Tres lecciones sobre la sociedad postindustrial
 9789871283491, 9788496859050

  • 0 0 0
  • Like this paper and download? You can publish your own PDF file online for free in a few minutes! Sign Up
File loading please wait...
Citation preview

Tres lecciones sobre la sociedad postindustrial

Del mismo autor Riqueza del mundo, pobreza de las naciones, Buenos Aires,  Nuestros tiempos modernos, Barcelona,  La mondialisation et ses ennemis, París, 

Daniel Cohen Tres lecciones sobre la sociedad postindustrial

Traducido por Víctor Goldstein

difusión

Primera edición, 2007 © Katz Editores Sinclair 2949, 5º B 1425 Buenos Aires Fernán González, 59 Bajo A 28009 Madrid www.katzeditores.com Título de la edición original: Trois leçons sur la société post-industrielle © Éditions du Seuil y La République des Idées París, 2006 ISBN Argentina: 978-987-1283-49-1 ISBN España: 978-84-96859-05-0 1. Organización del Trabajo. 2. Revolución Tecnológica. I. Víctor Goldstein, trad. II. Título CDD 306.3 El contenido intelectual de esta obra se encuentra protegido por diversas leyes y tratados internacionales que prohíben la reproducción íntegra o extractada, realizada por cualquier procedimiento, que no cuente con la autorización expresa del editor Diseño de colección: tholön kunst Impreso en la Argentina por Latingráfica S.R.L. Hecho el depósito que marca la ley 11.723

Índice

     

 La sociedad de servicios La sociedad de la información La “sociedad” postindustrial

   

 :      Una revolución tecnológica Una revolución social Los nuevos principios de la organización del trabajo Las contradicciones del fordismo Mayo del  La revolución financiera Conclusión

   

  :   -  La primera globalización

 Examen sobre la división (internacional) del trabajo  La nueva economía-mundo  La globalización de las imágenes de la globalización  Los desafíos del mundo venidero  Conclusión   :       El mal europeo ()  La nueva economía de la información  Lo gratuito y lo pago  Por una universidad europea  El mal europeo ()  El no-modelo social europeo  Mezclas  La extrañeza francesa  La crisis de los suburbios  Conclusión    

:     Los apareamientos selectivos Política, economía y sociedad Lo real y lo imaginario

A las tres Suzys

Agradecimientos

Este texto retoma tres conferencias dictadas en el Colegio de Francia durante los días ,  y  de octubre de , en el marco del ciclo “Grand Angle”. Agradezco a Olivier Mongin por su invitación, y a Kemal Dervis, Mario Monti, Josep Ramoneda y Pierre Rosanvallon por sus estimulantes comentarios. También deseo expresar un amistoso saludo para Perrine Simon-Nahum, editora de mis libros anteriores, que contribuyeron en gran medida a alimentar estas tres lecciones. Por último, doy las gracias a Isabelle Albaret por la organización de estas conferencias.

Introducción

Marx pensaba que la historia era una sucesión de fases de la que el capitalismo no era más que una etapa. Hoy descubrimos que el mismo capitalismo tiene una historia que en el siglo  no se encarna como en el siglo anterior, que en la actualidad no es semejante a como era ayer. El capitalismo del siglo  se construyó alrededor de una figura central: la de la gran firma industrial. Ésta instaura entre sus miembros lo que Durkheim llamaría una solidaridad mecánica. Los ingenieros reflexionan sobre la forma en que los obreros sin calificación puedan ser productivos. Los mismos dirigentes son asalariados, y sus objetivos coinciden con los de sus subordinados: proteger a la firma de los avatares de la coyuntura. Se constituyen grandes conglomerados que reducen los riesgos industriales. Así, para precaverse contra eventuales cambios radicales de la coyuntura climática, una firma que fabrica trajes de baño, por ejemplo, tratará de adquirir una



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

empresa de paraguas: sea cual fuere el estado del tiempo, sus obreros tendrán empleo. Como la sociedad feudal, la sociedad industrial del siglo  relaciona un modo de producción con un modo de protección; sella la unidad entre la cuestión económica y la cuestión social. El capitalismo del siglo  organiza científicamente la destrucción de esa sociedad industrial. Los diferentes niveles de la gran empresa industrial están disociados unos de otros: se tercerizan las tareas que no se consideran esenciales, mientras los ingenieros son agrupados en oficinas de estudios independientes donde ya no se encuentran con los obreros. Los empleados encargados de la limpieza, la comida y la seguridad son reclutados por empresas especializadas. La revolución financiera de la década de  transforma los principios de organización de las firmas. Un accionista no tiene ninguna necesidad de que una misma empresa fabrique tanto trajes de baño como paraguas. Para diversificar su riesgo, le basta con poseer acciones de ambas. En una inversión copernicana de los mismos fundamentos del asalariado, serán éstos quienes padezcan los riesgos, y los accionistas los que se protegerán de ellos. Se trata del fin de la solidaridad que estaba inscrita en el corazón de la firma industrial.

