La Entrevista De Investigacion En Las Ciencias Sociales

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Ortiz Uribe, Frida Gisela

La entrevista de investigación en tas Ciencias Sociales. México: Limusa, 2007. 212 p. 23 cm. Incluye bibliografías ISBN: 978-968-18-6973-1 1. Investigación - Ciencias sociales. 2. Entrevista - Investigación - Cien­ cias Sociales. 3. Ciencias Sociales - Entrevistas. 1.1. LC: H61.077

Dewey: 307.2 077

PRESENTACIÓN Y DISPOSICIÓN EN CONJUNTO DE

LA ENTREVISTA DE INVESTIGACIÓN EN LAS CIENCIAS SOCIALES

D

erechos reservados:

© 2007, EDITORIAL LIMUSA, S.A. d e C.V. GRUPO NORIEGA EDITORES B alderas 95, M é x ic o , D.F. C.P. 06040

f j g 51 3 0 0700 S 55 12 2903 w [email protected] t www.noriega.com.mx C a n ie m

N úm. 121

P r im e r a e d ic ió n H e c h o e n M é x ic o

ISBN-13: 978-968-18-6973-1

Contenido Introducción

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C apítulo 1 La en trevista en la investigación

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1.1. Encuesta 1.2. Entrevista 1.3. Encuesta por entrevista y encuesta por cuestionario

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C apítulo 2 M od alidades de la en trevista

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C apítulo 3 U nidades de a n álisis

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C apítulo 4 Técnicas de encuesta

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2.1. Entrevista estructurada (formal) 2.2. Entrevista semiestructurada 2.2.1. Entrevista focalizada 2.3. Entrevista no estructurada (informal) 2-3.1. Entrevista en profundidad 2.3.2. Entrevista clínica 2.4. Entrevista simultánea 2.4.1. Entrevistas en grupo 2.5. Entrevistas reiteradas 3.1. Fundamentos 3.2. Individuos 3.3. Grupos 3.4. Organizaciones 3.5. Efectos sociales

4.1. Entrevista dirigida 4.2. Entrevista no dirigida 4.3. Entrevista personal 4.4. Entrevista cualitativa 4.4.1. Grupos de discusión 4.4.2. Historia de vida 4.4.3. Estudio de caso

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4.5. Encuesta telefónica 4.6. Encuesta por correo 4.7. Entrevistas asistidas por computadora

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C apítulo 5 Sondeo

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C apítulo 6 P rep aració n y realización de la en trevista

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5.1. Sondeo de opinión 5.1.1. Opinión pública 5.2. Sondeo de opinión pública 5.2.1. Campañas electorales 5.3. Sondeo de empujón 5.4. Sondeo telefónico 5.5. Sondeo por Internet 5.6. Encuesta de salida 5.7. Panel político 5.8. Aspectos éticos del sondeo de opinión 5.9. Ficha técnica 6.1. Proceso de la entrevista 6.1.1. Definición del objetivo 6.1.2. Capacitación del entrevistador 6.1.3. Contacto con líderes/prospectos 6.1.4. Delimitación de la muestra/elección de prospectos 6.1.5. Elaboración del cuestionario/guía de entrevista 6.1.6. Medición, validez y fiabilidad 6.1.7. Niveles de medición y elaboración de escalas 6.1.8. Preparación de la comunidad 6.1.9. Concertación de la entrevista 6.1.10. Preparación de la documentación 6.1.11. Supervisión y control de las entrevistas 6.2. La entrevista 6.2.1. Rapport 6.2.2. Cima 6.2.3. Cierre 6.2.4. Registro de respuestas/discurso 6.3. Después de la entrevista 6.3.1. Codificación/clasificación 6.3.2. Análisis de datos/información

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6.3.3. Interpretación de los datos 6.3.4. Comprobación de hipótesis 6.3.5. Resultados/informe final

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C apítulo 7 P rin cip ios directivos de la en trevista

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C apítulo 8 La en trevista y sus tipos de p ropósito

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C apítulo 9 L im itaciones de la investigación p o r en trevista

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7.1. Importancia del entrevistador 7.2. Aspectos psicológicos del entrevistador 7.2.1. Actitud del entrevistador 7.2.2. Predisposición 7.2.3. Motivación 7.2.4. Empatia 7.3. Funciones del entrevistador 7.4. Cualidades del entrevistador 7.5. Apariencia física del entrevistador 7.6. Aspectos éticos en la entrevista 7.6.1. Código de ética 8.1. De promoción 8.2. De ajuste 8.3. De comprobación 8.4. De confrontación 8.5. De salida 8.6. De selección 8.7. De profundidad 8.8. Entrevista como arte

9.1. Inherentes a la técnica 9.2. Provenientes del entrevistado 9.3. Provenientes del entrevistador 9.4. Recursos económicos 9.5. El costo 9.6. El tiempo 9.7. El contexto 9.8. Errores en la entrevista 9.9. Ventajas y desventajas de la entrevista

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9.10. La no respuesta

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B ib liog rafía com entada G losario B ib liog rafía

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Anexo 1. Código de conducta de la Asociación Estadounidense para la Investigación de la Opinión Pública Anexo 2. Asociación Internacional de Sociología. Código ético de la Asociación Internacional de Sociología

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Capítulo 1 La entrevista en la investigación 1.1. Encuesta Las encuestas en Ciencias Sociales comprenden diversas formas en la re­ colección de datos, una de ellas es a través de entrevistas. La encuesta es la forma idónea para obtener información primaria acerca de determinados aspectos de la población en estudio. La encuesta es, en lo general, la forma de recoger datos de la sociedad, esto es, de la realidad concreta, ya sea entre grupos, individuos o instituciones; las encuestas necesariamente involucran a personas en sus actitudes, opiniones, comportamientos, formas de vida, de pensar, de relacionarse con otros, sus costumbres, etc. Por lo tanto, el investigador social recurre casi en todas sus investigaciones a esta forma en la investigación de campo. Una encuesta es, pues, una manera de obtener información acerca de las personas en su ser y hacer Las encuestas consisten en una recolección sistemática y estandarizada de información acerca de individuos, hogares o entidades, que se obtiene a través de preguntas. Esto nos muestra que la palabra encuesta se refiere, en forma genérica, tanto al instrumento base (cuestionario) que se utiliza para obtener los datos como al proceso empleado cuando se hace uso del instrumento. La investigación por encuesta tiene implicaciones importantes para la sociedad, para la ciencia y, en general, para estudiar la conducta de los individuos. Mediante este procedimiento se pueden dilucidar problemas sociales como el desempleo, y no precisamente para encontrar la forma en que se obtenga empleo, sino para conocer sus efectos y la manera en que este fenómeno impacta a la sociedad. Cuando se trate de contar y describir con detalle a los desempleados, se cuenta con este procedimiento que es insuperable y que, por cierto, no se limita precisamente a describir, en este caso cuántos y cómo viven los desempleados, sino también a recoger sus opiniones, es decir, cuántos y cómo viven los desempleados de una región en particular, qué piensan de la economía, del gobierno de su país, etc. La encuesta puede servir también para recoger opiniones, que conocemos como encuestas de opinión pública, y que pueden hacer las veces de un referendo. El éxito de cualquier investigación social depende en principio de la clara definición del tema, de su fundamentación teórica, de la proposi­

ción de sus supuestos (hipótesis), etc., pero ninguno de los puntos anteriores tendrá valor científico si no se hace una recolección de datos planeada y estructurada de acuerdo con el tipo de investigación y con las personas involucradas a partir de la unidad de análisis y de la definición muestral, todo esto considerando la disponibilidad de recursos humanos y materia­ les, entre otros. Cabe mencionar que los datos que se obtienen en las encuestas sociales no tienen ningún valor científico si no se ajustan a los lincamientos que ya tiene establecida la comunidad de especialistas; en el caso de la entrevista: la definición de la muestra, la elaboración del formulario de las preguntas, su estructura, pero sobre todo, el contenido en relación con el objetivo de investigación que se persigue. Todos estos son elementos clave para poder hacer inferencias y generalizaciones confiables. Se puede afirmar que la investigación por encuesta sirve potencialmen­ te a una gran diversidad de objetivos sociales. La investigación por encuesta se vale de diversas técnicas, la entrevista es una de ellas, y mediante su aplicación se aboca a recoger información que conlleva en sí, la compleja diversidad de quienes la proporcionan. 1.2. Entrevista Para cumplir nuestro propósito, comencemos por definir qué es una entre­ vista en la investigación social, porque aunque todos o casi todos tenemos una idea clara de lo que es una entrevista, aun para quienes crean saberlo pudiera no ser una definición precisa; por eso en las siguientes líneas se tratará de llegar a una definición no exhaustiva, previamente se presenta­ rá una somera revisión cronológica, de definiciones expresadas por varios expertos. Binham et al. (1959): “La entrevista es una conversación seria, que se propone un fin determinado, distinto del simple placer de la conversa­ ción.” Nahoum (1961): “La entrevista es una situación psicosocial compleja cuyas diferentes funciones, aunque formalmente analizables, de disocian difícilmente en la práctica profesional.” Keats (1992): “Una entrevista es una conversación dirigida y preparada con el fin expreso de obtener información.” Briones (1998): “Una entrevista es una conversación entre un investi­ gador y una persona que responde a preguntas orientadas a obtener la información exigida por los objetivos específicos de un estudio.” Ander-Egg (2003): “La entrevista —en el sentido lato del término—es, en lo sustancial, un proceso dinámico de comunicación interpersonal en el

cual dos o más personas conversan para tratar un asunto. En la entrevista profesional, cualquiera que sea el ámbito en el que se aplique, mantiene esa naturaleza, pero su fin es “distinto del simple placer de conversar”. Hasta aquí hemos podido observar que entre las definiciones citadas hay ciertas similitudes conceptuales, sin embargo, en las variantes se puede apreciar que con el tiempo se ha ido afinando y estructurando cada vez mejor la idea de lo que es una entrevista. Más de acuerdo con Ander-Egg (2003), pero estableciendo una definición propia, al menos para esta obra, diremos que: una entrevista es un encuentro de personas cara a cara con el propósito de cuestionary responderformalmente a las interrogantes de un tema objeto de investi­ gación. Desde el punto de vista comunicativo, la entrevista es una forma de interacción personal que permite el intercambio de ideas. La entrevista no es una simple forma conversacional; en la investigación social es una de las principales técnicas que permiten recoger información u opiniones para conocer, inferir, deducir y generalizar, entre otras funciones, los hechos, su­ cesos y comportamientos que se presentan en los grupos sociales percibidos como “objeto” de estudio. La entrevista, como recurso para la investigación social científica, es una técnica que tiene como funciones principales las que enseguida se citan: • Obtener información y opiniones de individuos y/o grupos. • Facilitar la recolección de información u opiniones. • Influir sobre ciertos aspectos de la conducta de individuos. • Corregirse a sí misma para mejorar sus procedimientos. La entrevista, además, es un recurso valioso para los investigadores, por­ que como metarrecurso es perfectible en sí mismo y en los procesos que la involucran; es el recurso que le permite al investigador obtener, tanto infor­ mación de hecho concreta como opiniones en su pluralidad. La informa­ ción de hecho es la de carácter objetivo, es real, por lo tanto, es medible y verificable, pues tiene sus propios referentes, por ejemplo, si al entrevistado le preguntaran “¿Cuántos hijos tiene usted?” y si la respuesta fuera: “Nin­ guno” o “Cinco”, se trata de una información que se basa en la realidad concreta y en consecuencia se puede verificar, la podemos observar. En cambio, si se preguntara “¿Qué opina usted del desempeño del jefe del go­ bierno estatal?”, entonces tendremos seguramente una respuesta subjetiva, que se refiere a una opinión. La entrevista de opinión o sondeo de opinión serán tratados en otro apartado con mayor profundidad. En las ciencias sociales la entrevista surge, bajo condiciones específicas, con la función de obtener un registro de información proporcionada por

los encuestados. Oxman (1998:63) considera que cuando la entrevista se realiza en condiciones formales, es el “modo de producción y registro de conocimientos que permiten un acercamiento concreto a sujetos anónimos pero ejemplicadores de rumbos sociales”; dice, además, que [...] esta práctica comenzó a ser empleada por los investigadores de la Es­ cuela de Chicago a fines del Siglo xix y principios del xx, quienes se pro­ ponían estudiar qué estaba ocurriendo con los inmigrantes que llegaban en masa a los Estados Unidos alterando el orden preexistente, particularmente en esa ciudad industrial. Desde entonces la entrevista de investigación se convirtió en una herramienta para la indagación entonces vigente en la in­ vestigación social: a partir de ese momento las masas, aprehensibles a través de ella en la singularidad de hombres y mujeres comunes, las que pasan a tener relevancia en tanto actores (partícipes o testigos) de los acontecimien­ tos de su tiempo [...] Y continúa diciendo que actualmente la entrevista de investigación se ha hecho extensiva a las investigaciones más diversas. Según Brener (en Briggs, 1992:31) actualmente 90% de todas las investigaciones en Ciencias Sociales emplean datos obtenidos mediante entrevista. Según Van Dijk (en Oxman, 1998:67), la conversación posee una estruc­ tura esquemática básica que comprende los siguientes momentos: 1) Aper­ tura, 2) Orientación, 3) Objeto de la conversación, 4) Conclusión y 5) Ter­ minación. Si bien este autor toma como ejemplo la conversación informal, es posible aplicar la estructura que propone a una actividad conversacional formal, por ejemplo, una entrevista con fines de investigación científica. No obstante, a diferencia de la conversación informal, la entrevista de investiga­ ción resulta de una serie de pasos que por un lado la preparan y por el otro la concluyen, por lo que cada uno de estos momentos presenta particularidades relevantes, a saber: 1) Apertura. Por lo general precede la interacción en sí. A la entrevista propiamente dicha se llega tras concretar una cita, en la que el investi­ gador se presenta a sí mismo como parte de un equipo. 2) Orientación. El objetivo de este momento es, según Van Dijk, despertar y/o controlar el interés. En el caso de la entrevista de investigación, este objetivo también se halla presente desde la apertura. En parte se presupone interés por parte del entrevistado por cuanto se dedica a la salud de la población, por ejemplo, debiera interesarse por ayudar a producir conocimiento a través de la entrevista. Es aquí donde se plan­ tea el problema de la grabación. La presencia de la grabadora es un factor condicionante de la interacción, más allá de la confidencialidad

que el investigador le asegure al entrevistado. Para evitarlo, hay quienes ocultan su uso, decisión que suscita discusiones de importancia sobre la ética del trabajo de campo; lo más aconsejable es solicitarle permiso al entrevistado para grabar la entrevista. 3) Objeto de la conversación. Para Van Dijk, el objetivo es la base para la función pragmática de la conversación y consiste en qué es lo que ambos participantes quieren decirse. Ahora bien, aunque el objeto se presenta en la consigna, en el caso de la entrevista de investigación el entrevistado va conociéndolo a medida que se desarrolla el protocolo. 4) Conclusión. La conclusión consiste en el cierre de cada uno de los temas abordados, por lo que una misma conversación puede presentar este paso, como también los dos anteriores, recursivamente. 5) Terminación. Es el momento de la evaluación, agradecimiento y cierre del encuentro. Aquí es donde el investigador (entrevistador) agradece la colaboración en el proyecto. Este momento, que la grabadora no siempre registra, puede resultar altamente significativo, ya que allí suele evaluarse la entrevista como proceso. La entrevista se distingue por tres principales características: 1) Definición del propósito u objetivos; 2) Estructura formal con asignación de tareas, duración y lugares de realización, y 3) Proceso de la entrevista. A continua­ ción se explican: 1) Propósito. La gente que se involucra en una investigación mediante entrevistas, lo hace con un propósito definido en mente. Tanto inves­ tigadores sociales como psicólogos, médicos, trábajadores sociales y cualquier otro tipo de profesionistas que investigan dentro de profesión, realizan entrevistas con un propósito claramente definido. 2) Tiempos y tareas. Una vez definido quién será el (los) entrevistador(es) se determinan los lugares donde habrá de realizarse y se estructura el formulario de preguntas. La entrevista consta de varias etapas, respon­ sabilidades y prerrogativas, tanto del entrevistador como del entrevis­ tado. Entrevistar a alguien es una acción que conlleva responsabilidad en su conducción. Por su parte, el entrevistador tiene la prerrogativa de hacer las preguntas, extraer la información y hacer fácil la tarea del entrevistado. Además, el entrevistado tiene un papel complementario y su responsabilidad se centra en el tipo de información que proporciona, por eso se debe centrar la atención a favor del entrevistado, para que haya un balance de poder en la interacción, pues éste no tiene derecho a hacer preguntas, sólo puede pedir que le aclaren una duda respecto de la pregunta que en un momento le estén planteando. A pesar de las es­

pecificaciones de los roles de comportamiento claramente especificados, hay una desigual distribución de poder, por lo que para llevar a cabo una entrevista exitosa el entrevistado debe repartir el poder y las prerro­ gativas con el entrevistado. Un control estricto por parte del entrevis­ tador sin la participación activa del entrevistado es lo memos deseado. Para lograr el propósito de la entrevista se debe elegir un lugar formal a fin de evitar perder el control de la misma, esto es, donde las condi­ ciones ambientales puedan estar bajo control. Las condiciones óptimas incluyen asegurar la privacidad, confort físico, quietud y libertad para interrupciones por parte del entrevistado. La duración de la entrevista se establece de manera anticipada. 3) Proceso de la entrevista. Cada entrevista involucra una serie de etapas secuenciada. Hay un inicio, una etapa intermedia y una etapa final. Al­ gunos autores las denominan así: rapport (inicio), cima (etapa intermedia) y cierre (etapa final). El inicio o introducción es un momento en que se es­ tablece la relación personal para pasar después a la indagación como tal, es aquí donde se especifica de qué va a tratar la entrevista. La etapa inter­ media es el momento en que se obtiene la información detallada para es­ clarecer el problema de la investigación, esto es, el momento clave donde se obtiene lo más pertinente de la información que se busca. La etapa de terminación o cierre es el momento concerniente al sostenimiento de la mutua aceptación (entrevistado-entrevistador), recapitulando, entendien­ do y aceptando el evento de la entrevista con el fin de dejar en el entrevis­ tado una agradable impresión, este hecho culmina con el agradecimiento por la información proporcionada en vías de futuras entrevistas. La entrevista es y debe ser, entonces, un proceso de comunicación inte­ ractivo, verbal y no verbal, caracterizado por un propósito definido y una función asignada que en buena parte dependen del tiempo de duración y del lugar donde se realiza. El propósito de la entrevista de investigación es obtener información relevante de acuerdo con el objetivo que se persigue. La entrevista de investigación es tal cuando los fundamentos, objetivos, medios y resultados así lo reflejan. Los fundamentos para que una entrevis­ ta de investigación tenga el carácter de científica son: en principio ésta se establece a partir de una teoría con conceptos claros, además se plantean sus objetivos para saber qué es lo que se busca con la entrevista. Los medios para realizar la entrevista de investigación varían muy poco entre una in­ vestigación y otra, por lo general el entrevistador lleva consigo un paquete que contiene toda la papelería pertinente, así como algunos implementos (grabadora, reloj, plumones, etc.). En conjunto a esto le llamaremos hacer el Plan de Entrevista.

A las entrevistas de investigación se les puede dividir en dos grandes grupos: 1) Entrevistas en las que el entrevistador toma la iniciativa 2) Entrevistas en las que el entrevistado toma la iniciativa Veamos a qué obedece cada una de ellas: 1) Las entrevistas en las que el entrevistador toma la iniciativa correspon­ den al hecho de que tiene contemplado en la planeación de su proyecto utilizar la entrevista como el medio a través del cual va hacer el levanta­ miento de campo, independientemente del tipo de entrevista que vaya a realizar: estructurada, semiestructurada o no estructurada. En este tipo de entrevista, el entrevistador decide a quiénes, dónde y cuándo entre­ vistar sobre la base de lo que él decide preguntar, porque en función de la información que recoja, podría o no comprobar las hipótesis de investigación. 2) Las entrevistas en las que el entrevistado toma la iniciativa correspon­ den al hecho de que es él quien acude al profesional en busca de una respuesta; este tipo de entrevista está considerada como clásica, entre­ vista clínica o psicológica, que a su vez se divide básicamente en: de investigación, de diagnóstico, de terapia, entre otras. Es así que la entrevista logra aplicar conocimientos científicos, y al mismo tiempo obtiene o posibilita que la vida diaria del ser humano sea llevada al nivel del conocimiento y de la elaboración científica generando conoci­ miento nuevo. La entrevista de investigación se centra en un tema que viene definido por los objetivos típicos de toda investigación: descripción, predicción o explicación, sistemáticas; las demás características de la entrevista son va­ riables, sin embargo, el papel del entrevistado y el del entrevistador están claramente definidos en cada tipo de entrevista. Son los científicos sociales los que han hecho el uso más extenso y difícil de la entrevista como instrumento de investigación en el desarrollo de sus investigaciones, en las cuales realizan entrevistas sobre temas que a veces al entrevistado lo pueden meter en problemas, como no recordar, confusión de datos o de conocimiento de sí mismo, etcétera. Los conocimientos que se generan en las ciencias sociales derivan en gran parte de encuestas en donde los científicos han tomado a la entrevista como el instrumento de recolección de datos u opiniones que describen los fenómenos que les interesan y que comprueban teorías e hipótesis acerca de tales fenómenos; entre sus protagonistas están: sociólogos, psicólogos,

antropólogos, economistas, administradores, científicos de la comunica­ ción y politólogos, principalmente. La entrevista como técnica propiamente dicha requiere en ciertas áreas de aplicación, además del interrogatorio, de respaldo de observaciones si­ multáneas en el mismo interrogado, donde nerviosismo, angustia, tristeza y alegría son estados de ánimo que influyen en las respuestas y que por ello han de ser consideradas; como también se han de tomar en cuenta elementos del contexto si se considera que están actuando como variables extrañas. Como técnica, la entrevista en la investigación científica social sirve para re­ colectar datos, pudiendo ser compatible con otras técnicas, ya que en ocasiones una investigación podría emplear además de las entrevistas libres, la aplicación de cuestionarios y observaciones aplicables en otros sectores de la misma uni­ dad de análisis, bien sea para contrastar información o para complementarla. Por ejemplo si a los alumnos de una escuela (sólo a los integrantes de la muestra representativa) se les aplicara un cuestionario y a los docentes de la misma se les hicieran entrevistas, entonces se tendrían elementos suficientes para contrastar o complementar la información derivada de ambas aplicaciones. Otro ejem­ plo: si se quiere investigar acerca del impacto que tiene para los trabajadores el uso obligatorio del equipo de seguridad en una fábrica, por una parte se le aplicaría el cuestionario a los integrantes de la muestra representativa com­ puesta por los obreros y, por la otra, se entrevistaría a los jefes de todas las áreas del proceso de producción, inclusive al gerente y a los dos o tres subgerentes; ya después de realizado la investigación de campo y de trabajar con los datos resultantes, se confrontan los datos cuantitativos frente a los datos cuantitativos para conocer la realidad acerca del impacto que produce en los obreros el uso obligatorio del equipo de seguridad en la fábrica. Con los ejemplos anteriores se quiere dejar en claro que la entrevista es muy versátil por ser combinable de manera perfecta con otras técnicas; ahora bien, es conveniente señalar que cuando se haga una combinación de técnicas de recolección de datos como las citadas, deben considerarse los factores tiempo y costo de la aplicación, además de la disponibilidad de encuestadores, el dominio de las técnicas, así como factores contextúales, incluso políticos. Así pues, podría tratarse de una investigación en la cual se apliquen varias técnicas de manera simultánea o alterna, pero siempre encaminadas al mismo fin. 1.3. Encuesta por entrevista y encuesta por cuestionario Aun cuando las entrevistas como los cuestionarios sitúan en gran parte su fiabilidad sobre la validez de los informes verbales, existen diferencias

importantes entre los métodos. En un cuestionario, la información que se obtiene se limita a las respuestas escritas de los sujetos ante preguntas ya preparadas. En una entrevista, puesto que el entrevistador y la persona entrevistada están presentes al tiempo que las preguntas son formuladas y contestadas, existe la oportunidad de una mayor flexibilidad para conseguir información adicional o más profunda; además, el entrevistador tiene la oportunidad de observar al sujeto y al mismo tiempo al conjunto de la situa­ ción en que se halla contestando. A medida que una entrevista va pasando de lo formal a lo informal, va presentando una mayor dificultad para su codificación, análisis y validación; en este sentido hay una mayor facili­ dad en relación con el cuestionario. Otro aspecto de suma importancia es aclarar que para hacer entrevistas sus realizadores deben contar con una preparación expresa, en tanto que para aplicar cuestionarios no se requiere de una gran preparación. Referencias Ander-Egg, Ezequiel. Métodosy técnicas de investigación social. IV. Técnicas para la recogida de datos e información. Buenos Aires, Lumen, 2003. (Colee. Polí­ tica, servicios y trabajo social). Binham, W. V D.; Moore, B. V; Gustad, J. W. Cómo entrevistar. 2 ed. Madrid, Eds. Rialp, 1973. Briggs, Charles. Learning how to ask. A sociolinguistic appraisal of the role of the interview in social Science research. Cambridge, Cambridge Univesssity Press, 1992. Briones, Guillermo. Métodosy técnicas de investigación para las ciencias sociales. 3 ed. México, Trillas, 1998. Keats, Daphne M. La entrevista perfecta: cómo obtener toda la información necesaria en cualquier tipo de entrevista. México, Ed. Pax México, 1992. Nahoum, Ch. La entrevista psicológica. Buenos Aires, Kapelusz, 1985 (Biblio­ teca de Psicología Contemporánea). Oxman, Claudia. La entrevista de investigación en ciencias sociales. Buenos Aires, Eudeba, 1998. Van Dijk, Teum. La ciencia del texto. Buenos Aires, Paidós, 1983.

Capítulo 2 Modalidades de la entrevista 2.1. Entrevista estructurada (formal) Las entrevistas estructuradas o formales son aquellas en las que de mane­ ra predeterminada se establecen las preguntas que se habrán de plantear mediante un formulario a los entrevistados, a quienes, a todos y cada uno de ellos, se les hacen siempre las mismas preguntas. Pero veamos primero a qué obedecen tales o cuales preguntas. Guando se decide que los datos se van a recoger mediante este tipo de entrevista, previamente se habrá considerado que a través de las repuestas se podrá comprobar la hipótesis, y de esta manera verificar con los resultados si ésta se cumplió o no; en este punto reside que las preguntas deban estar elaboradas ad hoc. Hasta aquí habríamos explicado la razón por la cual dichas preguntas deben elabo­ rarse de acuerdo con un objetivo y un problema de investigación, también planteados desde el inicio. Hay quienes aseguran que la entrevista es a la investigación social lo que el tubo de ensaye a las ciencias aplicadas, pues de ambos instrumentos se extraen los datos que permitirán la comprobación de la hipótesis; en los dos casos todo dependerá de la pulcritud y apego a los cánones meto­ dológicos que establece la comunidad de especialistas en cada rama del conocimiento. En este tipo de entrevista cada entrevistado va dando respuesta a las preguntas que en número y contenido previamente el investigador preparó en un cuestionario con preguntas cerradas en su mayoría y en abiertas en menor grado. La entrevista estructurada se aplica a informantes clave cuando los recursos económicos disponibles para la investigación son escasos (Rojas, 2001:199), consiste en identificar sólo a los individuos que por sus caracte­ rísticas y rol social pueden proporcionar información valiosa. En este caso se verá limitada la muestra, y su representatividad estará circunscrita a un criterio, el del investigador, que se ve restringido por la circunstancia descri­ ta, es decir, a realizar entrevistas sólo a los informantes clave. El procedimiento de aplicación de este tipo de entrevista consiste en un primer momento en establecer el vínculo de empatia con el sujeto investigable (entrevistado) para plantearle una a una las preguntas y anotar las respuestas tal y como sean expresadas, aquí es muy importante señalar que

el entrevistador no deberá “ayudar” a dar las respuestas ni interrumpir al entrevistado. La ventaja principal de la entrevista estructurada consiste en que las preguntas se pueden codificar al mismo tiempo que se elabora el cuestio­ nario, así que al momento en que el cuestionario ha sido respondido, se está en el punto de iniciar inmediatamente con el recuento y análisis de los datos. 2.2. Entrevista semiestructurada La entrevista semiestructurada se caracteriza porque en ésta se plantean las mismas preguntas a todos los entrevistados, sin embargo, el orden de ellas difiere de una persona a otra, inclusive la forma de plantearse pue­ de cambiar modificando la redacción pero no la esencia o modificando el énfasis. Estas estrategias se adoptan en función del tipo de entrevistado, sobre todo si muestra una actitud hostil, apática, amoral o cualquier otro tipo que amerite hacer alguna de las modificaciones referidas. También las circunstancias y el entorno pueden ser factores que hagan necesarias las modificaciones. La aplicación de las estrategias referidas en el parágrafo anterior tiene una doble ventaja, la primera es que hace posible el desarrollo de la en­ trevista cuando el entrevistado presenta actitudes adversas de la entrevista como tal; la segunda ventaja es que después de haber hecho los ajustes o acondicionamiento de las preguntas el entrevistador puede cuestionar en profundidad. Por la habilidad que requiere el entrevistador para hacer los ajustes y cuestionar en profundidad, es necesaria una larga experiencia en este tipo de entrevista, pero sobre todo habilidad para inquirir, especí­ ficamente cuando el entrevistado presenta características conductuales y anímicas que así lo ameriten. Por otra parte, cuando la población en estudio presenta una sección transversal puede requerirse nuevamente que la redacción se modifique para adecuarla de mejor manera a la edad o a los antecedentes sociales del entrevistado. Este tipo de entrevista tiene como ventaja su flexibilidad para hacer los ajustes necesarios al momento de interrogar, sin embargo, tiene el incon­ veniente de que a mayor número de ajustes, mayor es el riesgo de perder consistencia en los datos recogidos (Sommer y Sommer, 2001:140), la cual se conserva en mayor nivel cuando se sigue el procedimiento de preguntar a todos los entrevistados prácticamente las mismas preguntas, y de esta manera disminuir el sesgo en los resultados.

2.2.1. Entrevista focalizada

La entrevista focalizada o convergente es una técnica ideada en 1946 por el sociólogo norteamericano Robert K. Merton y Patricia Kendall. La técnica consiste, a decir de Duverger (1981:293), “más que en el interrogatorio de unas personas en ayudarlas a esclarecer por sí mismas determinado as­ pecto de un factor (estímulo) que obra sobre ellas y las consecuencias que produce en su actitud”. Este tipo de entrevista se clasifica entre las semiestructuradas y su enfo­ que es semidirigido. Toma su nombre precisamente por el enfoque que le va a dar el entrevistador con base en cierto suceso o experiencia y en sus efectos en los que se vieron involucrados diversos individuos de manera voluntaria o involuntaria que de alguna manera tuvieron una experiencia vivida y que por esta razón son “objeto” de interés para el investigador. Puede tratarse de un festival de cine o de rock, una obra de teatro, una manifestación laboral o estudiantil, una devastación climatológica: sequías, nevadas, huracanes, en fin, cualquier situación social no controlada pero observada de tipo psicosocial, que por su impacto y características sea de interés para ser estudiada (Ander-Egg, 2003:93). La entrevista focalizada por lo general tiene lugar a raíz de un evento común a varias personas, bien podría tratarse de aquellas que vivieron una experiencia psicosocial en común, como el hecho de que hubieran visto va­ rios capítulos de una serie de televisión y que a partir de este hecho se esté tratando de estudiar a fondo la influencia que produjo entre quienes la vieron completa. Cabe aquí mencionar que el procedimiento de esta técnica fue ideado para hacer estudios analíticos en el campo de las comunicaciones. El procedimiento consiste primeramente en hacer un análisis minucioso de la situación base, esto es, del acontecimiento en cuestión y a partir de éste plantear las hipótesis relativas al alcance y los efectos de la situación, siguiendo con el ejemplo anterior, estaríamos hablando de los efectos de haber visto una serie completa de varios capítulos en la televisión. Con la definición de las hipótesis es posible dejar establecidos los puntos que habrá de contener el cuestionario/guión de la entrevista, en el cual determinan a grandes rasgos los temas a tratar (Duverger, 1981:294), pues de lo que derive de las entrevistas se podrá comprobar el valor de las hipó­ tesis, precisar su alcance y profundizar sobre su significado. Asimismo, han de ser identificados los individuos que serán cuestionados sobre sus expe­ riencias conocidas o vividas en torno al evento. El proceso continúa con el desarrollo de la entrevista como tal, donde los conocimientos y experiencia del entrevistador se conjugan para ir focalizando el decir del entrevistado en cada caso, ayudándolo a aclarar el hecho, siempre centrando y preci­

sando lo que se busca. La agudeza de los sentidos del entrevistador le va a permitir hacer un interrogatorio acertado. Es conveniente que las informa­ ciones del entrevistado se recojan de manera íntegra, por lo que se sugiere grabarlas, previa autorización del entrevistado. Este tipo de entrevista en opinión de Ander-Egg (1995:228) es “exce­ lente para ser utilizada con el fin de estudiar situaciones-problema [...]. También resulta muy útil cuando se trata de explorar una determinada problemática poco conocida por el investigador y que luego será motivo de estudios más profundos”. Con esta opinión, Ander-pgg nos deja ver clara­ mente que las entrevistas focalizadas centran su utilidad en investigaciones más de tipo exploratorio que explicativo. Según Ander-Egg (2003:93), Merton, Fiske y Kendall establecieron los criterios que desde su punto de vista validan este tipo de entrevista median­ te las siguientes directrices, que son las que a continuación se señalan: • No direccionalidad, en el sentido de que las respuestas sean espontáneas o libres, en ningún caso forzadas o inducidas. • Especificidad, evitar que el entrevistado dé respuestas vagas, difusas o gené­ ricas; se ha de procurar que responda de manera concreta y específica. • Amplitud en cuanto a la gama de evocaciones experimentales por parte de los entrevistadores. • Profundidad y contexto personal, la entrevista debe proporcionar im­ plicaciones afectivas con carga valorativa, como forma de saber si la experiencia tuvo significación central o periférica. El contexto personal se ha de expresar en las creencias, ideas y asociaciones idiosincráticas. En relación con el procedimiento de este tipo de entrevista, enseguida se muestran las cuatro fases o momentos que describe Ander-Egg (2003:94) por considerarlas relevantes: • Un primer momento, en cierto modo exploratorio, a través de pregun­ tas que sólo exigen respuestas descriptivas; • Paralelamente a esta tarea se inicia la conexión/relación entre entrevis­ tador y entrevistado: lo que importa es ganar su confianza; • Luego es el momento de la cooperación entre entrevistador y entrevis­ tado, ambos saben qué espera uno del otro; • Por último, los entrevistados tienen que tener predisposición a par­ ticipar, proporcionando toda la información que necesiten los entre­ vistadores. Este tipo de procedimiento precisa de entrevistadores con gran experien­ cia, habilidad y tacto.

2.3. Entrevista no estructurada (informal) La entrevista no estructurada por su naturaleza da al entrevistador la po­ sibilidad de ir guiando al entrevistado y recabar de él la información que considere más pertinente, pues no hay un cuestionario con preguntas base, sino más bien una temática por dilucidar. Este tipo de entrevista le per­ mite al entrevistador explorar todas las opciones interrogativas al definir las áreas de importancia, aun cuando no hubiesen sido consideradas con antelación, así como también ir formulando preguntas en función de la flexibilidad del entrevistado; hasta cierto punto le da también la posibilidad de improvisar, con los riegos que esto conlleva, por ejemplo, que la “con­ versación” se desvíe de lo medular y que el entrevistador tenga problemas para centrar la respuesta de lo que quiere explorar. Al investigar sobre las causas de la segmentación de un grupo indí­ gena de Nicaragua, el sociólogo Esteban Tum Díaz se encontró con que todos los entrevistados le daban las mismas respuestas; al percatarse de ello, supuso que estaban aleccionados para ocultar la verdad de su sepa­ ración del grupo al que pertenecían, así entonces, el entrevistador adoptó la estrategia de cambiar sus preguntas hasta llegar al meollo del asunto, haciéndoles después preguntas no directas, más simples y atractivas. De esta manera fue obteniendo respuestas que llevaban implícita la informa­ ción que buscaba. Las preguntas que planteaba se desarrollaban en el siguiente sentido: • ¿De qué manera celebran ahora sus fiestas? • ¿Asisten muchas personas? • ¿Los que asisten pertenecen a su comunidad? • ¿En dónde hacen mayormente las celebraciones? • ¿Bailan? • ¿Cuánto dura cada celebración? Así, con la emoción de describir las festividades fue fluyendo la informa­ ción hasta que encontró lo que se buscaba: las causas de la segmentación del grupo. Según Sommer y Sommer (2001:138), una entrevista no estruc­ turada, informal o libre “es muy conveniente como paso preliminar en el desarrollo de una entrevista estructurada o de un cuestionario escrito, o bien puede formar parte de un estudio cualitativo”. En la entrevista no estructurada, la calidad de la información que se deriva depende en gran medida de la capacidad y habilidad del entrevista­ dor. Por cuanto respecta a la cantidad de respuestas negativas, este es otro indicador del éxito o fracaso de la entrevista, ya que a mayor número de

negativas, menor eficacia del entrevistador; está por demás decir entonces que a mayor capacidad del encuestador, mayores posibilidades de éxito. El hecho de que este tipo de entrevista no implique un formulario de preguntas establecidas de manera previa no es un indicativo para pensar que el entrevistador puede preguntar sobre cualquier cosa y de cualquier manera; como ya se señaló líneas atrás, en este tipo de entrevista el interro­ gatorio habrá de centrarse en todos los casos sobre un tema(s) en particular, donde el planteamiento de las preguntas se puede hacer libremente, dán­ doles la “forma” con base en el criterio determinado, y sin perder de vista que lo que se busca es que el entrevistado se explaye según su perspectiva, condición social, psicológica, incluso física. 2.3.1. Entrevista en profundidad

La entrevista en profundidad es considerada uno de los principales instru­ mentos de la investigación cualitativa (Ander-Egg, 2003:94), como su nom­ bre lo indica, esta técnica permite obtener información u opiniones que no se podrían obtener en una entrevista estucturada y donde las respuestas están sujetas a preguntas muy concretas. Luego entonces, la ausencia de estructura permite al entrevistador inquirir dos o más veces sobre la esencia de una misma pregunta, es él quien va a propiciar que el entrevistado se ex­ prese con libertad, eso sí, siempre pendiente de las evasiones, en cuyo caso sólo tendrá que “ponerlo en el carril”, centrarlo en respuestas que vayan de acuerdo con lo que se esté buscando, esto es, con base en los objetivos e hipótesis en estudio. La gran ventaja de esta modalidad es que le permite al investigador adquirir información que con otras técnicas le resultaría de difícil acceso, también hace posible acceder a ciertas cuestiones de relevancia para la investigación, mismas que pudieran ir surgiendo en este diálogo íntimo y personal (Andre-Egg, 2003:94). Otra de las virtudes de la entrevista informal se encuentran en ser un valioso medio como estudio piloto de subsecuentes estudios más formaliza­ dos en cuanto a las técnicas de recolección de datos (Briones, 1998:98). Dada la versatilidad de la técnica y del objetivo de investigación que se persigue, este tipo de entrevista demanda enormes capacidades por parte del entrevistador, porque no basta ser un profesional en la especialidad en la que se ubica la investigación; para la entrevista en profundidad se requiere de una preparación muy particular, la cual exige, según señala Ander-Egg (2003:95): “experiencia, tacto, capacidad para preguntar y es­ cuchar, aptitud y habilidad para estimular la intervención/conversación del entrevistado”.

2.3.2. Entrevista clínica

El origen de este tipo de entrevista se asienta en los interrogatorios que hacen psicólogos y médicos; sin embargo, el sentido que se ha dado a gran escala en las ciencias sociales ha sido el de reunir los hechos que sirvieron de base al estudio sobre la “personalidad autoritaria”, publicado en Esta­ dos Unidos. El procedimiento es semejante al de la entrevista focalizada, sólo que de manera más flexible, refiere Duverger (1981:294) que “la dife­ rencia consiste en que el foco no es en este caso una experiencia específica cuyos efectos se requieren analizar, sino las motivaciones básicas de unas opiniones o actitudes que se pretende determinar”. Podemos decir que con este tipo de entrevista se iniciaron las entrevistas profesionales, pues a decir de Ander-Egg (2003:91), en sus inicios se reali­ zaba con un fin terapéutico, donde el entrevistador conoce de antemano la situación problema que preocupa al entrevistado y lo anima a hablar en forma libre sobre ese problema. Por la forma de aplicación estamos frente a una entrevista profesional específica, como existen otras también de ca­ rácter profesional que no se enmarcan en las ciencias sociales, pero que en ningún momento pierden ese carácter. Retomando la idea de su aplicación diremos que se trata de una entre­ vista no estructurada, la cual ya fue descrita en párrafos anteriores. En esta entrevista, el entrevistado (paciente) habla libremente, las preguntas que le plantea el especialista no derivan de un cuestionario, formulario preestable­ cido, sino que se van realizando conforme a lo que va diciendo el entrevista­ do, siempre manteniendo la conversación en terreno fecundo y dominando la situación. El caso más típico lo tenemos en una sesión con el psicólogo, donde al entrevistado (paciente) se le pide que hable y lo hace de manera libre, se le interrumpe cuando se considera conveniente para preguntar con el fin de aclarar, pero no sólo es una sesión de pregunta-respuesta. Adicionalmente, el especialista aplica el interrogatorio y la observación, ve la reacción que se produce ante la pregunta y la considera como elemento de juicio, por lo tanto, la técnica exige saber profundizar para indagar y saber observar. Como afirma Ander-Egg (2003:92): “De ordinario, es un tipo de en­ trevista con un propósito práctico [...]. En el trabajo de investigación propiamente dicho es uno de los principales procedimientos para realizar historias de vida y estudios de caso”, cita además que otros especialistas, como médicos, psicoterapeutas y trabajadores sociales, la aplican con un fin determinado, propio de la especialidad de cada uno de ellos, en el caso de los médicos para hacer un diagnóstico con base en los síntomas repor­ tados por el propio paciente.

En esta modalidad tenemos que el guión de la entrevista está formado por una serie de cuestiones de base, con un determinado margen de liber­ tad para el entrevistador. En opinión de Keats (1992:29), las entrevistas clínicas tienden a orien­ tarse a los problemas del entrevistado más que a datos concretos pues se trata de centrar la atención de la manera más precisa en lo que a él le acontece. En la entrevista clínica se puede seguir un plan general, el cual rara vez es explícito, las respuestas las asienta el especialista sólo cuando así lo cree conteniente, y sólo la información que considera más significativa. Es preciso señalar que los especialistas que aplican este tipo de entrevis­ ta no lo hacen sólo con fines relativos a su especialidad hablando en forma estricta, sino que muchos de ellos, a partir de las entrevistas que realizan, derivan investigación científica de la que elaboran informes divulgables, esto es, no se trata de manera exclusiva de aquella información que queda archivada en el expediente del paciente, también trabajan con protocolos científicos a partir de una hipótesis hasta concluir con el proceso propia­ mente dicho. 2.4. Entrevista simultánea Este tipo de entrevista consiste, como su nombre lo indica, en entrevistar en forma simultánea un grupo de individuos. La finalidad es recoger la in­ formación al mismo tiempo y en lugares distintos para evitar variaciones o la presencia de variables externas al evento que se está suscitando durante la entrevista, pongamos por caso que se está investigando sobre la convi­ vencia familiar a la hora de la comida en familias de determinado estatus social y de determinada comunidad (área geográfica). Para llevarla a cabo, los entrevistadores acuden el mismo día y a la misma hora (la de la comida) a determinados hogares, en principio parece ser una hora inoportuna, sin embargo, la información que se busca debe recogerse en esa circunstancia. Considerando que hay apertura para hacer la entrevista, el entrevistador, aparte de ir haciendo preguntas, debe observar de qué manera se da la convivencia entre los miembros de esa familia. Las observaciones que se logren hacer se anotan una vez que se haya concluido con las preguntas de la entrevista. La ventaja de esta técnica consiste en que la información u opiniones se recogen de una sola vez, así el mismo día se tendrán todos los formularios con­ testados. La desventaja es clara: se requiere de tantos entrevistadores como familias integren la muestra, por lo que se deduce que esta técnica es más propia para muestras pequeñas. Otro posible inconveniente podría ser que

el entrevistador no tenga la capacidad suficiente para observar y retener los detalles de convivencia que se susciten a la hora de la entrevista. 2.4.1. Entrevista en grupo

La entrevista en grupo es la conducción de una reunión de un pequeño grupo en la cual los participantes (entrevistados) son cuestionados de ma­ nera colectiva por el conductor (investigador-entrevistador) (Mucchielli, 1978:11).

Se trata de una técnica que posee diversas aplicaciones: encuesta psi­ cosocial, trabajo social, etc., y que se emplea cuando se necesita conocer ciertas informaciones u opiniones del grupo para saber “lo que pasa” en un grupo determinado en una situación concreta, o bien, para saber qué efectos está causando cierta situación ante un evento en concreto. Para el buen desarrollo de esta modalidad hay requisitos indispensables: por parte del entrevistador, que tenga seguridad en sí mismo, facilidad de palabra, pero sobre todo, habilidad para la conducción de grupos, más aún cuando el tema a investigar revista características de susceptibilidad para los integrantes del grupo. Es muy importante, además, que antes de la reunión-entrevista tenga referencias del comportamiento del grupo como tal; sobre este aspecto se debe tomar en cuenta que el grupo será conside­ rado así antes, durante y después de la entrevista. Otra de las condiciones para realizar la entrevista en grupo es que sus integrantes sean entre diez y doce personas; que el tema central de la entrevista les ataña tanto a los integrantes como al entrevistador; que el grupo sea natural, real, que exista en la realidad social y que como tal sea identificado, esto quiere decir que ya exista y no se forme sólo para efecto de la entrevista; como última con­ dición, el entrevistador ha de abordar la entrevista con la mejor disposición para poder comprender las opiniones o las reacciones de todos y cada uno de los integrantes del grupo, aquí no tienen cabida la antipatía ni el recelo, todo lo contrario. Continuando con los requisitos para llevar a cabo la entrevista, por parte de los entrevistados es necesario que todos ellos (entre diez y doce personas) estén informados por completo del objetivo de la reunión; que haya un tema en común a tratar para todos ellos; que tengan antecedentes acerca del entre­ vistador (quién es, dónde trabaja, a quién representa, cuál es su profesión) y, por último, que tengan la mejor disposición para participar en la entrevista. En la entrevista en grupo, a diferencia de la entrevista individual, el uni­ verso privado de cada uno de los entrevistados no interesa al entrevistador; son precisamente las experiencias vividas que como grupo puedan referir los entrevistados lo que tiene relevancia para la investigación en proceso.

