El Ajedrez Es El Ajedrez (Scan)

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PROLOGO

El ajedrez es extraordinariamente rico, pero no es inagotable. El ajedrez no se ve amenazado por las computadoras, sino por los ajedrecistas. Unos cien años atrás los partidos empezaban por la primera jugada; en la actual~dad los buenos teóricos a menudo empiezan por la vigésima jugada. Durante mucho tiempo al cabo de la Segunda Guerra Mundial, en Europa tenían lugar, además del inevitable Hastings, uno o dos torneos internacionales al año. En 1988 hubo más de doscientos en el mundo entero. Cuando a ello se añaden los campeonatos internos en cada país, las Olimpíadas, el ajedrez por correspondencia, los múltiplés encuentros u competiciones por equipos, el número de partidos registrad"s en competiciones officiales llega a varias decenas de miles al año. La mayoría de estos partidos carece de mayor valor ya que los errores en las aperturas se repiten al infinito, las tablas denotan toda su insipidez y sólo de vez en cuando de entre la cantidad de partidos truncos aparece una posición interesante o una nueva idea. Son unos 3.000 partidos los que con su contenido y originalidad promueven la teoría de las aperturas y enriquecen el ajedrez.

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EL AJEDREZ ES EL AJEDREZ La edición semestral Sahovski informator (Informador ajedrecistico ), con la ayuda de un centenar de colaboradores suyos, todos descollantes ajedrecistas del mundo entero, lleva a cabo la selección de estos partidos en el afán de recoger y preservar del olvido los verdaderos valores. A lo largo de veintitres años Sahovski informator ha publicado unos 50.000 partidos, ya en forma integral, ya en fragmentos. A partir del cuarto tomo de Sahovski informator, mediante la colaboración de un jurado internacional de grandes maestros, de cada tomo se escogen los mejores partidos. Con esta rigorosa selección fue surgiendo una colección que abarca los 44 mejores partidos de Sahovski informator. Este sería pues el contenido del presente libro que asimismo aporta diversas observaciones sobre los ajedrecistas más destacados y sobre el ajedrez en general. La mayor parte de estos textos fueron publicados en la primera edición de 1977 así que por ende llevan el sello de su época. El Autor

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DE DERECHA A IZQUIERDA Y DE ABAJO PARA ARRIBA Búscate otro trabajo: a tu edad f'i.sl < e l mcjOT,pto¡un,._otcm­ ri��podr!rodemo.l!orlo.Ycntnrtea.onldt!cim•n>« po>r l•hl ...y"''"

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·lüuo!roJ>'«l> colo­ cados haya derivado toda una terminología: ataque minorita­ rio, alas, estrategia, táctica, táctica así o asá, da lo mismo.

El he cho es que falta un planteamiento simple, como si eso pudiera empañar el brillo del marco dorado. Con el título de Estrategia y táctica del

ajedrez

se han

escrito varias de ce nas de libros. Entre los ajedrecistas hay buenos y malos estrategas y tácticos. Por su parte Bronstein hace correr la convicción de q ue la lógica es la escuela secun­ daria en el ajedrez, en tanto que en la escuela superior se aprende cómo destruir la lógica ... En el bridge existe una serie de conve ncio ne s a través de las cuales los jugadores de entienden, y estas convenciones tienen, por ende, significa­ dos precisos que sin mayor esfuerzo son del conocimiento de

un gran número de aficionados a este juego que es el más complejo juego de naipes.

Sin embargo,

los verdaderos

maestros del bridge son aquellos que de s cubren y aprove-

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EL AJEDREZ ES EL AJEDREZ chan distribuciones (posiciones) extraordinarias. cuando se alteran los esquemas y con ello los correspondientes princi­ piOs. El cometido del ajedrez es incomparablemente más difí­ cil, pero la esencia es la misma. Como que los principios estratégicos y las reglas del ajedrez hoy día son conocidos a fondo por un enorme número de jugadores, la táctica con­ siste entonces en descubrir situaciones extraordinarias pero ocultas. Esa es la verdadera maestría. Un buen táctico, un jugador que estudia a fondo la posición, que tiene vista como para captar lo inadvertido pero valioso, y que tiene nervio para presentir lo imprevisto, en realidad es un buen ajedre­ cista. La necesidad de los espectadores en cuanto a nuevas es­ trellas quizá es ante todo la necesidad de destituir las que ya están ocupando el firmamento del ajedrez en el deseo de que caigan en la Tierra. Porque incluso Tall, que con su cla­ morosa llegada ofuscó los monumentos del pasado así como a Smyslov, fue llorado con lágrimas de alegría en saludo a Spasky y Petrosyan.

A la raíz de la opción por el ajedrez no están las ganan­ cias, sino «las alturas celestiales». Empero, cuando el dinero pasa a ser el único vínculo con el ajedrez. lo cual ocurre inevitablemente si junto al ajedrez no se tiene nada más, se produce «la muerte clínica» del ajedrecista. Smyslov observó el mundo debajo suyo, llegó hasta el final del camino que había elegido. Su letra volvió a ser clara y lisible, mas

«

.

..En

el ajedrez. como en la vida, uno es el adversario más peli­ groso de sí mismo», dijo él. Los ajedrecistas difieren de las bailarinas por cuanto por lo menos pueden dedicarse a sus piruetas hasta el final de su vida. Lo importante es competir. Lasker hasta a los setenta años salía airoso de los encuen­ tros con rivales mucho más jóvenes, pero Lasker aceptaba ese reto sólo una vez al año, en un determinado torneo. Los buenos jugadores de edad en la actualidad desean hacer estas

proezas mucho más a menudo. Para ello disponen de moti­ vos, de firme voluntad, de gran experiencia, y no obstante, el juego en sí ya no les proporciona alegría sino que se les hace como un duro peso.

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Por

debajo de la mesa

se

ve más

Era la última rueda en le Torneo l nterzonal para el Cam­ peonato Mundial en la ciudad suiza de Biel en 1976. Smyslov con las blancas está logrando ventaja contra el argentino San­

guinett i. Si gana llega a la división del puesto crítico y perma­

nece en la carrera cuyo vencedor se opondrá a Karpov. Sin embargo, Smyslov desaprovecha la ventaja y se ve obligado a repetir jugadas siendo su única posibilidad el que Sangui­ net ti esté decidido a ganar.

A Sanguinctti eso ni se le occure sino que también él viene repitiendo dos veces la misma posición. Smyslov tiene que jugar y decidir si va a repetir la posición una tercera vez. He terminado mi partida en la última rueda y observo los rostros inmóviles de los dos jugadores que ni al ojo mas pers­ picaz le traslucen algo. Debajo de la mesa, pero, las cosas se ven más claras. Los rápidos movimientos repetitivos de uno de los pies de Smyslov parecerían decir: ahora o quizá nunca más. Había estado en la propia cumbre. luego desde abajo vovlió a subir. subió una vez más ... Si ahora se queda sin aliento, dentro de tres años quizá ni aquí pueda llegar. En­ tonces sus pies se apaciguaron de repente. Transcurrieron unos instantes más, Smyslov hizo su jugada y repi tió la posi­ ción por tercera vez. En Riga en 1968 Smyslov sacrificó contra Liberzon la dama y siguió el juego de posición. Las negras estaban perdi­ das. Ese fue el mejor partido de aquel período.

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EL AJEDREZ ES EL AJEDREZ

L. os PREPARATIVOS DE LOS C'o�s·M'o�NA_ u·TAl5' Un huen espadachín toma la espada como si fuera un pájaro.· ni dema­ siado fuerte para no asfixiarlo, ni demasiado ligero para que no se es­ cape.

Después de la batalla en el antiguo Montenegro el sobe­ rano se dirigía a sus tropas teniendo en la mano la Medalla de Obilich, la condecoración suprema para el valor, dicién­ doles: «Que se adelante su dueño». El que se adelantara se quedaba con la medalla al coraje. El ascenco de Boris Spasky a la cumbre duró dos veces por tres años. Pasó dos ciclos de competiciones para el Cam­ peonato Mundial. Perdió contra Petrosyan pero cuando en el segundo intento salió triunfante separándose de los demás, nadie dijo: «No se lo merece». «En el trono del ajedrez ahora se está sentando el juga­ dor más racional desde la época de Lasker. Su gusto en el ajedrez no es definido. A Spasky le da lo mismo qué es lo que juega: defensa o ataque. Juega todas las posiciones, ma­ niobra exitosamente, calcula bien las variantes ... Spasky es múltiplemente dotado y es un ajedrecist a variado», dijo Bot­ vinnik en 1969. «Dicen que con distintos adversarios juego de distintas maneras», comentó Spasky «No es exactamente así. Es verdad que puedo cambiar la táctica según el adversa­ rio. Pero siempre tiendo a un juego regular �� .

.

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.

.

Los preparativos de los cosmonautas

Spasky entró por primera vez al club de ajedrez de Lenin­ grado cuando tenía nueve años. Tenía que partícipar en el partido simultáneo contra un muchacho de quince años ante el cual se abrían brillantes perspectives y cuyo nombre era Victor Korchnoy. «Con este mocoso voy a jugar a ciegas», dijo Korchnoy señalando a Spasky. El mocoso lloró un mate a la vigésimo segunda jugada y salió corriendo para su casa. Muchos años más tarde, en el torneo de Mallorca, el Cam­ peón Mundial Spasky le ofrecería a Korchnoy tablas al pro­ pío inicio del partído. «No se puede ofrecer tablas tan pron­ to», contestó Korchnoy, y a modo de moraleja ganó el parti­ do. Grande es el número de jóvenes para los cuales Fischer es un modelo del cual conocen cada jugada, tanto en el ta­ blero como fuera de éste: la iluminación de la sala, la Leche fría, lo de que ahora quiero y ahora no quiero. «Spasky con­ fía demasiado en la sicología ...», fueron las palabras de Kor­ chnoy en vísperas de Reykiavik en 1972. Porque es más difí­ cil hacer del tablero de ajedrez una mina de 24 horas de profundidad en un día, que estudiar la sicología o aumentar el número de glóbulos rojos al aire libre. Más difícil o: quién sabe. En el verano de 1966 en Santa Mónica tuvo lugar el tor­ neo para el cual los premios fueron entragados por el célebre violoncelista Piatígorsky. Además de otras muchas celebrida­ des, en el torneo estaban presentates Fischer y Spasky. Fí­ scher rehuye La gente incluso cuando todo Le va bien, y siem­ pre que es posible se traslada a un hotel donde no haya otros jugadores. En Santa Mónica empezó mal. Se retiró a la parte más recóndita del hotel y allí pasaba las horas entre un par­ tído y otro. «Un día Spasky toca a La puerta de Físcher», recuerda el periodista soviético Henkin. «iAdelantei», conesta una voz refunfuñosa. Fischer estaba acostado vestído por encima de la cama. Tenía en manos un transistor del cual se oía la estri­ dente música de jazz en la habitiación llena de humo. Por el suelo estaban tiradas revistas ilustradas y piezas de ajedrez derrumbadas intecionadamente de la mesa. Todo denotaba el pleno descuido del anfitrión por lo que lo rodeaba. «iBob­ by! iQué diablos te estás revolcando en esta repugnante ha-

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EL AJEDREZ ES EL AJEDREZ bitación! Mira la calle: el sol. las flores, las chicas ... Te es­ pero abajo dentro de una hora.>> En el torneo de Santa Mó­ nica Spasky ganó, Fischer fue el segundo. Lo mejor y lo más bello del ajedrez emerge del juego y no de los análisis caseros. Los desafiantes impulsos que emi­ ten el adversario y el reloj estimulan una concentración de sonámbulo. Sólo entonces se puede encontrar una aguja en­ tre la paja. Poco antes de la nueva rueda en el piso 22 del Hotel Hilton de La Habana en 1962 yo estaba hurgando entre los libros porque todavía estaba indeciso en cuanto a la variante que pensaba escoger. Vino Spasky y me dijo: «Te estás equi­ vocando. Es mejor que te duches antes del partido». No se trata sólo de los medios para mantener la forma. Un seso fresco es algo importante, pero si el ajedrecista se despierta sin haber dormido bien después del partido jugado, y si du­ rante el torneo envejece diez años. la ducha no sirve para gran cosa. En el libro luegos y hombres el escritor francés Roger Callois enumera en un lugar las características del juego: «El juego es una actividad: 1) libre, 2) aislada, 3) incierta, 4) no productiva,

5)

prescrita por las reglas... Para los boxeadores

profesionales, para los bicidistas, el juego - la competición - deja ele ser una diversión consagrada al descanso o al cam­

bio al cabo de la monotonía de un t r a b aj o pesado y aburrido.

Es en realidad su trabajo, indispensable para mantener la vida, una actividad permanente y agotadora, llena de obstá­ culos y problemas, de los cuales ellos se descansan precisa­ mente dedicándose a otro juego que no les imponga obliga­ ciones». Los ajedrecistas se dedican a estos efectos a las juga­ das rápidas, por ejemplo. «A mí me caracteriza el afán por la lucha. Mas, en el ajedrez eso es imperscindible, así que quieras que no tuve que convertirme en

fighter»,

dice Spas­

ky. Spasky había vacilado entre la atlética, los estudios, el ajedrez ... Irradiaba la fuerza y la alegría de vivir. Optó por el ajedrez. del que todo lo entusiasmaba, desde el juego hasta los jugadores. Solía imitar a la perfección a Polugayev­ sky. Smyslov, Botvinnik, Furman. Sabía distinguir y juntar una t1or bonita, una chica linda. Con su talento colosal re­ compensaba los análisis caseros. y las instrucciones de Boles-

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L o s p re p a ra t i v o s d e l o s c o s m o n a u t a s

lavsky de que hay que prepararse e n c asa las anotó p ero no las aplicó p or qu e s abía emplear el tiempo de un m odo m ás agradable . E staba contento y todo le iba bie n . P ero e m p e z ó a doblarse b aj o e l p e so del título d e C am p e ó n . El B oris am a ­ ble, e sp ontáneo,

que sabía imitar c o n gracia a sus c olegas,

fue reemplaz ado p or el c am p e ó n , llen o de dignidad, que ha­ blaba p oc o y con m oder ació n . Antes del m atch con Fischer en

Reyki avik p asó p or el entrenamiento que cumplen los

c osmon au t as,

p ero incluso esa c ap acitación resultó insufi­

ciente para cargar todo el peso de las circunstancias . Para él ya no se trataba de un j u ego . E n el c amp eonato s oviético de 1958 los prim eros cu atro adquirían el derecho de p articipar en el t orneo interzonal p ara el C ampeon ato Mundi al . C asi hasta el final del torneo Spasky era el m ás seguro para ocup ar el primer p uesto . Le faltaban sólo

unas tablas en el encuentro con T all .

P ero

c o m o que no quizo tablas, inesp eradamente p erdió . En lugar de

Sp asky en el T orneo I nterzonal de P ortoroz j ugó T all .

Después de ello Tall superó con éxito todos los obstáculos entre él y B o tvinnik, y luego lo superó al mismo Botvinnik . Sp asky tuvo qu e esperar once años m ás . E ntre tiemp o Tall p erdió e l título e n e l m atch de desquite c on Botvinnik . D o s años más tarde Bo tvinnik iba a abdicar definitivamente, esta vez en favor de Petrosyan . Durante su rein ado desde 1963 hasta 1969, Petrosyan tuvo qu e defen der dos veces el título en contra de Sp asky . En

1966 gaño el

m atch c o n el resultado de 12, 5 : 1 1, 5, pero tres años desp ués el ganador era Sp asky, con el resultado de 12, 5 : 1 0, 5 . E s o ocurrió en l a prim er a mitad d e 1969 y e l m atch d e Mosc ú estaba en el foc o del interés de t odos los aj edrecistas del m u n do . De t odos los p artidos j u gados en ese p eríodo, el dé­ cimo noveno p artido del match para el C ampeón Mundial fue co nsiderado el m ej or . La mal a suerte de Keres, Bronstein, Smyslov y Tall re­ side en el hecho de que fueron c o n temp oráneos de B otvi n ­ nik.

La mala suerte d e Spasky fue que no había suficiente

e sp acio p ara los dos ; p ara él y para Fischer. En el aj edrez no se resp etan «los m éritos» hasta el p unto de p arec er des al­ m a do .

El renombre adquirido en cualquira otra actividad

constituye una barrera c ontra la que choc an las embestidas

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EL AJ EDREZ ES EL AJ E D REZ de las nuevas gen eracione s . El aj edrecista tiene el deber de confirm arse en c ada torn e o ,

en cada p artido .

Siempre de

nuevo y desde el principio . E n su brill ante carrera Spasky consiguió en vein ticinco años el mismo nú mero de victorias y de primeros p uestos comp artidos en importantes torneos así c o m o una dec ena de victorias en los m atchs . P erdió tres m atchs : contra Petrosyan . contra Fischer y contra Karpov .

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CHA UFFE UR PERSONAL Y OPEN TORNEOS Lo

ún ico

constante en

es el cambio.

este

mundo

Y el ajedrez-

Los dos acontecimientos más importantes de la segunda mitad de

1 969, qu e ll am aron m ás que t o do s los dem ás la

atención de los aj edrecistas,

fueron el

C ampeonato de la

Unión Soviética y el Torneo I nternacional de Mallorc a . A la sombra de estos dos torneos tuvieron lugar otros m uchos eventos, entre los cuales el C a mpeon ato Juvenil Mundial en E stocol m o . Por ese entonces no se p odí a prever que precisa­ m ente ese c ampeon ato de la j uventud iba a c obrar un signi­ fic ado especial en el fut uro : el nuevo c ampeón j uvenil mun­ dial p asó a ser ese año el representante soviético An atoly Karpov, que reunió diez de los once puntos p o sibles . A E sp aña el aj edrez llegó c o n el Sol y de ahí e m p e z ó a recorrer E urop a hasta v olver a Orient e . S up eró un largo tre­ cho en su des arrollo : de las cortes reales a los p al acios de los pio neros . Es maravillosa l a historia de un j uego que es más h ermoso y más c o mplej o que los o tros j u egos . E stá c o n d e ­ n ado a vivir en tanto no se descubra su misterio, a morir de las m anos de quines m ás lo aman: así es el j u ego del aj edrez, que cada vez tiene m ayor brillo y p oder de atracción . E n el primer país del aj edrez, la Unión S oviética, c u atro millones de aj edrecistas organizados p articipan en un sistem a

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EL AJ E D REZ ES EL AJ E D REZ singular de comp e ticio nes . E sta también es una de l as razo­ nes, según l a ley de las cifras gr andes, por l a qu e l a c o m p e ­ tició n fin al, e l C ampeonato d e l a U nión Soviétic a, constituye un p olígo n o de expertos de la más alta c ategorí a, cuyo j u ego es l a fuente del m áxi m o pl acer y el derro tero para incont a ­ bles aficion ados al aj edrez .

