El Evangelio de Dios. Una lectura de Romanos 1-5 [2 ed.]
 9789586541558

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7EL EVANGELIO DEDIOS Una Lectura de Romanos 1-5 Segunda Edición

Silvestre Pongutá H. SDB

Silvestre Pongutá H. SDB,

EL EVANGELIO DE DIOS Una Lectura de Romanos 1-5

Segunda Edición

Ediciones Salesianas Bogotá, D.C. 2011

PRÓLOGO

©

2011 Silvestre Pongutá H., SDB. ISBN:978958654155-8 Segunda Edición Seminario Salesiano Calle 170 No. 8 - 60 Tels.: 671 1145 - 671 1019 Email: [email protected]

Con el ánimo de brindar un modesto servicio a la Palabra y al Pueblo de Dios se ha preparado esta segunda edición del "Evangelio de Dios". El escenario en el que han surgido estas pagmas ha sido siempre, y en primer lugar, el aula de clase; pero se ha tratado de una experiencia en la que todos, enseñante y discípulos, se han puesto en la tarea de ser oyentes de la Palabra para ofrecer al pueblo de Dios una especie de testimonio del encuentro con el Evangelio.

LIBRERÍA SALESIANA Canera 5 No. 8-31 Tel.: 342 2452 - Fax: 341 7804 Bogotá, Colombia

La primera edición quedó iluminada por el acontecimiento eclesial de la celebración del Concilio Vaticano H y la del quinto centenario del comienzo de la evangelización de los pueblos de América.

Impresión: Imprenta Salesiana del Niño Jesús [email protected] PBX: 372 5555 Ext.: 1033 - 1035 Bogotá, D.C. Febrero 2011

Esta Segunda Edición quisiera sentir la motivación proveniente de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que se realizó en Aparecida (Brasil) en Mayo de 2007. Se intenta ser discípulos del Señor en la escuela de San Pablo para tratar de ser como él enviados a administrar para nuestros pueblos los misterios de Dios. 111

Con el pasar del tiempo se ha podido comprobar que el título que se dio a este libro fue muy acertado: está tomado del prólogo de la misma carta; en h presentación que de él mismo ofrece San Pablo, entre otras cosas dice que él fue segregado para el Evangelio de Dios. La iluminación que el Apóstol hace de este terna nos ubica verdaderamente en el centro de este escrito maduro y muy bien pensado. Sea esta la oportunidad de agradecer a mi Comunidad Salesiana, a la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana, y a todos los estudiantes de Teología que han sido mis alumnos y que me han hecho posible el servicio que he intentado brindar. En la edición del texto, para la transcripción de palabras o versos de los originales griego o hebreo, me he servido del magnífico programa BibleWorks y en algunas ocasiones de las fuentes de la revista JBL. Deseo agradecer a ellos el servicio tan extraordinariamente valioso que están brindando para el estudio de la Palabra y la difusión del Evangelio: hago mío el lema del mismo programa BibleWorks: Soli Deo Gloria! Para la carátula del libro encontré en Google una foto reciente de la Basílica de San Pablo Extramuros; me parece que la página es la de la Publicación "21 El espacio cristiano de hoy" El Trastevere; blog de José Ma1tínez de Velasco; no supe cómo contactanne, pero espero se me perdone la osadía.

Bogotá, 11 de febrero de 2011

iv

PRESENTACIÓN

La actividad eclesial que preparó, realizó y puso en marcha el Concilio Vaticano II, está poniendo en evidencia un impulso teológico y pastoral realmente admirable. La renovación litúrgica que ha hecho más cercano al pueblo de Dios el patrimonio cristiano vinculado a la celebración de la fe, está contribuyendo a una renovación de la vida cristiana y a un interés creciente por realidades antes restringidas a los estudiosos o a las bibliotecas; la predicación, que se ha venido nutriendo mucho más de la Palabra de Dios escrita, está trasladando al hombre actual un sinnúmero de temas teológicos que estimula la sensibilidad religiosa de muchas personas. Por otra parte, la publicación de documentos o estudios y el frecuente uso de los medios de comunicación, están realizando una difusión que tiende a hacer más universales los tesoros de la fe cristiana. Paralelamente al esfuerzo por difundir el Evangelio y hacerlo llegar a ámbitos más amplios, se nota la preocupación por llegar al hombre en su realidad concreta: hoy se tiene en cuenta, quizá mucho más que antes, la situación real de los hombres, sus anhelos, sus problemas, sus necesidades, sus intereses, y no solo lo estrictamente religioso o moral, sino también toda la complejidad de la vida del hombre que incluye la política, el arte, la cultura, en general. V