La riqueza de información y opiniones fruto de la entrevista, en gran medida va a depender, como en otros tipos de entrevistas no estructuradas, de la capacidad y habilidades del entrevistador, cuya preponderancia no se puede pasar por alto. En opinión de Bleger (1985:27): “El instrumento de trabajo del entrevistador es él mismo, su propia personalidad, que entra indefectiblemente enjuego en la relación interpersonal, con el agravante de que el ‘objeto’ que debe estudiar es otro ser humano”. La entrevista en grupo tiene entre otras ventajas, la prontitud con que se realiza y en consecuencia la información que de ella se derive, porque prepararla requiere de cierto tiempo que comprende hacer visitas previas a las personas que serán convocadas y en ocasiones considerar que pueden ser varios grupos por entrevistar. Acerca de las ventajas que ofrece esta técnica, Mucchielli (1978:11) apunta que “los que la aprendan, se encontrarán con una posibilidad nada despreciable para la investigación” por la riqueza de información u opi­ niones que se pueden obtener y por las vivencias que proporciona el grupo como experiencias de vida y de investigación. Como gran desventaja se podría puntualizar el hecho de que el entre­ vistador aborde la entrevista sin estar capacitado totalmente para llevarla a cabo, porque además de no conseguir la información necesaria para su investigación, la impresión que va a dejar en el grupo tendrá repercusio­ nes para posibles entrevistas futuras por parte de otros investigadores, aun cuando los propósitos sean distintos. El fracaso de una entrevista grupal por falta de preparación del entre­ vistador se hace evidente cuando éste pierde el control de la conducción de la entrevista. La causa, sin embargo, es previsible con una buena pre­ paración formal documentada de modo debido y considerando para este trabajo a una persona que además tenga el carácter para conducir al grupo y llevarlo al puerto que se está buscando. O tra causa de fracaso podría deberse a la situación cuando ésta afecta de manera directa a los integrantes del grupo en estudio, por ejemplo, si la en­ trevista se les hiciera a los sobrevivientes de un terremoto inmediatamente después del evento; otra causa podría deberse al contexto, siguiendo con el ejemplo anterior, ya que entrevistar a los afectados en el lugar los hechos representaría un gran inconveniente por las condiciones físicas, presumi­ blemente precarias. Sobre el punto anterior, lo recomendable sería buscar el mejor momen­ to dentro de lo posible y que las condiciones del contexto en general tam­ bién pudieran ser las mejores.

2.5. Entrevistas reiteradas Este tipo de entrevista también recibe el nombre de técnica de Panel, fue desarrollada en 1940 por Paul Lazarsfeld al hacer un estudio sobre las elecciones presidenciales en el estado de Ohio, Estados Unidos. La técni­ ca consiste en interrogar a un grupo de personas de manera reiterada en intervalos regulares; el grupo ha de ser homogéneo mientras se realiza la encuesta (Duverger, 1981:290). Con estas entrevistas se busca observar cambios de actitudes y opinio­ nes en un periodo corto, las cuales constituyen el objeto de la investigación, por ejemplo, actitudes y opiniones acerca del desempeño de los diputados y senadores en las cámaras, además se podría observar si tales opiniones es­ tán influenciando su desempeño, en cuyo caso también serían consideradas por estar relacionadas con el objetivo central de la investigación. La técnica de Panel requiere de la elaboración sistematizada del cues­ tionario con base en la predeterminación de las hipótesis, en grado y exac­ titud con la información derivada de la propia operacionalización. El investigador con base en sus conocimientos y criterio determina el número de veces que aplicará la entrevista; la frecuencia puede variar de una investigación a otra, dependiendo de la naturaleza de la encuesta y de la permanencia de las personas en el grupo. La ventaja principal es que se trata de una técnica muy útil para estu­ diar los cambios de actitudes y opiniones de cierto grupo a lo largo de un lapso de tiempo, que se debe procurar no sea demasiado largo. Las desventajas de esta técnica saltan a la vista: las personas que perte­ necen al grupo en estudio se fastidian, otras se ausentan y otras más des­ aparecen de la comunidad por razones naturales o inducidas, se puede abatir la “mortalidad” (como efecto que se produce cuando los integrantes de un grupo en estudio desaparecen de la escena). Para prever esta situa­ ción es conveniente abordar la encuesta entrevistando a un número mayor de personas a lo requerido. O tra desventaja que presenta esta técnica es el efecto deformador por repetición, el cual se origina a partir de que el entrevistado desde la primera entrevista conoce las cuestiones centrales de la investigación, así que en las subsecuentes entrevistas ya sabe qué le van a preguntar y, en consecuencia, las respuestas podrían deformarse debido a las reflexiones en el ínter de una y otra entrevista. Así que tratándose de actitudes, el objeto de la investigación paradójicamente la técnica per se, da paso a actitudes que se le revierten a la propia investigación. Las entrevistas reiteradas se vuelven a realizar cuando el supervisor de los entrevistadores se percata de que hay serios problemas en la recolección de la información, lo cual puede suceder porque algunos entrevistadores

deshonestos modifiquen la información, hecho que es detectado al com­ parar dos conjuntos de cuestionarios con información ya recabada, conciliando las diferencias observadas, se ponen en evidencia las diferencias importantes. En el supuesto anterior, el supervisor toma la decisión de que se reentreviste, aunque resulta más difícil hacerlo por segunda vez a las mismas personas. No obstante, se puede volver a entrevistarlas con un in­ conveniente, desde que se detectan las inconsistencias y hasta el momento de reiterar las entrevistas, ha pasado tiempo que significa esfuerzo y dinero; por esta razón es conveniente que quienes tengan a su cargo la supervisión de los encuestadores monitoree con mayor frecuencia el proceso de las entrevistas. En el supuesto caso de que las fallas se localicen en la supervisión y que se haya tomado la decisión de reentrevistar, es conveniente ejercer ahora el control desde la eficiencia de los supervisores para de esta manera mante­ ner una vigilancia más estricta de la calidad de la información u opiniones vertidas por los entrevistadores. Si se comprueba que el entrevistador está realizando su trabajo de manera aceptable, es decir, que la tasa de error se encuentra dentro de los límites razonables, se le permite que continúe su trabajo; en caso contrario, se le remueve o se le vuelve a capacitar. Con la reentrevista se busca corregir los errores u omisiones que pudie­ ran haberse presentado en la aplicación de la encuesta mediante la técnica de entrevista. Es conveniente mantener una estrecha supervisión del tra­ bajo de los entrevistadores, incluso de sus supervisores, de la eficiencia de su trabajo depende la calidad de la información u opiniones que se recoja y, por extensión, el éxito de la investigación. Considérese además que las fallas en el proceso de entrevista significan pérdidas en tiempo, dinero y esfuerzo. Referencias Ander-Egg, Ezequiel. Métodosy técnicas de investigación social. IV. Técnicas para la recogida de datos e información. Buenos Aires, Lumen, 2003. (Colee. Polí­ tica, servicios y trabajo social). Ander-Egg, Ezequiel. Técnicas de investigación social. 24 ed. Buenos Aires, Lu­ men, 1995. (Colee. Política, servicios y trabajo social). Bleger, José. Temas de psicología (Entrevistay grupos). Buenos Aires, Eds. Nueva Visión, 1985. Duverger-Santori, Maurice. Métodos de las ciencias sociales. 12 ed. Barcelona, Ariel, 1981. (Biblioteca de Ciencias Políticas. Colee. Demos). Keats, Daphne. La entrevista perfecta. Cómo obtener toda la información necesaria en cualquier tipo de entrevista. México, Ed. Pax México, 1992.

Mucchielli, Roger. La entrevista en grupo. Conocimiento del problema. Aplicaciones prácticas. Bilbao, Eds. Mensajero, 1978. (Formación Permanente). Rojas Soriano, Raúl. Guía para realizar investigaciones sociales. 26 ed. México, Plaza y Valdés, 2001. Sommer, Barbara; Sommer, Robert. La investigación del comportamiento: una guía práctica con técnicasy herramientas. México, Oxford University Press, 2001 .

Capítulo 3 Unidades de análisis 3.1. Fundamentos Considerando que en la investigación social científica las encuestas se aplican a personas y a organizaciones sociales, en este apartado se tipifi­ carán a los individuos como entes que dialécticamente forman parte de un grupo de una comunidad concreta, por lo tanto, es menester hacer re­ ferencia a ellos de manera individual desde el punto de vista de la unidad de análisis. Babbie (2000:75) considera que este tema es pertinente en todas las formas de investigación social científica, pero que sus implica­ ciones son más claras en el caso de los estudios nomotéticos cualitativos. Nos referimos a la unidad de análisis como la entidad que tipifica a sus componentes por las características derivadas del tipo de investigación, si, por ejemplo, con la investigación se pretende indagar cuáles son las causas que originan el desempleo de los egresados de las escuelas de nivel superior de determinada universidad, la unidad de análisis estará com­ prendida sólo por los individuos que desde el planteamiento del proble­ ma fueron acotados. La forma más generalizada de unidad de análisis a la que se recurre en las Ciencias Sociales son personas, son individuos con independencia de lo que se busca encontrar en ellos, esto es la característica que justamente los tipifica como unidad de análisis. El aspecto investigable es lo que les da la “forma” de unidad de análisis, sea que se trate de individuos solteros o seño­ ras viudas, cada unidad de análisis se puede ir delimitando hasta hacer más específico al grupo en vías de estudio para llegar a concretar la unidad, así, podríamos estar hablando de mujeres solteras de entre 40 y 50 años que vivan en la colonia Roma o de señores viudos mayores de 60 años que vivan en la colonia Juárezy que esténjubilados. Estas caracterizaciones para efectos de una inves­ tigación basada en una hipótesis de trabajo concreta van a permitir enfocar el estudio de una manera formal porque se está haciendo una delimitación entre los sujetos, delimitación que tiene como ventaja evitar desviaciones y confusiones, pero sobre todo, nos permitirá, al finalizar la investigación hacer generalizaciones sobre una población concreta que estaba sujeta a determinada característica. Sin esta demarcación sería imposible hacer la generalización al finalizar la investigación, indepedientemente de los otros requisitos formales.

En una entrevista de tipo censal es común recoger de entre la unidad de análisis sus datos característicos: sexo, edad, lugar de nacimiento, monto de ingresos, nivel de estudios, número de hijos, etc., con el objeto de ca­ racterizar a la población en estudio; de esta manera se podría hablar, por ejemplo, de los índices de analfabetismo de una población determinada y de las causas que lo originan, que bien podrían ser económicas, raciales o ideológicas, entre otras. Otro ejemplo: mediante un estudio diagnóstico se podría determinar la relación que existe entre el nivel de habilidades de estudio de determinado grupo de estudiantes con sus promedios de califi­ cación del semestre anterior. Las unidades de análisis son consideradas, por lo regular, también unidades de observación (Babbie, 2000:75), porque dentro de un primer grupo se puede “observar” el comportamiento de otro, por ejemplo, si las discusiones familiares en primera instancia son consideradas como causa y origen del suicidio de adolescentes, entonces la unidad de análisis son las familias conflictivas, y los adolescentes que pertenecen a esas familias pasarían a ser unidades de observación. Cabe aclarar que unidad de análisis no es sinónimo de muestra, la muestra puede estar compuesta por individuos (pero no de manera exclu­ siva), sin embargo, se conforma delimitando su número en función de sus características mediante un proceso estadístico, y de otras consideraciones. Aquí lo relevante es que se hace una demarcación cuantitativa, mientras que la unidad de análisis es la demarcación que se toma en cuenta a partir de las características de los individuos y que tienen su vinculo con el objeto de estudio entre otros elementos. Aparte de los estudios exploratorios o explicativos, también en los estu­ dios de opinión las entrevistas se realizan considerando unidades de análisis donde se “observan” de manera directa el comportamiento y los valores de los individuos en estudio; por tanto, las unidades de análisis se examinan para explorar, explicar o sondear el comportamiento de sus elementos, mis­ mos que estarán personificados en un conjunto llamado muestra, indepen­ dientemente de cómo ésta se haya conformado. 3.2. Individuos Por lo general, en una encuesta a través de entrevista los individuos o su­ jetos investigables constituyen el “quién”, elemento principal de la cues­ tión en proceso; son ellos la parte más importante puesto que no se puede realizar la entrevista sin los individuos que proporcionan la información. Dichos individuos en lo sucesivo quedarán caracterizados como los en­ trevistados en una investigación donde pueden ser considerados desde

distintos puntos de vista, pero sin perder la perspectiva de que se trata de personas y que como tal deben ser tratadas en todo momento, sin embargo, desde el punto de vista técnico-metodológico, suele llamárseles “unidades elementales”, sobre todo para efectos de la conformación de la muestra. En algunas investigaciones los entrevistados son referidos como infor­ mantes o informantes clave, pues se trata de individuos que por su posición en la estructura social, en determinados momentos y circunstancias, pue­ den proporcionar información significativa o relevante, entre los que po­ drían estar considerados el director de la escuela, el gerente de la empresa, el delegado eiidal. el jefe del laboratorio, el director de la biblioteca, entre muchos otros. Otro aspecto que considerar acerca de los entrevistados es su participación informada. Esto se refiere a la ética que de parte del entrevistador debe prevalecer ante un acto comunicativo fundado en la información que el entrevistado habrá de proporcionar; consiste en que antes de la entrevis­ ta se le debe informar al entrevistado el porqué de la encuesta, qué se pre­ tende hacer con la información u opiniones que proporcione, y si será de carácter reservado para los investigadores de la encuesta o en determinado momento se harán públicos; como se puede advertir, este es uno de los puntos más delicados que se debe tener presente para toda entrevista. Esta es otra de las razones por las que el entrevistador debe estar capacitado de manera adecuada, ya que antes, durante y después de la entrevista son momentos del proceso en que la perspectiva de ese individuo (entrevistado) en ningún momento se debe perder, menos aún el tenerlo presente como una persona que merece toda nuestra consideración. Sobre el trato personal y profesional que se habrá de observar en el proceso de la entrevista están los aspectos psicológicos y actitudes que al respecto sugieren diversos especialistas como Acevedo, Babbie, Manzano y otros. Ya se señaló que con anterioridad las unidades de análisis en el campo de la investigación social científica por lo general se refieren a individuos, esto es, a sujetos en función de su relación con otros sujetos de una comunidad, puesto que esos sujetos son entes eminentemente sociales y como tal son es­ tudiados desde dicho campo; es la descripción de esas relaciones las que en la mayoría de los casos son el punto central de los estudios sociales. En la inves­ tigación cualitativa, un sólo individuo puede conformar la unidad de análisis, al que se le investiga a través de las historias de vida, observaciones y estudios de caso, básicamente, donde el entrevistado es el único individuo que va a informar. Al respecto dice Babbie (2000:75) que “La norma de comprensión

generalizada de las ciencias sociales indica que los descubrimientos científi­ cos son más útiles cuando se aplican a toda clase de personas [sin embargo] en la práctica las investigaciones se circunscriben a determinadas personas”, esto es, solamente a individuos que reúnen ciertas características en función de la investigación que se esté realizando, trátese de inmigrantes, religiosas, maestros, empresarios, pandilleros, etc. Con esto lo que se quiere puntualizar es que los individuos sujetos a investigación sólo en la investigación cualitati­ va pueden ser tratados de manera individual; mientras que una encuesta que se vale de la técnica de entrevista siempre va a considerar a sus informantes como individuos que forman parte de un colectivo, de un conjunto que en principio identificamos como la unidad de análisis, independientemente del tipo de muestra del que forme parte, ya que por lo general se tiende a buscar que los informantes (prospectos de entrevista) sean aquellos que más infor­ mación u opiniones nos puedan proporcionar. Con alguna frecuencia suponemos que determinados individuos pue­ den ser candidatos a informantes, ya sea por el puesto que desempeñan o por las actividades que realizan; sin embargo, en ocasiones se ha en­ contrado que también son los individuos que trabajan cerca de ellos los que pudieran tener más información, y si no, al menos pueden tener una perspectiva de conjunto acerca de la cuestión. Por ejemplo, si lo que se quiere saber es cuál es el nivel de satisfacción del servicio que proporcio­ na el Instituto Médico de Enfermedades Cardiovasculares (im ec), sería un error entrevistar a un solo individuo, aunque parezca ser el informante clave, nos referimos al director del hospital, independientemente de que también se le entreviste para conocer su punto de vista y contrastarlo con los demás. Parece obvio que dado el tipo de investigación, los individuos más indicados para proporcionar la información son los pacientes que se encuentran ahí recluidos, porque son ellos los individuos que reciben el servicio; sin embargo, los camilleros y los vigilantes pudieran tener una perspectiva amplia del asunto, veamos por qué. El director del hospital por razones sabidas siempre opinaría que se da un buen servicio, que incluso se están tomando medidas para resolver algunos pequeños problemas de carácter administrativo, que todo dependerá de que llegue a tiempo el pre­ supuesto autorizado; los enfermos recluidos tan sólo por su condición de enfermedad podrían externar opiniones un tanto exageradas de la forma en que se les trata; mientras que el punto de vista de camilleros y vigilantes del hospital pudieran ser dignos de tomarse en cuenta. Ahora bien, la rela­ tividad de la situación planteada en el ejemplo anterior corresponde a un punto de vista, pero después de todo es el propio investigador el que define a qué individuos se van a entrevistar.

A los individuos como participantes de un “experimento” se les deter­ mina más bien con la designación de sujetos, cuyas características indi­ viduales contribuyen a los resultados del experimento; las características individuales más comunes son: lugar de nacimiento, edad, escolaridad, nivel de ingresos, estado civil, entre otras, o condiciones temporales como estrés, fatiga, nerviosismo; el experimento en sí mismo puede modificar los resultados del experimento. Al momento de definir a quién se va a encuestar, se está pensando en esos sujetos que como individuos habrán de formar parte de una muestra, independientente del tipo de muestra, o sólo serán informantes individuales. Por su parte, el investigador es un individuo participante en la investi­ gación que contribuye al proceso con los mismos elementos que los sujetos investigables, esto es, con toda una carga personal y emotiva entre otros elementos psicosociales. Lo que establece la diferencia al momento de la entrevista es la intencionalidad de la reunión, pues las intenciones del in­ vestigador difieren de las del investigado. No se descarta aquí la interpretación de individuo en sentido estadístico, el cual se refiere tanto a personas como a familias, así como a comercios, fábricas, centros sociales, centros gubernamentales, etc., ya que en forma estadística cada uno de estos conjuntos son considerados como individuos. En el apartado subsecuente se va a considerar el tema de grupos de manera específica como conjuntos de individuos. 3.3. Grupos Llamamos grupo a un conjunto de individuos. La población se compone de unidades de análisis, ahora bien, considérese que por lo general en las cien­ cias sociales tanto los grupos como las unidades de anáfisis se componen de personas, así por ejemplo, podríamos hablar de la población estudiantil de una escuela donde un estudiante es una unidad elemental indivisible, pues se trata de un individuo, de una persona que forma parte del grupo. En este inciso se entenderá por grupo ese conjunto de individuos que se identifican en general por una o más características en común, veamos un ejemplo, podría tratarse de un grupo de industriales que al referirnos a ellos sólo los llamaríamos industriales, en consecuencia, ya nos estamos refiriendo a un grupo, pero si además decimos que son los industriales del cemento y del acero, lo que producen en ambos casos, les da la segunda característica que los identifica como miembros de un grupo en particular, pero no de cualquier grupo, sino sólo de aquél que fabrica tal o cual producto. Vea­ mos más de cerca este asunto. Así como en su momento nos referimos de manera exclusiva a los individuos, los grupos como tal también pueden ser

las unidades de análisis en la investigación social científica, por ejemplo, si usted estuviera investigando sobre el tipo de vida que llevan los inmi­ grantes mexicanos que se encuentran en Estados Unidos, uno sólo de ellos sería la unidad de análisis, como también lo sería el grupo de inmigrantes mexicanos que se encuentran en Canadá; por lo tanto, cada uno de esos grupos podrían conformar unidades de análisis independientemente de que se puedan estudiar por separado para ser comparadas una con otra y saber, por ejemplo, cuál grupo tiene mejores condiciones de vida, si los que emigraron a Estados Unidos o los que emigraron a Canadá. Una característica adicional que se puede tipificar en los grupos como unidades de análisis es la ubicación geográfica (Babbie, 2000:76). Cual­ quier grupo humano en estudio, después de haber definido si pertenece a un grupo debido a una característica general puede establecerse si perte­ nece a una ciudad, región o país, y a partir de esto elegirlos para el estudio, esto se puede ir determinando desde la delimitación del tema de investiga­ ción, incluso en el planteamiento mismo del problema cuando se hace su definición (Ortiz y García, 2000:76). Los grupos son considerados de manera integral en la investigación científica para ser estudiados, ya sea como grupos pequeños, medios o ma­ sivos, con independencia de cualquiera de sus formas. Las ciencias sociales en lo general y en lo particular los consideran así, como grupos, ya sea que se les estudie en forma individual como parte de una muestra representa­ tiva o como un grupo para confrontarlo frente a otros en función de una actitud o valores. Por esta y otras razones se justifica la “entrevista colec­ tiva” o de grupo, que realiza un sólo entrevistador (Ander-Egg, 2003:95) y va recogiendo la información; en este acto intercala la técnica de la ob­ servación, puesto que sus reacciones son consideradas de manera conjunta con las respuestas. En una encuesta un grupo primario (población) puede consistir en un conjunto amplio determinado artificialmente por criterios, por ejemplo: las personas que viajan en metrobus entre las 7:00 y las 8:00 a. m., o las personas inscritas en televisión por cable, otro ejemplo más, los estudiantes de nivel superior que consumen hamburguesas McPato.________________ Por el hecho de pertenecer a un grupo humano elegido para una en­ cuesta, ya sea para aplicar la entrevista, el cuestionario u otra técnica, los individuos involucrados con seguridad comparten alguna característica(s) en común, razón por la cual fueron elegidos para ser encuestados (Ortiz y García, 2000:132)._________________________________________________ Cuando el grupo (población) de la encuesta es muy amplio, se recurre a las técnicas de muestreo para identificar sólo aquellos individuos que son

representativos del grupo (Mucchielli, 1978:24). De esta manera, indivi­ duos y grupos serán los protagonistas intervinientes en esa etapa de la in­ vestigación. 3.4. Organizaciones Desde la más remota antigüedad, los seres humanos han desarrollado sus formas de vida asociándose, uniéndose entre sí, con un objetivo primario: subsistir, y con un objetivo secundario: convivir intercambiando ideas y sentimientos. Algunas de las primeras formas de asociación humana orga­ nizada fueron las hordas, tribus y clanes, donde ya se contaba con ciertas reglas de convivencia, aunque muy primitivas, pero que son el antecedente más remoto de las maneras en que los hombres se organizaron. Con el transcurso del tiempo las organizaciones han perfeccionado sus estructuras y bases de convivencia hasta llegar a la forma que hoy cono­ cemos. En la actualidad las organizaciones sociales son entidades que sin importar el tipo que se trate o de los objetivos que persigan, se conforman por el interés de ciertos individuos, grupos o entidades gubernamentales. Algunas organizaciones tienen un fundamento legal para su estableci­ miento y se guían al interior por un reglamento o estatuto. Las organiza­ ciones por radio de acción pueden ser locales, municipales, estatales, re­ gionales, nacionales e internacionales. Por especialidades cuando agrupan a expertos de una rama del conocimiento. Por su carácter pueden ser pú­ blicas, privadas, religiosas o militares. También es frecuente encontrar que entre organizaciones se agrupen y de esta manera formen federaciones, confederaciones, ligas, entre otras, como tales todas ellas dan formalidad e identidad a grupos con intereses comunes. De manera reciente la investigación social se ha interesado cada vez más por aplicar encuestas en las organizaciones, las cuales están orientadas a entender el comportamiento de las organizaciones como entidades en función de los individuos que las conforman, o para estudiar el comporta­ miento macrosocial, cuya explicación está en las instituciones económicas, políticas o sociales (López, 1998:37). En la investigación social científica, las organizaciones sociales formales también pueden ser unidades de análisis (Babbie, 2000:76), donde cada or­ ganización se puede caracterizar en términos numéricos, por ejemplo, presu­ puesto anual, desayunos escolares, miembros inscritos, proyectos en marcha, egresados titulados, en fin, son innumerables aquellas características cuanti­ tativas que las representan o tipifican. Si se tratara de aspectos más subjetivos concernientes a investigaciones cualitativas, tendríamos por ejemplo, el clima laboral de la empresa, el currículo oculto de la escuela, etcétera.

De igual manera que en otras unidades de análisis, se pueden deducir las características de los grupos sociales a partir de los individuos que los conforman, esto es, si por ejemplo entrevistamos a una muestra represen­ tativa de empleados de determinado estado de la República y les cuestioná­ ramos acerca de su vivienda, de manera específica si la adquirieron a través del Fondo de Vivienda Estatal (f o y ie s ), y como segunda interrogante, en caso de haber sido afirmativa la primera, si el sistema de cobro mensual por el derecho de la propiedad es eficiente o no. Con la información recabada en un estudio descriptivo podríamos calcular el número de empleados de ese estado de la República que gozan de esa prestación del f o v ie s de mane­ ra eficiente, frente a los empleados de cualquier otra institución crediticia que otorga facilidades para la vivienda de trabajadores. En este caso sólo se trata de ilustrar mediante un ejemplo (de institución ficticia) muy simple la forma en que se puede determinar la unidad de análisis cuando los indi­ viduos (unidades elementales) forman parte de una organización (f o v ie s ) y de cómo ésta es considerada la unidad de análisis. 3.5. Efectos sociales Los resultados (productos) del hacer y acontecer de los seres sociales tam­ bién son unidades de análisis (Babbie, 2003:77), considérese que cualquier objeto o conducta manifiesta podría analizarse en proyectos de investiga­ ción descriptivos o explicativos. Los productos son todo lo que día a día hacen las personas, cabe aquí todo lo tangible, concreto, real, que a nuestros sentidos es perceptible, y que se hizo por la iniciativa y trabajo del hombre. Todo ello es analizable. Un ejemplo muy claro y concreto para todos podría ser el Calendario Azteca, se cita por ser un objeto cargado de símbolos y conocimientos, el cual no podría dejarnos duda de que en sí mismo como unidad de análisis está cargado de información para los científicos de la arqueología, cronología, entre otros. Otro ejemplo podrían ser todos y cada uno de los objetos o conjuntos de objetos artesanales que elaboran los grupos étnicos de Méxi­ co, o de cualquier otro país, porque a través de ellos se pueden analizar diversos aspectos sociales, entrevistando a quienes los elaboran. Así pues, como los objetos dicen algo, y en ocasiones mucho, acerca de las personas que los elaboraron, incluso de las personas que les dieron un uso exclusivo, es menester tomarlos en cuenta como unidades de análisis. Las conductas concretas, hechas o dichas, son en sí mismas unidades de análisis. Babbie (2000:77) dice que si se quisiera averiguar, por ejemplo, entre los cuadros de pintores rusos, chinos o estadounidenses que muestran mayor grado de conciencia obrera, el científico social no tendría más que

tomar los cuadros del tema como unidad de análisis, describirlos en su esencia y particularidades, entrevistar a los pintores o, si fuera el caso, a los parientes o amigos del pintor fallecido para confirmar sus hipótesis. Son, pues, diversas las unidades de análisis y a los investigadores sociales les compete trabajar con ellas. Referencias

Acevedo Ibáñez, Alejandro: López Martín, Alba Florencia. El proceso de la entrevista: conceptosy modelos. 4 ed. México, Limusa, 2005. Ander-Egg, Ezequiel. Métodosy técnicas de investigación social. IV. Técnicas para la recogida de datos e información. Buenos Aires, Lumen, 2003. (Colee. Polí­ tica, servicios y trabajo social). Babbie, Earl. Fundamentos de la investigación social. México, International Thomson Eds., 2000. López Romo, Heriberto. “La metodología de encuesta”. En: Galindo Cáceres, Jesús (Coord.) Técnicas de investigación en sociedad, culturay comunica­ ción. México, Addison Wesley Longman, 1998. Manzano, V G. et al. Manual para encuestadores. Fundamentos del trabajo de campo. Aspectos prácticos. Barcelona, Ariel, 1996. (Ariel Practicum). Mucchielli, Roger. La entrevista en grupo. Conocimiento del problema. Aplicaciones prácticas. Bilbao, Eds. Mensajero, 1978. (Formación Permanente). Ortiz Uribe, Frida Gisela; García Nieto, María del Pilar. Metodología de la investigación: elprocesoy sus técnicas. México, Limusa, 2000.

Capítulo 4 Técnicas de encuesta 4.1. Entrevista dirigida La entrevista dirigida tiene como función principal que el entrevistador centre su atención sobre una experiencia social determinada, no controla­ da y si observada, pero de manera más específica en los efectos que dejó la experiencia vivida. Así, cuando el entrevistador toma la decisión de entrar en acción, con anterioridad conoce los punto sobre los que va a interrogar y los aspectos que debe cubrir, para ello elabora una lista pormenorizada en la que quedan asentados para el momento del interrogatorio, que se ela­ bora a partir desde luego de la formulación del problema de investigación, del objetivo y del análisis de la situación o experiencia en la que participó el entrevistado, sin perder de vista las hipótesis basadas en las teorías psicosociales. Una característica de este tipo de entrevista es la que se refiere a la forma de aplicación por parte del entrevistador: a discreción adopta la forma en que hará las preguntas, explora las razones y motivos para com­ probar las direcciones no anticipadas. Como ya decíamos líneas antes, las personas por entrevistar han vivido una situación en particular, por otra parte, el investigador ya ha analizado los elementos hipotéticamente significativos, esquemas, procesos y estructura total de la situación, y a través de su análisis ha llegado a plantearse las hi­ pótesis relativas a las consecuencias de determinados aspectos (en lo que res­ pecta a los efectos de ella) y lo que pudieran haber producido en las personas implicadas en tal situación, misma que dio pie a la elaboración de puntos a tratar en una lista. Cabe mencionar que este tipo de entrevista se centra en experiencias vividas y que por tanto, el entrevistador se enfrentará a la sub­ jetividad del sujeto que hará un esfuerzo por recordar, pero sobre todo por hacer una definición de su propia situación como efecto de lo vivido. Con las respuestas derivadas el investigador hará la comprobación de sus hipótesis. Las entrevistas dirigidas se han venido utilizando con éxito en investiga­ ciones cuyas hipótesis se centran en conocer qué aspectos de determinada experiencia social llevan a las personas a cambios de actitud cuando éstas se han visto involucradas en tal o cual experiencia. El cambio de actitud es importante para la investigación social en tanto que afecta a las personas involucradas y sus efectos afectan a la comunidad de una u otra manera (Selltiz et al., 1980:337).

La técnica de aplicación de la entrevista dirigida puede ser apoyada, como en otras técnicas de entrevista, por recursos de recolección de da­ tos, tales como la grabación para optimizar el tiempo de entrevista; con observaciones para complementar lo relativo al estado de ánimo del en­ trevistado, así como de las condiciones del entorno; fotografías que apoyen la descripción del entorno, etc. Con la aplicación de todos estos recursos el investigador tendrá mayores posibilidades de comprobación debido a la amplitud de recursos de información evidente, pues a mayor cantidad y calidad de recursos de información recogida, mayores probabilidades de comprobación de la hipótesis se tendrán. 4.2. Entrevista no dirigida En un inciso anterior (2.3) ya quedó explicada la entrevista no dirigida en sus generalidades, ahora será abordada desde el punto relativo a la técnica que concierne a su forma de aplicación a partir del proceso metodológico. La aplicación de la técnica es una mezcla de ciencia y arte (Martínez, 2004:7): ciencia porque se ajusta a un método y arte porque la técnica de su aplicación va más allá de la consecución de subproceso en la aplicación; quien la aplica contribuye con su conocimiento y habilidades, así como con su sentido estético e intuitivo. Antes de ir al punto, al de la entrevista como tal, ya se habrán dejado establecidos de modo muy claro los objetivos de la investigación: general y específicos, al menos el general debe ser muy claro al permitir ver qué es lo que se pretende lograr, como debe ser en todo proyecto de investigación. La entrevista no dirigida corresponde a las de tipo cualitativo, por lo tanto, no parte del planteamiento de un problema, simplemente lo identi­ fica en un contexto más amplio, en el que incluso podría existir otros pro­ blemas investigable. El hecho de tomar conciencia de ello le va a permitir hacer más preciso el problema investigable identificado en el inicio; se trata de entrevistar a un individuo que vive una situación y que a su vez ésta pu­ diera hallarse relacionada con otras situaciones sociales. Con esta técnica se trata de encontrar lo esencial en torno a un individuo en una trama de relaciones llamada también tejido social. Como la entrevista no dirigida se encuadra en el tipo de investigación cualitativa, en ésta la hipótesis inicial por lo general no es determinante ni fija; se trata más bien de iniciar con una o varias hipótesis provisionales, precisamente porque se pueden ir modificando en el transcurso de la in­ vestigación. Esta flexibilidad de ninguna manera descarta en forma total la posibilidad de que el investigador pueda partir desde una hipótesis de trabajo.

En este tipo de entrevista la unidad de análisis es la realidad en la que se encuentra la persona a entrevistar, realidad interactuante, no estática, que revela formas de ser y de pensar de todos sus elementos, esto es, el de las demás personas. Las variables se derivan de la realidad, más específicamente del sistema de relaciones en el cual se encuentran y del cual deviene su propio senti­ do. En la investigación cualitativa no procede operacionalizar las variables, pues como ya decíamos a la persona se le estudia dentro de su realidad y no fuera de ella, aquí lo más significativo son los actos humanos a partir de la realidad que viven y de todo aquello que los impulsa, es decir, toda su subjetividad. Knapp (1986, en Martínez, 2004:80) puntualiza las actividades con que debe procederse en la entrevista no dirigida en lo referente a la investiga­ ción cualitativa: a) U n enfoque inicial exploratorio y de apertura mental ante el problema que se va a investigar; b) Una participación intensa en el medio social que se va a estudiar; c) Uso de técnicas múltiples e intensivas de investigación con énfasis en la observación participativa y en la entrevista; d) Esfuerzo explícito para comprender los eventos con el significado que tienen para quienes están en ese medio social; e) Un marco interpretativo que destaque la función importante del con­ junto de variables en su contexto natural para la determinación de la conducta, y que ponga énfasis en la interrelación holística y ecológica de la conducta y de los eventos dentro de un sistema funcional y J) Escribir los resultados que interpretan los eventos de acuerdo con los criterios señalados, describiendo la situación con riqueza de detalles y de manera tan vivida que el lector pueda tener una vivencia profunda de lo que es esa realidad. A partir de los criterios descritos, con claridad podemos advertir que exis­ ten marcadas diferencias entre lo que se le pide al investigador que em­ prende proyectos cualitativos en comparación con lo que sucedería en la investigación cuantitativa. La adopción de los citados criterios seguidos con puntualidad dará como resultado un alto nivel de validez con argumentos de base para la replicabilidad. La elección de la muestra para este tipo de en­ trevista será la muestra intencional, la cual se basa en un criterio y este a su vez, en consideraciones teóricas o conceptuales o circunstancias situacionales; tanto el criterio como las consideraciones teóricas se jus­

tifican. Se busca en lo posible que la muestra esté compuesta por infor­ mantes que sean los representantes más idóneos posibles del grupo al que corresponden. Por cuanto hace a los instrumentos y/o procedimientos que se utilizan en la entrevista no estructurada se encuentran los que enseguida se citan: a) Observación participante b) Entrevista con informantes clave c) Grabaciones de sonido y video, fotografías d) Análisis de documentos e) Formulario de pregunta abierta j) Escalas de actitudes y de rangos g) Registro de observaciones Con los elementos hasta aquí señalados, pasaremos de manera directa a explicar la técnica de la entrevista no dirigida. La base de esta técnica consiste en poner de relieve el diálogo, el cual se establece a partir de la lista de temas; a medida que va transcurriendo el diálogo, el entrevistador pone mucha atención a los mensajes verbales y no verbales expresados por el entrevistado, que son muy significativos en relación con cada respuesta. De los mensajes orales se deben observar las tonalidades de la voz, lo cual va a permitir darle el verdadero significado a lo dicho para de esta forma tener elementos adicionales con los cuales aclarar conceptos, ambigüedades y encontrar perspectivas, evidenciar las intencionalidades, etcétera. La motivación al entrevistado es un punto esencial para que no llegue a decaer la interlocución, se le motiva al entrevistado con expresiones cortas tales como: “¿Puede profundizar sobre este punto?; ¡Continúe, continúe usted, es muy interesante lo que me está diciendo! ¿Y cómo lo resolvió?; ¿Sólo a usted le ocurrió, o le ha ocurrido a algLiien más? ¡Siempre es in­ teresante escuchar puntos de vista de personas bien informadas! ¡Se nota que usted tiene información de primera, eh!; ¡Da gusto encontrarse con personas dispuestas a colaborar como usted!” Las expresiones referidas no deben caer en la adulación e hipocresía, si se expresan a cada momento pueden dar esta impresión. La postura del entrevistador será la de un buen escucha, comprensivo y benévolo; saber escuchar es la actividad predominante que se espera de él. Aun cuando el entrevistador tenga preguntas expresas para hacer, tratará más bien de propiciar la fluidez del decir del entrevistado, dejándolo expre­ sarse con libertad a fin de descubrir las actividades y tendencias a partir de sus vivencias, siempre en su contexto personal.

Es esencial dejar que el entrevistado se exprese de manera libre y pro­ curar no interrumpirlo para no desviar la idea que viene expresando. La entrevista se debe grabar tomando todas las previsiones del caso; se gra­ bará porque sería imposible escribir al mismo tiempo que estar atento a lo que se dice y cómo lo dice. Esta es la forma de recoger las descripciones de un mundo vivido por la persona objeto de la investigación a través de entrevista no dirigida. En las entrevistas no dirigidas o libres, las preguntas son abiertas, con ellas el entrevistado tiene la oportunidad de contestar en sus propios tér­ minos y en su marco de referencia sin tener el problema de una lista alter­ nativa. Este tipo de interrogatorio se emplea cuando el tema es complejo o se desconocen las dimensiones pertinentes, como ocurre con frecuencia cuando se hacen preguntas relativas a opiniones o actitudes, es entonces cuando las preguntas abiertas se emplean con mayor provecho. La infor­ mación recabada se codifica hasta que se hace el trabajo de gabinete; en este tipo de entrevista la experiencia demuestra que se trata de un trabajo laborioso y delicado. Para una entrevista no dirigida o libre efectiva, es conveniente seguir estrategias como las siguientes: a) Sugerirle al entrevistado que narre los hechos, sus percepciones; b) Interrumpirlo lo menos posible para hacer aclaraciones; c) Animarlo a narrar con preferencia siguiendo un orden cronológico; d) Hacerle preguntas sólo para reencauzar la narración; e) Elegir un sitio tranquilo para ambos; j) Prevenir un contexto libre de interrupciones. Este tipo de entrevista posibilita una investigación más profunda acerca de las actividades del entrevistado, en especial cuando se le da confianza y motivación para que se exprese con mayor libertad. 4.3. Entrevista personal La entrevista personal es la práctica de una relación humana que se da en todos los niveles y ámbitos del quehacer del hombre, todos o casi todos nos hemos entrevistado alguna vez con alguna persona para tratar algún asun­ to sin que de esto se deba derivar necesariamente información u opiniones encaminadas a una investigación. La entrevista personal es el prototipo de interacción entre dos o más personas con un objetivo definido con claridad para ambas partes, el entre­ vistador sabe lo que se propone desde su postura y el entrevistado sabe cuál es el propósito por el que lo van a entrevistar.

La entrevista personal es un fenómeno grupal, pues aunque sólo estén frente a frente entrevistador y entrevistado hay una relación que es entendi­ da y analizada desde la psicología grupal (Bleger, 1985:11). Esta entrevista se aplica en diversos ámbitos, tales como el educativo, ya sea de carácter orientador para ayudar a los jóvenes a definir su vocación profesional, o bien para acceder a los estudios de posgrado. Los trabajadores sociales emplean este tipo de entrevista como base de su desempeño profesional; también la aplican infinidad de organizaciones o asociaciones a todos aquellos aspirantes a pertenecer a ellas, el sector gobierno no es la excepción, pues con mucha frecuencia las diversas secre­ tarías de Estado citan a personas con el fin de resolver una problemática en particular, supóngase por ejemplo que existe un conflicto vecinal aparente­ mente generado por una persona inconsciente e irresponsable, la instancia de gobierno la cita y en una entrevista con el afectado (quejoso), la autori­ dad logra hacer entrar en razón al vecino problemático. La situación antes referida no tiene en sí un fin de investigación, pero podría derivar después en una investigación cualitativa de estudio de caso (3.4.2); por esta razón la entrevista personal es mencionada en esta obra. En las entrevistas personales como en las profesionales y en las de inves­ tigación, hay ciertas coincidencias que van desde los requerimientos con­ textúales, psicológicos y comunicativos que se hace necesario considerar, también seiia deseable que como en los demás tipos de entrevista se lleven a cabo las tres etapas del proceso: rapport, cima y cierre. Algunas personas que realizan entrevistas las desarrollan de manera intuiti­ va y sin conocer aspectos teóricos o psicológicos, pues sólo aplican tácticamen­ te el proceso. Así, buscan el lugar más adecuado, son amables, saben medir el tiempo de la entrevista, tratan el asunto de lo simple a lo complejo y saben cómo dar por terminado el encuentro, por cierto, sobre este último punto, no es correcto decirle al entrevistado: “¡No le quito más su tiempo!” Tampoco es muy correcto levantarse súbitamente del sillón y extenderle la mano en señal de despedida, existen otras formas más sutiles de dar por terminada la entrevis­ ta, una sugerencia al respecto podría representarse de la siguiente manera: — Entrevistador: Pues bien señor Suárez, después de este encuentro tengo los suficientes elementos para dar salida a este problema. Le agradezco haber atendido a mi llamado, mi secretaria le volverá a llamar si es necesaria otra entrevista. — Entrevistado: No tiene nada que agradecer, estoy a sus órdenes para lo que requiera, yo soy el más interesado en que mi problema se resuelva. — Entrevistador: Ha sido un placer, (ahora si, se levanta y extiende la mano para despedirse) hasta luego y gracias.

