajó a Moscú en septiembre de 1929 a dictar con­ ferencias, una sobre “Sociedad y Psicología” en la Academia Comunista de Moscú y otra sobre “la prevención de la neu­ rosis” en el Instituto Neuropsiquiátrico. Establece discusio­ nes con Vera Schmidt. Reich publicó su trabajo sobre materialismo dialéctico y psicoanálisis en la revista Bajo la Bandera del marxismo: “El postulado freudiano de que el instinto sexual apa­ rece primero en conexión con el instinto de alimentar­ se... la tesis de Marx en la realidad social la necesidad de alimentarse es también base para las funciones se­ xuales de la sociedad... —el Ello y el Yo— expresan una identidad de contrarios, el Yo es, por un lado sólo una parte especialmente diferenciada, pero se vuelve al mis­ mo tiempo, bajo la influencia del mundo exterior, en lo contrario, en una contrapartida funcional del Ello. La ambivalencia es otro fenómeno dialéctico, la con­ versión del amor en odio, y viceversa... Entre los dos puntos terminales, estructura económica de la sociedad y superestructura ideológica cuya relación causal ha captado la concepción materialista de la historia, la concepción psicoanalítica de la psicología del hombre socializado, introduce una serie de eslabones interme­ dios. Por medio de ellos puede demostrarse que la es­ tructura económica, la sociedad no se traduce en el cerebro del hombre, inmediatamente en ideologías sino que la necesidad de alimentarse, que depende de las con1 diciones económicas, influye en la energía sexual, que

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es mucho más flexible, y esa continua influencia social que se realiza a través de la limitación de sus metas, ca­ naliza cada vez mayores fuerzas productivas al proceso social en forma de la libido sublimada”.4 Reich entendió la dialéctica como una dialéctica de la na­ turaleza. Dahmer considera que permanece en las afirmacio­ nes sociológicas atrapado en un materialismo naturalista. En rigor, Reich no menciona los presupuestos socioeconómicos y políticos de la autodeterminación obrera. No distingue en­ tre el trabajo necesario y artístico. “El reduce el entrecruzamiento sujeto-objeto, a que se refiere el concepto de ‘tra­ bajo’, el proceso determinado socialmente intermediado de objetividad y apropiación, el desarrollo histórico de las fuer­ zas materiales de producción a una constante biológica: el placer corporal de la función”.5 Me parece que Reich com­ bina sus análisis teóricos con su práctica concreta como, primero, psicoanalista (y la técnica) y segundo, como mili­ tante político. Sapir, marxista, polemiza con Reich y dice: “El psicoaná­ lisis no alcanza, ni siquiera en el individuo aislado a abarcar toda la diversidad de los estímulos internos, son más los estímulos de la conducta condicionados por factores sociales que por factores biológicos, en la actividad de la conciencia lo biológico ocupa un plano secundario y los estímulos in­ ternos son desencadenados por la misma interminable varie­ dad de situaciones sociales... el psicoanálisis distorsiona las bases de la doctrina marxista de la evolución social e histó­ rica... el gran mérito de Freud es la teoría del inconsciente como sistema particular de actividad psíquica... la teoría de los instintos contiene errores... el psicoanálisis no desmiente la importancia del factor social y económico solo lo limita, lo pospone, es un gran error... el inconsciente es asocial, su contenido es determinado por las características biológicas del hombre”.6 Según Bernfeld Sapir escribió a título oficial de la redac­ ción de la revista Bajo la Bandera del Marxismo y valida la opinión de la capa dirigente del marxismo comunista de 1930. Sapir solamente acepta al psicoanálisis como psicolo­ gía individual. Su crítica afecta al factor biologizante de la

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teoría y desdeña cualquier contribución que pueda ofrecer a la investigación social. Es una ciencia ajena al marxismo aunque consideró con mayor peso teórico que la reflexología. Para Bernfeld con la respuesta de Sapir a Reich quedó cancelada la polémica entre psicoanálisis y marxismo. Reich discutió una conferencia en el círculo de Freud so­ bre “La psicoprofiláxis de la neurosis” en 1929. Excurso II Un año después Freud publicó El Malestar en la Cultura co­ mo una respuesta al trabajo de Reich frente a la visión del mundo de los grupos marxistas. “Los comunistas creen haber hallado el camino para la redención del mal. El ser humano es íntegramente bue­ no, rebosa de benevolencia hacia sus prójimos, pero la institución de la propiedad privada ha corrompido su naturaleza. La posesión de bienes privados confiere al individuo el poder, y con él la tentación, de maltratar a sus semejantes; los desposeídos no pueden menos que rebelarse contra sus opresores, sus enemigos. Si se can­ cela la propiedad privada, si todos los bienes se decla­ ran comunes y se permite participar en su goce a todos los seres humanos, desaparecerán la malevolencia y la enemistad entre los hombres. Satisfechas todas las ne­ cesidades, nadie tendrá motivos para ver en el otro su enemigo ; todos se someterán de buena voluntad al tra­ bajo necesario. No es de mi incumbencia la crítica eco­ nómica al sistema comunista; no puedo indagar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y venta­ josa. Pero puedo discernir su premisa psicológica como una vana ilusión. Si se cancela la propiedad privada, se sustrae al humano gusto por la agresión uno de sus ins­ trumentos; poderosos sin duda, pero no el más pode­ roso”.7 Freud confunde propiedad privada (casa) con la socializa­ ción de los medios de producción. Sin embargo, Marcuse

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en su análisis filosófico de la obra de Freud establece que la teoría de la civilización es generada por la teoría psíquica del psicoanálisis. El proceso histórico es explicado desde el apartado mental de los sujetos que son la sustancia viviente de la historia. Según Marcuse, la civilización en Freud se su­ merge en una dialéctica destructiva por las restricciones al Eros que debilitan la pulsión de vida.8 ***

En Grundlsee Reich y Freud discutieron eléctricamente sobre el tema de la familia basada en el amor y la coersión en septiembre de 1930.9 Reich se trasladó a Berlín en 1930 por consejo de Freud y otros colegas con la recomendación de un análisis con Sandor Rado, tratamiento que se prolongó por seis meses hasta que Rado emigró. En Berlín Reich se afilió a la célula comunista bloque rojo; Koestler también perteneció a la or­ ganización.10 Al mismo tiempo Reich se incorporó al grupo de médicos socialistas dirigidos por Ernst Simmel. Al Partido Comunista pertenecían 124,000 personas. Reich fué conocido en las fábricas de Berlín, Dresde, Ste­ ttin, Leipzig. Organizó la Asociación sobre la Política Sexual Proletaria (Sex-Pol) con acuerdo del Partido Comunista. Se incorporaron 20,000 miembros; Fenichel que lo siguió de Viena, Edith Jacobson, y Misch son los psicoanalistas que cooperaron con Reich allá en Berlín. Conoció a Erich Fromm y a Sigfried Bemfeld y junto con Fenichel les exponía sus tesis freudomarxistas en su departamento. Reich organizó el III Congreso de la Liga Mundial para la Reforma Sexual. La organización de Sex-Pol asociada al Partido Comunista Aleman agrupó 50,000 personas en total. En 1931 fundó la editorial Sex-Pol publicando folletos sobre la educación sexual de los niños”.11 Mientras tanto la Sociedad Psicoanalítica de Berlín le im­ pedía convertirse en analista didacta por su insistencia en el análisis del carácter. Reich escribió un artículo sobre maso­ quismo para la revista psicoanalítica y Freud solamente pu­ blicaría el texto si se añadía una nota editorial explicativa que la refutación de la teoría de la pulsión de muerte por Reich estaba inspirada por la visión del mundo del Partido

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Comunista. Un grupo se opuso a la recomendación pero le solicitaron a Bemfeld que polemizara con Reich. Ambos artículos aparecieron en la revista en 1932. Freud recomen­ dó a su vez, añadir un comentario en la revista para advertir al lector sobre la membresía bolchevique de Reich porque el Partido exige que se excluya toda opinión en contra de su dogma, añadiendo que la misma advertencia haría si el autor fuese jesuíta. En la discusión sobre Reich, Bemfeld acotó: “La relación entre el psicoanálisis y el marxismo (co­ munista) no se acierta correctamente con la fórmula de Reich según el cual el psicoanálisis tiene por objeto los hechos psíquicos individuales, y el marxismo, los socia­ les... el psicoanálisis y la sociología no están rígidamen­ te delimitados entre sí, sino que están simplemente yuxtapuestos”.12 Reich respondió extrañado que no entiende cómo un ana­ lista desinteresado, ni familiarizado con la clínica sea quien criticase su trabajo. Reich no polemizó porque no consideró importante a su adversario.13 Durante los años 1931-1932 acudieron 22,000 jóvenes a las conferencias sobre sexualidad de Reich. El Partido Co­ munista inició su repudio a Reich. Prohiben sus escritos los diarios del Partido en 1932. Es expulsado del Partido Comu­ nista en 1933. En la Unión Soviética, un año más tarde, excluyen sus publicaciones. Excurso III Freud publicó comentarios sobre la de la historia, transcribo en extenso la cita.

concepción

materialista

“El superyó del niño no se edifica en verdad según el modelo de sus progenitores, sino según el superyó de ellos; se llena con el mismo contenido, deviene porta­ dor de la tradición, de todas las valoraciones perdura­ bles que se han reproducido por este camino a lo largo

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de las generaciones. Entrevén ustedes qué importante ayuda para comprender la conducta social de los seres humanos..., y acaso indicaciones prácticas para la edu­ cación, se obtienen de la consideración del superyó. Es probable que las concepciones de la historia llamadas materialistas pequen por subestimar este factor. Lo despachan señalando que las ‘ideologías’ de los hom­ bres no son más que un resultado y una superestructu­ ra de sus relaciones económicas actuales. Eso es verdad, pero muy probablemente no sea toda la verdad. La hu­ manidad nunca vive por completo en el presente; en las ideologías del superyó perviven el pasado, la tradición de la raza y el pueblo, que sólo poco a poco ceden a los influjos del presente, a los nuevos cambios; y en tanto ese pasado opera a través del superyó, desempeña en la vida humana un papel poderoso, independiente de las relaciones económicas.” 14 Freud tiene razón, las investigaciones psicoanalíticas so­ ciales posteriores descubrieron que los cambios en la ideolo­ gía son más lentos que los cambios económicos. Cuando se transforman las condiciones materiales, su modo de produc­ ción, la adaptación social permanece en función de las visio­ nes del mundo de la tradición. Freud, en el mismo texto, se refiere a Marx, y porque es el tono, intelectual del momento, las circunstancias sociales con el movimiento socialista y los psicoanalistas marxistas preocupados por el cambio revolucionario. “Las indagaciones de Karl Marx sobre la estructura económica de la sociedad y el influjo de las diversas formas de economía en todos los ámbitos de la vida humana se han conquistado en nuestra época una auto­ ridad indiscutible... En la teoría de Marx me han extra­ ñado tesis como esta: que el desarrollo de las formas de sociedad es un proceso de historia natural, o que los cambios en la estratificación social surgen unos de otros por la vía de un proceso dialéctico... La fuerza del marxismo no reside evidentemente en su concep­ ción de la -historia ni en la previsión del futuro basada en aquella, sino en su penetrante demostración del in­

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flujo necesario que las relaciones económicas entre los hombres ejercen sobre sus posturas intelectuales, éticas y artísticas. Así descubrieron una serie de nexos y de relaciones de dependencia que hasta entonces se ha­ bían ignorado casi por completo. Pero no puede admitirse que los motivos económicos sean los únicos que presiden la conducta de los hom­ bres dentro de la sociedad. Ya el hecho indubitable de que diversas personas, razas, pueblos, se comporten de manera diferente bajo idénticas condiciones económi­ cas excluye el imperio exclusivo de los factores econó­ micos. No se entiende cómo se podrían omitir factores psi­ cológicos toda vez que se trata de las reacciones de seres humanos vivientes, pues no sólo estos han parti­ cipado en el establecimiento de tales relaciones econó­ micas, sino que, aún bajo su imperio, los seres humanos no podrían hacer otra cosa que poner en juego sus ori­ ginarias mociones pulsionales: su pulsión de autoconservación, su placer de agredir, su necesidad de amor, su esfuerzo hacia la ganancia de placer y la evitación de displacer”.15 He excluido las opiniones de Freud sobre el bolchevismo, me parece que confunde niveles, su ignorancia de la teoría de Marx, asimilada a través de Adler, Reich y demás, no lo deslinda con el proceso revolucionario concreto. En realidad, Freud también comparte con Marx el desve­ lamiento de la reificación y autoengaño de los seres huma­ nos. En el pensamiento liberal de Freud, aparecen las fuer­ zas conservadoras y liberales al mismo tiempo.16 ***

Reich se trasladó a Dinamarca en 1933 y le impiden tra­ bajar como analista didáctico por su desviación técnica del psicoanálisis ortodoxo y por su afiliación política. A él se une Elsa Lindenberg, bailarina de ballet alemana a quien co­ noció un año antes en la manifestación del primero de ma­ yo en Berlín. Seis meses después es expulsado de Dinamar-

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ca17 y radica en Malmö Suecia pero el gobierno revoca su permiso de residencia en junio de 1934. Entre tanto los es­ fuerzos para expulsarlo de la Sociedad Psicoanalítica Inter­ nacional comenzaron en 1933. En una carta a la Dirección Editorial y el Consejo Consul­ tivo de los Editores de la Asociación Psicoanalítica Interna­ cional el 17 de marzo de 1933 escribió Reich que “la reac­ ción política identificó al psicoanálisis con el pensamiento liberal progresista... la teoría analítica es revolucionaria y se halla ligada al movimiento trabajador”.18 En una misiva a Anna Freud comentó sobre la prohibi­ ción que la Sociedad Psicoanalítica impusiera a dos analistas daneses marxistas de recibir instrucción y control de él mis­ mo por el supuesto peligro de una identificación masiva. Escribió una carta a O. Fenichel el 26 de marzo de 1934 para divulgación entre los psicoanalistas simpatizantes con el marxismo”,... El debate entre psicoanalistas materialistas dialécticos y burgueses, mostrará, en primer lugar cuándo el Freud científico entró en conflicto con el Freud filósofoburgués; cuándo la investigación psicoanalítica modificó la concepción burguesa de la cultura, y cuándo la concepción burguesa de la cultura obstaculizó y enturbió la investiga­ ción científica”. En otra carta dirigida al mismo grupo el 30 de mayo de 1934 dijo que el psicoanálisis tiene trascenden­ cia histórica y su función solamente puede desarrollarse en el campo de la política de izquierda. En síntesis, para Reich el núcleo del psicoanálisis materialista-dialéctico es la teoría del orgasmo. Reich utilizó los seudónimos de Emst Parrell y Karl Teschitz. Reich fué expulsado de la Asociación Psicoanalítica Inter­ nacional en el XIII Congreso Psicoanalítico de Lucerna en 1935.19 Freud le comentó a Wortis que Reich es un psicoanalista de talento y posiblemente abandonó el movimiento’psico­ analítico porque se convirtió en comunista alterando su vi­ sión del mundo. El cree, por ejemplo, que la pulsión agresiva y los problemas sexuales son producto de la lucha de clases en vez de productos biológicos innatos. “Eso hace imposible el comunismo para mí , comentó Freud”.

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Reich abandonó el psicoanálisis y el marxismo. Reich consideró un error realizar un movimiento político basado en las necesidades sexuales porque la estructura del carácter impide el cambio.2 0 Reich emigró a los Estados Unidos en la primavera de 1939 y colaboró en la New School for Social Research en New York. Fundó el laboratorio sobre los orgones. En el día 13 de enero de 1941 conoció a Albert Einstein y le comuni­ có sus experimentos, el genio de la física repitió una prueba concluyendo que el aumento de la temperatura de una caja no se explica por la acumulación de orgones sino por causas más sencillas: “a la acción del plano horizontal de la me­ sa” 21 Elkind, piagetiano, afirmó que el edificio construido por Reich es lógicamente consistente pero fundamentado en premisas científicas insostenibles.22 La Oficina Federal de Drogas de los E.U. comenzó a con­ trolar su distribución de los acumuladores de orgón. La cor­ te lo sentenció a dos años de prisión por desacato a la prohi­ bición. Muere poco después de un ataque cadíaco. 1. Otto Fenichel (1897-1946) La cultura enciclopédica psicoanalítica de Fenichel fué sor­ prendente. Un excelente escucha como clínico. A sus treinta y cinco años estuvo comisionado a formar el grupo noruego, en 1935 a Praga y en 1938 en los Angeles, California.23 Aprendió de Reich el marxismo. Fenichel realizó un análisis crítico del libro de Reich:24 admite que el fenómeno de conciencia de clase es un fenó­ meno psicológico accesible al psicoanálisis. La base material del psicoanálisis es su sustrato Diológico: la psique a sus pul­ siones y las pulsiones a lo somático y la actividad de los seres humanos sobre la base del principio de placer. El superyo reduce el concepto de moral y lo liga a la pulsión de conservación y al temor al castigo. El texto lo publicó en Bajo la bandera del marxismo y en Imago (publicación psi­ coanalítica). Tres años más tarde escribió: “Las condiciones materiales verdaderas actúan sobre el

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organismo como una fuerza exterior... La influencia de la educación, la ideología, ha transformado realmente la estructura instintiva del individuo en forma tal, que las energías sustraídas a los impulsos instintivos origi­ nales actúan ahora en contra de estos, impidiéndoles desarrollarse... la ideología surge de las condiciones de producción, de sus contradicciones e intereses, que son los intereses de la clase dominante.25 En rigor, para Fenichel el psicoanálisis y el marxismo de­ senmascaran lo que se asoma a la superficie conectándolo como resultado de fuerzas ocultas: las condiciones de pro­ ducción sobre la base de la lucha de clases y el consciente y las pulsiones sexuales y agresivas más las represiones surgidas o alimentadas de los hechos sociales. No obstante a la defensa de Reich éste lo consideró como pasivo, traidor y usurpador. Fenichel fué cauteloso. Dahmer piensa que Fenichel aprovechó lo contradictorio de sus de­ terminaciones iniciales del vínculo psicoanálisis y marxismo que modificó con tantas correcciones los planteamientos subordinando el psicoanálisis a la biología y a la historia, co­ mo historia de vida. Fenichel no comprendió la relación de la naturaleza con el esquema base-superestructura. “En el esfuerzo por evitar lo que él considera error, duplica el suyo, y pone junto al hambre las necesidades sexuales y ambas co­ sas como lo primero, la base de la base, con lo cual excluye de antemano la existencia de relaciones sociales que no co­ rresponden a las necesidades pulsionales de los socializa­ dos”.26 Fenichel reduce ambas teorías. El psicoanálisis como teo­ ría crítica no comprende a la sociedad como otras discipli­ nas sino como conjunto vital de reflexión psicosocial. 2. Annie Reich Rubinstein (1903-1971) Annie Pink era una mujer muy atractiva y brillante. Estudió medicina. Se casó con Reich en 1921; escribió.un opúsculo sobre si tu hijo te pregunta un manual para la educación se­ xual para los padres demócratas. Perteneció a la Asociación Socialista de Consulta e Investigación Sexual. El texto es práctico y en ese contexto lo revisaremos.