La col a p or las entradas y l o s

ch óferes person ales d e algunos des tac ados aj edrecistas segu­ ramente inducirían al gran maestro T arrasch - qu e dep l o ­ raba a todos los que desco nocí an e l aj edrez - a consider ar que la hum anidad p or fin se h abí a v uelto sensat a . E ntre tanto, en l a isla d e « l o s mil h otele s)), fam osa p or sus perlas cultiv adas y p or el rom ance entre George Sand y Chopin, el número de espectadore s de un a de l as ruedas del torneo internacion al al que h an ac udido las person alidades m ás desc oll antes del m u ndo del aj edrez,

se p ue den contar

con los dedos de amb as m anos . E n vísperas del c om i e n z o de cada p artida, entr ando a la sala v acia, me viene en m ente el mismo pensamiento : en los torneos c o n m uchos espectadore s a nosotros los aj edrecistas nos m olesta el m urmullo , el ruido - p ero aqui m olestan el silencio y el sentimiento que lo qu e h acemos no le interes a a n adi e . )) Junto c o n el m ini autódromo en el que los du eños compiten entre sí con sus autitos eléc tri­ cos, y el personal unifor m ado, el aj edrez viene a com plet ar el ambiente y el surtido de diversiones que ofrec e el turismo m o derno . E n l a sala donde se lleva a c ab o el torn eo el j uez no tiene a quien advertir que m antenga el sil encio, y desp ués del encue ntro los j ugadores n o se ven atrop ell ados por los coleccioni stas de autógrafos . En realidad, se trata de condi ­ ciones favorables para el j u ego y para reflexi onar acerc a de si es sosteniblA la idea del profesionalis m o en el aj edrez . E l influj o

feed-back

del aj edrez proveniente de la Unión

Soviétic a en los p aíses occide ntales in auguró un proceso que ib a a durar vari as déc adas y que m ás tarde los resultados de Larsen y de Fischer ib an a acelerar not ablemente .

Así se

fueron cre ando las condiciones p ara el desarrollo organiz ado del aj edrez, p ero sobre b ases un tanto distintas : sin el ap oyo m aterial de l a sociedad, los aj edrecistas recurrieron a form as que son las que m ás p uedan ofrec er en el sistem a de la ec o ­ nomía de m erc ado de las rel aciones capitalistas .

P artiendo

p or lo tanto de dos b ases op uestas, los influj os se entrecruza-

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C h a uffe u r p e rso n a l y o p e n to rn eo s

r o n aportando a l aj edrez y a l o s aj edrecistas m uchas innova­ ciones y suscitando, p or sup uesto, escisiones y dilemas. Los llam ados t orneos « o p e n )) o abiertos, que s e j ue gan según el sistem a «suizo)) o algún o tro sistem a simil ar, dentro de c uy o m arco c o mpite n c entenares de j ugadores, son el pri­ m er resultado específic o de l a pop ularidad del aj edrez en O c ­ ciden te .

La feliz c ombi n ación del autofin anci amien to y de

las necesidades del hombre de la

actu al époc a de TV en

c uanto a tom ar p arte p or sí mismo p ara así ab andonar la actitud p asiva de m ero observador, h a facilitado l a amplia acepción de este tip o de comp etici o n e s . m éric a de los j ugadores,

La evalu ación nu­

a sab er, el «rating)),

que h a sido

aceptada y aplic ada p or l a F ederación Mundial de Aj e dre z , en sus origines fue inspirada p or cuestiones d e índole m ate­ rial . La revista norteam eric an a

Chess Lije

p ublic a p eriódic a ­

m ente l a lista d e m ás d e m il aj edrecistas y e l puesto q u e e n ella ocup an, c o n lo c u al asegura l a v e n t a , p or qu e c ada uno tiene su número de p untos, su punt aj e,

así c o m o el senti­

mie nto de perte necer a un sistema com ún de competenci as . Si bien entre la élite de los aj edrecistas la aplicación del ra­ ting despierta m uy diversas reacciones por el h echo de no ser un sistem a perfecto y p or limitarse su planteamiento a c uestiones de princip io, entre un vasto círc ulo de aficion ados dese mpeña, p or el o tro l a do , un p apel p osi tivo al conectar los j u gadores actuales y atraer a o tros nuev o s . E nfatiz ando e l asp ecto dep ortiv o y comp etitivo del aj e ­ drez, h aciéndolo atrayente, n o e s por c asualidad que e l ra­ ting hay a surgido en los E stados U ni dos, donde tan sólo en los últimos años está empez ando a crecer sustanci almente el núm ero de aj edrecistas . T a m p oc o es una casualidad el que el gran m aestro sovié tico Bronstein denuncie el aspecto n o ­ civo del rating, considerando que los números, las cifras y el puntaj e son incomp atible s c o n la esenci a artística del aj edrez . Preocup ados p or despoj ar del lastre la creatividad del aj e ­ drez, Bronstein y G .

v iolento mundo

Smollan en e l libro

El marav illosos

y

incluso se preguntan si es realmente n ecesa­

rio competir p or puntos en el aj edrez . De todas m aneras no dicen si ello atraería o refutarí a a l a gen te, c o m o tampoco dicen lo que ello acarrearía p ara los países en los que el

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EL AJ E D REZ ES EL AJ EDREZ número de j ugadores ni de lej os se p ue de comp ar ar a las imponentes cifras de la Unión S ovié tic a . Las funci ones positivas del aj edrez en l a sociedad le han p roporci on ado en m uchos p aíses un determin ado prestigio y el c orresp ondiente ap oyo m ateri al . E ste es un p as o grande, pero es al mismo tiem po la causa de su menor adecu ación a las c o ndiciones m odific adas . ¡ Por qué se privarían los aj edre­ cistas de sus costumbres h aciendo c oncesio nes al p úblic o y al tiem p o , si no están obligados a h ac erlo? En los torneos de h ace cien años los j ugadores disp onían de cinco horas p ara cuarenta j ugadas . En esa époc a los p ar ­ tidos empez ab an p o r l a primera j u gada . E n esa époc a las fu nciones de teatro en el Japón duraban siete horas. H oy en siete horas se atraviesa el Atl ántico de E urop a a Am éric a o vice -vers a,

y los buenos teóricos c o mprueb an su memori a

hasta la vigésima j ugada y recién de ahí e mpiez an a j ugar . Sin emb argo,

l a duración d e los p artidos d e torneo sigue

siendo l a mism a que h ace cien años . C uando un observador de los torneos de aj edrez constat a al c ab o de cinc o horas que la mitad de los p artidos de esa rueda ha qu edado interrumpi ­ da, tiene t o dos los m o tiv os p ar a pensar, sabiendo qu e de los resultados se enterará m ás t arde p or la prensa,

que quizá

existen formas m ás aptas p ara manifestar el amor p or el aj e ­ dre z . El qu e p ara los p artidos del C ampeonato d e l a Unión S oviétic a o p ara el match Karpo v - Korchnoy no se p uedan c onseguir entradas no quiere decir n ad a, p orque p ara el nú­ m ero de aj edrecistas en Moscú incluso el Maracaná sería p e ­ queño . Un ritmo m ás r ápido del j u ego haría m ás din ámic as e interesantes las c omp e tici ones de aj edrez, elimin arí a la inte­ rrupción de los p artidos y los análisis por e quipos, todo eso sin p o n er en p eligro el c o n tenido del j u ego . El m ej or p artido de la segunda mitad de 1969 fue j ugado entre Sp asky y P enrose en el torne o de Palma de Mallorc a .

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L OS

GASTOS DEL CHANGADOR Es mejor ser el segu ndo del mundo que el p rimero de la meta.

Nunca se h abía d ado que un acontecimiento rel ativo al aj edrez despertara tanto interés en el mundo c o m o en es a oportunid ad. H abía agencias de prens a que por primera vez • transmitían notici as de aj edrez, y también h abía diarios qu e no decían nada al resp ecto . P ero antes j amás habían tom ado p arte en evento de aj edrez alguno cinco ex-c ampeones mun­ di ales, un c ampeón ofici al y un fu turo c am p e ó n . E l e ncue n ­ tro d e cu atro ruedas d e l o s aj edrecistas d e l a U nión Soviétic a y el e quip o seleccio n ado de los grandes maestros de los de ­ m ás p aíses c o n razón fue denomin ado el « Match del Sigl o» .

A fines de m arz o y principios de abril de

1970 B elgrado

fue la capital mundi al del aj edrez . P or la rep resentación de l a Uni ón

Soviétic a j ugaron

Sp asky,

Pe trosy an,

Korchnoy,

P olugay evsky , Gell er, S myslov, T aym a nov, B otvinnik, T all, Keres y, c o m o reserv as, Stein y B ronstein . A los doce gran ­ des del aj edrez soviétic o s e l e o p u s o un e quip o compuesto por el e x - C ampeón Mundial Max E u we : P ortisch,

H or t ,

Gli goric,

Reshevsky ,

Larsen,

Uhl m ann,

Fischer,

M atulovic ,

N ai dorf, I vk ov , Ol afsson y D arga . Cu ando p oc o desp ués de la Segunda Guerra Mundial los j ugadores soviéticos rep entina y convincenteme nte emergi e -

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EL AJ E D REZ ES EL AJ E D REZ ron al primer plano, se hizo evidente que estaba emp ez ando una nuev a era en el aj edre z . En 1948 el gran maestro sovié ­ tico B otvinnik p asaba a ser C ampeón Mundial y a partir de entonces la c oronn a del

aj edrez ib a a p erm anecer en la

U nión S oviétic a durante los próxi m o s veinticuatro años . C o n excepción d e l a primera Olimpíada d e Aj edrez d e l a p ost­ guerra que tuvo lugar en D ubrov nik en 1950, y en la que no p articip aron, y de B uenos Aires en 1978, los aj edrecistas so­ vié ticos siempre han ve nido ganando hasta l a fech a . Era in­ c o ncebibl e que en algún torneo internacional de m ay or en­ vergadura en el qu e p articip an los aj edrecistas soviéticos al ­ gun o de ellos no se gan ara el primer premi o . El norteam eri ­ c ano Reshevsky, qu e durante m ucho ti emp o g o z ó de l a fam a d e ser e l m ej or j ugador fuera d e l a U ni ó n S oviétic a, c o n sus resultados totales no superó el límite del déci m o lugar en el ranking mu ndial . E n b ase a estas comp araciones y las c orres­ pondientes reflexiones relativas a esa superioridad, planteóse l a pregunta de cuál es el v erdadero predomini o de los j uga­ dores soviétic os c on respecto a los dem á s . H asta l a aparición de P ortisch, Larsen y, fin alme nte, de Fischer, esa supremací a era tan grande que c u al quier competición c o n resultado c o n ­ trario s e h ací a inim agin able . Fischer derritió e l hielo . Au n ­ qu e segundo, después de T all, e n el Gran T orneo de Bled, Yugosl avi a, en 1961, su rotunda victori a con tra cuatro gran­ des maestros sovié ticos anticipó c ambios sustanciales en el aj edrez mundial . Y a al año siguiente Fischer ganaba en el Torneo l nterzonal de E s toc olm o . Pronto se iba a iniciar el p eríodo en que si en los torn eos,

aparte de los j ugadores

soviéticos, p articipaban Fischer, Larsen o Portisch, y a no se sabía quién iba a gan ar . El viej o dilem a de cuál es el m ej or - los ajedrecistas soviéticos o bien todos los dem ás j u ntos - volvió a plantearse sobre b ases reales . La F I DE est ableció un ac u erdo c o n la Federación S ovié­ tica de Aj edrez y l a m ayoría de los j ug adores .

Q u edó sin

esclarecer una sóla c uestión : ¿P articip aba Fischer o no p arti­ cip aba? Y a había p asado el tercer año desde el T or n e o I nter­ zonal de Túnez que Fischer había ab andon ado esp ectacular­ mente . Desde entonces circulaban cantidades de i nform acio ­ nes p rove nientes de «CÍrcul os allegados y amigos ínti m o s)) , acerca de sus planes, su p aradero, sus opinion e s . De vez en

36

Los gastos del changador

cuando alguna cosa resu ltaba c i e rt a . E l match ya estaba por empezar y la correspon de nci a e n tre los organiza dores y Fi­ scher todavía d urab a . Primero l legó la cart a de Fischcr con un a l arg a lista de re queri m i e n t o s : l a i l um i n aci ón en la sala , l as fotografías prohibidas , la televisión afuera , e l rui do se acabó , l os derechos del capi tá n ya no m á s . . . D espués de h aber reci b i do una respu esta positiva , Fi sc her vol vió a escri ­ bir : « S í . pe ro .

. , }} ,

con u na n u e v a l ista de req uerimie nto s . Al

fi n l legó un te legra m a dicie n d o termi nanteme nte q ue Fischer no iba a venir a Bc lgrado si no se l e pag aban los gastos del changador y el taxi desde e l hotel h asta e l ae ropuerto . Esos gastos eran inferiores a l precio d e l t e l egrama que él mismo ha bía pagado . En la conversación t e l éfo nica con Fisc h er , q u e est a b a en California , l e dij e q u e sus posi bi l i dades de gan ar el m atc h contra Spa sky e n el prime r tabl e ro eran v a l ederas . Fische r preg untó : « ¿ Re alme nte le parece ? » Tuve la impre­ sión de que se había prod ucido un ca m bi o . Pocos eran los q ue no atribuyeran e l si ngu l ar com porta­ miento de Fi scher a su afán lucrativo o p u b licitario , o las dos cosas al m ismo tie m po . Pero era d e m asiado fáci l y de m a­ si ado simple explicarlo de este modo a fi n de hacerlo cabe r d e n tro de l a s normas . El error q u e d ó probado cu an do Fi ­ s c h c r g a n ó e l tít ulo de Campeón Mundi a l , despué s de lo c ua l po día g a n arse todo el dinero q ue de scara , y si n embargo n o proce dió as í . Cuan do e n e s a e poca u n a com pañía l e ofreci ó cantidades de dólares para anunciar su pro ducto p o r t e l evi ­

s i ó n , Fischer contestó q ue é l s e afe i ta b a c o n m áquina eléctri­ c a . En sus numerosos req u e ri m i e n tos an tes de que empezara el m atch de B elgr a d o nunca exi gió más de l os se tecien tos dó l a res que se habían previsto para los demás partici p a n te s . Todos l l egaro n a B e lgra do , inclusive Fi sch e r . No o bstan­ te . ya en esa ocasión saltó la prime ra ch ispa . E l d octor Euwc , capi tán de la S e l ección Mundia l . puso e n el primer tabl ero a Fische r y en e l segundo a Larscn . Larscn no quiso acept ar esta di sposición y al cabo d e muchas pe rsuaci o nes d e ci d i ó n o j ugar . Pare cía q ue no había una soluci ó n sati sfac­ toria para todos . De repen t e , como dicen a un minuto para las doce , dura nte la ce na en el H ot e l M e t ro pol d e B c lgra do . Fischer exclamó sin que nadie se lo pre g untara : « i Está bie n . q u e L a rsen j uegue en e l pri m e r tab l e ro ! » . E l periodista nor-

37

E L AJ E D R EZ ES E L AJ E D R EZ teamericano Koltanowsky , que estaba sentado en la misma mesa , informó al doctor Euwe y el c ambio quedó concluido . Por lo tanto , todo estaba listo y el encuentro podía empeza r . Mas , todavía faltaba una decisión , esta vez a las cuatro me­ nos un minuto . «Yo soy mej or que Larsen , pero en los últimos años él ha venido j ugando y yo no» , explicó Fischer su repentina decisión . Pero eso él lo sabía un día y dos días antes de que estallara el conflicto . Lo que pasaba es que se acercaba el encuentro con Spasky . Después de t res años de receso volvía a encontarse iluminado por los reflectores , y la gota que colmó el vaso fue el título de Campeón Mundial que llevabe su adversario . El miedo creador o de alguna otra índole au­ menta en vísperas de la batalla y cualquier excusa puede con­ ducir a la explosión ; ((Está bien , que juegue Larsen . . >) , pero .

ya al día siguiente , antes de que el match empezara el par­ tido con Petrosya n , Fischer se negó a j u gar. El Presidente del Comité de Organización del Match , Stevan Majstorovic , encontró a Fischer en la cama de s u habitación en el hotel . Mirando el techo , Fischer se quej aba en forma cortante : «Ustedes no son correctos , ustedes aprovecharon un inst ante mío de debiladad . Yo no voy a j u gar en el segundo table­ ro .

.

. » De todas maneras jugó . Cuando ganó el partido con­

tra Petrosyan , y cuando volvió a ganar otro partido, los fotó� grafos ya no lo molestaban más , ni la televisión ni los admi­ radores en busca de su autógrafo . El match terminó con la victoria de la selección soviética

y el resultado de 20 ,5 : 1 9 , 5 . Fischer le ganó a Petrosyan por : l , en tanto que en el primer tablero Spasky y Larsen empataron 1 ,5 : 1 ,5 , y en el cuarto tablero Stein sustituyó a Spasky y perdi ó . U no de esos tres partidos el j urado lo eva­

3

luó como el mejor de ese período . Baj ó el telón . Una de las mayores fiestas del aj edre z , q u e por la publicidad que generó s ó l o iba a ser superada por

el encuen tro Spask y - Fischer dos años más tarde , había lle­ gado a su término . Más allá de los reflectores se quedó es­ condida, quién sabe qué vez , la historia de esa gente que está por todas partes , q ue es imprescindible h asta para dar

el mínimo paso y que , sin embargo , permanece invisible . Li­ bros y libros se han escrito sobre el ((Match del Siglo>> , se

38

Los gastos del changador

han compilado recortes de diarios , se han guardado valiosos documentos , pero no se ha escrito una sola pal abra del hom­

bre que creó ese encuentro . Desde el andén de l a Estación Danubio en Bclgrado , donde surgió la idea del match , hasta el banquete de clausura en el Hotel Metropo l , esta persona se encargó de conseguir sumas mill onarias de dinero y de llevar a cabo casi la misma cantidad de tareas . Estamos ha­ blando de Milivoje Molerovic y de su enorme labor. Si se hace la suma de lo que cada uno ha dado y ha obtenido del ajedrez en las tres ú l timas décadas, tranquilamente se puede afirmar que no hay aj edrecista u organiz ador de ajedrez que tenga mayores méritos para el aj edrez y ug osl a vo qu e Mili­ voj e Molerovic

.