Todo esto presagia un nuevo encuentro de Dios con el hombre y de este con Dios que lleve a ira renovación profunda de todo lo humano y a un mundo más esperanzado y mejor orientado.

O. La Celebración del Quinto Centenario del comienzo de la evangelización de los pueblos de América, es una ocasión muy buena para revisar el pasado, hacer el balance de todas las cosas, volver a las fuentes de la evangelización con un deseo de autenticidad y de fidelidad, pero al mismo tiempo para buscar denodadamente que ese Evangelio llegue efectivamente al hombre actual. Nada más apropiado que dejamos guiar por el Apóstol para llegar a saber lo que él entiende por Evangelio y así brindarlo fielmente y vivo a los hombres de hoy. La Carta a los Romanos es un concentrado insuperable del pensamiento de San Pablo, pero también de su corazón de Apóstol y de su interés por la salvación de todos los hombres. Las páginas que siguen pretenden ser un aporte para que los agentes de pastoral puedan brindar el Evangelio de Dios predicado por Pablo a los hombres que hoy peregrinan, que tienen múltiples limitaciones, que se sienten envueltos en miles de problemas, pero que quieren poner en Dios toda su fe y su confianza y que anhelan una Iglesia viva, unida . y comprometida con sus necesidades. Que el Hoy de la salvación, en el que ubica San Pablo el Evangelio, sea realmente el comienzo de un tiempo nuevo, de un hombre nuevo, de una vida que peregrina en la tierra, pero que sabe perfectamente a donde va.

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CONTENIDO 1ll

Prólogo Presentación Contenido Algunas siglas

V

Vll

XI

O 0.1

Una presentación Un problema de autenticidad: R 15 Y 16 O.2 Lugar de composición 0.3 Fecha 0.4 Destinatarios 0.5 Ocasión 0.6 Estructura y contenido Primera Parte Lectura de R 1 1.1 vv.1-7: El saludo 1.1.1 Observaciones generales 1.1.2 Comentario 1.1.3 vv.2-5: Evangelio de Dios: Síntesis Nota bibliográfica 1.2 vv.8-15: Acción de gracias 1.3 vv.16-17: Proposición 1.3 .1 El Evangelio es el poder de Dios [oúvaµts 0EOV E;), ' Cf Kr¡pú;m:s sv IspouaUATJµ ios fue una de las nociones con las cuales se quiso formular la ,validad compleja y misteriosa de Cristo. Los diversos matices v aspectos se fueron, sin duda, analizando y profundizando ,·ada vez más.

vA: ¿Cuál es el sentido de la expresión constituido hijo de Dios en poder? Por varios indicios, es muy claro que el lenguaje empleado por Sa,~ Pablo para formular este aspecto de la cristología, o sea, t·stc elemento del evangelio de Dios, es precisamente el que procede del género entronización. Como se sabe, e] origen de ,·stc género se halla principalmente en los usos, costumbres y formularios egipcios propios de la entronización de un nuevo fi1raón. El AT lo utiliza en los formularios de la entronización, l 1, al menos se pueden ver vestigios de este uso en textos 11arrativos de la entronización de algunos reyes, o en textos 1111portantes del punto de vista de la interpretación mesiánica rnmo 2S 7,14; Is 8,23b-9,6; Sal 2, etc. A la luz de esta consta1:ición, las afirmaciones de San Pablo aparecen perfectamente daras, coherentes y llenas de sentido. Lo que está diciendo San Pablo en este verso es sencillamente que a partir de, desde, o por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, él es entronizado corno Mesías rey. Por este motivo es constituido en Poder. Se trata, entonces de la formulación del mesianismo