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“La educación sexual de los niños no puede ser consi­ derada aisladamente sino en relación con la situación general de la sexualidad en la sociedad capitalista... coarta las necesidades materiales de las masas, distor­ siona también sus necesidades sexuales... mostrar los efectos de la educación sexual dominante que, bajo la cobertura de la moral, introduce en el espíritu de cada trabajador las tendencias más reaccionarias”.2 7 El texto de Annie responde fundamentalmente a un aná­ lisis educativo cuyo telón de fondo, la estructura social ca­ pitalista, es criticada con la información veraz. 3. Edith Jacobson (1897-1978) Nació en Haynau, Alemania. Neuróloga, psiquiatra y psico­ analista en el Instituto Psicoanalítico de Berlín de 1925 a 1938. Colaboró en las clínicas psicoanalíticas con los médi­ cos socialistas. Fue encarcelada por los nazis porque se ne­ gó a proporcionar información a la Gestapo sobre un pacien­ te en febrero de 1934. Para proteger a los psicoanalistas y pa­ cientes Federn recomendó y Freud lo estipuló que los analistas no militasen en ningún partido clandestino ni trataran a pa­ cientes envueltos en la lucha política. Edith se exilió en los E.U. en 1938. Su obra importante es The Self and the Ob­ ject World.2 8

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Capítulo XI. Erich Fromm y la Escuela de Frankfurt En este capítulo revisaremos las aportaciones de Fromm, durante su primera etapa, a la polémica de psicoanálisis y marxismo. Es sabido que Fromm abandonó los supuestos ra­ dicales del pensamiento freudiano que discutiremos con bre­ vedad. Para situar las ideas de Fromm en su contexto social y epistemológico hemos de describir las vertientes marxistas y psicoanalítica de la Escuela de Frankfurt. 1. Escuela de Frankfurt En Alemania, después de la primera guerra mundial los so­ cialistas moderados establecieron la república de Weimar. Su gobierno no pretendía una revolución socialista, el movi­ miento sindicalista era muy poderoso e impugnaba para ob­ tener mejores condiciones de vida. El socialismo alemán se dividió en dos, un Partido Socialista autónomo e influyente y un partido adherido al Partido Bolchevique. En Alemania existía interés por la teoría marxista, sobre todo entre intelectuales quienes solamente podían elegir una opción de dos, o sea, pertenecer al Partido Social-Demócrata con una política débil o al Partido Comunista con una polí­ tica radical dependiente de otro Estado. Por lo tanto, se ori­ ginó otra alternativa: la creación de grupos independientes de estudio y análisis para discutir criticamente la situación del momento histórico actual. En una reunión entre Korsch, Lukács, Wittfogel y Pollock

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durante una semana de estudios en el verano de 1922, des­ pués se decidió a conformar un Instituto de Estudios Marxistas con el financiamiento del otro integrante del grupo Felix Weil. El Instituto de Investigación Social entonces fué crea­ do en 1924 modificado del nombre original porque el go­ bierno no permitió que se acuñase el término marxista. Max Horkheimer convertido en el tercer director del Ins­ tituto en 1931 rodeándose de un equipo de pensadores pro­ cedentes de diversas y fecundas disciplinas, a saber Friederich Pollock, economista, Leo Löwenthal, sociólogo de la literatura, Herbert Marcuse, filósofo y Erich Fromm, psico­ analista. El interés fundamental del Instituto bajo la dirección de Horkheimer, fué la investigación marxista en el área de la superestructura: filosofía, ciencia, arte. Los trabajos de investigación del Instituto son diversos, en un comienzo sobre la base económica. La tesis de Weil sobre problemas prácticos suscitados por la implementación del socialismo. Pollock sobre la teoría monetaria de Marx, Barán colaboró con Pollock en un estudio de econo­ mía soviética. Wittfogel sobre economía y sociedad en Chi­ na. Los demás estudios versaron sobre otras esferas: Hor­ kheimer sobre Kant. Löwenthal sobre Frantz Van Baader. Adorno sobre la fenomenología de Husserl. Marcuse sobre las novelas en las cuales los artistas fungen con papeles claves. En la primera etapa, antes de los treintas, reflexionaron sobre la base económica, después abandonaron algunos prin­ cipios esenciales de la teoría marxista: el potencial revolu­ cionario de la lucha de clases como motor de la historia y la base económica como el centro del análisis social. En rigor, emplearon el método dialéctico como crítica. En 1925 el Instituto Marx-Engels, dirigido por David Ria­ zanov firmó un acuerdo para editar la obra de Marx-Engels con la dirección del Partido Socialdemócrata Alemán y con el Instituto de Investigación Social dirigido en ese entonces por Carl Grünberg, profesor de derecho y de ciencias polí­ ticas de la Universidad de Viena. Amigo de Max Adler. Grünberg fué el director del Instituto hasta 1929. El progra­ ma editorial comprendía 40 volúmenes. La primera parte del

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manuscrito de La Ideología Alemana y la correspondencia entre Marx y Vera Zasulitch. De 1925 a 1930 publicaron cinco tomos.1 Horkheimer, filósofo marxista, pensó que el psicoanálisis penetra los factores profundos por medio de los cuales la economía determina al ser humano. Marx pensaba que los seres humanos están sujetos a las formaciones históricas y que no pueden ser comprendidos solo desde su interior.2 Los miembros del Instituto de Investigación Social inte­ graron al psicoanálisis como teoría crítica, una teoría para comprender la vida interna de los sujetos. La primera referencia de Horkheimer sobre el psicoaná­ lisis se la transmitió Löwenthal (se analizó con Frieda Fromm-Reichmann) y Horkheimer entonces se analizó en 1928 con Karl Landauer, discípulo de Freud. El Instituto Psicoanalítico (filial del grupo de Estudios Psicoanalíticos de Alemania del Sur, dirigido por Groddeck) se afilió al Instituto de Investigación Social, inaugurándose en 1929. Landauer fué el director. Se adhirieron los psico­ analistas Fromm, Frieda Fromm-Reichmann, Foulkes y H. Meng que organizó los seminarios y los profesores invitados fueron Simmel, Hans Sachs, Oskar Pfister, S. Bemfeld, Paul Federn, George Groddeck y Anna Freud. El Instituto Psico­ analítico de Frankfurt es la primera organización freudiana vinculada a una Universidad alemana. De hecho, H. Meng, introdujo el psicoanálisis a la Universidad Goethe como Instituto Asociado.3 Freud escribió dos cartas a Horkhei­ mer. Los dos institutos fueron cancelados por los nazis en 1933.4 “Los trabajos de la Escuela de Frankfurt resultan espe­ cialmente valiosos, porque importa que la intelectuali­ dad tome conciencia de la profunda crisis del humanis­ mo y de la cultura, crisis generada por el capitalismo de organización contemporánea y notablemente expuesta por pensadores como Marcuse, Horkheimer, Adorno incluso Habermas o Fromm, cuyos vínculos con la Es­ cuela de Frankfurt son más lejanos”.5

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Para Goldmann, Marcuse y Adorno carecen de imagina­ ción con respecto a la sociedad existente, sin embargo, ad­ mite que analizaron con profunda penetración, espíritu crí­ tico y extrema independencia intelectual.6 La Escuela de Frankfurt analizó la ideología y asumió que la personalidad se une al consumo. 2. Erich Fromm (1900-1980) Nacido en 23 de marzo de 1900 en Frankfurt/Main. Provie­ ne de una familia judía ortodoxa de tradición rabínica. Hijo único. Su padre angustiado y taciturno, y su madre depresi­ va. Educado religiosamente le conmovieron pasajes de la Bi­ blia. La Guerra Mundial, y el antisemitismo, lo empujaron a Marx para comprender el horror humano. Y el suicidio de una bella mujer cuando él era adolescente causaron la bús­ queda de una respuesta al interrogante del dolor humano, y la encontró en Freud posteriormente. El socialismo le inte­ resó muy temprano cuando conversaba con un socialista que trabajaba en el negocio del padre. Sin embargo, no participó en ningún partido político, hasta su exilio en E.U. perteneció al Partido Socialista.7 La asimilación teórica que precedió a su incorporación de Freud fueron el rabino J. Horowitz con quien estudió el Tal­ mud y N. Nobel. Se familiarizó con el budismo en 1926, y la teoría del matriarcado de Bachofen. Fromm estudió psicología, filosofía y sociología en la Universidad de Heidelberg y se graduó con una tesis sobre la estructura sociopolítica de tres sectas judías (el karaísmo, el jasídismo y el judaismo reformista). En la Universidad de Munich estudió psicología y psiquiatría en 1925-1926. Co­ menzó su formación psicoanalítica con Landauer y Witten­ berg desde 1926 a 1928 en el Instituto Psicoanalítico de Berlín. Se analizó por tercera ocasión, con Hanns Sachs. Discípulo de Theodor Reik quien lo inspiró para su investi­ gación freudomarxista sobre el dogma de Cristo. Comenzó a publicar sobre psicoanálisis en la revista Imago un estudio sobre ritos sabáticos en 1927. Y psicoanálisis y política en 1931. Se graduó en 1931. Se casó con Frieda Fromm-Reichmann quien fue su primera analista y vivieron una tempora-

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da en Heidelberg. Fromm no radicaba en Frankfurt, viajaba allá con frecuencia desde 1928 para dictar conferencias, cur­ sos, hasta 1933 que emigró a los Estados Unidos.8 Fromm fue excluido por su condición judía de la Socie­ dad Psicoanalítica Alemana en 1934. Asimiló el marxismo de los integrantes del Instituto de Investigación Social. Sepa­ rado del grupo de Frankfurt en 1938 por el ingreso y difeferencias con Adorno.9 Fromm comenzó a alejarse de la ortodoxia freudiana y se mantuvo en el espíritu humanista de los Manuscritos Económico-filosóficos de 1844 de Marx, texto descubierto en 1932. Y que Fromm lo divulgó en los Estados Unidos años después. La Asociación Psicoanalítica Internacional borró su nombre en 1953 sin ningún proceso de expulsión. En los Estados Unidos participó en la fundación del Ins­ tituto William Alanson White junto con Sullivan, Karen Horney 10 (quien pronto se estableció una ruptura entre ambos porque ella aprobaba que el psicoanálisis solamente debía ser practicado por médicos) y Clara Thompson. Fromm en­ señó en el Instituto de 1949 a 1950. Profesor visitante de la Universidad de Yale (1948-1949). Radica en México desde 1949 hasta 1965 y funda el Instituto de Psicoanálisis afilia­ do a la Universidad Nacional Autónoma de México. Fromm introdujo el psicoanálisis y marxismo en su programa de for­ mación psicoanalítica. El fin de su vida desde 1974 lo radicó en Locarno, Suiza. Con la adscripción de Fromm al Instituto de Investiga­ ción Social comenzaron los análisis freudomarxistas en 1930. La revista del Instituto surgió en 1931 con aporta­ ciones de Korsch, Kurt Lewin11 y W. Reich. Fromm publicó en la revista un artículo sobre psicología social analítica: “El materialismo histórico ve la conciencia como la expresión de la existencia social, el psicoanálisis la ve como determinada por los impulsos instintivos... El psicoanálisis puede mostrar cómo la situación econó­ mica se convierte en ideología por la vía de los impul­ sos del hombre... los seres humanos movidos por sus impulsos libidinosos, provocan cambios en las condi-

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ciones económicas modificadas hacen nacer nuevas me­ tas y satisfacciones libidinales...”.12 Para Fromm el marxismo y el psicoanálisis son ciencias materialistas. Las pulsiones como fuerzas se unen a las fuer­ zas de la naturaleza: fertilidad del suelo, irrigación. Las ideo­ logías como funcionan son comprendidas si conocemos cómo opera el sistema pulsional. Los factores económicos impac­ tan en el reino de las pulsiones. El psicoanálisis comprueba que las pulsiones libidinales provocan modificaciones en las condiciones económicas y a su vez repercuten las condi­ ciones económicas en la estructura libidinal. Fromm contribuyó con un excelente estudio a la colec­ ción Autoridad y Familia. La parte sociopsicológica, en 1936. “Una instancia psíquica como el superyó y el yo, un mecanismo como la represión, e impulsos como los sado-masoquistas —que determinan en forma tan deci­ siva sentimientos ‘naturales’ dados, sino que -a su vezestán parcialmente condicionados por la forma de vida del hombre, en última instancia por el modo de pro­ ducción y la estructura social resultante”.13 Freud entregó la clave para comprender cómo de la es­ tructura pulsional, transmitida por la superestructura, la base económica modifica al ser humano. Reich, con seudónimo, criticó el texto de Fromm y ex­ presó que no llega a consecuencias políticas porque reflexio­ na con abstracciones, sin contacto con la práctica. A Fromm le flata, según Reich, de una crítica porque carece de una política sexual.14 Fromm abandonó su planteamiento radical freudiano de la teoría de la libido y mediatizó el psicoanálisis. Para Fromm el sujeto busca la relación e identidad, cómo tras­ cender su separación y relacionarse con el mundo. Marcuse dijo que los primeros ensayos frommianos están dedicados a liberar la teoría de Freud de su identificación con la sociedad actual, agudizar las nociones psicoanalíticas que revelan la conexión entre la estructura libidinal y la eco­

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nómica. Son ensayos críticos porque agudizan la fuerza y potencial de la libido. En cambio, con la introducción de la ética y la religión es el escape de Freud hacia un mundo ar­ mónico de felicidad.15

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Capítulo XII. Freud oculto Freud volvió a tocar ta de la historia en 1937:

someramente

la

interpretación

marxis­

“Nuestra época se inclina más bien a reconducir los procesos de la historia humana a factores más escondi­ dos, universales e impersonales: el constrictivo influjo de constelaciones económicas, los cambios en el mo­ do de procurarse los medios de sustento, los progresos en el uso de materiales e instrumentos, las migraciones ocasionadas por el aumento de la población y las alte­ raciones del clima”.1 El pensamiento de Freud es como el profeta bíblico. Las raíces judías en el psicoanálisis es un tema relevante, Freud inspirado por la sabiduría escribe su último libro sobre Moisés. La última opinión escrita por Freud sobre el marxismo; en una carta a Worral el 10 de septiembre de 1937: Sé que mis comentarios sobre el marxismo no prueban de mi parte, ni un amplio conocimiento, ni una com­ prensión correcta de las obras de Marx y Engels. Des­ pués he leído con verdadera satisfacción que ninguno de los autores ha negado la influencia de las ideas, ni de los factores del superyó. Esto quita valor al contras-

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te entre marxismo existía...”.2

y

psicoanálisis,

que

yo

creía

que

Las raíces judías en la teoría psicoanalítica como expre­ sión de la esencia judía de Freud es evidente. Cuando men­ cionó la afrenta de un gentil al padre de Freud, tirándole la gorra de piel, en realidad, era un kapl que se puso para la fiesta del sábado. Freud no fué religioso pero sí observó algunas tradiciones del Pueblo. La tradición talmúdica fué una ley oral y el psicoanálisis igual que el talmud interpreta el sentido oculto a través de la palabra. El pesimismo breve y el optimismo hacia el futuro en Freud equivale al sentido de los profetas y el mesianismo. “La paradójica síntesis explica la combinación entre las pro­ fecías de las catástrofes por un lado y las profecías del con­ suelo por el otro”.3 Lo oculto en el psicoanálisis también revela lo que el Tal­ mud dice “la bendición no mora sino en lo que está oculto a los ojos”.4 Freud escribió un breve relato sobre el antisemitismo preocupado por el destino de su Pueblo : “(los judíos) no necesitan tanto alcohol para hacer la vi­ da tolerable; son muy raros entre ellos los crímenes brutales, los asesinatos, los robos a mano armada y las violencias sexuales ; siempre han concedido gran valor a las realizaciones e intereses intelectuales; su vida fami­ liar es más íntima; cuidan mejor de los pobres; conside­ ran la caridad un deber sagrado”.5 La preocupación de Freud, que hubo de exiliarse, quema­ ron sus libros, cancelaron el instituto psicoanalítico, fué perseguido y reflexionó sobre la vivencia y el aconteci­ miento. En Marx es posible entrever la hipótesis de los elementos judíos en la elaboración de su teoría. No obstante a su seve­ ra crítica comparando judaísmo-dinero-capitalismo, en cuan­ to a una búsqueda de la esencia del judío acotó, “no es, por lo tanto, en el Pentateuco o en el Talmud, sino en la socie­

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dad actual, donde encontramos la esencia del judío de hoy...”.6 En el pensamiento de la Escuela de Frankfurt se encuen­ tran elementos judáicos: su ética monoteísta, el carácter in­ condicional de las demandas éticas; conciencia de la misión histórica, de ser el pueblo elegido; justicia y beneficencia fusionada en una unidad, el Zeaakah y justicia social.7 En el caso concreto de Erich Fromm el influjo de la relevancia del valor como un asunto subterráneo judaico. El psicoanálisis materialista (freudiano y marxiano) fué un elemento impor­ tante en la teoría crítica. El mismo Fromm escribió un tex­ to y sereis como Dioses que trata de manera exhaustiva y profunda —como un experto— la religión judía. Fromm vió en Marx como si fuera un profeta del siglo veinte. Es importante señalar la trascendencia de la tradición ju­ día en la creación del psicoanálisis y del marxismo porque en ambas teorías y corrientes de práxis se incluyeron y mani­ festaron con rigor e imaginación la esencia de un Pueblo. Para Lichtheim la relación entre Marx y Freud reside en la crítica a la civilización; por una parte reconoce la repre­ sión común a la cultura y por otra, la diferencia de la exce­ siva represión de la sociedad burguesa. “La liberación huma­ na requiere que la libido sexual rompa las trabas establecidas por la escasez económica y las resultantes presiones polí­ ticas”.8 Dos teorías surgen al margen de la sociedad descubriendo, sí, la problemática social de la comunidad humana y las con­ tradicciones internas de la vida miserable de los seres que su­ fren por perturbaciones en el placer del goce. Dos teorías unidas a la práctica para transformar al mundo y construir una comunidad con libertad. Hacia una socialización de los medios de producción, o sea, una sociedad socialista que comprenda la intersubjetividad y la vida estropeada por la reificación o el fetichismo de las relaciones, desde un mar­ xismo humanista, de acuerdo a Goldmann, “Se arribaría por primera vez en la historia a una socie­ dad fundada sobre la comunidad auténtica y la libertad verdadera, gracias a la aplicación simultanea de los siguientes principios.- la abolición de la explotación, la

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supresión de las diferencias de clases, la instauración de relaciones cualitativas entre los hombres y la natu­ raleza, la organización racional de la producción y, junto a una gran expansión de la productividad, la ins­ tauración de formas auténticas de universalismo, igual­ dad y libertad”.9

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Rigor e Imaginación en el Psicoanálisis y Marxismo

Comparar ahora las teorías económicas y psi­ cológicas (comenzando con las extrañas con­ vergencias y divergencias entre Marx y Freud) y pasar luego a examinar la relación del hombre con su producción así como con su progenie. Erik H. Erikson.

Capítulo XIII.Marcusey la dimension estética La verdad del psicoanálisis yace en que se mantenga fiel a sus hipóte­ sis más desafiantes. Max Horkheimer Marcuse el profeta del movimiento estudiantil de 1968. Su aportación desde la filosofía crítica a la articulación del psi­ coanálisis y marxismo es con una novedosa reflexión sobre los fundamentos esenciales que incorpora, además, la discu­ sión sobre el arte. Mi propósito es señalar que Marcuse con­ tinuó la tendencia de la Escuela de Frankfurt en la esfera artística (Adorno, Löwenthal, Benjamin). Herbert Marcuse nació en 1898 en el seno de una familia judía asimilada en Berlín, Alemania. En su juventud partici­ pó en la revolución alemana. Fué miembro del consejo de soldados de Berlín-Reinickendorf en 1918. Luego en el SPD (Partido Socialdemócrata) hasta enero de 1919. Perteneció a las barricadas espartaquistas. Abandonó el partido como protesta contra el asesinato de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht. Trabajó una temporada en una librería de viejo y en una editorial. Fue redactor de la revista Gesellschaft en 1927. Ingresó a la universidad de Berlín y obtuvo su docto­ rado en la universidad de Friburgo —en— Brisgau bajo la di­ rección de Martin Heidegger. Allí enseñaban los neo-kantia­ nos y Husserl desarrolló su fenomenología. Marcuse refle­

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xionó desde el hegelianismo de izquierda.1 La escena académica dominada entonces por el neo-kantismo, neohegelianismo, y las ideas heideggerianas convirtiéndose el retorno al marxismo como un asunto generacional. Marcuse se incorporó al Instituto de Investigación Social, vía Löwenthal a finales de 1932. Fue asignado a la filial de Ginebra en 1933. Con su marco conceptual en Marx y Hegel no estuvo interesado en incluir la investigación empírica en sus reflexiones filosóficas como los demás miembros del Ins­ tituto. Su asilo comenzó en 1934 trabajando en la universidad de Columbia hasta 1950. Colaboró en la Oficina del Servicio Estratégico durante los años cuarenta. Después ingresó al Instituto de Investigaciones sobre Rusia en la Universidad Harvard de 1952 a 1954. De allí a Brandéis hasta 1965. En la fase final de su vida la transcurrió en la universidad de Ca­ lifornia en San Diego.2 Marcuse murió durante un viaje de conferencias en Europa en el verano de 1979. Su segunda mujer e hijo de la primera esposa escribieron una carta abier­ ta a los amigos sobre la importancia de proteger la esfera ínti­ ma de la vida de un sujeto. Las exequias fueron privadas, la oración del Kaddish que reza sobre el uso de la vida que ayuda a traer una mejor existencia resume la actividad re­ flexiva de Marcuse. Fué sepultado con el ritual judío.3 Marcuse se interesó por la teoría de Freud durante su exi­ lio y lo estudió sistemáticamente en el Instituto de Investi­ gación Social. También conoció las teorías de Wright Mills y Riesman, sociólogos. Los ensayos marcusianos se integraron a los textos leí­ dos en la protesta estudiantil. Daniel Cohn-Bendit y Rudi Dustsckke lo comprendieron.4 Para Marcuse la imaginación en el poder es lo revolucionario. El aspecto básico en mayo de 68 fué el vínculo de Marx-André Breton. Es necesaria la aventura en la política revolucionaria como el caso del Ché Guevara “no existe una sociedad libre de silencio, sin espa­ cio mental y exterior de la soledad, donde se puede desa­ rrollar la libertad individual. Si no hay vida privada, ni auto­ nomía, ni silencio, ni soledad en una sociedad socialista, pues entonces no es una sociedad socialista. Todavía no”.5 El proceso de reflexión de Marcuse que culminó en el im­

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pacto y popularidad en la década del 68 significó una evolu­ ción de su pensamiento: de Heidegger a Marx y de éste a Freud. En el centenario del nacimiento de Freud el Instituto de Investigación Social de Frankfurt invitó a Marcuse a dictar una serie de conferencias. “El individuo reproduce en lo más profundo de su ser, en su estructura instintiva, las valoraciones y formas de comportamiento que sirven para el mantenimiento del dominio, mientras que este dominio se hace cada vez menos autónomo, menos personal, cada vez más obje­ tivo y generalizado. Lo que realmente domina es el aparato económico, político y cultural, que se ha con­ vertido en unidad indivisible, y que ha estructurado el trabajo de la sociedad”.6 El modo de reflexión de Marcuse ya se sitúa a otro nivel epistemológico. El interior del sujeto se estructura con el objeto. En el mundo interno la impronta de la realidad ex­ terna. El sujeto-objeto de placer se convierte en sujeto-obje­ to del trabajo por la barrera interior de la civilización para generar fuerza. El principio de placer es sometido por el principio de realidad. La represión de las pulsiones se trans­ forma en la constitución biológica del organismo. La histo­ ria sujeta al individuo. La teoría de Freud en base a la prác­ tica clínica desveló en la biografía privada del sujeto la par­ ticularidad de las heridas traumáticas de la comunidad humana. El yo se convierte en títere de la destrucción y menos en un sujeto del Eros cuando se abandona al Superyó. Marcuse otorgó suma importancia al carácter polimorfo de la sexualidad, que procura placer intenso, en las relacio­ nes libidinales. “La civilización procede del placer”. El tra­ bajo tiene su origen en la libido. La combinación entre represión y la fuerza de trabajo son el nodulo del sujeto. La transformación de las pulsiones que buscan el placer en la productividad social bajo el principio de la realidad. Y esto es el fundamento teórico, ya no el análisis de la estructura psíquica por un extremo, y por el otro lo social, sino, en el sujeto se incluye al objeto.