39

E L AJ E D R EZ E S E L AJ E D R EZ

L OS DA L TONIS TA S El corazón del �aliente armado el que libra la luch a .

es

Si las blancas y las negras h i cieran las jugadas abso lu ta­ mente más fuertes . to d avía quedaría por ver si el partido terminaría con tablas o con la vi cto ria de las blancas , porque ese es el secreto que el ajedrez viene guardando desde hace más tiempo . «El deber moral de las blancas es j ugar para gana r , por­ que sólo así las negras también tie nen alguna posibi lidad» , predicaba el gran maestro Szabo al adve rsari o que con las blancas fácilmente accedía a las tablas . Pero perdía de vista qu e a menudo tampoco él se ate nía a este de be r . Orientada y entrenada para razonar objetivame n te , l a conciencia de los ajedreci stas s e niega a a l ej arse d e «las ver­ dades establecidas:.> . Está más bien dispue sta a aceptar los ta búes , en el senti do m ás amp lio del término , y por ende también en el aj edrez : la calificación mutua , las di ferencias entre títulos , la ven t aj a de la pri mera j u gada . Aparte de «los q ue van a venir» , pocos son los jugadores que se oponen a este estado de cosas . Escasísi mos son los j u gadores que con éxito o m i ten las diferencias entre las piezas blancas y las pie­ zas negras : Fischer , Larsen , Ko rchnoy , Karpov . Kasparo v .

40

Los daltonistas

Cuando le preguntaron si no tenía miedo de las posicio­ nes ve rtigi nosa s , Larsen conte stó : «Si tuviera miedo , h ub i e ra elegido otro oficio , no el aj edrez» (con el tiempo , porque esto ocurre con e l t imepo , la pregunta se entiende mej o r , y si la respuesta sigue sien d o la misma , quiere d ecir q ue el orgu llo ha preva lecido , o bien que no se sabe hacer otra cosa) . Incluso cuando conseguía las mayores victorias , más grandes que las de los demas , los maliciosos decían de él que era el mej or ajedrecista de bol iche en el mund o . Cuando un auto proveniente de sen t ido contrario quiere incorporarse al sentido principal , nadie lo d ej a pasar . Como que Tall em­ prendió su ascenso h acia la cumbre d esde el j a rdín de infan­ tes , tenazmente decían de él que introducía en el ajedrez los principios del póker y que eso no iba a durar por mucho tiem p o . Por su parte Larsen afirmaba un principio que no era nuevo , pero que no estaba mal : que él siempre era el mej o r . Por eso él busca la manera de rea l izar su ventaj a , no la manera de salvarse . Busca y encuentra , como pocas veces ocurre Diríase q ue el optimismo es pon t áneo es de .

jacto

una

fuerza , una energía que en forma devastadora repercute en el adversario . Me acuerdo de la ceremonia final de la Olimpíada de

Aje d rez en Moscú , en 1 956 , complet amente sólo en el esce­ nario ,

trasladando

visiblemente

confundido

el

peso

de l

cuerpo de una pierna a la otr a , un danés de veintiún años , B ent Larse n , recibía el premio al mejor j ugador en el primer tablero . Se ganó el título de gran maestro y desde entonces data su ascenso . Algunos buenos resultados despu é s de la Olimpíada de Moscú y las victorias de Mar del Plata y Bever­

wij k , anticiparon sus futuro s alcances . El primero de estos éxitos , que in t roduj o a Larsen al estrecho círculo de preten­ dientes al título de campeón , fue cuando compartió el pr i m er puesto en el Torneo lnterzonal de Amsterd am en 1964 . Los dados después d e l torneo induj eron tanto a Larsen como a Ivkov a frotarse las manos de regocijo : tenían que enfren­ tarse en la pri mera rueda . La satisfacción de Larsen no duró mucho rato porque ya en e l siguiente m a tc h , en el cuarto-f i­ n a l , Tall J o eliminaba . Ese fue el primer síntoma de un d i ag­

nóstico ahora ya seguro : de que Larsen es un j u g ador de torn e o , con mucho más éxito que Lars e n , j ugador de matchs .

41

EL AJ EDREZ ES E L AJ EDREZ De los múltiples matchs en los que j ugó , sólo ganó cuatro :

contra 1 vkov , Portisch , Geller y Uhlmann , y sólo dos veces superó el primer peldaño en los matchs de candidatos . El pe ríodo de oro de Larsen se inserta entre 1967 y 1970 . Ganó cinco grandes torneos uno detrás de otro . Su posición delantera en la Selección Mundial contra la Unión Soviética confirmó sus resultados . Ese fue el

zénit

de Larse n , y poco

después su Waterloo . Tras haberse calificado en el Torneo Interzonal de Palma de Mallorca , en la primera rueda d e l match de candidatos Larsen venció a U hlmann . En la se� gunda rueda topó con F ischer . Algunos hechos sucedidos con

anterioridad habían aumentado el estado febril en vísperas

del match ; uno y otro d espotricando en torno al primer ta­ blero en el «Match del Siglo» ; la victoria de Larsen en su

partido anterio r , y el resultado sin precedentes en la historia

del aj edrez : Fischer- Taymanov 6 : 0 en la primera rueda .

Cuando uno se saca el Gordo de la Lotería y vuelve a

tomar parte en el j uego , tiene las mismas posibilides de ganar nuevamente como las que tenía Fischer en cuanto a repetir el resultado que ya había logrado contra Taymanov . Y eso exactament e fue lo que pasó en el match entre Fischer y Larsen , que se j ugó poco después del encuentro Fischer ­

Tayma nov . El mundo del aj edrez no se quedó atónito , sino que prorrum pi ó en ex clama ci ones : i Aigo así no había ocu­ rrido nunca antes ! D espués de un rayo

fulminante

es difícil ponerse de pie ,

a veces uno y a no está en condiciones ni siquiera d e tratar de hacerl o . No obstante , si bien con oscilaciones más mani­

fiestas , y acaso con una actitud modi ficada con re specto al

aj e drez y a su objetivo final , Larsen se levantó y volvió a

encaminarse por donde había emprendido el cami no : en el pró x imo Torneo Interzonal de Leningra do , en 1973 , no tuvo éx i to , pero en el subsigu iente fu e el primero . Luego fue de­

rrotado en la primera ru eda del match de candidatos por Portisch ; más tarde ocupó el primer puesto en el i m portante torneo de Lj ublj ana , Yugoslavia . . . ¿Quizá lo primario en el

aj edrez no sea la lucha por la corona ? Alguien dijo (¿quién no lo habrá dicho?) : > En la Ol i m píada de Aj ed r ez en La H abana , e n 1 966 , cuando Fi­

scher apl icó por pri m e ra vez una d e es t as v ar i an te s ,

Port is ch

apl icó el modo A , G l ig ori c el modo B , e l cubano Jiménez el modo C. Los tres p erdi eron . Pasaron decenios . Los aconteci­ m ie n tos de l a

O l impi ad a

de la

H ab an a

se v an olvidando poco

a poco , pero éste se me que d ó grabado en la m emo r ia . Algu­

n os años más tarde el a lem á n Unzicker iba a aplicar co ntr a

esa misma variante el modo D . La vi cto ria de F i scher en ese p artido fue considerada como la m ej or apertura en el undé­ cimo tomo de Saho vski

informator.

Precisamente por u s a r varias veces una novedad Fischer

demuestra que para él lo más imp ort ant e no es la sorpresa .

A un qu e a v ec es sí c u e n t a con ese efecto , tras h abe r e x c av ado alg una vi ej a y d u d os a pe ro ol vidada y por ende i n esp e rad a

variante , con ello más bien se agotan l a s armas s ico lóg ic as

de las que hace uso . Tiene d em asi ad o fuerza como para te­ ner que recurrir a las astucias . Fischer h ace las

j u g ad as y

j uega los si stem as que le plantean los mayores prob le m as . Con las pi e z as negras no trata de empata r , sino de crearse posibilidades de m a n e ra que son sus adversarios los que tra­

tan de salvarse de Las vari antes críticas . Las vari antes crítica s que e li ge no conllevan una ch ar la amena con las t ab las en el

bolsi ll o , sino que conducen al borde d e l a bi s mo .

Fi sc he r

j ue g a

h á bil me nte t odos Lo s tipo s de posi cione s :

desde las más co mplej a s hasta Las más sútiles . De él todavía nadie ha podido decir que de t e rm i nad as posicion es Las j u ega

menos bien que otr as , lo cu a l figura en e l currículum de casi

todos los aj e drec ista s . Esta es la razón p a ra supon er qu e s u

46

Los modos A, B, C y

D

mo do de entender el aj edrez y su estilo son los que más están de la verdad absoluta del aj edre z .

cerca

Desde 1 955 (a la edad de doce añ os) h asta el match con­

tra Spasky en 1972 , Fischer ha

jugado 7 3 1

pa rtido s

de torneo

contra 184 j u gadores y 13 matc h s . Ganó en los torneos 25 veces y 5 veces compartió el pri m e r puesto , fue segundo y com partió el segundo puesto . Ganó 1 1 matchs y dos veces j ugó con resu ltado de empate .

Sólo 13 ajedrecistas tienen un

balance positivo en los encuentros con Fisch e r , pero excep­

tu ando tres de ellos - Geller, Tal l , J anosevic - con los demás j ugó sólo un partid o . Con Petrosyan es con quien j ugó : 27

(+8,

=

15,

Quien pasó el peor

- 4) , y con mal rato fue

Spasky : 25

( +7,

=

más

13, -5) .

el gran maestro norteameri­

cano Bisguier (perdjió 1 3 , empató un partido y uno lo ganó) , así como Larsen (que perdió 10, ganó 2 y empató uno) . D espués de la coronación en Reykiavik en 1 972 , Fischer

des a p a reció del ajedre z . D esde entonces no ha j ugado un solo parti d o , y el título la ha drez ha

perdido a

perdido

sin defenderlo .

El

aje­

uno de sus mayores conocedores y por

cierto al jugador que más ha contribuido a su amplia difu­ sió n , aumentando a la colección

de

misterios humanos un

nuevo desti n o . La explicación no se puede encontrar si se b u sca entre las interpretaciones

de

los mortales com unes .

Los extraordinarios alcances en el ajedrez requieren sacrifi­ cios y privaciones , pero la soledad parecería haberse trans­ formado de p u n to en laberinto . Fischer se habrá extraviado por este laberin to . ¿Volverá j amás al ajedrez ? Porque siendo el aj e drez lo único a lo que se h aya dedica d o , es lo ú nico para y de lo que puede vivi r .

47

E L AJ E D R EZ ES E L AJ E D R EZ

GENIOS D E R ODIL LA S Si puede� da r jaque mare o l!t• mrte la dama, m ejor llb>ate la dama. Lo otro quizá no s ea mare. en ramo que una da m a toiempre es una dama.

Desde l 8 5 L cu a ndo en Londres tuvo lugar e l Primer Tor­ ne o Internacion a l de Ajedrez . h asta cien a ños después . e ste tipo de eve n tos fue más bien raro . A pri ncipios de siglo . por lo ge n er a l en los países de E uropa Occid e n t a l . se organiza ­ ba n uno o dos torneos i nternaciona les al a ño . Había pocos to rneos. pero en e l l os se re unían los m a yores aj edrecistas de l a época . En reali dad . tampoco eran muchos los grandes m aestros : apenas unas decenas q ue iban de torneo en torneo . De to d as ma ne ras. v arios de el los se h a bía n a segurado l a existenci a co n el aj e d rez Pero lo q u e en re a l id a d s e estaba .

estableciendo en esos torn eos e ra l a base t eó rica y genera l

del d esarrollo del aje d rez. Era una época d e j u ga do res crea­ dores que iba n d escubrie ndo pri ncpios , i d e as y si s temas y que empeza ban los pa rtid os por la primera j u ga r da Era una é poca «ca balleresca>> cua ndo sólo los jugadores con m ayores méri tos ten ía n el d erecho de j ugar para el t ít u l o de Cam­ peón. E n eso no había fa llas. no obst ante las calificacio nes .

.

form a les .

Hoy día . de un torneo intern acional medio e n e l q ue se juega u n tot a l de ci e n t o noventa p artidos . sólo u nos 20 - 30 m e re ce n ser sa lvados d e l olvido . porque en u n gran núme ro

48

Gen ios de rod i l las

de partid os se repi ten los consabidos errores , porque a Los torneos acuden j ugadores que no siempre son tan buenos , y por q u e Los mej ores ju gadores por l o gener a l h acen tab l as en­ tre sí sin Librar una verd adera l u cha . Esto an tes se desconocía y por e:so casi todos los partidos hallaban un puesto en Los libros y manu ales . El calificativo del mayor torneo en l a hi s­

tor i a del ajedrez, s i n co n tar las co m p e t iciones oficiales .

puede correspon der le al Gran Torneo A VR O cele brado en Ho l a n d a en 1 938 . Los ochos j ugad ores más fuertes de e :s a época p articiparon en un torneo de d o s ruedas : Kere:s , Fine (compartieron el pri mer y el segundo pu esto) , Botvinn i k , Euwe , Capa b l a n ca , A l l ej ín , Rcshcvsky y Flohr . En esa é poca cada torneo i n tern acion a L pero no só l o i n ­ ternacional , i b a acompafiado p o r un l i bro de torneo . E l tra­ yecto del libro con t apas de tela , pasando por las tapas de cartón para ll egar a l o s bo letin es de l torn e o , coinci de con e l incremento d e l número de torneos de d o s a ci ncuenta veces más . La enorme c a n ti d ad de d atos impu so la necesi d ad de sistematizarlos . Así su rgió la ide a del

Sahovski informato r

que en su décimo anivers ari o , en 1 97 6 , con fe lici taciones de todas partes del mund o , podía ofrecer un b a l ance convincen ­ te . EL Sah o vski informator es l a base y un segme n t o d e l s i s ­ tema gene ral de inform acion es r e l ati vas al ajedrez , el c u a l e s t á compuesto por varios :s ub:si:stemas: a) las i n form aci ones en curso (Info rmador ajedrecistico) ; b) La síntesi:s de La práctica en Las apertu ra s

de las aperturas del ajedrez) :

(Enciclopedia

e) l a En ciclopedia de los finales del ajedrez. La puesta en práctica del sistema de informació n , dictado por e l a l to grado de desarrollo del aj edre z , estriba en los pri n cipios ci entíficos de La actualidad , cuya a p licación está ampli amente di v ulgada : una clasificación única , el idioma de l os sím bo los («el idioma del ajedrez>,) . La Labor por equipos. Con ello la act i v idad creadora del ajedrez se ha hecho acce­ s i b l e , se ha faci li tado su estudio y su ulterior florecimiento se sigue fomen tando . Da ahí l a e xce lente acog ida del Info r ­

mador ajedrecistico y de l a Enciclopedia de las aperturas del ajedrez. EL hecho es q ue la c l a sificación de las aperturas y el idioma de los símbo los se van estab leciendo cad a "·ez m ás en

49

E L AJ EDREZ ES E L AJ E D R EZ numerosos países en tanto q ue medi o universal por medio del q u e lo s aj edrecistas se e n tienden , a l tiempo que se nota la necesidad de que e l

Informador ajedrecistico

vinc ule l a

FID E y los aj edrecistas d e l m undo entero . E l trabajo pionero en el si stema de informaciones relativas al aj edrez está brin­ dando pruebas feh acientes de su j ustificación . A l mismo tiempo esta labor representa la contribución de Yugoslavia al u l terior perfeccionamien to y difusión del arte del ajedre z .

Comparando la época a la que pertenecía c o n la genera­ ción actual de los princi p a l e s ajedrecistas , Botvinnik con s tata que el practicismo sofoca la labor

de

investigación en la teo­

ría del aj edre z . Es cierto q u e hoy día ni siq uiera los mej ores

j ugadore s abren nuevos senderos tal com o había sido caso en el pasado , con Allejín , Nimzowich , Kere s , Botvinnik y otros muchos . Entre tiempo se ha i do estrechan do el espacio

vi rgen y la vida nómade de los principales aj edrecistas q u e

viaj an de torneo a torneo h a e n tremezclado su «práctica�> con su aporte creador antes de que éste haya cobrado su

forma autén tica . Mas eso no es todo . La abundancia de in­

formaciones accesibles a todo el m undo ha i n tegrado un

vasto número de aj edrecistas al desarro l l o de la teoría . La regla de que la teoría es promO\·ida sólo por un peq ueño

número de los mejores j ugadores ya está superada : un j uga­

dor de primera categoría derrumbó , naturalmente por cas u a­

lid a d , la gran sección de l Al c a b o de la S e g u n d a G u e r r a M u n d i al h u b o i n d i ci o s d e que e n l a U n i ó n S ov i é t i c a s e estaba f o r m a n d o u n a p l é y a d e d e j u g a d o r e s d e l a m á x i m a cat e g o rí a . cionales

de

los

aj edreci stas

soviéticos

L o s c o n t a c t o s i nt e r n a ­ por

ese

e nt o n c e s

no

e st aban e n p r o p o r c i ó n c o n sus p o sib i l i d a d e s : t o d o s e r e d u cí a a a l g u n o s t o r n e o s i n t e r n ac i o n a l e s y a la b r i l l ant e p arti c i p a ­ ción

de

B otv i n n i k

e n N ott i n g h am

y en

el

torneo

AVR O .

F i n al i z a d a la gue rra se h i z o c l a r o , a p arti r d e l p r i m e r t o r n e o i n t e r n a c i o n a l e n G r o n i n g e n , e n e l q u e B otv i n n i k g a n ó , y de 1 9 48 ,

cuando

p asó

a ser C a m p e ó n M u n d i al :

z a n d o l a e ra del aj e d rez sov i ét i c o .

52

e stab a e m p e ­

¡ T a b l as ! ¡ T a b l a s ! ¡ D i s p é r se n se !

E n b u s c a d e un a e x p l i c a c i ó n p ar a el f e n ó m e n o d e l o s aJ e ­ d r e c i s ta s sovi é ti c o s ,

e n l o s a ñ o s c i n c u e n t a un a r evi sta b r i t á ­

ni c a s a c ó l a c o n c l u c i ó n s i g u i ente : « C u a n d o c o m i e n z a n l o s l ar ­ g o s i nv i erno s , que

se

l o s r u s o s n o ti e n en o t r a c o s a q u e h ac e r s i n o

s i e ntan

s o b r e s u s e stufas y j u e g an

al

aj e d r e z )) .

Un

g r a n m a e stro s ov i é t i c o r e d o n d e ó e s t a i d e a c o n una p r e gunta : « ¿ E n t o n c e s e s to s i gnifi c a q u e l o s e s q m m o s j u e g a n mej o r to ­ d av í a ? )) C a p a b l a n c a , tenía otra o p i n i ó n

que

en

en e s a é p o c a y a er a e x - c amp e ó n ,

1 935:

« Si

se

habla del p r o g r e so

del

aj e d r e z e n los últi m o s diez a ñ o s e n e s c a l a mun d i al , e s t e p r o ­ g r e s o h a teni do lugar p o r c o m p l e to e n l a Uni ó n

Sov i é ti c a .