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funcional que quiere poner de relieve no solo la misión escatológica del Mesías, sino también el acontecimiento que la inaugura (su resurrección). El participio constituido, así aclaras do, no ofrece ninguna dificultad. Según M.Zerwick (cf. Analysis), la expresión en poder se debe relacionar no con el participio, sino con hijo de Dios; designaría la potencia propia de la dignidad de Hijo de Dios (Huby), o, mejor, la que corresponde a su misión (Lyonnet; cf. 2Cor 13,4; Fil 3,10; R 4,25; lCor 15,20s). Se refiere, por tanto, al poder salvífico del Hijo (recibido del Padre) en vista de su misión: al ser esta llevada a término por la resurrección, logra el culmen de su eficacia. v.4: según el Espíritu de santificación:

Esta expresión se halla en paralelo con la del verso anterior según la carne. Muchos comentadores (antiguos) encuentran acá la efusión del Espíritu Santo por medio de la cual se manifestó la filiación divina de Cristo a partir de la resurrección (de Cristo o nuestra: Agustín). De hecho, Espíritu de santidad puede significar también Espíritu Santo, y la preposición (eks) puede designar el tiempo a partir del cual algo sucede. Sin embargo, el P.Lyonnet dice que esta interpretación es poco probable. Las razones que él aduce son: Por el paralelismo, la expresión según el Espíritu de santificación debe designar algo que es intrínseco a Cristo mismo y no la Persona del Espíritu: este algo es el aspecto divino de Cristo (lo que en un tiempo posterior llamarán los Padres la naturaleza divina de Cristo), del cual habla San Pablo desde el punto de vista soteriológico (cf. M.Zerv.rick, Analysis);

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La preposición , antes que una simple posterioridad, indica más bien el origen; Esta fórmula que se lee solamente acá (en toda la Sagrada Escritura), no parece escogida casualmente: se quiere hacer una distinción con la Persona del Espíritu Santo. Si la expresión espíritu de santificación (nveuµa áytcocruvri~) no designa al Espíritu Santo sino a algo intrínseco a Cristo mismo, lo que indica es la potencia (virtud) de Cristo en cuanto que santifica, justifica, salva; en otras palabras, el ser mismo de ( 'risto, pero en cuanto que hecho espíritu vivificante (lCor 15,45), puede comunicar al hombre la santidad. Así entendida In expresión, cuadra muy bien con el significado propio de úytcocruvri (= santificación; lTs 3,13; 2Cor 7,1 presentan el mismo significado), y con el contexto inmediato (cf. v.4.16; R 4,25). Esto no quiere decir, sin embargo, que indirectamente no se haga una alusión a la Persona del Espíritu Santo l'.(!tnO en otros lugares paralelos (!Cor 15,45; 2Cor 3,17). v,4: a partir de la resurrección de los muertos:

Se refiere a la resurrección propia de Cristo. Este es el acontecimiento que hace que Cristo sea entronizado como Mesías l{cy, o sea, constituido Hijo de Dios en Poder. La resurrección es el punto de partida y el primer acto de la exaltación de Jesucristo por el que se le ha dado el nombre sobre todo nomhre (Fil 2,9-11; cf. ITm 3,16). El Hijo de Dios Padre, el que nace de la estirpe de David según la carne, es el mismo que resucita y es entronizado para ser fuente de santificación. v.4: Jesús, Cristo, Señor Nuestro: 1~stas palabras vienen a ser una fórmula cristo lógica sintética y muy completa. El nombre Jesús indica al hombre histórico