INTRODUCCIÓN |



    Hablar de sociedad postindustrial para caracterizar estas transformaciones es de algún modo cobarde. En efecto, se designa al mundo por lo que ya no es y no por aquello en lo que se ha convertido. Surgen varias posibilidades para definir directamente la transformación actual. En principio, puede hablarse del pasaje a una sociedad de servicios de acuerdo con la clasificación primaria-secundaria-terciaria. Jean Fourastié, ya en , anunciaba como “la gran esperanza del siglo ” la llegada de un mundo nuevo donde el hombre por fin sería liberado de trabajar la tierra en las sociedades rurales, o la materia en las sociedades industriales. Con el advenimiento de una sociedad de servicios, la materia trabajada por el hombre es el propio hombre. Peluquero o doctor, el trabajador reanuda un contacto directo con los humanos. Los economistas anglosajones forjaron un término fiel a la idea de Fourastié: el “Face to Face” (o “”), trabajo que exige un contacto directo entre el productor y su cliente. Mucha agua pasó bajo el puente desde la publicación de la obra de Jean Fourastié. Desde un estricto punto de vista contable, no cabe duda de que el empleo  Jean Fourastié, Le grand espoir du e siècle, París, , .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

pasó del sector de la industria al de los servicios, así como un siglo antes se había trasladado de la agricultura a la industria. En octubre de , el diario inglés The Economist publicó un artículo que indicaba que la sección de los empleos industriales en los Estados Unidos había descendido a menos del %. Como es su costumbre –llevar la paradoja lo más lejos posible–, el semanario añadía que esa cifra, aunque baja, de hecho sobrestimaba la realidad. En efecto, en el seno del sector industrial las tareas de diseño y de comercialización adquieren un lugar creciente. La misma industria se terceriza. La cantidad de obreros que realizan tareas estrictamente industriales –aquellas que consisten en fabricar con sus manos o con ayuda de un robot un producto “manufacturado”– podría ser un % inferior a la cifra anunciada, y así pronto tendería a alcanzar la de los campesinos… Sin embargo, hay que descartar un malentendido. La economía tercerizada en modo alguno está “liberada” del mundo de los objetos. Por cierto, son menos costosos de fabricar en tanto disminuye el valor de la parte de producción, pero siguen creciendo en “volumen” a los mismos ritmos que antes. Los objetos ocupan tanto lugar como en el pasado. Hay que seguir desplazándolos y reparándolos. En principio, la gran esperanza de un trabajo liberado de la dureza relacionada con el mundo físico de los objetos ciertamente

INTRODUCCIÓN |



no ha ocurrido, como lo testimonia el aumento regular del número de los asalariados que padecen de dolores físicos y se quejan de desplazar objetos pesados. En el seno de este mundo tercerizado, no obstante, los obreros de fábrica se han vuelto minoritarios. En adelante, los obreros son más bien manipuladores o reparadores. Trabajan, sobre todo, en un entorno de tipo artesanal, más que industrial. Los empleados también forman una categoría en plena mutación. Hace veinte años, la mayor parte de los empleados realizaban trabajos administrativos en empresas o en el sector público. En cambio, en la actualidad la mayoría de ellos trabajan en el comercio o en los servicios a los particulares. El cliente se convierte en una figura central de su existencia y se presenta, a sus ojos, como quien verdaderamente da las órdenes, en ocasiones más que el propio jefe.

     Esta primera manera de analizar la salida de la sociedad industrial, sin embargo, no agota la cuestión, ni  Philippe Askenazy, Les désordres du travail, París, La République des idées/Seuil, .  Éric Maurin, L’égalité des possibles, París, La République des idées/Seuil, .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

siquiera en el sentido estricto de una definición de los oficios que se ofrecen. Los investigadores que estudian bacterias o mejoran la eficacia de los microprocesadores también integran la sociedad postindustrial. Esos empleos entran en parte en la definición ofrecida por Daniel Bell, que presentaba la sociedad postindustrial como una sociedad del conocimiento. En la actualidad, diríase más bien que se trata de una sociedad de la información. ¿Cómo caracterizarla? En la década de  emergió un término que esclarece sus desafíos: el de “nueva economía”. Ésta designa una modificación radical del paradigma habitual de la economía, tal como había sido analizada por Adam Smith o por Karl Marx. Adam Smith explica que si para cazar un ciervo se necesita el doble de tiempo que el requerido para cazar un castor, necesariamente el primer animal costará, en promedio, dos veces más caro que el segundo. La “nueva economía” se caracteriza por una estructura de costos totalmente atípica respecto de este esquema. Un programa es caro de diseñar, pero no de fabricar. Lo que resulta oneroso en la “nueva economía” es la primera unidad del bien fabricado, ya que la segunda y las siguientes tienen un costo bajo, hasta verdaderamente nulo en ciertos casos límite. En el len Daniel Bell, The coming of the post-industrial society, Nueva York, Harper,  [trad. esp.: El advenimiento de la sociedad postindustrial, Madrid, Alianza, ].