— Entrevistado: Hasta pronto, con su permiso. Las entrevistas personales son guiadas más por la intuición que por precep­ tos teórico-prácticos, lo que prevalece es el desarrollo personal y de la psi­ cología de la vida, que le dan forma y secuencialidad. Esto no es excluyente y podría servir para que todas las personas sepan de manera general cuá­ les son los aspectos que comprende una entrevista, puesto que en ciertos momentos podríamos desempeñarnos como entrevistador o entrevistado, pensando que de una entrevista depende la resolución de un problema o la comprobación de una hipótesis. Como entes comunicadores que buscamos ser escuchados estamos obli­ gados a saber escuchar a los demás; la condición psicológica de algunos individuos los hace ser sordos, no saber escuchar y esperar sólo a ser es­ cuchados; esto es un verdadero problema que obstaculiza el proceso con­ versacional de todo tipo de entrevista, una manera simple de erradicarlo podría ser señalándole al otro su actitud errónea. La falta de fijación de la atención es otro de los problemas que a partir de la condición de persona obstruye de manera sensible el desarrollo de la entrevista, este problema es de difícil solución, pues se origina desde los primeros años de vida del afectado; percatarse de ello cuando se es el entre­ vistador ayudaría a comprender ciertas actitudes del entrevistado. El nerviosismo es un estado emotivo que nos afecta a todos al momento de la entrevista, en mayor o menor intensidad la entrevista presiona a la persona por efecto de la incertidumbre. Es más frecuente que el entrevis­ tado muestre nerviosismo, esto no excluye que el entrevistador también se sienta nervioso, sin embargo, debe hacer un mayor esfuerzo de control personal, al menos para no reflejarlo, porque si el entrevistado se percata, poco a poco él tomará el control de la entrevista, así que si se está en una u otra posición, lo más deseable es que se presenten ambos en una situación lo más relajada posible. La entrevista personal representa una gran ventaja para todos, la de poder ver a los ojos del otro; cuando la comunicación interpersonal se da a través de algún medio (teléfono, carta, etc.) la gran desventaja es no poder ver las actitudes del otro, así que bien valdría la pena explotar, en el buen sentido de la palabra, la interacción personal al momento de la entrevista, valorándola como un acto significativo de la vida humana. 4.4. Entrevista cualitativa La entrevista cualitativa de investigación tiene como propósito central ob­ tener descripciones vividas por sus actores, descripciones que en este caso

el entrevistado deriva de su mundo; para hacer con ello interpretaciones lo más fidedignas posible de los fenómenos que describe. Al respecto Kvale (1996, en Martínez, 2004:95) hace una pormenori­ zada descripción de los aspectos que considera son los representativos de este tipo de entrevista, por considerarlos acertados se rescatan y presentan enseguida: a) Mundo de vida. El tópico de las entrevistas cualitativas es el mundo de la vida cotidiana del entrevistado y su relación con él. b) Significado. La entrevista trata de interpretar el significado de los temas centrales de vida del sujeto. El entrevistado registra e interpreta tanto el significado de lo que se dice como también el modo en que se dice. c) Cualitativa. La entrevista busca el conocimiento cualitativo expresado en lenguaje normal y no la cuantificación del mismo. d) Descriptiva. La entrevista intenta obtener descripciones abiertas y ma­ tizadas de diferentes aspectos del mundo de vida de los sujetos. e) Especificidad. Se producen descripciones de situaciones específicas y secuenciadas de acción, y no opiniones generales. J) Ingenuidad deliberada. El entrevistador exhibe gran apertura hacia los fenómenos nuevos e inesperados, en lugar de tener categorías ya listas y esquemas de interpretación. g) Centrada. La entrevista está centrada en temas particulares, no está estructurada de manera estricta con preguntas estandarizadas ni es del todo “no-directiva”. h) Ambigüedad. Las afirmaciones del entrevistado pueden ser en ocasio­ nes ambiguas, reflejando las contradicciones del mundo en que vive. i) Cambio. El proceso de ser entrevistado puede producir nuevas intuicio­ nes y tomas de conciencia, y el sujeto durante el curso de la entrevista puede cambiar sus descripciones y significados acerca del tema. j) Sensibilidad. Diferentes entrevistadores pueden presentar diversas pro­ posiciones acerca del mismo tema, dependiendo de su sensibilidad y conocimiento del tópico de la entrevista. k) Situación interpersonal. El conocimiento obtenido es producido por la interacción interpersonal en la entrevista. I) Experiencia positiva. Uná entrevista de investigación bien llevada pue­ de ser una experiencia rara y enriquecedora para el entrevistado, ya que puede obtener nuevas intuiciones acerca de la situación de su vida. La entrevista cualitativa permite buscar información adicional del contexto en el que el entrevistado es cuestionado, cosa que no sucede en las entre­ vistas estructuradas. El contexto es un elemento clave que contribuye en

forma significativa a la comprensión de lo expresado por el entrevistado; hay una relación más estrecha con el entrevistado. Para Babbie (2000:268) “Una entrevista cualitativa es una relación en­ tre un entrevistado y un entrevistador en la que el primero tiene un plan general de investigación pero no un conjunto concreto de preguntas que deba formular con ciertas palabras en determinado orden. En esencia una entrevista cualitativa es una conversación en la que el entrevistador estable­ ce una dirección general y sigue los temas que suscita el entrevistado.” Con esta clara definición podemos darnos cuenta de que hay una di­ ferencia evidente con las entrevistas que se ajustan a un interrogatorio del cual devienen respuestas estrictamente correspondientes a determinada pregunta; esto lo que no ocurre con las entrevistas cualitativas, pues en és­ tas no hay un cuestionario base, hay una guía de temas a tratar, pero eso sí, se busca agotar todos los temas previstos en lo que sería una conversación animada, interactiva y en la que el entrevistado se expresa con libertad, y es aquí justo donde estriba lo esencial en este tipo de entrevista de investi­ gación. Podríamos decir que las primeras preguntas son el hilo conductor de las que vendrán enseguida, por eso conviene que el entrevistador inicie la entrevista con una idea muy clara acerca de los temas a tratar, en especial sobre lo que contienen y significan las primeras preguntas; después de escu­ char las primeras respuestas es necesaria la interpretación de su significado para la indagación general. La conducción de la entrevista se lleva preguntando, escuchando, in­ terprendo e incluyendo sólo pequeñas frases interrogativas que podrían ser algunas como éstas: • ¿A qué se refiere? • ¿Qué significó eso para usted? • ¿Como por ejemplo...? • ¿Le afectó de alguna manera? • ¿Cooperaría nuevamente con ellos? • ¿Usted está dispuesta (o) a intentarlo otra vez? Si después de plantear un tema se hace el vacío, hay que esperar unos se­ gundos más antes de intervenir, de esta manera se obliga al entrevistado a que haga su comentario u opine. Una actitud improcedente por parte del entrevistador es mostrarse sólo como un receptor, un simple escucha que no muestra interés ni encauza el diálogo, con una actitud así, rápido aparecerá el desánimo en el entrevis­ tado. Otra actitud inconveniente es no detener el discurso del entrevistado,

es más conveniente esperar a que termine de expresar la idea completa, sólo hay que estar pendientes para reencauzarlo cuando así lo que amerite, porque el hecho de detenerlo es signo para el entrevistado de que lo que está diciendo no es interesante. En las entrevistas del tipo cualitativo el entrevistador, con el fin de ob­ tener la verdad de los hechos, escucha con atención la versión que le da el entrevistado con base en un objetivo definido por él en un contexto co­ municativo y referencial donde entrevistador y entrevistado están o deben estar en el mismo nivel como comunidad de comunicación. Por tanto, se puede destacar que el entrevistado tiene la supremacía, pues su decir es la esencia del objetivo del encuentro en el que no se pueden pasar por alto los elementos psicosociales y los estrictamente subjetivos derivados de ellos, no manifiestos, pero que contribuyen a la construcción de un sistema de sig­ nificados que son inherentes a la biografía del entrevistado por pertenecer a los acontecimientos vividos por él, y que sin duda han sido experimen­ tados y absorbidos con una orientación e interpretación significativa en su experiencia, donde la subjetividad directa de su discurso es su principal característica, y a la vez su principal limitación. La entrevista cualitativa tiene su mayor sentido en el acto de locución de individuos concretos que por su ubicación social tienen para decir un algo “objeto concreto” que es de interés para la investigación en curso. Las entrevistas cualitativas como técnica en sí son versátiles en cuanto a la combinación que se puede hacer a la vez con otras técnicas, bien pudie­ ra ser la combinación de una entrevista semiestructurada con registro de observaciones in situ. Con la información recogida se da por concluido el proceso de las en­ trevistas cualitativas, a menos que esté previsto reiterarlas porque así estu­ viera previsto metodológicamente. Acto seguido se categoriza o clasifica la información que será base para el análisis, interpretación y teorización. 4.4.1. Grupos de discusión

Dentro de la investigación social, el grupo de discusión es una de sus más representativas técnicas cualitativas, cuya eficacia depende sobre todo del modo en que el entrevistador las haya subjetivado y donde la mediación técnica no estará al margen del sujeto observador del objeto observado, descartando cualquier precepto de preconstrucción, porque en este pro­ ceso sujeto y objeto se complementan para constituirse y construir un solo discurso. En el grupo de discusión la perspectiva en la que se sitúa es en el análisis del discurso “mediante la reconstrucción de los componentes semánticos

de producciones discursivas concretas, recogidas mediante la técnica (en cuestión), para mostrar su estructura” (Canales y Peinado, 1998:288), don­ de lo incluido y lo excluido se muestran en forma recíproca. Por lo tanto, el análisis del discurso no contempla la aceptación sin crí­ tica de un observador interno (sujeto del grupo), sino el análisis previa con­ frontación que se produce a partir de varios observadores internos hasta llegar a una reducción crítica de los contenidos producidos al interior del grupo (discusión social). La técnica de discusión de grupo está al margen de toda estandariza­ ción canónica, su aplicación se centra en el marco de una entrevista abierta o en profundidad y en las historias de vida (2.3.1 y 4.4.2), en las cuales los efectos sociales se reproducen mediante el discurso que articula el orden social y la subjetividad es su predominio. La dimensión grupal parte del yo grupal, yo como parte del grupo social por la identidad que adquiere a partir del grupo, misma que se reproduce en su esencia cuando está y actúa dentro del grupo; por lo tanto, el discurso que se produce es social, con sus significantes connotativos como subjetividad personal y denotativos en sus manifestaciones sociales. En el grupo de discusión se desarrolla una conversación en la que para el investigador prevalecen las locuciones, lo que dicen sus elementos y no la persona como tal. El grupo de discusión es teóricamente artificial, se conforma para conversar sobre un tema dado, “como un trabajo colectivo para un agente exterior (investigador) [...] para producir una situación dis­ cursiva adecuada a la investigación” (Canales y Peinado, 1998:292). Los grupos de discusión no existen como tal antes de la discusión ni des­ pués de ella, se conforman ex profeso, es el investigador el que los conforma para un fin único y temporal en el que la conversación se produce entre igua­ les con el placer de participar; su tarea se da como si se tratara de un grupo de trabajo, pero no lo es. El grupo de discusión se reúne con el fin de generar algo con un objetivo, el que se planteó el investigador con anticipación. La resultante del grupo de discusión se produce recogiendo opiniones pertinentes, donde los sujetos participantes dan sus opiniones al momen­ to de hacer uso de la palabra. Esto nos remite a la concepción que hace Habermas (1989:156) en la obligada lectura de su libro Teoría de la acción comunicativa, que centra su discurso en la concepción del otro como con­ dicionante de toda comunidad de comunicación, por lo tanto, toda con­ versación es una totalidad por lo que desde esta perspectiva de manera individual pierde todo sentido, esto es en sí lo que le da razón al grupo de discusión porque permite en comunidad construir el sentido social en la situación desde donde se genera.

La realización de una investigación mediante grupos de discusión, al igual que mediante otras técnicas, parte de una pregunta conocida como pregunta de investigación y del planteamiento de una hipótesis, con la posi­ bilidad de poder reorientar la búsqueda durante el proceso de la investiga­ ción. De esta manera, y como lo señalan Canales y Peinado (1998:297) “el diseño habrá de abarcar la definición de los siguientes puntos: a) Número total de grupos; b) Variables o atributos que definirían a los participantes en cada uno de ellos; c) Dispersión geográfica de los grupos”. Según estos autores, los puntos citados dependen del modo en que se hayan planteado los objetivos de investigación. Los grupos variarán en número en función de los atributos previstos, porque de ello dependerá poder agru­ parlos tomando como referente la homogeneidad, aunque en sí no hay un procedimiento determinado, por lo que el investigador apelará a su propio criterio para cada caso. La confrontación de esta “muestra” no responde a criterios estadísticos, sino estructurales. Para conformar los grupos se define el perfil de las personas que habrán de participar en los grupos, unidad(es) de análisis, y las variables que para el caso se definan en función de los atributos que para cada grupo se prevean. En la conformación de los grupos se buscan las diferencias de habla bajo la forma de variante, sin que por esto se piense conformarlos desde el antagonismo, por ejemplo, reunir a empresarios y políticos. Es posible hacer combinaciones, excepto cuando se supone que ideológicamente son antagónicos para no llegar al punto de reprimir su decir. Para la constitución de los grupos de discusión existe solo una norma, la cual establece que las combinaciones permitidas han de considerar míni­ mos de homogeneidad y de heterogeneidad, con el primero se mantiene la simetría y con el segundo, la diferencia necesaria en todo proceso de habla (Canales y Peinado, 1998:299). Con respecto al número de integrantes del grupo se estima que como mínimo debe haber cinco y como máximo diez. El tipo de grupo y el tipo de temática son dos elementos que pueden determinar el número más ade­ cuado, pues hay temáticas más complejas que combinadas con el máximo sugerido de integrantes podría hacer complejo el desempeño del investiga­ dor al momento de hacer equitativas las posibilidades de habla. Para la logística de desarrollo de la discusión es conveniente que los inte­ grantes del grupo en conformación no se conozcan entre sí, que no conozcan bien a bien de que se tratará la reunión para evitar la “contaminación”, lue­

go entonces, el factor diversificación de procedencia ayuda a evitar que entre los que van a participar discutan con antelación la temática. El hecho de no conocer las normas para poner en marcha un grupo de discusión (flexibles) traería como consecuencia dar paso sólo a una agrada­ ble tertulia en la que habla el que quiera las veces que quiera y pueda sobre temas diversos, etc. El grupo de discusión como hemos podido apreciar hasta ahora, debe supeditarse a las orientaciones del preceptor (investi­ gador) que es el sujeto que con más claridad sabe lo que busca y cómo encontrarlo. En la interacción entre los integrantes y el investigador se va producien­ do el objeto que a la vez es el objetivo de investigación, la interacción es el fenómeno de estudio y lo que se deriva es el discurso que como objeto pasa a ser objetivo. Respecto del lugar en el que se ha de llevar a cabo la reunión, estos son variados, se busca que sean lugares agradables, acondicionados, tómese en cuenta que los espacios físicos contribuyen porque provocan efectos entre los participantes; un lugar neutro sería lo deseable, así como una mesa de forma redonda para propiciar el encuentro cara a cara, de esta manera, el lugar del investigador desdibuja su posición como de la mayor jerarquía. Desde el inicio el investigador agradece la asistencia de los presentes, expo­ ne el objetivo de la reunión mediante una breve explicación, menciona la te­ mática y la dinámica de desarrollo y, por último, pone en relieve la importancia de la reunión y de la participación, enfatizando la libertad de expresión. Recodemos que los integrantes del grupo teóricamente no se conocen entre sí, durante el desarrollo de la reunión se van a ir integrando como grupo mediante la producción de sus opiniones y el eje es el investigador que, sin embargo, no participa en la construcción del discurso, pues éste lo construyen los integrantes del grupo hablando. La función del investi­ gador es más bien la de director ausente, pero de observador al fin, él sólo va orientando la discusión y concediendo la palabra, sin imposiciones, hay libertad para que los integrantes expresen su decir, lo que piensan, pues no hay censura. Ha llegado el momento de la producción convergente del sentido dis­ cursivo, desde ahora los individuos comienzan a darle sentido al grupo y con su decir, al discurso, como es natural, prevalece la expectativa y algo de angustia. Después de que el investigador ha hecho la introducción, se hace el silencio, esperan que él inicie, pero ya pronto surgirá de entre los inte­ grantes el “aventado”, aquel que querrá desempeñarse como líder, hecho considerado natural; esto no es un inconveniente siempre y cuando no se ponga en contra del grupo.

En caso de que no se presentara desde el inicio el liderato, el investiga­ dor reiterará que pueden iniciar e invariablemente alguien lo hará aunque quizá no con esencia de líder, sino como el más “animado” o desinhibido. El papel del investigador es ir otorgando la palabra, se reitera, nunca el que asiente o disiente de manera verbal o gestual sobre una u otra postura individual o grupal, excepto que la conversación desborde el encuadre del tema propuesto. Después de estas consideraciones el discurso se va a ir construyendo a medida que cada integrante aporte opiniones, de esta manera se dará la producción convergente del sentido en el discurso social en cada uno de ellos. En el proceso, el investigador propone, escucha, respeta, orienta, es el promotor, otorga la palabra, encauza cuando se desborda el encuadre, hasta cierto punto funge como un testigo del trabajo grupal, desliza su personalidad, observa, “deshace los nudos” cuando no hay avance y en un solo punto redundan y ya no se proponen opiniones pertinentes, en este caso interviene abriendo temas conexos y en caso extremo haciendo interpretaciones a manera de articulación resolutiva, siempre, como regla, sin introducir sus posturas, las que pueden estar implícitas en la propia subjetividad. Durante la construcción del discurso con las intervenciones de los in­ tegrantes del grupo, el investigador fue recogiendo mediante anotaciones las opiniones expresadas por ellos. En este momento se está en el punto de hacer la codificación del discurso, junto con otros derivados de discur­ sos construidos por otros grupos pero dentro del mismo proyecto, que en investigación cualitativa se denomina más propiamente dicho, análisis de contenido y, en consecuencia, de los demás procesos tipificados que el in­ vestigador estipule. 4.4.2. Historia de vida

En la diversidad de técnicas de las ciencias humanas, entre éstas las que ocupan las ciencias sociales, está la historia de vida como uno más de sus recursos indagatorios. Las historias de vida tienen en la actualidad un lugar propio por lo que dan a saber y por las posibilidades de intervención que ofrecen a los que eligen este recurso para investigar. Esta técnica demanda algo más que afinar o ajustar técnicas para conocer el procedimiento, re­ quiere entre otras considerar las dimensiones del trabajo de investigación propiamente dicho, el contexto histórico concreto y las formas de discurso que son vigentes en éste. Por otra parte, se hace necesario hacer un anáfisis de las modalidades de comunicación en la sociedad de masas con el fin de

ubicar en ellas lo peculiar de la transmisión oral desde lo colectivo, en vías de hacer una reflexión sobre la intervención social en su conjunto. Las historias de vida se forman por relatos que se producen con una intención: elaborar y transmitir una memoria, personal o colectiva, que se refiere a las formas de vida de una comunidad en un periodo histórico concreto; parten de la intencionalidad indagatoria de un investigador me­ diante la entrevista en el marco de un proyecto. Con esta primera carac­ terización se marca la diferencia frente a otros procedimientos, como las autobiografías, historias biográficas de personalidades, cuentos populares y las tradiciones orales que se producen en y entre la comunidad. Aquí hemos establecido una diferenciación sólo para conocer mejor y no con­ fundir, pero esto no quiere decir que uno deba apartarse del proceso de elaboración de las historias de vida, puesto que son parte del intercambio discursivo que constituye el proceso de investigación. Desde este referente, las historias de vida no existen en la antelación, las elaboran los entrevis­ tados y van tomando “forma” en el transcurso de la investigación, con el referente del objetivo inicial, la información recogida y el límite marcado. Los relatos en las historias de vida cifran su valor subjetivo en lo ori­ ginal como fenómeno social que existe y circula por entre los sentidos de la comunidad. La subjetividad es el elemento facilitador que en este caso permite reconstruir el alcance objetivo. Pero ¿cuál es la utilidad de las his­ torias de vida para la investigación? El hecho de recoger historias de vida mediante la entrevista tiene como sentido recuperar la memoria a través de las narraciones expresadas por los propios actores sociales como fuentes de información oral con la intención de captar sentidos de vida social que por otros medios sería imposible obtener. En las historias de vida los relatos son el decir del entrevistado, las cuales están “marcadas” por la cultura, el nivel cultural, los efectos psicosociales, etc., que son elementos no generalizables; los relatos son únicos, pues aun­ que dos o más relatores se refieran al mismo acontecimiento, de manera invariable se obtendría una versión distinta, que es lo que les da su sentido, por la propia perspectiva. Se trata de “el otro sentido” que tiene un mismo acontecimiento en el plano de lo personal, que no es el de grupo. Volviendo a la pregunta planteada, otra de las razones por las que son útiles, inclusive necesarias, las historias de vida, es porque contribuyen a precisar una intención de orden metodológico al hacer surgir un discurso que sólo de esta manera se construye, el cual conforma una característica propia de una época y que se produce en diferentes escenarios sociales. Se trata de un síntoma que se manifiesta en las teorías sociales como procesos de la propia cultura.

En la actualidad las historias de vida parecen tener una mayor relevan­ cia debido a una revisión profunda de los conocimientos sociales ante la ruptura de códigos culturales e ideológicos anteriores. Por otra parte, en la literatura especializada se denota especial interés en los procesos no sólo de la memoria individual, sino también de la memoria colectiva quizá debido al impacto de los medios masivos de comunicación que más que comunicar tienden a masificar homogeneizando formas de ser, de vivir, pero sobre todo de pensar, con la cual se le resta sentido a la individualidad, a la conciencia de la persona como tal. Este hecho preocu­ pa de manera particular a los sociólogos y a otros profesionales como los antropólogos, que vislumbran un peligro en ello y por esa razón buscan generar redefiniciones sobre la identidad. Teniendo en cuenta dichas tendencias y no sólo los tiempos sino tam­ bién los espacios, las historias de vida son los escenarios de los discursos particulares que surgen y se confrontan con los discursos de los medios masivos de comunicación; a casi nadie nos es ajeno suponer que detrás, incluso al frente de dichos medios, hay intereses muy particulares a los que conviene que las cosas parezcan así, en tanto que las historias de vida integradas en un saber contribuyen a la consolidación de la identidad de la cultura como grupo o sociedad (Santamarina y Marinas, 1998:261). Por el mismo contexto en el que se producen, las historias de vida no son individuales en sentido estricto, pues son la articulación personal de la forma de racionalizar o de explicar el cambio y la transformación social que transmite la personal entrevistada. La aplicación de las historias de vida requiere de la atención al contexto concreto: como son las formas de intercambio y circulación de la memoria de las experiencias, las historias de vida como historia particular son funda­ mentalmente la comunicación de un saber de vida y de experiencia. Así pues, con estos fundamentos podemos afirmar que mediante este recurso de investigación es posible rescatar el testimonio de formas de vida que tienden a desaparecer, por lo que esto implica un compromiso ético, incluso político; rescatar estos testimonios tiene un riesgo, sin embargo, es de suma importancia contar con la posibilidad de que las personas y los grupos que están en los márgenes económicos cuenten su historia. También con las historias de vida se busca dar cuenta no sólo de grupos y poblaciones de determinados segmentos que reflejen la totalidad de una situación concreta, sino hacer además una interpretación de ella. El proceso para investigar mediante historias de vida según Santamari­ na y Marinas (1998:281) se resume en los siguientes procesos: a) Elección del problema y de la perspectiva

b) Diseño de la investigación c) Interpretación de los “datos”(información) En la elección del problema y la perspectiva se acota la pertinencia no sólo académica sino la que comprende el contexto de los sujetos cuya memoria y experiencia se pretende provocar; se define aquí además si las historias en prospecto serán individuales o colectivas. Otro planteamiento que se hace sobre los problemas en proceso de estudio consiste en acotar grupos de po­ blación según las categorías tópicas de la encuesta: edad, sexo, clase, habitat, etnia, como un paso rutinario y no obstructivo para ir a lo concreto en cada tema, “las formas estructurales de relación entre los sujetos, según tales cate­ gorías, en una práctica concreta” (Santamarina y Marinas, 1998:281). Aun cuando la historia de vida toma el relato de un individuo, de ningu­ na manera a éste se le toma de manera aislada, las interrelaciones grupales que se dan al interior (sujeto-sujetos) forman parte de los elementos por lo que se les considera como relaciones integradoras, esto es, como procesos concretos que llevan en sí denotaciones y connotaciones propias de cada grupo por estar presentes desde su constitución hasta el momento mismo en que se les refiere, percibe, o des-vela en el propio discurso. Para el diseño de la investigación se prevé un ordenamiento de la se­ cuencia de las entrevistas a medida que vayan dándose las narraciones, las cuales se producirán en función del aporte de datos de la relación social que se pretende conocer, ya que la serie inicial marca la pertinencia de los entrevistados posibles. Así es como el desplazamiento de elementos socioculturales pasan a formar parte de otros que son parte de la cultura o de sus representaciones, dicho desplazamiento se da por la interpretación conti­ nua de elementos con significado para la comunidad u organizaciones. Como todo proyecto de investigación social científica, aquí se está en el punto de la definición del procedimiento, sin embargo, cuando en función del objetivo se establece como técnica la historia de vida, se estaría en la de­ finición de su direccionalidad, esto es, que al momento de elaborar el guión se establezca su carácter, abierto, cerrado, directivo o no directivo, previen­ do lo que sería ya en la práctica (Thompson, 1988:282). Se recomienda hacer un guión tentativo de las entrevistas considerando, desde luego, el contexto y centrándose en los elementos que los entrevistados previamente señalaron como los más adecuados. Para la aplicación se considerará como predominante lo que se va a escuchar por sobre lo que ya se sabe, aquí ciertas actitudes del entrevistado se preveen como síntomas reveladores, tales síntomas son aquellos que nos dicen algo más aparte del discurso, por ejemplo, la interpretación que se le puede dar a sus silencios, olvidos natu­ rales o intencionales, desvíos tangenciales o distorsiones evidentes.

En la interpretación de los “datos” (información) lo que se va interpretar, desde luego, son los resultados teniendo en cuenta que lo que busca el inves­ tigador es producir su propio discurso partiendo del supuesto de que se está preparando para hacer una interpretación eficiente y sensible de la informa­ ción recogida. Al respecto, sin duda la teoría formativa aporta su parte, sin embargo, nos inclinamos a sugerir que en esta práctica indagatoria, cualida­ des como la capacidad de observación, percepción y dones humanos que se refieren más al sentido empático, sean los que juegan su mejor papel. Son varias las preguntas que el investigador debe resolver en razón del proceso desde el inicio y hasta el final, tales como: ¿A cuántos y a quiénes se va a entrevistar? ¿Se buscarán relatos completos o parciales? ¿Qué medios se emplearán para la transcripción? ¿Con qué técnica se hará el análisis de la información? Al producir el investigador su propio discurso, es decir, el interpretati­ vo con base en una síntesis del repertorio de informaciones recogidas, no quedarán al margen estas dos posibles versiones: 1) hacerlo con un tono pragmático y de experiencia vivida y 2) hacerlo de manera más reflexiva y aunada a la dimensión operativa del proceso de investigación con su fundamentación teórica, esto es, más apegada a la perspectiva metodológica (Santamarina y Marinas, 1998:283). 4.4.3. Estudio de caso

La técnica del estudio de caso es un recurso de investigación valioso; aun cuando existe la falsa creencia de que los resultados que de él se derivan no tienen mucha validez, quizá sea porque sus resultados no son generalizables por la naturaleza misma del tipo de estudio y porque, en consecuencia, no se produce abundante teoría al respecto. La valía de esta técnica se centra en la aplicación de sus recursos y en el manejo analítico de la infor­ mación derivada; lo que le falta para hacerla generalizable lo compensa con la profundidad de la información, por ejemplo, si un investigador se aboca a un caso extraordinario e investiga mediante el estudio de caso, al publicarlo puede suceder que se de la correlación con otros casos muy simi­ lares en donde lo que importa son las variables con las que se relacionaron cada uno de los casos, hasta entonces se confirman o anulan apreciaciones de estos estudios, incluso es cuando hay pauta para iniciar una encuesta o estudio experimental en toda la extensión de la palabra. El estudio de caso para su aplicación toma como unidad una persona, una familia o cualquier otro grupo social, un conjunto de relaciones o pro­ cesos, tales como crisis familiares, el clima laboral de una empresa, una epidemia, las tendencias al divorcio o toda una cultura.

El estudio de caso se puede aplicar de manera combinada con otras técnicas, como observación, observación participante, sondeo de opinión, historias de vida, análisis de contenido, entrevista telefónica. Este tipo de estudio se distingue además por el empleo de datos sacados de otros niveles abstractos, distintos de los puramente sociológicos, incorporando datos de otras órdenes y niveles a sus registros, desde luego con base en un signifi­ cado social. La obtención de la información se obtiene mediante entrevista no estructurada. Al realizar investigación por este medio no hay reglas específicas para delimitar el tema, con mayor frecuencia se eligen cuestiones inusuales, ahora mismo podríamos elegir como estudio de caso el ciclón Wilma que acaba de azotar las playas del Caribe mexicano, centrando el estudio en lo ocurrido en Cancún, Quintana Roo. Se procedería a entrevistar sólo a alguien que nos refiera cómo se dieron los preparativos para salvaguardar las vidas, qué des­ empeño tuvieron los organismos responsables: Cruz Roja, Protección Civil, Cáritas, Policía Preventiva Federal y Estatal, etc., y también se entrevistaría a algunos de los que vivieron el evento, más algunos otros que refieran sus experiencias como consecuencia del evento, y observando los daños a las viviendas y a la infraestructura urbana y turística. De esta manera se podría complementar el estudio con el análisis de toda la información recabada. Una de las posibles derivaciones podrían ser las que se refieran al compor­ tamiento de la ciudadanía una vez que se enteró de lo que estaba por venir, otra, la actuación de los responsables del resguardo de vidas y las actitudes que se derivaron entre la población y las autoridades después del desastre. Como se podrá observar, el estudio de caso revelaría información va­ liosa acerca de comportamiento humano antes, durante y después de un inminente evento como ése, información que incluso tendría una utilidad práctica como medida de prevención para posibles futuros eventos climá­ ticos, también que hubiera un intercambio más estrecho de información entre especialistas que se relacionan con estos eventos y con el estudio del comportamiento humano. En este ejemplo se puede apreciar que la con­ jugación del testimonio de unas cuantas personas en distintos momentos, únicos para ellos porque nunca los habían vivido con tal magnitud, frente a una circunstancia excepcional puede arrojar resultados invaluables. En tanto el comportamiento humano mantenga su relativa impredictibilidad, los estudios de caso seguirán siendo un recurso que exponga al menos el comportamiento vivido en una situación, en un lugar y bajo cier­ tas circunstancias; quizá la población de otra ciudad ante un evento muy similar actúe de forma muy parecida, esto depende, como ya es sabido, de diversos factores y de cómo los vive cada grupo, cada cultura.

La cooperación es un punto significativo en estos estudios; para el mo­ mento de la entrevista se requiere de una gran disposición de parte del en­ trevistado debido a que el interrogatorio va en profundidad, pues mediante preguntas el entrevistador tratará de obtener lo mejor de su versión. Por lo tanto, el establecimiento del rapport también tiene un significado especial, pues un entrevistador abierto sin duda va a cooperar de la mejor manera. Cuando se prevea entrevistar a alguno o algunos individuos como en el ejemplo anterior, se preferirá entrevistar a informantes clave, también se recomienda que al terminar de entrevistarlo se le pidan nombres de otras personas consideradas también como clave para ser entrevistadas con posterioridad, si accede a proporcionarlos estará dando muestras de una mayor cooperación con el estudio (Sommer y Sommer, 2001:249). La información que se recabe del primer entrevistado(s) no deberá con­ frontarse en una primera instancia, sino hasta que concluya la etapa de recolección de información, esto es con el fin de no formarse falsas expec­ tativas de lo que podrá ser el reporte final. Las falsas expectativas pueden deberse a las diferencias encontradas en dos o más relatos de personas que vivieron la misma experiencia. Uno de los principales procedimientos que pueden complementarse con el estudio de caso es el de la observación, y el de observación participante, según sea el caso y según lo determine el investigador, ambos recursos pue­ den proporcionar información valiosa sobre el suceso, individuo, etcétera. 4.5. Encuesta telefónica El universo de este tipo de encuesta está integrado por la población que cuenta con línea telefónica en su hogar. Mediante ésta se pueden obtener datos sobre la población de todo el país, de un estado o municipio, pero siempre sin olvidar que no se está tomando en cuenta la opinión de todos aquellos que no tienen línea telefónica (en México más de la mitad de los hogares carecen de teléfono) y cuya opinión suele diferir bastante de la opinión de la población que sí tiene línea telefónica. Uno de los ejemplos más claros de diferencias entre población general y población con teléfono se puede constatar cuando mediante preguntas se hace la identificación partidista; en las encuestas telefónicas la fuerza de un partido de derecha puede verse favorecida ya que es más probable que las personas que tienen teléfono sean las de la clase acomodada y que pertenezcan a partidos de derecha. Hay quienes dicen que en nuestro país las encuestas telefónicas son muy limitadas (por lo reducido de la población con teléfono en comparación con países como Estados Unidos), sin embargo, con todo y las limitaciones

que tienen, pueden ser de utilidad. No se va a inferir por ellas la intención de voto de cara a alguna elección, pero sí se puede medir, comparando le­ vantamientos similares en distintos momentos, si la opinión de la población ha ido cambiando o se mantiene estable con respecto a una idea o un tema. Sin embargo, algunos temas sobre los que se recoge la opinión de unos y otros no difieren marcadamente. Por otro lado, resulta mucho más econó­ mico el levantamiento de encuestas telefónicas, ya que no se tiene que ir al lugar donde están los posibles encuestados y el diseño y la selección de la muestra también se facilitan. La encuesta telefónica puede ser usada como un segundo paso del cues­ tionario por correo para aumentar la tasa de cuestionarios regresados, cuesta menos que el cuestionario enviado por correo y es particularmen­ te útil para obtener información sobre lo que un individuo o una familia está haciendo (por ejemplo, qué programa de televisión está viendo) en el momento de la llamada. Por lo general, la entrevista telefónica ha de ser breve y superficial para obtener la colaboración del entrevistador. Otra seria limitación es que los estudios llevados a cabo por este procedimiento no representan una muestra aleatoria del total de la población, puesto que, como ya se dijo, no todo el mundo tiene teléfono, y las personas que tienen su trabajo lejos de su hogar son difíciles de localizar por este medio (Selltiz etal., 1980:270). La encuesta telefónica como técnica de “entrevista personal” no alcan­ za el prestigio que tienen otras técnicas de recolección de datos, pues ésta se circunscribe al auge del teléfono que se dio alrededor de los años ochenta del siglo pasado. Sin embargo, este tipo de encuesta se ve limitada de ma­ nera seria porque cualquier muestra de individuos investigables se reduce sólo a aquellos que posean teléfono en su domicilio y con cierto rango económico. Aunque en la última década el número de familias que pueden pagar una línea se haya incrementado en forma considerable, en nuestro caso la cantidad de población sin teléfono sigue siendo notable, motivo por el cual el sesgo también es digno de tomarse en cuenta, sobre todo en fun­ ción del tipo de investigación y de objetivo que se persiga. Ahora bien, considérese que además de los que no pueden pagar una línea telefónica están aquellos otros que por tener una posición más desaho­ gada que la clase media y media alta, pagan una cuota adicional para que su número telefónico no aparezca en el directorio, hecho que también tiene relación con el sesgo cuando la muestra se determina a partir del directorio, a menos que las personas sean elegidas por marcado aleatorio de dígitos. Las principales ventajas de esta técnica se centran en la rapidez con que se pueden hacer las entrevistas, otra ventaja adicional es que la apariencia

física del entrevistador no va a influir en el comportamiento del entrevis­ tado, a quien se le hará más fácil contestar al no tener sobre sí la mirada del entrevistador. Otra ventaja es que se puede combinar con otros medios como radio y televisión para promoverla. En general, representa un costo menor, es más rápida y se puede hacer extensiva la muestra a una mayor área geográfica. Entre las posibles desventajas podrían estar la mayor po­ sibilidad de que el entrevistado mienta, o de hostigamiento de parte del entrevistado a la entrevistadora. Encuestar telefónicamente es una actividad que también requiere de cierta instrucción, porque aunque parezca más sencillo que otras formas de entrevista se requiere saber establecer el rapport, saber hacer preguntas precisas, saber qué decir al entrevistado en caso de dudas, y llevar un con­ trol estricto de las respuestas, así como también reportar a su supervisor cualquier situación extraordinaria. Recientemente encontramos que las personas desde su domicilio están cada vez menos dispuestas a proporcionar cualquier dato que tenga que ver con cuestiones personales, incluso de opinión, cuando no pueden iden­ tificar al entrevistador en forma física ni mediante sus credenciales, lo cual en ciertas comunidades haría impropio utilizar esta forma de encuesta. De manera casi generalizada es en horas de la tarde o de la noche cuan­ do se encuentran en sus domicilios las personas por entrevistar, hecho que también se debe tomar en cuenta para coordinar con los horarios de traba­ jo de los entrevistadores. Por último cabe mencionar un inconveniente procedimental para enta­ blar este tipo de entrevista: las contestadotas e identificadores de llamadas, que lejos de ayudar a establecer contacto, podrían anularlo. Es el propio investigador quien después de un riguroso análisis decide la pertinencia o no de su aplicación y lo hará en función de todas sus po­ sibilidades: estratégicas, económicas, humanas, etcétera. 4.6. Encuesta por correo La encuesta por correo se implementa de modo preferente cuando los in­ dividuos que conforman la muestra se encuentran distantes, cuando no se cuenta con suficientes entrevistadores y cuando, por añadidura, los re­ cursos económicos son escasos. Gomo la encuesta se realiza mediante el envío de un cuestionario estandarizado, estamos hablando de una encuesta estructurada donde todos los destinatarios habrán de contestar las mismas preguntas. En las subsecuentes líneas se evidenciará en lo posible las ven­ tajas y los inconvenientes que presenta utilizar este tipo de encuesta. Aun cuando se utiliza un cuestionario estandarizado al igual que en la entrevista

estandarizada, en sentido estricto no podemos llamarle entrevista porque no se tiene a la vista al entrevistado; esto en sí es una desventaja frente a la entrevista propiamente dicha, sin embargo, la encuesta por correo permite un mayor grado de anonimato, pues basta con excluir del cuestionario el renglón correspondiente al nombre del encuestado, esto se hace con el fin de que encuestado pueda responder con mayor seguridad, y así se le hace saber mediante una carta de presentación que acompaña al cuestionario. La carta en cuestión podría ir en los siguientes términos: México, D. E, a de

2007.

Apreciable encuestado: El objetivo principal por el cual le estamos solicitando su valiosa colaboración, obe­ dece al desarrollo de un proyecto de investigación social encabezado por investiga­ dores del Instituto de Investigación Social de la Universidad Central. El proyecto en cuestión está encaminado a conocer sus puntos de vista acerca de los efectos que produce la carencia de empleos entre las familias mexicanas. Contestar el cuestio­ nario anexo le llevará sólo 15 minutos. En esta ocasión Usted ha sido elegido de manera aleatoria a partir del directorio telefónico con la esperanza de que conteste el cuestionario y se sirva devolverlo en el sobre timbrado que le estamos enviando. Sin duda, su colaboración es un recurso invaluable para los ñnes que se persi­ guen en este proyecto, y no es necesario que anote su nombre en el cuestionario. En la medida en que se conozcan los problemas a fondo desde sus causas, se podrán hacer propuestas para su solución. Agradezco de antemano su valiosa colaboración, reciba un sincero saludo. Atentamente L. S. Armando Reyes García Investigador en Jefe del proyecto US. U.C.

Tómense en cuenta los siguientes puntos: antes de enviar la carta asegú­ rese de plasmar su firma con tinta original, evite el facsímil. Verifique que

el número de hojas del cuestionario estén completas y que sean legibles. Para evitar voluminosidad, prevea que el cuestionario sea impreso en hojas por ambas caras. Asegúrese también que el sobre de devolución contenga los datos del destinatario y los suyos como remitente, así como el timbre postal. Una de las principales desventajas de la encuesta por correo la repre­ senta su carácter impersonal, el cual se pone de manifiesto en el bajo índice de devolución, situación que se abate enviando un porcentaje mayor al determinado en la muestra para “nivelar'' el total de ésta con los envíos ex­ cedentes. O tra desventaja evidente es la lentitud del proceso, pues la devo­ lución de los cuestionarios se llev a su tiempo; al respecto habrá que marcar una fecha límite para la recepción de los cuestionarios. La no devolución puede obedecer a las siguientes razones: que el destinatario mande a la ba­ sura el cuestionario, que le gane la desidia, que olvide devolverlo, etcétera. Sommer y Sommer (2001:179) consideran que la tasa de devolución de cuestionarios en este tipo de encuesta oscila entre 10 y 40%, por lo que sugieren que se envíen de tres a cinco veces más cuestionarios de los estima­ dos en la muestra. El porcentaje de devolución está en función de la menta­ lidad que prevalece entre la población respecto de este tipo de encuesta. El tema central de la encuesta podría ser una causal de devolución, sin embargo, como ya se señaló, la mentalidad podría ser la prevaleciente; cuando el índice de devolución es bajo y no se tomaron las medidas pre­ cautorias, el sesgo sería el problema en cuestión. Hay dos formas probables de reducir el índice de no devolución: una, difundir a través de los medios masivos de comunicación los objetivos de la encuesta, invitando a la población a colaborar; otra, enviando un recorda­ torio para que devuelva el cuestionario. Estas dos cuestiones están a criterio del responsable de la encuesta, mismas que podrían depender del tiempo disponible y de los recursos asignados al proyecto. La elaboración del cuestionario que se envía, por demás está decir, debe ser muy cuidadosa en primer lugar buscando, sobre todo, la claridad de las preguntas. Tómese en cuenta que el encuestado no va a tener al in­ vestigador a la mano para pedirle que le esclarezca las preguntas; a causa de no entenderlas puede contestar de manera errónea o dejar el espacio en blanco. Otro punto importante a considerar es la concisión para ir al punto central y sólo incluir las preguntas que se necesitan; sobre este tema es posible que por descuido se incluyan dos preguntas que en el fondo se refieran a lo mismo, pero que están planteadas de diferente manera o, el caso contrario, que una pregunta abarque más de una y que, por lo tanto, se puedan elaborar en realidad dos o más preguntas. Para estructurar el

cuestionario en su totalidad remítase al inciso (6.1.5) donde se abunda so­ bre diversos aspectos de este instrumento. Este tipo de encuesta representa ciertas ventajas frente a la entrevista personal, en opinión de Ander-Egg (1995:247) las principales son las que enseguida se citan: • Menor costo en relación con la entrevista y otras técnicas de recolección de datos. • Con igual cantidad de recursos económicos se puede abarcar una ma­ yor área geográfica y alcanzar un mayor número de personas (no hay entrevistador que deba trasladarse de un lugar a otro y que debe inte­ rrogar a personas de manera individual). • Menores gastos de personal, tanto de adiestramiento como en el trabajo de campo, que en este caso se reduce al mínimo. • Menor tiempo para llegar a un mismo número de encuestados. • Mayor libertad en las respuestas, por cuanto es posible mantener su anonimato. • Menor riesgo de distorsiones producidas como consecuencia de las in­ fluencias provenientes del entrevistador (aspecto personal, actitudes, opiniones, comentarios). • Permite a los sujetos encuestados un mayor tiempo para reflexionar an­ tes de responder las preguntas. Por cuanto hace a las desventajas, este mismo autor nos refiere las si­ guientes: • Riesgo de un elevado porcentaje de cuestionarios no respondidos, lo cual puede disminuir en forma notable los resultados, pues es probable que las personas que no responden tengan opiniones y comportamien­ tos diferentes de aquellas que responden. • Exclusión casi sistemática de quienes no saben leer o escribir, lo que en ciertas investigaciones realizadas en grupos o comunidades de elevada tasa de analfabetos falsearía totalmente la muestra y excluiría de modo sistemático a grupos marginales o periféricos. • Imposibilidad de ayudar al informante con explicaciones complemen­ tarias cuando no ha comprendido las preguntas o instrucciones. • Dificultad para realizar el control y la verificación de la información. • Imposibilidad de solicitar aclaraciones o precisiones complementarias en relación con las preguntas formuladas cuando existen dudas a pesar de las instrucciones escritas. • Recepción tardía de muchos cuestionarios remitidos después de la fecha indicada, y en consecuencia no son utilizables.

Toca al investigador poner sobre ia balanza las ventajas y desventajas que le representa en un momento dado elegir esta técnica de encuesta para sus propósitos, pues como ya se describió, es cuestión de ir analizando uno a uno los pros y los contras para definir la técnica de recolección de datos más adecuada, ya decíamos que en la disponibilidad de entrevistadores, tiempo y costo está la respuesta. 4.7. Entrevistas asistidas por computadora En la actualidad a nadie es ajeno el avance científico y tecnológico, en particular por la contribución que han hecho las tecnologías al desarrollo del conocimiento. En las ciencias sociales la computadora personal es una herramienta que contribuye en todos los procedimientos del proceso de in­ vestigación. En este apartado serán descritas algunas técnicas de entrevista asistidas por computadora, en el entendido de que para cuando esta obra vea la luz, probablemente ya harán aparecido otras nuevas técnicas. La entrevista asistida por computadora corresponde a las encuestas de­ nominadas electrónicas debido a las más recientes innovaciones diseñadas para cuestionarios autoadministrados, los cuales son contestados con el apoyo de la computadora. Son hasta ahora seis las técnicas identificadas para entrevistar con esta modalidad: Entrevista vía internet

Este método consiste en colocar el cuestionario con ayuda del idioma de hipertexto en una página de la web como una forma. Las respuestas serán transferidas de manera automática al servidor del investigador donde él las puede analizar estadísticamente. Para estas tareas hay también programas especiales como Infopoll. La desventaja que aquí se evidencia es que la en­ cuesta restringe a las personas que no tienen equipo y/o habilidades para poder participar en ella. Las principales ventajas son menor costo y ahorro de tiempo y energías. Entrevista telefónica asistida por computadora

La forma en que se realiza este tipo de entrevista es el siguiente: mediante un programa se instruye a la computadora para que elija al azar un núme­ ro telefónico y lo marque. El entrevistador se ubica frente a la computadora con un teléfono de manos libres. En la pantalla del monitor se encuentra una introducción que dice algo como lo siguiente: “¡Hola, mi nombre es..., pertenezco a la Cámara Nacional de Comer­ cios en Pequeño, estamos realizando una encuesta sobre hábitos de compra de golosinas. De manera anticipada le doy las gracias por atender la llama­

da, espero que me conteste las preguntas que le voy a hacer a continuación: ¿está de acuerdo en que le haga la entrevista?” Si el respondiente acepta ser entrevistado, comienza el entrevistador leyendo las preguntas que están en la pantalla, una a una y teclea de inme­ diato las respuestas hasta agotar el cuestionario, mientras, una computa­ dora central almacena las respuestas. Es mucho más conveniente que sean preguntas cerradas, incluso que ya estén codificadas. Esta técnica se hace cada vez más extensiva, con las siguientes limitan­ tes: sólo se podría entrevistar: 1) a quien está en casa en el momento en que la computadora eligió aleatoriamente; 2) a quien cuente con teléfono en su casa; 3) a quien conteste y esté de acuerdo en que lo entrevisten, ya que en la actualidad en las grandes ciudades se desconfía de las llamadas de extraños que hacen preguntas, algunas de ellas personales y de hábitos y costumbres. La técnica que nos ocupa, sin embargo, la emplean investigadores, aca­ démicos, investigadores de empresas de encuesta, sectores de gobierno y el sector empresarial, bancos, aseguradoras, etcétera. No podía ser de otra manera, el uso de las computadoras ha irrumpido en todos los ámbitos de la investigación, ahora incluso en casi todas las tareas de encuesta, pues son muy útiles desde la conformación de cuestionarios, revisión de prue­ bas, manejo de datos resultantes de la entrevista, pasando por la capaci­ tación de los entrevistadores, supervisión del proceso, codificación, entre otras actividades. Las ventajas saltan a la vista: un mejor ordenamiento, control y proceso, con menos errores, pero sobre todo que hay un ahorro considerable de personal y costos en dinero. Además de las ventajas señala­ das, las encuestas telefónicas asistidas por computadora preparan en forma automática los datos para su análisis debido a que el entrevistador puede comenzar el análisis de los datos desde antes de concluir la fase de aplica­ ción de entrevistas telefónicas, con lo que puede tener un avance parcial de los resultados e ir conociendo las tendencias de lo que pudiera ser un resultado final. Con la aplicación de las tecnologías computacionales a las tareas de encuesta, el investigador tiene ante sí a un aliado invaluable que estimula la progresión de sus proyectos de investigación (Babbie, 2000:248). Encuesta personal asistida por computadora

Esta técnica consiste en entrevistar personalmente apoyándose en la com­ putadora. El entrevistador inicia el interrogatorio leyendo en su lap top las preguntas y registrando en ella inmediatamente las respuestas, en lugar de hacerlo sobre formatos de papel; tiene la gran ventaja de no tener que transcribir las respuestas, ya que al momento del vaciado se pueden come­

ter errores, a la vez que ya quedan registradas, también quedan en el có­ digo determinado con antelación. Tiene todas las ventajas que representa una entrevista personal, tales como observar el estado en que encuentra el entrevistado, en especial sus actitudes ante el interrogatorio. Autoentrevista asistida por computadora

La autoentrevista asistida por computadora tiene la particularidad de que el entrevistado recibe un correo electrónico que trae un archivo adjunto en el que va a encontrar el cuestionario, lo contesta y lo devuelve por el mismo conducto; el investigador reúne todos los cuestionarios devueltos y procede a hacer el cómputo de las respuestas. La desventaja que presenta esta técnica consiste en que presenta un alto índice de probabilidad de no respuesta. Entrevista con registro de respuesta por tonos

La recolección de datos con la entrada por tonos es una técnica más comple­ ja para quienes no hayan tenido la experiencia de ser entrevistados por este medio. El proceso comienza con una llamada del entrevistado a la institu­ ción que realiza la encuesta, particularmente con el investigador, quien le irá haciendo una a una las preguntas computarizadas, el enttevistado i'esponde oprimiendo determinadas teclas de su teléfono, por ejemplo, si la respuesta es SI, marque 1; si la respuesta es NO, marque 2; si no conoce el dato o usted no está seguro, marque 3. Así, de esta manera automatizada las respuestas van quedando registradas en el sistema diseñado para tal propósito. Una variante de esta técnica es que el sistema prevea el reconocimiento de voz y en lugar de dar las respuestas mediante el teclado de su teléfono dé sus respuestas de manera oral, en cuyo caso el sistema acepta las respuestas de esta manera. Entrevista asistida por palm

Otro recurso tecnológico que puede agilizar el trabajo de recolección de datos al momento de la entrevista es la palm, la cual presenta ventajas tales como el envió de información en tiempo real via internet, puesto que de esta mera se evita volver a capturar la información recogida; otra ventaja de este recurso consiste en disponer en cualquier momento de la informa­ ción, por lo que se puede estar monitoreando el trabajo de los entrevistadores por este medio. Referencias Ander-Egg, Ezequiel. Técnicas de investigación social. 24 ed. Buenos Aires, Lu­ men, 1995. (Colee. Política, servicios y trabajo social).