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concreto, a Jesús de Nazaret, el mismo que nació de la estirpe de David según la carne, el que nació de mujer y bajo la Ley, que vivió y actuó en Galilea y luego afrontó los últimos acontecimientos de Jerusalén. El título Cristo representa la formulación más breve de la fe mesiánica: equivale al reconocimiento de Jesús como el Ungido escatológico de Dios a quien Israel esperaba para los últimos tiempos como la intervención definitiva de Dios; él polarizaba la tensión suscitada y sostenida por la palabra profética. El título Señor supera lo meramente histórico y equivale, o aun supera, lo que llamamos entronización: conviene recordar que el término traducido por nuestra palabra Señor es y que este término fue el que emplearon los LXX de manera sistemática para traducir el nombre de Y ahvé. El libro de los Hechos, al concluir la exposición cristológica colocada en labios de Pedro el día de Pentecostés dice ' algo muy semejante: sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituído Señor y Cristo (on Kai ICÚptov afrrov Kal xp10-rov E1toí170cv ó 0cóc;) a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado (Hech 2,36). La palabra Nuestro supone una comunidad para quien Jesús es Mesías y Señor: esta no es otra que la Iglesia, la comunidad de los creyentes en Cristo. La frase tuvo mucho éxito ya que se hizo una especie de fórmula cristológica muy apta para manifestar la fe. Los elementos de estas formulaciones cristológicas son ciertamente muy antiguos. Esta no parece ser la primera vez que se formulan: aparecen más bien como un patrimonio ampliamente conocido y reconocido por todos.

v.5: por él recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia de la fe entre todos los gentiles por su nombre:

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1!na vez expuesto en resumen el contenido del Evangelio de I >ios predicado por Pablo, presenta en seguida el origen del

,krecho y del deber que él siente de predicar, y que explica al mismo tiempo por qué escribe a los romanos. Este origen es ( 'risto mismo (fü' o'Í5). De él recibió 10 Pablo gracia y apostolado. Esta gracia no hay que entenderla ciertamente como gracia santificante: esta es una expresión de una teología muy posterior; tampoco hay que entenderla como el favor del apostolado. Se trata de dos dones distintos: el don escatológico de Dios pfrccido gratuitamente por Dios en Cristo, don al que Pablo l'.lllpezó a participar desde la llamada, y el don de la misión recibido de Cristo. Los dos términos, de todos modos, se hallan i11limamente asociados y expresan aspectos y momentos diver1;os de la misma realidad; el término gracia acentúa la proce!kncia divina de la elección de Pablo a la fe; y el concepto apostolado pone de relieve el sentido de su elección, su funcio11:ilidad para la salvación y para el pueblo de Dios. Llegar, Q>tno Pablo, a tomar parte en la gracia de Dios, es el comienzo del compromiso de su comunicación y difusión para la salvarión del pueblo de Dios, o sea, el comienzo del apostolado. 1!stos dos conceptos se hallan asociados también en Gal 1, 15 (d. Hech 9,15s; 26,17; en 22,18-21 la misión a los gentiles se distingue expresamente de la conversión). l ,a gracia y el apostolado le son dados a Pablo para la obedienl'ia de la fe entre todos los gentiles. La primera patte de esta !'rase reaparece en R 16,26. La noción de obediencia es más rrecuente (R 5,19; 10,16: en relación con el evangelio; cf. R 15,18; 16,19); la incredulidad recibe el nombre de inobediencia (cf. R 11,30-32). En algunos pasajes del AT se suelen describir 1 "

El plural recibimos (l),,,á.~0µ1:.v) no es un modo de contarse entre los doce, ni un plural mayestático, sino un modo de hacer desaparecer el yo: O.Ku13, 1)obschütz.