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Para Marcuse las categorías psicoanalíticas son públicas y sociales. Freud, según Marcuse, descubrió los mecanismos de control social y política en la dimensión profunda de las pulsiones. El Edipo refleja la subyugación del hombre por el nombre. La estructura psíquica es producida y reproducida por la sociedad. “El análisis del yo pasa a ser análisis político”.7 La sexualidad como fuerza del principio de placer que ingre­ sa al conflicto con la sociedad (como institución del princi­ pio de realidad). Marcuse elaboró dos categorías derivadas del psicoanálisis e imbricadas en lo social. La represión sobrante que es una extensión del principio de la realidad constituida por las ins­ tituciones y las relaciones. Son los mecanismos de represión y la opresión prevaleciente de la civilización. El Eros subyu­ gado al trabajo. Y el principio de actuación en la cual la estratificación social, sobre el fundamento de la competen­ cia económica, la sociedad de consumo y antagónica, genera un dominio racional que controla el trabajo social. El traba­ jo enajenado no cumple la función de satisfacer las necesida­ des. Es la negación del principio del placer. La libido desviada.8 El derivado teórico de Marcuse, en base a Adorno, lo em­ pujó a la dimensión estética. Para Marcuse la obra de arte desublimiza, libera al Eros del mundo reificado, y al mismo tiempo, lo sujeta encadenado a lo represivo. “El mundo del arte es el de otro Principio de Realidad, el de la enajenación —y sólo como enajenación cumple el arte con su función cognitiva: informa de verdades no comunicables en ningún otro lenguaje; contradice en definitiva”.9 El arte comprometido con el Eros. La sumisión a la forma estética es el vehículo de la sublimación no conformista. La imaginación del arte dirigido contra las formas represivas que impiden la socialización del Yo y el Ello, los objetos pulsionales y las emociones. En Kafka y Beckett se encuen­ tran la inversión estética opuesta a las formas represivas. El

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arte combate la reificación. “Toda obra de arte es, con res­ pecto a la realidad, poetización, imaginación, hallazgo”.10 Marcuse polemizo con el Fromm tardío. Fromm conside­ ró que la reflexión de Marcuse es un nihilismo humano dis­ frazado de radicalismo. Fromm no esta de acuerdo con la teoría de que la pulsión sea radical porque se fundamenta en el materialismo burgués del siglo XIX. Materialismo supe­ rado por Marx con su concepto de praxis. Negar el incons­ ciente en la teoría de Freud es un error de Marcuse. Marcuse ignoró el carácter social elaborado por Fromm. Según Fromm, el filósofo consideró al amor y a la fuerza interior como ideología. También descuidó, dice Fromm, la posición dialéctica cuando negó que la sociedad alienada germina en su seno los elementos que la contradicen.11 Para Habermas los primeros trabajos marcusianos son de un marxismo —fenomenológico. El seguimiento de la juven­ tud respondió a la legitimación de la negación indetermina­ da de lo que existe.12 La tesis básica de Marcuse es que la técnica y la ciencia en el capitalismo tardío se han converti­ do en fuerza productiva e ideología que legitima el poder administrativo aislado de las masas. Alfred Schmidt pensó que la filosofía de Marcuse con la ontología existencial y la marxista forcejea con la teoría de la historia. Marcuse avanzó de Husserl y Heidegger hacia la historia material y une el pensamiento fenomenológico con el marxismo antes que lo realizasen los filósofos existencialistas franceses.13 Marcuse en su conversación con Habermas en julio de 1977 admitió que la estructura pulsional es modificable por la sociedad. De hecho, el capitalismo tardío manipula a las estructuras pulsionales para la explotación y la opresión en la sociedad. Marcuse es optimista con la razón inserta en la estructura pulsional para proteger, y enriquecer la vida con el embellecimiento. Para Marcuse la solidaridad es im­ portante porque vincula eróticamente a los hombres. La Escuela de Frankfurt jamás tuvo la intención de vincu­ lar la fórmula Marx y Freud, afírmó Marcuse. Sí, hallaron en la teoría de Freud las hipótesis básicas con relación interna a la teoría de Marx. Los sujetos internalizan y reproducen inconscientemente la sociedad represiva.14

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Marcuse consideró la importancia del tercer mundo don­ de la racionalización de lo irracional invadió sus regiones por el influjo del capitalismo tardío. Marcuse enfatiza el vínculo sujeto-comunidad y generación. Lichtheim argumentó que Marcuse representa a los filóso­ fos de la Nueva Izquierda. Un gran burgués intelectual de la república de Weimar a su autoexilio en California, se formó como un idealista kantiano y demócrata liberal. Marcuse identificó el socialismo utópico con el Tercer Mundo. Marcuse elaboró desde la Sagrada Familia de Marx que la alienación y la represión de las pulsiones, desde el psicoaná­ lisis, desvía la expresión de la libido a los sujetos explotados y sometidos a las reglas autoritarias.15 La crítica de Lucien Goldmann a Marcuse apuntó a que cuando entrelaza la crítica negativa con la exigencia de un cambio de la sociedad puede convertirse en utopía, o sea, una sociedad futura sin opresiones y radicalmente distinta al orden social de hoy en día. En relación con la obra de Eros y Civilización reflexionó: “se sitúa en el plano de las relaciones entre la sociedad y las aspiraciones profundas del individuo. Al tomar contacto, como todos los pensadores de la Escuela de Frankfurt, con la obra de Freud, Marcuse descubrió en ella la oposición entre las aspiraciones instintivas del in­ dividuo —libido e instinto de muerte— y la organiza­ ción social, que supone, para existir y desarrollarse, la represión de esas aspiraciones, su frustración y sublima­ ción en nombre del principio de realidad... Marcuse les añade una dimensión histórica, aunque sin atemperar... la oposición radical entre los deseos fundamentales y la represión social”.16 En cuanto a su aportación marxista Goldmann subrayó que Marcuse elaboro una filosofía crítica que implica la supresión de la opresión, de la explotación y del concepto de élite. Sin embargo, no pudo evitar caer en un dualismo similar a Heidegger con el concepto de liberación. Deja la dialéctica en los términos de opresión y libertad, lo que es

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y debe ser lo que existe y lo ideal, lo empírico y lo racional. Para Löwy el marxismo de Marcuse se balanceó en sus dos movimientos pendulares: el romántico y el racionalista y su eje fue la negatividad.17 Marcuse incluyó en su análisis de la sociedad de consumo y como factores de transformación a las sociedades del Ter­ cer Mundo, las capas marginadas como los latinoamericanos, los negros, los bohemios. Es importante subrayar que las reflexiones freudomarxistas de la posguerra responden a la organización del capitalis­ mo tardío, la sociedad de consumo y la tecnocracia. Exis­ ten mecanismos de autorregulación económica. Los sueldos aumentaron y la seguridad económica se estabilizó. Una so­ ciedad autoritaria, democrática e igualitaria en cuanto al mercado. La autoridad extensa hacia la fábrica, la escuela y las clases medias. En cambio, el debate en los años veinte y treinta, se realizó en el escenario del capitalismo de los mo­ nopolios, liberal. Anexo 1 En la línea de la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt, en los años setenta, situamos a Peter Brückner, psicólogo so­ cial, y Alfred Lorenzer, psicoanalista, que retoman la discu­ sión freudomarxista. Brückner fué expulsado de la universidad de Hannover y jamás pudo trabajar como profesor en ninguna otra univer­ sidad alemana por su defensa del grupo Baader Meinhof. Murió en 1981. Fué esposo de la hija de Alexander Mits­ cherlich, psicoanalista en Heidelberg. Para Brückner la autoridad es interiorizada por el superyo. Conciencia adquirida tardíamente. El ser humano, enajenado, deshumanizado de su ser como especie. Su exis­ tencia ubicada en la división de clases. Una división adherida a la escisión del Yo y no-yo. En la estructura psíquica se in­ tegra el proceso de intercambio social combinado con la interiorización de la competencia. La experiencia de vida in­ mersa en los procesos sociales. Procesos sociales donde se manifiesta el empobrecimiento, el temor, y la enajenación. El proceso de socialización familiar que integra al sujeto psí­ quico con el medio social.

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“El objeto del psicoanálisis, a saber, los procesos intermediadores (anímicamente) organizadores, reguladores de los motivos humanos, la estructura de las pulsiones y del ‘aparato psíquico’, introduce complicaciones en la apreciación de las relaciones que constituyen proble­ mas axiales del Materialismo Histórico, la estructura económica y la conciencia de clase ; dominación políti­ ca y disposiciones de acción de la población ; la cues­ tión de las nuevas necesidades”.18 Según Brückner las implicaciones políticas son elementos básicos de estructuración en función, además, de la concien­ cia que transforma. El psicoanálisis tiene consecuencias teóricas internas que dan cuenta, en los procesos psíquicos, de la restricción so­ cial sobre las pulsiones. Libido y Relaciones Sociales. Es cla­ ro que el materialismo histórico, de acuerdo a Brückner, no pudo descubrir el punto ciego del psicoanálisis. Sin embar­ go, el psicoanálisis es antiautoritario. Devolver al sujeto su capacidad de goce. Un contenido anárquico que se rebela contra la opresión. Alfred Lorenzer nació en Ulm, Alemania en 1922. Médi­ co y psicólogo discípulo de Kretschmer. Lorenzer es psico­ analista del Instituto Sigmund Freud en Frankfurt. Lorenzer integra en su teoría el concepto de interacción. Un elemento explicativo del proceso de socialización del sujeto psíquico en las formas de comunicación simbólica con la biografía fracturada de la madre en su condición de explotación y enajenación. La subjetividad está determinada históricamen­ te. La madre, con su aporte subjetivo, media lo social en el niño. La pulsión concreta del niño se incluye en la forma­ ción social. “La naturaleza, a través de la realización de la necesi­ dad corporal en la interacción concreta, se introduce en las estructuras subjetivas y es recogida en los juegos de lenguaje. Una interacción satisfactoria es siempre sa­ tisfacción pulsional en armonía con los significados comunicados y las reglas de juegos de lenguaje recono­ cidos por la sociedad”.19

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El lenguaje integra la conceptualization de la estructura psíquica, como un símbolo que traduce el significado con­ creto de la realidad social en las formas de interacción del sujeto. El significado lingüístico se entiende como las figuras de interacción. La palabra-símbolo es mediada en la praxis. Anexo 2 Igor Caruso, (1914-1981) nació en Tiraspol, Rusia. Sus pa­ dres eran nobles. Estudió psicología y educación en Bélgica. Su formación psicoanalítica la obtuvo con discípulos de Freud en Viena. Sus referentes teóricos son Kierkegaard, Marcel, Heidegger y Sartre adoptando un existencialismo cristiano, que vincula con el psicoanálisis y más adelante in­ tegra al marxismo.20 No obstante que no pertenece a la lí­ nea de la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt, lo anexo aquí por su asimilación de Marx vía Marcuse. Caruso rechazó la teoría de las pulsiones. Sintetizó el determinismo de Freud con el programa existencialista inde­ terminado. Incorpora el concepto cristiano de la historia y la utopía de Theilard de Chardin. Una planetización del mundo. Caruso, —dice Angelika Rubner— cuando reactualiza la biografía privada y sus perturbaciones de comunica­ ción se corrigen las relaciones entre los hombres y se revela la mediación subjetiva de la miseria.21 Para Caruso el yo porta la ideología. “En Marx en el que el individuo abstracto no existe porque la riqueza del individuo es igual a la de sus rela­ ciones reales con sus semejantes. Para Freud, la riqueza de nuestro yo o su madurez, como se quiera, viene me­ dida por éxito o el fracaso de nuestras relaciones con nuestros semejantes en el curso de nuestra historia per­ sonal. La psicodinámica freudiana no conoce en el fon­ do al otro en tanto que totalmente otro: el otro está en mí y yo estoy en el otro, ya que yo he sido marcado por él y él por mí ”.2 2

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Caruso organizó círculos de psicología profunda con el propósito de crear un centro de estudios en psicoanálisis, centro con un programa de etología, lingüística, marxismo, epistemología, las obras de Freud y otros psicoanalistas. Aunque existe una evolución en el pensamiento de Caru­ so como testifica Rubner es evidente el fondo filosófico existencial cristiano en su teoría a través de la utopía y desesperanza.

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Capítulo XIV. Psicoanálisis-y-Marxismo estructuralista * En Francia se desarrolló el estructuralismo con la obra etno­ lógica de Lévi-Strauss y con la lingüística de Saussure. El marxismo estuvo representado por Althusser y el psicoaná­ lisis por Lacan. Además, con el influjo del surrealismo. En mayo de ‘68 cobró importancia el término deseo procedente del psicoanálisis y los marxistas incorporan la nueva visión científica considerando que el deseo es un elemento subver­ sivo porque permite la manifestación libre de la sexualidad. Ya la obra de Reich y Marcuse iban de mano en mano. En los años cincuenta el pueblo francés consideraba que el psicoanálisis era una invención norteamericana, por medio de las películas de Hollywood se divulgaba el psicoanálisis adaptativo.1 Por otra parte, la iglesia católica mantuvo reser­ vas, si no oficiales, sí de opinión en contra de Freud.2 “Lue­ go de la segunda guerra mundial, las nociones psicoanalíticas penetraron en Francia en todos los medios sociales”.3 El Partido Comunista francés en un comienzo lo rechazaron y después lo admitieron por su importancia en la educación y en la psicoDatología. Los psiquiatras franceses tenían en Ja­ net a su heroe intelectual y solamente los escritores surrea­ listas coincidieron en que las tesis básicas de Freud son relevantes. Con Lacan, su retomo a Freud, la articulación * Mi agradecimiento a María Eugenia Escobar, Psicoanalista, por sus comentarios críticos a este capítulo.

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con la lingüística estructural el psicoanálisis se vuelve francés. El retorno a Freud, el objeto científico del psicoanálisis: el inconsciente. Y el postulado de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje abre un campo estructuralista al acceso de un psicoanálisis lingüístico. “En los años transcurridos desde 1968 ...el estructuralismo freudiano es un tema central en la vida intelectual francesa en campos tan diversos como la crítica literaria, la matemática, la eco­ nomía y la filosofía. Y el cambio ha ido más allá de la in­ telectualidad : el psicoanálisis ha surgido como fenómeno so­ cial”. 4 el psicoanálisis como bandera de la izquierda. Suí postulados teóricos responden a una crítica a la psicología del Yo. El marxismo, el feminismo, la antipsiquiatría y el psicoanálisis formaron un vínculo. Para Turkle los franceses inventaron su propio Freud. El estilo de Lacan parecido al de Mallarmé impactó al público por una poesía psicoana­ lítica. El psicoanálisis se concilio también con el existencialismo, un marxismo existencialista. “La explosión de interés por el psicoanálisis después de 1968 estuvo anunciada por muchos de los temas e inscripciones de mayo que expresa­ ban el deseo de aproximarse a la experiencia y la emo­ ción inmediatas y de abolir las fronteras entre realidad y fantasía, entre lo racional y lo irracional. Para muchos ob­ servadores, mayo parecía una especie de surrealismo puesto en acción política”.5 Mayo del 68 una gran fiesta de la pala­ bra y el deseo liberado. Lacan cuando fué invitado por Althusser en 1963 a dictar seminarios en la Escuela Normal Superior se estrecharon los lazos entre psicoanalistas y marxistas no obstante que el dis­ curso de Lacan no era político. Lo único importante para su auditorio político era su posición antinorteamericana y en contra de las instituciones. Los marxistas franceses comen­ zaron a emplear el concepto de lo simbólico y la descentración del Yo lacaniano para construir un puente. Althusser reconoció la importancia de Lacan y pensando en el marxis­ mo como ciencia delimitó los objetos del psicoanálisis: el inconsciente, y el marxismo: el modo de producción. El artículo de Althusser en 1965 legitima el psicoanálisis en el

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marxismo francés: “Lacan ha demostrado que este paso de la existencia (en el límite puramente) biológica, a la existen­ cia humana (niño humano), se opera bajo la Lev de Orden, que yo llamaré Ley de Cultura, y que esta Ley del Orden se confundía en su esencia formal con el orden del lenguaje”.6 La vinculación del psicoanálisis y marxismo es posible, se­ gún Miller, porque el discurso althusseriano y el discurso lacaniano apuntan a la sobredeterminación: es la estructura­ ción de la constitución del sujeto, la subjetividad sometida y la alienación en lo imaginario.”7 La Sociedad Psicoanalista se formó en París en 1926. Jac­ ques Lacan nacido en 1901 de una familia católica de la alta burguesía. Su hermano fué Benedictino. Lacan estudió me­ dicina, psiquiatría. Se doctoró en 1932. Se analizó con Ru­ dolf Loewenstein hasta 1934. Supervisó con Hartmann cuando éste colaboraba con el movimiento francés viajando periódicamente de Viena a París. Su primera teoría, el esta­ dio del espejo, la presentó en el Congreso de Marienbad en 1936. En el año de 1953 se produjo la primera escisión psi­ coanalítica francesa. Diez años después la segunda escisión tomando Lacan el mando de la escuela freudiana.8 Lacan ejerce un embrujo en su oyentes. Un chamán. “Lo que embriaga a estos oyentes es, mediante su identificación con Lacan, la ilusión de participar en el nacimiento de la teoría, en el efecto de la teorización... Tras esta justificación se halla el deseo, la pasión de hacer de la teoría de Lacan algo realmente diferente de lo que podemos hacer nosotros mismos, que debemos estar reducidos al silencio. En efecto, se trata de creencia, pero no de creencia a partir de la cual la teoría podría ser reproducida por nosotros sino de creencia en la unidad insuperable e invencible de la teoría Lacaniana. Negando, en principio a todos excepto a Lacan, el derecho y poder de analizar, estos lacanianos desean preveer cualquier cuestionamiento de la teoría lacaniana, que constituye su refugio y su razón de supervivencia. No son simplemente creyentes: son idólatras”.9 Y en esto se ha constituido el lacanismo, en un grupo cuasimístico con rituales que lo con­ forman como seguidores de un disidente psicoanalítico y un intérprete de la obra de Freud como una nueva formación religiosa.

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Las anécdotas de Lacan son dignas de mención, sobre to­ do, porque a un autor “sagrado” conviene situarlo sobre el terreno lodoso de cualquier mortal. Lacan buscaba respeto, era extraño, extravagante e insolente y ultrajante. El mismo se consideraba un verdadero histérico con el uso teatral de expresarse. Hablaba como si fuese un paciente en el diván. El analista debe de dejarse engañar por el inconsciente. Co­ mo analista procedía de la manera siguiente, según su pa­ ciente: “Lacan hacía que sus pacientes se tendieran en el diván sólo con una pequeña almohada para levantar la cabe­ za. Pero la atmósfera era cálida y confortable, y en las pri­ meras entrevistas, las entrevistas preliminares, Lacan era un anfitrión muy cortés. Siempre estaba impecablemente vesti­ do, con un traje o con un saco sport sobre una camisa sin cuello, sin corbata, y en la mano invariablemente sostenía un puro-, era un hombre de mediana estatura y la cabeza parecía demasiado grande para su cuerpo, “hidrocefalia”, como decía. Su expresión facial atraía inmediata atención. Era sociable, amigable, trataba de que su huésped se sintiera cómodo, tarea no muy fácil. Como oyente era paciente y atento, mostraba lo que parecía ser una concentración total detrás de un aire de confusión. Fijaba la mirada en su inter­ locutor como si fuera a preguntar: ¿quién es usted y de dón­ de vino? Considerando que estas entrevistas habitualmente se producían a primeras horas de la tarde, había tiempo para extender la conversación, hasta para tomar, en algunas opor­ tunidades, una copa de Jack Daniels”.10 Transcribo esta situación íntima de un psicoanalista que ya durante su tra­ bajo cortaba las sesiones y se convertían en muy breves. Los análisis de Lacan envueltos en un misterio. Otra anécdota, con tinte político, revela el modo en que Lacan transitó por la frontera francesa alemana llevando en la cajuela de su auto a Dany Rojo, Daniel Cohn-Bendit, que escapaba de la persecusión policíaca-política de mayo del '68.11 Catherine Clément escribe un bello libro sobre la vida y leyendas de Lacan: “El encanto de Freud, es la conjunción dolorosa del ser judío y de la germanidad austríaca; la búsqueda de Moisés y la familia al abrigo; el exilio místico, el año próximo en Jerusalém, y el caldo con croquetas. Es

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la gallina hervida, el pickle fleisch y los paseos de noche, por el Prater. Los mantelitos de encajes que Martha ponía so­ bre las mesas, y el recuerdo del Padre Muerto. Y, aunque se resistiera a practicar la religión de sus padres, en Freud yo me reconozco judía...” “En Lacan yo me reconozco francesa... por razones de cultura, en las que descubren, mucho más allá del uso de la lengua, un universo, un paisaje. En lugar de la familia, la so­ ledad del filósofo, de noche, mientras se apagaba la luz con los primeros resplandores del alba, o, al contrario, al clamor de las multitudes en la Plaza Grève... el lujo del gran plato condimentado y decorado, o, al contrario, la austeridad del pan seco, del jarro de agua bendita... la cruz jansenista, PortRoyal, la ascesis descarnada... La lengua de Lacan no es ju­ día: no se engancha, no tropieza, no vacila jamás. No se en­ cuentra en ella ninguna de esas ausencias fulgurantes que es­ maltan los textos seguidos del hassidismo, ninguna de estas construcciones embrolladas y tercas con las que Freud rodea sus descubrimientos. En la elegancia de Jacques-Marie Lacan, desde sus orígenes, se reconoce la religión dominante de un pueblo, aunque él no pueda soportarla, él que escribe...” 12 Lacan se presentó con la Gestapo para arrebatarles el ex­ pediente de Sylvia Bataille, su esposa, judía, a la hija la lla­ mó Judith. El gesto y heroísmo quedó guardado, de manera privada. Otro acontecimiento, en el orden de la lingüística. Cuan­ do Lacan visitó al MIT pagó una entrevista con Chomsky. Lacan fascinado con la matemática como base científica de la lingüística había asombrado a su auditorio. En la conver­ sación con Chomsky, Lacan le explicó sobre lalangue, el equí­ voco. ¿Son esos equívocos (de que está hecha la interpreta­ ción psicoanalítica) intrínsecos de la lengua o son meramen­ te accidentales en algunos casos? Chomsky respondió a Lacan...” Expuso a Lacan una concepción de la ciencia lingüís­ tica según el espíritu de las ecuaciones newtonianas que el mismo Lacan había ponderado; Chomsky habló de leyes universales en todas las lenguas. Lacan había preguntado si la lingüística podía prestar ayuda a los analistas en el proble­ ma de los equívocos y juegos de palabras y Chomsky contes­ tó que esos no eran ni siquiera problemas para una ciencia lin-