Babbie, Earl. Fundamentos de la investigación social. México, International Thomson Eds., 2000. Bleger, José. Temas de psicología (Entrevistay grupos). Buenos Aires, Eds. Nueva Visión, 1985. Canales, Manuel; Peinado, Anselmo. “Grupos de discusión”. En: Delgado, J. M.; Gutiérrez, J. Métodos y técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales. 2 ed. Madrid, Síntesis, 1998. Gubrium, Jaber F.; Holstein, James A. (Eds.) Handbook of interview research: context and methods. London, Sage Pubis., 2002. Habermas, Jürgen. Teoría de la acción comunicativa. Complementosy estudios pre­ vios. Madrid, Taurus, 1989. Ibañez, J. “Cómo se realiza una investigación mediante grupos de discu­ sión”. En: García Ferrando, M.; Ibáñez,J. Alvira. El análisis de la realidad social. Métodosy técnicas de investigación social Madrid, Alianza, 1986. Kvale, S. InterViews: an introduction to cualitative research interviewing. Sage, Thousands Oaks, Calif., 1996. Martínez Miguélez, M. Cienciay arte en la metodología cualitativa. México, Tri­ llas, 2004. Santamarina, C., Marinas, J. M. “Historias de vida e historia oral”. En: Delgado, J. M.; Gutiérrez, J. (Coords.) Métodosy técnicas cualitativas de in­ vestigación en ciencias sociales. 2 ed. Madrid, Síntesis, 1998. Selltiz, Claire et al. Métodos de investigación en las relaciones sociales. 9 ed. Ma­ drid, Rialp, 1980. Sommer, Barbara; Sommer, Robert. La investigación del comportamiento: una guía práctica con técnicas y herramientas. México, Oxford University Press, 2001 Thompson, P La voz del pasado. Historia oral. Valencia, Alfons el magnánim, 1988.

Las modernas encuestas que utilizan la entrevista como su principal me­ dio de recolección de datos e información suelen ser llevadas a cabo por investigadores partiendo del hecho de que los entrevistadores son quienes formulan las preguntas al entrevistado, y quienes registran las respuestas en lo general. El valor de las respuestas que por este medio se obtienen depen­ derá en gran medida de la forma en que fueron preparadas y planteadas, así como del estado de ánimo del entrevistado, entre otros factores. Este capítulo se centra en la consideración de aquellos aspectos relativos a la preparación y realización de la entrevista, ya que si una entrevista está debidamente planeada y organizada, podríamos decir que en buena medi­ da se tiene garantizado el éxito de la misma. Desde luego que la capacidad y habilidades del investigador y de los entrevistadores en este proceso jueEl proceso que se describe en este apartado no es holístico en cuanto a las actividades o funciones de todos los tipos de entrevista, digamos que la descripción del proceso que se encuentra en el siguiente cuadro correspon­ de a las etapas más generales de la entrevista pudiendo haber variantes, El proceso en cuestión, aunque se presenta como un proceso operativo con tareas y funciones definidas por separado, en realidad están tan ligadas unas con otras que ni siquiera podríamos llamarles etapas o pasos, por ejemplo, si al principio se habla de la definición del objetivo, no hay porque no replantearlo al momento de la entrevista o al momento de elaborar el informe final por ser un tema que permea todo el proceso, dicho en otros términos, el investigador tendrá presente el objetivo a lo largo del proceso de la investigación, mismo que se representa y describe enseguida: Proceso operativo de la en trevista de investigación

Delimitación de la muestra/elección de prospectos Elaboración del cuestionario/guía de entrevista Elaboración de escalas y niveles de medición Preparación de la comunidad Concertación de la entrevista Preparación de la documentación Supervisión y control de las entrevistas La entrevista: rapport, cima, cierre Registro de respuestas/discurso Después de la entrevista Codificación/clasificación Análisis de datos/información Interpretación de los datos Comprobación de hipótesis Resultados/informe final 6.1.1. Definición del objetivo

Como en toda investigación científica, definir el objetivo es un punto cen­ tral que sirve de “guía” para no desviar ninguna de las actividades, por lo que el investigador lo tendrá presente durante todo el proceso de la investigación. esto es. ninguna actividad se aparta de él.______________________ Definir el objetivo de la investigación significa tener claridad perfecta sobre lo que se va a lograr con la investigación y a buscar mediante las entrevistas, que es justo en este caso, lo que está considerado indispensable para lograr los fines propuestas. Desde el inicio, al momento de hacer el diseño del proyecto en sí, ya hay una pregunta de investigación que es la base para conformar el objetivo. La pregunta de investigación deriva del planteamiento del problema, en el objetivo, se señala el punto al que se quiere llegar en el referente del planteamiento del problema y de la pre­ gunta de investigación. Con cierta frecuencia se hace necesario derivar objetivos específicos del objetivo general. Un objetivo de investigación (general) precisa de ser acompañado de objetivos específicos cuando presenta un alto grado de ge­ neralidad o de abstracción. Tanto el objetivo general como los específicos señalan el punto al que se habrá de llegar. Un “buen'5 proyecto siempre va a contener un objetivo claro y preciso, que no da lugar a dudas, que no presenta ambigüedad en sus términos, a cualquier colega le quedaría muy

claro qué se pretende alcanzar con las encuestas que mediante entrevistas se van a realizar. No hay dudas en principio para el investigador seguido del patrocinador del proyecto acerca de las pretensiones. Aquí cabe a la medida la siguiente expresión popular que reza: “Lo que bien empieza, bien acaba55, así, si desde un principio se da por asentado un objetivo de investigación claramente definido, se está en el camino de llegar al puerto con éxito. 6.1.2. Capacitación del entrevistador

Acerca de la preparación del entrevistador, Binham (1973:187) opina que “es de máxima importancia... Si se le encomienda la realización de entre­ vistas sin una preparación adecuada, resulta una pérdida de tiempo. Inclu­ so poseyendo varios años de experiencia en materia de entrevistas, necesita recibir una instrucción especial”. Al saber qué tipo de entrevista se va a aplicar, desde ese mismo momento también se deberá definir aunque sea de manera tentativa la magnitud de la aplicación, esto es, se debe considerar cuántas entrevistas se harían, porque en función de este número se determina el número de entrevistadores y su preparación, y habrá que dar respuesta a los siguientes cuestionamientos: ¿quién(es) los van a capacitar?, ¿dónde se les dará la capacitación?, ¿qué tipo de información deben conocer?, ¿en qué fecha deberán estar capacitados?, ¿con qué materiales se va proporcionar la capacitación? Estos son los cues­ tionamientos más previsibles del caso. La preparación del entrevistador debe tomar la siguiente directriz: pri­ mero con entrevistas abiertas por ser de una labor más compleja. Entre los tópicos que debe comprender la capacitación del entrevistador está el relativo a sus capacidades comunicativas partiendo del hecho innegable de que en toda entrevista se hace necesario el despliegue de capacidades para saberse relacionar, entendidas dichas capacidades como parte de un sistema interactivo, el cual se requiere con mayor énfasis en las entrevistas cualitativas, en el entendido de que hay situaciones en el proceso de entre­ vista que pueden estar presentes en todos o casi todos los tipos de entrevista y que su variabilidad va a estar en función del tipo de relación que se esta­ blezca entre los participantes, de ahí la importancia de que el entrevistador cuente con una preparación adecuada. Entre las habilidades comunicativas que se requieren del entrevistador está saber abrir los canales para establecer el rapport, que se considera un rango temporal clave para establecer el flujo comunicativo, pero que sin embargo se va a llevar a lo largo de toda la entrevista. Con estos aprendi­ zajes llevados a la práctica, previos a la entrevista, se pone al entrevistador

en una condición más ventajosa en cuanto ai desarrollo de competencias lingüísticas, incluso semióticas, mismas que como ya se señaló lineas atrás, se van a manifestar durante el desarrollo de toda la entrevista. La capacitación es en principio un punto ele difícil definición, pues siem­ pre se idealiza al entrevistador perfecto, no obstante, hay que intentarlo. Como en cualquier otra encomienda de relevante importancia, empezaría­ mos señalando que debe tratarse de un individuo de buen nivel intelectual, el concepto “buen” nivel es relativo, podríamos decir con estudios profesio­ nales medios o altos, con una cultura general evidente, que conozca el ám­ bito social donde habrán de levantarse los datos, incluso podría señalarse la edad requerida, así como el sexo, esto último debido al contexto en que se harán las entrevistas, mas no como un factor discriminante. En ocasiones se busca que los entrevistadores tengan cierta similitud con los prospectos, así, por ejemplo, si se trata de adultos mayores, pues que quienes los entre­ visten tengan esa característica en lo posible, o si se trata de personas de determinada religión o etnia, también, pues sería idéntico el requerimien­ to. Sin embargo, no todos los autores coinciden con esta postura, se piensa que un entrevistador cumple con su función de la mejor manera si está ca­ pacitado de manera adecuada y en este sentido debe ser capaz de cumplir su encomienda sin mayores problemas, no importando las características de los entrevistados, esto es, se da por hecho que su capacidad, en este caso, su nivel de capacitación, le será suficiente para realizar la entrevista, pero sobre todo que estará en las mejores posibilidades de sortear los problemas que llegaran a presentársele. Una de las tareas a considerar en un plan de desarrollo de investiga­ ción vía entrevista es la instrucción de los entrevistadores, tanto sobre los procedimientos generales de la entrevista como sobre los problemas específicos a resolver mediante el interrogatorio. Al entrevistador debe proporcionársele un manual de instrucciones en el que se expliquen los objetivos de la investigación y el significado de cada una de las preguntas. Asimismo se considerarán medidas para lograr una cuidadosa supervi­ sión de las entrevistas realizando comprobaciones para asegurarse de que los entrevistadores no tergiversen la información, verificando la consis­ tencia de datos ya recogidos. Como cada investigación es diferente, aun cuando se cuente con entre­ vistadores que hayan participado en alguna otra, es absolutamente esencial proveerlos de una capacitación en lo particular, esta práctica corresponde a cada nueva encuesta. Es difícil señalar ahora el tiempo que se requiere para esta etapa, tal preparación dependerá del tamaño de la muestra, de la naturaleza de la encuesta y de la experiencia relativa de los entrevistadores.

Para la capacitación comiene calcular el tiempo de duración en cada pro­ yecto, considerando el necesario para la parte teórica y para la práctica. La capacitación en su inicio comprenderá información general acerca de la naturaleza de la encuesta, en particular del objetivo que se busca alcanzar. Los entre\istadores deben conocer con certeza qué es lo que bus-" can, cómo lo van a lograr y a quiénes involucra el estudio. En la medida en que se conozcan esta información y las implicaciones que del estudio se podrían derivan con su eficiente colaboración, ellos se pueden tomar conciencia y comprometer su tarea. Entre la información que debe conocer está la correspondiente al pro­ cedimiento para obtener la muestra, las implicaciones de tales o cuales preguntas, cómo resolver algún imprevisto, más aún, qué actitudes tomar frente a posibles posturas del entrevistado, cómo llenar los cuestionarios y la documentación anexa, etc. Sobre todo hay que ubicar la labor del entrexistado dentro del proyecto, cuál es la relevancia de su tarea en él, y por qué conviene que conozca la secuencia del proceso del proyecto en su desarrollo, por lo tanto, y siguiendo lo marcado en el cronograma, cono­ cerán el tiempo disponible para hacer las entrevistas que le correspondan. Sería conveniente que el investigador responsable de la encuesta prepare un documento con los lincamientos generales para ser analizados durante la capacitación, porque esos serán los que habrán de seguir para realizar las entrevistas. La capacitación del entrevistador es una labor de máxima importan­ cia previa al momento de la entrexista, en caso contrario representará no solo pérdida de tiempo y recursos, sino el fracaso mismo de la inves­ tigación, pues de ellos depende recoger la información u opiniones más pertinentes para el mismo. En las encuestas de opinión por lo general se opera bajo el establecimiento de muestras numerosas que se obtienen mediante métodos estadísticos, lo que en consecuencia involucra también un mayor número de entrevistadores, es ahí donde se preverá capacitar en la teoría y en la práctica. En la literatura especializada es común encontrar una serie de suge­ rencias y recomendaciones para la instrucción de los entrevistadores (Binham et a i , 1973:118). (Manzano et al., 1996:21), (Ander-Egg, 2003:113), sus autores coinciden en señalar que una instrucción puramente teórica es insuficiente, ya con anterioridad señalábamos la conveniencia de acompa­ ñar la parte teórica con la práctica, la combinación de ambos recursos se puede ver consolidada en una filmación que proyecte lo que en la práctica fue una entre\ista simulada para que de esta manera la persona que se ha capacitado pueda verse en ella y analizarse por el instructor y el resto de

los integrantes del grupo involucrados en este proceso. Cabe señalar que cuando los involucrados se ven en la filmación se muestran confundidos al escucharse y verse, sin embargo, son los primeros en aceptar cuando han cometido errores, esta práctica es considerada como muy aleccionadora (Binham et al, 1973:123). Otra técnica de enseñanza consiste en acompañar la teoría con la si­ guiente práctica: el instructor adopta el papel del entrevistado y el alumno, en este caso, adopta el papel que en el futuro próximo va a desempeñar, el de entrevistador, y en el transcurso de la entrevista (simulada), el instructor le va corrigiendo los errores que vaya cometiendo. En esta misma práctica, los papeles se pueden invertir, el instructor pasa a ser el entrevistado y ahora el alumno es el entrevistado, esta forma de enseñanza también es aleccio­ nadora, pues le da al futuro entrevistador la oportunidad de experimentar desde dos ángulos la misma situación. A esta mecánica de instrucción se le conoce como “entrevista figurada55. La ventaja de ésta es que no hay nada que perder y en cambio sí mucho que aprender. Tener una profesión no es suficiente para ser capaz de realizar una en­ trevista de investigación, el hecho requiere de cierta preparación ex profeso ^ por lo que se deben considerar ciertas característica en principio: un ni­ vel intelectual adecuado, una cultura general amplia, y experiencia vivida en diversos medios sociales; tales características implican que el candidato tenga una edad mínima aproximada de 25 años. Gubrium y Holstein (2002:721) sugieren que el candidato a entrevista­ dor preferentemente sea una persona que pertenezca precisamente al gru­ po que va a encuestar, desde luego esta característica se podría considerar aunque no a pie juntillas, pero sí es relevante en cuanto se debe saber a quién se le va a preparar para tan delicada labor. Se va a capacitar a personas que tengan la motivación y el interés para la investigación y en particular, por los resultados que se vayan a obtener de ese contacto personal, así que estamos hablando también de una persona que se interesa por los “otros55y por lo que se pueda mejorar a partir de los resultados de la investigación. Un candidato a la capacitación habrá de serlo también aquella persona que goce de buena salud, que su carácter sea afable, le guste conversar, que sea prudente en sus comentarios, discreto, perseverante, etcétera. Por cuanto se refiere a sus conocimientos, es decir, a su preparación para realizar la entrevista, es el punto en el que ahora nos vamos a centrar. Varios expertos en investigaciones sociales hacen notar que es necesario capacitar a quienes van a realizar entrevistas aun cuando es difícil precisar una pedagogía para capacitar a quienes van a realizar entrevistas eficaces,

sobre todo para quienes no han sido preparados ni tienen experiencia en esta tarea. Consideramos que, en principio, se debe capacitar a personas que ya tienen experiencia en la investigación, aun cuando no hayan hecho entre­ vistas; me refiero a quienes conocen las etapas del proceso. Una práctica que puede ser recomendada para este fin es preparar un manual descriptivo para el entrevistador en el que se describa, a manera de diagrama de flujo, las etapas del proceso de la entrevista, acompañado de la explicación pormenorizada de dicho proceso; darlo a leer a los prospec­ tos: después concertar una cita con ellos para reunirse y comentar la infor­ mación del manual, y ampliar la información aclarando dudas y haciendo precisiones. En esta sección no habrán de tratar los temas de contenido de la entrevista, sino las formas en que se harán las preguntas y qué hacer o decir ante posibles cuestionamientos por parte del entrevistado. Sobre los pormenores de la iniciación de la entrevista, se debe instruir sobre la do­ cumentación que debe preparar el entrevistador, siempre siguiendo las ins­ trucciones que se encuentran especificadas en la Guía de entrevista. Para el desempeño de la iniciación y sus detalles de trato hacia los entrevistados es conveniente que esto se trate en forma de discusión de grupo haciendo demostraciones prácticas simulando la entrevista como tal. Cuando se esté considerando que las entrevistas sean grabadas, evidentemente es necesa­ rio enseñar a los prospectos a manejar la grabadora; enseguida, también en forma grupal, analizar la grabación para detectar posibles errores. Si ade­ más de la grabación sonora, se filma, habrá más elementos para comentar y retroalimentar el contenido de la sesión. Aunado a lo anterior, como una estrategia didáctica adicional, se puede complementar la lección con lectu­ ras previas para ser discutidas en grupo. La forma de evaluar el curso de formación de entrevistadores puede ser teórico-práctica. La teoría mediante un examen escrito; la parte práctica puede ser con una entrevista en el salón de clase o una entrevista fuera de él, ambas supervisadas por el responsable del curso. En ambos casos, la entrevista en el salón de clase y la entrevista fuera de él, como formas de evaluación deben ir acompañadas de la propia reflexión, sobre todo reco­ nociendo para sí mismo si se cometió algún error; de esta manera el futuro entrevistador puede avanzar en su aprendizaje. Uno de los principales obstáculos a vencer para el prospecto es el temor, la inseguridad, sobre este aspecto no es mucho lo que se puede resolver en el aula, pues es con habilidad y práctica con lo que se adquieren los recur­ sos faltantes. Algunos especialistas apuntan que la entrevista es un arte, sólo que en este caso no puede haber arte sin conocimientos de base.

En realidad no se deben ponderar estrategias ingeniosas para el mo­ mento de entrevistar, siempre será mejor prepararse adecuadamente para tan delicada labor, porque abordarla únicamente con buenas intenciones y entusiasmo sólo asegura el fracaso y con él no sólo se demerita la inves­ tigación debido a los resultados infructuosos, sino que también la imagen del propio entrevistador y de la institución u organización que representa, además de cerrar la puerta para futuras entrevistas. La entrevista como un proceso en un proyecto de investigación requiere de considerar entrevistadores altamente capaces. Dependiendo de la magnitud del proyecto podría requerirse un determinado número de entrevistadores. Un plan bien definido para la capacitación da inicio con la selección de los candidatos, comenzar por aplicarles un examen diagnóstico sería una estrategia adecuada; mediante dicho examen se debe identificar: nivel de conocimientos sobre la práctica de entrevista, habilidades comunicativas, capacidad de retención, atención, entre otras. Lo anterior va acompaña­ do de recursos tales como buena dicción, personalidad, carácter decidido. Aparte del examen escrito, es pertinente un examen en la práctica simulan­ do una entrevista en la que el responsable de la capacitación pueda identi­ ficar las características cognoscitivas, culturales, psicológicas, así como sus habilidades comunicativas y protagónicas. Entre el investigador que proyecta, planea y dirige una investigación y la realidad investigable, está el entrevistador que investiga directamente en ella; de esta manera el entre\istador se convierte en un elemento clave imprescindible que va a recoger los elementos de la realidad, según el decir de los entrevistados: objetividad o subjetividad. Que el entrevistador sabrá recoger y registrar pareciera que es cosa simple, algo así como llegar, pre­ guntar, registrar respuestas y se terminó, esto no es así de simple. Indepen­ dientemente del trabajo previo de gabinete, para el momento mismo de la entrevista los entrevistadores habrán de tener esa sólida preparación, pues de poco serviría que la planeación previa estuviera debidamente realizada y que los entrevistadores por esa falta de capacitación echaran por tierra los resultados. Luego entonces, pártase del hecho de que la capacitación, incluso el adiestramiento, son parte del proceso y son ineludibles para su culminación. La capacidad para realizar una entrevista depende en cierta forma de una cualidad comunicativa innata y de la personalidad, sin embargo, como nadie nace sabiendo, una entrevista “perfecta” va a depender en buena medida de la preparación y experiencia del entrevistador. Abordar una investigación considerando que entre los recursos huma­ nos disponibles se cuenta con entrevistadores altamente capacitados sería

tanto como estar en el punto ideal de la cuestión, sin embargo esto no es siempre así, y desde luego improvisar sería dar paso a los errores, por lo general lamentables, puesto que estos se habrán de reflejar en los datos y por consecuencia lógica, en los resultados finales; en pocas palabras, la investigación estaría en gran peligro. En realidad no es común encontrar difusión sobre cursos expresos para capacitación de entrevistadores, cuando más, hemos sabido que ante la inmi­ nencia de una próxima magna encuesta se están dando pláticas para “capa­ citar a los entre\istadores”, donde se les va a “preparar” acerca de los detalles estratégicos y procedimetales. Finalmente, podemos apuntar que la experiencia del entrevistador, su trato hacia el entre\istado, su autoridad frente al acto mismo de entrevistar y su capacidad para adaptarse a cualquier circunstancia son cualidades indispensables que le harán muy provechoso su desempeño en la investi­ gación. 6.1.3. Contacto con líderes/prospectos____________________

Cuando la investigación que se va a realizar considera a sujetos de una comunidad con la cual el investigador no tiene relación y, por lo tanto, desconoce a sus integrantes, procede comenzar por abordar a sus lideres para que por su intercesión se dé una apertura hacia la comunidad, sobre todo cuando el número de prospectos de entrevista pueda ser significativo, ahora bien, si los prospectos de entrexista son en número reducido, podría intentarse el abordaje de manera directa, sin líderes de por medio. Los líderes de una comunidad son considerados como aquellas personas que por su posición social están en mejor posibilidad de proporcionar in­ formación, sea ésta en relación directa con el tema central de lo que se está investigando o bien, sea para indicar cuáles son las personas más idóneas para ser entrexistadas. Entrar en contacto con los líderes como un primer paso de acercamien­ to pone al investigador en mejor posición que si por su cuenta abordara a las personas prospecto de entrevista, esto debido a las siguientes razo­ nes: 1) los líderes en su posición por lo general inspiran confianza entre los integrantes de la comunidad; 2) las personas de la comunidad pueden acceder más fácilmente a ser entrexistadas por la intermediación de su lí­ der; 3) el investigador puede encontrar en las personas prospecto mayor disponibilidad y colaboración en la entrevista; 4) las personas prospecto en cierta forma se sienten comprometidas a colaborar porque su líder las ha señalado como personas poseedoras de información valiosa, hecho que puede interpretarse como una distinción o como una responsabilidad;

5) difícilmente la persona prospecto se va a rehusar a ser entrevistada; 6) se puede reducir el tiempo de búsqueda de prospectos, hecho que se traduce en optimización de recursos. La búsqueda de prospectos por la intermediación de un líder siempre es más recomendable por las razones antes dichas, de esta manera, se buscará que el acercamiento con el líder sea exitoso porque de ello va a depender en buena medida el acercamiento y colaboración de las personas a ser entrevistadas. Ahora bien, ¿quiénes son los líderes? Son entre otros el maestro rural, el sacerdote, el líder campesino, el presidente municipal, el representante sindical, etc., todos ellos son personas reconocidas por la comunidad, más concretamente por el grupo al que representan. Una vez identificadas las personas a las que se van a entrevistar se procederá a llevar un registro y se concertará la cita con cada uno de ellos. 6.1.4. Delimitación de la muestra/elección de prospectos

Para elegir o determinar quiénes serán los sujetos a los cuales se les va a entrevistar, es necesario conformar la muestra en el caso de investiga­ ciones del tipo cuantitativo, o elegir a los prospectos cuando la investi­ gación sea del tipo cualitativo. Se trata de una actividad comprendida en el proceso metodológico, la cual reviste en buena medida el éxito o fracaso de los resultados de la investigación, puesto que si se aplican las entrevistas a sujetos determinados o elegidos erróneamente, los resulta­ dos serán erróneos y por este motivo no se podrán hacer las inferencias correspondientes. De ahí que a partir de la población en estudio el inves­ tigador deba determinar la muestra que será sujeta a entrevista, para lo cual previamente habrá de definirse la unidad de análisis e identificarse las características de la población. Las técnicas para delimitar la muestra son de dos tipos: probabilística y no probabilística. De las probabilísticas se van a deriv ar muestras probabilísticas, su nombre presupone que fueron obtenidas a partir de una población cuyos elementos tuvieron la misma posibilidad de ser elegidos. Las no probabilísticas se componen de elementos que fueron selecciona­ dos a través de un procedimiento no mecánico ni basado en fórmulas de probabilidad, es decir que la elección de sus elementos no depende de la probabilidad, sino de causas relacionadas con el criterio adoptado por el investigador. Con base en lo anterior, se sugiere que para desarrollar esta etapa del proceso de la investigación se consulte a expertos en técnicas de muestro o se consulte la literatura relativa a este tópico.

6.1.5. Elaboración del cuestionario/guía de entrevista

Con cierta frecuencia en la literatura especializada al referirse a la entrevista estructurada o formal simplemente le llaman “entrevista por cuestionario”, y es precisamente al cuestionario que se aplica en la entrevista estructurada al que se hará referencia en este inciso (Berdie et a l 1986:36). Refiere Rojas Soriano (2001:221) que con frecuencia personas sin nin­ guna experiencia en la investigación social se comprometen a elaborar el cuestionario, lo cual pone en tela de juicio la fidelidad, agregaríamos que también su validez, puesto que como él lo señala, su construcción presupo­ ne seguir una metodología sustentada en el cuerpo de la teoría, en el marco conceptual y en las hipótesis. El cuestionario es un instrumento de recolección de datos compuesto por un conjunto de preguntas articuladas respecto de una o varias variables suje­ tas a medición. De ahí que el contenido de las preguntas suela ser tan variado como los aspectos que se intentan medir. Las preguntas con las cuales está construido se elaboran a propósito q se toman de otros cuestionarios que ya

probaron su validez, siempre y cuando lo que se investiga vaya en el mismo sentido. En las ciencias sociales el cuestionario es un recurso que permite al investigador entrar en contacto con la realidad, logrando de esta manera, fijar su atención sólo en los aspectos más concretos de su investigación. En el cuestionario el entrevistador tiene al alcance los recursos teórico-prácticos con los que va a extraer informaciones nuevas, desde luego las necesarias para su investigación y sólo ésas, hecho que depende de la construcción adecuada del mismo, ya que elaborar un cuestionario requie­ re en principio del conocimiento pre\io del fenómeno el cual se encuentra implícito en el planteamiento del problema. Con la concreción de un cues­ tionario adecuado, automáticamente quedan fuera aquellos otros aspectos sobre los que no se está investigando. Así, de cuando se realice la entrevista, sólo se obtendrán respuestas pertinentes al objeto de estudio. Estructurar el cuestionario para la entre\ista es una actividad que re­ quiere de toda la atención de parte del investigador quien debe tomar en cuenta desde el inicio la correlación de las variables consideradas en la hi­ pótesis con las preguntas que vaya estructurando para que, de esta manera, se mida lo que realmente se pretende, también tener presente desde el prin­ cipio las características generales de la comunidad entendida como unidad de análisis. Esto quiere decir que antes de elegir a los individuos que serán entrevistados habrá que tomar en cuenta elementos característicos que en primera instancia son observables, por ejemplo, el idioma que hablan; otro aspecto a considerar es la extensión del mismo, así como la determinación del tipo de preguntas, pudiendo ser abiertas, cerradas, o mixtas.

El cuestionario en toda investigación fundamentada científicamente cumple una función dialéctica porque es el medio que vincula la teoría (marco teórico, hipótesis, variables) con la realidad (el sujeto, la realidad misma), de ahí pues, la importancia que reviste el cuestionario en una in­ vestigación, sin embargo, no basta con decir y convencer que el cuestiona­ rio es relevante, es necesario adentrarse un poco más en los pormenores del mismo porque es necesario comprender que de él depende que los datos que arroje serán útiles, pero sobre todo, que serán el soporte príncipal para la verificación de la hipótesis. Antes de entrar en los detalles hay que señalar que el cuestionario que se elabora para este tipo de entrevistas es el cuestionario de respuesta direc­ ta, en el cual invariablemente el entrevistador hace las preguntas y él mis­ mo registra las respuestas. Agregaremos otra consideración, en varios tipos de encuesta se utiliza el cuestionario por ser la forma de entrar en contacto con la realidad, cierto es que existen otros instrumentos para la recolección de datos, sin embargo, podríamos decir que uno de los más generalizados a nivel de encuesta es el cuestionario. Además, hace posible combinar este instrumento con otros, siempre con el mismo fin, tener elementos de sopor­ te para la comprobación de hipótesis. Concretando, podemos decir que los propósitos fundamentales que cumple el cuestionario en este caso son: • Permitir tener elementos suficientes en las respuestas para verificar la hipótesis, lo cual va a depender en primera instancia de que ésta cumpla con sus requerimientos (haber sido operacionalizada); que las preguntas del cuestionario tengan una derivación congruente entre sus variables, y de que las preguntas estén estructuradas de manera adecuada. ° Contar con una relación sistematizada de las preguntas. • Que se hagan siempre las mismas preguntas y en el mismo orden, inde­ pendientemente del encuestador que interrogue. • Tener codificadas las preguntas/respuestas para el manejo posterior de la información recogida. • Permitir recoger de manera directa datos concretos, informaciones u opiniones en voz del entrevistado. Siendo este instrumento el principal recurso del entrevistador para con­ cretar la entrevista, su estructura primeramente debe dejar ver, desde su introducción hasta en las preguntas mismas, la intencionalidad de la in­ vestigación, ser congruente, ya que no se puede expresar al entrevistado una intencionalidad y encontrarse en el cuestionario preguntas que vayan en otro sentido, por eso, de manera general los cuestionarios asientan en

el principio los objetivos de la investigación y alguna nota explicativa de la confidencialidad de la información. En este tipo de entrevista, la nota de presentación que encabeza el cuestio­ nario para ser leída al entrevistado, podría redactarse de la siguiente manera: Buenos

, agradezco la oportunidad que me brinda de hacerle una (dias. tardes, noches)

entrevista. La Coordinación de Educación Estatal está llevando a cabo una encuesta en varias secundarias entre los padres de familia para conocer su opinión en relación con los avances académ icos de sus hijos. Conociendo sus opiniones se podrán detectar posibles anomalías en las escuelas para que éstas sean corregidas. La información que amablemente me proporcione tendrá un manejo confidencial y anónimo. Agradezco de antem ano su tiempo y disposición para esta entrevista.

El texto anterior, a diferencia de las preguntas del cuestionario, podría ir escrito en letra cursiva negrita como una clave para el entrevistador, misma que le recordará que ese texto habrá de ser leído siempre al entrevistado, justamente antes de comenzar con el interrogatorio. Existen diversos tipos de preguntas para la construcción del cuestiona­ rio, enseguida se presentan: Abiertas Según respuesta

Cerradas y dicotómicas Categorizadas o kescalares

Tipo de pregunta

Según función

Sondeo Filtro Batería Control A m ordguador Tamiz Id en tificació n

Según contenido

Acción Intención Opinión In formación Motivos

De respuestas con opciones De respuesta sugerida De valoración

El cuestionario propiamente dicho se divide por secciones, éstas separan los diferentes rubros o aspectos que se están interrogando, también la división puede darse porque se trate de formas diferentes de plantear la pregunta (abierta, cerrada o mixta), aunque esta segunda característica no es llevada a cabo de manera rigurosa, pues no hay ningún impedimento para que por ejemplo se incluyan preguntas cerradas al principio, en medio o al final del cuestionario. Existen diversas formas para plantear las preguntas, veamos: • Preguntas cerradas o dicotómicas, éstas se plantean como afirma­ ciones con opciones de respuesta de alternativa fija, por ejemplo: ¿Está usted de acuerdo en que el nivel académico de su hijo se ha incre­ mentado considerablemente en este último año? Sí o No • Preguntas de opinión abiertas, éstas se formulan sin estable­ cer categorías de respuesta, se utilizan de manera mesura­ da por la dificultad que representa su codificación, por ejemplo: ¿Qué opina del desempeño administrativo del director de la escuela? • Preguntas de escala que miden actitudes (intensidad o grado de sentimientos con respecto a un rango o variable), por ejemplo: ¿Considera que el maestro de matemáticas pone todo su empeño para que su hijo aprenda? ( ) Definitivamente sí ( ) Probablemente sí ( ) Probablemente no ( ) Definitivamente no • Preguntas cerradas con varias opciones de respuesta, por ejemplo: ¿Cuántas horas a la semana dedica su hijo al uso de Internet? ( ) De 0 a 2 ( ) De 2 a 4 ( ) De 4 a 6 ( ) Más de 6 • Preguntascategorizadas, éstas requieren de respuesta jerarquizada, por ejemplo: ¿Cuál de los siguientes equipos de fútbol ocupa el primer lugar a nivel nacional en este momento?, ¿cuál el segundo? ¿cuál el tercero?, indíquelo con un número progresivo. ( ) Pumas ( ) América ( ) Cruz Azul ( ) Atlas ( ) Toluca

• Preguntas de identificación de respuesta concreta y de un solo dato, por ejemplo: ¿Cuál es su estado civil? • Preguntas de intención para saber lo que el entrevistado haría frente a una situación, por ejemplo: ¿Estaría usted dispuesto a contender como candidato a diputado por su distrito si algún partido se lo pidiera? Sí No Tal vez Las preguntas de manera implícita podrían llevar cierta intencionali­ dad para el mismo objetivo: recaban información, tenemos por caso las preguntas de control que se utilizan para corroborar la veracidad y con­ sistencia de determinadas respuestas, entre otras, tenemos también las preguntas amortiguador, que preceden a preguntas que tratan temas di­ fíciles y escabrosos, con éstas se intenta amortiguar el efecto que pudiera tener determinadas preguntas. Otro tipo serían las preguntas índice, las cuales se utilizan con el fin de obtener información sobre cuestiones que pueden suscitar recelos en el entrevistado por ser preguntas que se refieren a cuestiones socialmente inaceptables, como podría ser la homosexualidad o tal vez la pertenencia a un grupo radical. Mediante este tipo de preguntas se trata de estudiar el fenómeno de manera indirecta, esto es, a través de un “síntoma” revelador. Por último, y sin pretensión exhaustiva, se mencionan las preguntas tamiz que actúan en la entrevista como filtro en relación con otras preguntas, éstas se formulan antes o después de la pregunta considerada importante (Ander-Egg, 1995:280). Para el orden de las preguntas del cuestionario debemos tomar en cuenta un ordenamiento lógico, de manera que una pregunta conduzca a la siguien­ te. Siempre irán primero las preguntas de carácter general seguidas de las específicas. La pregunta inicial debe ser muy atractiva, pues así se puede lo­ grar una mayor cooperación de parte del entrevistado; de hecho, se buscará en lo posible que todas las preguntas vayan en ese sentido, de lo contrario el entrevistado tenderá a fastidiarse, lo cual sería un grave inconveniente para las respuestas subsecuentes. Se debe buscar que las preguntas sean claras, concisas y de respuesta sencilla. Cuando alguna pregunta pueda afectar ne­ gativamente la repuesta de la siguiente, se sugiere dejarla para el final,______

Como ya se señalaba líneas atrás, uno de los principales propósitos del cuestionario es que a través de éste se llegue a verificar la hipótesis, razón por la cual las variables estarán implícitas de una u otra manera en las preguntas; recordemos que los indicadores involucrados en la operacionalización de la hipótesis dan viabilidad para la construcción de las preguntas, sin embargo, la esencia de lo que se quiere conocer deberá prevalecer en primera instancia.

Las preguntas deben estar en el punto de la viabilidad de respuesta, y de una respuesta inmediata, pues no tiene sentido que el entre\istador haga preguntas que sólo le pueden ser contestadas hasta después de que el entrevistado recurra a otras para poder dar su propia respuesta. Deben evitarse las preguntas complejas que puedan tener varias res­ puestas, en cambio, se sugieren preguntas más simples para facilitar las respuestas. Por otra parte también se deben evitar las preguntas cuyo contenido sea tendencioso o cargadas de cierta ideología, en la segunda pregunta del ejemplo siguiente se puede advertir el punto aquí señalado. ¿Cuál es su estado civil? Si la respuesta fuera: soltero, y si se preguntara en segunda instancia: ¿cuál es la razón por la que no se ha casado?, esta segunda pregunta es la que parece ser tendenciosa o al menos en estos tér­ minos podría incomodar seriamente al entrevistado. La redacción de cada pregunta debe reflejar lo que realmente se está buscando, sin embargo, esto se hará de la manera más clara y precisa posi­ ble, con un nivel de lenguaje acorde con el entre\istado, esto es, dentro del mismo marco de referencia (Ander-Egg, 1995:282), ya que con frecuencia los investigadores dan por hecho que los futuros entrevistados deben cono­ cer los conceptos y las definiciones empleadas en el cuestionario, que son obvios para los especialistas en ese campo, pero no para los entrevistados. Si la terminología es ambigua, los entrevistados tendrán que contestar em­ pleando su propio criterio con lo que los investigadores podrían juzgar las respuestas de manera diferente. El cuestionario debe tener una estructura, para la cual, se sugieren los siguientes puntos: • Introducción • Preguntas de identificación • Preguntas sencillas como introducción a las más complejas • Número equilibrado de preguntas • Acompañar el cuestionario de una carta de presentación del encuestador • Acompañar el cuestionario de un instructivo para el encuestador Antes de poner a punto el cuestionario y con un borrador en limpio, es recomendable hacer una prueba piloto con el fin de Aprobar” su consisten­ cia y en caso de requerirse, modificarlo, corregirlo y, por último, disponer su puesta a punto para las entrevistas inmediatas. Con la prueba piloto se pueden detectar fallas tales como: preguntas redundantes, imprecisas, ten­ denciosas, incompletas, errores de consistencia, incluso ortográficos. Sólo después de haber conformado el cuestionario y de haber realizado la prueba piloto se harán los ajustes finales y con ello la reproducción defi­

nitiva, para conseguirlo es recomendable asegurarse de una vez por todas que nada falta, que nada sobra, que es comprensible y legible; se puede hacer una impresión original de muestra y constatar lo recomendado. El aspecto visual de la distribución de las preguntas es importante y qué decir de la revisión sintáctica y ortográfica, si ya quedó ahora sí se procede a im­ primir tantos cuestionarios como entrevistados estén previstos. Suele suceder que a la hora de imprimir se susciten ciertas fallas en el equipo impresor, como podrían ser manchones o distorsiones, razón por la cual no está de más revisar cada una de las hojas impresas. Existen ciertas pjreguntas que el investigador se debe plantear durante y después de haber realizado el cuestionario (Ortiz y García, 2000:128), con ellas se hará una reflexión acerca de la forma y fondo que se deben consi­ derar en esta etapa de la investigación. Por último, es conveniente que el cuestionario vaya acompañado de un instructivo con las especificaciones de llenado cuando el cuestionario va a ser respondido directamente por el encuestado. Guía de la entrevista

La guía de entrevista es un recurso valioso que se utiliza para recoger infor­ maciones que se solicitan al encuestado en forma libre y abierta, es propia de las entrevistas informales. Recomienda Rojas Soriano (2001:237) que cuando se utilice la guia de entrevista se motive mayormente al entrevista­ do, interesándolo en la importancia de sus respuestas para la investigación en curso. En esta guía se asientan los temas principales que servirán de base para el interrogatorio, mismos que se derivan de las variables en estudio, siem­ pre centrado en el objetivo de la investigación. Al ir asentando la información proporcionada por el entrevistado, el entrevistador va puntualizando si las respuestas corresponden a lo que él preguntó; en caso contrario, le requerirá nuevamente para que centre su respuesta. Lo que se pretende con esto es lograr la información u opinión que corresponda, ya que con cierta frecuencia a preguntas abiertas de­ vienen respuestas evasivas o imprecisas. Ante una respuesta poco clara o incompleta se precisa de una “sonda55, que consiste en una pregunta o un comentario diseñado en el momento a fin de que el entrevistado precise o centre su respuesta de acuerdo con lo que inicialmente se le preguntó, si aun así no se obtiene la respuesta en forma, deberá insistirse mediante sondas. La guía de entrevista permite que el entrevistador reformule la pregunta adecuándola de acuerdo con el dpo y nivel sociocultural del entrevistado, a su nivel de comprensión, además, le permite al entrevistador hacer un son­

deo más profundo cuando la ocasión así la amerite; de esta manera, está en mayores posibilidades de hacer una mejor interpretación de las respuestas en cada pregunta (Goode y Hatt, 1990:230). La única ventaja/inconveniente, según sea el caso, es que el uso de la guía de la entrevista exige un muy alto nivel de capacidad y experiencia de parte del entrevistador. 6.1.6. Medición, validez y fiabilidad

La entrevista de investigación está sometida a las leyes de la medida, por lo que puede ser juzgada con referencia a normas y sufrir limitaciones propias de todos los sistemas de medición en grados que le son peculiares. Al considerar lo adecuado de una medida, el concepto clave es su vali­ dez, definida ésta como el grado en que un instrumento y la norma para su uso miden lo que pretenden medir. La validez o invalidez no es sino una parte del problema de determinar lo adecuado de una medición. Una medida no resulta válida en tanto no mida lo que pretende medir. Dicho de otra manera, la característica de invalidez es el sesgo, o sea, la tendencia a cometer errores en la misma di­ rección, a exagerar o disminuir el “verdadero valor'5de un atributo. La fiabiblidad es casi tan importante como la validez, la cual se rela­ ciona con la estabilidad y equivalencia de una medida. La fiabilidad de una medida obtenida mediante entrevista queda definida en la siguiente pregunta: si la medida se tomara en distintas ocasiones y en iguales cir­ cunstancias ¿arrojaría los mismos resultados? La forma de determinar la fiabilidad de una medida consiste en repetirla en las mismas circunstancias (fiabilidad de test-retest) o, si la medida incluye numerosos elementos, com­ parar los resultados obtenidos en la mitad de ellos, elegidos al azar, con los obtenidos en la otra mitad. Este método recibe el nombre de ‘'fiabilidad de la división en mitades”. La relación entre validez y fiabiblidad es compleja. En la entrevista es importante recordar que una medida puede ser v álida sin que necesaria­ mente sea fiable, esto es, que puede medir lo que pretende, pero hacerlo mal. Como promedio, tal medida obtiene el “verdadero valor”, pero su varianza es alta. La aplicación repetida de la misma medida en las mismas condiciones da valores que se acercan aleatoriamente a la medida, pero que se separan considerablemente de ella en ocasiones. Aquí surge un cuestionamiento: ¿cómo poder asegurar o conseguir exactitud en la medición mediante entre\istas? Un camino es tomar medi­ das ya comprobadas, muchos cuestionarios de lápiz y papel y algunas esca­ las de entrevistas ya existentes, mismas que han sido preparadas teniendo

en cuenta las normas metodológicas de donde se pueden obtener datos. En ellas se encuentran aplicadas numerosas escalas (Ortiz y García, 2000:57), como por ejemplo, los procedimientos que emplean organismos oficiales para censar a la población con el fin de conocer su estatus económico, ocupación de la población económicamente activa, tipo de vivienda, entre otras. En la literatura existen principios generales y procedimientos específi­ cos que pueden ser de utilidad al investigador que va de crear sus propias medidas de entrevista (Blalock, 1986; Box et ai, 1999; Cicourel, 1982), ob­ servando tales procedimientos se contribuye a la validez de la medición, la cual se puede mejorar incluyendo entre los datos que se recopilan medidas de las posibles causas de sesgo a fin de poder calcular el grado en que se han introducido, para posteriormente corregir los datos de primera mano. Existen diversas escalas que se utilizan con éxito para hacer correccio­ nes estadísticas a posteñori. La fiabilidad depende de los mismos principios básicos, pero puede reforzarse si se especifican las palabras exactas con que se harán las preguntas en la entrevista, las formas y campo de comporta­ miento al cual es posible acudir durante la entrevista para provocar la res­ puesta, y el uso de distintas preguntas, mejor que una sola, para la medida de cada concepto o variable (EICS, 1976:v.7:44). 6.1.7. Niveles de medición y elaboración de escalas

En las ciencias sociales las escalas para la medición de actitudes se cons­ truyen con el fin de tener un instrumento para la interpretación de los resultados. Como el fin de su construcción es poder medir, luego entonces, se harán las precisiones sobre ésta. La medición comprende una serie de teorías conocidas como niveles de medición que se basan en principios lógico-matemáticos que permiten determinar el isomorfismo que se evidencie entre un concepto y el nivel de medición apropiado. Con la medición se busca que el modelo matemático sea isomórfico con el concepto, es decir, que la forma del modelo sea idén­ tica a la forma del concepto (Padua e Ingvar, 1996:154). Dicha medición se realiza con base en los siguientes tipos de niveles: nominal, ordinal, de intervalo, y de razón. Nivel nom inal

El nivel nominal es aquel en el que se utilizan números o nombres como “membretes” sobre categorías con la finalidad de caracterizar o codificar algo para facilitar su manejo; en este nivel, la asignación del número tiene una función muy elemental ya que se le utiliza sólo para distinguir diferen­ tes categorías, por ejemplo, se asigna un número distinto para diferenciar

entre judíos y católicos por su principal característica cuando ésta corres­ ponde a la variable. La medición consistiría entonces en referir la observa­ ción a una clase o categoría para después contar el número de veces que caen en cada categoría. Nivel ordinal

Este nivel de medición permite estar en condiciones de distinguir entre diferentes categorías y de esta manera poder afinar si una categoría posee en mayor, menor o igual grado el atributo de la variable que estamos mi­ diendo. Las categorías de este nivel se pueden adjudicar, por ejemplo, al orden de jerarquías tal y como se nos presentan en las organizaciones, sean éstas civiles, militares o religiosas, así, en un organigrama serviría de base para establecer tales jerarquías, siendo el referente el puesto (ascendente o descendente, descendente o ascendente, y horizontal). Nivel de intervalo

En este nivel se pueden hacer mediciones más precisas que en las dos anterio­ res, ya que éste permite calcular la distancia entre los intervalos o categorías para precisar cuánto más o cuánto menos se asigna un cero arbitrario en esta escala y de esta manera se estará especificando la distancia entre esas categorías. Nivel de razón

Para medir con base en este nivel se utilizan valores cero absolutos, los cuales permiten establecer diferencias entre cualquier par de objetos con un máximo de precisión. A esta escala pertenecen varios sistemas de me­ dida generalizados: Sistema Internacional de Unidades, Sistema Métrico Decimal, de Siete Unidades Básicas (metro, kilogramo, segundo, amperio, grado kelvin, mol y candela), el Sistema Monetario. Desde el momento de la operacionalización de hipótesis se considera, a partir de las variables definidas, la dimensionalización de los conceptos que cada una de ellas involucra; muchas de las variables con las que trabaja el científico social presentan complejidad por los atributos y dimensiones que comprenden, por ejemplo, la variable ideología puede considerársele con las siguientes dimensiones: ultra radicalismo y extremismo, etc., cada una con distintos indicadores. Generalmente el investigador social espera que la dimensión esté interrelacionada con un valor alto en las dimensiones, en este caso, ultra radicalismo y extremismo; en caso contrario se diría que esta relación presenta inconsistencia. Por su dimensión, las escalas a construir se dividen en dos tipos: unidi­ mensionales y multidimensionales.