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los tiempos mesiánicos con la imagen de una confluencia de los paganos hacia Jerusalén para someterse a Yahvé (cf. Is 2,23; Jr 16,19; Zac 14,16-19, etc.). Este sometimiento no se debe entender quizá como una especie de vasallaje al igual que un pueblo se somete a otro y expresa así el reconocimiento de su poder dominador; se trata más bien de reconocer abiertamente y proclamar por la fe que Y ahvé es el único Dios y el único Señor. Se discute acerca del valor del genitivo de la fe: muchos opinan que se trata de la fe objetiva(= lo que se cree); en este caso la traducción sería: para que los gentiles obedezcan (o se sometan) a la fe. En apoyo de esta interpretación se suelen citar expresiones paralelas: obedecer al Evangelio (R 1O, 16; 2Ts 1,8), a la verdad (lP 1,22); a Cristo (2Cor 10,5), cf. Hech 6,7. De hecho, el término fe en San Pablo presenta a veces un significado objetivo: cf. Gal 1,23; E 4,5. Sin embargo, el P.Lyonnet (Lagrange y otros), basado en el contexto y en la ausencia de artículo, opina que la interpretación la obediencia que consiste en la fe parece ser la más acertada. El genitivo sería así un genitivo de definición (epexegético). En efecto, la fe según San Pablo, aunque no hay que reducirla a una obediencia ciega, contiene sin embargo un elemento de sumisión confiada a Dios verdad y bien. Con esta expresión ha enunciado San Pablo uno de los grandes temas de su Teología y en particular, uno de los temas centrales de la carta a los Romanos. El campo donde Pablo debe ejercer su apostolado de obtener la obediencia que consiste en la adhesión de la fe es entre todos los gentiles: la fórmula de por sí es tan universal que puede comprender hasta los judíos; pero el contexto (cf. 1, 14s) sugiere que aquí se entienda el mundo pagano en sentido estricto.

/J/'e; en otras palabras, para promover la gloria de Cristo (= la ¡•,loria del padre): cf. Hech 9,15-16; Fil 2,11; E 1,6. El conoci111icnto, la acogida de la fe, el reconocimiento de Jesús de parte de los destinatarios de la misión de Pablo, es lo que busca el Apóstol. H:

v.6: entre los cuales os contáis también vosotros, llama-

dos de Jesucristo: 1,:1 segundo elemento del saludo es la indicación de los destinatarios. El v.6 hace a la vez de enlace y de transición para presentar la identidad de la comunidad a la que Pablo escribe. 1,:1 Apóstol se siente segregado por Dios para anunciar el l •:vangelio entre los gentiles: este es el campo específico de su 111isión. La comunidad de Roma se halla en el mundo pagano, o :;l"a, en el mundo propio de su apostolado. Hay, pues, una base que sustenta muy bien esta intervención de San Pablo. Al dirigirse ahora a los cristianos de Roma y al explicar por qué lo h:1ce, los califica ya en este verso de transición llamados de .lios, un obrar salvífica de Dios. 11 •

Si pueden ponerse en paralelo sinónimo términos como justicia y derecho 11 misericordia y_fidelidad; tu nombre 11 tu justicia, es porque no solo no son realidades opuestas, sino que se hallan realmente muy cerca y así se perciben y se formulan en Israel. Otro texto muy semejante al anterior en el que se hallan en paralelo sinónimo o muy íntimamente asociados los conceptos

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En 2Is y en 3Is el uso del término justicia tiene semejan1.is con el uso que se encuentra en los salmos. En primer lugar, •a~ exhorta a los que se hallan lejos de la justicia:

1J.Wilckens, o.e., p.213. ' 1!. Wilckens, ib.

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'

1 .1

Escuchadme vosotros, los que habéis perdido el corazón, los que estáis alejados de la justicia (cf. Is 46,12: :i¡¡,:i~~ c'pin7::,). Otra exhortación, la de Is 51, 1, interpela a los israelitas y los considera como personas que van en pos de la justicia, y se equiparan a quienes buscan a Yahvé: buscar la justicia es lo mismo que buscar a Yahvé; un poco más adelante, en Is 51,5, en un ofrecimiento que se universaliza y en el que se tiene en cuenta aun a los paganos, se afirma que cercana está mi justicia, brota mi salvación: la intervención de Yahvé que se anuncia para un futuro próximo es claramente una intervención salvífica que va a dar fin a un período oscuro de juicio y castigo como fue el exilio; esta manifestación de Dios recibe el nombre dejusticia, salvación ( '~o/: N~! \p¡~ :li1i?), En cambio, en Is 49,14, la perspectiva de la justicia de Dios no se halla cercana, sino que se proyecta para un futuro remoto. La presencia de Dios en medio de su pueblo, su solidaridad, su disponibilidad para intervenir en favor de Israel recibe el nombre de justicia (cf. Is 41,10; 59,16-17); a la futura Jerusalén se le anuncia una consolidación especial: En justicia serás consolidada (Is 54, 14); aunque la justicia procede del cielo, por esta puede brotar también en la tierra (cf. Is 45,8; 61, 11 ). En el 3Is la imagen de la justicia adquiere una cierta consistencia plástica: Te precederá tu justicia, la gloria de Yahv_é te seguirá (Is 58,8); en Is 62,ls se halla esta misma imagen y en paralelo con salvación y con gloria: estas se anuncian como una expresión del amor de Dios por Jerusalén ( cf. Is 60, 17).