INTRODUCCIÓN |



guaje de Smith, lo que explicaría todos los costos es el tiempo empleado en matar el primer castor o el primer ciervo –por ejemplo, el tiempo utilizado en descubrir dónde se esconden–. Y en el lenguaje de Marx, habría que decir que la fuente de la plusvalía no está ya en el trabajo consagrado en producir el bien, sino en aquel que demandó su concepción. Un ejemplo esclarecedor es el de los medicamentos. Lo más difícil es descubrir la molécula. El costo de fabricación del propio medicamento, que se mide por el precio de los medicamentos genéricos, es mucho menor que la amortización de los gastos de investigación y desarrollo facturados en los medicamentos bajo licencia. Muchos otros ejemplos entran en este marco. Cuando se produce un filme, el costo está en el rodaje o en el montaje, más que en la fabricación de la copia. De manera más general, la información, ya sea que adopte la forma de un código digital, de un símbolo o de una molécula, es mucho más cara de diseñar que el contenido físico que luego se le otorga. Este paradigma también se aplica a las firmas industriales. Así, en su campaña de publicidad, Renault, ayer símbolo de la sociedad industrial, quiere presentarse como “diseñador” de automóviles. Y de hecho, esta firma tiende a fabricar una parte cada vez menor de los autos que llevan su marca. En la década de , Renault fabricaba el % del auto que se entregaba al



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

concesionario. En la actualidad, no fabrica más que el %, y ya el tecnopolio de Renault, en Guyancourt, es el mayor sitio “industrial” de la firma, cuyo objetivo es precisamente el de fabricar la primera unidad… Si damos crédito a una anécdota representativa de esta evolución, el jefe de compras de Volkswagen en el Brasil se habría felicitado de que su empresa hubiese logrado tercerizar lo esencial de la fabricación, dejando a la firma alemana lo que mejor sabe hacer: pegar la sigla  en el frente del auto. Esta segunda manera de caracterizar la sociedad postindustrial ilustra de otro modo las causas de la descomposición de la firma industrial. En la época de la globalización, las firmas tratan de centrarse sobre las actividades de nivel planetario, aquellas que llegan al mayor número de clientes. Las actividades inmateriales, donde el costo está en la primera unidad, como, por ejemplo, la promoción de la marca, son mucho más interesantes que la estricta fabricación de los bienes que de ahí se desprenden.

 “”  Así, la sociedad postindustrial fija la unidad de dos términos en parte opuestos: el que corresponde al diseño

INTRODUCCIÓN |



de los bienes (lo inmaterial) y el que radica en su prescripción (su comercialización). La fórmula química que contiene un medicamento es inmaterial. El médico que apoya su oreja sobre el pecho del paciente y prescribe el medicamento conveniente está en el campo del “”. En ambos casos, lo que tiende a desaparecer es la fabricación de los bienes como figura socialmente pertinente. Estas evoluciones parecen volver natural el ocaso de la sociedad industrial de ayer. Sin embargo, sobre la base de esas mismas transformaciones hubiesen sido posibles otras evoluciones, que perfectamente habrían podido reforzar el modelo anterior en vez de destruirlo. Así, se habría podido imaginar que cada sector se organice alrededor de algunas grandes firmas industriales que controlen el conjunto de la cadena de producción, primero en sus laboratorios de investigación, después en sus redes de distribución, internalizando, como dicen los economistas, las actividades de diseño, de fabricación y de prescripción. Por lo demás, ésa es la manera en que en la década de  nos representábamos las tendencias “espontáneas” de la economía, cuando Galbraith, por ejemplo, hablaba de “nuevo estado industrial”. Por lo tanto, percibir la naturaleza de la sociedad postindustrial exige hacer el inventario de otras rupturas y, sobre todo, revisar las razones del ahogo de la misma sociedad industrial. Ése será el tema de la pri-



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

mera lección. Luego habrá que descubrir la manera en que la globalización –nuevo elemento crucial del asunto– contribuye a modificar sus formas, lo que nos ocupará en la segunda lección. Por último, el objeto de la última exposición girará en torno de comprender las razones por las que la regulación de la sociedad postindustrial parece tan difícil en la actualidad. Una de las paradojas centrales de nuestro período es que en el preciso momento en que la globalización abre las fronteras y enfrenta a casi todos los países a desafíos comunes, los modelos sociales de unos y otros tienden a alejarse. En el mismo seno de Europa –región del mundo sin embargo muy homogénea desde el punto de vista económico e institucional–, nada parece más distinto que los modelos (si este término tiene aún un sentido) inglés, escandinavo, alemán o italiano. Por mucho que se hable profusamente del modelo francés, ya nadie sabe realmente qué significa. En resumen, si era fácil hablar de “sociedad” industrial, mucho más difícil es referirse a una “sociedad” postindustrial. Aunque todo el mundo vea los mismos filmes, cada uno lo hace instalado en sillones cada vez más diferentes. Nunca fue tan aguda la conciencia de vivir en el mismo mundo, así como tan distintas las condiciones sociales de existencia. De la misma manera en que los videojuegos dificultan a los niños frecuentar luego el mundo real, la sociedad postindustrial pro-