Los ítems o juicios de actitud por medir deben estar desde luego íntima­ mente relacionados con la escala que se va a construir y con el modo en que se incluyen o eliminan de la misma, los procedimientos que se utilizan para incluirlos son los que se describen a continuación: 1) Se analiza el ítem en términos del grado de acuerdo o desacuerdo en función de la validez o de su relación con la variable en estudio. Una vez que se les asigne un valor, se aplica el cuestionario o interrogatorio, y serán los entrevistados los que expresarán el grado de acuerdo o des­ acuerdo. Los porcentajes definitivos serán computados a partir del valor predeterminado. Las escalas que utilizan este procedimiento son la de Thurston (método de intervalos aparentemente iguales), la de intervalos sucesivos y la de comparación por pares. 2) Para las respuestas directas con ítems o juicios no se precisa conocer pre­ viamente los valores escalares, en este caso, los puntajes se determinan en función de las respuestas. Las escalas que utilizan este procedimiento son la de Lickert y la del escalograma de Guttman. 3) Para el caso de combinación de respuestas y de uso de jueces se utiliza la técnica de la escala discriminatoria. La confiabilidad y validez en su relación con los resultados del cuestionario pueden presentar proble­ mas de variación de tres tipos: a) variaciones en el instrumento (mal estructurado, falta de pretest) que derivan en problemas de validez; b) variaciones en el sujeto, mismas que ponen en evidencia cuando en dos aplicaciones simultáneas se producen resultados distintos, lo cual genera problemas de confiabilidad; c) variaciones simultáneas, éstas se originan tanto en el sujeto como en el instrumento. Así, la validez será producida a partir de un instrumento válido que se supone que mide de manera efectiva lo que el investigador se ha propuesto que mida; en tanto que la confiabilidad medirá siempre de la misma manera. Las escalas en las ciencias sociales se construyen para medir actitudes, no importa si son en extremo deseables o indeseables; las actitudes son sólo un indicador de la conducta que se presenta, son como síntomas que “hablan75 del sujeto en el que se manifiestan. Las actitudes se presentan en un cierto sentido (positivo o negativo) y con una intensidad variable. La variabilidad de las actitudes se mide mediante escalas, existen diver­ sos métodos para este fin, enseguida se tratará de describir de manera muy breve los que mayormente emplean los investigadores sociales. Las escalas de Thurston se crean en un intento por elaborar un formato para generar grupos de indicadores de una variable que tenga al menos una estructura empírica, tal es el caso del formato básico de “intervalos de

apariencia igual” (Babbie, 2000:161). Para su construcción se parte del he­ cho de contar con algunos colegas que harán el papel de jueces, a quienes se les pide que estimen para cada reactivo su valor como indicador de la variable, a su vez que les asignen una calificación en un rango, por ejemplo, entre 1 y 10, donde 1 es lo más bajo; después se comparan las asignaciones dadas para identificar las coincidencias, en cuyo caso se descartan las que presenten ambigüedad o discrepancia. De esta manera se eligen los reac­ tivos que conformarán el instrumento y se les asignan valores de escala. Al construir una escala de este tipo se ha de considerar que el instrumento derivado se construye con base en conceptos que pudieran ser temporales, esto es, que por ejemplo se califica un concepto de un reactivo que con el paso del tiempo pudiera tener otro sentido o significado, así por ejemplo, el concepto de democracia hace veinte años podría tener un sentido o im­ pacto distinto que en la actualidad. La aplicación de este tipo de escala de­ manda la colaboración de especialistas y tiempo para la consulta y análisis de los reactivos, quizá por esta razón no sea tan frecuente su aplicación. La escala de distancia social de Bogardo mide el grado de aceptación o rechazo entre las personas en función de sus condiciones, sean estas eco­ nómicas, raciales, ideológicas, etc. El escalamiento para medirlo sería, por ejemplo, de la siguiente manera: • ¿Estaría de acuerdo en que a nuestro país vinieran a vivir exiliados rusos? Sí o No • ¿Estaría de acuerdo en que llegaran a vivir a esta ciudad exiliados rusos? Sí o No • ¿Estaría de acuerdo en que llegaran a vivir a su colonia exiliados rusos? Sí o No • ¿Estaría de acuerdo en que en su trabajo aceptaran exiliados rusos? Sí o No En las preguntas anteriores se puede observar cómo va aumentando la posibilidad de una actitud de aceptación o rechazo, misma que quedará de manifiesto una vez que hayan sido contestadas. La escala de Lickert inicialmente fue desarrollada por su autor, Rensis Lickert, con la idea de medir la intensidad relativa de los reactivos, sin em­ bargo, dicha escala ha derivado hasta el punto en que hoy son un tipo de reactivos de un cuestionario a los que se les denominan escala de Lickert, cuyo valor particular es la ordinalidad de las respuestas y el escalamiento de los tipos de respuesta: ( ) Muy de acuerdo. ( ) De acuerdo

( ) Ni de acuerdo, ni en desacuerdo ( ) En desacuerdo ( ) Muy en desacuerdo Con la elección de una de estas opciones el entrevistado pone de relieve su actitud ante un reactivo determinado. A cada respuesta se le asigna un valor numérico, de esta manera, el entrevistado obtendrá una puntuación en función de sus respuestas. La puntuación total ubicará al entrevistado en un nivel de actitud respecto de la variable(s) que se esté midiendo. La escala de Guttman es conocida también como método del escalograma o análisis de escalograma, su virtud se centra en poder resolver el problema de la unidimensionalidad, cuyo objetivo es poder definir en un alto nivel aquello que se está midiendo (Padua, 1996:105). Con el hecho de someter la escala a este procedimiento especial, se pueden eliminar factores extraños a la dimensión que se busca medir. Como la escala de Guttman es de tipo acumulativo,, permite que cuando haya una respuesta positiva a un ítem se pueda suponer que los anteriores también lo sean. En sí lo que se busca es una correspondencia entre pautas de respuesta, la cual se garanti­ za por medio de un coeficiente de reproductividad que señala el grado por el cual la escala acumulativamente es perfecta; o casi perfecta; si es perfecta las respuestas a todos los ítems pueden ser reproducidas por el solo conoci­ miento de su posición de rango. Para construir una escala de este tipo se elaboran una serie de ítems relati­ vos a la actitud que se va a medir; se aplican los ítems a una muestra de jueces (colegas especialistas); se asignan puntajes a éstos, ya sea en sentido positivo o negativo; enseguida se hace el análisis de los ítems para con ellos formar series acumulativas, y por último, con ellos se construye la escala final. 6.1.8. Preparación de la comunidad

Sería muy conveniente que los individuos sujetos a entrevista estuvieran enterados anticipadamente de la encuesta en proceso, más concretamente: que van a ser entrevistados. Esta estrategia se puede llevar incluso hasta el punto de concertar una cita. Tal procedimiento puede tener algunas variantes en función del tipo de entrevista proyectada, que podría ir desde informar a la comunidad de manera masiva a través de los medios de co­ municación hasta, como ya se señaló, concertar una cita de manera directa con el prospecto. Un ejemplo claro lo tenemos cuando se va a levantar un censo casa por casa y de manera previa se le informa del hecho a la población por radio y televisión, citando el objetivo de la encuesta y las particularidades del caso para que la población acepte ser entrevistada en su domicilio, pero sobre todo, para que proporcione la información que los

entrevistadores les van a requerir. Exitar la resistencia y la falsedad en los datos que proporcionen serán los retos a vencer, así pues, con la sensibiliza­ ción se va a estar en mejores condiciones de abordar a las personas, a esas y solo a esas que van a proporcionar información u opiniones propias. En la información previa que se difunda conviene resaltar los posibles beneficios que se podrían derivar de la encuesta, para que de esta manera las personas tengan una motivación para colaborar. Otra estrategia para preparar a la comunidad podría ser mediante los líderes de la comunidad: ellos pueden ser excelentes promotores de la en­ cuesta, conocen a la gente, son respetados y conocidos por todos; su inter­ mediación sin duda sería una valiosa ayuda, particularmente cuando se conoce previamente que cierta comunidad va a presentar resistencia, o que se caracteriza por su apatía acerca de estas acciones. Cuando las condiciones así lo permitan, se pueden organizar y llevar a cabo pláticas con los integrantes de la comunidad, pero ¿cuáles serían esas condiciones que permiten promover una encuesta en determinada comu­ nidad?, pues que se cuente con el personal idóneo para dar las pláticas, que se cuente con los locales adecuados, que se disponga del tiempo requerido, que las autoridades del lugar contribuyan en la promoción tanto de las pláticas como de la encuesta propiamente dicha: en fin, se sugiere no hacer una encuesta de este tipo sin preparar a la comunidad, pues de ello depen­ de en gran medida el éxito o fracaso de la misma. 6.1.9. Concertación de la entrevista

Antes de concertar la cita con el prospecto es conveniente tener el mayor conocimiento posible acerca de la persona por entrevistar, esto bien podría ser a través de la consulta de varias fuentes, tal vez expedientes, informes, conversación con conocidos, ex jefes, etc. Esta parte del proceso continúa ahora sí, estableciendo el contacto para concertar la cita, ya sabemos algo acerca de la persona en prospecto, sabemos cómo dirigirnos a ella. Para concertar las entrevistas es conveniente primero tener disponible toda la información de ellos a la mano, como directorios telefónicos, guías locales de la ciudad, nombres de los contactos (líderes), entre otros. Si el primer contacto es telefónico, como primera instancia preséntese, explique clara­ mente las intenciones de la entrevista, el objetivo que se pretende alcanzar; sugiera el día y la hora o déle al prospecto la oportunidad de que él decida, si le propone un lugar distinto al de su domicilio, convengan otro que sea común, accesible para su mayor comodidad. Está comprobado que el lugar determina el territorio como dominio, por esa razón podría sentirse más cómodo el entrevistado en su casa, o su

oficina, un punto neutral también sería conveniente para él. Independien­ temente del lugar, se asume que el entrevistador durante la entrevista tiene en sus manos el control del evento y no a la inversa. Al concertar convenientemente la entrevista desde ese momento se pue­ den ir estableciendo relaciones sólidas para el evento, se puede optimizar el tiempo, puesto que desde el momento mismo en que se establece la hora, el dia y el lugar, también se acuerda la duración, sujetándose a esos términos por parte del entrevistador, se está mostrando una actitud de respeto hacia el entrevistado en potencia. Por demás está decir que un punto favorable al momento de la entrevista sería acudir con toda puntualidad, incluso acudir unos minutos antes de tocar el timbre. 6.1.10. Preparación de la documentación

Antes de iniciar con la primera entrevista disponga todo lo necesario en un kit o paquete de entrevista que contenga toda la papelería que se va a reque­ rir: hoja de instrucciones cuestionario o guía de entrevista, si fuera el caso, grabadora, cintas magnetofónicas, marcadores, lápices, plumas, gafete. Partiendo del supuesto de que ya se cuenta con el cuestionario o con la guía de entrevista, existen otras tareas por realizar en vías de preparar la documentación requerida para senir de guía al entrevistador y para llevar un control estricto de los entrevistados. La documentación referida se des­ cribe enseguida: Hoja de instrucciones

Corresponde al investigador en jefe redactarlas instrucciones que habrán de seguir los entrevistadores muy puntualmente desde antes de la entrevista. En la hoja(s) de instrucciones figura en primer término el rubro: introducción, en el se desarrolla brevemente y en forma clara el objetivo e importancia de la actividad que habrá de realizarse, así como el impacto que tendrá la información que se recoja con toda puntualidad. El segundo rubro corres­ ponde a las explicaciones relativas a las formas en que habrá de realizarse la entrevista: rapport, cima y cierre con especificaciones acerca del cuestionario en sus particularidades, más concretamente sobre aquellos ítems o temas que requieren de una atención específica en las respuestas. Sobre este mismo ru­ bro diremos que entre las instrucciones se explicitará la forma de llenado del cuestionario y en caso de espacios destinados a observaciones de parte del entrevistador, qué tipo de aspectos derivados de la observación, actitu­ des o comentarios debe recoger el entrevistador. El tercer apartado será de indicaciones generales al entrevistador, tales como: nombre y teléfono del investigador que le supervisará las entrevistas, qué hacer en caso de alguna contingencia, dirección del lugar donde se concentrará la documentación,

etc. Aun cuando estos tópicos ya debieron ser tratados en alguna reunión previa, conviene que se puntualicen en este documento. Registro de los entrevistados

En este documento se lleva un control de las personas que van siendo en­ trevistadas, y por separado se üenen los datos de las personas que aún no han sido entrevistadas; el registro en cuestión se construye con fichas en las que se asientan las caracterísdcas identificatorias de tales personas, como nombres y apellidos, domicilio, profesión u ocupación, fecha de entrevista. De esta manera se podrá tener una exacta correspondencia entre la docu­ mentación de entrevistados y de aquellos por entrevistar en las fichas de registro; ser escrupuloso en el manejo de los datos es lo más conveniente. La ficha de control para el registro de las personas que se han de entrevistar se elabora en un formato de 21.5 cm x 14.0 cm. Enseguida se presenta a manera de ejemplo una ficha para este tipo de registro: Proyecto: No. de registro: Periodo: Entrevistador: Supervisor: Datos del entrevistado: Nombre: Dirección particular: Dirección laboral: Teléfono: Ocupación: Fecha para entrevista: Lugar: Observaciones: Guía/plano

REGISTRO DEL ENTREVISTADO

E-mail: Profesión: Hora:

En virtud de que no siempre los entrevistadores conocen bien las zonas de la ciudad, en el caso de entrevistas en el domicilio del entrevistado conviene agregar a la documentación una guía o plano del sector en el que se ubican las direcciones de los entrevistados en prospecto, marcándolas con núme­ ros, colores o sombreado para una mayor ubicación. En esta guía/plano el entrevistador puede además señala los domicilios de las personas que ya entrevistó; de esta manera puede identificar más claramente aquellos que

aún le faltan por visitar. Este documento, al igual que los señalados en este apartado, cumple con la función de ser un apoyo de gestión para el director del proyecto y para ios entrevistadores. 6.1.11. Supervisión y control de las entrevistas

En encuestas de gran alcance se hace necesario reclutar entrevistadores, por lo tanto, a mayor número de entrevistadores, mayor supervisión y con­ trol sobre los mismos. La diversidad de tareas de la encuesta, en este caso las que corresponden a la administración del proceso de entrevistas, ha de llevarse a cabo bajo la supervisión de una o más personas; la división del trabajo puede repartirse por zonas, por ejemplo, en una encuesta casa por casa se organiza a los entrevistadores por zona, barrio o colonia, a fin de repartirles el trabajo en función del tamaño y distribución de la muestra. Al inicio de la encuesta el supervisor(es) realizará una o varias reuniones con los entrevistadores para ultimar detalles, revisar la documentación co­ rrespondiente, aclarar dudas, repartir el trabajo y prever las modalidades de comunicación constante. Otros elementos adicionales a considerar para la distribución son el tiempo y las distancias. Las actividades del supenisor incluyen verificar que todos los entrevis­ tadores hayan concertado las citas correspondientes con los prospectos de entrevista y que cada uno de ellos tenga completos los documentos que van a requerir antes, durante y después de la entrevista, entre estos está un instruc­ tivo de procedimiento y desde luego, el cuestionario o la guía de preguntas. Suele suceder que algún entre\istador por razones naturales llegue a enfermar o que algún asunto imprevisto le impida llegar a realizar las en­ trevistas que le corresponde hacer ese día, en este caso, el supervisor toma su lugar o delega la función a un entrevistador que cumple la función de “'comodín5'. Por obvias razones la supervisión comprende verificar que to­ das las entrevistas programadas se realicen. Otra de las funciones del supervisor es llevar un control día por día de las entrevistas realizadas, así como revisar si la documentación fue llenada por completo para ver que no falten datos. Si el número de entrevistas rea­ lizadas es un número considerable, en función del número de supervisores, éstos harán la revisión tomando de manera aleatoria sólo algunas. 6.2. La entrevista Considerando la importancia que reviste el hecho de entrar ya de lleno a la entrevista, es menester tomar en cuenta ciertas acciones, todas ellas signi­ ficativas, antes de abordar la entrevista, conviene al entrevistador seguirlas una a una:

• Prepararse como entrevistador en función del tipo de encuesta y de la magnitud de la misma. • Definir los objetivos. • Preparar las preguntas, en caso de una entrevista cerrada, consultando con colegas, haciendo la prueba piloto, estructurando el cuestionario definitivo, y por último, repasando una a una las preguntas. En caso de entrevistas abiertas, verificar la guía. • Alistar los implementos de apoyo que se van a requerir: grabadora, cin­ tas, marcadores, etc. Si procede grabar no debe pasarse por alto solici­ tar la anuencia de la persona a la que se va a entrevistar. • Hacer un paquete {kit) con los documentos necesarios: credencial, carta de presentación, cuestionario/guía de entrevista, instructivo del cuestio­ nario, carta de agradecimiento, etcétera. • Acondicionarse física y mentalmente para el momento, procurando descansar la víspera, relajarse. • Tratar, con lo posible, de conocer aspectos generales de la persona a la que se va a entrevistar. • Ubicar la dirección del sitio en el cual se llevará a cabo la entrevista. • Calcular con la mayor precisión el tiempo de traslado al punto de en­ cuentro. La entrevista ya en acción, como encuentro comunicativo e interpersonal, es un despliegue de acciones en la que se busca un equilibrio dialógico, con­ versacional continuo y limitado y no fragmentado sobre un tema definido independientemente del tipo de entrevista de que se trate, que se juzga por los resultados que de ella se obtienen. Toda entrevista se desarrolla en el marco de diversos contextos, esto es, desde referentes que le dan su posibilidad de ser, así pues, en un pri­ mer plano se encuentra un referente situacional que se refiere a la situa­ ción de los hablantes, en el espacio, en el tiempo y en el diálogo: aquí, ahora, lo que se dice. El aquí relativo al lugar es un factor influyente, casi podríamos afirmar que es determinante, por el efecto que provoca en el entrevistado, no es lo mismo entrevistar a alguien afuera de un cine que en su propia casa: el efecto es distinto. El ahora es el relativo a la circunstancia, al momento que viven los interlocutores: ¿ambos están en la mejor condición para entablar el diálogo?, ¿es el momento más opor­ tuno?, si hay la posibilidad de previsión, se considera. Lo que se dice en el momento de la entrevista está dado la situación misma, el objetivo de la entrevista; esto es, la razón por la que se reúnen entrevistador y en­ trevistado; teóricamente el diálogo versará sobre el motivo central de la reunión y no sobre otras cuestiones.

El contexto semántico es el relativo al sentido de las palabras, donde un signo adquiere su significado con referencia al significado de otros signos (pa­ labras). Se parte, pues, del supuesto de que ambos interlocutores están en el mismo código lingüístico y en consecuencia comprenden lo que dice el otro, por lo tanto, para evitar ambigüedades el entrevistador selecciona las pala­ bras más adecuadas. Por último, tenemos el contexto cultural, que es todo el cúmulo de experiencias y conocimientos que tiene el hablante por el simple hecho de vivir en cierta comunidad y que por ninguna razón están separados o ajenos a cualquiera de los interlocutores (Avila, 1999:27). Después de haber considerado a la entrevista desde sus contextos más inmediatos, tenemos que operacionalmente entrevistador y entrevistado están relacionados por un ‘'contrato de comunicación” en el que se hacen presentes diversos efectos y estrategias propias de la comunicación verbal y no verbal, donde se pone de manifiesto una interacción de poder. Para entablar la relación comunicativa se prevé un momento de inicio particularmente delicado porque de él depende en gran medida el éxito o fracaso de la entrevista. Para el momento de entrar en la acción enseguida se presenta una relación pormenorizada de aspectos a considerar: • Llegar a tiempo a la cita e identificarse. • Ser amigable y cortés (establecimiento del rapport), recuérdese que el tiempo que el entrevistado le va a dedicar es valioso. • Aprovechar al máximo el tiempo que le están otorgando. • Estar muy atento al contexto y a las respuestas. • Cerciorase de que no queden preguntas o temas por abordar antes de dar por terminada la entrevista. • Agradecer la colaboración con el proyecto de investigación y el tiempo otorgado. • Entregar al entrevistador la carta o tarjeta de agradecimiento de parte de la institución u organismo que encabeza la encuesta. Sobre el último punto citado, Manzano el ai (1996:125) sugieren que se utilicen cartas o tarjetas para agradecer la entrevista y para otorgar la di­ rección y teléfono de la institución u organismo que realiza la investigación con la finalidad de que el entrevistado se comunique posteriormente, si así lo desea, para conocer los resultados de la investigación. Una vez realizada la entrevista, y pensando en que todo le ha ido muy bien, para concluir sólo queda lo siguiente: • Revise el formato correspondiente al cuestionario para verificar por úl­ tima vez que no faltaron preguntas por contestar o temas por agotar.

Posiblemente, dependiendo del tipo de entrevista, en ocasiones se re­ quiere de algún comentario al calce, por ejemplo, el estado de ánimo que mostró el entrevistado durante la sesión, o algún incidente que pu­ diera haberlo perturbado mientras lo interrogaba, en fin, podría tratar­ se de algo que se considere significativo. • Organice la documentación derivada de la entrevista antes de entregarla al supervisor/investigador responsable del desarrollo de la investigación. Las acciones subsecuentes se encuadran en el proceso metodológico (ver 6.3).

Desarrollo de la entrevista

El momento de la entrevista tiene en sí sus particularidades, en ella el en­ trevistador va a poner enjuego todo un despliegue de habilidades, tanto personales como profesionales; para este acontecimiento además se ha pre­ parado con base en ciertos principios éticos. Ha llegado la hora de apli­ car las habilidades y los principios y de ello va a depender el valor de la información u opiniones que recoja. Las funciones que debe desarrollar el entrevistador al momento de la entrevista son muy diversas, todas ellas con particularidades que responden a actitudes. Al momento de la entre­ vista, ya estando frente a frente, se propone como principio básico para la interacción la aceptación del entrevistado, hecho que conlleva una actitud responsable, respetuosa, pero sobre todo empática, haciendo propicio y cordial el encuentro; este ambiente desplegará la confianza del entrevista­ do. Para la conducción de la entrevista habrá de considerarse en principio el contexto. El lugar es determinante, por lo que será deseable que sea un lugar tranquilo Un fenómeno hasta cierto punto natural que presentan tanto el entre­ vistador como el entrevistado es el nerviosismo, incluso la ansiedad, ante un evento del cual se desconocen sus consecuencias. Las actitudes deri­ vadas del nerviosismo, en este caso del entrevistador, deben controlarse a tiempo pues pueden ser motivo de errores en la conducción de ia entrevis­ ta, errores como olvidos, redundancia, distracciones u otras, todas con una repercusión en el resultado final. Una cuestión delicada en la conducción de la entrevista es la forma en que el entrevistador ha de plantear las preguntas: se sugiere que se planteen a buen ritmo, esto es, ni tan rápido que el entrevistado no tenga tiempo para reflexionar la respuesta, ni tan lento que dé paso al fastidio; que aJ momento de preguntar se procure ver a ia cara del entrevistado; que cuan­ do la respuesta sea confusa o muy limitada se le inquiera que precise o que abunde, siempre cuidando las formas de dirigirse al entrevistado.

Por cuanto hace a los tiempos, es el entrevistador el que lleva en mente el control, nunca viendo el reloj, de esta manera calcula el tiempo estimado ya pactado con el entrevistado. El principal inconveniente que se presenta si se alarga el tiempo de la entrevista es que el entrevistado corte de repen­ te y diga por ejemplo: “Lo siento mucho, pero es la hora de ir a recoger a mis hijos a la escuela, le pido me disculpe, pero tengo que irme en este momento55. En este caso se presenta un gran inconveniente, pues se tendría que concertar otra cita y las condiciones psicológicas podrían variar para ambas partes. Al entrevistado le agrada que lo escuchen con atención, con la atención puesta en él siente que lo que está diciendo es algo importante, por lo tanto, el entrevistador en todo momento debe estar atento a las respuestas que le da. Mostrarse atento no debe significar traspasar por curiosidad pregun­ tando por su cuenta asuntos distintos a los debidos. En el siguiente capítulo, en el inciso correspondiente a las actitudes del entrevistador, se señalan con mayor detalle otras más que conviene sean adoptadas. Con respecto a las actitudes negativas del entrevistado, particularmente cuando se muestra desconfiado, reticente u hosco, el entrevistador deberá desplegar la habilidad que le permita desvanecerlas para cambiarlas hacia una actitud relajada y cooperativa. Como el más interesado en la entrevista es el entrevistador, luego enton­ ces es él quien deberá poner todo su empeño en que la entrevista sea todo un éxito. Al concluir la entrevista habrá de quedar en ambos una grata sensación del encuentro.

6.2.1. R apport

El rapport es la confluencia de motivaciones que despliega el entrevistador en vías de hacer lo más propicia posible la entrevista, mostrando y transmi­ tiendo una creciente sensibilidad en el momento mismo de su relación con el entrevistado y su circunstancia. El inicio de la entrevista es frecuentemente el momento más difícil para el entrevistador, puesto que no sabe bien cuáles serán las reacciones del en­ trevistado, esto es, cómo se va a desempeñar en función de las preguntas, y si las respuestas serán las más adecuadas, veraces y sinceras. De ahí que sea la incertidumbre el principal factor de nerviosismo para el entrevistador. Desconoce la personalidad del sujeto al que está por entrevistar. Es por eso que el entrevistador debe estar muy atento a todo desde el momento de inicio del encuentro. En realidad no existen fórmulas que precisen cabalmente las actitudes del rol del entrevistador para este momento, sin embargo, se puede apun­

tar que el entrevistador debe poner su mayor empeño para transmitirle al entrevistado la sensación de confianza y que de este modo proporcione la información u opiniones más valiosas para los fines de la investigación. Al rapport confluyen muy diversos factores derivados de las cualida­ des y habilidades del entrevistador; se podría decir que si el entrevistador es capaz de crear un clima armonioso y sensible, va a obtener los mejores resultados, pues este primer acercamiento es clave y de éste dependerá que toda la entrevista transcurra de la mejor manera posible. Así pues, el mayor y mejor esfuerzo del entrevistador ha de centrarse en que la motivación hacia el entrevistado se enfoque en que éste lo perciba como alguien confiable y amigable al que se le pueden'dar respuestas sin­ ceras. En el capítulo 7 de esta obra se señalan una serie de características tanto personales como profesionales que idealmente debe tener el entre­ vistador; entre estas se citan aquellas que son menester para el inicio de la entrevista, si a manera de sugerencia éstas son tomadas en cuenta, y con una preparación previa, se puede estar en mejores condiciones para esta­ blecer el rapport. 6.2.2. Cima

La cima es el momento en el que en plena comunidad de comunicación se encuentran interactuando entrevistador y entrevistado, después de haber logrado el rapport y antes del cierre. En este momento ya se ha dado una plena identificación de los objetivos y propósitos de la entrevista; los intervinientes se perciben e identifican claramente; el entrevistador pregunta de manera directa, sin preámbulos y recibe las respuestas en el sentido en que las emite. La entrevista transcurre de la manera en que el entrevistador la planeó, sin tropiezos, hay una relación en armonía. El entrevistador lleva ala voz cantante’5, esto es, tiene en sus manos el control y dirección de la entrevista; entre ambos sujetos las diferencias psicológicas se empatan para ir “al grano55, al asunto sin cortapisas. Una de las actitudes que hace más propicia la cima es la empatia, en otros términos podríamos decir que con esta actitud el entrevistador va a ser percibido como una persona comprensible, amable y persuasiva, que sabe preguntar con tino y toda consideración. Definitivamente, cuando el entrevistador ha logrado previamente esta­ blecer el rapport podremos decir que la cima está asegurada, si esto fuera así, luego entonces el entrevistador debe aprovechar al máximo el momento por las condiciones favorables que se le están presentando; si se tratara de una en­ trevista abierta, el entrevistador puede sondear en profundidad hasta donde él lo requiera, refinando las respuestas hasta llegar al punto deseado.

De manera colateral se puede decir que al éxito de la cima contribu­ ye también el control del contexto y de la circunstancia al no permitir desviaciones de ningún tipo, en su calidad de variables extrañas intervinientes. 6.2.3. Cierre

Cuando el entrevistador.por fin ha logrado centrar a su entrevistado, reco­ ger toda la información pertinente para el proyecto de investigación, llega el momento de decir gracias y adiós, lo cual no es tan simple cuando ha sido una interacción agradable, empática y productiva, más aún cuando el entrevistado ha podido expresarse en confianza y con toda libertad cuando ha sido escuchado con respeto y con mucho interés. Considérese también que no sería bien visto que de pronto el entrevis­ tador tomara sus objetos personales y los documentos de la entrevista en forma abrupta, porque así como hay estrategias para abordar el inicio, también las hay para cerrar Diversos especialistas de la entrevista su­ gieren otras formas de “cortar” la conversación, por ejemplo, interrum­ piendo al entrevistado para decirle “Todo lo que me ha contestado sin duda nos será de gran utilidad para la investigación”, o de manera más directa cerrar la carpeta y decirle: “Pues bien, hemos terminado, esto es todo”; este momento se afronta en cuanto se termina el interrogatorio, sin embargo, la susceptibilidad del entrevistado podría verse afectada si por ejemplo no se acepta alguna cortesía de su parte, como podría ser la invitación a tomar alguna bebida o a comer alguna golosina. Ya en otra sección de esta obra se señaló que el entrevistador no debe involucrarse en ningún sentido con el entrevistado, la experiencia y ciertos principios establecen como un inconveniente mezclar la entrevista con relaciones de carácter personal, así pues, podría resultar muy difícil para el entrevista­ dor que por falta de carácter no pudiera hacer el cierre de la entrevista en forma adecuada. Varios especialistas (Gubrium y Holstein, 2002:461), (Binham et a i , 1973:64) opinan que en principio se agradezca la colaboración y de ser posible se deje la puerta abierta para posibles entrevistas posteriores, par­ ticularmente cuando se trate de entrevistas reiteradas en las cuales, por la naturaleza misma de la investigación en proceso, se requiera regresar nue­ vamente a interrogar al mismo sujeto pero cuando haya pasado el tiempo previsto en la metodología del estudio. Si está contemplado un retorno, también es conveniente dejar en el entrevistado la impresión de una grata experiencia para futuras entrevistas, aun cuando éstas fueran a ser realiza­ das por otros investigadores.

Las palabras de agradecimiento y despedida es recomendable que vayan acompañadas de una expresión corporal relajada y de una breve sonrisa. Claro está que para cuando se haga la despedida como tal, el entrevistador ya estará cierto y seguro de que no le faltó recoger ninguna opinión, que no hay nada por aclarar y que, en consecuencia, realmente ya concluyó con la entrevista. Las palabras de despedida podrían ser algunas como las siguientes: “Muchas gracias por el tiempo que me otorgó, sobre todo gracias por su colaboración en el proyecto de investigación. Le dejo esta tarjeta con los datos de la institución que represento por si gusta comunicarse posterior­ mente para informarse acerca de los resultados. ¡Bueno, será mejor que me retire, no quiero entretenerlo(a) más de lo necesario! ¡Buenas tardes!” 6.2.4. Registro de respuestas/discurso

El registro de las respuestas derivadas de la entrevista es una tarea que varía de acuerdo con el tipo de encuesta, si se realiza una entrevista mediante cuestionario estandarizado, es el entrevistador quien va a registrar una a una las respuestas en el formulario que a propósito tiene en sus manos al momento de plantearlas. A este respecto cabe hacer hincapié en que las respuestas habrán de anotarse de manera fiel. El registro de éstas presupo­ ne el hecho de haber previsto la forma de codificarlas. Cuando la entrevista sea de tipo abierta y el instrumento base sea una guía de temas a tratar, el registro del discurso se hará mediante grabadora, ya que el entrevistador difícilmente podría anotar al mismo ritmo al que el entrevistado va hablando y por la premura podría cometer omisiones o distorsiones, por ello el discurso se graba, como ya se apuntaba en otro inciso, el hecho de grabar y/o filmar en este tipo de entrevista requiere de la previa autorización del entrevistado. 6.3. Después de la entrevista Se podría pensar que después de las entrevistas, como después de la tor­ menta, viene la calma; no es así, aún quedan por realizar diversas tareas del proceso de investigación de no menor importancia y complejidad que las realizadas con antelación. Retomando lo señalado en el apartado 6.2, como pasos finales para dar realmente por terminada esta etapa, toca su turno al balance formal de lo que se recogió como elementos evidentes expresados por quienes les tocó o seleccionó para contestar, decir su relato su opinión. Las tareas restantes son las que estrictamente señala la metodología de la investigación científica después de la recolección de datos, sea cual fuere la técnica de entrevista aplicada con la que se recogió la información.

A las tareas restantes se les denomina trabajo de gabinete, el cual consis­ te precisamente en dar a la información el tratamiento más adecuado. 6.3.1. Codificación/clasificación

Las entrevistas derivadas de investigaciones del tipo cuantitativo requie­ ren que las respuestas sean codificadas asignándoles símbolos o valores nu­ méricos. Cuando las preguntas sean “cerradas55, se pueden codificar con antelación (precodificar) las alternativas de respuesta e incluir esta precodificación en el cuestionario (Hernández et aL> 2003:289). En el caso de preguntas abiertas, la codificación se hace hasta tener los cuestionarios contestados. Por ejemplo, supóngase que al entrevistado se le pregunta: ¿Cómo distribuye su sueldo quincenal? Obviamente las respuestas van a variar considerablemente. Aunque sería posible asignar a cada distribución de sueldo un número exclusivo de código, este procedimiento no facilitaría el análisis, que depende de que varios sujetos tengan el mismo atributo. La variable distribución de sueldo tendrá varios esquemas de codifica­ ción preestablecidos. En un esquema se hará la distinción de entre varias posibles distribuciones: alimentación, renta, educación, atención médica, diversiones, servicios, etc., el esquema en que se codifique la distribución de sueldo debe tener relación con los conceptos teóricos que se plantearon en el marco teórico. Al momento de la codificación habrá de tenerse en cuenta un linca­ miento general aun cuando el esquema de codificación deba adaptarse para cumplir los requisitos particulares del análisis. Si se van a codificar los datos de manera que se incluyan muchos detalles, las categorías podrían combinarse en tanto se realizan los análisis que no requieran de tanto de­ talle, ahora bien, si se codifican los datos en unas cuantas categorías gene­ rales, no hay forma de recrear los detalles originales al momento de hacer el análisis. Para la elaboración de categorías de análisis es menester hacer dos plan­ teamientos esenciales para el proceso de codificación: primero, que a partir del objetivo de la investigación se comience con un esquema relativamente completo; segundo, que cuando al principio no se esté seguro de la forma de codificar los datos o que se desconozca qué variables representan a los sujetos y sus acciones, se revise la operacionalización de la hipótesis de trabajo. Después de haber preparado un esquema de codificación basado en una lista de 50 a 100 respuestas, o según se requieran, se verifica que cada una encaje en alguna de las categorías de codificación. De esta manera se contará con la relación de categorías de codificación.

6.3.2. Análisis de datos/información

En este momento de la investigación corresponde definir el tipo de análisis que habrá de hacerse de los datos derivados de las entrevistas, siendo el propósito central hacer una descripción más o menos pormenorizada de los datos obtenidos con base en alguno de los procedimientos de la estadís­ tica descriptiva, desde luego, cuando la investigación en turno corresponda a una de tipo cuantitativo, ya que para las investigaciones del tipo cualita­ tivo lo conducente se realiza con base en una revisión de la información contenida en los discursos. Volviendo al primer caso, cabe señalar que para hacer el análisis de los datos habrán de tomarse en cuenta los siguientes tres factores: el nivel de medición de las variables; el tipo de hipótesis en función de las variables consideradas y de la relación entre ellas, y el empeño del investigador por profundizar en este aspecto y su conocimiento y dominio de las técnicas estadísticas, tales como: estadística descriptiva para analizar las variables individualmente, puntuaciones “Z”, razones y proporciones, análisis inferencial, pruebas paramétricas y no paramétricas, análisis multivariados, entre las más representativas. Una vez realizado el análisis de los datos o de la información cualitati­ va, se procede a su interpretación. La interpretación de los datos centra su importancia en el hecho de comprender la teoría adoptada de una mejor manera, así como también en poder estar en mejores condiciones para comprobar la hipótesis inicial y así tener las condiciones para generar el nuevo conocimiento. 6.3.3. Interpretación de los datos

Recoger información mediante la técnica de entrevista es solamente la mi­ tad de este proceso. Guando en la entrevista estructurada o formal se re­ quiere organizar los datos es relativamente fácil sobre todo si desde el inicio las preguntas del cuestionario fueron codificadas; vaciar los datos para su posterior análisis ya no representa mayores dificultades, menos aún cuando se utiliza de paquetería para el manejo estadístico de datos, como podría ser el Statistical Package for Social Science (SPSS, 1994), entre otros más que se encuentran en el mercado. Una vez realizado dicho análisis, se está en el momento mismo de hacer su interpretación, es hasta entonces cuando, desde el punto de vista meto­ dológico, se puede decir que se ha concluido la entrevista; cuando podemos describir algo acerca del fenómeno en estudio, o explicar cómo interactúan las variables de tal fenómeno. Es en este preciso momento cuando ya se estaría en condiciones de verificar las hipótesis enjuego.

Por cuanto hace a las entrevistas desestructuradas o informales, donde el manejo de la información es esencialmente subjetivo, la información se analiza caso por caso y con base en un criterio. 6.3.4. Comprobación de hipótesis

Después de haber trabajado con los datos obtenidos en las entrevistas y de haberlos interpretado, llega el momento de la verdad, de la verdad que arrojaron esos datos que con tanto esmero fueron extraídos y después ana­ lizados. Se trata de una comprobación empírica ya que los datos que invo­ lucra se obtuvieron de la realidad, se entrevistaron a personas que viven en la realidad, de lo factual, por lo tanto, las hipótesis factuales se comproba­ rán con datos fácticos, los que ya fueron analizados. Se trata de estimar el valor veritativo de la hipótesis en relación con los resultados (datos analizados), para hacer la contrastación se han de identifi­ car un conjunto de datos que sean comparables con las variables contenidas en la hipótesis, por ejemplo, si nuestra hipótesis fuera del tipo estadística, como la del siguiente ejemplo: “Más de 50% de las mujeres del Distrito Federal casadas sufren de maltrato conyugal”, habría que contrastar ese 50% estimado de la hipótesis con los datos analizados y que se refieren en su conjunto al maltrato. Si los datos convertidos a porcentaje concuerdan o superan ese 50%, luego entonces, se habrá comprobado la hipótesis; caso contrario, si el porcentaje obtenido es inferior al 50%, entonces la hipóte­ sis se rechaza, no se comprueba y simplemente se presenta al porcentaje encontrado. Para el caso de las investigaciones cualitativas, las opiniones vertidas por los entrevistados no pasan por este proceso, en este caso lo que procede es revisar la información para después emitir juicios. 6.3.5. Resultados/informe final

Antes de elaborar el reporte final de la investigación es conveniente tener reunida la información relativa a todos los apartados que habrán de con­ formarlo, muy particularmente se recomienda que cada uno de ellos sea revisado más de una vez para verificar que la información esté comple­ ta, que haya concordancia entre uno y otro apartado, que los resultados sean compresibles, que realmente comuniquen lo que se encontró en la investigación, que los datos estén representados gráficamente y en forma adecuada etc. Sabiendo a quiénes va dirigido el informe será más sencillo conformarlo. Algunos investigadores optan por estructurar el informe a la manera de un primer borrador y ponerlo a consideración de algún colega y escu­

char su opinión, otros lo elaboran en un primer y último paso, sobre todo cuanto denen sobrada experiencia, sin embargo, nunca está de más dar un segunda revisada al reporte final cuando ya se encuentre terminado, por aquello de un dato equivocado o inconsistente. No sobra tampoco sugerir que dicho informe vaya impecable, en lo posible, en papel de buena calidad y con un formato adecuado, la “forma” también comunica, esto es, refleja el estilo pulcro de quien lo elaboró. Referencias Ander-Egg, Ezequiel. Técnicas de investigación social 24 ed. Buenos Aires, Lu­ men, 1995. (Colee. Política, servicios y trabajo social). Avila, Raúl. La lenguay los hablantes. 3 ed. México, Trillas/ANUIES, 1999. Babbie, Earl. Fundamentos de la investigación social. México, International Thomson Eds., 2000. Berdie, D. R.; Anderson, J. E; Niebuhr, M. A. Qu.estionaire: design and use. Metuchen, New Jersey, The Scarecrow Press, 1986. Binham, W. V D.; Moore, B. V.; Gustad, J. W Cómo entrevistar. 2 ed. Madrid, Eds. Rialp, 1973. Blalock, H. Estadística social 2 ed. México, FCE, 1986. Box, George E.; Hunter, William et al. Estadística para investigadores. Introduc­ ción al diseño de experimentos, análisis de datosy contrucción de modelos. México, Reverté, 1999. Duverger-Santori, Maurice. Métodos de las ciencias sociales. 12 ed. Barcelona, Ariel, 1981. (Biblioteca de Ciencias Políticas. Colee. Demos). Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales. Madrid, Aguilar, 1976: V.7 p: 44 Goode, William J.; Hatt, Paul K. Métodos de investigación social. 2 ed. México, Trillas, 1990. Gubrium, Jaber E; Holstein, James A. (Eds.) Handbook. of interview research: context and methods. London, Sage Pubis., 2002. Hernández Sampieri, Roberto; Fernández Collado, Carlos; Baptista Lucio, Pilar. Metodología de la investigación. 3 ed. México, McGraw-Hill, 2003. Manzano, V G. et al. Manual para encuestadores. Fundamentos del ti abajo de cam­ po. Aspectos prácticos. Barcelona, Ariel, 1996. (Ariel Practicum).Muchielli, R. El cuestionario en la encuesta psicosocial. Madrid, Ibérico Europea Eds.. 1974. Ortiz Uribe, Frida Gisela; García Nieto, Ma. del Pilar. Metodología de la in­ vestigación: el procesoy sus técnicas. México, Limusa, 2000. Padua, Jorge; Ahman, Ignvar. “Las escalas para la medición de actitudes”.

En: Padua, Jorge, Ahman, Ingvar et al Técnicas de investigación aplicadas a las deudas sociales. México, El Colegio de México/Fondo de Cultura Económica, 1996. Rojas Soriano, Raúl. Guía para realizar investigadones sociales. 26 ed. México, Plaza y Valdés, 2001. SPSS 6.1 Windows student versión. Englewood Cliffs, N. J., Prentice-Hall, 1994.