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güística. La lingüística científica debía estudiar las semejan­ zas en el lenguaje, no las diferencias. Según Chomsky, la función del lenguaje era como la de un órgano del cuerpo, por ejemplo un oído. Cuando miramos atentamente las orejas de diferentes personas advertiremos diferencias, pero si nos concentramos en las diferencias nos distraemos de nuestro verdadero trabajo, que es comprender lo que to­ das las orejas tienen en común, su función. Lacan, visible­ mente conmovido, declaró ante el enfoque de Chomsky: “Yo soy un poeta”.13 Entender a Lacan, es comprender primero su estilo: Lacan, genio de la palabra. Para Catherine Clément las “frases caían como flechas sobre una presa; de repente se abrían, al final de largos períodos, como Hagas sangrientas. Se ro­ deaban con volutas elípticas, esotéricas y alusivas, para aba­ tirse sobre el objetivo (p. 23) ...Para Schneiderman “sus es­ critos están exquisitamente elaborados, quizás en exceso, y no son fáciles de comprender. En esto se parecen a la poe­ sía (p. 9) ...En sus últimos trabajos usa muchos juegos de palabras joyceanos que son completamente intraducibies (p. 103)... enigmática forma de expresarse” (p. 182). Mounin analiza el estilo de Lacan a mayor profundidad. Adquie­ re su estilo desde 1944. En sus textos aparecen tics, emplea erróneamente las preposiciones y los pronombres y adverbios. Recuerda a Mallarmé. Inversión calculada y arcaizante. “Un estilo culto de su sintaxis, que se vuelve académico e incluso pontificador, por una parte, que la alterna por vecindad abrupta con la agresividad, la insolencia y la jactancia... sintaxis alambicada”.14 Althusser lo había definido como Arlequín. Su estilo está coloreado con la lógica matemática, hegeliana (la palabra dialéctica como inversión, como tinte de época), y lingüística. Usa contrasentidos pseudolingüísticos. En una etapa las referencias fenomenologicas y gestálticas fueron importantes. A partir de 1954 la influencia de Saussure con el término significante. La epistemología del psicoanálisis lacaniano nos permite situar su compleja teoría atada con amarras estructuralistas. Mario Francioni, epistemólogo, realizó un estudio interesan­ te sobre la teoría del conocimiento de Lacan. En la teoría de Lacan no se halla una definición única de otro. “La veri­

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ficación experimental imposible es reemplazada por una in­ terpretación estructurada de entidades y de relaciones que, en el límite, pueden entrar en una lógica rigurosa, es decir, perfectamente dominable”.15 Lacan emplea con soltura la terminología de Saussure, deteniéndose en la metáfora y la metonimia. Lacan se fun­ damenta en la estructura diádica y abandona la segunda tó­ pica freudiana. Su aporte es una retórica del inconsciente. Su pretensión es convertir al psicoanálisis en una ciencia, acude a la noción del cálculo combinatorio y de la lingüísti­ ca. Su retorno a Freud, es un estacionarse en la tópica de lo inconsciente. Su base estructuralista le permite integrar otras corrientes. Su empleo de la matemática es básico para sostener los planteamientos científicos. Y cada vez más ale­ jado de la clínica concreta. En su epistemología también hay fuertes referencias religiosas, escondidas, por ejemplo el Nombre del Padre nos recuerda la oración cristiana. Lacan con fundamento en Platón, Pitágoras, los presocráticos, agustinianos, hegelianos y heideggerianos. “Su mensa­ je es polivalente y no depende de una constatación histórica verificada ni de la pura coherencia formal”.16 Añade la fenomenología y el existencialismo. La antropología estruc­ tural de Lévi-Strauss, la lingüística de Saussure, la poesía de Mallarmé, el surrealismo. Sus interlocutores son Aristóteles, Hegel, Kant, Sócrates, Shakespeare, Sófocles. Lacan en el filo del idealismo. Lacan enriqueció el psicoanálisis, con su retorno a Freud desde el método estructuralista y el enfoque lingüístico comprendió las formaciones de lo inconsciente, con el esta­ dio del espejo explicó con su poesía, la alienación del yo, la enajenación del sujeto, elaboro en tres tiempos el complejo de Edipo con la presencia del tercero que impone el tabú del incesto. “El Edipo se ha revelado como la articulación in­ consciente de un mundo humano de cultura y lenguaje, co­ mo la estructuración propiamente dicha de las formas in­ conscientes de la sociedad”.17 La ‘ruptura” epistemológica en el psicoanálisis es lo real, lo simbólico y lo imaginario. Lo simbólico se refiere al registro cultural. Yo creo que la expli­ cación del nuevo conocimiento es una reequilibration de la teoría en el proceso constructivo.

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Las aportaciones estructuralistas del psicoanálisis y mar­ xismo las vamos a revisar en Catherine Clément, Julia Kristeva (discípula de Lucien Goldmann) y Jean Joseph Goux. A Goux le interesa encontrar los isomorfismos de Marx y Lacan. De Marx retoma El Capital, el dinero y de Lacan el deseo. “El hecho de que Marx descubra histórica y lógicamen­ te cuatro fases en la génesis de la forma moneda, y que Freud sea impulsado a distinguir cuatro estadios en la organización sexual, no se debe a un azar del que la investigación teórica no tendría que sacar consecuen­ cias. Es un mismo proceso genético, es el mismo prin­ cipio de estructuración dicontínua y progresiva que di­ rige el ascenso a la soberanía normativa del oro, del padre y del falo”.18 El padre es el equivalente general de los sujetos, el falo de los objetos y el oro de los productos. Para Goux la relación del dinero con la mercancía es imaginaria, y la relación con la ley del valor es inconsciente. La estructura homologa que realiza Groux es impresionante, así, rastrea en el valor de cambio metáforas, signos, vincula dinero y padre. Una rela­ ción especular entre la mercancía y su forma de valor. El oro y el falo. Ambos cuentan con su aporte. La importancia de la ley, el dinero como objeto de deseo. Lo imaginario, lo simbólico y lo real en el dinero. Para Catherine Clément Freud interesó a los marxistas por la función del lenguaje en la cultura y en la subjetividad. “lo real histórico, lo que ha determinado la produc­ ción por el inconsciente de manifestaciones visibles, es definitivamente inaccesible, está recubierto por las for­ maciones imaginarias que en consecuencia sitúan al sujeto en el desconocimiento de sus propias causas”.19 Estudiar el lenguaje significa estudiar la ideología, el mun­ do de las cosas es básico y el lenguaje, los nombra. En la cura psicoanalítica se introduce la asociación libre. “Si es así, la regla fundamental introduce el desorden en el lengua-

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je solo para reintroducir mejor el orden social que transgre­ de. Tratando el desorden mediante el desorden, el del cuerpo mediante el lenguaje, la cura psicoanalítica echa luz por un lado sobre un orden radical, soporte de “revoluciones” de superficie, el lenguaje; por otro lado, consolida el orden bási­ co sobre el que se edifica la cura: la sociedad donde se inscribe”.20 Para Clément los giros lacanianos ofrecen una denuncia social, de burla, de demostración: sus giros invertidos, ar­ caísmos, vueltas retóricas, argot, lengua extranjera y neolo­ gismos. Recuerdo las frases lapidarias y chocantes de Marx y no fué eso lo que transformó el mundo sino su teoría crí­ tica económica. En fin, el texto de Clément está escrito en partes sin línea conductora de Marx-Freud. Julia Kristeva, pensadora fecunda, escribió: “El proceso significante, en su complejidad dialéctica materialista, comprende la contradicción de dos mane­ ras. Decir que el lenguaje es una práctica, es entender precisamente cómo lo simbólico, y con él el sentido, se desplaza bajo la presión de lo semiótico”.21 Para la autora, la práctica dialéctica del discurso y del sujeto no están incluidas en el marxismo. Hay una censura del código. El acto político comunitario a través del lenguaje. “El sujeto de una nueva práctica política no puede ser más que el sujeto de una nueva práctica discursiva: la estructura (social y lingüística) aceptada para ser pul­ verizada, y concluir por ese ritmo semiótico donde el sujeto se pierde en un goce sin comunidad, a la que reclama su derecho ”.2 2 Para Julia Kristeva la libido funciona por medio de la socialidad: el lenguaje. Nos encontramos con otra disciplina: la semiótica.

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Crítica al estructuralismo El estructuralismo no comprende la relación entre estructu­ ra y funcionalidad, génesis-e-historia y sujeto-sociedad. En relación a la lingüística de Saussure, Chomsky escribió que: “la formación de oraciones no pertenece estrictamente a la Langue, sino que más bien debe atribuirse a lo que Saussure llamó la parole, quedando por consiguiente fuera del alcance de la lingüística en sentido propio... La sintaxis, desde este punto de vista, es un asunto más bien trivial. Y, de hecho, se hizo muy poco traba­ jo en el campo de la sintaxis en el período de la lin­ güística estructural”.2 3 Para Saussure los métodos válidos son la segmentación y la clasificación. Lévi-Strauss, etnólogo, ejerció una influencia importante en los pensadores franceses, sus estudios del parentesco son impresionantes análisis de las redes de relaciones. Para LéviStrauss, escribe Piaget, “es el primer principio fundamental de ese estructura­ lismo, que detrás de las relaciones “concretas” buscará la estructura subyacente e “inconsciente”, a la cual só­ lo puede llegarse por la construcción deductiva de mo­ delos abstractos”.24 En el marxismo también cobró importancia las ideas estructuralistas pero, Althusser, “representa un retroceso ontológico, pues renuncia a una penetración fundamental en la historicidad del ser (natural y) social —humano”.25 Un olvi­ do básico, la historia, y sobre todo, la génesis. El psicoanálisis se cubrió con el manto del estructuralismo, dejando a un lado el punto de vista genético del psicoanálisis y la segunda tópica de Freud. Un retorno al idealismo. “la reformulación lacaniana de los fundamentos de la teoría y de la práctica psicoanalíticas parece orientarse,

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en última instancia, como referencia filosófica, en el topos del pensamiento heideggeriano sobre el lenguaje, en el cual los sujetos concretos, hablantes, parecen ser despotencializados frente a una objetividad definida como lenguaje”.26 Para cerrar el mosaico breve y fracturado, Goldmann resume una falla básica del estructuralismo,

la

cita

de

“Lo que caracteriza inmediatamente a la mayor parte de los sistemas estructuralistas contemporáneos es la eli­ minación del concepto al que está esencialmente ligada la idea del sujeto: el concepto de funcionalidad”.27 Con otras palabras, elimina el concepto de sujeto, de transformación y de historia. Los sujetos se comportan y crean estructuras a partir de las necesidades, con la intención de expresar los opuestos, se vincula a un sistema de coopera­ ción en una acción colectiva. Para Goldmann, la libido en la teoría de Freud expresa sustancialmente al sujeto individual. “Todos esos fenómenos que existen en cada conducta y dan cuenta de su sector individual y por así decir libi­ dinal —por emplear un término freudiano— no pueden dar cuenta del sector ligado a la división del trabajo so­ cial y, a partir de ahí, a la historia”.28

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Capítulo XV. Marie Langer y Latinoamérica* 1. Marxismo en América Latina El marxismo en América Latina también ha sido guiado por la égida internacional. Michael Löwy describe tres periodos en la historia del marxismo latinoamericano : “a) un período revolucionario de los años veinte a 1935, cuya expresión teórica más profunda, es la obra de Mariátegui y cuya manifestación práctica más im­ portante es la insurrección salvadoreña de 1932. Es el período en que los marxistas tienden a caracterizar la revolución latinoamericana como socialista y antiimpe­ rialista simultáneamente; b) el período stalinista, de mediados de los años trein­ ta a 1959, en que la interpretación soviética del mar­ xismo es hegemónica, y por tanto, también la doctri­ na de Stalin sobre la revolución por etapas, que definía la etapa en América Latina como democratica-nacional; c) el nuevo período revolucionario, en que surgen (o se * Mi gratitud a Gabriel Araujo, Psicoanalista por su crítica sugerente a este capítulo.

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consolidan), después de la revolución cubana, corrien­ tes radicales cuyos puntos de referencia comunes son la naturaleza socialista de la revolución y la necesidad de la lucha armada; corrientes cuyo inspirador y símbolo fué, en gran medida, el Ché Guevara’ .1 El marxismo se difundió a finales del siglo XIX por medio de los emigrantes alemanes, italianos y españoles. Se confor­ maron los primeros partidos obreros, y los intelectuales asi­ milaron el marxismo. Era imprescindible analizar la realidad de América Latina desde el enfoque marxista y orientar una acción política revolucionaria. Los orígenes de los partidos comunistas, de acuerdo a Löwy: a) el ala izquierda intemacionalista, de ciertos partidos socialistas (Argentina 1918) o aún la mayoría de estos partidos (Uruguay 1920, Chile 1922), que se adhirió a la revolución de octubre. b) la evolución hacia el bolchevismo de ciertos grupos anarquistas o anarcosindicalistas: México 1919, Brasil 1922”.2 En el ocaso de los veinte el influjo stalinista cobró impul­ so entre los dirigentes comunistas. Pero es hasta el año de 1936 en que se consolidó el proceso de stalinización. Stalinización significa que la conformación de los dirigentes es je­ rárquica y autoritaria, con métodos burocráticos en los par­ tidos comunistas, con un nexo estrecho a la política dirigida por la Unión Soviética. Se adoptó la revolución por etapas y por el bloque de cuatro clases, a saber, el proletariado, cam­ pesino, pequeña burguesía y burguesía nacional para realizar la revolución nacional-democrática. Su base epistemológica, según Löwy, es la interpretación económica de Plejanov y los mencheviques. En el período de 1930 la política antiimperialista dismi­ nuyó por el acercamiento de la Unión Soviética y Estados Unidos contra los nazis. En rigor, la política hacia norteamérica dependerá del viraje soviético en sus relaciones exterio­ res.

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La opción entre la izquierda comunista y el trotskisme se inició en la década de los treinta, primero en Brasil y des­ pués en Chile. “Por su visión de la estrategia revolucionaria, la corriente inspirada por las ideas de Trotsky en América Latina se considera como la continuadora de las tesis del comunismo latinoamericano de los años veinte”.3 Los trotskistas son marginados del movimiento obrero controlado por los partidos comunistas. Se reducen a grupos de intelectuales. En Chile y Argentina, en cambio, el trotskismo se incorporó a la clase obrera y a los sindicatos. Los pocos intentos de sublevación armada dirigida por los comunistas fue la primera (y la última) rebelión roja en Brasil en 1935. El proceso se inició en un encuentro de partidos comunistas latinoamericanos en Moscú en 1934 donde deci­ dieron iniciar la resurrección en Brasil. Después del intento fallido, la política se orientó hacia la alianza de clase. El viraje mundial hacia el frente popular fue dictaminado por el VII Congreso del Komintern en 1935 “a partir de este momento, cada partido comunista latinoamericano tratará de aplicar la nueva orientación, buscando los asociados para un frente popular local. En la mayoría de los países del con­ tinente, en ausencia de partidos socialdemócratas, las alian­ zas se harán directamente con fuerzas burguesas, considera­ das liberales o nacionalistas, o simplemente no-fascistas”.4 Lev Trotsky es asesinado en México por el stalinismo en 1940. Según Deutscher, Stalin decidió la muerte del León Rojo porque se sentía inseguro: “Todas las posibilidades que le parecían reales a Trotsky en sus esperanzas le parecían igualmente reales a Stalin en sus temores; y Trotsky vivo era el agente supremo e incansable de tales posibilidades”.5 Los stalinistas mexicanos se volcaron contra el refugiado en Coyoacán.6 Trotsky es asesinado con un piolet de alpinista por un esbirro de Stalin el 20 de agosto de 1940. En los años de 1944-1945 surge el browderismo, que con­ sistió en diluir el Partido Comunista de los Estados Unidos en una vaga organización política. Los demás partidos de latinoamérica fueron arrastrados por la misma propuesta: el partido comunista de Cuba se convirtió en el Partido So­ cialista Popular; en México la unión sindical firma un pacto

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con los patrones; los comunistas argentinos se opusieron al peronismo porque lo consideraron fascista. Los partidos comunistas latinoamericanos son puestos fuera de la ley desde 1948, se acosó a los sindicalistas y se desató la cacería de brujas. Los gobiernos se aliaron a la política norteamericana. Los comunistas durante 1948 a 1955 se enfrentaron a la represión brutal, son perseguidos, torturados. En algunos países como Brasil encabezaron huel­ gas importantes. Después del XX Congreso Comunista cambió la política de los partidos. Apoyaron entonces a los gobiernos burgue­ ses progresistas y democráticos porque la Unión Soviética marcó una coexistencia pacífica. La aportación científica consistió en discutir los esque­ mas de interpretación sobre la formación socioeconómica feudal en los pueblos de América Latina.7 La revolución cubana demostró que era posible el levan­ tamiento de masas para derrocar a un gobierno reaccionario e instaurar el socialismo y la democracia. Un ejemplo con­ tra la tésis de que la revolución es por fases. El Ché Guevara se convierte en un símbolo de revolución marxista para La­ tinoamérica. Con la guerra de guerrillas rural y la lucha po­ lítica de los trabajadores se derroca el aparato militar bur­ gués. Surge el castrismo como nueva corriente marxista. El eje del marxismo del Ché lo describe Lówy: “1) el hombre nuevo como objetivo final de la revolu­ ción y el rechazo de los métodos económicos de cons­ trucción del socialismo... 2) el carácter socialista de la revolución en América La­ tina, revolución que debe derrocar al mismo tiempo a los imperialistas y a los explotadores locales. 3) la lucha armada como condición necesaria para esta revolución socialista, ya que la victoria del proletariado implica la destrucción del aparato militar burgués. Para Guevara, la guerra de guerrillas rural, concebida como continuación por otros medios de la lucha política de los trabajadores en la forma más segura y más realista de la lucha armada”.8

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Después del ‘68, el castrismo se desarrolló en los movi­ mientos de guerrilla urbana en Uruguay, Brasil y Chile, en­ contraron apoyo en el medió estudiantil e intelectual, de los cinturones de miseria y en los sectores radicales de la clase obrera. El frente Sandinista de Liberación Nacional combinó las campañas políticas de masas, la guerrilla rural y urbana, las insurrecciones locales en las poblaciones pobres organizadas como comités de barrio. Un nuevo Estado que realiza trans­ formaciones socialistas cuando asumió el poder, después del derrocamiento de Somoza. Una tarea para el bienestar del Pueblo. El trotskismo argentino estableció alianza con el castris­ mo y se representó en el IX Congreso de la IV Internacional en 1969. En México se desarrolla el trotskismo con el Parti­ do Revolucionario de los Trabajadores, con una formidable influencia en el campesinado.9 “El desarrollo del castrismo, del marxismo y del trotskismo en América Latina después de 1959, significa evidentemente un desafío para la hegemo­ nía de los partidos comunistas tradicionales sobre el movi­ miento obrero”.10 El maoísmo se representa en el Partido Comunista de Bra­ sil, disidente del Partido Comunista Brasileño, pro-soviético: su idea es la estrategia revolucionaria del Partido Comunista Chino con el retorno a la política más ofensiva en los años cuarenta. Incluso fué el Partido que vivenció la crisis más profunda después de la revolución de Cuba. En el Partido Socialista de Chile, con Allende, la partici­ pación de la tendencia castrista y trotskista fué evidente. Es lamentable que la vía al socialismo cayó con el golpe militar de 197 3. Es básico el papel que jugó Washington en la instalación de gobiernos fascistas de grupos militares en América Latina. Chomsky y Herman descrioen en su monografía la participa­ ción del gobierno norteamericano en el Tercer Mundo. En­ tre los años de 1960 a 1969 once gobiernos constitucional­ mente electos fueron desplazados por las dictaduras militares. Los gobernantes corruptos, ineptos y sin visión suprimieron cualquier protesta. El abuso, la tortura y la matanza sobre el pueblo. El terror y el terrorismo han sido semántica de la

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violencia del estado, pero lo han limitado como si el uso estuviese dirigido solamente a los grupos marginales. “Estos mecanismos terminológicos cumplen funciones importantes. Ayudan a justificar la violencia mucho más extensa de auto­ ridades estatales (amistosas) interpretándola como reacción, y sancionan implícitamente la supresión de información so­ bre los métodos y la escala de la violencia oficial, sacándola de la categoría del terrorismo”,11 Intentan desviar la aten­ ción a la supuesta defensa de la autoridad nacional contra el comunismo. La nueva ciencia marxista en América Latina se funda­ menta en los siguientes ejes : “1) El rechazo de la doctrina de un feudalismo latinoa­ mericano y la caracterización de la economía colonial del pasado y de las estructuras agrarias del presente co­ mo esencialmente capitalistas; 2) Crítica del concepto de ‘burguesía nacional progre­ sista’ y de la perspectiva de un posible desarrollo capi­ talista independiente para los países latinoamericanos; 3) Análisis del fracaso de las experiencias populistas como resultado de la propia naturaleza de las forma­ ciones sociales latinoamericanas, de su dependencia estructural, de la naturaleza política y social de la bur­ guesía local, etcétera; 4) Descubrimiento del origen del retraso económico no en el feudalismo o en obstáculos precapitalistas al desa­ rrollo económico, sino en las características del propio desarrollo capitalista dependiente ; 5) Como conclusión: la imposibilidad de una vía ‘democrática-nacional’ (burguesa) para el desarrollo eco­ nómico y social de América Latina y la necesidad de la revolución socialista, como la única respuesta realista y coherente al subdesarrollo y a la dependencia”.12 La visión del mundo marxista en América Latina respon­ de —de acuerdo a Lówy— a dos fundamentos teóricos-prácticos, uno derivado de la tesis “etapista” de la II Internacio­ nal, y el Komintern soviético de los años veinte, una tesis