l.3.6.5

se menciona nunca por su nombre, sino que se le da el título de Maestro de justicia; los miembros de la comunidad se mencionan también con la expresión hijos de la justicia (1 QS 3,20.22; (),14). Para ellos la justicia está en el cielo: "Se disfruta la justicia en las alturas, y todos los hijos de su verdad gozan con su conocimiento dcrno" (lQMl 7,8) □'tl?1V r,v,:i l?'l' um~ 'J:l ?l'.Jl t:l'nliD:i ¡,,~ nD1V' Muy importante es la idea, presente también en el AT, que rdaciona la justicia de Dios con el perdón de los pecados:

"y por sus justicias se borrará mi pecado" 'YW.!J nD' lrll¡,1~:ll (1 QS 11,3); "Con sus misericordias me atraerá, por sus gracias conducirá 111i juicio. < 'on la justicia de su fidelidad (inr.~ n1?7:;::;ii) me juzgará y con la abundancia de su bondad expiará todas mis iniquidades. Con su justicia (i¡¡,7~:;i,) me purificará de la impureza de hombre y del pecado dé los hijos de hombre. Para aclamar a Dios por su justicia .val Altísimo por su majestad" (cf. lQH 11,13-14). < 'on

razón se lee en uno de los himnos esta frase:

l'ú eres la fidelidad y todas tus obras son justicia :;?'9~~ -:,;::, PJ~1 ill;11'.t n9~ '"' , (cf 1QH 4,40).

Justicia de Dios en el judaísmo reciente:

* El término justicia tiene un papel muy central en los escritos de Qumran. El organizador inicial de la comunidad no

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l" 24

Es claro, como dice U.Wilckens , que con la expresión justicia de Dios se designa en Qumrán el mismo poder salvífica de Dios, el único que fundamenta la justicia con respecto al hombre. * Para la apocalíptica, la justicia es un concepto muy importante en vistas a la salvación escatológica. Cuando sea vencido el pecado y cuando se purifique toda culpa, vendrá la justicia eterna y se cumplirá toda profecía: Setenta semanas

están fijadas sobre tu pueblo y tu ciudad santa, para poner fin a la rebeldía, para sellar los pecados, para expiar la culpa, para instaurar justicia eterna, para ungir el santo de los santos (cf. Dn 9,24). Algunas expresiones del libro de Henoc relacionan la revelación de los secretos y de la justicia con la era escatológica y con la era mesiánica (cf. Hen 71,3.4; 91,17; 91,14; cf. 71,14: "Y él vino a mí, me saludó con su voz y me dijo: «Este es el Hijo del Hombre, el que nació en la justicia, y la justicia habita en él, y la justicia del Eterno no lo abandonará»"). En el 4Esdr el autor se considera un hombre justificado que hace una súplica ante Dios 25 para que le revele el sentido de la visión anterior: la imagen que se halla en el fondo de este texto y de otros semejantes es la del juicio escatológico de Dios. Muy instructiva es la intercesión que presenta este autor en favor de su pueblo: en el contexto de una especie de confesión de los pecados, presenta su súplica en la que pide a Dios, entre otras cosas, que no tenga en cuenta las faftas sino ''que ames a los que siempre confían en tu justicia y en tu gloria" (4Esdr 8,31); apela a su misericordia y agrega: "Si en efecto quisieras tener misericordia de nosotros, entonces te llamarás misericordioso puesto que nosotros no poseemos 24

U.Wilckens, o.e., p.215. Cf. 4Esdr 12,7: Dominator Domine, si inveni gratíam ante oculos tuos, et iustificatus sum apud te prre multis, ...