Capítulo 7 Principios directivos de la entrevista 7.1. Importancia del entrevistador La importancia de la presencia del entrevistador es notoria en el momento mismo de la entrevista puesto que es el hilo conductor por donde trans­ curre lo esencial de ésta, que es, nada más ni nada menos, la propia in­ formación u opinión que está emitiendo el entrevistado en beneficio de la investigación que se esté realizando. Las encuestas por entrevista representan un mayor índice de respuesta en contraposición a la simple aplicación de cuestionarios donde el encues­ tado contesta lo que él cree que es lo adecuado o cuando el cuestionario es enviado por correo, el cual muchas veces no es devuelto. La persona del entrevistador por el sólo hecho de estar ahí ya es una ventaja a favor para recoger un mayor y mejor “producto”, esto debido a que puede establecer una comunidad de comunicación con el entrevistado, pues este da por sabido que aquel le va a poder ir aclarando cualquier duda respecto de las preguntas que no alcance a comprender. También es signifi­ cativa su presencia porque así como recoge información proporcionada por el entrevistado, puede recoger otros datos complementarios derivados de sus observaciones, sean estas provenientes de sus actitudes o del contexto en que dio la información. Actitudes y contexto derivan información que se registra para ser considerada posteriormente. Así pues, sin la presencia del entrevista­ dor no sería posible contar con esta información complementaria. La presencia del entrevistador es un coadyuvante para eliminar o dis­ minuir la respuesta “No sé”; “Tal vez” o simplemente el espacio en blanco, porque en el momento en que aparecen éstas no respuesta, el entrevistador inmediatamente interviene tratando de obtener la respuesta que hace falta para de esta manera, minimizar el impacto negativo. Para el director del proyecto, el entrevistador(es) es su mejor aliado, de­ pende en gran medida de sus logros para obtener la tan esperada infor­ mación que le permitirá dar fundamento a sus conjeturas para comprobar la hipótesis. Imaginemos en caso contrario, lo frustrante que sería para el investigador que dirige el proyecto encontrarse con irregularidades en la recolección de la información. El desempeño del entrevistador es importante para la entrevista porque si lo hace todo de la mejor manera, aparte de obtener la información más

pertinente, con sus actitudes y despliegue de habilidades va a dejar en el entrevistado su mejor impresión, y a todos conviene que así sea. En su conjunto, todas y cada una de las funciones que realiza el entre­ vistador, desde antes de estar en el momento preciso, revisten gran impor­ tancia y como tal lo concebimos en esta obra; es más, sin el convencimiento propio de esta importancia, este trabajo carecería de sentido. Prácticamen­ te toda la literatura referente a la entrevista de una u otra forma aborda el tema del relevante papel que juega el trabajo del entrevistador para reco­ ger información proveniente de su contraparte, el entrevistado. Por las razones antes expuestas, al entrevistador se le menciona como la persona que participa y contribuye a la entrevista con toda su carga emocional, psicológica, ideológica y cognitiva, y con la preparación que en cada caso se le debe proporcionar. Desde el momento mismo en que el investigador define que su encuen­ tro va a valerse de la técnica de entrevista, ya está considerando la valía de la información que puede obtener por este medio y, en consecuencia, está dándole su propio valor a la labor del entrevistador. 7.2. Aspectos psicológicos del entrevistador La entrevista como medio para consolidar investigaciones e instrumento de recolección de información para la investigación social científica tiene como fuente para su comprensión la teoría de la Gestalt, la cual contribuye a su comprensión como un todo en el cual el entrevistador es uno de sus integrantes y considera el comportamiento de éste como uno de los ele­ mentos de la totalidad (Bleger, 1985:13). Existen otras corrientes psicológicas que contribuyen al estudio de la re­ lación entrevistador-entrevistado. El conductismo, donde observar el com­ portamiento es relevante para el momento mismo de la entrevista, puesto que al hacer una pregunta se produce un estímulo, luego entonces, la res­ puesta conductual es la respuesta que expresa el entrevistado. La psicología y sus áreas de estudio han contribuido de manera directa o indirecta a la posibilidad de realizar entrevistas en condiciones metodológicas cada vez más depuradas, haciendo de ella un instrumento invaluable para la inves­ tigación social científica, en el cual, según el mismo Bleger (1985:14), “el arte de la entrevista se ha visto reducido en función de una sistematización de las variables [...] lo que posibilita un mayor rigor en su aplicación y en sus resultados”. La entrevista en la actualidad tiene uso en diversos campos de desem­ peño profesional, sin embargo, con esta función se le ubica en forma ini­ cial en el campo de la psicología propiamente dicha como un instrumento

fundamental del método clínico, esto ha ayudado en gran medida, porque es al interior del campo de la psicología donde se ha enriquecido desde el análisis del comportamiento del paciente (entrevistado), pasando por las formas de interrogar, hasta las formas de cerrar este acto interrogativo. La entrevista por su naturaleza misma se basa en una interacción de personas en la que en un momento determinado concurren sus in­ terlocutores con una carga psicológica propia, ésta se va a dejar ver durante el proceso. La personalidad de cada uno lleva en sí actitudes y opiniones de las personas que participan en la entrevista, pues a través de las palabras se reflejan diversos aspectos psicológicos de cada uno; en las actitudes también se encuentran esos aspectos, tanto en lo individual como en lo social. Keats (1992:10) afirma que la entrevista tiene bases psicológicas a las que confluyen entre otros elementos, la motivación y la empatia. Por otra parte, establece una clasificación de las entrevistas: las conductistas y las no conductistas. Las primeras tienen el propósito de cambiar el comportamiento del entrevistado, tal es el caso de las que realizan los psicólogos clínicos, médicos, trabajadores sociales, terapeu­ tas, consejeros, entre otros. Las entrevistas de este grupo no se dan solas, se van desenvolviendo en el contexto de una relación terapéutica que puede irse desarrollando con el tiempo; en estas entrevistas se hace un mayor énfasis en la interacción interpersonal entre ambos actores, con un fin implícito o explícito, donde el papel que juega cada uno de ellos está totalmente definido. Así que el nivel de interacción es el que va a definir el éxito de la entrevista. Por cuanto hace a las entrevistas no conductistas, en estas encontra­ mos ubicadas las encuestas de opinión, censales, periodísticas, pero muy particularmente las de investigación, que son las que nos ocupan en esta obra, y que son precisamente, como ya lo hemos visto, las que mediante su aplicación nos permiten recopilar datos e informaciones pertinentes al desarrollo de un proyecto de investigación (Ortiz y García, 2000:24), donde por resultado se va a obtener un conjunto ordenado de información sólo pertinente para el entrevistador en función de los fines para los cuales la llevó a cabo. En la interacción personal de toda entrevista están presentes fuerzas psi­ cológicas inhibidoras y facilitadotas interactuando de manera simultánea, en tal situación, el entrevistador busca elevar al máximo la fuerza que faci­ lite la obtención de información; para esto, debe identificar cuáles son los posibles aspectos que de parte del entrevistado pudieran estar inhibiendo la franqueza, sólo poseyendo la capacidad para identificar dichos aspectos en este caso adversos, puede “atacarlos”.

Keats (1992:18) presenta una lisia de las fuerzas facilitadotas, de las cuales se retoman sólo las más significativas y son las que enseguida se presentan: • Normas sociales de aceptación y urbanidad • Demostración de intereses compartidos • Relevancia de los puntos a tratar • Expectativas de respuesta con base a lo que se inquiere • Atracción personal • Ausencia de interrupciones • Elección apropiada del lugar y la hora • Aceptación de roles • Lenguaje apropiado Por cuanto hace a las fuerzas inhibidoras, también se presentan a continua­ ción sólo las que se consideran más significativas: • Ansiedad • Falta de comprensión • Incapacidad para recordar • Incomprensión verbal • Involucramiento personal • Rechazo personal • Falta de relevancia de los puntos a tratar • Elección inadecuada del lugar y hora La presencia e incidencia de los factores inhibidores son el principal proble­ ma en la consecución de la entrevista de investigación y, en consecuencia, afectan en forma directa a los resultados esperados, especialmente cuando las entrevistas son del tipo abierto. El entrevistador debe ser la persona que a través de su intuición ha de establecer la empatia desde el inicio del encuentro con su entrevistado, porque en el nivel en que se dé la empatia se podrán ver incrementadas las posibilidades de éxito en la misma, esto es, crear con ese entrevistado una comunidad de comunicación que le haga propicio provocar respuestas francas y sinceras. 7.2.1. Actitud del entrevistador

Al ser el entrevistador el responsable del éxito o fracaso de la entrevista, analizaremos otro de sus elementos significativos: su actitud, que aunada a su carga emotiva despiertan en el entrevistado sentimientos que afloran en el momento de su realización, en el fondo y la forma de las respuestas.

Es importante pues, destacar esa actitud que lo dice todo respecto del en­ trevistador. Podemos señalar sin temor a la equivocación que esa actitud comien­ za desde las propias motivaciones para hacer la investigación; partiendo del supuesto de que toda investigación social científica se aborda con un alto espíritu y no de otra manera, el entusiasmo por llegar al puerto deseado del conocimiento nuevo, consideramos que es una motivación suficiente para tener la actitud deseada. No podemos imaginar al investigador que va en busca de una entrevista exitosa con una actitud derrotista o prepotente, sería aconsejable en principio la objetividad, sabiendo qué se busca, entre quiénes se busca y para afrontarla en mucho mejores condiciones actitudinales. La actitud del entrevistador es un factor que influye de modo conside­ rable en los resultados de la investigación, debe mostrarse hábil en recursos personales para conseguir entrevistas valiosas, procurando evitar, sin em­ bargo, excesiva confianza en sí mismo. Si el entrevistado llegara a mostrar desacuerdo con sus puntos de vista, deberá recurrir a la diplomacia, evitan­ do con ello que la entrevista se llegue a tornar en polémica. Una actitud que es menester prevenir es la actitud del entrevistador “sabelotodo”, pues provocan con ello actitudes antagónicas y resistencia de parte del entrevistado. Otra actitud que debe evitar es la de dar la impre­ sión de parecer un espía. La actitud de confianza es imprescindible no sólo a lo largo de la en­ trevista, incluso desde antes, quizá desde el momento mismo en que se establece la relación, bien pudiera ser a partir de que se pacte la cita o de que se entable la relación por terceros. El entrevistado “suelta mejor la sopa” cuando se siente en libertad, sin presión, cuando confía en su inter­ locutor; para los efectos de la investigación este hecho es relevante porque de ello depende que se logre información valiosa para la verificación de la hipótesis. El entrevistador desde que establece un primer acercamiento con su interlocutor ya debe mostrar una actitud, y no estrictamente la de un con­ trolador de la situación, sino la que refleje empatia, esto es, emitiendo la sensación de comprensión hacia la persona en su situación y condición. Una actitud de respecto se muestra desde las palabras hasta los hechos. Veamos, la manera en que el entrevistado va a percibir que hay respeto hacia él es a través de los contenidos del mensaje, ¿qué es lo se le está pi­ diendo? Ahora bien, el otro aspecto es el que va implícito en la actitud, el que se va a reflejar en la forma de dirigirse a él. Entonces tenemos momentos en los que la actitud del entrevistador debe hacerse patente, decíamos líneas atrás, un primer momento que ini­

ciará en la concepción del proyecto de investigación, pero otro el que se advierte en el momento de la entrevista, en el que el entrevistador debe mostrarse entregado a la atención de su interlocutor. Algunos autores (Sommer y Sommer, 2001:142; Acevedo y López, 2005:136) consideran que la ecuanimidad le permite al entrevistador ocul­ tar ansiedad, temores y estados de ánimo que puedan influir perturbándolo y haciendo que pierda el control de la entrevista, por lo tanto, aquí su acti­ tud debe reflejar serenidad. En otro inciso de este escrito ya se citaba que son tres los momentos preponderantes de la entrevista: rapport, cima y cierre; el entrevistador ha de estar consciente de lo que cada uno de ellos representa e implica en la entrevista, y al mismo tiempo adoptar la actitud que a cada una de estas etapas corresponda. Así pues, para el momento del rapport el entrevistador debe mostrar una actitud de respeto, cordialidad, identificación, de empa­ tia. Al momento de la cima, la actitud que se debe evidenciar es la de extre­ ma atención a lo que el entrevistado dice, la interacción se ve alimentada por la retroalimentación, la perfecta descodificación del mensaje-respuesta, hay eficacia en el diálogo y de esta manera el entrevistador asienta su pos­ tura con una actitud de correspondencia. Ya en el cierre, él hace patente su agradecimiento por la colaboración prestada y no sólo la expresa verbal­ mente, la hace sentir al entrevistado con una actitud reverente y cordial al sellarla con un leve apretón de mano. Aun después de haber señalado actitudes propias para los tres momentos de la entrevista, a lo largo de todo este proceso el entrevistador con una ac­ titud positiva sabrá superar cualquier imprevisto con inteligencia, echando mano de todos sus conocimientos y experiencia sin perder de vista que entre ambos, entrevistador-entrevistado, debe permear una relación armónica. 7.2.2. Predisposición

Una de las variables intervinientes que se origina a partir del entrevistador es la predisposición, ésta se manifiesta en sus tendencias, fobias, prejui­ cios, preferencias sexuales, etc., específicamente al momento de elaborar el reporte de la entrevista. Esto no quiere decir que de manera deliberada distorsione la información, sino que lo haría de manera inconsciente, tales tendencias pueden intervenir y quedar reflejadas en todo su desempeño, no obstante el problema puede originarse desde el momento mismo en que se plantea las preguntas (tonalidad de la voz, comentarios, ademanes, ges­ tos), y al asentar la respuestas, dándoles una interpretación mediada por la predisposición, la cual encaja con las características del entrevistado, sean éstas políticas económicas o sociales.

Este problema está presente en todo tipo de investigación porque es inherente a todas las personas, sin embargo, los casos extremos radicales son los que pueden afectar significativamente los resultados. Bien se haría en detectar a los posibles entrevistadores que caen en la clasificación de radicales y apartarlos del grupo entrevistador, pues las tendencias que en extremo los caracterizan podrían perjudicar los resultados finales de la in­ vestigación. 7.2.3. Motivación

Expertos en entrevista (Cicourel; Cannell; Kahn; Mucchelli; Naohoum) coinciden en señalar que la motivación y buena disposición del entrevista­ dor es condición fundamental para lograr una entrevista exitosa; no podría ser de otra manera. No hay un consenso cabal sobre la teoría o modelo de motivación que resulte más adecuado a la entrevista, ni sobre las principa­ les fuentes de motivación del entrevistado. Cannell y Kahn (en Festinger, 1993:326) proponen que distingamos dos puntos: la motivación intrínseca, puesto que la experiencia de la entrevista y la relación con el entrevistador tienen cierto valor para el entrevistado, y la motivación instrumental, por cuanto el entrevistado considera que el propósito del cual la entrevista for­ ma parte es congruente con sus propios objetivos y valores. También hay quienes consideran a la generosidad del entrevistado como una motivación para la cooperación, pero en función de su pro­ pia satisfacción; es de destacar que existe diversidad de opiniones en­ tre los mismos expertos acerca de las motivaciones. La entrevista es una forma de comportamiento complejo cuando se encuentran frente a sí uno y otro: entrevistador y entrevistado, cada uno con su carga emoti­ va. Cannell y Kahn (en Festinger, 1993:314) dicen que la motivación del entrevistador está a la vista del entrevistado, hay una relación dialógica entre ellos, la percepción que tiene uno del otro es sensorial, y los efectos que se derivan de esas percepciones son los que establecen una comuni­ dad de comunicación. 7.2.4. Empatia

Para el propósito de este apartado caracterizaremos a la empatia como un estado mental en el que el entrevistador se proyecta en la situación del entrevistado, más claramente podríamos decir que es la facultad del entre­ vistador para interrogar con sensibilidad, poniéndose en el lugar del otro. En otros términos diríamos que empatia es la capacidad de ponerse en “los zapatos” del otro, tratando de sentir como sentiría, como posiblemente podría reaccionar ante un determinado estímulo (mensaje).

La actitud empática inicia con el principio básico de aceptación del entrevistado por parte del entrevistador seguida de ese sentimiento de pre­ ocupación por su sensibilidad a través de lo que dice o siente, presupo­ niendo en corto lo que pueda sentir ante lo que le pudieran cuestionar al interrogarlo. Se trata de una habilidad poco estudiada en el campo de la entrevista, no así en el de la comunicación humana, siendo que reviste gran impor­ tancia en la entrevista social. Hay quienes opinan que si la entrevista es un arte, luego entonces la empatia es un estado mental sensible que debe partir del entrevistador y manifestarse en la actitud del entrevistado. Existe una forma para medir la empatia la cual consiste en hacer que un individuo trate de pronosticar las respuestas del otro ante una serie de preguntas; el procedimiento consiste en que, si el primer individuo tiene una idea de la estructura de la personalidad del otro, podrá predecir el comporta­ miento de este último en ciertas situaciones, específicamente en relación con las respuestas en un cuestionario tipo test. La empatia como proyección de la personalidad puede ser controlada por el entrevistador como parte de la reciprocidad, siendo las percepciones correctas o incorrectas las que intervienen en la reciprocidad, y en conse­ cuencia, en una considerable proporción, su calidad y resultados. El principal enemigo a vencer, sobre todo al inicio de la entrevista, es el fantasma de la desconfianza. Cuando el entrevistado desconfía del entrevistador tiende a ocultar su verdadera personalidad y con ello la verdad en sus respuestas, ésta es una de las razones más poderosas por las cuales el entrevistador ha de mostrarse “comprensivo” empáticamente hablando; el comedimiento de sus preguntas será percibido por el en­ trevistado, y en consecuencia se abrirá el canal de una comunicación cargada de verdad, sin cortinas defensivas. La empatia desde la perspectiva psicológica es una de las capacidades más importantes para desarrollar por parte del entrevistador, mediante ésta, se busca llegar a ver desde el punto de vista del otro. Se trata de una capacidad cognoscitiva basada en conceptos de reciprocidad y cono­ cimiento para comprender la situación del otro, sobre todo para entender e interpretar respuestas, no importa cuán complejas puedan ser, partiendo del hecho de que en el proceso mismo de la entrevista intervienen procesos tales como asimilación y acomodamiento (Piaget, en Keats, 1992:13) que se consideran esenciales para la adquisición de conceptos y que al entre­ vistador le van a permitir además retomarlos para llegar a conclusiones en el momento adecuado, incluso para desarrollar sistemas de categorización flexibles.

7.3. Funciones del entrevistador

A menudo los investigadores sociales están conscientes de la responsa­ bilidad que conlleva adoptar la técnica de entrevista como principal he­ rramienta en la investigación de campo (Ortiz y García, 2000:124), sin embargo, pudieran no haber considerado todos aquellos aspectos que revisten la función del entrevistador como parte esencial de la etapa de recolección de información u opiniones, más concretamente sobre los puntos relevantes que van en el sentido de evitar errores u omisiones an­ tes de y durante la entrevista. Aparte de la capacitación propiamente dicha que se le dará al entrevistador (es), conviene que conozca los puntos esenciales de sus funcio­ nes, y que a nuestro juicio son las que enseguida se enlistan y describen: • Comprometerse con la actividad que va a realizar. • Prepararse en teoría y práctica para realizar la entrevista. • Conocer los procedimientos, las herramientas metodológicas. • Conscientizar su trabajo en función de los posibles resultados. • Concertar la cita con el prospecto (entrevistado). • Familiarizarse con el cuestionario o con la guía de entrevista. • Manifestar cortesía, amabilidad y respeto. • Crear una atmósfera de confianza. • Crear una comunidad de comunicación para el entendimiento mutuo. • Disminuir la tensión del entrevistado. • Motivar al entrevistado. • Mantener la dirección de la entrevista. • Neutralizar actitudes negativas del entrevistado. • Actuar con naturalidad evitando la sobreactuación. • Pedir autorización antes de grabar y/o filmar la entrevista. • Evitar relacionarse con el entrevistado con fines distintos a la entrevista. • Respetar las preguntas del cuestionario. • Evitar interrumpir al entrevistado. • Repetir la pregunta cuando así se lo soliciten. • Aclarar dudas del entrevistado. • Ayudar al entrevistado a recordar hechos que van en el sentido de la respuesta. • Evitar la polémica. • Evitar sugerir la respuesta. • Estar alerta ante respuestas vagas, incompletas o de resistencia. • Mantener la atención del entrevistado. • Transferir la entrevista para otra fecha.

• • • • • •

Respetar la intimidad del entrevistado. Mantener su ideología al margen. Evitar dar por respondidas preguntas en función de otras respuestas. Registrar las respuestas con fidelidad. Dar por terminada la entrevista como corresponde. Abstenerse de opinar acerca del entrevistado. C om p rom eterse con la actividad que va a realizar. Se refiere al compromiso ante sí mismo para poner todos sus conocimientos y empeño a favor de lo que emprenderá. La autoconfianza es un estado de disposición favorable para ir en busca de logros positivos. Nadie más que el propio entrevistador puede saber si está en la mejor disposición para emprender la tarea. Conocer en lo general y en lo particular lo que va a realizar puede ser un elemento de motivación para emprender su tarea con compromiso. P re p a ra rse en te o ría y p rá ctica p a ra re a liz a r la en trevista.

No basta con leer un “recetario” a manera de manual para comprender las implicaciones que conlleva poner en práctica una entrevista de investiga­ ción, como tampoco poner en práctica ésta sin tener una preparación que comporte tanto la teoría como la práctica de manera formal, sin embargo, sabemos que más allá de ambos elementos concurren otros de carácter psi­ cológico que impactan no sólo al entrevistador, sino también al entrevista­ do. Aquí puede tener una mayor ventaja el entrevistador porque se prepara para ello, en tanto que el entrevistado no. C onocer los proced im ien tos, las h erra m ien ta s m etodológi­ cas. De manera absoluta prevalece el consenso de que entre las principales

funciones del entrevistador está conocer los procedimientos que compren­ de la investigación por encuesta, particularmente sobre la entrevista debe conocer las herramientas que a ésta corresponden: cuestionario y guía de entrevista según sea el tipo de que se trate (cuantitativa o cualitativa). Sobre estas herramientas metodológicas debe conocer su forma de preparación, aplicación y derivación de información u opiniones. C oncientizar su tra b a jo en función de los posibles re su lta ­ dos. Sin duda, el investigador social que emprende una investigación es

la persona más concientizada acerca de la importancia que tienen los re­ sultados que espera lograr, ahora bien, si el investigador traslada la tarea de entrevistar a otro, ha de concientizarlo de la importancia que tienen los resultados para el proyecto. Razonar conjuntamente lo esencial del pro­ yecto y sus posibles resultados con el entrevistador, contribuirá de manera significativa a esa toma de conciencia. C o n certa r la cita con el p rospecto (entrevistado). Establecer el lugar, día y hora de la cita para llevar a cabo la entrevista es una de las

funciones del entrevistador, misma que debe concretar con antelación y oportunidad, en lo posible, dando al prospecto la oportunidad de elegir el horario, hasta llegar a un acuerdo conveniente para ambas partes. Convie­ ne que el entrevistador en este caso conozca con anticipación el lugar de la cita y el dempo que le llevaría llegar al punto, en vía de llegar a tiempo a la cita. Desde el inicio se debe anticipar a decir que no se pretende venderle algo. También debe decirle al prospecto, de manera muy breve, cuáles son los objetivos de la encuesta en lo general y de la entrevista en lo particular, cómo se desarrollará la entrevista y la aplicación que se hará de la informa­ ción que se recabe. También desde el inicio se debe mencionar el tiempo estimado que se requerirá. F am iliarizarse con el cuestion ario o con la guia de en trevis­

Tratándose de entrevistas estructuradas es menester que el entrevista­ dor conozca a la perfección la estructura y contenido del cuestionario, no precisamente aprenderlo de memoria, pero sí familiarizarse con todas y cada una de las preguntas, más concretamente suponer cuáles podrían ser las posibles dudas del entrevistado en cada pregunta para saber qué con­ testar. Otra razón bien puede ser para plantear las preguntas con mayor fluidez y naturalidad. Tratándose de la guía de entrevista en una encuesta cualitativa, el entrevistador deberá estar más avezado en la práctica y en el arte de interrogar, escuchar y recoger la información debido a la naturaleza misma del tipo de entrevista. M a n ifesta r co rtesía, am ab ilid ad y resp eto. Es una función que no solamente debe estar presente al inicio, sino a lo largo de toda la entre­ vista; si el entrevistado percibe estas cualidades de parte del entrevistador puede estar más abierto al diálogo, ser más sincero y, sobre todo, colaborar con mayor entusiasmo al logro del objetivo. La actitud misma del entrevis­ tado le indicará al entrevistador cómo lo están percibiendo. La forma de responder al interrogatorio puede ser otro indicativo de si está o no mani­ festando tales cualidades. C re a r una a tm ó sfera de confianza. Esta función está íntimamen­ te relacionada con la anterior. Al poner en evidencia cortesía, amabilidad y respeto, se está estableciendo el rapport, que es el estado ideal para hacer más propicia la atmósfera de confianza, donde forma y fondo de lo que digan ambos participantes va a ser determinante para lograr una entrevista exitosa. ta.

C re a r una com unidad de com unicación p a ra el enten d im ien ­ to m utuo. Ponerse en nivel y concordancia con el entrevistado desde un

nivel de comunicación es tanto como partir del establecimiento de reglas implícitas, pero sobre todo explícitas, indicando al entrevistado la manera

en que se va a desarrollar el interrogatorio. Ponerse en un nivel de comuni­ cación es también adoptar un lenguaje apropiado, comprensible de acuer­ do con el otro; la claridad, concisión y objetividad son cualidades de la comunicación oral que contribuyen favorablemente. Establecer la empatia sería una de sus más claras manifestaciones. D ism in u ir la tensión del entrevistad o. Es muy común que ante lo desconocido se produzca tensión, de esta manera, ante la incertidumbre de lo que pueda ocurrir en el transcurso de la entrevista en función del interrogatorio, el entrevistado puede mostrar ansiedad y nerviosismo, es función del entrevistador percatarse de ello y poner en juego sus conoci­ mientos y habilidades para disminuir la tensión, rompiendo el hielo se está en camino de desvanecer dicha tensión; establecer el rapport podría desapa­ recer ese nerviosismo, que en caso de prevalecer afectaría a los resultados de la entrevista. M o tivar al entrevistad o. En una entrevista estructurada la moti­ vación al entrevistado debe darse al inicio, durante el rapport, dándole a conocer al entrevistado el objetivo y la importancia de su colaboración, más aún, el impacto y posibles beneficios que se podrían derivar en caso de contar con personas dispuestas a colaborar con el proyecto de investiga­ ción. En las entrevistas profesionales, la motivación sería hacerle saber que el más beneficiado va a ser él. En las entrevistas no estructuradas (cualita­ tivas) la motivación ha de procurar mantenerse a lo largo del proceso de la entrevista. M an ten er la dirección de la en trevista. A lo largo del proceso de la entrevista, el entrevistador habrá de mantener la dirección de la entrevis­ ta, en ningún momento y por ninguna razón se debe perder el control de la situación. Ajustarse al tiempo estimado, contestar de manera concreta al entrevistado en caso de duda, rechazar el sarcasmo y reencauzar las respuestas pueden ser algunas de las acciones pertinentes para no perder el control y con ello desvirtuar la entrevista. Recordemos que en este aspecto el entrevistador tiene la ventaja, se preparó para hacer entrevistas. N eu tralizar actitudes negativas del entrevistad o. La hostilidad, apatía, despego y cinismo son actitudes que podría presentar el entrevista­ do desde el inicio de la entrevista, al percatarse de ellas el entrevistador puede poner enjuego estrategias en vías de contrarrestarlas, caso contrario podrían prevalecer durante toda la entrevista en detrimento de ésta. La teoría y la práctica en la capacitación del entrevistado preven estas posibles situaciones y cómo palearlas de forma conveniente. A ctu ar con n a tu ra lid a d evitando la sobreactuación. Entre la sencillez y la prepotencia se puede encontrar la naturalidad en la actua­

ción, y entre la rigidez y la verborrea, la moderación. Actuar con la mayor naturalidad es sin duda una cualidad que ejercen las personas que saben equilibrar su presencia y su decir. Conviene actuar con naturalidad en la entrevista para no desagradar, no despertar sospechas y no ser rechazado psicológicamente. El rechazo psicológico también influye negativamente sobre los resultados. Pedir autorización antes de g ra b a r y/o film a r la en trevista.

Guando esté previsto que la entrevista requiere de ser grabada y/o filmada, el entrevistador debe solicitar la autorización del entrevistado; grabar/fil­ mar es una condicionante que de por sí crea tensión y a casi nadie le gusta que lo que diga quede grabado, por la posibilidad del mal uso que se pueda dar a sus palabras. Así que, como un acto ético y de respeto, el entrevista­ dor tiene entre sus variadas funciones, solicitar la anuencia del entrevistado, cuando así se requiera. E vitar rela cio n arse con el en trevistad o con fines d istin tos a la en trevista. Gomo no siempre la relación produce rechazo o neutrali­

dad, existe la posibilidad de una atracción personal entre sexos opuestos, los halagos, cortesías y la afabilidad pueden generar una posible relación personal más allá de la entrevista; el entrevistador tiene entre sus funciones mantenerse al margen y evitar que se produzca cualquier tipo de relación (amorosa, de negocios, amistosa, etc.) distinta a la de la entrevista, pues se­ ría un grave inconveniente para la entrevista como técnica de investigación al sentar un precedente por cualquiera de las razones mencionadas. R esp etar las preguntas del cuestionario. Como la entrevista es­ tructurada se aplica con base en un cuestionario elaborado, “piloteado” y codificado ex profeso, es de relevante importancia que el entrevistador se ciña tanto a la forma como al orden de las preguntas; tratar de darles otro orden o darles una interpretación propia seguramente alteraría los resulta­ dos. Recordemos que en este caso el ordenamiento de las preguntas tiene una razón de ser, y que lo que se pregunta está en función de lo que estric­ tamente se quiere conocer, por lo tanto, cualquier alteración en ese sentido generaría sesgos innecesarios y que seguramente irían en detrimento de lo esperado. E vitar in te rru m p ir al en trevistad o. Con cierta frecuencia cuando el entrevistador no está de acuerdo con las opiniones del entrevistado, in­ curre en el grave error de interrumpirlo, le “arrebata las palabras”, le gana la emoción y no deja que concluya con su opinión, pasando de esta manera de pregunta-respuesta a debate. En este caso la función del entrevistador es saber escuchar y registrar la información u opiniones tal y como le fueron expresadas.

En ocasiones sue­ le suceder que la pregunta está elaborada en un lenguaje incomprensible para el entrevistado o que el entrevistador la plantee de manera rápida, por cualquier razón que el entrevistado solicite que se la repitan es función del entrevistador acceder a ello, teniendo cuidado de plantearla tal y como está en el cuestionario; sería un error tratar de interpretarla en vías de hacerla más comprensible debido a la posibilidad de darle un sentido distinto al que quiso plasmar el entrevistado y con ello generar sesgo. A c la ra r dudas del entrevistad o. Cuando por razones de condición cultural, social, económica u otras, el entrevistado no comprenda la pre­ gunta y requiera que se le aclara o repita, con muy buena disposición el entrevistador accederá a aclararla, sin embargo, en estos casos habrá de ser muy cauto para no distorsionar el sentido de la pregunta en aras de buscar hacerla más comprensible. R ep etir la pregu n ta cuando así se lo soliciten.

A yu d ar al en trevistad o a re c o rd a r hechos que vayan en el sentido de la resp u esta. Cuando el entrevistado dice ante una pre­

gunta: ¡No recuerdo! Suponga que así es, su memoria quizá no le ayuda a recordar en qué año o época tuvo lugar cierto acontecimiento el cual está relacionado con la respuesta esperada; en este caso, la función del entre­ vistador es ayudarlo a recordar, sobre todo cuando la respuesta requiere de esta precisión, por ejemplo: ¿Cuántos años tiene viviendo en esta ciudad? Evitar la polém ica. En las entrevistas del tipo estructuradas existen espa­ cios en los cuales la propia opinión, creencias o emociones pudieran ganarle al entrevistador sin poderse abstener de externar su opinión acerca de lo que dice el entrevistado, propiciando caer en un diálogo interminable, controvertido, incluso llegar a ser acalorado, luego entonces, para evitar estas difíciles situacio­ nes, el entrevistador debe mantener al margen sus propias opiniones, pues de lo que se trata es de recoger sólo las opiniones del entrevistado. E vitar su g e rir la resp u esta. Si el entrevistado muestra alguna difi­ cultad para expresar con sus propias palabras la respuesta, al percatarse el entrevistador podría plantear nuevamente la pregunta, dando oportunidad al respondiente para que centre la respuesta, el entrevistador en el ánimo de ayudarlo podría caer en el error de poner palabras en boca del entrevistado distintas a lo que él quiere expresar, y que por pena acepte lo que le sugiere el entrevistador, esto en el caso de entrevistas estructuradas o formales; en cambio, en las entrevistas abiertas (no estructuradas), el entrevistador tiene un margen de libertad para que con base en sus habilidades en esta técnica, intervenga para obtener la respuesta más apropiada. En este segundo caso, aclaramos, tampoco va a sugerir las respuestas, sólo intervendrá para centrar la respuesta.

E star a le rta ante resp u estas vagas, incom p letas o de re s is ­ tencia. El hecho mismo de desempeñarse como entrevistador supone la

realización de una tarea que demanda especial atención y concentración en el momento mismo, aun cuando se conozcan las respuestas del cues­ tionario con antelación. Al plantearlas lo deberá hacer poniendo toda su atención en la cuestión, más aún cuando se está frente a la respuesta para poderse percatar en ese preciso instante si el entrevistado no está contes­ tando expresamente a la pregunta planteada, si está contestando a medias, sólo a una parte de la pregunta, o si está respondiendo con evasivas; de ser así, la función del entrevistador será intervenir inmediatamente, repregun­ tando o centrando al entrevistado. M an ten er la atención del en trevistad o. No siempre las entrevis­ tas se llevan a cabo en el lugar idóneo, ocasionalmente existen en el con­ texto elementos que se consideran como distractores, mismos que pueden atraer la atención y concentración del entrevistado, aquí la función del en­ trevistador ha de ser centrarlo en el asunto tantas veces como se requiera. Para evitar llegar a esta situación, desde el momento mismo de concertar la cita conviene saber si el lugar y la hora van a propiciar como contexto una buena entrevista, libre de distractores. T ra n sfe rir la en trevista p a ra o tra fecha. En el transcurso de la entrevista pudiera darse el caso de que el entrevistado en esos momentos mostrará una actitud totalmente inconveniente para llevarla a cabo o con­ tinuarla, ya sea por nerviosismo excesivo, disgusto o por cualquier otra causa; es función del entrevistador tomar la decisión de pararla, y de co­ mún acuerdo pactar una entrevista posterior para concluir, puesto que no es conveniente obtener información u opiniones de una persona que se evidencia como indispuesta. R espetar la intim idad del entrevistado. Al recibir una respuesta a una pregunta concreta, el entrevistador la respetará en el sentido de no inda­ gar sobre aspectos íntimos propios del entrevistado más allá de lo requerido en la pregunta, inmiscuirse en asuntos personales que ya no tienen nada que ver con lo estrictamente requerido podría molestar e incomodar al entrevis­ tado, amén de exponerse a un tajante: ¡Eso a usted no le incumbe! M an ten er su ideología al m argen. El entrevistador como ser hu­ mano no está exento de reflejar sus tendencia, así que cuando la ocasión se presenta pudiera manifestar sus opiniones al respecto y propiciar una infructuosa e inconveniente polémica con el entrevistado, es por ello con­ veniente que evite en todo lo posible externar sus opiniones evitando caer en la confrontación. Esta función se encuentra directamente relacionada con la de evitar la polémica.

E vitar d a r p o r resp on d id as preguntas en función de o tra s resp u estas. Quizás para ganar tiempo durante el interrogatorio el en­

trevistador dé por contestadas ciertas preguntas en función de otras que ya fueron respondidas con anterioridad, quitando con esto la posibilidad de que el propio entrevistado las responda y diga su verdad. Aquí la función del entrevistador es la de hacer todas y cada una de las preguntas. R eg istra r las resp u estas con fid elid ad . En ocasiones el entrevis­ tador, con la intención de hacer más clara y explícita la respuesta, cae en la tentación de “ajustar” la respuesta anotándola con sus propias palabras, interpretando lo que según él quiso decir el entrevistado, esta es una causal de sesgo. En caso de que no se estuviera grabando la entrevista, la fun­ ción del entrevistador en este caso es anotar las respuestas tal y como se las digan. D ar p o r te rm in a d a la en trevista como corresponde. Partiendo del hecho de que el entrevistador es quien tiene en sus manos la conduc­ ción de la entrevista, cuando considere que tiene toda la información que buscaba es él quien tiene entre sus funciones hacer el cierre de la entrevista, y no a la inversa, que llegara a ser el entrevistado quien diga: ¡No le quito más su tiempo! Inmediatamente después de concluir con el interrogatorio dará las gracias por el tiempo concedido y por la información proporcio­ nada, evitando de esta manera dar margen a una charla infructuosa e in­ necesaria por varias razones. A b sten erse de o p in a r acerca del entrevistado. Durante la entre­ vista el entrevistador va conociendo diversa información sobre el entrevis­ tado, por razones principalmente de tipo ético, el entrevistador ha de abs­ tenerse de opinar durante y después de la entrevista acerca de lo que ahora sabe de él. Conviene desde el inicio de la entrevista advertir al entrevistado que la información que proporcione será tratada con toda discreción, esto además de disminuir la tensión puede generar información más valiosa. Los puntos antes señalados son de observancia general para cumplir con tan delicado trabajo. Cada uno de ellos es factible de logro en la medida en que el entrevistador esté motivado y convencido de la utilidad de su trabajo, en caso contrario, aun cuando conozca los puntos referidos, su falta de con­ vicción podría ser el principio del fracaso con las consabidas consecuencias. 7.4. Cualidades del entrevistador Existen cualidades inherentes al entrevistador que son propias de su perso­ nalidad y otras que se adquieren a lo largo de la vida, ambas contribuyen al desempeño de la entrevista. Enseguida se presenta una caracterización con los pormenores de cada una de ellas:

La preparación académica y el bagaje cultural son la plataforma de conocimientos que reflejan la capacidad, aunado a esto, es conveniente contar con los conocimientos relativos a lo que se busca me­ diante una entrevista para guiar la conversación con toda la pertinencia e información sobre el tópico de la misma, con mayor atención en los puntos más sobresalientes del tema. O rganizado. Pone especial atención a los procedimientos que va a seguir antes, durante y después de la entrevista; analiza lo correspondiente a cada uno de ellos y lo que requiere considerar en cada saso; se ajusta además a los tiempos estimados para realizar las entrevistas y el tiempo máximo para cada una de ellas. Claro. La claridad la muestra al momento mismo de exponer los propósi­ tos y objetivos de la entrevista, y durante el interrogatorio plantea las preguntas de la forma más clara posible. La claridad también se refleja en su dicción, entonación y modulación de la voz. Evita la ambigüedad y los tecnicismos. G entil. La gentileza se muestra dándole oportunidad al entrevistado a que responda; otras formas de mostrar la gentileza pueden ser reflejando serenidad y tolerancia ante los tropiezos del entrevistado. Sensible. Se pone en el lugar del otro, lo escucha con interés y aten­ ción, su lenguaje verbal está estructurado con una subjetividad empática. A bierto. Evita expresiones de admiración, repudio y desprecio ante confesiones reprobables socialmente. Admite las posturas políticas, religio­ sas e ideológicas del entrevistado, en caso de no estar de acuerdo con ellas, simplemente las respeta absteniéndose de opinar y de amonestar. U bicado. Desde que se encuentra en los preparativos para la entrevis­ ta conoce perfectamente hacia donde quiere llegar, sabe de sus fortalezas y debilidades y a ellas se atiene, en pocas palabras, sabe que terreno pisa y cómo desempeñarse. C reíble. Es congruente con lo que dice y hace. Respeta sus compro­ misos dándoles cabal cumplimiento, tanto con su superior como con sus colaboradores y con el entrevistado mismo. C rítico. No da por aceptado todo lo que le dicen en una entrevista abierta, invita al entrevistado a exponer ciertos argumentos. Buena m e m o ria . Recuerda comentarios del entrevistado incluso pre­ vios a la entrevista y los retoma en el momento oportuno, contrastándolos o para que el entrevistado profundice sobre ellos. D iscreto. No divulga la información del proyecto ni la relativa a lo expresado por el entrevistado. Buen carácter. Refleja simpatía, no se molesta por imprevistos ni por nimiedades. C om petente.

Laborioso. Es cuidadoso de todos los detalles, hasta de los que pare­ cen ser simples. Cumple con todas y cada una de las tareas que le competen al pie de la letra, aquí y ahora, con cuidado, revisa una y otra vez la docu­ mentación relativa a la entrevista. In terp retativo . Propone al entrevistado que clarifique las afirmacio­ nes, vuelve a ellas para ver si son confirmadas o desmentidas. O bjetivo. Consiste en la capacidad de deslindar el sentido empático para poder hacer un juicio justo y real acerca del entrevistado en función de lo que percibe de él. R espetuoso. Acepta al entrevistado tal y como se le presenta ante sí, no lo juzga, da paso a su autonomía. C om petente. De entrada se presupone que al sumir el rol de entrevis­ tador es un profesional competente y que su capacidad se va a ver reflejada a lo largo de la entrevista, esta cualidad infunde confianza y soltura en el entrevistado. Escucha. Una más de las cualidades significativas relev ante en sí misma es saber escuchar, sin ella no podría conformarse la comunidad de comuni­ cación como requisito indispensable para la entrevista. Es muy importante que el entrevistado se percate de que sus respuestas u opiniones están siendo escuchadas con mucha atención. A m plio criterio . El entrevistador de amplio criterio es aquella per­ sona capaz de escuchar opiniones, comentarios y posturas ideológicas sin censurarlas o contradecirlas, si no concuerda con él, respeta su modo de pensar.

7.5. Apariencia física del entrevistador En ciertos casos los entrevistadores deben portar una vestimenta deter­ minada como un distintivo de que pertenecen a una cierta organización, pongamos por caso que se trata de una encuesta poblacional y que dicha organización les ha asignado un uniforme, el cual deben vestir por razones obvias, así como las identificaciones del caso. Ahora bien, un entrevistador que ha sido instruido para desempeñar adecuadamente su papel ya debe estar advertido de que su apariencia sí es un tópico importante que debe tener presente para ese momento. Con frecuencia la pregunta más cons­ tante es: ¿Debo ir de traje?, la respuesta es que debe ir vestido de manera adecuada, y ¿qué se quiere decir con “manera adecuada”?, en efecto, por su subjetividad esta expresión puede tener varias interpretaciones que van a depender de la persona que tenga que aplicarla. En principio, y antes de continuar tratando de dilucidar la expresión referida, debe quedar por sentado que la buena presentación comienza con la pulcritud para prose­

guir dándole sentido a la manera como se debe vestir; si de antemano se sabe que la persona a la que se va a entrevistar pertenece a la clase eco­ nómicamente baja, no tiene sentido ir de traje y corbata o de traje sastre las mujeres; caso contrario, si el prospecto de entrevista es una persona económicamente pudiente, se procurará sólo ir lo mejor vestido para no desentonar, sin que se busque con ello igualar la condición. Lo que sí no es recomendable es que si se va a entrevistar a una persona de una comunidad indígena se vista como si se perteneciera a esa comuni­ dad, porque los efectos serían adversos: este hecho podría ser interpretado como una burla o una ofensa, incluso podrían expulsarlo. 7.6. Aspectos éticos en la entrevista Considerando que toda entrevista es un acto dialógico donde el entrevis­ tado proporciona información sobre sí mismo o de su grupo sobre asuntos que a él y sólo a él competen, es menester considerarlo con las reservas del caso desde el punto de vista ético. Son diversos los aspectos éticos que desde el trabajo de la entrevista el entrevistador ha de seguir muy de cerca, por lo que tales aspectos deben ser de conocimiento. La actitud ética se manifiesta desde antes de la entre­ vista; el entrevistador no debe hacer pública ninguna información fuera del equipo de investigación. Así como también el equipo habrá de evitar tratar los temas y detalles de las entrevistas donde personas extrañas pue­ dan escuchar. Los cuestionarios o la guías de entrevista no deben ser mostrados por los entrevistadores a personas ajenas al equipo. El entrevistador ha de ajus­ tarse a las disposiciones de control administrativo del equipo, por ejemplo, firmar de recibido en función del número de cuestionarios, mismo que habrá de devolver ya aplicados a la persona que le corresponda recibirlos, inclusive aquellos que no se hayan aplicado. La actitud ética en una investigación del tipo social se manifiesta des­ de el momento mismo de abordarla porque la realizan profesionales que como tal se ciñen a los principios de la ciencia y a un código de ética pro­ fesional. El profesionista al ejercer su profesión, además de contar con los conocimientos necesarios de su campo, debe contar con valores morales que tendrán como finalidad fundamental buscar y tratar de garantizar el bien común. Para ello, deberá poner enjuego no sólo su inteligencia sino su voluntad. Deberá comprender que su responsabilidad en la consecución del bien común es mucho mayor que la del ciudadano común y corriente, ya que cuenta con el conocimiento que ha recibido a través de su forma­ ción y que lo compromete, ya que es el depositario de la confianza de la

sociedad. Ésta espera del profesionista no sólo los servicios para los cuales lo formó, sino que su desempeño sea de un compromiso de carácter moral (Berumen et al., 2001:132). Los problemas éticos que se han de enfrentar en una investigación por entrevista son variados y están presentes a lo largo del proceso particular­ mente en el momento de la interacción con el entrevistado, porque se trata de una acción social situacional que puede ser de conflicto en la cual los participantes tienen diferentes valores, en tal situación, es especialmente importante que el entrevistador se guíe por un código de ética profesional, a falta de éste, se guiará por su propio sentido ético normativo con base en un reconocimiento explícito del valor último de cada persona y de su derecho a la autodeterminación. Por la naturaleza misma de la técnica de entrevista de investigación, en la cual se interactúa con personas poseedoras de sentimientos, dignidad y toda una historia personal que le es propia, es necesario que el entre­ vistador posea un alto grado de integridad en cuanto a valores éticos y profesionales. Los aspectos que en todo momento habrán de observar los investigado­ res en la entrevista van en el siguiente sentido: • Informar de manera completa y veraz al entrevistado respecto de los fines que se pretende logran mediante la entrevista. • Abstenerse de mentir o distorsionar las preguntas de la entrevista. • Evitar en todos los casos emplear métodos o procedimientos que mal­ traten o humillen al entrevistado. • Proteger el anonimato del entrevistado hasta en tanto él autorice, si se requiere, hacer pública su identidad. • Mantener como estrictamente confidencial la información que el entre­ vistado proporcionó. • Desistirse de entablar relaciones personales distintas a las de la propia entrevista. • Informar acerca de los descubrimientos y de los métodos que se em­ plearon para llegar a ellos, describiendo la metodología del caso. • Mantener la confidencialidad de la información que involucre aspectos sociales, comerciales o morales relativos al entrevistado en su persona y sus intereses. • Entrevistar sólo a las personas que se les designen cuando la encomien­ da no rebase sus posibilidades y capacidades. • Realizar con debido cuidado la recopilación, procesamiento y análisis de la información u opiniones recabadas, dándoles un tratamiento ve­ raz y oportuno.

• Emplear sólo métodos, técnicas y procedimientos que a su juicio consi­ dere son los más pertinentes a la investigación en proceso. • Sólo harán interpretaciones congruentes acerca de los resultados, aun en caso de que las hipótesis no se comprueben. 7.6.1. Código de ética

El código de ética profesional es un instrumento rector diseñado para faci­ litar el cumplimiento y la puesta en práctica de los principios y mandatos que establece una asociación profesional, y en el que se enfatiza la ética como valor central de la profesión y su ejercicio con el objetivo único de regular el desempeño de la profesión con particular acento en la propuesta de criterios de acción y de conducta. Un código de ética profesional es un conjunto de normas de conducta profesional respaldadas por principios que constituyen su marco teóricoético, los códigos de ética en cada profesión se constituyen con el objetivo de resolver dudas y conflictos; permiten facilitar la resolución de dilemas éticos, en este caso, de las ciencias sociales; analizar y esclarecer opciones de acción; configurar, evaluar y juzgar las eventuales infracciones a las propias normas; proteger y, si así lo ameritara, defender a los investigadores frente a alguna acusación que afecte injustamente al ejercicio de su profesión. El código de ética se centra en observar que todo acto profesional se realice de forma tal que evite lesionar la dignidad y la libertad de los demás como derechos inalienables e inviolables del ser humano. Esto supone que su práctica deberá sustentarse en conocimientos válidos para el nivel de desarrollo de las ciencias sociales y en principios éticos que resguarden tales derechos. Estos dos aspectos constituyen una totalidad claramente integrada al momento de concebir que el hecho de entrevistar a alguien es un acto que conlleva una responsabilidad con fundamento en los prin­ cipios éticos del entrevistador, presuponiendo en todo momento que se trata de una actividad indagatoria de tipo profesional, por lo que bajo nin­ guna circunstancia se puede descuidar u omitir actuar en tal sentido. Es responsabilidad del investigador que entrevista la actualización de sus conocimientos y acrecentar su capacidad para evaluar moralmente sus acciones y las condiciones en que sea desempeñada, porque constituyen un valioso recurso para sí mismo y para sus colegas. Diversas organizaciones profesionales actualmente se rigen por estatutos y códigos de ética. Los códigos pueden derivar de organizaciones locales, nacionales e internacionales, tal es el caso de la Asociación Internacional de Sociología, la cual cuenta con su Código de Ética que fue aprobado por su Comité Ejecutivo en el otoño de 2001. Por considerarlo de importancia, dicho código se presenta en esta obra en el anexo 2.