INTRODUCCIÓN |



fundiza la distancia entre lo imaginario y lo real. La sociedad de la información acelera la producción de imaginarios tecnológicos o consumistas compartidos; la sociedad de servicios segmenta la vida social en franjas separadas. En términos lacanianos, es posible afirmar que lo que en adelante está “reseco” es la función simbólica, mediadora entre lo imaginario y lo real. Durkheim explicaba que la solidaridad mecánica entre los miembros de una sociedad preindustrial daba paso a una solidaridad orgánica entre los integrantes de una sociedad regida por la división del trabajo social. A su juicio, ésta engendra un sistema de “derechos y deberes que relacionan [a los hombres] entre sí de una forma duradera”. En el mundo al que ingresamos, en vano se buscaría la solidaridad orgánica que Durkheim deseaba con ahínco. El fin de la solidaridad que estaba inscrita en el corazón del mundo industrial deja abierta de par en par la manera de concebir la “sociedad” postindustrial, cuyo primer término ya no pondremos entre comillas aunque forme parte del problema a resolver.  Sobre este punto, véase el artículo esclarecedor de Olivier Mongin, “Puissance du virtuel, déchaînements des possibles et dévalorisation du monde. Retour sur des remarques de Jean-Toussaint Desanti”, Esprit, agosto de .  Émile Durkheim, La division du travail social, París, reedición Presses Universitaires de France, “Quadrige”,  [trad. esp.: La división del trabajo social, Madrid, Visión Net, ].

Lección 1 La era de las rupturas

La formidable perturbación de las condiciones sociales producida en el transcurso de los últimos treinta años es tal que a menudo uno se ha visto tentado de ver en ella una nueva “gran transformación”, de una amplitud comparable a la registrada en el curso del siglo . ¿De dónde surge ese nuevo mundo? Cinco rupturas mayores permiten comprenderlo. La primera es la que fue producida por la denominada “tercera revolución industrial”, que se presenta dos siglos después de “la” revolución industrial, la del fin del siglo , asociada con la máquina de vapor. Y un siglo después de la segunda, a fines del siglo , cuyo descubrimiento emblemático fue la electricidad. La segunda ruptura es de carácter social, procede de una nueva manera de concebir el trabajo humano. Rela Para retomar el título del libro de Karl Polanyi, La grande transformation, París, Gallimard,  (edición original en inglés de ) [trad. esp.: La gran transformación, Madrid, Endymion, ].



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

cionada con la precedente, depende sin embargo de una historia singular que, para algunos autores, se habría producido de todos modos. Por su parte, la tercera ruptura es una revolución cultural, que suele asociarse con un despertar del individualismo contemporáneo, señalado en Francia por Mayo del , y que viene a poner en entredicho el “holismo industrial” que había prevalecido hasta entonces. La cuarta ruptura procede de los mercados financieros. Después de , éstos habían sido puestos bajo tutela. Desde la década de , como un genio salido de su lámpara, el sector financiero retomó el ascendiente sobre la marcha de los negocios. Se trata asimismo de una historia singular, que sólo muy indirectamente está relacionada con las otras. Por último, la quinta ruptura será el tema de la próxima lección: la globalización, que puede interpretarse stricto sensu como la llegada de China e India al juego del capitalismo mundial. Una vez más, hay una historia inédita para contar, que poco les debe a las rupturas precedentes. Estas rupturas se articulan unas con otras de manera tan estrecha que a menudo se las confunde. Cada una procede sin embargo de una lógica diferente. Retomémoslas por separado, antes de captar cómo se combinan y se unifican.

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



   Así como hubo una (primera) revolución industrial a fines del siglo  y luego otra a fines del , es útil pensar el período actual como una tercera revolución industrial. Schumpeter reveló algunas de sus características, que hoy encuentran su plena aplicación. Se presentan en “racimos”, alrededor de algunas innovaciones radicales. Podría añadirse que surgen en los años setenta de cada siglo. En los del siglo , la máquina de vapor de Watt, la máquina de tejer de Hargreaves y la metalurgia (el primer puente metálico se construye en ) dan pie a los inicios de la industrialización. A fines del siglo  son la electricidad, el teléfono y el motor de explosión los que transforman el mundo. De igual modo, “nuestra” revolución industrial vuelve a emerger en la década de . : puesta a punto de Arpanet para el Departamento de Defensa norteamericano. : Intel pone a punto el primer microprocesador. : comercialización de Apple , que pronto servirá de modelo de las computadoras de oficina. Para caracterizar las revoluciones industriales, los economistas hablan de General purpose technology ():  Joseph A. Schumpeter, Business cycles, Nueva York, Mc-Graw Hill, .  Véase Elhanan Helpman et al., General purpose technologies and economic growth, Cambridge, ,  Press, .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