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centrada en la evolución lineal, esquemática de la historia europea. La segunda en tomo a la experiencia de la revolu­ ción cubana, tesis que disuelve la teoría por etapas. Una in­ terpretación marxista que considera a la categoría social organizativa un papel esencial, “por una concepción menos absoluta y más mediatizada del papel de la “infraestructura económica”, y por una mayor valorización de la instancia política, en general, y de la intervención “voluntaria” y “consciente” de fuerzas organizadas en particular”.13 En síntesis, la variable política con el consenso de campesinos, obreros y pequeña burguesía que pase de una fase de colo­ nialismo dependiente del mercado, al socialismo. 2. Marie Langer Marie Glass nació en Viena el 31 de agosto de 1910. De una familia judía acaudalada. Su padre fué un empresario y su madre ama de casa. La República austríaca se declaro en 1918. “Por las calles, debajo de nuestras ventanas pasa gente y gente gritando lemas que no entiendo pero que me dan miedo”.14 Su primer contacto con la izquierda fué con la lectura sobre Vera Figner, terrorista que luchó por la revolu­ ción en Rusia —no la bolchevique—. Durante su adolescencia Marie se volvió comunista. Ingresó a una escuela secunda­ ria dirigida por una mujer feminista y marxista. En sus 17 años leyó La Interpretación de los Sueños de Sigmund Freud. En la escuela ofrecía pequeños cursos sobré sexuali­ dad. En la universidad estudió medicina, luego psiquiatría. Ingresó al Partido Comunista. Su participación y solidaridad estuvo encaminada a labores de agitación, discusiones y se­ minarios de marxismo. Con el ascenso del austrofascismo no se le permito trabajar en hospitales públicos por su condi­ ción judía. Pensó en la formación psicoanalítica en Viena y se anali­ zó con Richard Sterba. Mientras tanto, asistía a las reuniones políticas del partido y era la encargada de organizar una ins­ titución pacifista en el partido. Fué detenida por dosdías y liberada porque no le probaron ninguna culpa. En esos en­ tonces se estableció la prohibición a los analistas de tratar

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pacientes socialistas, o de militar en ningún partido. El hijo de Federn estuvo preso por trotskista. Cuando comenzó la guerra civil española en 1936, se em­ barcó como brigadista-médica, como anestesista, junto con su compañero Max Langer. En la Brigada Internacional co­ laboró hasta fines de 1937. Viajó luego a Uruguay y radicó en Buenos Aires, Argenti­ na desde 1942. Años de moratoria política pública. Organi­ zó junto con otros psicoanalistas la Asociación Psicoanalí­ tica Argentina en 1943. El enfoque teórico fundamental era kleiniano. Se dedicó entonces a la enseñanza, supervisión y psicoanálisis clínicos. No perteneció al Partido Comunista Argentino. La práctica psicoanalítica sin actividad política. Santiago Ramírez, fundador del psicoanálisis en Mexico es­ cribe sobre ella que, “la vida de la autora, la desconocía; mi contacto con ella, un tanto analista, maestra y supervisora era la abstinencia”...15 Durante el Congreso Psicoanalítico Internacional en Ro­ ma, en 1969, se formó un grupo de analistas contra la jerarquización e intrepretación de falsa conciencia sobre la pro­ testa juvenil, Plataforma, para modificar la ideología y las metas del psicoanálisis oficial. El artículo leído en el congre­ so no fue admitido en la International Journal of Psycho­ analysis Editó un libro que incluyese la aportación del psi­ coanálisis social. “Pero este hecho me hizo pensar, sobre todo porque la vinculación teórica entre marxismo y psico­ análisis no era mi fuerte, pero sí interesaba a muchos compa­ ñeros (Pichón-Riviere, Bauleo, Bleger) que necesitamos un espacio de publicación”.16 “El marxismo define al hombre abstracto, de su clase en determinado momento histórico minada sociedad. El psicoanálisis toma como investigación al hombre concreto, regido por historia”.17

exponente y deter­ objeto de su propia

Y sintetiza la práctica psicoanalítica con la praxis política con un nuevo sentido. Sale, junto con sus colegas de izquier­ da, del consultorio privado para atender los problemas de sa­ lud mental pública. Se conforma un grupo, escindido de la

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APA Documento y se organizó un seminario sobre psicoaná­ lisis y marxismo en el Centro de Docencia e Investigación creada para el aprendizaje del psicoanálisis, con una práctica social concreta. El trabajo teórico, entonces solo tiene senti­ do si la praxis18 es privilegiada en términos de Marx, Grams­ ci y Mao. José Bleger, el teórico del psicoanálisis y marxismo argen­ tino, escribe que “dos son los puntos fundamentales por los que se ha tratado de basar una correspondencia, equivalen­ cia o coincidencia entre el psicoanálisis y el marxismo: uno de ellos es el materialismo de Freud y otro es su dialécti­ ca”. 19 Sin embargo, la dialéctica es hegeliana y el materialis­ mo es mecanicista. Para Bleger, la clínica psicoanalítica es confirmada por la reflexología. Bleger propone que el psi­ coanálisis debe de estudiarse en su praxis para vincularlo al marxismo. Armando Bauleo reflexiona sobre el aspecto secundario del vínculo psicoanálisis y marxismo: la práctica clínica en la vida cotidiana. “La relación marxismo-psicoanálisis, interrelación de determinaciones en las cuales el sujeto se debate entre sus deseos, sus inscripciones inconscientes de lo social, sus posiciones dentro del mercado y su proyecto conscienteinconsciente de transformación”.20 Marie Langer es colocada en la lista de la Alianza Antico­ munista Argentina, una organización fascista. Las condicio­ nes político-clínicas en Argentina se refieren a una revuelta popular, creación de sindicatos obreros independientes, guerrilla, protesta del proletariado. Entonces se instaló una junta militar con su represión. La universidad es intervenida. Surge la psicología comunitaria, psicoprofilaxis en las escue­ las, hospitales. La conformación masiva de gremios de traba­ jadores de salud mental que modificaron su práctica profe­ sional.21 Los psicoanalistas surgieron de sus consultorios para atender la miseria neurótica de la población. De nuevo en el exilio. Marie Langer se asila en México en 1974. Continúa su práctica analítica con un servicio social a las instituciones de salud mental pública, ofreciendo su talento, capacidad e imaginación, y formando también gru­ pos de psicoanalistas. La práctica psicoanalítica incluye el análisis social desde la perspectiva marxista. Entender la explotación, plusvalía y enajenación.

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Marie Langer. Feminista. Adopta la teoría de Melanie Klein porque prefiere su noción de mujer de la de Freud. Por ejemplo, el concepto de castración interna femenina que Freud ocultó con el horror de castración masculina. Para Marie Langer el feminismo ha de combinarse con el mar­ xismo y psicoanálisis. “De la práctica psicoanalítica nada me conmueve tanto como su dedicación a la mujer, a la cual no sólo define sino transforma en dadora de vida. Es notable su trabajo con mujeres estériles. Marie ha logrado que mujeres que tienen en su haber trece años de esterilidad se embara­ cen. Darle maternidad a una mujer como lo ha hecho Ma­ rie, abrirla, para ser madre, me parece un inmenso regalo, y la entrega de éste, un inmenso privilegio”.22 ¿Cómo puede vincularse, en concreto, un modelo kleiniano del psicoanálisis con qué tipo de teoría marxista? ¿A qué sistema de pensamiento? Bleger abordó el vínculo con la crítica de Politzer.23 Los demás asimilaron el marxismo estructuralista de Althusser. Braunstein escribe sobre los aportes del psicoanálisis y marxismo, desde la lente althusseriana. “Objetos del conocimiento del psicoanálisis son, entonces, las formaciones del inconsciente, las posiciones subjetivas y el proceso que llevó a la estructuración del apa­ rato psíquico como dispositivo de producción de esos efec­ tos que son la conciencia y la conducta individuales tal co­ mo pueden ser leídas en la situación analítica. Objetos de conocimiento del materialismo histórico son las formaciones sociales, los procesos sociales históricos que las estructuras, los procesos que en tales formaciones tienen lugar y los requerimientos que esas formaciones emiten sujetos ideoló­ gicos aptos para cumplir con esos procesos... A la vez, con­ servando su especificidad y sus diferencias, ambas disciplinas son absolutamente inseparables porque están articuladas de tal modo que es inconcebible la una sin la otra”.24 Un enfo­ que estructuralista en dónde el devenir y la evolución no existan. La teoría kleniana con la existencia de las fantasías y rela­ ciones objetales en el interior de la estructura psíquica que reducen los mecanismos psíquicos a los conceptos de posi­ ción esquizo-paranoide, depresiva, envidia, pecho bueno y malo, reparación.25 Por supuesto, es un modelo complejo

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que en ocasiones es reducido a un esquema simple. ¿Es posi­ ble con un rigor epistemológico vincular el modelo kleniano con el de Althusser? Sin embargo, Marie Langer, desde una crítica marxista a la teoría de Melanie Klein, comentó que con la tesis de “las fantasías inconscientes, sin advertirlo si­ quiera, cae de nuevo en la idea de pecado original: el hom­ bre es malo de por sí, desde el nacimiento, y tiene que redi­ mirse (curarse en nuestra terminología) a través de una reparación constante ”.2 6 En México, la presencia de los exiliados psicoanalistas y marxistas fué determinante para el despegue de las teorías de Freud y Marx. Casos institucionales y personales aislados generaron por su lado y tempranamente este vínculo.27 La participación de Erich Fromm en la creación de un instituto psicoanalítico, integrando en su programa el marxismo y psicoanálisis humanista en los años cuarenta. Victor Saave­ dra escribió sobre las categorías epistemológicas de Fromm, como el devenir histórico e individual, con la tendencia a ser, envuelto en contradicciones y soluciones dialécticas.28 Historiza la realidad social e incluye el concepto de totali­ dad. En rigor, en esta época Fromm pensaba que el marxis­ mo es un humanismo y su propósito, es el desarrollo de las potencialidades humanas. Y el psicoanálisis es una psicolo­ gía dinámica que trata con fuerzas psíquicas que motivan la conducta humana. Para Fromm el carácter social es el inter­ medio entre la estructura socioeconómica y las ideas preva­ lecientes en la sociedad.2 9 Y ésta es la enseñanza que generó en México. Por otra parte, discípulos de Caruso, Armando Suárez y Raúl Páramo formaron el Círculo Psicoanalítico Mexicano, filial del de Viena. Incorporaron, también, el psicoanálisis y marxismo con su corte existencialista. Para Suárez el corte epistemológico del freudomarxismo debe señalar las diferen­ cias en el desarrollo al interior de las teorías de Marx y Freud para su ubicación,‘establecer los puntos de relación no obstante a su autonomía ante el objeto, en Marx, las for­ maciones sociales, en Freud, las formaciones del incons­ ciente.30 Santiago Ramírez describe el instituto frommiano y el círculo relacionados con el marxismo.31 Mientras tanto, la Asociación Psicoanalítica Mexicana mantiene su

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reserva ideológica, como es dictada por la Internacional, con un giro conservador. En los años setenta lo migrantes del cono sur implementaron los estudios freudomarxistas: en la maestría y doctora­ do de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México-, participaron en un esfuerzo colectivo con analistas mexicanos en la supervisión en los Centros de Integración Juvenil. La orientación teórica de la carrera de psicología de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, desde 1974, con fundamento en el eje París-Buenos Aires desde el Análisis Institucional de Lourau al grupo operativo de Pichón-Riviere se fundamentó el programa de psicología. Un intento académico acción-investigación del freudomarxismo. Además, incluida la teoría de Piaget. Los textos de la Escue­ la de Frankfurt se han adoptado a la institución, aunque de modo marginal, por mi recomendación. La imaginación en la UAM-X es la práctica concreta de investigación en el cam­ po social. Quien fué profesora de psicología y retomó a su país. Eugenia Weinstein junto con un grupo de trabajadores de Salud Mental están trabajando en Chile, con personas per­ turbadas por la represión política (torturados, familiares de desaparecidos), el grupo comprometido políticamente con la transformación de la sociedad para su emancipación de las ataduras de la dictadura. El enfoque terapéutico es de corte psicoanalítico y el instrumento es el testimonio, convertido en denuncia al opresor “una relación permanente entre el presente y el pasado como condicionante histórico indivi­ dual y social”.32 Lo traumático y la represión política per­ miten una nueva forma de pensar lo clásico psicoanalítico. Las autoras, día a día, entregadas con su sensibilidad y ta­ lento a la asistencia de personas que sufren desde su interior la brutalidad de un gobierno totalitario. El compromiso po­ lítico de ellas integrado a su quehacer terapéutico, una sín­ tesis, en la praxis, del freudomarxismo. En México, nuestra colega Lore Aresti también ha trabajado con torturados del gobierno de Guatemala. Su testimonio-denuncia lo ha trans­ mitido mostrando la crueldad que puede alcanzar el tortura­ dor, con su sadismo, aniquilar a su víctima, devastando su integridad, dignidad, y suprimiendo sus funciones yoicas.33

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Marie Langer comenzó, en su infatigable compromiso po­ lítico, a participar en los trabajos de Salud Mental en Nicara­ gua. Coordinando a un grupo entusiasta y entregado a las tareas de reconstrucción del naciente estado socialista. El grupo de Intemacionalistas en Salud Mental México-Nicaragua ofrecen un testimonio de la vitalidad del pueblo nicara­ güense, no obstante la amenaza manifiesta de una invasión barreras comerciales. El grupo trabaja con la técnica Balint, terapia focal con objetivos específicos. Los integrantes, ofrecen formación, supervisión con médicos, enfermeras auxiliares, farmacéuticos. El marco teórico es psicoanalítico, la técnica es de acuerdo a las prioridades nacionales, a saber, terapia grupal psicoanalítica, terapia familiar sistémica y psicoterapia breve psicoanalítica. El objetivo de Nicaragua es salud para todos y formación de un brigadista de salud para cada 30 casas. Los elementos de discusión en la coordina­ ción de estos grupos de profesionales de la salud mental son los duelos congelados, la función del síntoma y las condicio­ nes de repetición y elaboración. Se pretende un proceso de socialización de soluciones grupales. “La dinámica grupal facilita el proceso de identificación y acentúa la solidaridad en la búsqueda de alternativas comunes y soluciones com­ partidas”.34 Y en 1986, por su prestigio político, se organizó el Pri­ mer Encuentro Latinoamericano de Psicología Marxista y Psicoanálisis en la Habana, Cuba. Con el apoyo de Fidel Cas­ tro. La idea de un intercambio sobre cuestiones teóricas ideológicas, metodológicas de psicología en América Latina surgió de un grupo de Brasil, Jorge Broide y colegas. Los bra­ sileños invitaron a Marie Langer. Ella colaboró en el proyec­ to con entusiasmo. La discusión se orientó a la apertura de un debate de psicología marxista y psicoanálisis.35 La psi­ cología marxista en Cuba se fundamenta en las siguientes formulaciones científicas: “La psicología marxista demues­ tra su valer en la praxis histórica, contextual, su carácter dialéctico...”36 Esta psicología estudia los procesos ob­ jetivos y observables como conceptuales, subjetivos y emo­ tivos y confirma que el objeto es social e histórico, estudia­ do con el método dialéctico.37 En el encuentro en Cuba lo importante fue la convergencia de la práctica diaria

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en los procesos ambulatorios en salud mental comunitaria, y en las instituciones, y no su discusión teórica. Una apertura en un país socialista latinoamericano cuyos temas, las jorna­ das, giraron en torno a la problemática de salud en un pue­ blo. “Creemos, y así también lo vieron los compañeros cubanos, que les sería muy útil entender e incluir en su sa­ ber ciertos elementos psicoanalíticos, especialmente la no­ ción del inconsciente, base y resultado de la conflictividad psíquica inherente al ser humano”.38 El próximo segundo encuentro está proyectado para febrero de 1988. Marie Langer, una mujer vital, de hermosos ojos azules, sonrisa carismática, con múltiples intereses culturales (ha escrito sobre ciencia-ficción). Su vida es contestataria, entre­ gada a la lucha por la emancipación de la mujer en particular, y del ser humano en general. “Comprometida y empeñada en la lucha ideológica por la liberación de América Lati­ na”.39 Entusiasta, con un humor generador de tranquilidad, Con un sentido exacto de la ubicuidad y de la sencillez. Viajera sin fatiga, conocida internacionalmente desde una provincia sumergida en el Brasil hasta en un auditorio de una Universidad de Europa. En Marie Langer se sintetiza la praxis teórica de la revolu­ ción cotidiana. Una interpretación histórica ofrece a la nue­ va generación de hoy, que ha perdido la brújula del significa­ do de la vida, una existencia humana con sufrimiento, dolor pero justa y solidaria. Su mensaje es dirigido a la construc­ ción de una dimensión emancipadora de la mujer y del hom­ bre. Desde un enfoque freudomarxista es explicado en estos términos: la comprensión de un sujeto psíquico envuelto en sus contradicciones internas (pulsión e ideología) mirado en su participación con su comunidad. En sus relaciones grupales, atravesado por la subjetividad y las determinaciones histórico-sociales. Con su tarea para construir una sociedad libre de la enajenación, sumisión y explotación. Una socie­ dad para el amor. Un pueblo con imaginación, vitalidad y recuperación de la sabiduría de la tradición en un mundo que se transforma.

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Notas bibliográficas Introducción En la elaboración de la introducción acudí a los textos que me sirvieron como fundamento teórico-crítico-histórico pa­ ra sustentar la aproximación metodológica al análisis de los documentos freudomarxistas, a saber, Theodor W. Adorno. Filosofía y maestros (1961) en Intervenciones. Carácas, Monte Avila Editores, 1969; Paul A. Baran, Marxismo y Psi­ coanálisis (1959), en El Socialismo: única salida. México, Editorial Nuestro Tiempo, 1971; Erik H. Erikson Sobre el carácter de la evidenciaPsicohistórica(1959), en Historia Per­ sonal y circunstancia histórica Madrid, Alianza Editorial, 1979; de Lucien Goldmann revisé: ¿Es el materialismo dia­ léctico una filosofía? (1947), Materialismo dialéctico e his­ toria de la filosofía (1947), Propósitos dialécticos (1957), ¿Hay una sociología marxista? (1957), El concepto de es­ tructura significativa en historia de la cultura (1957), que se encuentran en Investigaciones dialécticas, Universidad Cen­ tral de Venezuela., 1962; El hombre y lo Absoluto. El dios oculto (1955), Barcelona, Peninsula, 1985; y, Hacia un enfoque marxista de los estudios sobre el marxismo (1960), en Marxismo y Ciencias Humanas, Buenos Aires, Amorrortu, 1975; de Eric J. Hobsbawm, (1971) De la historia social

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a la historia de la sociedad en Marxismo e historia social, Universidad Autónoma de Puebla, 1983; Los intelectuales y la lucha de clases (1971), en Revolucionarios. Barcelona, Seix Barrai, 1978. Los textos referidos a Freud son La novela familiar del neurótico-, (1909) Vol. 9, Conferencias de introducción al psicoanálisis; (1916-1917) Vol. 15 La intrepretación de los sueños -, (1900) Vol. 5, Análisis terminable e interminable (1937) Vol. 23, Editados por Amorrortu, Buenos Aires Obras Completas. 1

Lucien Goldmann (1947) Materialismo dialéctico e histo­ ria de la filosofía, p. 36. 2 Lucien Goldmann (1958) El concepto de estructura signi­ ficativa en historia de la cultura, p. 112. 3 Lucien Goldmann (1960) Hacia un enfoque marxista de los estudios sobre le marxismo, p. 172. 4 Ibid. p. 173. 5 Lucien Goldmann (1955) El hombre y lo absoluto.— El dios oculto, p. 127. 6 Ibid. p. 313.

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Primera Parte. Movimiento socialista. Para la comprensión histórica política consulté Eric J. Hobs­ bawm La era del capitalismo. (1962) Barcelona, Punto Ome­ ga, 1977; El texto de G. D. H. Cole Introducción a la histo­ ria económica, (1952) México, F. C. E., 1977; Rosa Luxem­ burg La acumulación del capital, (1913) México, Grijalbo, 1962. En cuestión al estudio del socialismo: Bert Andreas La Li­ ga de los Comunistas (1972), México, Ediciones de Cultura Popular 1977; Otto Bauer La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia., (1907) México, Siglo XXI., 1979; George Lichtheim Los orígenes del socialismo (1968) Barce­ lona Anagrama, 1970; George Lichtheim Breve historia del socialismo., (1970) Madrid, Alianza Editorial, 1977.; G. D. H. Cole Historia del pensamiento socialista. (1956) México Fondo de Cultura Económica, vol. III y IV, (1960). Sobre los análisis del marxismo vease, George Lichtheim El marxismo: un estudio histórico y crítico. (1961), Barce­ lona, Anagrama, 1971. Predrag Vranicki Historia del marxis­ mo. (1971), Salamanca, Agora, 1977. Y la colección Histo­ ria del marxismo, dirigida por Eric J. Hobsbawm (1978) Barcelona, Bruguera, 1979.

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Para la descripción de la historia obrera revisé Wolfgang Abendroth Historia Social del movimiento obrero europeo, (1965), Barcelona, Laia, 1978; Annie Kriegel Las Interna­ cionales Obreras. (1960) Barcelona, Martínez Roca, 1968. Sobre la biografía de Marx, su pensamiento y epistemolo­ gía revisé Shlomo Avineri The Social & Political Thought of Karl Marx (1968), London, Cambridge, University Press. 1976; David McLellan The Thought of Karl Marx. (1971), The Macmillan Press, Ltd., 1977; V. I. Lenin Fuentes y par­ tes integrantes del Marxismo (,1913) México, Grijalvo, 1970; Michael Löwy La teoría de la revolución en el Joven Marx. (1970), México, Siglo XXI., 1976; Jean BruhatMarx/Engels Biografía Crítica, (1971), Barcelona Martínez Roca., 1975; David McLellan, Karl Marx: su vida y sus ideas. (1973), Bar­ celona, Grijalbo, 1977; Ernest Mandel La formación del pensamiento económico de Marx de 1843 a la redacción del capital. (1967), México, Siglo XXI., 1977; Carlos Marx/Fe­ derico Engels Universidad Autónoma de Puebla 1984; R. Payne El desconocido K. Marx. Recopilación de documen­ tos e Introducción. Barcelona, Bruguera, 1975.

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Capítulo I 1

Heinrich Heine (1834) Alemania, UNAM, 1960.