Referencias Acevedo Ibáñez, Alejandro; López Martín, Alba Florencia. El proceso de la entrevista: conceptosy modelos. 4 ed. México, Limusa, 2005. Berumen de los Santos, Nora M.; Gomar Ruiz, Silvia; Gómez Danés, Pe­ dro. Etica del ejercicio profesional. México, CECSA/Univ. Aut. de Nuevo León, 2001. (Colee. Estudios Generales). Bleger,José. Temas de psicología (Entrevistay grupos). Buenos Aires, Eds. Nueva Visión, 1985. Cannell, Ch.; Kahn, R. L. “La reunión de datos mediante la entrevista”. En: Festinger, K.; Katz, D. Los métodos de investigación en las ciencias sociales. México, Paidós, 1993 (Paidós Studio-Básica). Cicourel, Aaron Víctor. “La entrevista”. En: Cicourel, A. V El método y la medida en sociología. Madrid, Editora Nacional, 1982. Festinger, L.; Katz, D. Los métodos de investigación en las ciencias sociales. México, Paidós, 1993. (Paidós Studio-Básica). Gubrium, Jaber F.; Holstein, James A. (Eds.) Handbook of interview research: context and methods. London, Sage Pubis., 2002. Keats, Daphne M. La entrevista perfecta: cómo obtener toda la información necesaria en cualquier tipo de entrevista. México, Ed. Pax México, 1992. Mucchielli, Roger. La entrevista en grupo. Conocimiento del problema. Aplicaciones prácticas. Bilbao, Eds. Mensajero, 1978. (Formación Permanente). Nahoum, Ch. La entrevista psicológica. Buenos Aires, Kapelusz, 1985. (Biblio­ teca de Psicología Contemporánea). Ortiz Uribe, Frida Gisela; García Nieto, María del Pilar. Metodología de la investigación: el procesoy sus técnicas. México, Limusa, 2000. Sommer, Barbara; Sommer, Robert. La investigación del comportamiento: una guía práctica con técnicas y herramientas. México, Oxford University Press,

2001.

Capítulo 8 La entrevista y sus tipos de propósito 8.1. De promoción Es frecuente que en las organizaciones se prevea ascender a cierto emplea­ do, ya sea porque hay un puesto superior vacante o porque al hacer una reestructuración general amerita hacer dicho ascenso; en tal circunstancia se entrevista al candidato que habrá de ocupar el puesto para ver si reúne requisitos tales como: nivel de conocimientos, cualidades personales, y den­ tro de éstas si son evidentes sus valores morales y éticos, así como también conocer cuáles son sus metas profesionales o, en su defecto, cuáles son en sí las limitaciones que podrían obstruir su ascenso al puesto. Es muy importante que por su parte el entrevistador deseche la expec­ tativa de que la promoción en sí misma será aceptada, ya que el objetivo de esta entrevista es hacer preguntas de tipo exploratorio mediante las cuales se busca saber si el entrevistado está dispuesto a asumir una nueva responsa­ bilidad, si tiene la capacidad para poderse adaptar a una nueva área, y si será capaz de relacionarse con compañeros que tienen características distintas a los del área que ocupa actualmente, considerando que hay trabajadores que en realidad no tienen mayores aspiraciones, que no les interesa asumir nuevos retos y que, por lo tanto, no serían capaces de enfrentar una nueva realidad, incluso aunque estuvieran de acuerdo con mejorar económica­ mente. Aun cuando no existen lincamientos definitivos para la realización de este tipo de entrevistas, sí es necesario verificar frente a frente con el en­ trevistado cuáles son las posibilidades reales de que el candidato al ascenso sea la persona ideal para ocupar el puesto. Con esta entrevista se busca, además, proporcionar al entrevistado toda la información referente a funciones, sueldo, prestaciones, pero sobre todo exponerle las expectativas que tiene la organización sobre su persona en relación con ese posible nuevo puesto. Entre las preguntas básicas más fre­ cuentes están: • ¿Sabe usted que estamos requiriendo una persona para ocupar el pues­ to de Gerente de Producción? • ¿Se siente usted capaz de desempeñar ese cargo? • ¿Conoce las responsabilidades inherentes al cargo? • ¿Conoce las políticas de la empresa de la gerencia de producción?

• ¿Considera que en ese puesto usted se podría desarrollar profesional­ mente? • ¿Sabe en cuánto se incrementaría su sueldo en caso de aceptar? Con preguntas como estas y algunos comentarios el entrevistador podría percatarse de las cualidades, capacidades y actitudes que muestra el candi­ dato al ascenso, aquí los puntos más relevantes a considerar son: nivel de aspiraciones, necesidad de estatus, de logro o económicas, si cuenta con in­ formación sobre el nuevo puesto, y hasta dónde le podría afectar el cambio, así como descubrir las actitudes que tiene y cómo éstas podrían influir en el desempeño del nuevo puesto, si se podrá ajustar al nuevo horario (Grados, 1993:154), etcétera. Es posible que el entrevistado al enterarse de la nueva propuesta se muestre muy contento, esta actitud, sin embargo, no debe desviar los pro­ pósitos básicos de la entrevista. Otra actitud que podría mostrar sería la impulsiva, aceptando todo tipo de condiciones laborales del nuevo puesto, en este caso, el entrevistador al percatarse de ello tratará de hacer que el entrevistado ponga los pies sobre la tierra y que medite una a una las nue­ vas condiciones. Ya por último, cabe hacer hincapié en que un cambio de situación la­ boral a la gran mayoría de las personas les produce un cierto grado de ansiedad, y que con base en ésta, las actitudes pueden ser previsibles y comprensibles hasta cierto punto durante la entrevista. 8.2. De ajuste La entrevista de ajuste podríamos definirla como aquella que mediante un mecanismo de información interactiva nos va a permitir conocer cabalmen­ te el estado que guarda la estructura administrativa de la organización des­ de la perspectiva del sujeto al que se le va a otorgar un contrato definitivo después de haber laborado de manera temporal pero sin ningún contrato. Mediante esta entrevista se busca conocer si hasta ese momento el candi­ dato al puesto se encuentra a gusto, si desde su perspectiva la organización le ofrece posibilidades de desarrollo personal y profesional, si el sueldo y las prestaciones le parecen atractivas, cómo califica el clima laboral, qué aspec­ tos de la organización y del trabajo no le gustan, pero sobre todo, si consi­ dera que sus cualidades personales y su preparación podrá desempeñar el puesto de manera definitiva. A la vez que se indaga sobre ciertos aspectos del candidato, se puede conocer algo más acerca de la organización desde la perspectiva de “alguien” que de manera definitiva aún no pertenece a ella, esto es muy enriquecedor para los directivos de la organización.

Al igual que en otros tipos de entrevista, ésta requiere de que el entre­ vistador sea una persona capacitada y experimentada porque de ello va a depender que se adquieran compromisos laborales con un empleado que pasa a formar parte de la organización, el cual va a tener acceso a infor­ mación posiblemente privilegiada, o que bajo ciertas circunstancias puede ocasionar un conflicto; de ahí la importancia de que el otorgamiento del puesto se haga con conocimiento, y este conocimiento precisamente sólo se puede obtener mediante la entrevista de ajuste. La entrevista de ajuste se realiza en un periodo por lo general no mayor a treinta días a partir del día en que el candidato ya se encuentre en la em­ presa, a prueba y por honorarios. Asimismo se realiza en posteriores oca­ siones después de haber otorgado el contrato definitivo en periodos de tres a cuatro meses con el fin de conocer hasta qué punto el nuevo empleado se ha adaptado y seguir conociendo sus opiniones acerca de la organización, ya que con esta información es posible tomar decisiones correctivas, inclu­ so de reestructuración (Grados, 1993:150). Antes de realizar las entrevistas de ajuste en forma reiterada, conviene recabar información en el departamento de personal para conocer el com­ portamiento laboral del empleado en cuestión, de esta manera la entrevista de ajuste cumple también la función de evaluación, porque se puede hacer un comparativo entre las condiciones iniciales y las que se detectan hasta el momento de alguna de las entrevistas reiteradas. Cabe señalar que los datos que arrojan este tipo de entrevistas pueden servir también como base para hacer una investigación acerca del compor­ tamiento que presentan los sujetos a lo largo del tiempo en la organización y que al conjuntarlos con los datos del comportamiento de otros sujetos, se pueden obtener resultados interesantes acerca del comportamiento huma­ no en las organizaciones. 8.3. De comprobación La entrevista de comprobación consiste en un encuentro entre el aspirante a un puesto en la organización (entrevistado) y el entrevistador con la finalidad de hacer una interpretación de los resultados de los test aplicados al aspirante en función de una personalidad global para explorar sobre la biografía del sujeto: estudios, nivel de conocimientos, experiencia, rasgos del carácter, as­ piraciones, intereses, presentación, reacciones, etc. Lo que se busca con esta entrevista es valorar en estos aspectos la correspondencia de los resultados. Como se habrá podido observar, se trata de una entrevista valorad va, por lo que se debe comprender la importancia que tiene su aplicación, toda vez que además de servir para la comprobación de los resultados,

éstos pueden ser utilizados para derivar investigación formal, pudiendo ser, por ejemplo, encontrar las características más frecuentes o incidentes que se presentan entre los aspirantes a un puesto determinado, o para hacer estudios de correlación entre el nivel de conocimientos y rasgos de la per­ sonalidad, entre otros (Blanco, 1993:135). Con este tipo de entrevista no sólo se busca obtener datos del aspirante y confrontarlos en el contacto visual y en la interacción misma, sino que también en ésta se ha de dar al entrevistado cierta información relativa al puesto que va a desempeñar, desde luego, partiendo del supuesto de que los resultados del test aplicado previamente arrojaron resultados positivos. Adicionalmente se le ha de proporcionar información de la propia organi­ zación, incluyendo en ésta las políticas y normas que la rigen. Las limitaciones que se pueden encontrar en esta interacción son la sub­ jetividad implícita en la información que se encontró en el test, su interpre­ tación y en el hecho mismo de la comprobación de rasgos del entrevistado. La limitación que se puede presentar tiene que ver con el margen de error de la apreciación subjetiva que hace el entrevistador, margen que podría ser menor a mayor preparación y experiencia del entrevistador. La entrevista de comprobación se enfoca básicamente a investigar acti­ tudes del aspirante en función de las motivaciones que le llevaron a presen­ tar una solicitud y resolver un test. La entrevista se planifica con el análisis propio de los datos y citando al aspirante. 8.4. De confrontación La conducta de una persona en la organización pudiera estar presentándose en forma negativa, hecho que perjudica las relaciones entre semejantes y en consecuencia a la organización misma, al respecto Acevedo (2005:28) esta­ blece que “la función fundamental de este tipo de entrevista [de confronta­ ción] es la de intentar rectificar sustancialmente cualquier conducta que en apariencia ha sido negativa o perjudicial para la marcha de las relaciones la­ borales y, en base al análisis serio de dicha conducta, llegar a una solución”. Gomo podemos observar en la postura de Acevedo respecto del propó­ sito que se pretende lograr con la entrevista de confrontación, se evidencia que es la conducta humana en relación con otros lo que ante lo evidente o presumiblemente evidente amerita la intervención de un tercero para que por medio de él se pueda encontrar una solución. Evidentemente el fondo que da origen a la entrevista es un conflicto, el cual se presupone se puede resolver mediante la confrontación, esto es, en­ carando al sujeto y deliberando sobre el asunto que los pone en común, que es el tratar de resolver el problema. En este encuentro, el entrevistador tiene

a la mano los antecedentes del entrevistado y la información respecto del problema a encarar. Cabe señalar que para llevar a cabo este encuentro se precisa de un entrevistador capaz y experimentando, pues están en juego aspectos subjetivos que involucran los sentimientos del entrevistado, donde por desconocimiento se pueden herir susceptibilidades. La forma de conducir la entrevista de confrontación consiste en plan­ tear una pregunta que dé libre margen para que el entrevistado exprese todo su sentir, razones y justificaciones, técnicamente se trata de una entre­ vista abierta, después de haberlo escuchado, el entrevistador irá precisando el punto de conflicto objeto de la entrevista y puntualizando uno a uno los puntos que interesa aclarar con el entrevistado en vías de llegar a una posible solución de manera conjunta. Las causas que pueden dar origen a la entrevista de confrontación pue­ den ser muy diversas, pero es el efecto o los efectos lo que motiva al en­ trevistador a decidir que es inminente su realización. Luego entonces, la gravedad de los efectos es el detonante que pone al entrevistador en la situación de buscar un cambio de conducta, de una negativa a una positiva mediante este tipo de entrevista. El término confrontación da la impresión de tratarse de un encuentro rispido, no necesariamente es así, la sabiduría y experiencia del entrevista­ dor pueden conducir el encuentro en los mejores términos, sobre todo por­ que el entrevistado debe sentir la confianza suficiente como para externar su opinión; debemos suponer que ésta va cargada de cierta emotividad y que los efectos psicológicos son determinantes, pero que, sin embargo, la entrevista es inminente y que no se debe aplazar. 8.5. De salida Frecuentemente en las organizaciones el personal que se venía desempe­ ñando en el puesto no debe o no puede continuar laborando en él. Algunas de las razones pueden ser las siguientes: • Las expectativas de desarrollo del empleado no se cumplieron. • El empleado ha decidido separarse del cargo por razones personales o profesionales. • El empleado no cumplió con el nivel de desempeño esperado. • El empleado no se adaptó a las políticas o ambiente laboral de la orga­ nización. • El empleado ha violado las normas de la organización. • La organización carece de recursos económicos para sostener la planta laboral (problemas económicos).

• La reestructuración de la empresa ya no contempla el puesto que venía desempeñando el empleado. • La organización no tiene un adecuado sistema de ascensos, reconoci­ mientos, como estímulos y recompensas. En cualquiera de estos casos amerita una entrevista a manera de despedida con lo que se cierra un ciclo y con éste, el expediente del empleado. En este tipo de entrevista el entrevistador se va a desempeñar en función de la causa(s) que ocasiona la separación. Si las causas son imputables al empleado, habrá que establecer las condiciones para que diga su verdad, su sentir, sus puntos de vista, puesto que éstas serán útiles para la retroalimentación, así como para sentar las bases de una investigación, por ejemplo, para conocer cuál es la principal causa de separación del puesto cuando se produce por causas imputables al trabajador; con los resultados de la mis­ ma se podrían modificar algunas políticas laborales de la empresa. Si en la entrevista de promoción los efectos psicológicos son previsible­ mente evidentes, en la entrevista de salida lo van a ser más, el empleado ya no tiene nada que perder, por tanto, será obvia la descarga; en este caso, la actitud del entrevistador será la de un escucha “comprensivo”, ya después vendrán las preguntas más pertinentes del caso, donde el referente será la causa justificada o no de la separación. Cuando el empleado se separa del puesto por razones estrictamente personales (de superación, familiares) también procede una actitud de es­ cucha y comprensión de parte del entrevistador. Cuando las razones son de despido de parte de la organización, lo con­ ducente es dar las explicaciones del caso. Compréndase que en ambos ca­ sos el entrevistado se encuentra ante una situación de rompimiento y que como tal están enjuego además los sentimientos, por lo cual se debe privi­ legiar una actitud comprensiva. Las organizaciones pueden obtener gran beneficio de este tipo de en­ trevista, en virtud de que se pueden mejorar ciertas actitudes de los direc­ tivos, corregir procesos administrativos, actividades sociales, implementar sistemas de estímulos, programas de capacitación, de higiene y seguridad, en función de lo manifestado por el empleado que se separa del puesto que venía desempeñando. 8.6. De selección La entrevista de selección es aquella con la cual se busca información ne­ cesaria y suficiente sobre las aptitudes, conocimientos y personalidad del entrevistado para predecir con cierto grado de certeza si al que se está en­

trevistando es la persona que puede desempeñar con éxito el puesto para el cual se le está considerando. Este tipo de entrevista es conocido también con el nombre de entrevista de personal, tiene como principal finalidad, a partir del encuentro, selec­ cionar a los mejores elementos para laborar en la organización empresa­ rial; en la institución se podría realizar con un objetivo secundario con fines de investigación formal, este segundo objetivo es el que se retoma para los efectos de esta obra, no sin antes describirla en su primera intención. Cabe aclarar también que se abordará este tipo de entrevista por ser una práctica muy difundida entre la sociedad en general y porque es un referente típico para seleccionar al nuevo personal, pues a nadie o casi nadie es ajena esta modalidad, así que en primera instancia esta será tratada puntualizan­ do nuevamente que de ella se pueden derivar investigaciones formales, tales como tendencias de empleo, características comunes de los aspirantes, efec­ tos psicológicos durante y después de la entrevista, en fin cualquier otra que desde el área profesional administrativa se desee indagar. La entrevista de selección se desarrolla en un ámbito social predetermi­ nado, de esta manera, el lugar en el que se realiza influye psicológicamente, en principio al entrevistador, por lo que éste va a ejercer una influencia predominante sobre el entrevistado. Estos antecedentes le imponen su ca­ rácter de entrevista dirigida aplicada en el ámbito de las empresas, las cua­ les centran sus objetivos en mayor producción, mayor productividad y en un mayor rendimiento de sus capitales, por tanto, buscan en el candidato al puesto a la persona que les vaya a proporcionar con sus servicios mayor rendimiento en el desempeño del mismo. De ahí la importancia que les representa elegir al mejor de entre varios aspirantes, por esta razón, la en­ trevista de personal tiene una relevante importancia. Desde su primer objetivo, encontramos que se trata del medio más va­ lioso para seleccionar de entre varios aspirantes a un puesto a los mejores según el perfil establecido por el contratante, pues mediante este recurso se pueden conocer los intereses de ambas partes. El entrevistador, antes de abordar la entrevista, debe prever ciertos pun­ tos, tales como: características del puesto a ofertar, guía de preguntas, la solicitud del postulante, los resultados de los exámenes psicológicos, médi­ cos, etc. Con esta información en mano se identifican aquellas áreas que no están muy claras, o están incompletas y sobre las que es necesario tener total claridad antes de proceder a otorgar el puesto en relación con las po­ líticas de la organización. Grados (1993:70) establece que el entrevistador debe considerar como parte esencial de su función los siguientes puntos básicos:

• Determinar los objetivos • Estructurar la entrevista • Revisar la información • Estructurar la guía • Seleccionar el contexto • Establecer la cita • Determinar la duración • Prever cualquier tipo de interrupciones El objetivo principal está determinado como tal en el tipo de entrevista que ahora nos ocupa, esto es, en el hecho de seleccionar a la persona idónea para un puesto vacante, por esta razón, el entrevistador deberá tener claro el tipo de información que va a requerirle al entrevistado, así como el tono que le debe imprimir a sus requerimientos, muy particularmente tener pre­ sente si el puesto que se está ofreciendo es de nivel ejecutivo, mando medio o de nivel operativo. Los objetivos específicos a considerar podrían centrarse asimismo en indagar en el currículo del aspirante una o varias secciones, dependiendo si es la primera o segunda entrevista. Una vez definidos los puntos anteriores se estará en mejor posición de establecer la estrategia y condiciones para la entrevista, que una vez realizada se contará con la información suficiente para estructurar el informe de la misma. ¿Pero qué es lo que comprende la estrategia en este tipo de entrevista?, comprende lo siguiente: establecer la duración, el lugar, los tópicos a tratar, tipo de preguntas y el enfoque que se dará a la misma. Una vez definida la estrategia y ya con la documentación del caso, el entrevistador está en condiciones de precisar la información que se va a obtener del encuentro, para tal fin y siguiendo el proceso, conviene es­ tructurar con antelación la guía de preguntas, eligiendo el lugar en el cual tendrá lugar la entrevista, no está por demás insistir en que debe ser un lugar cómodo, agradable, de ser posible amplio para que dé la sensación de libertad, y donde se puedan percibir las expresiones corporales del en­ trevistado. Para efectuar la entrevista se parte del supuesto de que hasta este punto el entrevistador ya ha establecido la cita o está por hacerlo, tomando en cuenta que la entrevista podría tener una duración de 30 a 60 minutos. Un punto por demás significativo es que se pueda prever que durante la entrevista no se vaya a presentar ningún tipo de interrupción, lo cual puede ser previsible.Ya una vez en la entrevista, conviene observar algunas reglas para formular las preguntas, en opinión de Ríos (2001: 43) son las que a continuación se citan:

• Debe hacerse una pregunta a la vez. • Se formularán preguntas que no sean contestadas con un Sí o un No; preferiblemente deben ser semiabiertas. • Hacer pausa después de cada respuesta del entrevistado. • Comenzar el interrogatorio sólo después de haber establecido el ra­ pport. • Pasar de un tema a otro delicadamente para mantener la fluidez de la entrevista. • Usar un lenguaje con terminología que le sea familiar al entrevistado, sin que esto signifique adoptar su estilo. • Los ademanes o palabras no deben manifestar que se está criticando lo que dice el entrevistado o que se está totalmente de acuerdo con lo que responde. 8.7. De profundidad El propósito de la entrevista de profundidad se centra en el hecho de in­ dagar precisamente en profundidad, este tipo de entrevista se encuadra en las entrevistas no estructuradas, por lo general el interrogatorio se basa en una guía de temas que serán la base, éstas serán preparadas por el entre­ vistador. Como el propósito es interrogar en profundidad, la técnica de este tipo de entrevista parte de una pregunta (general) y a partir de ésta se deriva otra y así sucesivamente hasta llegar al fondo de la pregunta inicial, se pro­ fundiza, se llega al fondo de la pregunta base, y así se procede con el resto de las preguntas. Una característica muy particular de la entrevista de profundidad es la libertad que se otorga al entrevistado para que responda, y la libertad que tiene el entrevistador para ir haciendo una a una las preguntas, en estas dos características se encierra en sí el propósito: el de profundizar con intensi­ dad provocando las respuestas. De cada respuesta al entrevistador lo que más le interesa son las par­ ticularidades, y que en éstas haya información precisa, por eso, si en una respuesta no percibe esa precisión, continúa preguntando cada vez con más detalle para ir al punto deseado. Como se podrá observar, la tarea del entrevistador se centra en la manera de estimular al entrevistado hasta al­ canzar un grado aceptable y satisfactorio de introspección retrospectiva. Se logra la profundidad cuando las respuestas revelan la información con intensidad y el supuesto hipotético del entrevistado se viene cumplien­ do, este es el punto ideal del propósito con que se emprende y culmina la entrevista de profundidad.

En la investigación cualitativa la entrevista en profundidad constituye uno de sus principales pilares. Son entrevistas que se realizan para con­ formar las historias de vida. La entrevista en profundidad, según Alonso (1998:225), comprende cuatro campos básicos de utilización, y que son los que enseguida se describen: • Reconstrucción de acciones pasadas: enfoques biográficos, archivos orales, análisis retrospectivos de la acción, etcétera. • Estudio de las representaciones sociales personalizadas: sistemas de normas y valores asumidos, imágenes y creencias, prejuicios, códigos y estereotipos cristalizados, rutas y trayectorias vitales particulares, etcé­ tera. • Estudios de la interacción entre constituciones psicológicas personales y conductas sociales específicas: agresividad, violencia y las llamadas con­ ductas derivadas, entre otras, donde el grupo de discusión suele actuar por la tendencia a la dispersión y ante la falta de homogeneidad y las trayectorias de las respuestas individuales. • Prospección de los campos semánticos, vocabulario y discursos arquetípicos de grupos y colectivos sobre los que luego se va a aplicar un cuestionario cerrado. 8.8. Entrevista como arte Planear y llevar a cabo una entrevista de acuerdo con su tipo es una tarea obligada, seguir uno a uno los subprocesos y de manera esmerada, es fun­ ción del responsable del proyecto, sin embargo, a la hora de entrevistar se requiere algo que va más allá de lo estrictamente metodológico y que se pone en juego en el preciso momento de tener ante sí a ese otro, al entre­ vistado, esto es, la habilidad como un arte. En buena parte, un entrevistador se hace a lo largo de su experiencia, con sus conocimientos, la actualización y con la capacitación que recibe para cada caso, pero hay algo que es intrínseco y que le es propio, es algo que reside en su personalidad y en su historia personal; él concurre a la entrevista con aptitudes innatas que afloran en la relación personal y son éstas las que en gran medida participan en la creación de una situación y una atmósfera grata en ese momento, en el de la entrevista, en el que el entrevistador descarga todo su ser en vías de animar al otro, motivándolo para que en confianza externe sus mejores respuestas, sin temores, sin rece­ los ante la posibilidad de que sus opiniones sean reveladas a terceros. Para ser un artista de la entrevista muy probablemente hay que pasar por la etapa de ser artesano, pues la ciencia y el arte se logran con aptitud

y paciencia. En este proceso bien tiene cabida la capacidad de observa­ ción, “un buen ojo clínico” sin duda contribuye, dicho en otros términos, sería aplicar la psicología que la vida diaria nos proporciona; el tacto otro elemento que no podemos dejar fuera en esta relación, después de sondear el terreno y tipo de carácter del otro, se ajustan los niveles de trato y de acuerdo con éste se procede. Realmente es complejo establecer y traer al caso conceptos de tal sub­ jetividad para crear una atmósfera cordial y sincera en la que el interro­ gado esté dispuesto a decirlo todo, al menos en la forma en que se le va a requerir. Plantear preguntas y anotar respuestas por sí solo no basta para hacer una entrevista exitosa, las buenas entrevistas requieren, además, de la calidad de trato entre iguales, eso sin dejar que decaiga la atmósfera de cordialidad. Al arte de la entrevista confluyen entre otros una actitud positiva, espon­ tánea, cortés y empática, alerta y comedida. Si alguna de estas actitudes se presentará de manera exagerada, se correría el riesgo de despertar sospe­ chas en el entrevistado, regularlas es justamente un punto que hace de la entrevista un arte, mantenerlo a lo largo de la entrevista será el reto. Referencias Acevedo Ibáñez, Alejandro; López Martín, Alba Florencia. El proceso de entrevista: conceptosy modelos. 4 ed. México, Limusa, 2005. Alonso, L. E. “Sujeto y discurso: el lugar de la entrevista abierta en las prácticas de la sociología cualitativa”. En: Delgado, J. M.; Gutiérrez, J. (Eds.) Métodosy técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales. 2 ed. Madrid, Síntesis, 1998. (Ser. Metodología de las ciencias del comporta­ miento). Blanco Cohén, C. Cómo seleccionar a nuestro personal. México, Limusa, 1993. Grados Espinosa, Jaime; Sánchez Fernández, Elda Luisa. La entrevista en las organizaciones. México, El Manual Moderno, 1993. Gubrium, Jaber F.; Flolstein, James A. (Eds.) Handbook of interview research: context and methods. London, Sage Pubis., 2002. Gutiérrez, J. (Ed.) Métodosy técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales. 2 ed. Madrid, Síntesis, 1998. (Metodología de las ciencias del compor­ tamiento). Ríos Cantú, Graciela. Cómo elegir triunfadores para tu empresa: el proceso de selec­ ción de personal. México, Vila, 2001.

Capítulo 9 Limitaciones de la investigación por entrevista 9.1. Inherentes a la técnica Los métodos y las técnicas de recolección de datos en las ciencias socia­ les no son estáticos, se depuran y modifican en función de aplicaciones innovadoras, sin embargo, suele suceder que una técnica presente cierta limitación en función del tipo de investigación en proceso, de ahí que para evitar que en uno u otro tipo de entrevista se presenten ciertas limitaciones, es conveniente que con toda anticipación se haga un repaso de los requeri­ mientos metodológicos y de las condiciones de aplicación necesarias para cada caso. Una elección equivocada necesariamente habrá de desembocar en serias limitaciones, mismas que tendrán su mayor impacto en aspectos tales como: tiempo limitado, recursos económicos, restricción de recursos humanos al no poderse implantar cambios cuando ya ha iniciado la inves­ tigación de campo, etcétera. Por otra parte, se debe considerar que aun habiendo elegido con “certe­ za” el tipo de entrevista, ésta pudiera tener sus inconvenientes sólo por el tipo de encuestados a los que se pretende abordar, por ejemplo, si usted eligiera la entrevista por correo tendría que considerar que este tipo de encuesta se aplica con mayor éxito en países desarrollados, en los cuales el índice de al­ fabetizados es más alto, las personas tienen mayor acceso a la información y, además, cuentan con sistemas postales de envío y recepción de corres­ pondencia más eficientes; caso contrario, las condiciones antes señaladas se tornarían adversas mostrando una baja tasa de retorno del cuestionario. Como se pudo observar en el ejemplo anterior, la técnica de encuesta por correo en sí tiene sus bondades, pero el éxito de su aplicación va a depen­ der del país donde se aplique y no de la técnica en sí. Cuando la entrevista elegida involucra el uso de alta tecnología como medio de recolección de datos, obviamente quienes estén involucrados (entrevistadores y entrevistados) deberán disponer de estos recursos para hacerla operativa, así pues, elegir el tipo de entrevistas computarizadas re­ viste su mayor importancia en la disponibilidad del equipo, así como del conocimiento para su manejo. De igual manera, cuando se llegara a ele­ gir la entrevista vía telefónica habría que tomar en cuenta que aunque su

aplicación es muy práctica, los resultados pueden variar de un país a otro, por ejemplo, en Argelia y Egipto existen menos de dos teléfonos por cada cien habitantes, mientras que en México y Brasil hay cuatro y seis teléfonos por cada cien habitantes, respectivamente. En el caso particular de México existe otra situación muy particular, por razones de seguridad la sociedad ha sido alertada sobre el inconveniente que representa dar algún tipo de información a extraños, por eso este tipo de entrevista en el caso particular de México pudiera tener un alto índice de no respuesta, lo que se debe considerar como una seria limitación en este tipo de técnica. El tipo de entrevista más conveniente por muchas razones es la perso­ nal, la que se realiza cara a cara, porque aun cuando requiere de mayor tiempo para su preparación y aplicación, ha probado ser una encuesta que permite al entrevistador lo siguiente: • Poner a punto al entrevistado. • Reformular la pregunta. • Inducir al entrevistado hacia una respuesta más acertada. • Profundizar en la pregunta. • Procurar evitar la no repuesta. • Considerar el entorno y factores externos que como variables pudieran incidir en el proceso. Dadas estas consideraciones, es el propio investigador quien se debe cues­ tionar desde antes de elegir el tipo de encuesta cuál es el tipo de entrevista más conveniente para la recolección de datos/información en su investiga­ ción. Antes de contestarse a sí mismo esta pregunta, debe tomar en cuenta otros aspectos, tales como la disponibilidad de recursos humanos, económi­ cos y materiales, así como también el tiempo que se va a requerir para su recolección, ya que como señalábamos líneas atrás, cada tipo de entrevista conlleva un proceso distinto, luego entonces, para evitar que la técnica de entrevista y en particular el proceso que la caracteriza devenga en limita­ ciones, el investigador debe proceder sólo por conocimiento previo de la técnica inherente al tipo de entrevista que ha elegido (Fowler, 1993:76). 9.2. Provenientes del entrevistado Las limitaciones provenientes del entrevistado que se presentan con mayor frecuencia son las referentes a la comprensión más precisa acerca de la pregunta, invariablemente cuando esto ocurre se presentan las impreci­ siones en las respuestas, por lo tanto, el entrevistador debe estar atento no sólo a las repuestas propiamente dichas, sino a las reacciones que presenta el entrevistado puesto que no es suficiente con que conteste, su reacción

ante cada pregunta demuestra si la comprendió. Si el entrevistador no se percata de este hecho, puede suceder que recoja respuestas no precisas, desviadas o simplemente que no correspondan a lo que se preguntó. Es muy importante que el entrevistado se encuentre en buen estado de ánimo, de salud y psicológico para que pueda hacer su mejor aporte, pues si se encuentra en condiciones contrarias la entrevista se va a ver limitada por la predisposición del entrevistado, ¿pero cómo prever esta situación, cómo anticiparla? Desde el momento en que se hace el primer contacto con él se pueden ir estableciendo buenas condiciones a través de una buena relación, esto es, siendo amable, considerado y comprensivo con él, ya en un segundo instante como lo es el rapport, el entrevistador echará mano de todas sus habilidades y conocimiento para poner al entrevistado a punto; luego entonces, depende en gran medida que el entrevistador evite hasta donde le sea posible que la entrevista se vea limitada porque el entrevistado no coopera lo suficiente. El nivel académico del entrevistado pudiera ser otra de las limitaciones con las cuales habría de lidiar el entrevistador, situación por lo general pre­ visible desde el momento mismo de la delimitación de la muestra, pues se supone que al determinar el tipo de población para el estudio se están consi­ derando también las características de ésta, así que no sería un hecho fortuito ni sorpresivo que el entrevistado tenga un nivel académico distinto a lo pre­ visto, incluso el cuestionario o la guía de entrevista se elaboran considerando al tipo de personas a las que van dirigidos (Gubiium, 2002:510). En menor grado podrían haber limitaciones de parte del entrevistado por el hecho de pertenecer a cierta comunidad o por tener cierta ideología, ya decíamos en otro apartado que estas circunstancias son claramente pre­ visibles y de fácil solución para el entrevistador cuando ha sido capacitado adecuadamente, así como también cuando ya cuenta con la experiencia para el caso. Si el entrevistado presenta hasta el momento mismo de la entrevista algún tipo de limitación física o mental, es el propio investigador responsable del proyecto quien tomará la decisión que más convenga: sus­ pender o reprogramar el evento. La limitación que con menor frecuencia suele presentarse por parte del entrevistado es la disponibilidad de tiempo puesto que con antelación el en­ trevistador ya concertó la cita, así que la entrevista comienza en el supuesto de que el entrevistado ha previsto cierto tiempo para este fin, sin embargo, ésta podría verse limitada cuando el entrevistado la prolonga más allá del tiempo estimado y que el entrevistado ya no está dispuesto a continuar en virtud de otros compromisos; para no caer en esta limitación, el entrevista­ dor debe ajustarse a lo previsto (Alreck, 1995:87).

9.3. Provenientes del entrevistador En realidad las limitaciones de una investigación mediante entrevista son ocasionadas básicamente por cuestiones imputables en buena medida al entrevistador. Tomando como referencia lo escrito en los capítulos seis y siete en lo relativo al entrevistador, es comprensible que se trate de la per­ sona más directamente responsable de que la investigación llegue a buen fin y que ésta no se vea limitada en sus resultados, bien sea por cuestiones personales, intelectuales o estratégicas. Por cuanto hace a errores derivados de cuestiones personales, entre otros está el hecho de que el entrevistador se encuentre en condición in­ conveniente, por ejemplo, fatigado, enfadado o simplemente indispuesto psicológicamente para el momento. Cualquier tipo de investigación mediante entrevista se puede ver seria­ mente limitada cuando el entrevistador en principio no reúne las caracte­ rísticas necesarias para su implementación, por lo que su nivel académico y posesión de habilidades son esenciales. Cuando el entrevistador carezca de tales características es posible subsanarlas mediante la capacitación y un en­ trenamiento adecuado a fin de eliminar el impacto de los errores que pudie­ ran en su momento limitar los resultados. Por fortuna casi todas las acciones indagatorias mediante entrevista son previsibles y factibles de ser superadas con antelación incluso en el momento mismo en que se lleva cabo es posible corregir, claro está, cuando se ha dado la capacitación necesaria. 9.4. Recursos económicos Considerando que casi todos los proyectos de investigación se realizan con cierto soporte económico, para casi nadie es ajeno que la investigación so­ cial es una de las actividades que mayor limitación de recursos económicos presenta, en peores circunstancias se encuentra la investigación humanís­ tica, no obstante, la investigación en las ciencias sociales continúa porque es necesario conocer mejor el comportamiento de los seres humanos en sociedad para encontrar mejores formas de mejor convivencia. Tradicionalmente ciertos organismos e instituciones educativas se ajus­ tan a sus limitados presupuestos para continuar haciendo investigación. Definitivamente hacer investigación es una actividad que requiere de re­ cursos económicos en mayor o menor grado, no siempre se pueden hacer milagros para optimizar los recursos y obtener resultados de excelencia, de ahí que las limitaciones económicas con las que se hace investigación en el área de las ciencias sociales impacte en la cantidad y diversidad de posibles investigaciones.

Las limitaciones económicas con frecuencia acotan también el que se haga investigación básica en las ciencias sociales, casi siempre se hacen estudios de bajo y mediano impacto debido a este problema. Lo más la­ mentable sucede cuando una investigación se inicia con una parte del pre­ supuesto asignado y la segunda o la tercera parte son canceladas a causa de recortes presupuéstales, perjudicando de esta manera la continuidad y conclusión del proyecto. 9.5. El costo Establecer el costo real de una investigación no es una tarea simple. En nuestro contexto se parte de un presupuesto asignado a la institución para ser aplicado al rubro desarrollo de proyectos, donde la institución establece ciertos criterios de aceptación para la asignación del monto que cada uno de los proyectos ejercerá, en consecuencia, los directores de cada proyecto se ajustan a las reglas que se les fijan para ejercer el monto asignado, entre otras la comprobación documentada del mismo. Inicialmente, el investigador al elaborar el protocolo de su proyecto con frecuencia presenta una cotización estimada de los costos que él considera va a requerir, sin que por esto se garantice que se le va a autorizar la can­ tidad solicitada. El costo de la investigación lo calcula en principio el investigador, pero es un comité de directivos conformado ex profeso el que distribuye el monto de la bolsa de acuerdo con los alcances e impacto social del proyecto una vez que se realice la investigación; también hay que mencionar que no siempre se distribuyen los recursos de la manera más acertada o más justa, así como también que en ocasiones se asigna más dinero del necesario a un sólo proyecto. Esta irregularidad se presenta cuando el comité referido desconoce la magnitud o el impacto de cada proyecto, circunstancia que en ocasiones tienen que sortear los directores de proyectos, es pues el comité el directamente responsable de la asignación más certera en este sentido, por lo que deben hacer previamente un estudio de costo-beneficio para cada caso, ya que no hay investigación más costosa que la que no se realiza, o que se realiza con carencias o suspensiones por falta de recursos. Por la dinámica que conlleva y por los profesionales que en ella parti­ cipan podría decirse que la entrevista es una técnica costosa si se toma en cuenta que para cada tipo de encuesta los profesionales que optan por ésta para sus fines en cada investigación tienen que considerar una capacitación expresa para los entrevistadores, pongamos por caso que si en una inves­ tigación se empleó la entrevista estructurada y en otra se va a recurrir a la entrevista no estructurada, las diferencias de aplicación marcan también

las diferencias en costos, considerando que a mayor número de entrevista­ dores mayor costo para el proyecto en curso. Otro aspecto a considerar es el de la papelería que se va a requerir para un mayor número de entrevis­ tadores porque los elementos de la muestra (entrevistados potenciales) son en mayor número. Los costos de aplicación de encuestas se calculan desde el momento mismo en que se tiene definida la muestra, cuando se conoce el número de personas que serán entrevistadas tomando como referencia a su vez el lugar donde ellas se encuentran ubicadas, lo que significaría en dinero tras­ ladarse a esos sitios, incluso ciertos viáticos para los entrevistadores. Otros elementos que significan costo son el equipo e implementos auxiliares, tales como grabadoras, computadoras, impresoras, entre otros. Tal vez calcular los montos que se van a aplicar pudiera significar una dificultad cuando no se tiene la experiencia en la elaboración de presu­ puestos, en este caso, podría recurrirse a otros investigadores que ya hayan pasado por esta etapa, y a quienes se les pueda pedir asesoría. El manejo de la información recogida podría significar también cier­ tos costos, si por su volumen así lo ameritara, en este caso, tales costos se adjudicarían al personal auxiliar que se contrata temporalmente para desempeñar esta tarea. Considérese que la entrevista es una técnica de recolección de datos costosa frente a otras técnicas como la observación directa u observación participante. Ahora bien, aunque muchos consideran que esta técnica es costosa, los resultados pueden calificarse como significativos cuando hay desde su planeación y aplicación un eficaz desempeño, que es cuando puede afirmarse que bien valió la pena el esfuerzo porque los resultados así lo demuestran, por lo tanto, asegurar que la técnica de entrevista es costosa es una cuestión que se relativiza en función de los resultados. Existen varios métodos para evaluar el costo de una investigación, este depende de estimaciones de factores tales como utilidad, magnitud de be­ neficiados y aspectos probabilísticos, por lo tanto las proyecciones de valor que producen las técnicas dependen de la precisión de los datos que pro­ porcione el director del proyecto. Los principales métodos de evaluación para estimar el costo de una investigación son: el análisis de decisiones bayesiano, el método de ahorro simple, el de retorno sobre la inversión y el método de valor presente (Davis, 2000:116), los cuales se describen enseguida de manera breve. El an álisis de decisiones bayesiano permite determinar el valor de la información del proyecto de la investigación, asimismo permite eva­ luar la investigación como una actividad que proporciona información y

además conocer cuáles son sus costos. Mediante este procedimiento se ob­ tiene por resultado un valor monetario que representa el costo máximo que se estaría dispuesto a pagar por la realización total de la investigación. La cantidad resultante se deriva de una revisión de pronósticos económicos disponibles y de la estimación de probabilidades de éxito, con estos ele­ mentos se calcula el rendimiento estimado de invertir en la investigación. El resultado de no invertir cualquier condición es simplemente cero si no se lleva a cabo, el cálculo en cuestión se puede representar en una matriz de utilidad condicional, en la cual se pueden mostrar los resultados con anticipación para cada alternativa frente a una consecuencia económica particular. En el m étodo de ah o rro sim ple, como su nombre lo indica, evaluar la información de un proyecto de investigación es sencillo, consiste en que el evaluador de proyectos haga juicios acerca de los costos relativos en caso de tomar una decisión equiv ocada bajo diversas alternativas asignando un porcentaje a la posibilidad de una decisión correcta en su correlación con el costo estimado en caso de error, la cantidad resultante es la que se estaría dispuesto a pagar por la investigación. El enfoque de re to rn o sobre la in versión parte del supuesto de que la investigación es una inversión que tendrá cierta utilidad para el or­ ganismo que la sustenta. Este enfoque se basa en calcular el retorno de la inversión estimando el valor de los hallazgos por el factor de error y éstos sobre el costo de la investigación, donde el valor de los hallazgos es igual a la contribución en pesos resultante del proyecto de investigación, y el factor de error es igual al estimado por el evaluador de proyectos del porcentaje de decisiones erróneas tomadas sin investigación, por último, considerar el presupuesto anual para investigación como la cantidad gastada en investi­ gación para obtener la cantidad necesaria en pesos, con este dato, el eva­ luador considerará el valor relativo de la investigación y la tasa de éxito. En el m étodo d el v a lo r p resen te el enfoque también se centra en los gastos de investigación como una inversión, su procedimiento consiste en descontar los flujos de efectivo incrementados por el costo marginal de capital en tanto dure la investigación, para lo cual se requiere de una eva­ luación real de los flujos de efectivo continuos y los gastos directamente atribuibles al proyecto de investigación (Davis, 2000:116). 9.6. El tiem po Sin lugar a dudas el tiempo es un factor determinante para la realización de las encuestas en lo general, y de las entrevistas en lo particular. La mayor limitante de la técnica de entrevista se da por cuestiones de tiempo, ya que

es básicamente el tamaño de la muestra lo que indica la dimensionalidad temporal, pues a mayor número de integrantes, mayor será el tiempo re­ querido. El tiempo como factor determinante se considerará desde el momento mismo de la planeación de la investigación cuando se diseña el proyecto (cronograma), para evitar contratiempos en el cronograma desde el inicio se es­ tablece el tiempo estimado para la realización de las entrevistas, para hacerlo con mayor precisión puede auxiliarse de una ruta crítica con la que se suelen llevar más de cerca las aplicaciones del cronograma. Para evitar que el tiempo sea en sí una limitante para el desarrollo de las entrevistas, los entrevistadores habrán de considerar lo siguiente: el nú­ mero de entrevistas que le corresponde realizar, el tiempo que le llevará trasladarse a los lugares de las entrevistas, el tiempo estimado para cada entrevista y el que le llevará elaborar el informe parcial de las entrevistas realizadas. Desde luego, tanto el entrevistador como el entrevistado han de manifestar su disponibilidad de tiempo para la entrevista en el momento mismo de su concentración. Así pues, la disponibilidad de tiempo es una de las condiciones primarias para no ver limitada la realización de las entrevis­ tas. Es responsabilidad del investigador en jefe del proyecto que los tiempos se observen con la mayor precisión posible, tarea que se puede llevar a cabo con el respaldo de los investigadores auxiliares del proyecto y con la responsabilidad de todos y cada uno de los entrevistadores. 9.7. El contexto El contexto durante la entrevista es un recurso que contribuye en mayor o menor grado al éxito o fracaso de la entrevista. El contexto simple y sen­ cillamente puede ser un factor determinante, por fortuna es previsible. Al igual que otros factores, el investigador responsable puede prever el contex­ to en el cual se va a llevar a cabo la entrevista, sobre todo cuando es un lu­ gar distinto al del domicilio del prospecto de entrevista, un lugar tranquilo aislado del bullicio siempre será mejor que otro en el que la muchedumbre obstruya el trabajo. Un lugar inadecuado limita considerablemente los re­ sultados de la entrevista, razón por la que desde el momento de la progra­ mación de las entrevistas se debe verificar mediante una exploración las condiciones posibles que ofrece determinado lugar, especialmente cuando no es el domicilio del prospecto. Un lugar neutro sería lo más deseable para la entrevista, exceptuando las de tipo clínico. Por otra parte, la circunstancia en la que se desarrolla el proceso de la entrevista puede hacerla propicia u obstaculizarla, lamentablemente este es un aspecto poco previsible, por ejemplo, si al momento de su rea­