L a i n t e n c i ón d e l g o b i e r n o d e l a U n i ó n Sov i é ti c a d e c o nv e rtir e l aj e d r e z e n u n m e d i o d e d e s arro l l o d e l a c u l tu r a h a b r i n ­ d a d o r e s u l t a do s tal e s q u e y a d e n i n g u n a otr a m a n e r a p u e d e n s er al c an z a d o s e n l o s o tr o s p a í s e s )) . A l p r i n c i p i o d e e s a d é c a d a tan fru c t í fe r a p ar a e l aj e d r e z , p o r las c al l e s d e M o s c ú lo s e guí an a C ap a b l an c a d e s fi l e s e n ­ t e r o s d e aj e d r e c i s t a s .

Quiz á e l c u b ano entonc e s c o m e n z ó a

p e n s ar de un m o d o di stinto ac erc a d e su título y d e l aj e d r e z en

g e neral,

tal

c omo

en

e s a o p o r t u n i d a d fu e

p r i m e r a v e z p ar a actuar e n una p e l í c ul a , d r e z )) ,

invitado

por

« L a fi e b r e d e l aj e ­

d el r e n o m b r a d o d i r e c to r s o v i é t i c o Pu d ov k i n .

E s te di ­

r e c t o r se i n s p i r ó en un a c o n t e c i mi e n t o v e r í d i c o , c u a n d o las milic i a s

a c a b a l l o tuv i e r o n

que

i nterv e n i r p ar a d e fe n d e r l a

e ntr a d a d e l H o t e l M e t r o p o l durantj e e l p ri m e r to r n e o int e r ­ n ac i o n al d e aj e d r e z , d e s p u é s d e l a guerra y d e l a R e v o l u c i ó n . L a s mas a s tratab an d e entr ar a l a s al a q u e s ó l o p o d í a r e c i b i r 1 . 50 0 e s p e c t a d o r e s , y p o r e s o l a mi l i c i a a c ab al l o o r d an ab a a grito s ; sea

« ¡ T ab l a s !

di e z

años

del ajedrez

¡ T abl a s !

antes

e scribi ó :

de «E l

¡ D i s p é r s e n s e ! )) E r a el a ñ o C a p a b l anc a , gob i erno

y

1 9 2 5, o

El periódico alemán

s ov i é ti c o

ha

h ec ho

una

g r a n c o s a p r o c l a m a n d o e l aj e d r e z c o m o fa c to r c u l tural y p e ­ dagógico .

G r a c i a s a l p o d e r o s o a p o y o d e l E s t a d o e l aj e dr az

s e ha i n c o r p o r a d o a las d e m á s fo r m a s d e l arte , lo c u a l e s un f e n ó m e n o ú n i c o e n e l m u n d o )) . E n tr e u n o y o t r o t o r n e o d e M o s c ú a c c e d i ó a l mu n d o d e l aj e dr e z una n u e v a g e n e r a c i ó n d e j u g a d o r e s s o v i é ti c o s e n c a ­ b e z a d o s p o r B o tv i n n i k .

A s í s e fu e e s t a b l e c i e n d o u n n u evo

p l a n t e ami e n to d e l aj e d r e z , c o m o tamb i é n de la s o c i e d a d e n c u an t o a l o s aj e d r ec i st a s . B o tvin n i k , q u e d e s p u é s d e s u c o r o -

53

E L AJ E D REZ ES E L AJ E D REZ 1 948 c o n s a g r ó l o s p r ó x i m o s tres a ñ o s p a r a h a c e r

nacwn en

s u tesis d e d o ct o r a d o , d e t o d as m a n e ras p e n s ab a : « E l aj e d re z no e s p e o r q u e e l v i o lí n , y violinistas p r o fe s i o n a l e s hay m u ­ ch o s

en

nuestro p aí s )) .

Las m as as q u e

se

ap r et uj aban a l a

entrada d e l H o t e l M e t r o p o l d e M o s c ú , y que s e g uían l o s p a r ­ t i d o s p o r l o s a l t av o c e s , fo rm a n p arte del amp l i o m ov im i e n t o i n t e g r a d o p o r m i l l o n e s d e a fi c i o n a d o s al aj e d rez .

En los lla­

m ados p alacios de los p ioneros en esos años iban romp i e n do la cáscara d e l h u ev o S m y s l o v , manov,

A v e rb a c h ,

rrum p i ó :

B o l e s l a v s k y , B r o n s t e i n , T ay ­

Petrosyan. . .

E s e p r o c e s o nunca s e i n t e ­

e n l o s a ñ o s del hamb r e ,

a sea e n

19 19,

1 9 2 0 , tuvo

l ugar e l C amp e o n at o d e M o s c ú , y l a O l i m p í a d a d e Aj e d r e z « S v e ru s i y s ka)) (y las d o s v e c e s g a n ó A l l ej í n ) , y c u a n d o e n e l i n v i e r n o d e 1 9 4 1 l o s alemanes l l e ga r o n hasta Vo l o k o l am s k a ,

m i entras en

que

a unas d e c e n as de k i l óm e t r o s de

la l o c al i d a d

la Plaza R oj a se l l evaba a c a b o e l D e s fi l e d e

O ct u b r e ,

M o s c ú c e l eb rab a a l m i s m o t i emp o s u c a m p e o n a t o d e aj e d re z . S e estima que t o d o l o l o g r a d o e n e l aj e d r e z s ov i é t i c o s e ha venido

creando

después

de

la

Revolución

de

Octubre.

Sin emb a r g o , y a ante s d e l a R e v o l u c i ó n e l aj e d r e z g o z ab a e n Rusia

de

una

luenga

tradición

con

d e s t a c a d o s j u g a d o re s .

A u n q u e l a U n i ó n S o v i é t i c a g e o g r áficam e n t e esté más carca d e l O ri e nte - ciertas p i e z as incluso han m a n t e n i d o e l n o m ­ b r e p e r s a -,

el aj e d r e z l l e g ó ahí de E u r o p a O c c i d e n t a l . R e ­

sulta interesante e l q u e e l j u e g o s e arraig ara ráp i d am e n t e e n R u s i a , y e l q u e a fi nes d e l s i g l o X I X l o s mej o r e s aj edrecistas r u s o s , P et r o ff y C h i g o r i n , p e rt e n e cían al estrechísimo c í r c u l o d e l o s m ej o re s del m u n d o e nt e r o .

E n r e a l i d ad ,

serí a i n t e r e ­

s ante i nvestigar l a s r a z o n e s p o r las cuales a l g u n o s am b i e n t e s acep t a n el aj e d r e z y o t r o s n o . E n el lib ro titulado

Esfuerzo, talento, victoria

( h e rm o s o y

muy e l o c u e n t e tít u l o ) , M ij a il Y u d o v i c h , e s c r i t o r y g ran m ae s ­ t r o i n t e r n a ci o n a l ,

dice,

entre otras c o s a s ,

que la d e l e g a c i ó n

fra n c e s a al v o lv e r d e M o s c ú a fi nes d e l s i g l o X V I I i n fo rm ó a L u i s X I V : « E s o s r u s os j u e g a n muy b i e n e l aj e d r e z ; l o s m e ­ j o res

j ugadores

n u estros

c o m p a r ac i ó n c o n e l l o s )) .

son En

com o

alumnos

p equeños

en

1 8 5 3 fu n d ó s e e n P et e r s b u r g o e l

p ri m e r c l u b d e aj e d r e z e n R u s i a , y sus m i em b r o s fu e r o n L . T o l st o i , I . T u r g eny ev , S a l t i k ov - S h c h e dr i n . E n e l p r i m e r artí ­ c u l o del E statuto del club se d i c e q u e el obj e t i v o del c l u b e s

54

¡ Ta b las! ¡ Ta b las! ¡ D i s p é rsense !

l a p o p u l a r i z a c i ó n « d e l b e n é v o l o y e d i fi c ante j u e g o d el drez» .

aJ e ­

T r e s d é c a d a s más tar d e e n Ru s i a h a b í a c u atro c l u b e s

d e aj e d r e z ; h o y dí a e n l a Un i ó n Sov i é ti c a h ay c u atro mil l o n e s d e aj e dr e c i stas q u e p arti c i p an e n l a s div e r s a s c o mp e t i c i o n e s . P e r o no s e trata ú ni c am e n t e d e qu e l o s j u g ar o d e r s s ov i é ­ ti c o s hayan g a n a d o l o s t r o fe o s d e p o rt i v o s m á s imp o rt an t e s , s i n o t a mb i é n d el h e c h o d e q u e p r e c i s am e n t e e l l o s han d a d o e l mayo r a p o r t e a l a c r e ativ i d a d d e l aj e d r e z . Vari a s g e n e r a ­ c i o n e s d e aj e dr e c i s t a s s e v i e n e n ej erc i t a n d o a p arti r d e l o s p ar ti d o s y

de

la

exp eriencia

I n c l u s o e n l a actu al i d a d , fi gurar j u g a d o r e s

de

de

los

aj e d r e c i stas

s ov i é t i c o s .

c u a n d o e n l a c u m b r e e mp i e z an a

o tr o s

p aí s e s ,

la

c o ntri b u c i ó n

de

los

m a e s t r o s s o v i é ti c o s a l a t e o r í a y a l a ev o l u c i ó n d e l a s i d e a s es

enorme,

p o r qu e

d etrás

de

los

más

gr an d e s v i e n e

mar ­

c h a n d o un ej é r c ito d e j u g a r d o r e s d e s c o n o c i d o s qu e son e x c e ­ l e nte s t e ó r i c o s .

55

E L AJ E D REZ ES EL AJ E D REZ

NUNCA A L OS BAILES Un

match

p ara

el

Mu ndial c uest a dos o

Campeonato

tres años de

v ida. (Botv in nik)

D u rante los t o r n e o s t r a d i c i o n a l e s e n l a c i u d ad h o l a n d e s a de B ev e r w ij k era trad i c i ó n q u e h acia e l final del e n c u e n t r o u n a n o c h e y el d í a s i g u ie nt e fue ran c o n s a g r a d o s a l a d i v e r ­ sión.

P o r l o g e n eral e l e v e nt o c o n c l u í a c o n u n b a i l e a l q u e ,

además d e l cent e n ar d e aj edrecistas d e l g r u p o p r i ncip al y d e varios

grup o s

s e c u n d a ri o s ,

asistían

todas

las p e r s o n a s

qu e

c o n t r i b u y e r o n a o r g an i z a r el t o r n e o . C u a n d o el gran m a e s t r o húngaro at i e n d e

P o rt i s c h el b a i l e :

p art icip a

en

el

torneo

de

B ev e rwij k

no

ya han p asado las o n ce de la noche y es

hora d e d o rm i r . N o s o t r o s t o d o s estam o s e n e l b a i l e - p e r o Portisch n o v i n o . En

ot ro s

t i em p o s

el

m ej o r j u g a d o r

de

aj e d re z

era

al

mismo t i e m p o e l mej o r j u g a d o r d e b r i d g e y uno d e l o s m ej o ­ res j u g a d o r e s d e billar e n e l m u nd o .

C ap ab l a n ca fu e sust i ­

tui d o p o r Al l ej í n y e l aj e d r e z d e b o l s i l l o sustituyó e l b r i d g e , e l b i l lar, e l rep o s o d e s p r e o c up a d o y l a c o m i d a sin p r e o cup a ­ ci o n e s . S i s e ob s e rv a n las fot o s e n g r u p o d e l o s p articip antes del t o r n e o d e Hast i n g s a fi n e s del si g l o p a s a d o o a p r i n cip i o s d e l este s i g l o ,

s e notarán los s o l em n e s traj e s o s c u r o s y las

l argas barbas y, j u n t o a títu l o s :

p r o f e s o r o d o ct o r .

los

nomb res ,

C o n Vidmar,

56

ob l i g a t o r i am e nte l o s E uwe,

Fine y B o t -

N u n ca a los ba i l es

vinnik termi n a l a

época

de

d e s t ac a d o s

aj e d r e c i stas

s u s o c u p ac i o n e s p rofe s i o n a l e s t amb i é n t e n í a n é x i t o .

que en E l gran

ma e s tro Porti s c h s i n o p arti c i p a en e l t o r n e o es p o r q u e an ­ dará

j ugando

aj e d r e z

b r i n d a u n ej e mp l o

por

otra

p arte .

Junto

con

Fi sc h e r

d e s a l entador a t o d o s los j u g a d o r e s

que

consi d eran q u e c o n el talento b asta. L o s l a b o ri o s o s tamb i é n en e l aj e d r e z amen a z a n a l o s g e ­ ni al e s .

A n t e s l o s aj e d r e c i s t a s s e div i dí an e n l o s q u e ti e n en

tal e nto y l o s

qu e no j u e g a n b i e n .

A l a p ar de

p o p u l ar i d a d d e l anti g u o «j u e g o d e l o s r e y e s )) ,

la creciente

q u e h a fac i l i ­

t a d o las b a s e s p ar a h a c e r d e l aj e d r e z una p r o fe s i ó n ,

s e han

d e s c u b i e r to el aj e d r e z d e b o l s i l l o , los s e c u n d an t e s y la fór mu ­ l a : tal e n to p u r o : c e r o ; tr ab aj o sin t a l e n to : 3 ; t a l e nto más tr a ­ b aj o :

10.

C u a n d o l o s j u g a d o r e s c o n l ar g a s b ar b a s i n t e r r u m ­

p í an l o s p ar ti d o s , el t i emp o l i b r e h asta el r e i n i c i o l o p a saban p a s e an d o p o r l o s p ar q u e s p ar a qu e to d o e l mu n d o p u di e r a v e r l o s d e m a n e r a qu e n a d i e p e n s ar a q u e s e h a b í an i d o a a n a ­ liz ar el p ar ti d o i n t e r r u mp i d o . E n R ey k i av i k , e n

1 9 7 2 , regi s ­

tr ó s e e l h e c h o c u r i o s o d e q u e e n e l m atc h c o n Sp a s ky F i s c h e r anal i z a b a p o r s u p r o p i a c u e n t a las i n t e r r u p c i o n e s , o s e a sin s e c un d an te s . E s ev i d e n t e qu e s e han c o n f u n d i d o p e r a s y man z an a s s 1 h asta l a i n t e r ru p c i ó n l o s p ri me ro s c u a r e n t a mov i mi e n to s l o s hac en d o s h o mb r e s q u e e s tán j u g a n d o e l u n o c o ntr a e l o t r o , e n tanto q u e d e s p u é s d e e l l o l a l uc h a e s p r o s e g u i d a p o r e q u i ­ p o s c o mp l e to s , p e r o l a p r á c ti c a ha r e c u b i e r to hasta tal p u nto las r a í c e s

qu e

hoy dí a ya c a si n a di e p i e n s a que o tr o r a er a

d i s tinto y qu e p o drí a s e guir s i é n d o l o . El p o b r e L a s k e r s e p r e p a r a b a p ar a l o s t o r n e o s e s tu d i an d o l a s fo t o s d e su s fu turo s a dv e r s ari o s . A falta d e o t r o materi al e s tu d i a b a l o s r a s g o s fac i al e s y la s i c o l o g í a . p aí s e s

s e r e p arten g r u e s o s s o b r e s

Hoy en muchos

e n l o s qu e l o s j u g a d o r e s

q u e s e apre stan a al guna c o m p e ti c i ó n ll evan l o s p arti d o s d e s u s a dv e r s ari o s .

L o s h e r e d e r o s d e L a s k e r tuv i eron una tare a

p o r un l a do más fác i l , p o r el o t r o más di fi c i l . A me d i d a q u e s e fu e r o n m u l ti p l i c a n do l o s t o r n e o s s e m u l ti p l i c aron l a s i m ­ p r e siones

di gital e s

de

los

aj e d r ec i st a s

d e s ta c a d o s ,

p e ro

el

p r o c e d i mi e n to t é c n i c o d e r e c o l e c t a r y si stemati z ar c an ti d a d e s d e p a p e l e s a m e n az ab a c o n

q u e l o s l a b o ri o s o s s u b e s timaran

p o r c o m p l e to e l tal e nto en tanto q u e c at e g o r í a r e l ev an t e p ar a

57

E L AJ E D REZ E S E L AJ E D REZ e l aj e d r e z . tas,

D i sp e r s a d o p o r l i b r o s d e t o r n e o , b o l et i n e s , revi s ­

artí c u l os

d e d i a r i o y a fi n e s ,

e s e m aterial

requerí a q u e

c o n u n t r ab aj o e n o rm e s e l e p us i e r a o r d e n . L a gene ración

de

Sahouski informator

t i e n e o t r o p r ob l e ­

m a : n o p u e d e e s cap arse del t rab aj o , p e r o l o s q u e están d o t a ­ d o s p a ra e l

aj edrez y l o e n t i e n d e n a fo n d o t i e n e n m a y o r e s

p o sib i l i da d e s .

P ara e l p a s o

s ub siguiente

hasta e l qu e l a p r áct i ca h a l l e g ad o , excavaci o n e s

y

comp a r a c i o n e s ,

es

no

a p artir d e l p u n t o es s u ficiente hacer

necesario

tener

sentido

p ara e l aj e d r e z . E n e l G ra n T o r n e o d e Z a g r e b , Y u g o s l a v i a , e n 1 9 6 5 , P o r ­ tisch v e n c i ó a l C am p e ó n M u n d i al P e t r o syan . P o r l a n o c h e e l c am ar e r o p re s e n c i ó e n l a h ab itaci ó n d e P o rtisch u n sin gular e s p e ct á c u l o : P o rtisch estaba v o l v i e n d o a j u gar el p a r t i d o q u e acababa de gan ar, y en l a mesa delante de l a silla v ací a d e e n fr e nte,

e n u n p ap e l ito d e c í a « T . P et r o s y a m> .

A s u p a s o t o d o d e b í a irse e l l o c o n t a b a c o n n e r v i o s de

s om e t i e n d o a l aj e d re z .

P ara

a c e r o c o m o p a ra una g u erra d e

cien a ñ o s , y n o d e notab a tener ap u r o . L o m i s m o qu e L a r s e n , l l a m ó l a at e n ci ó n p o r p ri m e ra v e z e n l a O l i m p í a d a d e M o s c ú de

1 9 5 6 . E n l a última r u e da, e n e l e n c u e nt ro d e c i s i v o p o r el

s e g u n d o p u e s t o , e n fr e ntáb anse H u n g rí a y Y u g o s l a v i a . L a d e ­ c i s i ó n d e b í a resultar d e l p a r t i d o entre P ortisch y M i l i c e n el cuarto t a b l e r o . L o s d o s contrincantes andaban fa ltos d e t i e m ­ po,

y m i entras M i l i c m o v í a las p i e z a s c o n u n a m a n o temp l o ­

rosa y a d uras p e n a s , P o rtisch c o n suma d e t e n c i ó n y e s m e r o s e quitaba un p e l o d e l a s o l ap a . de

la m ente,

e nt o n c e s

S i el aj e d r e z e s l a gimnas i a

l o s n e rv i o s

son

el a g u a ,

el

aire,

el

c i e l o y l a tierra. P a re cí a haberse e s t ab l e ci d o u n p lan p r e c i s o : d u rante cada ciclo d e tres a ñ o s p ara e l c amp e o n ato m u n d i a l i n dividual su­ p erar u n nuevo p e l d a ñ o .