tecnologías de uso múltiple cuyo potencial excede las intenciones y la imaginación de sus inventores. Cuando se inventa la electricidad, a nadie se le ocurre que permitirá concebir televisores o lavarropas. Edison –ejemplo famoso– pensaba que el gramófono serviría para grabar el testamento oral de los moribundos. Por cierto, una  corresponde a una necesidad inicial. En el caso de la informática, la gestión creciente de la información (sobre los clientes, los administrados) explica la demanda dirigida a ese sector. Pero abre un campo de posibilidades que desborda la necesidad inicial, se propaga al conjunto de los sectores y modifica radicalmente su manera de concebir sus necesidades iniciales. Así, Internet excede la intención de los analistas del Pentágono, que buscaban una respuesta técnica a una hipótesis improbable: un ataque nuclear soviético que habría destruido las capacidades de transmisión militar. A imagen de la electricidad un siglo antes, Internet posibilita una nueva organización de la producción. Pero los términos de esta reconfiguración escapan a sus creadores; pertenecen a otra lógica.

   Ello nos conduce a la segunda ruptura, la de la organización del trabajo. Así como la electricidad va de la

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



mano de lo que se convertirá en la Organización Científica del Trabajo (), el taylorismo, de igual modo la revolución informática va acompañada en la actualidad de una nueva organización del trabajo que parece indisociable de su advenimiento. El hecho de que estos fenómenos estén relacionados entre sí en modo alguno significa que la tecnología produce mecánicamente su propio modo de organización social. Cuando se inventó la electricidad, nada indicaba que desembocaría en el trabajo en cadena. De hecho, en el comienzo se creyó que iba a rubricar la revancha de los pequeños artesanos sobre las grandes empresas. Este punto ilumina con claridad la naturaleza de esta indeterminación. Antes de la aparición de la electricidad, las fábricas que utilizaban la máquina de vapor se apoyaban en una organización del trabajo específica, el factory system. Ésta funcionaba de la siguiente manera: se colocaba una máquina de vapor en el centro de la fábrica para que proporcionara la energía necesaria para el trabajo de los obreros. Ellos eran pagados a destajo, la única manera tangible en la época de controlar su eficacia. Aquí es el patrón quien aporta el capital y la máquina de vapor la que reemplaza las energías naturales: el agua, el viento, la tracción animal o humana. Sin embargo, desde un punto de vista profesional la organización interna de la fábrica permanece en gran medida



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

calcada sobre el modelo de la producción medieval. Allí se encuentran cuerpos de oficios que replican el mundo de los “compañeros artesanos”, al transmitir su saber de una generación a otra. Yves Lequin resume de este modo el funcionamiento de una actividad tan emblemática de la (primera) revolución industrial como la siderurgia: “El empirismo sigue reinando como dueño y señor”. Es un “asunto de ojo cuando el vidriero o el fundidor abre el horno –porque la materia en fusión puede ser liberada–, de oído que acecha los ruidos de la máquina o del taller, de nariz o de piel cuando hay que apartarse del cebadero”.4 Como también afirmará Benjamin Coriat, “hasta fines del siglo , el obrero de oficio es el heredero de los ‘secretos’ de las corporaciones”.5 Así, en una concepción totalmente elitista de su función, el principal sindicato norteamericano, la  –la American Federation of Labor– convierte en sus inicios la adhesión al sindicato en un estricto asunto de “oficios”, excluyendo a los unskilled, los obreros no calificados, por lo general inmigrantes. Cuando se inventó la electricidad, los pequeños artesanos que padecían por no disponer de una máquina  Citado por François Caron, Les deux révolutions industrielles du e siècle, París, Albin Michel, .  Benjamin Coriat, L’atelier et le chronomètre, París, Christian Bourgeois Editor, “Cibles”,  [trad. esp.: El taller y el cronómetro, Madrid, Siglo , ].

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



de vapor pensaron que había llegado la hora de su revancha. La electricidad traía la promesa de una democratización del acceso a la energía. Permitía pensar que pronto no se necesitaría ni a un “patrón” ni un “capital”. Esta promesa no deja de anticipar los primeros momentos de la revolución informática, donde del mismo modo se creyó poner fin a las grandes organizaciones industriales del siglo  en beneficio de un nuevo modelo, más artesanal, el del small is beautiful.