Capítulo II 1

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Citado en Robert Payne (1968) Karl Marx, Barcelona, Bruguera, 1969, p. 18. cf. Guillermo Delahanty (1983, 1985) Marx en confianza; y Karl Marx; círculo interior, Secuencias Nos. 11 y 12., p. 15-19. La madre de Freud cuando adolescente presenció en Vie­ na la revolución de 1848. Poseía un cuadro de aquella época, perforado por las balas. Los relatos de la madre conmovieron a su hijo. E. Jones Vida y obra de Sigmund Freud vol. I., p. 13. Freud joven también aprendió castellano para leer Don Quijote de la Mancha. Según Fromm (1961) Marx era sarcástico, no toleraba el disimulo ni el engaño, con una profunda fe en la razón y en el progreso humano. Marx y su concepto del hombre, México Fondo de Cultura Económica., 1970., p. 92-93. Die Presse, diario vienés desde 1860, -organo de la bur­ guesía liberal que dirigió M. Friedländer, primo de Lassalle. Era el periódico de mayor tiraje con 30,000 suscriptores. Tres artículos fueron sobre México.

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Freud hace referencia al libro La salud de las Naciones de Adam Smith en su Interpretación de los Sueños. Michael Löwy (1972) Objetividad y punto de vista de cla­ se en las ciencias sociales, en: Sobre el método marxista. México, Grijalbo, 1975, p. 23.

Capítulo III 1

Karl Marx, Austria, en Revolución y Contrarrevolución, México Grijalbo, 1967, p. 47-49. 2 Karl Marx La insurrección de Viena, en Ibid., p. 53. 3 Lucien Goldmann (1957), ¿Hay una sociología Marxis­ ta? p. 124. 4 Marx le envió a la esposa de Kugelmann una guía para leer El Capital el 30 de noviembre de 1867. “¿Quiere in­ dicar a su señora —le escribe a Kugelmann— que para em­ pezar puede leer los capítulos dedicados a la jornada de trabajo, la cooperación, la División del trabajo y el maquinismo y finalmente la acumulación primitiva?” Cartas a Kugelmann, Barcelona, Península, 1974. La carta de Adler en Victor Adler, Briefwechsel mit August Bebel und Karl Kautsky, Verlag der Wiener Volksbuchhand­ lung, 1854. 5 Lucien Goldmann (1970) Revolución y Burocracia, en Sociología y Revolución, México, Grijalbo, 1974 p. 149.

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Segunda Parte. Freud Para la historia social consulté Elizabeth Wiskemann La Eu­ ropa de los dictadores 1919-1945. (1966), México Siglo XXI., 1978; G. D. H. Colc Historia del Pensamiento Socialis­ ta (1958), vols. V y VI México, Fondo de Cultura Económi­ ca., 1974. Sobre Freud véase las colecciones Jonathan Miller (comp.) Freud el hombre, su mundo, su influencia, (1972), Barcelona, Ediciones Destino, 1977; Ernst Freud, Lucie Freud e Ilse Grubrich-Simtis (comps), Sigmund Freud. (1976), Buenos Aires, Paidós, 1979; Edmund Engelman Berggasse 19 (1976) New York, Basic Books; Hendrick M. Ruitenbeek. (comp) Freud as we knew him. (1973), Univer­ sity Wayne State. Sobre las biografías consulté Ernest Jones Vida y Obra de Sigmund Freud. (1953), 3 volúmenes, Buenos Aires, No­ va, 1959; Paul Roazen Freud y sus discípulos (1959), Ma­ drid Alianza Universidad., 1978; Didier Anzieu El autoanáli­ sis de Freud (1959), 2 vols. México Siglo XXI., 1978. Los documentos personales fueron recogidos de Sigmund Freud. Epistolario 1873-1939 compilado por Emst L. Freud., (1960). Madrid, Biblioteca Nueva, 1963; Los oríge­ nes del psicoanálisis. Cartas a Wilhelm Fliess, manuscritos y notas de los años 1887 a 1902 compilada por Marie Bona-

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parte, Anna Freud, y Ernst Kris (1956) en Obras Comple­ tas vol. XXII., Buenos Aires Santiago Rueda Editor.; Sig­ mund Freud/Carl G. Jung Correspondencia compilada por William McGuire y Wolfgang Sauerlander (1974), Madrid Taurus, 1978; Sigmund Freud-Karl Abraham Corresponden­ cia compilada por Hilda C. Abraham y Ernst L. Freud (1965). Barcelona, Gedisa, 1979; Sigmund Freud. Lou Andreas-Salomé. Correspondencia compilada por Emest Pfei­ ffer (1966) México, Siglo XXI, 1968. Sigmund Freud-Oskar Pfister Correspondencia (1909-1939) compilada por H. Meng y Emst L. Freud. México, Fondo de Cultura Econó­ mica., 1966; Correspondencia Freud-Zweig, compilada por Emst L. Freud (1968), Buenos Aires, Granica editor. 1974, Sigmund Freud-George Groddeck. Correspondencia (1970) Barcelona Anagrama., 1977; Correspondencia Sig­ mund Freud-Edoardo Weiss. compilada por Martin Grotjahn. Buenos Aires, Gedisa, 1979. Los testimonios de los que convivieron con Freud consul­ té, Martin Freud (1958) Sigmund Freud: mi padre. Buenos Aires, Hormé, 1966.; Theodor Reik (1940) Treinta años con Freud. BUenos Aires, Hormé., 1965; Lou Andreas-Salomé Aprendiendo con Freud. Diario de un año 1912/1913. Bar­ celona Laertes., 1977; Reich habla de Freud Entrevista del representante de los Archivos Sigmundo Freud Kurt Eissler (1952). Barcelona, Anagrama 1967; Joseph Wortis Frag­ ments of an Analysis with Freud. New York. Simon and Schuster, 1954; Abram Kardiner (1977) Mi análisis con Freud México, Joaquín Mortiz, 1979; Smiley Blanton (1966). Diario de mi análisis con Freud., BUenos Aires, Co­ rregidor, 1974; Tributo a Freud por H. D. (1956) Buenos Aires, Shapire, 1979; André Breton (1955), Los vasos comunicantes (las cartas de S. Freud). México Joaquín Mor­ tiz, 1965.

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Capítulo IV 1 2

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Epistolario p. 383. Freud inició su tarea de investigador de laboratorio sien­ do estudiante. Por razones económicas se decidió por la neurología en su práctica privada. Sobre la obra neurofisiología y neuropalológica consultar mi, Freud y la neu­ rología Revista de Neurología, neurocirugía y psiquiatría, vol. 19, No. 1, 1978 pp. 18-26. Es curioso que Marx en 1864 halla leído obras de fisiología y anatomía del siste­ ma nervioso durante un período de convalescencia. cf. correspondencia Marx-Engels. Una anécdota narra que el abuelo de Martha, Isaac Bernays, fué amigo de Heine, quien le envió soludos a Marx cuando estaba en Hamburgo. Freud hace referencia de la influencia que el rabino Bernays tuvo sobre la comunidad judía de la Europa Central, en una carta escrita a Martha el 23 de julio de 1882. A Freud la fascinaba la poesía de Heine. Marx recibe una carta de Heine el 21 de septiem­ bre de 1844 que le solicita escriba una introducción a su poema político. Menciona asuntos personales y envía un saludo a Bernays. Heine muere en Paris en 1856, año del nacimiento de Freud. Edward Bernays (1891- ), fue la figura destacada de las relaciones públicas en los Estados Unidos, véase Noam Chomsky (1978) USA: mito, reali-

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dad, acracia, Barcelona, Ariel, p. 61. Una biznieta de Freud posó desnuda para la revista Oui en los años setenta. Freud recibió el título del emperador por mediación de una expaciente, la esposa de Gomperz, a quien años atrás Freud le tradujo a J. Stuart Mill. E. Jones, op. cit. p. 351. La orden B’nai B’rith significa Hijos de la Alianza funda­ da en New York en 1843 por inmigrantes judíos alema­ nes. En Viena se estableció en 1895 para protegerse del antisemitismo. Lo formaron intelectuales y comerciantes. Su meta era lograr la unidad educativa y caritativa sin controversias religiosas. Las reuniones consistían en una cena formal cada dos martes del mes, después de una con­ ferencia había transacciones comerciales. H. Knoepfmacher. Sigmund Freud and the B’nai B’rith, Journal of the American Psychoanalytic Association., vol. 27, No. 2., p. 441449., 1979. Karl Lueger, lider del Partido Social-Cristiano, alcalde de Viena por cinco ocasiones, era estimado por la pequeña burguesía de artesanos, empleados municipales y depen­ dientes del comercio. Realizó con empeño bastantes obras públicas, como hospitales, orfelinatos, zonas de re­ creo, escuelas. Hitler utilizó después el programa de Lue­ ger como modelo. Freud se sintió muy molesto, el antisemitismo le provoca­ ba ira. En sus años juveniles le impresionó profundamente la conversación de su padre quien no se defendió ante una ofensa gentil. Mas adelante, en su juventud, casi se golpea contra uno que lo insultó por ser judío. Erich Fromm (1979) Grandeza y limitaciones del pensa­ miento de Freud, México Siglo XXI, p. 165. Marx ofrece pocas referencias sobre Platón, en la Sagrada Familia que escribió con Engels, afirmaron que para Pla­ tón “la luz tiene que ser necesariamente unilateral y hacer caso omiso de la individualidad”. En El Capital crítica el pensamiento de Platón sobre el obrero que debe plegarse a la obra y no al revés, tampoco el obrero debe tener

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tiempo libre, Marx escribe: “Le platonisme ou va-t-il se nicher! (El platonismo donde bien está va a anidarse)”, p. 445. Capitilo V Sigmund Freud (1900) La interpretación de los Sueños., O. C. vol. 4, p. 51. 2 Idem. p. 225. 3 Idem. p. 306. 4 Engels escribió a Marx desde Manchester el 4 de septiem­ bre de 1864. “Podrás imaginarte cómo me sorprendieron las noticias... ¡Qué manera extraordinaria de perder la vida! Caer seriamente enamorado de la hija de un embaja­ dor de Baviera —este aspirante a Don Juan— querer casar­ se con ella, chocar con un rival rechazado, que por aña­ didura es un estafador valaco, y dejarse matar por él. Esto sólo podría haberle pasado a Lassalle, cuya extraña mez­ cla de frivolidad y sentimentalismo, de judaismo y pre­ tensiones caballerescas, sólo era peculiaridad suya”. Marx le constestó el 7 de septiembre: “La desgracia de Lassalle, ha rondado estos días horriblemente por mi cabeza. Des­ pués de todo seguía siendo de la vieja guardia y enemigo de nuestros enemigos. Y la cosa llegó de pronto con tal sorpresa que es difícil creer que una persona tan ruidosa, revoltosa y emprendedora está ahora tan muerta como un ratón y ha tenido que callarse la boca para siempre. Tie­ nes razón en cuanto al pretexto de su muerte. Fué uno de los muchos actos faltos de tacto que cometió en su vi­ da. Pero a pesar de ello lamento que en los últimos años se empañaran nuestras relaciones si bien él tuvo la culpa de esto... La hija del embajador bávaro es la hija del berlinés Dónniges, un colega suyo en demagogia de Rutenberg y Cía”. 5 Freud citó de Lassalle el siguiente texto: “Un hombre que, como se los he declarado, consagró su vida a la con­ signa la ciencia y los obreros; un hombre así, digo, se hu­ 1

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biese de tropezar en su camino con una condena judicial, no recibiría de ella otra impresión que la que haría el químico, abismado en sus experimentos científicos la ex­ plosión de un retorta. La resistencia de la materia le haría apenas arrugar el ceño y, eliminada la perturbación prose­ guiría calmosamente sus investigaciones y trabajos”. En El chiste y su relación con el inconsciente. (1905), p. O. C. 8, p. 78. Marx hizo una descripción amplia del asunto legal de Lasalle en una carta enviada a Engels el 5 de mar­ zo de 1856 (año del nacimiento de Freud). 6 Citada en S. Freud (1905), op. cit., p. 18. 7 Freud escribió: “Yo me acuerdo del relato de una vieja tía mía, emparentada por matrimonio con la familia Hei­ ne: siendo una joven y hermosa señora, se encontró en la mesa familiar, cierto día, vecina de un sujeto que le pare­ ció desagradable y a quien los demás trataban con menos­ precio. No se sintió movida a mostrarse afable con él; sólo muchos años después se enteró de que ese primo relegado y desdeñado era el poeta Heinrich Heine”, ibid., p. 135. Freud visitó la tumba de Heine en París. Adorno escribió un ensayo literario sobre Heine en 1956 en: La Herida Heine, en Notas de literatura, Barcelona Ariel., 1912, p. 102: “Heine es el único de todos los hombres célebres de la poesía alemana que, a pesar de toda la afinidad con el romanticismo, ha conservado un concepto de ilustración sin aguar... Ha aplicado a los arquetipos románticos tradi­ cionales una técnica poética, que correspondía como téc­ nica de reproducción a la naturaleza de la era industrial... Los artistas burgueses han reconocido junto a la armonía de su ley formal también la ley del mercado y han produ­ cido para consumidores... La fluidez y obviedad del len­ guaje de Heine, tomadas del lenguaje comunicativo, son todo lo contrario de la racional estancia protectora en el lenguaje”. 8 Brücke además de médico fué artista, especialista en la cultura del renacimiento; Meynert, psiquiatra-poeta, de­ tectó localizaciones en el cerebro; y Charcot descubrió la

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histeria masculina. A. Schick. The Pluralism of Psychiatry in Vienna, The Psychoanalytic Review., vol. 65, No. 1, Spring 1978, p. 14-37. 9 Erik H. Erikson (1956) El Primer Psicoanalista, en Etica y Psicoanálisis. Buenos Aires, Hormé, 1967., p. 25. 10 Los estudiantes de psiquiatría estudiaban historia, filoso­ fía, la Biblia, y el lenguaje en el curriculum universitario. Los diez libros que Freud consideró importantes para el conocimiento de la vida y la filosofía se encuentra en la carta número 135 del Epistolario. 11 David Rapaport (1960) La estructura de la teoría psico­ analítica. Buenos Aires Siglo XX., 1967. 12 E. H. Erikson (1956) op. cit., p. 63. 13 cf mi Marx en Confianza. 14Erich Fromm (1979) op. cit., p. 160. 15 El 23 de septiembre de 1895. Los orígenes del psicoanáli­ sis. Santiago Rueda, O. C. vol. XXII., p. 158. 16M.. Freud, op. cit., p. 166. 17 Ernest Jones (1953) op. cit., p. 200. 18C. G. Jung es elegido presidente de la Sociedad Médica Alemana de Psicoterapia, y después, en 1933, presidente de la Sociedad Internacional de Psicoterapia. Comparte con un pariente de Goering la dirección de la Revista de la Sociedad. Sugiere la editorial que todos los psicoterapeutas tomen como guía Mi Lucha de A. Hitler como base de su asistencia. Jung mismo publicó la diferencia entre la “psicología judía” de la “psicología aria” (¡). Cristhian Delacampagne (1982). La disidencia jungiana, en Historia de Psicoanálisis, Volumen Uno, (dir) Roland Jaccard. 19Marie Langer comunicación personal, en 1978. 20E. Jones, op. cit., p. 199. 21 Epistolario. 22 Jenny y Eleanor Marx fueron presas durante una noche en la frontera francesa después de la caída de la Comuna en 1871. 23E. Jones op. cit., p. 246.

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Lou Andreas-Salomé (1861-1937) nació en San Petesburgo. Estudió arte, teología y filosofía en Zurich. Un profesor de teología Biedermann participó en la revolu­ ción alemana de 1848. El quedó sorprendido por Lou. Otro profesor de Historia del Arte, Kinkel, luchó en 1848 con Wagner, la recomendó con Malwida Von Maysenburg, revolucionaria y precursora del feminismo. Lou conoció a Nietzche y Ree, a Freud, Tausk y Rilke. 25 “El hombre de los Lobos”, ruso, se encontraba en Rusia en el otoño de 1917. Pertenecía a una familia de terrate­ nientes, pobre, regresó a Viena y Freud organizó una colecta entre los colegas que se continuó cada primavera durante seis años. 26 Paul Roazen (1971) op. cit., p. 214. 27 Einstein y Freud se intercambiaron cartas en 1932 para tratar el problema de la guerra. Einstein le planteó la pre­ gunta ¿por qué pelea la humanidad?. Freud contestó que los intereses de las clases dominantes son transmitidos a la masa para pelear en la guerra. La hipótesis central la fun­ damenta con la pulsión de muerte. Muchos años más tar­ de Einstein escribió sus opiniones sobre el malestar de la sociedad causada por la anarquía económica del sistema capitalista, que provoca hombres egoístas, inseguros, so­ los, desporvistos de la alegría de vivir. Concluyó que estos males solamente se pueden eliminar con una economía socialista y un sistema educativo orientado a metas socia­ les. ¿Por qué el socialismo?, Nexos No. 17, mayo 1979. Einstein tuvo un encuentro con W. Reich en los E. U. pa­ ra discutir las teorías orgónicas, al principio se mostró interesado pero más tarde las desechó. Cf. nota 22 del capí­ tulo X. 28 ¿Porqué la guerra?, O. C. vol. 22., p. 195. 29 Paul Roazen (1968) Freud, su pensamiento político y so­ cial. p. 219.

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Capítulo VI 1 Carta a Julia Braun-Vogelstein citada en Erich Fromm (1959) La misión de Sigmund Freud, p. 73. Braun editó el periódico del Partido Socialdemócrata. 2 Freud describió el acontecimiento en La interpretación de los sueños, p. 226., describe: “Los claveles blancos se han convertido entre nosotros en Viena, en el distintivo de los antisemitas, y los rojos en el de los socialdemócratas... En una unión de estudiantes alemanes se entabló una discusión sobre los vínculos entre la filosofía y las ciencias naturales. Yo, joven inexperto, atiborrado de doc­ trina materialista, me adelanté y defendí con vehemencia un punto de vista en extremo unilateral. Entonces se le­ vantó un condiscípulo aventajado y de mayor edad, que después ha probado su capacidad para dirigir hombres y organizar masas, quien por lo demás también lleva un nombre del reino animal (Adler es águila en alemánX Nos rebatió, pues, con conocimientos; dijo que siendo más jo­ ven también él había guardado esos cerdos y que después regresó arrepentido a la casa paterna. Yo me encolericé y con mucha grosería respondí que desde que me había en­ terado de que él guardaba cerdos, yo no me asombraba el tono de sus dichos. (En el sueño por mi cerdo nacionalis­ ta alemán). Gran escándalo; desde muchas partes me ex­ hortan a retractarme de mis palabras, pero yo me manten­ go firme. El ofendido era demasiado sensato para aceptar la sugerencia que se le hizo de desafiarme a duelo, y dejó que el asunto muriese por sí solo”. 3 “El hombre de los Lobos” escribió sus memorias. El fin de su análisis con Freud coincidió con el asesinato del principe de la corona austríaca, el archiduque Francisco Femando y su esposa, la duquesa de Hohenberg el 28 de junio de 1914, era un domingo sofocante. El paciente habló con Freud de estos sucesos al día siguiente. Según Freud, un psicoanalista no podía juzgar correctamente los acontecimeintos políticos mundiales, ni preveer sus resul­ tados. El hombre de los lobos por el hombre de los lobos

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en Casos Freud, M. Gardimer (comp) Buenos Aires, Vi­ sion, 1971. En el Fragmento de análisis de un caso de histeria (Dora) hallamos la descripción de la familia Bauer. Dora, un año y medio mayor que Otto. El padre era de carácter domi­ nante, un industrial, la familia económicamente holgada. Cuando Dora tenía 12 años el padre padeció un ataque de confusión, parálisis y ligeras perturbaciones psíquicas, via­ ja a Viena a consultar a Freud. Otto contaba entonces con 13 años y medio. A los 16 años de Dora, le consultan a Freud y dos años más tarde, ingresa a psicoanálisis. La madre, de cultura escasa, poco inteligente, con una “psi­ cosis de ama de casa”. Otto fué modelo de imitación para Dora cuando eran pequeños. Ya mayores se distan­ ciaron. El joven se sustraía de las disputas familiares y cuando tomaba partido, lo hacía por la madre. Otto se orinó en la cama hasta los 7 años, y a veces, de día. Tam­ bién, se conecta con el hábito de masturbación de Dora, al ser “contagiada” por él. Felix Deustsch relata los acontecimientos posteriores del caso Dora. Ella fue su paciente en 1922, lo consultó por un síndrome de Meniere, tenía 42 años de edad. Ella se había casado y tuvo un hijo quien fué un músico de renombre. Su esposo murió de un ataque cardíaco. Via­ jaron a Francia durante la segunda guerra mundial. Su hermano Otto murió de un ataque cardíaco en París, se­ gún Jones Dora murió de un cáncer del colon, en los E.U. En el mismo relato, Deutsch menciona lo cerca que Dora se sentía de Otto, recibía su visita cuando ella lo pedía. Otto padeció de tabaquismo. Otto se comunicaba en varías ocasiones con Deutsch para expresarle su satisfacción por la pronta recuperación de su hermana. Felix Deutsch (1957), a Footnote to Freud’s Fragment of an Analysis of a case of Hysteria, The Psycoanalytic Quarterly, vol. 26, p. 159-167. Es interesante señalar que Otto Bauer en su libro publica­ do en 1906 utilice conceptos psicológicos de Kant para

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describir el carácter nacional —ya conocía a Freud a tra­ vés de su hermana— y que no emplease los escritos psicoanalíticos para apoyar su argumento psicológico. La socialdemocracia austríaca realizó su política sobre los fun­ damentos teóricos de Bauer. El programa citado en O. Bauer, op. cit., p. 512-517. 5 E. Fromm (1959) op. cit., p. 95. 6 Viriginia y Leonard Woolf constituyeron el grupo de Bloomsbury, centro de la vida intelectual y artística de Inglaterra, procedente de un clan de estudiantes de Cam­ bridge. Conformaron el grupo Lytton Strachey, T. S. Elliot, Roger Fry, G. E. Moore, J. M. Keynes y Bertrand Russell, entre otros. Casi todos comenzaron a ser socialis­ tas o seguidores del Partido Laborista. Entre los analistas británicos fundadores de la Sociedad Psicoanalítica y per­ tenecientes al grupo de Bloomsbury se encontraban Ja­ mes Strachey, Alex Strachey (Pariente de Bernhard Berenson). Lionel Penrose, John Rickman, Karen Stephen (cuñada de Clive Bell, sobrino de Russell), Adrian Ste­ phen (hijo de Sir Leslie Stephen, hermano de Virginia Woolf). Fitzjames el tío de Adrian y Virginia, era amigo de J. S. Mill. Karl Kautsky en Der Historische Materialismus de 1927, cita un párrafo de Bertrand Russell sobre el psicoanálisis y marxismo... “el psicoanálisis es inconciliable con el marxismo porque Marx subraya el motivo económico, que a lo sumo está vinculado con la autoconservación;el psicoanálisis, en cambio subraya el motivo biológico, que se vincula con la defensa de la existencia a través de la conservación de la especie”. Citado en E. Fromm (1932). Sobre métodos y objetivos de una psicología social análitica. En, H. P. Gente. Marxismo, Psicoanálisis. Sexpol, 1 documentos... Buenos Aires, Granica p. 126. 7 Eric J. Hobsbawm (1978) La cultura europea y el marxis­ mo entre los siglos XIX y XX, en: Historia del Marxis­ mo, vol. 3., dirigido por E. J. Hobsbawm. p. 116.