T r e s años p ara tomar p a rte e n e l

m atch d e l o s c an d i d at o s , y e n t o n c e s d e l o ct av o fi nal hast a e l fi nal cuatro v e c e s t r e s años . U n p l an d e q u i n c e a ñ o s o q u i n ce años sin b a i l e s .

C u a n d o en

1 9 72 no ob stante el p l a n p e r d i ó

contra P e t r o sy a n , P ortisch s e v i o ante una d e c i s i ó n q u e h abía que t o m a r :

o bien camb i a r e l p l a n d e quince años p o r u n o

d e o c h o a ñ o s , o b i en at e n d e r c o m o t o d o s l o s d e m á s e l b ai l e e n e l p r ó x i m o t o r n e o de B ev e r w ij k . E l i g i ó u n p l a n d e treinta años b aj o las m i smas c o n d i c i o n e s .

58

N u n ca a los ba i l es

En l a s e g u n d a mi t a d de e s e l q u e g an ó m á s v o t o s .

1 9 7 2 el p a rti d o P o rti s c h - L a r s e n Fu e e s e u n r e c o n o c i m i e n t o e s p e ­

cial a e s to s d o s c o m b a ti e n t e s fu e r a d e s e r i e , p o r q u e a l mi s m o t i emp o

se

estaba j u g a n d o

el

encu entro

más

e s p e c t a c u l ar

d e s d e qu e exi s t en l a s c o mp e t i c i o n e s en el aj e d r e z . En e f e c to , e n R ey k i av i k Sp a s ky y F i s c h e r i b a n o y a s e e s taban d i s p u ­ t a n d o p o r d o s m e s e s l a c o r o n a d e l aj e d r e z .

A u n q u e v ario s

p arti d o s d e e s e e n c u e n t r o e n tr a r o n en l a s e l e c c i ó n más e s tre ­ cha,

el p r i m e r p u e s t o l e to c ó a una c r e a c i ó n d e Porti s c h y

Lar s e n ,

en tanto q u e tr e s p arti d o s d e R ey k i av i k o c u p a r o n e l

s e g u n d o , el terc e r y el c u a rto p u e s to .

59

E L AJ E D RE Z E S E L AJ E D REZ

¿ Y SI EL MAR HUBIERA SIDO MAS �

PR OFUNDO

. . .

?

Hoy día son

mu chos los que saben

demasiado b ien no sólo la tabla de multipl icar del ajedrez, sino también los

logaritmos

del

c u al h a llegado

ajedrez,

por

lo

l a hora de demos­

trar que dos y dos son cinco. (I'al!)

C u a n d o en la O l imp í a d a E studiant i l de U p s a l a , e l fav o r i t o p ri n c ip al,

en

1 956,

e l e q u i p o y u g o s l av o , p e r d i ó del e q u i p o

s ov i é t i c o p o r O : 4, la o bj e c i ó n más fre c u e n t e era :

¡ Perder de

un equipo de j ugadores d e s c o n o c i d o s , en el que incluso j uega un c i e r t o T all ! D esde

la ép o c a de M o rp hy la t r ay e ct o r i a a c o s t u m b r a d a

q u e l e p ermite al « d e s c o n o c i d o >> llegar a l a s alturas de cam ­ p e ó n fom ent ab a la imp r e s i ó n de que t o d o avance en el aj e ­ d r e z r e q u i e r e gran d e s e s fu e r z o s y m u c h o t i emp o .

La proeza

d e C ap ab l a n c a s e c o n s i d e rab a i n s up erab l e : d e s d e San S ebas ­ tián en él,

1 9 1 1 , c u a n d o el m un d o se e nt e r ó p o r p rimera v e z d e

hast a s u t r i u n fo e n e l m atch c o ntra L a s k e r,

s ó l o h abía

p as ad o una d é c a d a . T a l l no s ó l o p ar t i ó p o r l a mitad e s e lap ­ so,

sino

q u e m e t e ó r i c am e n t e

em e r g i ó

de

entre la m ultitud

d e t a l e nt o s d e s u p aí s , i l um i n ó s u ép o c a y m a r c ó una h u e l l a imb o r r ab l e hasta p e r d e r s e d e l a v i s t a . T ras h a b e r i n t e r rump i d o e n e l C a mp e o n a t o d e M o s c ú e n

1 9 5 7 e l p a rt i d o c o n B o l e s l av s k y ,

T a l l s e e n c am i n ó h a c i a e l

h o t e l p ara c e n a r , s e g ú n l o an ot ó e n s u l ib ro V i ct o r Va s i l l e v .

P e n s a n d o e n e l t ab l e r o ,

60

El misterio Tall

Tall c r u z ó l a calle

¿Y si el m a r h u b i e ra s i d o m ás p rofu n d o . . . ?

por donde

no

estab a p e r m i t i d o y c o m o q u e no l l ev ab a l o s

d o c u m e n t o s c o n s i g o , e l v i g i l ante l o c o n d uj o a l a e s t a a c i ó n d e polic í a . mente

El p o l i c í a mov i e n d o

de

turno

unas

de

piezas

la

de

estación aj e d r e z .

estab a p r e c i s a ­ E s tab a

conside ­

r a n d o l a p o s i c i ó n d el p ar ti d o i n t e r r u mp i d o entre T all y B o ­ l e s l av s ky tal c o m o lo h a b í a tran smiti d o l a r a d i o p o c o ante s . « ¿ A p e l l i d o ? )) , p r e g u n tó e l p o l i c í a d e tu r n o , m a l h u m o r a d o p o r q u e l o estab an d i s tr ay e n d o . « T a l l )) , c o n t e s t ó é s te . « ¡ C o n q u é o t r o T a l l ! )) « U s t e d s e v a a r e í r , p e r o y o no soy o t r o T a l l , soy e l v e r ­ d a d e ro

T a l l )) .

Al p o c o r ato e l p o l i c í a y e l j u g a d o r p r o s 1 g m e r o n e l an á ­ lisis d e l p ar ti d o i n t e r r u mp i d o . A l a s si ete d e l a m a ñ a n a T al l l l e gó h asta s u h o t e l , p e r o i n d e p e n d i e n t e m e n t e d e l a ay u d a d e l a p o l i c í a , e l p ar ti d o c o ntra B o l e s l av s ky l o p e r d i ó . E s e fu e un instante c r í ti c o p a r a T a l l , p e r o d e to d a s m a n e ­ ras

s e p r o d uj o

U n i ó n Sovi étic a .

l a s or p r e s a :

p as ó

a

ser e l

C amp eón

de la

E s o d e s e nc a d enó o l a s d e a p r o b a c i ó n y d e

r e p r o b a c i ó n qu e i b an d e « ¡ B r av o , mu c h a c h i to ! )) , hasta « ¡ C u i ­ dado,

e l aj e d r e z n o e s l o mi smo qu e e l p o k e r ! )) .

e l b i ó g r a fo

d e T al l i b a a p l an t e a r l a p r e g unta :

M á s tar d e « ¿ S i g n i fi c a

e s to q u e en el aj e d r e z h a e mp e z a d o l a era d e l Anti c r i s to ? )) T al l o c u p ó el p ri me r p u e s to en el C a m p e o n a to d e l a U n i ó n Sovi éti c a d e

1 9 5 8 , e l p r i m e r p u e s to e n e l T o r n e o Interz on al

d e P o r to r o z , Yu g o s l av i a , fu e el j u g a d o r de m ay o r é x i to de l a O l i mp í a d a

de Munich de

ese

c a n d i d ato s d e Y u g o s l av i a e n p u e s t o , y en

mismo

año ,

en el t o r n e o d e

1 9 59 t a mb i é n o c u p ó e l p r i m e r

1 9 6 0 l e g a n ó a B o tv i n n i k .

C u n a d o e l ú l timo o b s t á c u l o , B o tv i n n i k , h u b o c a í d o , c e s ó l a anti gua man e r a d e c al c u l ar e l ti e mp o : l o s aj e d r e c i s ta s te ­ ní an ahora a su m e sí a s .

E r a un c a mb i o d i stinto d e l o s a n t e ­

rior e s , y aun d e l o s p o s t e r i o r e s . b r a do , ko ,

disi p ado .

A l g o p ar e c í a h ab e r s e q u e ­

E n e l t o r n e o d e c an d i d a t o s O l a fs s o n , B e n ­

G l i g o r i c y Fi s c h er l o g r aron c o n t r a T al l tr e s tabl a s d e l o s

di e c i e s e i s p a rti d o s e n tot a l , y u n o d e l o s emp a t e s fu e r e g a ­ l a d o e n l a última r u e d a .

L o d e c o n t ar l o s p e o n e s e i n c l u s o

l a s d e m á s fi gur as s i gu i ó s i e n do u n a c o s tum b r e d e l o s d e s i n ­ fo r m a d o s :

a p artir

de

e s a é p o c a l o s p arti d o s

emp e z a r o n a

termi n a r s e c o n j a q u e mate . Fu e una é p o c a d e gran au g e p ar a

61

E L AJ E D REZ E S E L AJ E D REZ el

aj e d r e z ,

la

del

S p asky-F i s ch e r .

m ay o r

fl orecimiento

hasta

el

match

C i n c o años d e sp u é s d e l a derrota d e Tall

e n e l m atch d e vuelta con B otv i n n i k h u b o p az c o m o d e s p u é s de

una

t o rm e nt a

de

verano .

Los

rí o s

s i g ui e r o n fl uy e n d o

r u m b o al m a r , l o s aj edrecistas v o l v i e r o n a l a b u e n a viej a c o s ­ tumbre

d e co ntar l o s p e o n e s .

B ot v i n n i k p ar e cí a h a b e r c r e ­

c i d o p o r una c ab e z a d e a l t o . C u a n d o desp u é s de una simultánea e n Z u r i c h l e advirt i ó a u n o d e l o s j u g a d o r e s cuál h abía s i d o l a o p o r t u n i d a d d e s p e r ­ d i ciada e n s u p a r t i d o , surgió e l m o t i v o p ara q u e Tall ap o s t a ­ ra,

y p a r a q u e ganara la a p u e sta,

de q u e iba a anotar los

t reinta y o c h o p a rt i d o s d e s d e e l c o m i e n z o hasta e l fi n a l . T a l l s abía l e e r a l o s t re s a ñ o s .

Ví cto r Vas i l l ev d i ce q u e e n esa

é p o c a l a m e m o r i a d e Tall era c o m o una cinta g rabado ra :

le

b astaba l ee r una v e z l a p ág i n a , cerrar el l i b r o y r e p r o d u c i r l a p al ab ra p o r p al a b ra .

E m p e z ó a cu rsar la e s c u e l a p rimaria a

p a rtir del t e r c e r g r a d o ; él h u b i e r a q u e r i d o a partir del c u a rt o . Lo

s e ñalaban d e l d e d o

cam i n a r ,

ante s

de

q u e h u b i e ra ap r e n d i d o

a

se d ab a n vue lta para v e r l o c u a n d o h ub o e m p e z a d o

a c am i n a r .

L o s a p l a u s os s e c o nv i rt i e r o n e n u n a n e c e s i d a d y

en una m e d i d a de su c r e c i m i e n t o . P e r o p ar e ce qu e l o s n i ñ o s p re coces

nunca s u p e ran e ste

sistema d e m e d i c i ó n .

e n P o rt o r o z algui e n l e dij o e n l a p l ay a :

C ua n d o

« S e dirí a q u e u sted

e s m ás v a l i e n t e e n e l aj e d r e z )) , T al l , que n o sabe nadar, saltó del t ramp o l í n , cay ó s ob r e e l e s t óm a g o y p o r p o c o s e a h o g ó . Fui e l ob s e r v a d o r d e ese s alto d e

u n h o m b r e q u e n o s ab e

nadar y m e d i cuenta d e q u e s u r e l a ci ó n c o n e l p ú b l i c o e s p e rp e t u a . E l p úb l i c o e stá ansi o s o p o r v e r las b r i l l ant e s c o m ­ b i n a c i o n e s d e l rey a m e n a z a d o de m ate en m e d i o del tab l e r o , p e r o l o s aj edrecistas v i v e n d e l o s e r r o r e s y p o r e l l o s s e m a ­ t a n , c o n l o q u e s e h a c e difí c i l c o nv e n c e r l o s d e q u e l o h e r ­ m o s o v a l e más q u e l o e x a ct o . T a l l p u e d e g anar e l p ar t i d o del m o d o más s im p l e , p e r o s i emp r e elige e l más c o m p l i c a d o y e l m á s a r r i e s g ad o :

e l que le v a a gustar más al p ú b l i c o .

sup uesto , tamb i é n al p ú b l i c o .

Por

E l m u n d o d e l aj e d re z s e p o s ­

traba a sus p i e s . B u s c a n d o l a causa d e l a d e r rota e n e l m atch d e d e squite con B ot v i n n i k e n

1 9 6 1 , T a l l d ij o :

« L a r e s o l u c i ó n d e B otv i n ­

n i k . N u n c a me h ub ie r a imag i nado q u e B otv i n n i k i b a a j u gar d e u n m o d o tan r e s u e lt o)) .

C om o dice el p roverbio,

62

e l mar

¿Y si el m a r h u b i e ra s i d o m ás profu n d o . . . ?

l e l l e g ab a hasta l as ro d i l l a s . T e n í a v e i n t i c i n c o año s .

Si p er d í a

e l títu l o , ¿ p o r q u é n o l o p o d r í a r e c o n q u i s t a r ? P o r qu e l e s a l i ó u n n u ev o a dv e r s ar i o ,

el ti emp o , y p or q u e el estilo con que

é l j u g a b a r e q u e r í a s a n g r e c a l i e n t e . E n o c a s i ó n d el si gui ente i n t e n to ,

en

el

torneo

de

candi datos

T a l l c o mp artí a e l último p u e s t o .

de

C u r a 9 ao ,

en

1 962,

E s t ab a e n fe r mo , p e r o d o s

año s m á s t a r d e , e n e l T o r n e o Interz o n a l d e Am s t e r d a m , p o r p ri me r a v e z e n s u v i d a t e r mi n ó to d o e l to r n e o sin una d e r r o ­ ta . E s e y a no e r a el T al l d el c u a l B r o n s t e i n d e c í a : s ab e r c ó m o g an a T al l ? D e u n m o d o muy s i mp l e .

, ¿Quiere C o l o c a las

p i e z a s e n el c e n t r o y l u e g o las s ac r i fi c a p o r c u a l qu i e r p a r t e " . E l n u evo T al l , p eró

el

primer

en s u n u ev a c o n qu i s t a d e l a c u mb r e , s u ­

ob stá c u l o l l am a d o

P o rti s c h ,

y luego

el

se­

g u n d o o b s t ác u l o , l l a m a d o L a r s e n . P e r d i ó e n e l fi nal d e Sp a s ­ ky .

P e ro e s e n o fu e

e l fi n .

En

1 9 6 8,

e n e l n u ev o c i c l o d e

e n c u e n t r o s d e c a n d i d a to s , v o l v i ó a arranc ar c o n é x i to : e n l a p ri me r a ru e d a v e n c i ó a G l i g o r i c , p e r o e n t o n c e s l a g u a d a ñ a c h o c ó c o n l a p i e d r a . Mi e nt r a s T a l l e r a C a mp e ó n d e l M u n d o , Ko r c h n oy a m e n u d o h a c í a r e c o r d ar q u e s u r e s u l t a d o c o n T a l l había

sido

5 : 5

Korc hnoy había

.

ganado

cinco

p ar ti d o s y

c i n c o s e termi n aron c o n t a b l a s . D e s d e e n t o n c e s , hasta el c o ­ mi e n z o d e su m a tc h , el r e s u l t a d o c a m b i ó h a sta l l e g ar a 1 c o n 1 1 e mp ate s . n oy ,

: 9

T al l nu n c a l o g r ó r e s o l v e r el e n i gma K o r c h ­

el h o m b r e qu e n u n c a l e ap l au d i ó . E n l a s e g u n d a ru e d a

p e r d i ó el match y to d a s s u s tent ativ a s u l t e ri o r e s d e l l e g ar a los

ocho

elegi dos

fr a c a s ar o n .

C u an d o l e p r e guntaron entre e l T al l de

Pero

no

perdió

qu i é n h u b i e r a g a n a d o

en

el el

deseo . match

1 9 6 0 y e l Fi s c h e r d e 1 9 7 2 , e n 1 9 7 2 T al l c o n ­

testó , Y o a h o r a l e ganarí a c o m o a u n n i ñ o " .

63

E L AJ E D R EZ ES E L AJ E D R EZ

¿ PARA Q UÉ SIMPL E, SI SE P UEDE CO-MPLICA D O ? Un a vez para siempre y en definitiva el homh re juega sólo cuando es un hom hre en el p leno sentido del tér· mino, y sólo es un hombre plen o a l jugar. (Schiller)

Un misterio en tre los aj edrecitas se ha quedado si n acla­ r a r : ¿por qué el gran m aestro Bronstein piensa entre cua­ renta y cincuenta mi nutos para su primera j u gada? ¿ Para l l e ­ nar los títulos de los di ario s ? ¿Para comprender cuanto más con el menor número de datos ? ¿ Q porque antes de l a bata­ lla tiene los nervios de punta y sólo los pue de apaci guar con el tic-tac del reloj ? En tiempos de Shakespeare la gente decente no s olía con ­ ceder la mano d e l a hij a para que se casara con un actor . Hace medio siglo Allejín consideraba que tenía que exp licar su actitud profesional con res pecto al aj edre z : «Para mí el ajedrez no es un juego sino un arte , y asumo todas las res­ ponsabilidades que en tanto que tal plantea a sus adeptos» . ¿ Dónde están los limites de las dudas propi a s ? i, Hasta qué punto Allejin se persuade a sí mismo y en q ué medida incluso la fanática actitud de Fischer con respecto al ajedrez es en real idad una actitud ante un medio ? Porque en tre las decenas de l os m ás destacados grandes maestros que se pa­ san trescientos dias al ano j ugando a l ajedrez , durante veinte o treinta años , h a y i n geniero s , abogados y periodistas que afirman que la profesi ón l e s modesta .

64

¿ Para qué si mple, si se puede com plicado?