        Según Philippe Askenazy, los objetivos que se asigna la organización del trabajo en la edad de Internet son: la adaptabilidad a la demanda, la reactividad, la calidad y, sobre todo, la utilización de todas las competencias humanas. Estas objetividades se traducen en una polivalencia incrementada de los asalariados y una delegación de responsabilidad en los niveles jerárquicos inferiores.

 Philippe Askenazy, La croissance moderne, París, Economica, .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

Se distingue de inmediato la clase de complementariedad que puede existir entre ese tipo de organización del trabajo y las tecnologías de la información y de la comunicación. Frente a la clientela, la sociedad de la información permite a los productores una producción flexible, “justo a tiempo” y “a medida”. En el seno de la producción, la reducción de los escalones jerárquicos permite delegar mayores responsabilidades en niveles que antaño sólo recibían directivas, en tanto los trabajadores también se tornan más responsables de sus desempeños. Estos nuevos métodos de producción no nacieron directamente de la revolución informática. En parte, retoman los métodos experimentados en el Japón durante la década de , asociados con el “toyotismo”. No obstante, la informática permite radicalizar su uso y crear nuevas aplicaciones para las que se desarrollará la idea de la “conexión en red” de unidades de producción complejas, tanto en el seno de la firma como fuera de ella. Al comienzo, en la década de , sólo algunos sectores se ocuparon de reorganizar de esa manera sus modos de producción; y fue precisamente su difusión progresiva al conjunto de la economía lo que contribuyó una década después a la aceleración de la productividad en los Estados Unidos. Consideremos tres ejemplos que iluminan el paradigma organizativo del mundo contemporáneo: el de

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



la dactilógrafa, el del vendedor en una gran librería, y, por último, el de un empleado de ventanilla de un banco. La dactilógrafa, primero, con la incorporación de la computadora y del procesador de texto, padeció una competencia temible. El procesador de texto destruye su trabajo, en el sentido simple en que la imprenta había destruido el trabajo de los copistas. En adelante, cualquiera puede mecanografiar un texto (corto). El procesador de texto coloca el arte de la dactilografía a disposición de todos. El derecho al error que autoriza el procesador de texto conduce a que la principal cualidad de los dactilógrafos –poder escribir de primera intención un texto perfecto– deje de ser esencial. Este ejemplo ilustra una cuestión que descubrieron los economistas en la década de : las nuevas tecnologías tienden a hacer más productivos a los trabajadores calificados y desvalorizan el trabajo de los menos calificados. En adelante, el personal directivo que utilizaba el trabajo de los mecanógrafos está liberado de ellos: su trabajo se torna más productivo. Este razonamiento permite comprender por qué el progreso técnico trae aparejado un ascenso de las desigualdades en la década de . Como el trabajo no calificado se vuelve sobreabundante, su remuneración debe bajar, y en tanto el trabajo calificado se torna más productivo, su salario puede crecer.



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

El segundo ejemplo que permite captar la índole del cambio organizativo es el de un vendedor en una gran librería, que ahora realiza varias tareas a la vez. Administra los stocks en tiempo real, aconseja al cliente sobre sus lecturas y lo acompaña a la caja. La cadena jerárquica clásica, donde la ejecución de la venta obedece a una lógica top-down –de arriba abajo– en la que cada uno ejecuta una tarea específica según un plan previsto, es reemplazada por una organización más flexible del trabajo: la dinámica en la que el obrero  hacía lo que le indicaba el capataz , quien recibía sus órdenes de un ejecutivo , es reemplazada por una forma de organización del trabajo en que la misma persona puede recibir las informaciones, elevarlas y actuar en consecuencia. Es posible establecer una analogía con el sistema que se experimentó en la década de  en las fábricas Toyota del Japón. El sistema top-down fue cuestionado por una organización del trabajo más flexible, que permite a los obreros elevar las informaciones referentes a sus necesidades en piezas separadas, en colores… Benjamin Coriat había caracterizado ese sistema con una fórmula: “pensar al revés”. Partir del cliente para subir a la producción, y no a la inversa, como ocurría en las bellas épocas del fordismo (donde, según la famosa frase de Ford, los clientes podían elegir el color que querían, con tal de que fuera el negro).

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



En su origen, el toyotismo sigue siendo bastante tosco. Para elevar las informaciones, los obreros utilizan un sistema de pequeños cartelitos –los kan ban–, en los que indican sus necesidades. El método toyotista señala, sin embargo, el comienzo del ocaso del taylorismo. Permite que el obrero interrumpa la cadencia de la cadena para reprogramar, por ejemplo, el color de los autos. Uno de los efectos de esas reorganizaciones es reducir la parte de empleo asignada al personal directivo. Aquí emerge un proceso que a su vez aumenta las desigualdades: en ocasiones, los escalones intermedios son aspirados hacia arriba o, con más frecuencia, desclasados hacia abajo. En su libro Retour sur la condition ouvrière, Beaud y Pialoux analizan las transformaciones de la condición obrera y también señalan esa verificación. En la década de , aún era posible realizar una carrera obrera, ofreciendo a los más meritorios una promoción hacia funciones más directivas. Lo propio de la condición obrera en la actualidad es permanecer cerrada sobre sí misma, privada del acceso a los escalones intermedios que le permitirían progresar. A partir de ahora, existe un riesgo considerable a permanecer siempre en lo más bajo de la escala sala Stéphane Beaud y Michel Pialoux, Retour sur la condition ouvrière, París, Fayard, .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