25

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nhras de justicia" (4Esdr 8,32); reconoce una vez más la realidad del pecado en el hombre y dice: "En esto se proclamará tu p1sticia y tu bondad, oh Señor, cuando hayas tenido misericordia para los que no tienen consistencia alguna de buenas obras" (,tEsdr 8,36). Hay, desde luego una limitación y es la selectivi26 11:ld que se anuncia ante eljuicio: solo los justos se salvarán .

1.3.6.6

Síntesis: Justicia de Dios en el AT: 27

I ·n tiempos de Pablo, el tema justicia de Dios se halla en lransición.

l ·'.n escritos apocalípticos se encuentra en parte vigente la mmprensión propia del AT según la cual la justicia de Dios es l:i fidelidad y solidaridad de Dios con su pueblo elegido; esta actúa de un modo especial en las obras salvíficas de Dios, su poder determinante es el fundamento de la creación y se vive y :;e experimenta todo en el culto. En la apocalíptica se imagina la realidad (de la justicia de Dios) en el horizonte de la escatología; en el futuro, al final del tiempo, se revelarán los misterios que en el presente se hallan ocultos, y entre ellos la justicia dt: Dios ocupará un puesto central. Por su poder (el relacionado rnn laj.d.D), será aniquilado el poder opresor de la injusticia y h>s justos serán liberados de él; por otra parte, se dará a los 111stos la salvación que cmTesponde a su justicia como una n:alidad escatológica perfecta para siempre. Precisamente así :;e manifestará la justicia salvífica de Dios por encima de todo poder de la impiedad. En el presente la exigencia de la justicia '' En el excursus que hace U.Wilckens, o.e., p.202-233, se pueden hallar algunas 1l"li:rencias importantes de otros escritos como el Targum de Is, el Testamento de los 1luce Patriarcas, el Libro de los Jubileos y algo del judaísmo helenista.

·' Para esta síntesis, cf. especialmente el excursus de U.Wilckens, o.e., p.220,'22.

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1 1

de Dios actúa en la Ley, de manera que ante el hombre piadoso, justicia de Dios y Ley se hallan muy cerca. Al mismo tiempo -especialmente por influencia farisaica- se impone una comprensión de la justicia de Dios en la que en forma unilateral se concentra su función en el juicio de los impíos. La imagen que resulta es la que corresponde a la retribución del mal obrar, hasta tal punto que justicia de Dios en el horizonte del pensamiento helenista llega fácilmente a pensarse como justicia distributiva. Dado que el punto de referencia para determinar el juicio de Dios es la Ley, el criterio que sirve para distinguir la justicia y la injusticia de los hombres, la Ley, llega a ser el documento para el juicio escatológico de Dios Gusticia escatológico - forense).

In nuevamente a Sí mismo; en otras palabras, la actividad de 1)ios por la cual justifica. 1,;¡ enunciado del tema de la revelación de la justicia de Dios en 1·! Evangelio recibe su exposición positiva en la perícopa central de la primera parte de la carta a los Romanos. Puntos salientes de esta explicación son:

• •

• Como consecuencia, aparecen en primer plano otros conceptos para formular las obras salvíficas de Dios: Con sus fieles obra Dios con misericordia y bondad. Así se llega a la contraposición entre justicia de Dios y misericordia de Dios; esta se orienta hacia los justos (rectos), la otra hacia los injustos. Hacia el final en la literatura rabínica el concepto de justicia (p-:;r~) se desvanece en expresiones teológicas; se viene a encontrar en contextos antropológicos y designa aproximadamente la limosna, mientras ahora se habla de la justicia de Dios con un sentido de justicia punitiva como si se tratara solo del juicio de Dios (r1).

• • •

la conciencia de la llegada de los últimos tiempos y su coincidencia con el acontecimiento Jesucristo; la manifestación de la justicia de Dios es un hecho ya cumplido en el pasado pero cuyo efecto está vigente en el presente (cf. TIE