En cua n t o a profesión Bronstein es gran maestro . Hace ,

ve inte años se co ntaba a modo de buen chiste que con la suma d e l premio ganado Bronstein hubiera comprado libros

de aj e d rez . Se había ent r egado al ajedrez por completo , y también sin marcha atrá s . Empezó a debatirse con los secre­ tos y la belleza ocultos en el tablero de ajedrez , no consigo mism o . Y entonces se dio cuenta de que todo se reducía a esas cinco horas de juego , a un instante de distracción con Botvinnik , al partido con el filipino Cardozo , y al hecho de que incluso el juego de tirar la piedra desde el hom bro tiene sus reglas y teorías , pero que lo que importa es tirarla más allá que los demás . Con temperamento , sin vacilar , me ex­ plica las teorías complej as de que no hay que evaluar única­ mente los puntos , que para los puntos ni siquiera habría que

j ugar. D i s i p a l a s dudas de que es de mas i ado pragmático ju­

gando todas las aperturas posib les , proban do e investigando cada j ugada . Pero no puede encontrar la paz . Porque la paz

y un acuerdo duradero con el aj edrez no lo encuentran qui e ­ nes demuestran el aje drez , sino quienes se demu estran a sí mismos a través del aj edre z . E n el fondo el aj edrez es u n arte en l a medida en que también es un arte y una habilidad el resolver comp lejas cuestiones matemáticas . ¿ por qué el aj edrez tendría que ser otra cosa , algo más que un juego , algo más que el aj edrez? Acaso eso fuera nece sario antes ; ahora ya no lo es m á s . Fu e necesario en otros tiempos que los descon fiados se conven­ cieran de que el aj edrez no es un mero juego , y menos aún

de azar , así como de que los aj edrecistas son una especie de art istas . En el co nstante afán de causar impresión y conven­ c erse a sí mismos , los aj edrecistas lo l ograron en gran parte . Lograron convencerse de que el aj edrez no es sólo un j ue g o , hermoso y más complej o que l o s demás , y que no h a y otro igual . Como si el aj edrez perdiera algo de su valor si no se le descubren e le m e n tos de la ciencia y del arte . En los países en cuyos idiomas el violín y el piano también se «j uegan» acaso se reva lore más pronto la noción y la e sencia de los j uegos y con ello la necesidad de preservar la autenticidad de ca da uno de ellos . Roger Callois en su libro Juegos y

hombres constata que el arte y la cultura desembocan preci­ samente en el juego . D istribuye los juegos en cuatro grupos

65

E L AJ EDREZ ES EL AJ E D R EZ según sus características . En el primer grupo figuran los j ue­ gos cuya caracerística común es la competición según las re­ glas que , e ntre otres cosas , excluyen la suerte en tanto que categoría . A este grupo pertenece el ajedrez . El pensamiento de Osear Wilde : «El arte no se ama de dos mane ras . Una manera es sip lemente no amarlo . La otra es amarlo racion almente >> , encabeze el libro de G. Smol lan y Bronstein El mara villos y violento mundo . Lo dicho por el gran maestro Suetin al considerar el campeon ato de la Unión Soviética en el sentido de que la característica de la creativi­ dad actual en el aj edrez es un sensato racionalismo , Smollan y Bronstein lo rechazan y demuestran que tam bién en el aje­ drez e l racionalismo sensato y la creatividad son incompati­ bles . Las palabres del viej o gran maestro Spielmann venían a reforzar esta afirmación: «A menudo un ajedrecista genial se ve obligado a contentarse con una tablas insípidas , si e l juego del adversario no l e permite expresar su talento . En realidad , el público no tiene la razón atribuyéndole a la teo­ ría libresca la culpa por el empobrecimiento del j uego de l aj edrez» . En otras palabres , Spielmann , q u e era muy h ábil en los ataques , estaba i nsatisfe cho si el adversario le im ponía posiciones inadecuadas , en las que su talento no se podía poner de manifiesto . Como si Spie lmann hubi era querido de ­ cir que él tenía que seguir j ugando por los puntos , pero que sus adve rsarios de bían contribuir al desarrollo del ajedrez en tante que arte . En vísperas de l match de desquite con Ta ll, y con trari amente a las instrucciones de Spie lmann , Botvinnik buscó e l modo de restringir e l espacio en el que Tall j uega mej or . Partió de la evaluación obj etiva de que en las posicio­ nes complicadas , en las q ue el efecto de las piezas llega al m áximo. no puede esperarse nada bueno contra Tall. Así infirió la conclusión : jugar aperturas y sistemas en los que el «radio del efecto de las piezas de Tall quede reducido al mínimo>> . En el match contra Botvinnik B ronstein también buscó y aplicó los · sistemas de apertu ras que le plantearían a Botvinnik las mayores dificultades. B ronstein tenía por ese en tonces vei n tisiete años y el primer afán de demostrar todo lou eue podía y en qué medi da . S i es verdad como parecería serlo , d e que en cad a posi­ ción existe objetiv amente la mejor jugada , e ntonces el mé-

66

¿ Para q u é si mple, si se puede complicado?

todo de eliminación método que es la base del modo de p en­ sar en el aj edrez , es el medio más racional que todos los

aj edre cistas

usan .

Diez

p i n to res

mo dos pu eden comp arar y

pueden ver de diez

distintos el cre p ú sc u l o , y sus obras

no

se

medir con exactitud . Diez j u gadas distintas en el marco de una p osición sí se p u eden medir y co m par ar . La búsqueda en pos de los contenidos artísticos del aj e­ drez en tanto que contenidos relevant e s , surgida de motivos totalmente racional e s , ante todo confundió a los p r opios aje­

drecis t as . Después de haber defe ndido el título contra Sp asky en 1 966, P e t rosyan preguntó : «¿Se p u ede exigir de un j ugador , cuyos nervios están tensos al máximo , q u e sacri­

fi q ue los resultados de p ortivos en nombre de los creado res? >> P etrosyan se j u stifica sin necesidad de j u stificarse , y B rons­ tein no se da cuent a del malentendido sino que h acer cons­ tar : « A q u í ya no ti e ne la c u l pa la teoría , sino el estado de nerVIOS >> . B ronstein señala l as riquezas y hermosuras del j uego del

aj edrez , sacrilegiad o des p iadadam ente en las c o m p eticiones por puntos , o sea p or la actitud racional ante el aj edrez . Re­ q uiere que se evalúe todo lo demás menos al ganad o r sin darse cuenta de q u e en r e a lidad no se trata de nada nuevo : los p roblemistas y los autores de estu p endos est u dios tienen todas las c on dici o n e s , y las apro vechan , para desarrollar sus ideas en es t ado puro en p az y tranquilidad , sin vers e estorba­ do s p or los adve rsarios y los reloj es . A llejín , que vivía de los

to rneos

de aj edrez - y en su época l a composi ción de pro­ blemas y es t udios aportaban poco , como sigue siendo el caso en la act ualidad - reflexionaba sinceramente : «A mí me re­ sulta sumamente simpática la p ropia idea de la com p o sición .

Me gustaría mucho crearl a yo mis m o . i Ah ! i Ese adversario , ese en f adoso ayuda n te ! . . . i C u ánt o s d esengañ o s le ocasiona al verdadero artista de l aj edre z , que tiende no sólo a una victoria m á s , sino y ante todo a la creación d e obras de valor imp e recede ro ! >>

Eso no lo dice el

joven Allej ín

q u e de todo se privó para llegar al el aura del

mej or d el corto

pa ra con s eguir

mundo . Entonces no se daba por satis­

fecho quedándose a so las camino más

q u e se deshizo de todo ,

o bj etivo ,

para

con el tablero , sino que buscaba el tener por adv e rsario a C ap ablanca y

67

EL AJ E D R EZ ES E L AJ EDREZ demostrar a los otros y a sí mismo el tamano de s u tal e n to y el poder de su vol untad . El coraj e dispersado por e l camino le ayuda a la sabid uría a conferirle a al espírit u de com p e ti­ ción un sentido pasajero , y un sentido duradero a l contenido profundo . El m a l de este mundo de los ajedrecistas consiste en el hecho de que una vez dominado a fondo su instrumen­ to , cuando el aj edrez les ha revelado su secreto , les falta combativi dad y fuerza para aplicar lo aprendido en el juego , en la competición . A los vei nticuatro años Bronstein accedió al mundo del aj edrez internacion a l en el Torneo Interzonal de Estocolmo en 1948 . Tres años más tard e , en el vigésimo tercer parti do d e l match contra Botvinnik por el título de Campeón M un­ dial . Bronstein cometió un error en la j ugada número cua­ renta y tres . En un final sencillo , j u gando con el caballo al escaque a7 hubiera empatado y conservado la v e ntaj a antes del último partido , en el q ue le i ban a tocar las piezas bl an­ cas . Así terminó , o em pezó , el sendero dramáti co de uno de los mayores creadores de la hi storia del ajedrez . El destino eli gió a Botvinni k para que sentenciara el fallo , y la espada la p uso en manos del filipi no Cardozo en el Torneo Interzo­ nal de Portoroz , en 1 95 8 . En la ú l t i m a rueda a Bronst e i n le faltaba medio p unto contra Cardozo para emplazarse en el torneo de candidat o s , para volver a dirigirse hacia Botvinnik . Bronstein tiene una posición gana d a , pero en la j u gada vein­ tisiete comete un error . Con las pi ernas cruzadas desenfada­ damente , medio de perfil con respecto a la mesa y al contrin­ can t e , y con un geste de spectivo de la mano , Cardozo re­ chaza las tablas propuestas . El di a siguiente ,con los primeros rayos d e l sol , encontré a Bronstcin en la terraza cerca del golfo de Portoroz jugando con Tall el partido rápido número ci en o vaya a saber qué nu mero . Muchos años des pués , de nuevo en un torneo interzonal , Bronstein jugó el partido más hermoso . Ocurrió e l lo en Pe­ tropoli s , Brasil , en 1973 .

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FUD ERER Y PIE TR O S YA N El árbol joven.

se

endereza mientras

es

Inesperadamente , cual un vo lc á n , los gran des campeo n es emergen de su ambien te y ascienden hasta la n u bes . Cu a l un meteoro Morphy cruzó el cie lo del ajedrez viniendo de lej a ­ n í a s desconocidas , y c o n la mism a rapidez desapareció e n el horizonte . Ta ll hizo en cinco años el trecho de joven dotado con ojos febriles hasta Campeón d e l Mundo . El camino que Portisch superó en veinte año s , Karpo v , Fischer , Mecking y Lj ubojev ic lo acortaron cu atro veces . Y si bien es cada vez más difíci l , y si bien los estratos en los que hay que aden tra­ res son cada vez más densos , un ruido estrepitoso anuncia de vez en cu a n do l a aparición de nuevas estre llas . Los obstá­ culos son cada vez más du ro � , en l a época de Morphy había un centenar de aj edrecistas y hoy hay un centen ar de grandes maestros , y por eso , los que cu al una erupción inconte nible emprenden su trayectoria para i l u mi n a r en poco tiempo a todos los demás desde las alturas , no están hechos de materia común . En el curso de dos años Lj ubomir Lj ubojevic superó el trecho de candidato a maestro a gran maestro . La víspera de l torneo internacional de Saraj evo en 1970 los encargados de su organ iz ación llamaban insistentemente por teléfono la

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EL AJ E D R EZ ES EL AJ E D R EZ sede de la Asociación de Ajedrez de Yugoslavia . Uno de los participantes desistió a último momen to y al guno de los j uga­ dores de Belgrado tenía que completar la l ista . Ninguno de los jugadores conocidos estaba en con d iciones de aceptar la invitació n . «Y bueno , que venga Lj ubojevic>> , dijo finalmente el director del torneo de S a rajevo resolviendo el proble m a . A s í empezó Lj ubojevic su fulgurante ascenso de «tablero j u­ venil» con éxito en el eq uipo E stre l l a Roj a , hasta el mejor ajedrecista yugoslavo y uno de Jos posibles candidatos para la cumbre mundial . Refexionando acerca del proceso de gestación de un cam­ peón , el gran maestro Kotov destaca las ventaj as de las que gozan los jóvenes en la Unión Soviética . Cu a n d o de la masa de competidores se seleccionan los de mayor talen to , apenas ha terminado la primera fase de la tare a , mas no la más difícil . El sistema de en trenadores , el cu idado organizado y , por ciert o , los medios financieros , concurren a s u éxi t o . En otros países a los mej ores no J o s e s t á agu ardando una organización que les asegure el correspondiente perfecciona­ miento a fin de que se capaciten para superar l os u l teriores obstác u l os . Esa es u n a causa de admiración más con respecto a Fischer, y de ahí también la historia de q u e en los años cincuenta Fuderer n o era inferior a Petrosyan . pero al cabo de una déc a d a u n o de ellos pasó a ser Campeón del Mundo y el otro cayó en el olvido . Quizá por partu de un suelo distin to , y porque sus raíces no tienen la misma profundidad , Jos «autodidactas» están ex­ puestos a mayores oscilaciones en su ascen s o . Cuando se ob­ serva la curva de los resultados de Karpo v , su tendencia as­ cenden te no se ve interrumpida por imprevistos abismos . Desde el instante en que obtuvo el título de gran maestro , ad hirién d ose así al mejor grupo de ajedrecis tas soviéticos , los resultados de Karpov no podían buscarse m á s por debajo ,

y ni siquiera por la mitad de la tabla de posiciones del tor­ neo . O bien se encontraba arriba de tod o , o bien m u y cerca de la cima , independientemente del promedio del torn e o . La trayectoria de Lj uboj evic es mucho m á s caprichosa .

A

con tinuación de formidables resultados vienen caídas repen­ tinas . Sus breves períodos en q u e está en buenas condiciones se altern an con graves crisis , debidas , entre otras cosa s , al

70

Fuderer y Petrosyan

hecho de que nadie se ha encargado d e eva l u a r para él s u s fuerz a s , sino q u e es siempre Lj uboj evic e l que tiene que ha­ ces esta evaluación para cada torneo . Un año después del triunfo en el torneo de Sarajevo , junto con e l gran maestro Parm a , Ljuboj evic con su segundo puesto en Vrnjacka Banj a , Yugoslavia , ganó el título de gran maestro . Poco después , en Palma de Ma llorca , se hizo evi­ dente que algo estaba pasando , algo extraordinario : Lj uboje­ vic y e l argentino Panno compartieron e l primer y e l segundo puesto , dej a ndo atrás a jugadores tales como Larsen , Por­ tisc h , Reshevsky . . . Después de haber servido de «a limento para el cañón» en el anterior Campeonato Yugoslavo , en Umag en 1972 , Lj ubojevic era uno de los favorito s . Terminó compartiendo el segu ndo y el tercer pue st o , pero seguida­ mente gana en un torneo de me nor envergadura en la ciudad española de Olot , y ocupa el segundo puesto , detrás de Lar­ sen , y delante de varios grandes maestros de primer orden , en Te aside , Ingla terra . Al cabo de bastante tiempo la delan­ tera del aj edrez yugoslavo cuenta con un nuevo nombre que iba a mantenerse allí firmemente durante varios años . Enton­ ces se produjo una de las crisis características : apenas el oc­ tavo puesto en Palma de Mallorca , donde había triunfado doce meses antes; un puesto entre e l sexto y el nove no en Wij k aan Zee , donde triunfaría varios años m ás ta rde ; un puesto entre el noveno y e l décimo en e l Torneo Interzonal de Petropoli s , anula ndo así la victoria alcanzada en el torneo zonal de Ita lia un año atrás.; un puesto entre el octavo y el noveno en Madri d , con una concurrencia no tan fuerte . Fu e una cadena de resultados mediocre s , o acaso medio s , pero que en comparación con los bri llantes éxitos d e l pasado da­ ban la impresión de fracaso , interrumpido por poco tiempo con otro gran éxito al ocupar el segundo puesto en el gran torneo de Manilla en 1 973 . Cuanto más jove n es u na persona , tanto más fáci l se le perdonan los pecados . Cuando ya a una cierta edad el aje­ drecista se permite caer al fondo de la tabla de posicione s , parecería como s i todos los reconocimientos , premios y con­ decoracion e s , j u nto con el público , se burlaran de é l , como si ello anticipara un rompimiento con respesto a los deseos

y a las esperanzas de todo un ejército de admiradore s , para

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E L AJ E D R EZ ES E L AJ E D R EZ no ha b l ar d e l pro p io j ugado r , porque « e l árbol se e n de re z a de j oven)) . En 1 974 y 1 975 Lj uboj evíc se e nderzó y puso en puntas de p i e . En todo caso , estuvo más alto que nunca .

Ganó rotundamente e n los t o rn e os d e O re n se y Las Palmas .

J u ga do res tales como P o l ugayevsk y y La rse n s e q ue d a ro n e n Las Palmas co mp a rt i e ndo los puestos que van del c u a t ro al si e te . O n Orense volvi ó a ocupar e l segu ndo pu est o , y e n e l Ca m peo nato Y ugosl av o de N ovi Sad también ocup ó el se­

gun do l uga r . En Las Palmas vo l vió a regi strar un éxito bri­

l la n t e e n el to rneo en que Mec ki ng , Tall y A n de rsso n com­ partían los p u es to s de l dos al cuatro . Hort era qu i n to y Pe­

tro s y a n sép timo . Todo eso era sólo u na introducción a los fu turos éxito s : pri m ero en A msterdam y su gran torn e o , de segu ndo a c ua rto con K ar pov y Pe t ros ya n , y de s pu és de Por­ tisch , en la flor selecta de Milano . E l p r i m ero en Ma nilla d elante de Polugayevsky , M eck i ng y L a rse n ; del p ri m e ro al s egu nd o en Wij k aan Zee . Lj uboj e v ic tuvo un a lc a nc e j a más l o g r ado p o r o t ro j u ga do r y ug osl a vo . Junto con Karpov y M e c kin g , la víspera del Torneo lnterzonal de Manilla , fi g u ­ ra ba e n t re lo s j ó v ene s aj e d re cist a s de mayor pe rs pec t iv a en

el mundo . Aunque de la línea que los s ep araba del m atch de candidatos sól o había un paso , el resultado de Lj u boj evic en e l Torneo Interzonal de Ma nilla , donde oc u p ó e n tre el

qui n to y el sexto puesto , confirmaba su gran potencial . Es ya otro asunto el que el si ste ma de co mpe t ici ón para el cam­ p eo n a to i n di v i du a l del mundo no toma en cu e nt a los resulta­ dos totales e n un de term i n ad o p e ríodo , sino que sólo se con­

sideran los de uno o dos to rn eos , l o c ual se red uce a una espe ci e d e p ru e ba al azar , y n o es u n a e val ución c a b al de los

resu l t ados . Ta m poc o Keres ha

l legado al m atch con tra el C a m pe ó n del Mundo . y s i n e mbardo . los re sul tados totales de v a ri os campeones no se pueden medir con los s uyo s . Ana l i zando el proceso del p e n sa m i e n t o e n el aj edre z ,

aj edrecistas d e l m u ndo - Kar­ pov , Lj uboj evic . Larsen , Tall - se caracteri zan p or un j uego rápi do , y p u ed e ser que intuitivame nte sie ntan el valor del uso de los recu rso s , lo cual surge e n el p e n sa m i e n to i n t ui ti vo r á p id o)) . A n t e s de p a rtir a un to rn eo Ka rpov , al parece r , tie ne u n re p e rt ori o detall ado de las a per t u r a s que v a a j u g a r y t a m b i é n tiene preparados los refuerzos que en el insta nte

Bron stei n dice : «Los mejores

72

Fuderer y Petrosyan

decisivo van a darle u n gi r o a la situación en favor suy o . Lj uboj evic , antes de una i m po rt an t e par tida c o n el gran

maestro G ligoric en el Cam pe onat o d e Yugoslavia de 1975 , tomó la decisión de

j ugar

un sistema que no

había j ugado

nunca . Gligoric conocía e se sistema mucho mej or, pero pre­ cisamente por eso no se lo esperaba La apertura no le traj o .

ventaj a a Lj uboj evic , pero más tarde se la fue ganando a su adversa rio Hablando de la frecuente part icipació n de Lj ubo­ .

j evic en los torn eos , Karpov saca algunas lecciones para sí mis m o : «A nuestra edad cien part idos al año es suficie nte Quizá b a ste n unos setenta u ochenta . De sp u é s de cada t or­ neo yo ne ce sit o un mes para considerar y definir el modo en .

qu e he j u ga do y establ ecer mis deficiencias, e t c . Lo pe or es cuando los j ug ado res se convierten e n esclavos de la rutin a .