rial. Cada vez con más frecuencia uno es smicard de por vida.* El tercer ejemplo que ilustra los cambios organizativos de la década de  es el trabajo de un empleado de ventanilla en un banco. Hace  años, la organización de un banco obedecía a una lógica taylorista común: se hacía una fila detrás de una primera ventanilla para obtener una libreta de cheques, y luego una segunda para depositarlo. A continuación, uno iba hacia la caja para retirar su dinero. Nadie hubiera pensado en mezclar esas tareas, como tampoco en encargarle a una misma persona la función de clasificar los cheques y de responder el teléfono. Sin embargo, en la actualidad es el mismo empleado quien hace todo, o casi todo: cobra los cheques, entrega a los clientes el dinero que van a retirar, consulta su cuenta, da informaciones sobre la apertura de una cuenta o acerca del uso de una tarjeta de crédito, responde el teléfono, acciona la apertura de la puerta… Si la pregunta que le formulan es demasiado complicada, enviará al cliente a conversar con una persona más especializada. ¿Qué razonamiento económico aplicar para comprender la emergencia de esta polivalencia? Ninguno de los razonamientos señalados resulta muy convin* Smicard es una persona que cobra el , Salaire Minimum Interprofessionnel de Croissance (salario mínimo interprofesional de crecimiento). [N. del T.]

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



cente. La informática, por cierto, permite un tratamiento en tiempo real de ciertas tareas, lo que antes era inconcebible. Gracias a la computadora, es posible disponer de informaciones sobre el cliente que dan a conocer de inmediato su solvencia. La informática también le permite al librero administrar los stocks en tiempo real. Pero responder el teléfono al mismo tiempo que se dan los billetes y se reciben los cheques se basa en principios de organización del trabajo totalmente concebibles antes de la revolución informática. Por lo demás, en ello consiste la tesis de Piore y Sabel que pretende mostrar que la nueva organización del trabajo no está directamente relacionada con las nuevas tecnologías, sino con nuevos principios sociales. Si no es la avanzada de las técnicas, ¿cuál es el principio económico que permite comprender esta reorganización del trabajo? La explicación es sencilla, y una vez más viene del Japón: la nueva organización del trabajo hace todo lo posible para aniquilar los “tiempos muertos”. En el mundo actual, ya no se trata de pagar a alguien para no hacer nada, para esperar al cliente en la caja o en otra parte. La caza del tiempo muerto (de la muda, derroche en japonés) obliga a que un empleado siempre tenga algo que hacer. La  Michael Piore y Charles Sabel, The second industrial divide, Nueva York, Basic Books,  [trad. esp.: La segunda ruptura industrial, Madrid, Alianza, ].



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

revolución informática es útil aquí: al cliquear sobre su mouse, es posible continuar un trabajo dejado en suspenso, allí donde se lo dejó cuando lo interrumpió un cliente… Pero el principio al que obedece esta nueva organización del trabajo es externo, se trata de la consecuencia mecánica de un dato fundamental: el alza del valor del trabajo. Entre comienzos del siglo  y principios del siglo  el salario obrero fue multiplicado por siete (con respecto al precio de las mercancías y las inversiones). A partir de entonces, todo principio organizativo que reduce esta parte, que sencillamente permite a una sola persona ejecutar las tareas antes realizadas por dos individuos, conduce a ahorros muchos más importantes (siete veces más elevados) que un siglo atrás. Al respecto, es posible comprender mejor el interés por el procesador de texto: el hecho de que el ejecutivo escriba por sí mismo su correo permite realizar un ahorro directo de mano de obra, el de la mecanógrafa. Desde ese mismo punto de vista, reducir las tareas directivas reemplazando al capataz por un programa informático resulta “interesante”. Reunir las tareas de cajero y de consejero ya no tiene nada de misterioso: aquí también se intenta disminuir el tiempo muerto. En todos los casos, se trata de que el trabajador esté constantemente activo, de evitar que su trabajo quede en barbecho…