lización se suscitara un fenómeno climatológico de grandes dimensiones, difícilmente se podría evitar que impactara en su desarrollo y muy proba­ blemente en sus resultados. Como en las manos del investigador está prever el contexto físico, él deberá privilegiar además que se trate de un lugar agradable tanto para el entrevistador como para el entrevistado, como ya se señalaba líneas atrás, sin distractores. Toda consideración previsora ayudará a evitar que la en­ trevista resulte limitada por el contexto. 9.8. Errores en la entrevista En realidad, los errores en la aplicación de esta técnica pueden cometerse en cualquiera de las etapas del proceso, la causa principal se origina en el desconocimiento de su aplicación, así que cuando se elija esta técnica primeramente se requiere conocerla como tal en todas sus implicaciones, más específicamente en los procedimientos. En la investigación en ciencias sociales los errores se reflejan en los resultados, los errores son de dos tipos: imputables al investigador y a su equipo de colaboradores, y a factores ex­ ternos que no se supo o pudo controlar en su oportunidad. En esta sección se señalan los errores más frecuentes y evidentes en una investigación que se realiza mediante la entrevista como técnica de encuesta: 1) Falta de claridad y especificidad en el objetivo de investigación. Toda investigación social científica inicia con la definición de un objetivo pre­ ciso, claro y delimitado. La imprecisión del objetivo seguramente va a dar origen a errores subsecuentes, tales como una elección inadecuada del método y las técnicas de campo, lo que a su vez va a propiciar el error en cascada. Sin duda, la especificidad es una condicionante que desde el momento del diseño del proyecto en el planteamiento del pro­ blema y del objetivo de investigación va a evitar el corrimiento del error cuando la indefinición se encuentra desde el origen, esto es, desde el diseño mismo del proyecto. 2) Desconocimiento de la unidad de análisis. Se precisa conocer la unidad de análisis respecto de sus características como un primer acercamiento a lo que posteriormente se estudiará como la población y de ahí hacer la derivación a la muestra. En la literatura especializada sobre técnicas de investigación se señala que con frecuencia se cometen errores al elegir técnicas de encuesta sin tener conocimientos acerca de las particulari­ dades de los grupos humanos que someterán a estudio. 3) Errores de muestreo. El equívoco puede darse desde el momento en que no se sabe si para lo que se está buscando con la investigación en

su relación con la población amerita aplicar el muestreo probabilístico o no probabilístico. Realmente la elección equivocada sobre este punto va a producir invariablemente una de las más graves implicaciones en los resultados. El error puede tener su corrimiento si después de elegir la técnica de muestreo ésta se aplica de manera incorrecta. En ambos ca­ sos vamos a tener una muestra inadecuada, en el primer caso porque el tipo de muestreo no era el apropiado y en el segundo (como agregado), por la mala aplicación de la técnica de muestreo. Para evitar errores de muestreo es conveniente tomar en cuenta en principio a los sujetos que conformarán la muestra: su ubicación, posibilidades de acceso, recursos humanos y económicos disponibles para entrar en contacto con ellos, su idiosincrasia, número de encuestadores, nivel de conocimiento de los encuestadores, tiempo disponible para realizar la encuesta, pero, sobre todo, claridad sobre aquello que se pretende probar. Si bien es cierto que no hay investigación perfecta, se debe pretender en cada proyecto hacerlo de la mejor manera, con los fundamentos teóricos que el caso amerite, con el equipo de investigadores mejor preparados y experimentados, esto es, con la preparación que para el caso sea requerida. 4) Instrumento de recolección de datos inadecuado. Sobre este punto son diversos los errores que se pueden producir entre los instrumentos de re­ colección de datos, aquí se citan los más frecuentes: suponer que un mis­ mo cuestionario es “bueno” para variar investigaciones, un cuestionario por ejemplo, sí se puede aplicar en varias ocasiones cuando se trate de un estudio longitudinal donde se quiera conocer el cambio de conducta de los mismos individuos en distintos lapsos de tiempo, o cuando el ins­ trumento es un test con el que se mide una conducta. En sí para cada investigación el instrumento se diseña de acuerdo con las variables en estudio, de otra manera se podría estar recogiendo información que no es la que deriva de las variables en estudio. Así, sería un error aplicar un instrumento que no es propio de la investigación en curso. Cuando el instrumento es un cuestionario, los errores que se pueden cometer son muy diversos, tales como: incluir preguntas que nada tienen que ver con las variables; plantear preguntas no estructuradas, imprecisas y semán­ ticamente confusas; incluir preguntas abiertas sin saber cómo se van a codificar; no agrupar las preguntas en bloques y por tipo de preguntas, esto es, mezclando preguntas que comprenden aspectos variados y de estructura diversa; incluir preguntas que en esencia se repiten; hacer un cuestionario muy reducido o muy extenso que no incluya las pre­ guntas necesarias en relación con lo que se quiere probar, incluso con errores de redacción u ortografía; mal distribuido; que el entrevistador

no sepa plantear las preguntas por no haberse adentrado en él antes de la entrevista; que por descuido se haya engrapado faltándole hojas. Los señalamientos aquí expresados se refieren a errores imputables mayor­ mente a la incapacidad y a la falta de cuidado de parte del investigador responsable del desarrollo de la investigación, mismos que se pueden superar centrando toda su atención en cada aspecto. 5) Entrevistadores inadecuados. El investigador en su calidad de responsa­ ble involucrará como sus colaboradores sólo a entrevistadores que con base en un perfil reúnan las características personales y de conocimien­ tos para hacer las entrevistas, en caso contrario, serán también innume­ rables los errores que se pueden cometer por una elección inadecuada de ellos. Entre los errores más frecuentes se pueden citar los siguientes: que el entrevistador no sepa relacionarse con el entrevistado y que en vez de ponerlo en condición de propiciar información, lo predisponga y se produzca el fallo; que por desconocimiento del objetivo en mar­ cha no centre la entrevista sobre lo medular; que no sepa registrar las respuestas conforme a lo requerido; que su comportamiento rebase su función y se traslade a cuestiones personales propias o del entrevistado; que se ponga a discutir exacerbando al entrevistado; el colmo, que su falta de compromiso y de valores éticos lo lleven a simular que si realizó la entrevista y por su cuenta, ya en su causa, rellene los formularios. Muchos de estos fallos ocasionan sesgo y son la causa de una investiga­ ción fallida. 6) Manejo inadecuado de los datos. Los errores de manejo de los datos se ocasionan principalmente por una definición incorrecta del proce­ dimiento, en consecuencia, los datos no van a reflejar lo esperado. En el supuesto de que hasta aquí no se hubiesen cometido errores, si al momento de ordenar, clasificar y procesar los datos se hace de manera inadecuada o incorrecta, la información será insuficiente e impropia para lograr el fin esperado. En la actualidad existen diversos paquetes de software que contiibuyen al manejo eficiente de la información reco­ gida, sin embargo, si se desconoce la existencia de estas herramientas o si se desconoce su forma de aplicación se pueden cometer aún más errores. Ya una vez analizada la información referida, aun de forma correcta, si no se conocen las opciones para hacer la representación gráfica el error estribará en presentarlos de manera que no reflejen apropiadamente lo analizado. 7) Informe final desarticulado. Considerando que si hasta aquí todo el proceso hubiera transcurrido sin errores aparentes, si al momento de conformar el informe final no se cuidan los detalles de la secuencia-

ción de sus apartados y de la correlación de la información entre uno y otro, se originarán errores de estructura y congruencia entre ellos. Para evitar estos errores se propone elaborar previamente un esquema que represente la ordenación lógico-metodológica de los apartados corres­ pondientes. Como se ha podido ver a lo largo de esta obra, la entrevista de investiga­ ción en las ciencias sociales es una técnica que demanda un alto nivel de conocimientos de la especialidad de cada profesional, así como también de un alto dominio de aplicación de la entrevista propiamente dicha. De la conjunción de ambos elementos se puede inferir que a mayor grado de conocimientos y dominio de la aplicación de esta técnica se pueden obte­ ner los mejores resultados, por lo tanto, a menor grado de conocimientos y menor dominio de aplicación de la técnica, es mayor el número e intensi­ dad de los errores que se pueden cometer en la investigación a través de la técnica de entrevista. Los errores de la investigación por entrevista pueden ser cometidos des­ de el momento mismo de una elección equivocada del tipo de entrevista que se debe aplicar, esto se va a determinar en función del tipo de investiga­ ción (cuantitativa o cualitativa) y del tipo de estudio. Una vez definido este punto, otro rubro en el que se suelen cometer errores es en el diseño de la muestra si se trata de una investigación cuantitativa, o en la elección de los sujetos a entrevistar en la investigación cualitativa. Cuando se supone que cualquier persona puede ser un auxiliar que puede llegar y hacer preguntas y simplemente anotar respuestas se está cometiendo en sí un grave error, ya anteriormente en otro apartado se señalaron todos los aspectos que reviste la importancia de contar con entre­ vistadores capacitados al propósito del tipo de entrevista que se va a aplicar. Ya una vez, en el desarrollo de la entrevista, el hecho de no observar los lincamientos que se deben seguir en el momento mismo, devendrá en erro­ res que lamentablemente ya no se pueden enmendar, porque el momento ya pasó, incluso el hecho de repetir la entrevista al mismo entrevistado será una práctica improductiva, pues el entrevistador ya no estará en las mismas condiciones psicológicas ni de apertura para contestar las preguntas. Otro rubro en el que se cometen errores de investigación es el que co­ rresponde al análisis de los datos u opiniones derivadas de las entrevistas, los errores de análisis se cometen por falta de conocimiento o dominio de la estadística descriptiva, y en la investigación cualitativa porque se carece de los elementos y conocimientos para el análisis de las opiniones recogidas. En ocasiones los errores pueden estar centrados sólo en las deficiencias de elaboración del cuestionario o de la guía de entrevista, sin embargo,

para este caso por fortuna se cuenta con un proceso que permite prever posibles errores, este proceso es el de la prueba piloto, la cual concede la oportunidad de detectar y corregir errores de forma y fondo. En resumen, se considera que los mayores errores que cometen en una in­ vestigación por entrevista se centran en la persona que aplica la entrevista, los aspectos restantes por lo general son del dominio y control del investigador social responsable del proyecto, quien se presupone que actúa con conoci­ miento de causa y que en él recae toda la responsabilidad de los resultados. 9.9. Ventajas y desventajas de la entrevista Hablar de las ventajas y desventajas de la técnica de entrevista como re­ curso para recoger información es en cierta forma hablar de algo relativo, porque en buena medida ver algunos aspectos en pro o en contra va a depender de factores hasta cierto punto controlables, así, podríamos cen­ trarnos en las capacidades y habilidades del entrevistador. Si éste no está lo debidamente preparado, cualquier tipo de entrevista le va a representar mayores desventajas. Si nos centramos en entrevistas con temas muy com­ plejos, los temas como tal van a representar una cierta problemática tanto para el entrevistador como para el entrevistado a la hora de abordarlo; otra situación podría presentarse cuando los recursos humanos, económicos y logísticos son insuficientes para llevar a cabo una encuesta por entrevistas en función de la magnitud prevista en el proyecto, donde la muestra dise­ ñada comprende un cierto número de informantes y los recursos son a úl­ tima hora insuficientes. En estos y en otros casos, es la experiencia, criterio y profesionalismo del propio investigador lo que estará en juego para dar salida a las mejores opciones, por lo tanto, las ventajas y desventajas que se mencionarán enseguida podrían caer algunas en lo relativo, incluso en lo superable. De esta manera, compréndase como algo circunstancial, no definitivo o absoluto, en última instancia, discutible: Ventajas

1) La principal ventaja de la entrevista reside en la fiabilidad que se pue­ de obtener de la información verbal proporcionada por el entrevistado con respecto a su conducta y/o sus valores, y por ser una fuente de información de primera mano. 2) La entrevista es una técnica eficaz para obtener datos relevantes y sig­ nificativos desde el punto de vista de las ciencias sociales, para indagar acerca del comportamiento de los grupos. 3) La información que el entrevistador obtiene a través de la entrevista personal es más directa.

4) El entrevistador tiene sobre el entrevistado la ventaja de abordar la entrevista con una idea y un objetivo claramente definidos, con una preparación ex profeso frente al entrevistado que difícilmente conoce lo que le van a preguntar; por esta razón, el entrevistador está sobre el entrevistado, dicho en otros términos, le llev a ventaja. 5) La información que se obtiene mediante la técnica de entrevista es muy valiosa para los fines de investigación que se persiguen, sobre todo cuando se ha recabado la información de la manera más ade­ cuada, desde este punto de vista, consideramos que la entrevista es insustituible por ser la manera más directa. 6) En las entrevistas abiertas se puede obtener más información de la prevista por la oportunidad que tiene el entrevistado de explayarse y decir todo lo que vivió y sintió frente a un acontecimiento de su vida. 7) Las entrevistas estructuradas tienen la gran ventaja de poder hacer un manejo más preciso y ordenado de la información que se recoge, desde la codificación hasta la representación gráfica. 8) Para cualquier tipo de entrevista se parte del supuesto que el entrevis­ tador es quien lleva la batuta, el que conduce al entrevistado, el que pregunta y espera las mejores respuestas. 9) Desde el punto de vista conversacional y dialógico, la entrevista es in­ superable, pues el hecho de tener frente a sí al otro es una experiencia que como seres comunicativos representa una gran oportunidad de interacción y aprendizajes mutuos, de superación y de dominio lin­ güístico, desde lo personal y, desde luego, en lo investigativo. 10) La entrevista como técnica indagatoria es autocorrectiva, en cada una de sus modalidades hay expertos que estudian constantemente la su­ peración de sus procedimientos, quienes buscan optimizar los proce­ dimientos y con esto, los recursos para cada tipo de entrevista en sus aplicaciones. 11) Cuando el entrevistado permite que la entrevista sea grabada, el entrevistador tiene la ventaja de concentrarse más en la forma en que le dan las respuestas, puede observar el contexto y las actitu­ des (lenguaje no verbal), de esta m anera, las observaciones son un recurso adicional al interrogatorio propiamente dicho. Así, puede contarse con el registro íntegro de las respuestas y las anotaciones de todos los detalles contextúales y de actitudes derivados de la propia observación. 12) Frente a la aplicación de cuestionarios, la entrevista tiene la ventaja de que el entrevistado puede pedir que le repitan o reformulen la pregunta.

Desventajas

1) Las entrevistas grupales en las que el entrevistador interroga en una sola sesión a varios entrevistados tienen una desventaja para el entre­ vistador puesto que debe llevar simultáneamente el control del grupo, así como también el hecho de centrar su atención en el interrogatorio y en el registro de las respuestas, es una tarea muy demandante y com­ pleja en su ejecución. 2) De manera casi generalizada, la entrevista se enfrenta a tres posibles situaciones problemáticas: la no respuesta, la mentira y el sesgo. En la literatura especializada con frecuencia se hace mención a estos proble­ mas, incluso proponen algunos recursos para sortearlos o resolverlos. 3) Cuando las entrevistas previstas son un número considerable, se re­ quiere de mucho dinero y tiempo para su realización, las primeras puede ser que se hagan con mucho entusiasmo, las últimas podrían caer en el desánimo por el cansancio, el tedio, incluso por esta razón cometerse errores. 4) Cuando el entrevistador o el entrevistado tienen limitaciones para ex­ presarse verbalmente, la entrevista se va a ver acotada, con deficien­ cias en su aplicación. 5) En algunas ocasiones el entrevistado miente, distorsiona o exagera las respuestas. 6) Ante la presencia del entrevistador algunos entrevistados se inhiben y les es difícil responder de manera abierta y con fluidez. 7) En la entrevista personal cualitativa no es sencillo cuestionar en pro­ fundidad temas complejos. 8) Es difícil nivelar y darle el mismo peso a todas las respuestas, espe­ cialmente cuando éstas provienen de personas que tienen una mejor elocuencia verbal, pero con escaso valor informativo o científico. 9) Cuando la entrevista fue grabada, lleva demasiado tiempo hacer la tras­ cripción: una hora de grabación requiere aproximadamente de diez ho­ ras y después el tiempo necesario para escribir unas cincuenta páginas. En ocasiones, dependiendo de la persona a la que se entreviste, incluso cuando haya accedido a que se grabe, la grabadora puede ponerla ner­ viosa y ejercer un efecto adverso sobre el resultado de la entrevista. 10) En entrevistas libres, no estructuradas, el manejo de la información recogida representará un gran problema para investigadores que se han centrado en trabajos más de corte cuantitativo. 11) Las entrevistas estructuradas que son las que se basan en un cuestio­ nario, por lo tanto, limitan o encajonan al entrevistador para decir algo más sobre el asunto; por las reducidas posibilidades de respuesta

que se centran con mayor frecuencia en un Sí o en un No, o en ciertas opciones escalares de respuesta. 12) De manera generalizada se podría afirmar que la técnica de entrevista es costosa, considerando el pago que se hace a los entrevistadores y el tiempo que se requiere desde su preparación hasta su realización. 13) En todo tipo de entrevista, la obtención de información depende de la motivación e interés del entrevistado. 14) Cuando la encuesta comprende un número extenso de entrevistas, no sólo se requiere de un número suficiente de entrevistadores capacita­ dos, sino que además se hace necesario contar con supervisores para el trabajo de los entrevistadores, hecho que hace más costoso el proceso. 15) La inhibición es un factor que limita al entrevistado cuanto éste tie­ ne ante sí al entrevistador, haciéndose más evidente cuando los temas le parece que no deben ser tocados por un extraño y mucho menos cuestionarle sobre ello, pues son temas tabú de los que no se obtiene información suficiente ni la más verídica. 16) La realización de entrevistas demanda una considerable inversión de energía humana, misma que debe ser prevista desde el momento de su planeación, puesto que requiere de ser administrada racionalmente (Ander-Egg, 1995:237). Ahora bien, dependiendo del tipo de entrevista y de los objetivos espe­ cíficos que se persigan en cada una de ellas, las ventajas o desventajas presentan sus variantes en el plano de la relatividad; si se tratara de una entrevista abierta en la que el entrevistador no cuenta con un nivel alto de conocimientos en su especialidad ni una larga experiencia en este tipo de en­ trevista, el riesgo de error o fracaso se incrementa; en cambio, en una entrevista estructurada de cuestionario en mano, los requisitos que debe cumplir el entrevistado podrían ser cubiertos con un curso de capacitación previo a la entrevista. 9.10. La no respuesta La no respuesta es el fallo que se produce en la obtención de respuesta a partir de las unidades de anáfisis (de una población o muestra) originada por varias razones, tales como: la ausencia de la persona en su domicilio, rechazo a ser entrevistado, domicilios seleccionados pero que no están ha­ bitados, cuestionarios no devueltos o con respuestas faltantes, inclusive las negativas a dar respuesta en la entrevista personal. En el caso en el que el cuestionario no es devuelto, se produce lo que se denomina la “no respues­ ta total”; ahora bien, cuando el entrevistado no responde a ciertas pregun­

tas independientemente del tipo de entrevista de la que se trate, se produce la “no respuesta parcial” (Díaz de Rada, 2000:14). Los problemas que originan la no respuesta van desde el hecho de no poder entrevistar a cierto individuo hasta el de plantear una pregunta y constatar que el entrevistado no da una respuesta. El entrevistado puede no dar respuesta a una pregunta porque no sabe qué es lo que debe contestar o por considerar que lo que se le está preguntando reviste aspectos que sólo a él competen, que el entrevistador está invadiendo su privacidad o porque considera que la pregunta está fuera de lugar, que no corresponde a los objetivos de la investigación. La no respuesta es una circunstancia que se evidencia en los resultados de la encuesta en la etapa de la investigación de campo, este hecho se llega a presentar en todo tipo de encuesta/entrevista, ante esta situación el inves­ tigador debe tomar cartas en el asunto para resolverla de la manera técnica más conveniente y así evitar que los datos recogidos afecten el manejo de los resultados y los resultados de la investigación propiamente dicha. Cabe señalar que por eso desde que se elige el tipo de entrevista se debe prever que en el menor grado posible se dé la no respuesta, por lo tanto, cuando en una investigación de campo se llegara a estimar un cien por ciento de respuestas para cada pregunta, hecho que sería el deseable, muy probable­ mente se va a presentar este fenómeno en mayor o menor grado, dependie­ ra del tipo de entrevista de que se trate y de otros factores. La encuesta por correo es la que con mayor frecuencia presenta el pro­ blema de la no respuesta, ya sea porque definitivamente los respondien­ tes no devuelven el cuestionario o porque no sienten mayor compromiso en contestar todas las preguntas; en este segundo caso la no respuesta tam­ bién con frecuencia obedece a que no se comprende la pregunta, no se cuenta con la información precisa para ser asentada, o simplemente no se cree conveniente dar tal o cual información, ya sea porque se considera que es algo muy personal o por temor a que sea relacionada con algún hecho. Cuando el entrevistado simplemente no contesta la pregunta(s), da ori­ gen al sesgo (Davis, 2000:281); existen tres técnicas a propósito para ajustar los sesgos que se producen por esta falta de respuesta en encuestas por correo, las cuales se describen enseguida: 1) Método de comparación. Consiste en comparar los resultados de la en­ cuesta con valores conocidos de la población. La dirección de los sesgos se estima con base en estas comparaciones. 2) Estimaciones subjetivas. Se estiman subjetivamente los sesgos por falta de respuesta comparando a los participantes con los no participantes en

las características de interés, enseguida se ajustan los sesgos usando estos estimadores. 3) Método de extrapolación. Este método se basa en la suposición de que los individuos que responden con menos facilidad se parecen más a los no participantes. En este método se utilizan tres técnicas: ondas su­ cesivas, tendencias en el tiempo y ondas concurrentes, se aplican ex­ trapolando las respuestas de los primeros participantes (Armstrong, 1997:397). Díaz de Rada (2000:65), experto estudioso sobre los problemas que se oca­ siona la no respuesta en encuestas, propone las siguientes estrategias para abatirlos: 1) Enfatizar al entrevistador que la información que proporcione tendrá un trato estrictamente confidencial, al reiterarlo, el entrevistado va a presentar una actitud más abierta y, desde luego, la información que proporcione será de mayor valor. 2) Incrementar el número de contactos que proporcionen información so­ bre algunos posibles entrevistados y hacer más propicio un encuentro avalado. 3) Difundir de manera anticipada a través de los medios de comunicación, o notificando en los domicilios, que se van a llevar a cabo entrevistas, indicando la finalidad de la encuesta y las fechas en que se realizará esta actividad, sin olvidar señalar el nombre de la institución que la enca­ beza ya que en ocasiones el simple hecho de que la persona que recibe un cuestionario por correo conozca la labor y prestigio de la institución, hace la encuesta más accesible y los encuestados contestan con mejor ánimo. La notificación domiciliaria puede hacerse mediante carta o lla­ mada telefónica, con las reservas del caso, por el tiempo y costo que conllevan. Cuando los recursos económicos y el tiempo no son factores limitantes, incluso se pueden hacer las notificaciones aplicando una es­ trategia mixta: combinando la notificación por correo certificado con llamadas telefónicas. 4) Reenviando el cuestionario cuando en una fecha específica no se ha recibido respuesta del primero, desde luego que para la recepción del segundo envío se prevé una fecha límite de recepción. Insistir con el reenvío puede disminuir la tasa de retorno. 5) Visitando nuevamente aquel domicilio en el que la prim era vez no se encontró la persona, misma que no es conveniente sustituir por las características que la llevaron a ser elegida como parte de la muestra.

6) Visitando nuevamente al entrevistado que en una primera instancia se re­ husó a contestar ciertas preguntas. Si las circunstancias lo permiten con­ viene establecer nuevamente el rapport e insistir sobre aquellas preguntas que quedaron sin respuesta, si aun después de este segundo intento no se logra obtener las respuestas faltantes, se sugiere el siguiente protocolo: • Cuestionar al entrevistado sobre las razones por las que no quiere contestar. • Observar el comportamiento del entrevistado. • Preguntar al entrevistado si desea ser interrogado por otro entrevista­ dor o que se le visite en fecha posterior.

Con estas últimas estrategias se puede revisar el caso en lo particular para optar por una última opción. Para el caso de las encuestas por correo, conviene realizar un seguimiento entre las personas que no devolvieron el cuestionario con el fin de conocer las razones que los llevaron a “tirar el cuestionario a la basura” o que simplemente lo hicieron a un lado, esto con el fin de tener un referente para futuras encuestas como parte de una expe­ riencia investigativa. Las estrategias que se diseñen y apliquen van a estar en función de las circunstancias y de las capacidades del investigador. Las estrategias que aquí se han citado pudieran no ser todas las que se deban considerar, sin embargo, son estas las más conducentes. En caso de haber realizado la investigación con algún tipo de limita­ ción, lo más conveniente es citar y describir las limitaciones que por alguna circunstancia estuvieron presentes en el estudio, esta descripción se debe presentar en un apartado del informe final bajo el rubro Limitaciones del estudio, de esta manera, podrá hacerse una mejor comprensión del repor­ te, no tanto como un elemento para justificar, sino para que quien lo lea tenga la perspectiva de conjunto: logros en función de limitaciones. Referencias Alreck, Pamela L.; Setter, Robert B. T he survey research handbook. 2 ed. Burr Ridge, Lis., Irvving Publ., 1995. Ander-Egg, Ezequiel. Técnicas de investigación social. 24 ed. Buenos Aires, Lu­ men, 1995. (Colee. Política, servicios y trabajo social). Armstrong, J. S.; Overton. T. S. “Estimating non-response bias in mail sur­ vey”. En \ Journal of marketing research, august, 1977. p: 396-402. Davis, Duane. Investigación en administración. México, International Thomson Eds., 2000. (Soluciones empresariales).

Díaz de Rada, Vidal. Problemas ocasionados por la no respuesta en investigación social: definición, control y tratamiento. Pamplona, Universidad Pública de Navarra, 2000. (Colee. Ciencias Sociales, 7). Fowler, FloydJ. Survey research methods. Thousand Oaks, Calif., Sage, 1993. Gubrium, Jaber F.; Holstein, James A. (Eds.) Handbook of interview research: context and methods. London, Sage Pubis., 2002.

Bibliografía comentada Acevedo Ibáñez, Alejandro; López Martín, Alba Florencia A. El proceso de la entrevista. Conceptosy modelos. 4 ed. México, Limusa, 2005. Este libro destaca el papel de la entrevista como herramienta eficaz den­ tro de las organizaciones empresariales porque a través de ella se obtiene información relevante acerca de los candidatos al puesto, destaca la impor­ tancia de la interrelación comunicativa y conversacional recomendando centrar la atención en las formas y en el proceso interpersonal. Se le puede consultar como un manual útil para el entrevistador laboral. Sin duda, se trata de una obra que recoge la experiencia empírica del autor. Ander-Egg, Ezequiel. Técnicas de investigación social. 24 ed. Buenos Aires, Lu­ men, 1995. (Colee. Política, Servicios y Trabajo Social). La primera edición de esta obra se publicó en 1959 y desde sus inicios el autor nos ha dejado ver su profundo análisis sobre el método científico aplicado a las ciencias sociales y ha realizando una de las interpretaciones más apegadas a los cánones del proceso metodológico; sin duda que la obra de este autor es una lectura imprescindible para abordar los temas funda­ mentales de la investigación científica, así como otras de sus obras que van en el mismo sentido. En ésta y para nuestros fines, el capítulo doce titulado: “La entrevista”, ha sido de suma utilidad. Babbie, Earl. Fundamentos de la investigación social. México, International Thom­ son Eds., 2000. Destacando sus valiosas aportaciones al campo de la metodología de la investigación, cabe señalar que se trata además de una obra escrita con mucha claridad y atinados ejemplos, lo que la hace amena y didáctica. Está dividida en cuatro partes repartidas en dieciséis capítulos a través de los cuales se explica todo el proceso metodológico, la parte correspondiente a entrevista se encuentra incluida en el capítulo “Investigación de campo”. Es una obra muy completa y, por lo tanto, útil para nuestro propósito. Briones, Guillermo. Métodosy técnicas de investigación para las ciencias sociales. 3 ed. México, Trillas, 1998. En esta tercera edición, el autor nos actualiza en el avance de las técni­ cas de investigación en Ciencias Sociales con la ampliación e inclusión de nuevos capítulos. Prácticamente describe todo el proceso metodológico. La segunda parte comprende el tema de la encuesta social y las técnicas para

la recolección de información, en la cual se incluye en el capítulo ocho: “La entrevista”, la recolección y el procesamiento de la información, mismo que ha contribuido de manera importante a nuestros fines. Delgado, Juan Manuel; Gutiérrez, Juan. (Eds.) Métodosy técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales. 2 ed. Madrid, Síntesis, 1998. Se trata de una obra dividida en tres partes desarrolladas en veintidós capítulos, la primera parte trata de la construcción del contexto teórico cualitativo; la segunda sobre las técnicas y las prácticas de investigación, y la tercera, acerca de las metodologías de anáfisis del discurso e interpreta­ ción científico social. En total, participan veintisiete renombrados autores, cada uno de ellos experto en el tema y con un relevante currículo, lo cual se ve reflejado en la maestría con que desarrollan sus capítulos. Sin duda la labor de los editores de destacable, pues el aporte que con su esfuerzo reali­ zaron para su consolidación ha valido con creces la pena, ya que la confor­ mación temática la hace una de las obras más completas, representativas y de soporte para seguir avanzando en trabajos de investigación científica. Duverger-Santory, Maurice. Métodos de las ciencias sociales. 12 ed. México, Ariel, 1981. (Biblioteca de Ciencias Políticas, Colee. Demos). En el campo de investigación de las ciencias sociales la lectura de esta obra es obligada; se trata de otro clásico por ser un pionero tanto de la fundamentación teórica como práctica para la investigación social. Se consi­ dera que no amerita recomendación, pues su trayectoria la hace destacable por sí misma. Festinger, León; Katz, Daniel (Comps.) Ij>s métodos de investigación en las cien­ cias sociales. 2 ed. Buenos Aires, Paidós, 1975. (Paidós Studio-Básica). Obra clásica de fundamentación teórico-práctica de la investigación en las Ciencias Sociales. Participan en ella diecinueve autores incluyendo a los compiladores. Aun cuando la obra se publicó en inglés por primera vez en 1953, continúa actualizándose, siendo una valiosa fuente de consulta, está dividida en cinco partes que comprenden trece capítulos; para nues­ tro propósito contiene el capítulo titulado: “La reunión de datos mediante entrevistas”, el cual está firmado por Charles F. Cannel y Robert L. Kahn, ambos, destacados especialistas de la entrevista. Galindo Cáceres, Jesús (Coord.) Técnicas de investigación en sociedad, cultura y comunicación. México, Addison Wesley Longman, 1998. Esta obra trata muy diversos temas relativos a las aplicaciones teóricas,

Bibliografía comentada

epistemológicas y metodológicas que van en el sentido de saber más acerca del problema metodológico social, de ahí que su coordinador proponga en primer plano la reflexión antes de abordar el proyecto, y que ya estando en él se investigue con todo lo que conlleva el compromiso con la sociedad. De nuestro interés destacan en esta ocasión los siguientes capítulos: “La metodología de la encuesta”, “Función y sentido de la entrevista en la in­ vestigación social”, y “La historia oral y de vida”. Hernández Sampieri, Roberto; Fernández Collado, Carlos; Baptista Lu­ cio, Pilar. Metodología de la investigación. 3 ed. México, McGraw-Hill, 2003. Estamos frente a una obra que desde su primera edición (1991) marcó nuevos senderos de aplicación del método científico en las Ciencias Socia­ les, ya hoy en su tercera edición es considerada un best seller definido por el grado de aceptación a nivel hispanoamericano, hecho constatable en el número de obras que hacen referencia a esta obra. En lo particular, la con­ sidero de suma utilidad para hacer un seguimiento del proceso metodológi­ co en función de la entrevista y sus instrumentos auxiliares de aplicación. Keats, Daphne M. La entrevista perfecta. Cómo obtener toda la información necesaria en cualquier tipo de entrevista. México, Pax México, 1992. Sin duda el título es ambicioso y el subtítulo también, consideramos que no hay entrevista perfecta, todas son perfectibles, este aspecto es el que nos obliga constantemente a tratar de ir en busca de la mejor entrevista investi­ gando para lograr los mejores recursos indagatorios, sin embargo, las apor­ taciones que aquí encontramos son uno más de esos recursos que nunca sobran, contribuyendo de esta manera al objetivo que aquí nos ocupa. Nahoun, Charles. La entrevista psicológica. Buenos Aires, Kapelusz, 1985. Esta obra se publicó desde 1961 en francés, sin embargo es citada con mucha frecuencia en la literatura relativa a entrevista, este hecho confirma que los aportes de su autor han sido muy valiosos para el análisis conjunto de los problemas que plantea la técnica de entrevista en sus diversos tipos en función de las situaciones psicológicas que en ella de presentan. Padua, Jorge; Ahman, Ingvar; Apezechea, Héctor; Borsotti, Carlos. Técni­ cas de investigación aplicadas a las ciencias sociales. México, El Colegio de México/FCE, 1996. (Sección de Obras de Sociología). Es una obra que centra su desarrollo en diversas técnicas de investi­ gación, está escrita en el supuesto general de que las ciencias sociales son ciencias empíricas y nomotéticas, cuyo objetivo es describir, predecir y ex­

plicar. Presenta una serie de técnicas e instrumentos señalando su modo de construcción; en función del interés particular, están los capítulos: “El cues­ tionario”, “La codificación”, “Las escalas para la medición de actitudes”; estos capítulos son los de mayor utilidad para la encuesta por entrevista. Sommer, Barbara; Sommer, Robert. La investigación del comportamiento. Una guía práctica con técnicas y herramientas. México, Oxford University Press, 2001 . Se trata de una obra traducida del inglés al español cuya primera edi­ ción se publicó en 1980; a través de sus ediciones se puede constatar el avance significativo en la evolución de las ciencias del comportamiento por cuanto hace a las técnicas en sus fundamentos y aplicaciones, como se pue­ de observar en el capítulo ocho denominado “Entrevista”. La obra en su conjunto representa el proceso metodológico de investigación completo, pues concluye con la conformación del informe de investigación. Taylor, Steven J.; Bogdan, Robert. Introducción a los métodos cualitativos de inves­ tigación. La búsqueda de significados. Barcelona, Paidós, 1998. Este libro centra la temática de sus capítulos sobre las formas de con­ ducir la investigación cualitativa, está sustentado en los referentes teóricos y en la experiencia de los autores. La estructura de la obra se conforma de dos partes: primera: “Entre la gente. Cómo realizar investigación cua­ litativa”; la segunda: “La redacción de los informes”. De nuestro interés específico por ahora están el capítulo “La entrevista en profundidad” y el capítulo “El trabajo con los datos: análisis de los datos en la investigación cualitativa”.

Glosario Predisposición a actuar adquirida en el ambiente en que se vive y derivada de experiencias personales y de factores especiales, a veces com­ plejos. En general, el término “actitud” designa un estado de disposición psicológica, adquirida y organizada a través de la propia experiencia, que incita al individuo a reaccionar de una manera característica frente a de­ terminadas personas, objetos o situaciones.

A ctitud.

Conjunto de transformaciones numéricas de los datos recabados en vías de lograr que éstos sean interpretables en relación con la hipótesis de investigación.

A nálisis de datos.

Estado en que se mantiene la no identidad de los participan­ tes de una encuesta.

A nonim ato.

Punto de vista o ángulo desde el cual se puede considerar una observación o un hecho. Objetivamente, el lado que presenta el hecho o la situación sobre la que se investiga.

Aspecto.

Cédula de en trevista. Instrumento de recolección de información a partir de preguntas estructuradas y que mediante una entrevista directa con el entrevistador, el entrevistador recoge información u opiniones. Ciencia. Esfera de la actividad humana que tiene por objetivo estudiar los objetos y fenómenos de la naturaleza, de la sociedad, del pensamiento, de las estructuras mentales, así como de sus propiedades, relaciones y leyes. La ciencia es una de las formas de conciencia social.

Son las ciencias que con diferente nombre (política, derecho, administración, educación, etc.) tienen por objeto el estudio de las sociedades humanas consideradas desde el punto de vista de su organiza­ ción, situación y actividades. C iencias Sociales.

C ierre. Ultima etapa del proceso de entrevista en la que se pone fin a ésta, agradeciendo la colaboración prestada, el tiempo y la información otorgados.

Cim a. Momento más significativo de la entrevista en el que se ha logrado una verdadera comunidad de comunicación entre los sujetos in^rvinientes (entre­ vistador-entrevistado) y en el que están superadas las posiblcs'difcrcncias perso­ nales o psicológicas para dar paso a la interacción franca y sincera.

Transformación categorizada de los datos de­ rivados de las variables y contenidos de la encuesta, mismos que ahora se recogen como respuestas abiertas o categorías para ser elaborados y trans­ formados en símbolos, ordinariamente numéricos para facilitar operativa­ mente los datos y hacerlos más manejables. C odificación de datos.

C om probación. Es un procedimiento lógico que se refiere a las cosas en que la demostración se verifica en la práctica de los hechos y de los datos registrados a partir de la indagación mediante la observación del fenóme­ no o la experimentación, o bien, mediante el análisis de los testimonios obtenidos por tradición oral, por el examen de documentos escritos o de otra naturaleza. Puede darse como mera parte de la demostración cuando se revisa por otro procedimiento lógico el razonamiento en que la misma se funda. Conclusiones. Síntesis estructurada de lo investigado y/o demostrado a partir del planteamiento inicial (objetivo) con base en los resultados obte­ nidos. Contexto. Entorno que comprende la acción comunicativa en su circuns­ tancia, desde lo social se comprende como un conjunto de sistemas simbó­ licos, estructurales y prácticos como su referente, su sistema convencional, lo que hace posible la comprensión de significados preestablecidos. Cuantificar.

Expresar información en números.

C u estionario. Instrumento de recolección de datos estructurado con preguntas respecto a una o más variables por medir. Un instrumento de medición adecuado es aquel que registra datos observables que represen­ tan verdaderamente a los conceptos o variables que el investigador tiene en mente comprobar.

Enunciados confirmados por la hipótesis. Cuando éstos provienen de enunciados fácticos se denominan datos empíricos, y cuando provienen de enunciados formales son simplemente datos.

Datos.

Es la acotación mediante la cual se ha determinado por algún procedimiento válido quiénes y cuántos serán los sujetos a quienes se va a entrevistar.

^Delimitación de la m u estra.

Flujo comunicativo expresado desde la realidad social de quien lo emite siguiendo una línea de enunciación simbólica. D iscurso.

D ocum ento. Es aquella fuente que aporta datos para la investigación (li­ bros, pirámides, estatuillas, alhajas, etcétera).

Técnica de investigación social que se realiza entre determina­ dos sujetos de una población para obtener información primaria a partir de ellos, los medios más comunes para hacerlo son: cuestionario, entrevista, sondeo, etcétera.

E ncuesta.

Encuesta psicosocial. Conjunto de investigaciones y de métodos de investigación que se refieren a una realidad psicosocial: opiniones, necesi­ dades y actitudes, motivaciones, reacciones, etc., de una población dada. Se dice también que es una investigación metódica que se efectúa sobre una población delimitada por criterios a priori; ésta tiene como objetivo determinar, explicar o conocer un fenómeno psicosocial que se suscita en esa población.

Comunicación interpersonal establecida entre el investigador que interroga y el sujeto que responde (entrevistado) a fin de obtener de él respuestas a las interrogantes planteadas sobre el asunto propuesto.

E ntrevista.

Persona que por sus características o elegida por muestreo es considerada idónea para dar las respuestas que se requieren en una in­ vestigación determinada con base en los cuestionarios que el investigador ha diseñado para el caso. E ntrevistado.

Persona que dirige la entrevista de investigación plan­ teando las preguntas predeterminadas, en ocasiones, enfocándolas hacia el objetivo del diálogo. E ntrevistador.

E scala de actitud. Elementos que mediante reactivos permiten conocer las posturas y conductas de los individuos mediante determinado estímulo o situación.

Estudio de caso. Es una técnica de investigación cualitativa basada en entrevista, la cual tiene como característica prestar especial atención a cues­ tiones que específicamente pueden ser conocidas sólo a través de casos. El caso puede ser simple o complejo: una persona, un grupo, o una institución de los cuales se obtiene información directa.

Establecimiento de las relaciones que permiten dar cuenta del porqué y cómo sucede un evento con fundamento en leyes y teorías. E xplicación.

Es el documento que contiene las preguntas que se hacen a un entrevistado, particularmente en la entrevista estructu­ rada. De manera genérica se le llama cuestionario.

F orm ulario de preguntas.

G uía de la en trevista. Es el instrumento básico de las entrevistas no estructuradas, contiene los temas a tratar. Se utiliza también en los estudios de caso.

Recurso indagatorio de las entrevistas semiestructuradas y de las entrevistas no estructuradas en el cual se establecen los temas a tratar y el cañamazo del que el entrevistador se va a valer para indagar libremente. Al guión de entrevista se le conoce también con los nombres de cédula o guía de entrevista. Guión de la entrevista.

Proposición tentativa acerca de las relaciones entre variables que se apoyan en conocimientos organizados y sistematizados para su com­ prensión. H ipótesis.

Término que se aplica mayormente a los campos de acción de la antropología, de la psicología y de la sociología. Como técnica de investigación ha sido relevante en dichos campos, casi desde sus oríge­ nes. Se elabora a partir de los relatos orales y otras fuentes documentales de los itinerarios de vida de una persona o tipo de sujeto social. H istoria de vid a.

En la investigación cualitativa es el nombre que por su ubicación en la estructura y organización de la comunidad o grupo que se estudia o por sus conocimientos y experiencia sobre el tema objeto de análisis, pueden proporcionar información relevante sobre el asunto que se investiga. Inform ante clave.

Exposición ordenada de los procesos segui­ dos y de los resultados obtenidos en la actividad de adquirir el conocimien­

In form e de investigación.

to mediante la observación y la reflexión, así como de su demostración teórica, basada en el razonamiento y en la comprobación empírica a través de presentar los datos y pruebas conducentes o los resultados de la experi­ mentación. Reflexiones sobre los datos para ir más allá de los mismos con el fin de hacerlos comprensibles y asimilables. In terp retació n de datos.

Búsqueda consciente de explicaciones a lo inexplicado para hacer comprensible lo no comprendido y para incorporar a la situa­ ción del sujeto, áreas y parcelas desconocidas de la realidad, todo ello me­ diante un método aceptable por sus procedimientos. Investigación.

Investigación cu alitativa. Tipo de investigación que tiene como base la interpretación, comprensión y entendimiento. Las técnicas básicas que uti­ liza son: entrevista, historia oral y de vida, y la observación participante.

Es la lista de unidades de muestreo de la cual se elige la muestra, o una de sus etapas. A este marco también se le denomina marco de muestreo.

M arco m u estral.

Subconjunto representativo de la población que refleja las ca­ racterísticas esenciales de la población de la cual se obtienen ciertos datos. La muestra puede ser probabilística o no probabilística. M u estra.

No resp u esta p a rcia l. Situación en la que el encuestado en una entre­ vista no proporciona respuesta a alguna pregunta, porque la entiende o porque no desea contestarla.

Situación en la que el encuestado no devuelve el cuestionario o no se encuentra en su domicilio, o simplemente se niega a ser interrogado.

No resp u esta total.

Procedimiento de recopilación de datos e información que consiste en utilizar los sentidos para captar hechos y realidades sociales pre­ sentes, y a la gente en su contexto real donde desarrollan sus actividades. O bservación.

O bservación p articip an te. Técnica en la cual el investigador se vuelve parte del evento que investiga y usa tal posición para de ahí derivar los datos observados.

Juicio que se emite sobre un objeto, una persona, una situa­ ción, comportamiento, entre otros. La opinión invariablemente se hace de manera consciente. Es la posición mental que se emite sobre algo o sobre alguien. No implica disposición a la acción, no es una postura dinámica sino más bien estática. Las opiniones se expresan verbalmente pudiendo ser motivo de discusión. O pinión.

Plan. Enunciado preliminar, general y esquemático de problemas, objetivos, métodos y medios (recursos) para la ejecución de un trabajo determinado. Población. Conjunto de elementos que comparten una propiedad, en función de la cual se definen. Pregunta a b ierta. Es el tipo de pregunta que no implica una respuesta única y concreta, dando al entrevistado libertad para su elaboración.

Tipo de pregunta que sólo acepta una respuesta: fra­ se o palabra concreta, que en lo general puede ser un sí o un no. En este tipo de preguntas caen también las de opciones tipo escala, en las que el respondiente puede elegir entre tres y cinco opciones por lo regular.

Pregunta c e rra d a .

Método para realizar alguna actividad. El procedimiento de investigación implica un mayor grado de concreción del proceso, está com­ puesto de una serie de operaciones específicas y concretas (unas simples y otras complejas) que se requieren para llevar a cabo el proceso de investigación. Procedim iento.

Proyecto de investigación. Es la descripción de un conjunto de ele­ mentos metodológicos ponderados y fundamentados que permiten valorar la viabilidad de una investigación.

Proceso mediante el cual se somete a prueba el instru­ mento (cuestionario) para ser ajustado, corregido o aumentado, después de haber detectado alguna inconsistencia, error u omisión. P ru eba piloto.

R ap p ort. Término francés, incluido sin traducción en el vocabulario de la psicología, que significa afinidad, empatia o identificación entre las perso­ nas. Es la relación anímica que establece el entrevistador con el informante antes de iniciar la entrevista en sí. R ecopilación de datos.

Etapa de la investigación.

Sesgo. Efecto adverso que se produce por las opiniones y expectativas del entrevistador en los resultados de la entrevista. Signo. Unidad mínima lingüística que articula al significante y al signifi­ cado en la significación de lo que representa, de esta manera, un lenguaje está compuesto por cadenas de significados y significantes. Sondeo. Tipo de encuesta que se realiza sobre una muestra determinada de entre una población para realizar una investigación psicosocial en vías de conocer la opinión. La validez de sondeo se funda en la representatividad de la muestra obtenida, del valor de los instrumentos, del apego al procedimiento de aplicación y del manejo de los datos.

Persona involucrada en la realidad. La teoría del conocimiento (epistemología) lo determina en su relación con el objeto, como “sólo aquel que puede dar razón del objeto”. Sujeto.

Conjunto de procedimiento y recursos de que se sirve una cien­ cia o un arte. En consecuencia, se puede considerar a la técnica como la aplicación práctica del método, por cuanto se refiere estrictamente a los modos de obtención y procesamiento de datos e información. Técnica.

T rabajo de gabinete. Actividades que comprenden todas aquellas ta­ reas del proceso de investigación a partir de la recolección de datos hasta el momento de concluir con el informe final.

Es el ámbito representativo sobre el cual se investi­ gará (objetos, sujetos). La unidad(es) de análisis se encuentra especificada en la hipótesis, puede tratarse de personas, grupos, casos, etcétera.

U nidad de análisis.

En una población humana, es un individuo; en un directorio comercial, es una empresa, etc.; un conjunto de individuos for­ man un grupo humano.

U nidad elem ental.

Elemento de la hipótesis que tiene la propiedad de variar (ad­ quirir diversos valores) y cuya variación es susceptible de ser medida.

V ariable.

Variable desconocida (o conocida, pero no controla­ ble) que puede influir sobre la variable dependiente.

V ariab le extrañ a.

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