A fin de evitarlo es menester que de se en j u gar . A Lj uboj c vic no lo conozco demasiado . La teoría de l a s aper turas tam­ poco la conozco como me gust ar ía conocerl a , pero me parece que Lj ubojevic la conoce menos todavía» .

Karpov es sistemático , cava por lo pro fu n do , se ha insta­

lado firmemente en los rieles y t odo lo que está su derecha o a su izquierda lo pasa de largo , a él no lo concierne . Lj ubo­

j cvic es como una mariposa que vuela de flor en flor . En lugar de estudiar un manual de mat emá t icas él mismo descu­

bre el teorema de P i t ágoras . Acaso así le c onven ga a su per­ sonalid a d , p e ro es una lástima por el tiempo y la energía que gast a .

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EL AJ E D R EZ ES EL AJ E D R EZ

i EL R E Y SE HA M UER TO ! i VIVA EL RE Y! ..

Es mas fácil conseguir que guardar lo co nsegu ido. Más fácil a ú n es ha­ cer una jugada y luego reflexionar.

Cuando en 1951 lvkov pasó a ser el Campeón Juvenil del Mundo , solía re forzar sus p untos de vista en torno a algún análisis diciendo : «El cole g a B otvinnik y yo o pinamos . . . » El camino del colega de prime r a ñ o hasta el cole g a rector , de Campeón Juvenil Mun dial a Campeón de todas las catego­ rías , Karpov lo superó en un lapso increíblemente cort o , esto es en seis años , desde 1969 hasta 1 974 . Desde la epóca de

Morphy sólo Mij ail Tall había logrado algo simi lar .

Cu ando Boris Spasky perdió el primer match con Petros­ yan, se acordó del proverbi o alemán según el cual una tarea

seria sólo se puede se confiar a un adulto de más de treinta años . Spasky reun i ó esa c o n di c i ón y ganó el segundo match , pero de todas maneras algo ha ido cambiado en es to s tiem­ pos en que ni siquiera los pollitos necesitan varios meses para crecer : En el papel de p eriod ist a , conv e rs é co n el nu ev o cam peón mundial de la si gu iente manera : «Hasta hace poco los aj edrecistas campe ones eran personas maduras , con barbas ­

blanca s . Usted tiene vienticuatro años . Tall ten í a esa misma edad cuando se hizo campeón . Fischer también era joven>> . Ka rp ov dijo a su vez : «Pueda da rse por segu ro que el aje­ drez , a di ferencia de otros d eportes , para sus resultados re-

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i E I rey se

ha

muerto ! i Viva el rey !

quiere , además de l a madurez física , la madurez intelectual . Los conocimientos , la experiencia , el j uicio propio , todo eso llega a los treinta ano s . Me parece , por lo menos en nuestro país , que la última guerra provocó un vacío que ahora se distingue con mayor facilidad . Diría incluso que en mi país existen dos generaciones de aj edrecistas , una nacida alrede­ dor de 1937 , y la otra compuesta por mis coetáne o s . Entre unos y otros hay un vacío . También puede darse que l a s generaciones actuales maduren más pronto . S i n embargo , lo cierto es que hoy día un enorme número de j ó venes j u ega al aj edrez , lo cual anteriormente no había sido el caso , y por eso entre ellos tiene que haber algunos que sean particular­ mente dotados» . Dicen que hay dos tipos de coraj e : cuando uno no está consciente de l as consecuencias si se cae de l a pasare l a , y cuando uno tiene plena conciencia del peligro pero de todas maneras cruza el riachuelo . Al dar la mano antes del partido , la palma de Karpov no está húmeda . Sabe muy bien lo que pasaría si se cayera al agu a , pero no piensa en ello . Es es único campeón del mundo que después de ganarse el título fue j ugando un torneo tras otro , volviendo a ganar . Simple­

mente no tiene mi edo , como dice Mij ail Yudovich , escritor y ped á gogo de ajedrez . En el torneo de Caracas , el segundo escalón de su éxtto , a la décimo sexta jugada lvkov le ofreció a Karpov tabla s . Karpov así describió el hecho más tarde : fe lici t ando al n uevo campeón Emman uel Lasker. El progreso de la química , entre otras cosas, ha disminuido el elemento caballeresco entre los aje­ drecistas : durante el ma tch Spasky - Fischer en Reykiavik se revisaron las sillas en las que los grandes maestros tenían que sentarse , por temor a que se hubieran escondido apara­ tos para pulverizar al adversario y ofuscarle la mente . Por primera vez durante el encuentro de Reykiavik los ajedrecistas abandonaron sus remotos ángulos en las últimas páginas de los diarios para ocupar la primera plana , por pri­ mera vez se encon traron en compañía de los grandes y pe­ quefí.os osos . Desde ese encuen tro a lgún observador que se habrá extravi ado en un torneo de ajedrez , y para e l cu a l un partido es tan excitan te como observar e l modo en que crece un ternero , de todas maneras tiene que hacer la pregunta a los demás ajedrecistas : « ¿ y usted tambi én jugó con Fi sc her?» El qu e mueva l a cabeza afirmativamenta dej ará una i mpre­ sión muy buena Otros tratarán de exp licar porqué Fi sc her tien e una cen tena de trajes y porq ué l e gusta la leche fría . Todos se ag lomeran en torno suyo , m ujeres y h ombres, ch i .

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E L AJ E D REZ ES E L AJ E D REZ c o s y grandes , c o m o tambí t! n se aglo merarí a n en u n congreso de guardias de faros sí a llí un ruso y un norteameric a n o est u ­ vieran arregl a n d o l a s cuenta s . La mayor parte d e este públic o , que no sabe exactamente s í se trat a de un sobera no persa o de un juego con pie za s en for m a de extraños ani m ales y v i v i e n d a s y seres hum a n o s en bl anco y negro , se írá sín decir adi ó s . pero algu nos descubri­ rán más a d el an te parte de l as razones por las cu a les Físche r dedica diez horas a l día al aj edrez desde h ace ya q ui n ce años . Lo q u e q u e dará sín ex plicar será l a medida e n q u e l o q u e ocurrió por fue ra d e l tablero e n Reykíavik y an tes d e q u e el ma tch se íníci ara y d urante su tra nscurso i n fl uyó en el resul­ tado fi n a l . Físcher no hace sicología ; él resu e lve l a s cosa s co n di namit a , pero difíci lme nte es con testab le qu e l as te nsio­ nes y las chispa s que saltaban a cada i nstante no tuvieron repercu s i ón . como tampoco es contest a b l e qu e fu eran las ob­ j ecio nes de Fischer las que más con tri bu yeron a e l lo . Como que por el otro lado es s a b i d a la correcta ac ti tud d e Fi scher co n respecto al adversario en ge neral y el respeto q u e le ti en e a l aj edrez , es de suponer que se tra t e de l a n ces pre me­ d i t ados . También podría tra ta rse de re a ccio n e s espontáneas d e ri vad as de su pro pia tensión o bíen de l a necesidad de contlictos, como posi b l emente de l a e v a l u aci ó n in tuitiva de que sus actos i nfluyen d esfavorablemen te en e l adversari o . Sería i n t eresa n te d e t e rm i n a r c u ál de todas estas posibi l i d ad e s es la exacta ; el h e c h o es q ue causa ron e fecto . Porq u e l o s cursos de varios partidos d e l ma tch . sobre todo de l a primera parte , muestra n sin dej ar l ugar a dudas q ue Spasky ju gó m uy por debaj o d e s u s ca pacid a d e s . Antes del m a tc h , en la o p i nión g e n e r a l preval ecía l a i d e a de que íba a ser e l encu entro d e los dos m ej o res j u gadores del mun do , entre los cu ales las diferencias se expresan en m atices . El comienzo del m atch no lo confi rm ó . D e la n t e de Fi sch er no est a ba sent a d a la pe rsona que e n dos oport uni da­ des a n t er iores ha bía su perado el trecho arduo qu e co n d uce al e ncuen tro con el Campeón del Mundo , y cuya coron ación fu e

luego am pli a m e n t e cel ebrad a . Cu ando en un partido Spas ky se pasa por alto u n peón , en el o tro u na pi eza , en el t e rcero l a posic ión completa con una sola ju gada . l a explica­ ción de q u e Fi sche r j uega a l a s m a ravillas es ci e rta . pero no

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La química y el ajedrez es suficiente . El influj o de los factores s icol óg i c o s y l a estabi­ lidad de los nervios son decisivos en un p artido de aj e drez . El que conozca un poco mejor el mundo de los ajed r ec ist as

sabrá la can ti dad de razone s insigni fican tes y de enferm e da­ des que sirven para j u sti fi c ar la derro t a . Por l o general son excusas y prete x t o s . Como dij er a un vie j o gran maestro : «To­ davía no le he g ana d o a un adversario sano » . Pero a veces la cosa va en serio . Partidario de un a práctica disciplinada en l a que se i n dica co n t od a precisi ón cuále s son los me dios de lucha legales y c u áles no lo son , Spasky se encontró en un a si tuación comp l e t ame n t e d i fere n t e . Previ e n d o este curso de los acon tecimien to s , an tes del m atch Petrosyan evaluó su efecto de la sigui e n t e manera : o bien Spasky sucumbi rá bajo el peso de las constan tes fricciones , o por lo con t rario ello movilizará to das sus fue rzas despe rtando en él a la fiera . Al parecer , Spask y p asó por am bas fase s , si bien con re traso por la segu n d a .

L a sucesión en l a ci ma del a j edrez nunca an tes había si do

acompañada por tan tísimas conv u l siones . Hasta que no hu­ bieran i n terve n i d o factores externos al a j edre z , la impresión igua l m e n t e hubiera si do de que a l go se estaba quebrando , de que no se trataba únicam e n te d e l choque entre Boris y Bobby sino también de otras m uchas cosa s . La ida de Pe tro­ syan y l a l l egada de Sp ask y fueron interpre tadas en tre los aj e drecistas de un modo distin t o . En parte porque parecía co m o si se tratara del asunto interno de dos ajedrecistas so­ viético s . Por el otro lado , la ida de Tal l , que había suplan­ tado a Botvinni k , conmovió fuertemen te a los j uga dores ,

mucho más que los cambios en tre Bo tvin n i k y S mys lo v , y Bo tvin n i k y P e t rosyan . Pero nada como Reykiavik y lo s re­ sul tados de Fisch e r . Eso ya fue u n a sacudida dramática . La se rie de convincentes victorias logra das por Fischer en lo s m a yores torneos , y los encu e n t ros co n Tayman ov

,

La rsen y

Petrosian , ya desde a n t e s venían profun di z an do la sensación de q u e ese j ugador le estaba dando a l go n uevo al ajedrez , algo que represen taba u m 1 nueva e tapa en su evoluci ó n . Fischer aporta l o n u e v o a c o n di ción de que por nuevo se en tienda lo q u e está bien olvid a d o .

S e ría

ilusorio esperar

algo realme n te nuevo e n el a jedre z . A veces e s te j ue go invita

a muchos incautos de b uen a voluntad a esmerarse de s esp er a

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-

EL AJ E D R EZ ES EL AJ EDREZ damente p o r ensanchar s u s marcos , los cuales e s t á n fij ados por elementos planteados con firmeza irr e vocable . Para no

hablar de la opinión de Lasker , que decía q u e las m ej o res j ug a d as son las que menos le convienen al adve rsario ya q u e

en cu al q u ier a de las p os ici o ne s los aj edrecistas buscan la me­ jor j u gada , la obj e tivamen te más fuerte , ambicionando en re alidad convertirse en ord e n a d oras .

Entonces , ¿con qué Fischer supera a sus c on te mp orá­

noes? Según Botvinn i k , con su mero talento di fícilmente p u e d e superar a un Tall , a un Keres o a un Smysl o v . ¿con el trabaj o? ¿Con el espíri tu de lucha? ¿con la devoción al aj e d rez? Será con u n a cosa , y con la otra , y con la te rcera Cu ando en una oportunidad en Yugo s l av i a le hize o bs e qui o .

del nuevo tomo de

Saho vski informator

co n más de seiscien ­

tas páginas, lo primero de lo que se quejó fue que no con tu­ viera más partidos . B uscaba y e ncont ra ba errores no sólo en los pa rt ido s sino t a m b i é n en los com e n t a rios . Propuso su propia colaboración en el libro

«.

.

. para mostrar a los demás

cómo se hace n los comentarios>• . Revolvió montañas de vie­ j os l ib r os y varian tes a b a n d o n adas . Doblándose bajo e l peso de inco n ta bles torneos q u e bro­ tan por todas part e s , la vida ha i n d u c i d o a los mejores aj e­

drecistas a inventar una

« tá

ct i ca de torneo>• : los grandes

maestros empatan entre s í , y su saldo general en la tab la de posiciones del torneo lo promueven con polli t o s . Fischer nunca se sintió sobrecargado o no se dejó sobrecargar con torneos , y ésta es también una de las razones por las c u a les no hace distinción entre grandes maestros y pollitos y es dal­ tonista en cuanto al color de las piez a s . No j u e ga ni acepta tablas , no distingue las blancas de las negras . Este fue otro pro b l e ma que Spasky tuvo que tratar d e resolver en Reykia­ vi k : en el déci mo sex to p a r tid o los si len ci o so s adversarios hi c i e ron tre i n t a j u gadas de más en una si t uación m u er ta de empate .

Fischer respeta el ajedrez porq ue sa be qu é y cuán t o hay que hacer para llegar a un buen resul tado . De a h í su subleva­

ción contra el medio en el q u e los ca m pe ones d e gol f o de tenis están de lej ísimos más bien pagados que los de ajed rez,

y d e ahí su afán por que ese ambiente le presente las pruebas contrari a s .

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¿ KARPO � VS. FIS CHER ? Mis condiciones no es tán sujetas a evaluaciones sino que tienen que ser aceptadas en conjul!/o. Con su deci­

sión la FID E se ha pronunciado en con tra

de

mí participación

en

el

match para el Campeonato M u n dial

en 1 975. Por eso renuncio al título de

Campeón

ND E.

del

Mundo

de

la

( Físcher)

En tanto que vasto e i n t r i ga n te t e rreno p ara l a gi m nas i a

de l a m e n te , e l aj edrez es , gra ci a s a sus propiedades educati­ vas , u na necesi dad d e l hombre modern o . No sólo re quiere y

fo me n t a los ras go s d e l carácter qu e desarro l l a todo d eporte y t od a competi ción , si no que el j u ego del ajed rez exige asi­

mismo u n modo especi a l de reflexio nar que , al parece r , es i ndispe n s a b l e a l ho m b re de la era a tómi c a . Media nte l a co n ­ tri buci ón conj u nta de tod os l os a ma n te s del aj edrez , desde

l os fi eros adversari os e n los bancos del Parque d e Kalemeg­ d a n en Be l grad o , h as t a l os qu e viven de su maestrí a ; desde los grandes y los mayores nombres del ajedrez , hasta lo s afi­ cion ados cuyo abnegado trabajo a menudo está oculto al pú ­ blico , la belleza y e l valor del aj ed rez ya no son accesi b l es

sólo a los privilegiados o a los que por casuali d a d dan con

é l . Somos testigos de que e l ajedrez ha superado los últimos obstáculos y d e que , al igu a l que un torrente d e montaña que cae es trepitosa mente sobre la planicie , se está espar­

ciendo por todas parte s . A la cabeza de la l arga lista de p e r­ so n as que en n u e s tra época han ace l e rado l a e x pa n si ó n del ajedre z , s i n duda algu n a se encuentra el n o m bre de Robert

Fischer . Ante to do con sus formid ables res u l ta do s Fis c he r

85

E L AJ E D R EZ ES E L AJ E D R EZ h a ens anchado gran demente los límites del interés por el aje­ drez , y con ello ha ayudado a que mejore la relación en cuanto a los ajedrecist as y al ajedrez en general . Han pasado cin c o añ os d e sde Reyki avik . D esde entonces Fischcr ha apareci do só lo en algu nos p leitos , y sólo el presi ­ den te Marcos de l a s Fi l i p i n a s tuvo l a oportun i d ad de sentarse en fre n t e a él y j u gar un partido . En tre tan to Anatoly K ar­ pov se h a h echo amo y señor de l mundo d e l aj edrez que , de todos modos , tod avía sigue de p l orando e l hecho de que el match Fischer - K arpov no haya tenido lugar , como también sigue acarici ando la esperanza de q u e ese encuentro se va a producir , y de que Fisc h c r va a vol ver . Como qu e en los dos últimos años las cosas se han ido sentando , y como que por un lado se han qued ado los hechos y por e l otro l as tremen ­ d a s delíberaciones . una pregunta se ha quedado sin respues­ ta , o bien tiene demasiadas respuest a s : l Por qué Fischer no aceptó e l match con Karpov? ¿por q ué le planteó a l a PIDE un a sol icitud acerca de las condiciones del m a t c h en sesenta

y tres pun tos? l Por q u é u n a de l as condicones para los orga­ n i zadores del match consistía en q ue a pedido de un j ugador se le debe faci l itar la marca de auto que él busque , aunqu e se a un modelo de hace cincuenta años? Cu ando los represen ­ tantes soviéticos obj etaron q ue esa disposición era inoportu­ n a , que en Moscú quizá no se pu dieran e n c on trar l os coch e s de a n t año , l a contrapropuesta fue que todo el match s e tras­ lad ara a Nueva York , lo cual la otra parte lo aceptó , a con ­ dición de que pueda e xigir , si así lo dese are , que en lu gar de a u to le faci l i ten el trineo ruso . Por supuesto , eso ya no tenía .na d a q u e ver con l as tratativ as del match . y cuando l a FIDE presentó un compromiso , en e l sentido de que la duración del match no fu era limitada . según Fi scher lo pedía , pero que el desafiador no esté obligado a conseguir dos puntos de ven taj a para ganar el matc h , l as n e gociaciones volvieron a caer en el punto muerto . Fischer no quiso ace ptar la decisión de l a F l D E y el match no tuvo lu gar . Razonables res ultan las p a l a bras de Karpov que así des­ cri be el prob lema surgid o : «El desarro l l o de los matchs para el Campeonato Mundial tenía la tendenci a de establecer las condiciones más equi tatives posibles tan to para el campeón como para el desafiado r . Una pequeña ven taj a , práctica-

86

¿ Karpov vs.