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Tercera Parte marxismo y psicoanálisis Para la historia socialista consulté a G. D. H. Cole (1956) Historia del Pensamiento Socialista, vols. VI y VII., México Fondo de Cultura Económica., 1960. Para la historia psicoanalítica revisé los siguientes libros: Henry F. Ellenberger, (1960) El descubrimeinto del in­ consciente. Madrid, Gredos, 1976.; Franz Alexander, Sa­ muel Einsenstein, Martin Grotjahn (Eds) (1966) Historia del Psicoanálisis, 1 volúmenes, México, Biblioteca Psicologías del Siglo XX, 1968; Roland Jaccard (dir) (1982) Historia del Psicoanálisis, vol. 1, Buenos Aires, Granica, 1984. Paul A. Robinson (1969) La izquierda freudiana, Buenos Aires, Granica, 1971. Capítulo VII 1

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Clara Zetkin Recuerdos sobre Lenin, México, Grijalbo, 1968. p. 81. Freud le comentó a Wortis que sabía sobre la visita de Trotsky al Café Central con el círculo de Adler pero no lo conoció personalmente. Lev Trotsky (1929) Aíí vida, México, Juan Pablo, 1973., p. 231. Isaac Deutscher (1954) Trotsky el profeta armado, Méxi-

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co, Era, 1966., p. 35. E. Victor Wolfenstein realizó un es­ tudio psicohistórico de Trotsky, con el modelo psicosocial de Erikson, y concluye que en su niñez tuvo confianza en el medio social, era aoptimista, padeció el sentimiento de vergüenza, sin embargo, con su brillantez intelectual logró el centro del escenario, capacidad de trabajo y produc­ ción. Cf. Los revolucionarios: Lenin, Trotsky, Gandhi, Buenos Aires, Paidós, 1968. Como intento de aproxima­ ción freudomarxista en investigaciones psicohistóricas Cf. mi Psicohistoria crítica: teoría y método, en: Iztapalapa Revista de Ciencias Sociales y humanidades, año 5, nos. 10-11, enero-diciembre, 1984., p. 379-391. 5 Lev Trotsky (1932) ¿Qué es la Revolución de Octubre?, en LaRevolución de Octubre, Barcelona, Fontamara, 1977., p. 220. 6 Lev Trotsky (1926-1927) Cultura y socialismo, en sobre arte y cultura Madrid, 1973., p,150.Freud refiere a Pavlov en El chiste y su relación con el inconsciente. (1905). O. C. 8. p. 188. 7 George Lichtheim (1970) op. cit., p. 313-351. 8 Michael Löwy (1973) Notas históricas sobre el marxismo ruso, en: Dialéctica y Revolución. México Siglo XXI, 1975. p. 141. 9 V. N. Volosinov (1976) Freudanism: a marxist critique, New York Academic Press, p. 141. 10 Julia, por perturbaciones neuróticas acudió a una psicote­ rapia psicoanalítica en la Unión Soviética en 1932. 11 Antonio Gramsci. Pasado y Presente. Cuadernos de la cár­ cel, México, Juan Pablo Editor, 1977, p. 267. 12 Romano Giachetti Antonio Gramsci: la revolución obje­ tiva, en: El Triunfo Ruso y la revolución proletaria. Bue­ nos Aires, Paidós, 1974. compilado por Dick Howard y Karl E. Klare, p. 138-142. 13 Eric J. Hobsbawm (1975) De Italia a Europa, en: Revolu­ ción y Democracia en Gramsci. Barcelona, Fontamara 1981., p. 36. 14 Helen Stocker Jefa del movimiento femenino y reforma­

dora social. Una paciente de Breuer que después Freud interpretó el caso fué Anna O-Bertha Pappenheim (18591936), amiga de Martha Bemays, fué la primera trabaja­ dora social de Alemania, cf. mi ensayo Bertha Pappen­ heim: cura de conversación, soledad socializada, La nave de los Locos, No. 12, 1987. p. 25-28. 15 Viktor Tausk (1879-1919) Fué un escritor brillante, vio­ linista, dibujante y director escénico. Como psicoanalista contribuyó con ideas fecundas a la teoría psicoanalítica. Se analizó con Helene Deutsch, una mujer hermosa (ella en su juventud admiró a Rosa Luxemburg) . Tausk co­ noció a Freud en 1909. Tausk fue amante de Lou Andreas-Salomé cuando él contaba con 33 años y ella con 51. Establecieron un vínculo en 1912-1913. Freud en­ vidió la relación y temía ser plagiado por Tausk. Tausk se suicidó, Cf. Paul Roazen (1969) Hermano Animal. La historia de Freud y Tausk, Madrid, Alianza Editoriál, 1973, p. 23. Para una crítica al texto de Roazen, ver el libro de K. R. Eissler (1971) Talent and Genius, New York, Quadrangle Books. Capítulo VIII 1

Para Freud la medicina es incompatible con la política. Tesis sustentada en La interpretación de los sueños sobre la base de dos profecías que recibieron sus padres. Una an­ ciana campesina auguró que Freud sería un gran hombre, y cuando Sigismund contaba con 12 años un poeta, en una cervecería, les dijo que iba a ser un ministro. En esa época en el Ministerio burgués habían varios judíos, y Freud quería estudiar derecho, cambiando de idea un poco antes de iniciarse el plazo de inscripciones en la Uni­ versidad de Viena. Para una descripción de su vocación véase mi Sigmud Freud: hitos e intenciones vocacionales, Memorias del XXX aniversario del Centro de Orientación Psicológicade laUniversidad Iberoamericana.,1984.p.83-93. Löwy (1973) describió que un grupo numeroso de médi­ cos pertenecían a la Liga de los Comunistas y durante la

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revolución de 1848 fueron sumamente eficaces. Virchow escribió sobre la agrupación médica en la extrema izquier­ da explicando que la medicina es una ciencia social y la política es una medicina en grande. El médico está en continuo contacto con las enfermedades de las masas, las epidemias, las insalubres condiciones de vida del proleta­ riado. En aquella época eran oprimidos por la burocracia estatal prusiana. Freud trabajó cerca de la miseria en 1884 como médico general del Hospital durante la epide­ mia de cólera. Los psicoanalistas socialistas fueron: Furtmüller, Grüner, Heilferding, Klemperer, y Oppenheim (ambos siguieron a Adler); Ekstein, Buxbaum, Fritz Reidl, Jones atraído por ideas socialistas, Bettelheim y Erikson simpatizantes (co­ municación de Rudolf Eckstein, 1978). 2 Minutes of The Vienna Psycoanalytic Society (18061910), Herman Nunberg y Ernst Federn (Eds), New York, International University Press., 1962. 4 volúmenes. 3 Alfred Adler (1927) Superioridad e interés social, Méxi­ co, Fondo de Cultura Económica., 1964, p. 273. Publica­ do originalmente en un periódico suizo International Rundschau. 4 ibid., p. 276 (1918). 5 ibid., p. 275. 6 Lou Andreás-Salomé (1912) Aprendiéndo con Freud, Barcelona, Laertes, 1977, p. 30. 7 Edoardo Weiss. (1966) Paul Federn. La teoría de la psico­ sis, en: Historia del psicoanálisis vol. II 8 Paul Federn (1919) Zur Psycologie der Revolution: die vaterlose Gesellschaft, en Der Aufsteig, neue Zeit-und Streitschriften Nos. 12-13, Viena, Anzengruber. 9 H. Dahmer (1973) Libido y Sociedad, México, Siglo XXI, 1983.p. 198. Capítulo IX 1

Herbert Marcuse (1958) El marxismo soviético, Madrid,

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Alianza Editorial., 1967, p. 109. El jesuíta armenio Pedro Alagiagian escribió “Mis prisio­ nes en el Paraíso Soviético en 1956, donde describe su encarcelamiento en diferentes campos de concentración durante varios años desde 1943 y revela la radiografía in­ terna de la ‘reeducación’ en tiempos de Stalin. 3 citado en: Michael Schneider (1973) Neurosis y lucha de clases, México, Siglo XXI, 1979, p. 49. 4 H. Marcuse op. cit., p. 201. 5 Lucien Goldmann (1957) propósitos dialécticos, p. 110. 6 L. Goldmann (1957) ¿Hay una sociología marxista?, p. 137. 7 Hermann Rorschach (1884-1922). Nacido en Zürich, Sui­ za, psiquiatría y psicoanalista. Fué discípulo de Eugen Bleuler. Hermann contrajo matrimonio con Olga Stempelin, rusa. La pareja vivió una temporada en Rusia. Rors­ chach trabajó en el Sanatorio Krukoyo, cerca de Moscú, un hospital destinado para la aristocracia, de diciembre de 1913 a julio de 1914. El primero de mayo de este año fué el apogeo de las grandes huelgas y manifestaciones obre­ ras. Rorschach con anónimo escribió artículos sobre el problema del comunismo en editoriales del Appenzeller Zeitung. Rorschach elaboró la prueba de manchas de tinta. El era un dibujante, violinista, crítico de arte. Organizó obras de teatro con pacientes, él mismo diseñaba la coreografía. Carpintero; fotógrafo. Deportista (remo, excursión y na­ tación). De niño jugó a la klecksografía (juego con man­ chas) incluso a él apodaron con “borrón” (klex). Oskar Pfister le escribió a Freud el 3 de abril de 1922 “Ayer perdimos a nuestro psicoanalista más capaz, el Dr. Rors­ chach. Fué víctima de una peritonitis y deja una viuda (médica titulada) y dos niños pequeños en total indigen­ cia. Era un cerebro maravillosamente brillante y creador, dedicado con toda el alma al psicoanálisis... Su diagnósti­ co de la percepción, que podría llamarse mejor. diagnós­ 2

187

tico de la interpretación de las formas, había sido elabora­ do brillantemente por él”. 8 Jean Marti (1976) La Psychanalyse en Russie et en Union Soviétique de 1909 a 1930, Critique Man, 346, p. 199236. 9 Los artículos de Luria sobre el tema son: Psychoanalyse und Marxismus Rv. Auth. Z—, 9: 543, 1923; Die Psychoanalysee in Russeland, Internationale Zeitschrift für Psychoanañyse, 1925, 11, 395-398; Report of Russian Psychoanaytic Society II-IV Quarters, 1926, Internationale Zeitschrift ßr Psychoanalyse 1927,13,266-267. 10 Ruth Jaffe (1966) Moshe Woolf. La labor pionera en Ru­ sia e Israel, en Historia del Psicoanálisis, vol. III. p. 67-80. 11 cf. mi psicohistoria: Sabina Spielrein juego sucio o sus­ piro y lamento. La Nave de los locos. No.13,1987. 12Sándor Lorand (1966) Sandor Ferenczi. Un pionero entre pioneros, en Historia del Psicoanálisis, vol. I. 13 Sandor Rado ejerció infliencia con los dirigentes políticos de Hungría. P. Roazen (1968) op. cit., p. 214. György Vikár (1976) L’ecole de Budapest d’après un Témoignage Hongrois, Critique, p. 243. 14

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Weston La Barre (1966) Geza-Roheim. El psicoanálisis y la antropología, en: Historia del Psicoanálisis, vol. IV. op. cit. Wilhelm Reich declaró que los socialistas recomenda­ ron a los trabajadores los escritos de los psicoanalistas re­ accionarios como guías de la psicología socialista tales como el artículo de Roheim. Los socialistas revoluciona­ rios publicaron artículos en ocasión del cumpleaños de Freud el 6 de mayo de 1936. Reich habla de Freud, p. 250. David Rapaport (1911-1960) nació en Budapest, Hun­ gría y en su juventud pertenció al movimiento sionista-so­ cialista. Fue jefe de la organización en 1925. Permaneció dos años en un kibbutz en Palestina. Estudió matemáticas y física en la Universidad de Budapest. Doctorado en psi­ cología en la Universidad Real de Hungría. Emigra a E. U. en 1938. Sigmund Freud (1919) Nuevos caminos de la terapia psi-

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coanalttica. O. C. vol. 17., p. 162. El policlínico psico­ analítico de Berlín fué creado el 14 de febrero de 1920 para atender pacientes de escasos recursos y aplicar el programa teórico-práctico del psicoanálisis. Max Eitingon proporcionó los medios financieros. 16 Al psicoanálisis, de acuerdo a Freud, no le conviene la su­ pervisión bajo un Estado Socialista porque no cabría en el esquema de seguridad social, según declaró Wortis. 17H. Dahmer., p. cit., 202-203. 18Citado en Siegfried Bemfeld (1932) La polémica comu­ nista en tomo al psicoanálisis y la refutación de la hipóte­ sis del instinto de muerte de Reich, en El psicoanálisis y la educación antiautoritaria., Barcelona, Barrai., 1973., p. 235-238. 19H. Dahmer., op. cit., p. 205. 20Rudolf Eckstein (1966) Siegfried Bemfeld, Sisifo o los límites de la educación, Historia del Psicoanálisis vol. VI. p. 9-29. 21Siegfried Bemfeld (1926) Socialismo y Psicoanálisis, en El Psicoanálisis y la Educación Antiautoritaria., p. 213-

220. 22

John S. Peck (1966) Emst Simmel. Introducción del psi­ coanálisis en California, en Historia del Psicoanálisis vol. V, p. 86-101. 23 Emst Simmel en el debate sobre psicoanálisis y socialis­ mo de S. Brenfeld, en H. P. Gente (comp). Marxismo, Psi­ coanálisis y Sex-Pol I. Doumentos, Buenos Aires, Granica, 19. p. 32. 24citado en M. Schneider op. cit., p. 24. 25 S. Freud (1927) El porvenir de una ilusión, O. C. vol. 21 p. 5-6. 26 Herbert Marcuse (1955) Eros y Civilización, México, Joa­ quín Mortíz, 1970. p. 145. Capitulo X 1

Ilse Ollendorff Reich (1969) Wilhelm Reich (una biogra-

189

fía personal), Barcelona, Gedisa, 1978. Walter Briehl (1966) Wilhelm Reich. Análisis del carácter, en Historia del Psicoanálisis, vol. VI. 3 Freud se mostró entusiasmado y animó a Reich, dijo: “no se detenga, siga adelante” Reich habla de Freud, p. 85. 4 Wilhelm Reich (1927) Materialismo Dialéctico y Psico­ análisis, México Siglo XXI., 1970., p. 20-64. 5 Helmuth Dahmer (1970) Wilhelm Reich ante Freud y Marx, en Marxismo, Psicoanálisis y Sex-Pol 2. Estado ac­ tual de la discusión, H-P. Gente (comp) p. 109. 6 I. Sapir Freudismo, Sociología, Psicología, en H-P. Gente, (comp) op. cit., I, p. 66 ss. 7 Sigmund Freud (1930) El malestar en la Cultura, O. C. vol. 21. p. 109-110. 8 H. Marcuse (1955) op. cit., p. 58, 118. 9 Freud le comunicó a Lou Andreas-Salomé que Reich era un hombre joven y honrado, pero impetuoso y un poco maniático, que venera el orgasmo genital, el contrave­ neno, de toda neurosis. 19 de mayo de 1928, p. 233. 10Koestler, escritor, perteneció a la cédula roja del Barrio Rojo en Berlín, junto con Reich; Kantorowicz, Schroeder, escritor; actores de teatro Avant-Garde; muchachas intelectuales; obreros; y un agente de seguros. Koestler conoció mas tarde a Freud en Londres, en, Autobiografía Madrid, Alianza Editorial, 1974, p. 98. 11 por ejemplo Annie Reich (1931) Si tu hijo te pregunta. Manual de Educación Sexual para padres demócratas. Barcelona, Anagrama, 1976. 12Siegfried Bernfeld (1932) La polémica comunista en tor­ no al psicoanálisis y la “refutación de la hipótesis del ins­ tinto de muerte” de Reich, en: El Psicoanálisis y la Edu­ cación Antiautoritaria., p. 255. 13Wilhelm Reich (1932) Respuesta a la anti-crítica de Bern­ feld, en ib id., p. 265-266. 14Sigmund Freud. (1932) Nuevas conferencias de introduc­ ción al psicoanálisis, O. C. 22, p. 62-63. 15 ibid., p. 163-165.

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P. Raozen (196b) op. cit., p. 219. Erikson en una entrevista sobre Reich dijo: “Recuerdo claramente que en 1933 lo visité en una playa de Dina­ marca, donde había acampado. Me aseguró que veía en las parejas que hacen el amor la misma luz azulada que se advierte en algunas estrellas. Entonces comprendí que la transición de la filosofía natural a la ciencia había encon­ trado un mártir de quien fuera un gran maestro de la práctica clínica”. Richard I Evans (1967) Diálogo con Erik Erikson. México, Fondo de Cultura Económica., p. 109. 18 Reich habla de Freud., p. 177. Las demás cartas se en­ cuentran en este texto. 19 Federn solicitó su renuncia. Anna Freud le sugirió que pa­ ralizara sus publicaciones y conferencias. Gero yLantos fueron los únicos analistas que lo apoyaron. Reich habla de Freud. 20 ibid., p. 86. 21 El encuentro de Einstein con Reich es citado en Luigi de Marchi (1970) Wilhelm Reich. Biografía de una idea Bar­ celona, Península, 1974, p. 371-178. 22David Elkind (1971) El psicoanalista revolucionario., Buenos Aires, Ediciones Síntesis, 1976. Reich le dijo a K. Eissler, que no era marxista, solamente trabajó con los co­ munistas, pertenecía al Arbeiter Hilfe (ayuda al trabaja­ dor) sin ser miembro del Partido Comunista. Según Fromm, en los Estados Unidos Reich consideró mejor el New Deal de Roosevelt que el Marxismo. 23Ralph R. Greenson (1966) Otto Fenichel. La enciclope­ dia de psicoanálisis, en Historia del Psicoanálisis, vol. VI. p. 53. 24Otto Fenichel (1931) Análisis crítico: Wilhelm Reich, materialismo dialéctico y psicoanálisis, en H. P. Gente op. 1 cit., p. 39-41. 2SOtto Fenichel (1934). Sobre el psicoanálisis como em­ brión de una futura psicología dialéctico-materialista, en H. P. Gente op. cit., p. 167-168. 17

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H. Dahmer (1973.) op. cit., p. 257. A. Reich op. cit., p. 17-18. 28 Jacoby muestra cómo la migración de Otto Fenichel, Edith J acobson y Annie Reich a los Estados Unidos, esca­ pando del nazismo y de la persecusión, enfrentados en un inicio a la vida precaria del exilio, los forzó a silenciar sus posiciones políticas de izquierda, por la hostilidad ameri­ cana al marxismo, la medicalización del psicoanálisis, y la supresión de su cultura europea. Russell Jacoby (1983) The Repression of Psychoanalysis.— Otto Fenichel and The Political Freudians The University of Chicago Press.

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Capítulo XI 1

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5

6

Maximilian Rubel. Introducción a Marx y Engels contra Rusia. Buenos Aires, Libera, 1965. p. 13-14. Max Horkheimer (1932). Psicología e historia, en Teoría Crítica, Buenos Aires, Amorrortu, 1974, p. 27. Adolf Friedmann (1966) Heinrich Meng. El psicoanálisis y la Higiene Mental, en Historia del psicoanálisis vol. V, en mi artículo La razón del psicoanálisis crítico describo los asuntos internos del psicoanálisis en la Escuela de Frankfurt. En investigaciones humanísticas (en Prensa). Martin Jay (1973) La Imaginación Dialéctica, Madrid, Tauris, 1976. Lucien Goldmann (1965) Rigor e Imaginación en el pen­ samiento socialista, en Marxismo y Ciencias Humanas. Buenos Aires, Amorrortu, 1976, p. 249. Las aportaciones de Adorno las he excluido porque las he analizado en otros textos: Epistemología en Th. W. Ador­ no, en Dialéctica Año VI, No. 10, julio 1981, p. 155-163; Theodor Wiesengrund-Adorno : Semblanza biográfica mu­ sical, en Heterofonía, oct. nov. die. no. 87, 1984, p. 6171; Análisis epistemológico de la psicología social crítica de Theodor W. Adorno, en Enseñanza e Investigación en Psicología, Vol. XI., Nos. 1 y 2, die. 1985, p. 15-23 -, Nos­ talgia y Pesimismo: teoría crítica-musical de Theodor W.