Fischer?

mente expresada por medio punto , debe seguir tocándole al campeón . An teriormen te los campeones dictaban por com­ pleto l a s condiciones . A medida que la Organizaci ón Mun­ dial del Aj edrez fue creciendo , sus derechos fueron cobrando medidas más moderadas : estaba convenido que en el caso de

12 : 12 la victoria siguiera siendo del campeó n , y quedó abo­ lido el derecho del campeón al desquite , etc . Yo también consideraba que Fischer debía tener prácticamente medio punto de ventaj a . Acepté la decisión del Congreso de Niza con la que se modificaba la antereior decisión : de jugar treinta y seis partidos hasta diez vic torias . Rea lmente a b sur­ do . Ni él ni yo hu biéramos resis ti do ese esfuerzo ; hu biera perdido el jugador al que primero se lo llevaran de la sala . Las estadísticas dicen que por cada partido ganado aproxima­ damente vienen tres tablas . Eso q uiere decir que para decidir quince partidos hubiera sido necesario j ugar sesenta . Tres partidos a la semana durante veinte seman a s . Y eso hu biera sido prácticam en t e el mínimo . B ueno , y eso también lo acep­ té . No ace pté que a Fis c h e r le tocaran dos pun tos de ventaj a en el match al tener yo que ganar por 10 : 8 . Estos cálculos

forzados tendentes a demostrar que este absurdo , que esta ven taj a para el campeón está bien , deberían tener en cuenta un breve documen t o . Para recordarlo : cuando perdió el pri­ mer partido con tra Spasky en el match por contumación , Fi­ scher escribió (y firmó) una carta en la que , entre otras co­ sas , decía que era injusto que él perdiera ese partido , que era injusto que después de eso tuviera que ganar tres parti­ dos para ser campeón , en tanto que Spasky podía ganar sólo uno . Eso lo definió como una inj ustici a , lo firmó , y lu ego me lo propuso a mí» .

87

EL AJ E D R EZ ES EL AJ E D R EZ

O SI O NO « íQue la lucha sea intermin uble! i Q ue ocurra lo que ocurrir no pue· de! . » . . .

.

.

(Njegos)

i Pasarse la vida j u gando al ajedrez ! Y no porque uno tenga que j ugar , porque no sepa otra cos a . porque no se pa qué hace r , sino porque así le gusta . Ciertamente , a condición de que lo demás sólo haya posado al l a do de uno , de que uno se haya adentrado suficientemente a fondo en el aj edre z , y de que u n o crea que todavía n o ha llegado a l final . Y de que uno no du de de que e l aj e d rez se lo merece . Los ajedreci stas destacan que el aj edrez desarrolla el modo de pen sar racio n a l , que enseña a respetar el pensa­ miento ajeno (las j u gadas de los demás) , y que el éxi to se con sigue con el trabaj o y el talento . Los j ugadores profesio n a les hacen todo lo posible para que sus hij os no se conviertan en j ugadores profesionales . Se con sidera como una especie de maldición cuando el j uego pasa a ser una profesi.ón , cuando del movi miento equívoco del caballo no depende solamente el triunfo del ej ército de madera del adversario , cuan do para los gran des conocedores de este juego el ajedrez sigue siendo un juego de la misma manera en q ue lo es la ruleta rusa . En una entrevista Korchnoy dice : «El aj edrez es un globo enorme pero pinchado . Uno lo infla constantemente pero

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O sí o no eso no sirve de nad a>> . También dij o : «Ningú n gran maestro es normal , lo único que difiere es su t i po de locura» . Tres d éc a d a s cerca de la cu mbre , pero nunca en ell a .

Cuando Kasparo v nac ió , Kor c hnoy jugaba en s u pr i mer tor­ neo de candidatos . Unos veinte años más tarde Kas parov iba a detener su nueva carge contra Karpov y su tercer match por el titulo de Ca m p e ó n Mu n d i al. Con los resultados de Korchn o y el ajedrez ha vuelto a

denotar su d e spre cio por los límites de edades . Más con te­ mor que con car iñ o , los colegas le decían a Korchnoy en la

Unión Soviética «El Malo» . El conflicto lo moviliz a . No per­ tenece al grupo de aj edrecistas que le prestan atención al rival sólo si éste l es ech a el humo en la cara . La act i tu d p e rsonal ante el contrincanto lo motiva en forma decisiv a . Esa es l a fuente tanto de sus fuerzas como de sus fallos . No envej ece porque no lo abandonan la curiosidad y el am o r

por el aj e dre z : casi siempre y con todos j uega para ganar . Le extraña que lo llamen «Victor el Malo>' ya que , como dice , incluso del d entista tiene mied o .

Pero n o l e t i e n e miedo al a d versario . E n re a l i d a d , cu ando quema puentes detrás suyo ya no se trata ni siquiera de cora­ j e , si no de una conducta nat ural por el camino e l egid o . Las

tablas son para él un invento venenoso . Sería m u ch o m ej o r

que no existieran . Afirma que l a luch a es más s o portab l e cuando se trata de un o sí o n o y no de un dilema a g otador ,

que termina por el arrepentimie n t o . E l match Korchnoy - Spasky e n B elgrado , e n 1 97717 8 , confirmó q u e todo esto s e ha ce todavía más emocionante , tanto en el tablero co m o entre el p ú bl i c o cuando e l c o n fli c to ,

no conc l uy e con el

j ue go

.

En todo caso , el sépti m o partido

de este m atch fue decl arado el mejor en el vigésimo sexto tomo de

Sahovski in.formator.

89

EL AJ EDREZ ES EL AJ E D R EZ

CORRECCIONES C O R R E GID,A S Esa no es {a felicidad,' es otra cosa disfrazada de felicidad,

Entre el segundo y el terecer encue ntro entre Karpov y Korchnoy , entre B ag ui y Me ráno , el participante más j oven del torneo de B a nj aluka , en Yugoslavi a , cinco ruedas antes de finalizar se aseguró el primer puesto . B otvinnik advirtió : «Su nombre es Gary Kasparov» . Juraba por Botvinnik y admiraba a Fischer . Fischer j u­ gaba al aj edrez en la pisci n a , descubría los errores de l os partidos j ugados en el sigl o pasado y todo lo demás l o h abía excluido de su vida . Kasparov corrigió l as correcciones que Fisch er h abía efectuado en los análisis de Botvinnik demos­ trando que l a escasez de peones es una ventaj a , que no h ay variante de apertura que pueda ser reforzada : es que tiene una curiosidad y una energía con las que anhela establ ecer un orden general en el tabl ero de aj edrez y en el mundo del ajedrez , La mayoría de los j ugadores profesionales antes de po­ nerse a j ugar piensa en la esposa y los niño s ; para Kasparov el riesgo es igual al del salir y ponerse el sol . Naidorf dice : «Cuando Tall sacrifica alguna pieza , vale comprobar porq u é ; cuando Petrosian hace algún sacri ficio , vale entregar el p arti-

90

Correcciones correg idas do>> . Cuando Kasparov sacrifica a l go , va le comprobar y en­

treg ar .

E l riesgo y los sacrificios requieren a su vez , y además d e

un cá lcu lo exacto , u n a intuición sin la cual el cálculo n o puede ser exacto . Sin asumir e l rie sg o , s i n tener derecho al

error , la in tuición no puede funcionar . Sin un gramo de fri­

volidad la mano se p one pesada y en lugar de jugar desplaza montañas . Por lo d emás , l,por qué no se podrían cometer errores de vez en cuando ? O se come te un err o r , o se agota

e l tiemp o . E l tiempo se agota cuando para las primeras

veinte jugadas el jugador usa un microscopio , y para las otras

veinte un telescopi o . Los errores vifurcan el sendero a la

v e rdad y permiten que sean superados con errores menores o bien distin tos . Gary Kasparov tiene una intuición casi per­

fecta , rara vez se le agota el tiempo y comete menos errores

que los demás . Por eso es Campeón . El match para el Campeón Mundial entre Karpov y Kas­ parov en 1984/85 ocupa un puesto especial en la historia del

aj edrez : después de cinco meses de j ugar , y despu é s de 48 partidos , el match se terminó sin vencedor .

Karpov ganó rápid amente cuatro partidos , más tarde el quinto , y luego , durante dos meses y medio , no puedo supe­

rar el ú ltimo óbstaculo , el sext o . Pasaron tres meses h asta que perdió el primer partido , y después , en dos ruedas suce­ sivas perdió otros d os parti d os .

Según e l curso d e los partidos un oj o experto podía reco ­ nocer a Kasparov que , a dife rencia de la pri m era mi tad d e l

match , e n l a segund a s e hizo más precavido y manso . E l esti l o de Karpov s e pu so de manifiesto con todas sus caracte­

rísticas en la primera mitad del match . Pero , ¿quién fue e l q u e j ugó con Kasparov en la segunda mit a d ? Karpov por cierto no. Entonces , ¿ quié n ? Después de u n buen comienzo , Karpov decidió confi a rle al tiempo que terminara de arreg lar e l asunto de modo que

Kasparov se cayera por su propia cuenta d e l árbol . Era una

espléndida oportunidad para vencer e incluso rebajar al peli­

groso contrincante que lo más probable iba a ser el desafia­ dor de l próximo ciclo . El resu ltado de 6 : O podía servi r de

recuerdo y moralej a para e l futuro match . Karpov se puso

tenso , concentrando toda suz atención y dej ando de respirar.

91

E L AJ E D R EZ E S E L AJ E D R EZ Inici óse un período duran te e l cua l e l res u l t ado del encuentro dependí a m á s del pron óstico de los médicos q ue d e l de los conocedores del aj ed rez . Sin embargo , se hizo e vidente que en los m e ses subsigui e n tes Karpov t uvo que cargar un peso sico l ógico m á s d u ro : a él le fal t aba sólo un a

v icto ri a ,

sólo un

paso , un poqui to más y ya l legaba a l a meta . ¿ cuánto fal t a todavía para que s e termine el m atch ? K asparov le temía a u n final rápido ; él h ubi era podi do j ugar otros cinco me se s . En el trigé simo oct avo tomo de Saho vski inforrnator el

vigé si to s é p ti m o partido de este m atch , que Ka r po v ganó , fi gu ra como el m ej or . En su subsiguiente encuentro , en el que Kasparov ganó d efinit iv a m e n te en tít u lo de C am pe ón ,

el prime r pre mio lo m e reció e l décimo sex t o partido d e l match , pub l icado en e l tom o n úmero cuarenta .

92

CON L OS OJOS D E LA CA MERA

93

PA R TIDA S

1 17

EL AJ E D R EZ ES EL AJ E D R EZ

SHTEJN

FISCHER 4/33 6 . 1

Sousse (izt)

1967

l . e4 eS 2. li:tf3 tDc6 3. ,!oS a6 4. ila4 Ci:Jf6 S . 0-0 Ae7 6. �el oS 7 . i,b3 d6 8 . c3 0-0 9 . h 3 .io7 1 0 . d4 ti\a5 1 1 . i,c2 Ci:Jc4 12. 1'>3 Cl:J o6 1 3 . tlJ od2 Q\bd7 14. b4 cd4 15. cd4 aS 1 6 . oaS eS 1 7 . eS deS 18. deS ¿,idS 19. 'be4 élJh4 20 . �bl .§ a S 21. �e2 Ci:Jb6 22 . Q\fgS i,e4 23 . �e4 g6 24. V§h4 h5 25 . '&g3 lZ:\c4 26 . �f3 '-/rig7 27 . �f4 llh8 28 . e6 f5 * * *2 29. ilfS lll f8 24 . �fS f6 2 5 . lt:Jd7 l:id7 260 l:id7 Vi'c5 27. 'lhth7 nc7 28 0 �h8 �(f7 29 . lid3 ttJc4 30. !l fd 1 tZ:le5 3 1 . � h 7 �e6 320 � g 8 �fS 33 . g4 c;!lf4 34. nd4 �f3 35 0 �b3 1 : o o

o

152

PORTISCH - P I NTER

PINTÉR

P ORTI S CH 37/473 .

M agyarország ( e h )

1 984

l . d4 4lf6 2. c4 e6 3. 4\f3 d5 4. �c3 eS 5. cd5 Qjd5 6. e4 tf.Jc3 7. bc3 cd4 8. cd4 0\c6 9. 0 c4 bS 10. �c2 � b4 1 1 . i.d2 �a5 12. � b4 �h4 1 3 . �d2 � h? 1 4 . a3 \[�d2 1 5 . �d2 aó 1 6 . a4 b4 1 7 . a5 .§.d� 1 � . �c3 f5 19. cf5 cf5 20 . Ac4 1"4 2: c4 24. �g3 i:.. d� 25 . Zacl :!;1 g4 26 . �h3 f4 27. �e5 '.!Jg5 28. tf'¡f7 mh5 29 . �e2 .!íd3 30 . O : 1 g3 f3 3 1 . fl: c5 P:.g5 32 . g4 .$.g4 33 . �g3 fc2 .

153

E L AJ E D R EZ ES E L AJ E D R EZ

K A SPAROV

KARPO V 38/562 .

Moskva ( m/27)

J 984/85

l . ibf3 dS 2. d4 ��'\f6 3. c4 c6 4. t2.e3 .!.e7 5 . .!,gS hó ó. i/J6 �f6 7 . c3 0-0 8 . �c2 eS 9 . d eS dc4 10 . 1..c4 �aS 1 1 . 0-0 .tc3 1 2 . '&c3 'il1' c3 1 3 . bc3 tZ:ld7 14. c6 ocó 1 S . !1ao1 0'\b6 1 6 . �.c2 c5 *** 1 7 . �fe ! i.o7 1 R . �_;¡fl -�.dS 19 . P: bS li:1d7 20 . gas gto8 2 1 . c4 ,.lc6 22 . li:1c l l::i b4 23 . A d 1 g b7 24 . f3 fidR 25 . CL!d3 g5 26. �b3 �"1;18 27 . Q)c5 ;�\eS 2R. fic5 f!:d6 29. �e2 g7 30. f3 f:Jd6 3 1 . fg4 '&fd4 32. ot;hl ��lf6 33. S: f4 él:lc4 34. �J d3 41f2 35 . .'Q'.f2 � d3 36 . l:ifd? �c3 37. Q'd3 P.:. el 38. li::l b2 11M'1'2 39. 0.Jd2 :§. d l O : 1 40 . tt:Jdl d. c l ..

.

157

E L AJ EDREZ ES EL AJ E D R EZ

A . SOKOLOV

KARPOV

4 1 /41 1 .

Bugojno

1986

l . e4 e5 2. Q¡f3 l/\c6 3 . AbS a6 4. Aa4 4:\f6 5. 0-0 .i.e7 6 . l:i e l b5 7 . i.b3 d 6 8 . c3 0-0 9. h 3 Ab7 10 . d4 l:ie8 1 1 . tlJg5 l:if8 1 2 . Q¡f3 l:l e 8 1 3 . 0bd2 J.. f8 14. i.c2 lZ:J b 8 1 5 . a4 eS 16. dS 0bd7 17. b4 c4 1 R . '21fl lZ:Jh5 1 9 . tlJ3h2 g6 20 . il.. e 3 Ji..e7 21 . '&d2 l:! f8 22 . i.h6 lZ:Jg7 23 . lZ:Jg3 rt;;h 8 24 . 'Lig4 tiJf6 2 5 lZ:Jf6 .if6 26 . llfl '&d7 27 . f4 aS * * * 28 . fS ab 4 29. cb4 ba4 30 . l:if3 �g8 3 1 . � f2 Ah4 3 2 . .tg7 i.g3 33 . Eig3 �g7 34 . f6 �h8 35 . l:iga3 �b5 36 . 'l!>Ye3 l:ig8 37 . h4 g5 38 . hg5 !ig6 3 9 . �f2 h6 40 . !!h1 Wh7 41 . Ji.d l !iag8 42. 1 : O '&h3 ll h8 43 . Ah5 o

158

KASPAROV - KARPOV

KARPOV

KASPAROV

London/Leningrad

42/575 .

( m/22) 1986

L d4 liJf6 2. c4 e6 3. ti:1f3 d5 4. ttJc3 2.,e7 5. Ag5 h6 6. Af6 Af6 7. e3 0-0 8 . .§el c6 9. ii.d3 tiJd7 10. 0-0 dc4 1 1 . J;ic4 e5 12. h3 cd4 13 . ed4 lL!b6 14 . .Ab3 .P.J5 15 . .§el a'i 1 6 . a3 lle8 17 . .§e8 We8 18. �d2 tt::ld7 19. Wf4 i.g6 20 . h4 �d8 21 . tt::la4 h5 22 . .§el b5 23 . 'i)c3 Wb8 24 . '&e3 b4 25 . ti1e4 ba3 26. liJf6 'Df6 27 .

ba3 ltJd5 28 . Ad5 cd5 29 . étJe5 §'d8 30 . '&f3 lla6 31 . l!cl �h7 32. �h3 llb6 3 3 . !lc8 �d6 34. §'g3 a4 35 . !ia8 '&e6 36 . .§a4 �f5 37 . !la7 llb1 38 . �h2 .§el 39 . !lb7 llc2 40. f3 !ld2 *** 41 . lL\d7 l!d4 42 . t21f8 �h6 43 . l!b4 :§.c4 44. ftc4 dc4 45 . Wd6 c3 1 : o 46. 'YtYd4

1 59

EL AJ E D R EZ ES EL AJ E D R EZ

HJ A RTA RSON

TAL' 43/449 .

Rcykjavík

1987

l . c4 eS 2 .G\f3 'Llc6 3. �LbS a6 4. Qa4 .::¿¡{6 S . 0-0 f.J..c7 6. fiel b5 7 . i.h3 0-0 8. c3 dó 9 . h3 t:·'l a5 10 . i!�c2 eS 1 1 . d4 1&c7 1 2 . CiJhd2 � d7 1 3 . C:hü c d4 1 4 . cd4 .8'. ac8 1 5 . t-,J c3 c:)lc6 16. dS QJb4 17 . �b 1 aS 1 � . a3 et:la6 14. b4 g6 20 . .itd2 ab4 21 . ah4 ��'h7 2 2 . ..\i,d3 Ci:Jc7 23 . ft:l c2 Ci:J h5 24. 1l,e3 1J a8 25 . �d2 1Ja l 26. Q¡ a 1 f5 27 . Qh6 !b.g7 2� . tt:Jb3 f4 29 . tiJaS �b6 30 . �e l � a8 3 1 . �'c2 tt:Jcc8 32 . �