192

Adorno. Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, 1986; Categorías Psicoanalíticas en la Sociología de la Música de Theodor W. Adorno, en Anales Sociológicos No. 11 año 1987. Adorno y el cine. Intolerancia No. 5. 7 Erich Fromm (1962) Más allá de las cadenas de la ilusión, México Herrero Hnos., p. 13-20. 8 Edward S. Tauber y Bernard Landis (1971). Sobre Erich Fromm, en Erich Fromm. Psicoanálisis y Sociedad. Buenoa Aires, Siglo XX., 1976, p. 26. 9 Rainer Funk (1984) Fromm, vida y obra, Buenos Aires, Paidós, 1987, p. 134. 10Las tesis de Horkheimer influyeron en ella. “El estudio de ciertos conceptos filosóficos que me indicó Max Horkhei­ mer me ayudó a describir las premisas mentales del pen­ samiento de Freud”. Karen Homey (1939) El nuevo psi­ coanálisis. México, Fondo de Cultura Económica., 1974, p. 11. 11Karl Korsch colaboró con Kurt Lewin en un experimento de psicología social, publicaron un artículo Mathematical Constructs in Psychology and Sociology en Journal of Unified Sciences, 1939, 9. Kurt Lewin se casó con Maria Landsberg, amiga íntima de Hidde Korsch; los Korsch y los Lewin, compartieron un suburbio en Berlín. 12 Erich Fromm (1932) método y función de una psicología social analítica, en H. P. Gente op. cit., p. 173-199. 13 Erich Fromm (1936) Parte sociopsicológica, en Autori­ dad y Familia. En H. P. Gente, ibid, p. 200. 14 Karl Teschitz (1936) Comentario bibliográfico: Erich Fromm, Autoridad y Familia. En H. P. Gente, ibid., p. 252. 15H. Marcuse (1955) op. cit., p. 246. Capítulo XII 1

Sigmund Freud (1939) (1934-1938) monoteísta O. C. vol. 23 p. 104. 2 Ernest Jones (1953) op. cit., vol. III. p. 364.

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Moisés

y

la

religion

3

Ernst Simon (1956) Sigmund Freud, el judío, en Disper­ sion y Unidad, No. 17, Jerusalem, 1976. 4 ibid p. 119. 5 S. Freud (1938) comentarios sobre el antisemitismo, O. C.vol. 23. p. 294. 6 Karl Marx (1844) La cuestión judía, en Los Anales Fran­ co-Alemanes. México, Roca., p. 256. 7 Judith Marcus y Zoltán Tar (1986) The judaic Element in The Teachings of The Frankfurt School, p. 339-353. Pu­ blications of The Leo Baeck Institute Yearbook XXXI. 8 George Lichtheim (1972) Freud y Marx, en, Jonathan Miller (dir) Freud. El hombre, su mundo, su influencia. Barcelona, Ediciones Destino., 1977. p. 86. 9 Lucien Goldmann (1964) Socialismo y humanismo, en Humanismo Socialista, Erich Fromm (comp) Buenos Ai­ res, Paidós, 1968. p. 69. Capitulo XIII 1

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7

Jean Michel Palmier (1968) En tomo a Marcuse. Madrid, Guadiana de Publicaciones, 1969., p. 59-63. Paul A. Robinson (1969) La izquierda freudiana., Buenos Aires, Granica, 1971. p. 130. Erica Sherover Marcuse y Peter Marcuse (1979) An Open Letter to Friends of Herbert Marcuse, p. 28. Entrevista de Marcuse con Hans-Magnus Enzensberger, en Conversaciones con los radicales., Barcelona, Kairos., p. 47. Marcuse en una entrevista para L’Express el 23 de sep­ tiembre de 1968, en Temas Candentes de hoy. Buenos Aires, Emecé Editores, 1975. Herbert Marcuse (1956). La doctrina de los instintos y la libertad, en Theodor W. Adorno y Walter Dirks. (Comp) Freud en la actualidad, Madrid, Barrai, 1971. Herbert Marcuse (1963) El anticuamiento del psicoaná­ lisis, en Etica de la Revolución., Madrid, Taurus, 1969, p.

100. 194

8

Herbert Marcuse (1955) Eros y Civilización. México; Joa­ quín Mortiz, p. 59. 9 Herbert Marcuse (1978) La dimensión estética. Barce­ lona, Editorial Materiales, 1978, p. 70. 10 Conversaciones con Herbert Marcuse. (1978) Barcelona. Gedisa., 1980. p. 57. 11 Erich Fromm (1963) Implicaciones humanas de izquierdismo instintivista, Revista de la Universidad de México., vol. 17, 5-6 enero, febrero. 12Jürgen Habermas (comp). (1968) Respuesta a Marcuse. Barcelona, Anagrama, 1969, p. 15. 13 Alfred Schmidt (1968) Ontología existencial y materialis­ mo histórico en los escritos de Herbert Marcuse, ibid., p. 20. 14 Filosofía radical. La Escuela de Frankfurt., p. 155. 15George LicHtheim (1968) From Marx to Hegel reflections on Georg Lukács, T. W. Adorno, and Herbert Marcuse, Triquartly, No. 12, Spring, p. 5-42. 16 Lucien Goldmann (1969) Reflexiones sobre el pensa­ miento de Herbert Marcuse, en Marxismo y Ciencias Hu­ manas. Buenos Aires, Amorrortu., 1975. p. 213. 17 Löwy encontró una homología entre Benjamín y Marcuse en el sentido de que ambos se fundamentaron en un mesianismo judío. Michael Löwy (1987) Marcuse y Benja­ mín: la dimensión romántica, Brecha No. 2., p. 59-67. 18 Peter

Brückner (1970) Marx, Freud., en Marxismo, psico­ análisis y Sex-Pol. vol. 2. H. P. Gente (comp) Buenos Ai­ res, Granica. p. 236. 19Alfred Lorenzer (1972) Psicoanálisis, lenguaje y materia­ lismo histórico en: Sobre el objeto del psicoanálisis: len­ guaje e interacción. Buenos Aires, Amorrortu, 1976. p. 134. 20 Armando Suarez (1985) Igor A. Caruso, profeta desterra­ do y mártir de la esperanza, en El psicoanálisis como teo­ ría y la crítica política al psicoanálisis. Ewald H. Englert y Armando Suarez (coords). México, Siglo XXI., 1985.

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Angelika Rubner (1985) Desarrollo y dialéctica en el pen­ samiento dedgor A. Caruso, en ibid., p. 37. 22Igor A. Caruso (1969) Psicoanálisis y sociedad: de la crí­ tica de la ideología a la autocrítica, en: Psicoanálisis y So­ ciedad: apuntes de freudo-marxismo No. 2. Barcelona, Anagrama, 1971, p. 51. Capítulo XIV 1

Serge Moscovici (1961) El psicoanálisis, su imagen y su público. Buenos Aires, Huemul., 1979, p. 307. 2 Benjamín B. Wolman (1976) A. Dialogue between Psy­ choanalysis and Catholicism, en: Psychoanalysis and Ca­ tholicism, B. B. Wolman (Ed). New York, Gardner Press, Inc. 3 S. Moscovici, op. cit., p. 307. 4 Sherry Turkle (1979) Jaques Lacan. La irrupción del psi­ coanálisis en Francia. Buenos Aires, Paidós, p. 14. 5 ibid, p. 79. 6 Louis Althusser (19641 Freud y Lacan, Barcelona, Ana­ grama, 1970., p. 30. 7 Jaques-Alain Miller (1964) Acción de la estructura, en Ciencias Sociales: ideología y conocimiento. México, Siglo XXI, 1971, p. 35. 8 J-B Fages (1976) Historia del psicoanálisis después de Freud., Barcelona, Martínez Roca., 1979. p. 238. 9 François Roustang (1977) Un funesto destino. México, Premia Editora, 1980, p. 80-81. 10 Stuart Schneiderman (1983) Lacan: La muerte de un hé­ roe intelectual., Barcelona, Gedisa, 1986. p. 139. 11 Dany Cohn-Bendit vive en Frankfurt y edita la revista Pflasterstrand. Entre sus reportajes ha entrevistado a Woody Allen y entre sus discusiones ha polemizado con Sartre, Marcuse y Castoriades. Milita en el Partido Verde y piensa alcanzar el ministerio de su país. Dany realizó una serie de reportajes para la televisión con los con­ testatarios de ‘68 desde París a Río de Janeiro. La re­

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volución y nosotros, que la quisimos tanto, (1986) Bar­ celona, Anagrama, 1987. 12Catherine Clément (1981) Vidas y leyendas de Jacques Lacan. Barcelona, Anagrama, p. 37-38. Catherine cuenta a menudo a su hija sobre la teoría de Lacan cuando ella comienza a leer el texto, sobre televisión de Lacan. “No entiendo nada” la madre intenta explicarle, los signos, el lenguaje, el otro, la fábula... la hija fastidiada dice, que no es muy divertido y se sumerge en las obras de Woody Allen., p. 34. Más o menos, he de revelarlo, me sucede lo mismo que a la niña, prefiero a Woody Allen. 13 S. Turkle op. cit., p. 282-283. 14 Serge Mounin (1970) Introducción a la semiología., Bar­ celona, Anagrama, 972., p. 210. lsMario Francioni (1978) Psicoanálisis, Lingüística y Episte­ mología en Jacques Lacan. Buenos Aires, Gedisa, 1983. p. 36. 16 ibid., p. 84. 17Anika Riflet-Lemaire (1970) Lacan México, Hermes, 1981, p. 266. Agradezco a Lidia Fernández y Alfredo Moguel, psicoanalistas, por su debate sobre este capítu­ lo, porque aprendí de sus diferencias teóricas sobre Lacan. 18Jean-Joseph Goux (1968) Los equivalentes en el marxis­ mo y el psicoanálisis. Buenos Aires, Calden., 1973, p. 32. 19 Catherine B. Clément (1973) Suelo freudiano y mutacio­ nes del psicoanálisis, en: Por una crítica marxista de la teoría psicoanalítica, Buenos Aires, Granica, 1974, p. 29. 20ibid., p. 57. 21 Julia Kristeva (1974) Sujeto en el lenguaje y práctica po­ lítica, en: Armando Verdiglione (comp). Locura y Socie­ dad Segregativa. Barcelona, Anagrama., 1976. p. 78. 22ibid., p. 86. 23Noam Chomsky (1968) El lenguaje y el entendimiento. Barcelona, Seix Barrai., 1973. p. 39. 24Jean Piaget (1968) El Estructuralismo. Buenos Aires. Pro­ teo, 1971, p. 93.

197

25Alfred

Schmidt (1971) Historia y Estructura. Crítica del estructuralismo marxista. Madrid., Alberto Corazón edi­ tor, 1973. p. 98. 26 Robert Heim (1980) Lorenzer y/o Lacan. El sujeto entre sentido y letra, en: Henning Jensen (comp) Teoría critica del sujeto., México, Siglo XXI’ 1986. p. 195. 27 Luden Goldmann (1970) La creación cultural en la socie­ dad moderna. Barcelona, Fontamara, 1980., p. 120. 28ibid., p. 127. Capítulo XV 1

Michael Löwy (1980) El marxismo en América Latina, México, Era, p. 11. 2 Ibid., p. 16. 3 Ibid., p. 39. 4 Ibid., p. 31. 5 Isaac Deutscher (1963) Trotsky el profeta desterrado., México, Era, 1979, p. 432.. La figura pública de Trotsky, su acción política y tragedia ha evocado la fantasía creati­ va de escritores : Philip Roth con su novela El Profeta Mudo y Peter Weiss con su drama Trotsky en el exilio. 6 José Revueltas escribió en 1972 que “el PMC (Partido Comunista Mexicano)... no hizo sino reproducir las grose­ ras calumnias stalinistas contra Trotsky. La masa del par­ tido acató esta actitud sumisamente y sin la menor críti­ ca, a causa de que el asunto Trotsky era un tabú sobre el cual cabían discrepancias, sino en todo caso, la expulsión. Yo comprendí esta actitud, a la cual nadie podía escapar. La influencia de Trotsky es mínima; lo más que obtuvo fué un relativo y muy escaso crecimiento del grupo trotskista”. Temario para entrevista del grupo Teoría y Prác­ tica, en José Revueltas, Escritos Políticos vol. 3, tomo 14. Obras Completas, Recopilación de Andrea Revueltas y Philippe Cheron, México, Era 1984., p. 142. 7 M. Löwy, op. cit., p. 43. 8 Ibid., p. 49.

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En la Universidad Autónoma Metropolitana se estableció el Sindicato con una tendencia marxista con facciones trotskistas, comunistas, socialistas y marxistas, en marzo de 1975. 10 Ibid., p. 56. 11Noam Chosmy y Edward S. Herman (1979), Washington y el fascismo del Tercer Mundo, México, Siglo XXI, 1981., p. 28. 12M. Löwy op. cit., p. 53. “Michael Löwy (1972). Las etapas del desarrollo social en la “visión del mundo” marxista en América Latina, en Dialéctica y Revolución. México, Siglo XXI, 1975, p. 178. 14 Marie Langer (1981) Memoria, historia y diálogo psiconalítico. México, Folios, p. 3. 15 Santiago Ramírez (1981) Marie Langer: historia y memo­ ria. Territorios, julio-agosto, No. 9, p. 58. 16M. Langer, op. cit., Conversaciones sobre psicoanálisis con Enrique Guinsberg, p. 106. 17 Marie Langer (1969) Psicoanálisis y/o revolución social p. 263. en Cuestionarios, Buenos Aires, Granica. 18 Maud Mannoni (1979) La teoría como ficción. Barcelona. Edit. Crítica, 1980. p. 89. 19 José Bleger (1958) Psicoanálisis y dialéctica materialista. Buenos Aires, Paidós, 1963, p. 55. 20 Armando Bauleo (1973) Vicisitudes de una relación, Bue­ nos Aires, Granica., p. 28. 21 Enrique Guinsberg (1973) Sociedad, Salud y Enferme­ dad Mental. Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, México, 1981, p. 162. 22 Elena Poniatowska (1981) Marie Langer. Territorios, ju­ lio-agosto, No. 9. p. 23. 23 G. Politzer en 1933 escribió un artículo sobre psicoaná­ lisis y marxismo. Denuncia la nocividad del idealismo y del irracionalismo del freudismo y del freudomarxismo, O. Tutundjiam, Psicología de George Politzer, en A. Bauelo (Ed.) op. cit.

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Nestor A. Braunstein (1975) Relaciones del psicoanálisis con las demás ciencias, en: Psicología: Ideología y cien­ cia. Nestor A. Braunstein, Marcelo Pastemac, Gloria Benedito y Frida Saal. México, Siglo XXI., p. 99. 25 Segal escribió que la técnica kleniana se fundamenta en que la fantasía inconsciente determina la estructura. La comunicación del paciente en la sesión es interpretada co­ mo contenido de fantasía inconsciente. Cuando el sujeto repara los objetos rotos de su mundo interior desarrolla su creatividad y mantiene el estado de integración en si­ tuaciones de violencia. Hanna Segal (1967) La técnica de Melanie Klein, en Téc­ nicas psicoanalíticas, editado por Benjamin B. Wolman, Buenos Aires, Troquel 1972. 26 Maire Langer (1974) Vicisitudes del movimiento psico­ analítico argentino, en Razón, locura y sociedad. Compi­ lado por Armando Suarez, México, Siglo XXI, 1978, p. 65. 27 Felipe Campuzano, escribió un ensayo Izquierda freudiana y marxismo. México, Grijalbo, 1975, donde pone al día las tendencias de los años setenta: el resurgimiento de Reich y la actualidad de Marcuse; un análisis temprano de Lacan y la lingüistica en el psicoanálisis: la subversión del sujeto y del deseo; Brown (considerado no freudomarxiano); Foucault y Sartre sobre las mediaciones desde el estructuralismo ; y la vertiente de la antipsiquiatría de Laing y Cooper. 28 Victor Saavedra (1981) Erich Fromm, el científico huma­ nista: la síntesis freudo-marxista, en Erich Fromm y el psicoanálisis humanista. Salvador Millan y Sonia Gojman de Millan (comps). México, Siglo XXI, p. 119. 29Erich Fromm (1968) La aplicación del psicoanálisis hu­ manista a la teoría de Marx, en: Humanismo Socialista. E. Fromm (comp.), Buenos Aires, Paidós, p. 249-266. 30 Armando Suarez (1975) Freudomarxismo: pasado y pre­ sente, en: A. Suarez, op. cit., p. 159.

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31Santiago

Ramírez (1979) Ajuste de Cuentas, México, Nueva Imagen. 32 Elizabeth Lira y Eugenia Weinstein (1984) Psicoterapia y Represión política, México, Siglo XXI, p. 15. Ya casi en prensa, me llegó el libro Trauma, duelo y reparación, Santiago, Fasic/Interamericana, 1987, donde colabora María Isabel Castillo, compañera solidaria, quien fue profesora de psicología en la UAM-Xochimilco. 33 Lore Aresti (1983) Poder-Tortura-Saber en Col. Laberin­ to Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco. 34Marie Langer, Cristina Bottinelli y Leticia Cufré (1985) Nicaragua, Salud Mental y Política. Alternativas de una articulación, p. 11, en Análisisgrupal (en prensa)’ 35Jorge Broide (1987) Como se organizo u o encontró, Gradiva Nos. 37 y 38, Año VII., jan, fev. e Marso 12 4-5. Jorge Broide, psicólogo social y psicoanalista ha trabajado con niños y jóvenes marginados de 8 a 25 años que habi­ tan en escondrijos urbanos, viven en la miseria. El encua­ dre psicoanalítico con ellos es en la calle a cualquier hora. 36 Manuel Calviño Valdéz Fauly (1986) algunas considera­ ciones acerca de los fundamentos de la psicología marxis­ ta, en Temas de Psicología, Ciudad de la Habana, Univer­ sidad de la Habana, p. 1-7. 37 Jorge Molina Avilés (1983) El método en Psicología (Un punto de vista dialéctico). Enseñanza e Investigación en Psicología, volumen IX, número 2 (18) julio-diciembre p. 221-212. Una revisión de la psicología social marxista en la URSS véase mi artículo Psicología social marxista y método psicoanalítico en Enseñanza e Investigación en Psi­ cología vol. Ill, No. 2, diciembre 1977, p. 1Í4-123. 38 Enrique Guinsberg (1986) ¿de los dogmatismo a una apertura?.Entrevista a Marie Langer. La Nave de los Locos 11, p. 29-31. Ya en 1971. Marie Langer tuvo un intercam­ bio científico con los neurofisiólogos y psiquiatras de la Unión Soviética: Bassin, Luria, etc., 39 M. Langer (1974) op. cit., p. 84. En la línea de la emanci-

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pación de la mujer se inscribe el trabajo de Lore Aresti, Silvia Emmer. Algunas reflexiones sobre la problemática interna de la mujer en relación a su identidad históricosocial. Mujeres y Medicina No. 2.

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INDICE

Prólogo.................................................................................................... 9 Introducción.......................................................................................... 11 PRIMERA PARTE. Movimiento Socialista......................................... 19 I. Contexto histórico-social en Europa en el Siglo XIX.......................................................................................... 23 1. Breve historia del movimiento obrero 24 2. Situación socio-económica en Alemania y Prusia.......................................................................................... 25 II. Marx y el marxismo..................................................................... 29 1. Karl Marx: exilio y asilo......................................................... 29 2. Breve historia del marxismo.................................................... 34 III. La situación política en Austria.................................................. 37 1. Comprensión sociopolítica...................................................... 37 2. Movimiento socialista............................................................. 38

SEGUNDA PARTE. Freud................................................................... 45 IV. Freud y el movimiento psicoanalítico ........................................49 1. Atmósfera cultural de Viena ...................................................49 2. Biografía política de Sigmund Freud.......................................50 3. Raíces políticas del movimiento psicoana­ lítico............................................................................................ 52 V. Freud y la política...................................................................... 53 1. Zeitgeist científico-político..................................................... 53 2. Representación social.............................................................. 57 VI. Freud y los socialistas................................................................. 63

TERCERA PARTE. Marxismo y psicoanálisis.....................................67 VII. Los marxistas y psicoanálisis.................................................... 71 VIII. Precursores del psicoanálisis y socialismo ..............................77 1. Alfred Adler............................................................................ 77 2. Paul Fedem.............................................................................. 81 IX. Polémica psicoanálisis y marxismo........................................... 83 1. Contexto histórico................................................................... 83 2. Movimiento psicoanalítico en la Unión So­ viética .......................................................................................... 88 3. Escuela de Budapest................................................................ 91 4. El debate................................................................................... 92 Excurso I El porvenir de una ilusión.......................................... 96 X. Wilhelm Reich y la Sex-Pol......................................................... 99

Excurso II. El malestar en la cultura........................................ 102 Excurso III. Nuevas lecciones introductorias al psicoanálisis............................................................................... 105 1. Otto Fenichel......................................................................... 109 2. Annie Reich Rubinstein......................................................... 110 3. Edith Jacobson...................................................................... 111 XI. Erich Fromm y la Escuela de Frankfurt .................................. 113 1. Escuela de Frankfurt............................................................. 113 2. Erich Fromm.......................................................................... 116 XII. Freud oculto............................................................................ 121

CUARTA PARTE. Rigor e imaginación en el Psico­ análisis y Marxismo............................................................................. 125 XIII. Marcuse y la dimension estética............................................ 129 Anexo 1. Peter Brückner y Alfred Lorenzer .............................135 Anexo 2. Igor A. Caruso........................................................... 137 XIV. Psicoanálisis y marxismo estructuralista ..............................139 XV. Marie Langer y Latinoamérica............................................... 151 1. Marxismo en América Latina............................................... 151 2. Marie Langer......................................................................... 157

NOTAS BIBLIOGRAFICAS.............................................................. 165

Esta obra se terminó de imprimir en el mes de Noviembre de 1987 en Programas Educativos, S.A. de C.V. En México, D.F.

sicoanálisis y marxismo es una investigación concreta sobre las vicisitudes de la articulación Marx-Freud. Con el método históricocritico se ofrece un panorama desde los orígenes del movimiento de masas, su agrupación y papel histórico hasta la actualidad. Por medio de la comprensión del debate freudo marxismo se explica la forma del vinculo de ambas teorías. Se exponen sus diferencias en el abordaje de la realidad social y se especifican los puntos de contacto y desacuerdo. Las teorías del marxismo y del psicoanálisis son analizadas desde la epistemología del estructuralismo genético para mostrar que Freud y Marx elaboraron teorías constructivas, es decir, subrayan el aprendizaje teórico-práctico. sujeto-objeto. Ideología y visión del mundo.