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



Este “neoestajanovismo”, como lo llamará Philippe Askenazy, conduce a economistas como Michel Aglietta a criticar la idea según la cual las nuevas tecnologías permiten ganancias de productividad en el sentido habitual del término, y ofrecen un recurso al trabajo humano que lo torna más eficaz. Si ya no hay tiempo muerto, si la gente trabaja todo el tiempo, se trabaja más y no, minuto por minuto, de manera más productiva. Evidentemente, se trata de un exceso: el correo electrónico hace ganar productividad sobre el correo común. Pero la observación es interesante: la revolución informática no es una revolución “energética”, como lo fue la revolución de la electricidad o la de la máquina de vapor. Como su nombre lo indica, se trata de una revolución de la información, que en la práctica significa una revolución de la organización. Por tanto, para concluir esta sección podemos afirmar que existe un vínculo estrecho entre la revolución informática y los nuevos modos de organización del trabajo, así como entre la electricidad y el fin del factory system, aunque, en ambos casos, sería falso hablar de un lazo de necesidad. Es más atinado aludir a un encuentro oportunista: la electricidad va a ayudar a Ford a realizar el programa taylorista. Para avanzar rápido, la informática permite que Wall-Mart realice el programa toyotista. No obstante, lejos de significar el advenimiento de la gran esperanza del siglo  anhelada por Jean Fouras-



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

tié, este mundo postindustrial multiplica los desórdenes físicos y mentales. En su libro Les désordres du travail, Philippe Askenazy examina así el recrudecimiento de los accidentes de trabajo. Más que desaparecer, como lo sugería la tercerización de la economía, éstos no dejaron de progresar. La fatiga psíquica y el stress se vuelven frecuentes. El capitalismo moderno se nutre de exhortaciones paradójicas frente a las que los trabajadores no siempre pueden defenderse psicológicamente. “Ofrecer al cliente el mejor servicio posible, pero consagrándole el menor tiempo posible”, o incluso “asumir responsabilidades, pero sin por ello tener tantas responsabilidades efectivas en la definición del trabajo”, son imperativos frecuentes que aumentan la ansiedad. Según la  (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), las enfermedades mentales registradas entre los beneficiarios de pensiones de incapacidad pasaron del  al % en menos de diez años. Asimismo, en ocasiones también se ignora hasta qué punto las causas físicas de los accidentes de trabajo son importantes. Los trastornos de la musculatura y del esqueleto, por ejemplo, se multiplicaron en el curso de las dos últimas décadas, para convertirse en la principal categoría de las enfermedades profesionales enumeradas. Un ejemplo particularmente esclarecedor es el del oficio de jefe de sección. Su tarea, que consistía en hacer el inventario, fue modificada por la introduc-

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



ción de los escaners de código de barras. Así, su misión se desplazó: antes consistía en verificar que no faltara ningún producto y, llegado el caso, en reemplazarlo. Para ellos, la informatización significó un aumento de tareas físicas: ahora son ellos mismos quienes deben llevar a la sección los productos en falta. En promedio, las prácticas innovadoras en materia de organización del trabajo (control de calidad, rotación de los puestos, flexibilidad del tiempo de trabajo) generan un aumento de los accidentes de trabajo, que varía de un % a un % relacionados, sobre todo, con fatigas físicas y con el agregado de tensiones psíquicas. Estas patologías muestran cuán optimista era la predicción de Jean Fourastié respecto del advenimiento de una sociedad de servicios, que supuestamente iba a liberar el trabajo humano de la fatiga física. No es ésta la que caracteriza el límite del fordismo, sino otras fuerzas, de naturaleza económica y social.

    Desde el comienzo, es decir, desde  el fordismo está habitado por una contradicción interna, muy pronto percibida por el propio Ford. La organización científica del trabajo (), por hipótesis, es repetitiva, abu-



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

rrida, “alienante”. Para escapar de ella numerosos obreros practican el ausentismo, y obligan a la empresa a buscar reemplazantes de un día para el otro… Sin embargo, la  hace que el conjunto de la cadena sea íntimamente dependiente de la adhesión de las partes, los obreros. Preocupado por esta cuestión, Ford pide la opinión de psicólogos, de ergónomos… Rápidamente comprende que ninguna de las vías sugeridas para remediar el aburrimiento obrero es suficiente. Su genialidad se advierte en el famoso episodio en el que de la noche a la mañana decide duplicar el salario obrero para pasar al célebre five dollars day: cinco dólares por día en vez de los dos o tres dólares anteriores. Los problemas que gangrenaban el funcionamiento de las fábricas Ford se desvanecen de manera brutal. Los obreros se presentan en las puertas de las fábricas, el ausentismo da paso al deseo de hacer bien las cosas. En sus memorias, Ford comentará ese famoso episodio diciendo que nunca redujo tanto sus costos de producción como el día en que duplicó el salario obrero. La leyenda que acompañó al fordismo afirma que los salarios fueron aumentados para permitir que los obreros compraran autos. Es como si Ford, anticipando el “keynesianismo”, creara por sí solo los mercados de su propia producción. Esta leyenda es a todas luces ridícula. La parte de los mercados ofrecida por los obreros de Ford a las cadenas de montaje del mismo nom-

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



bre es irrisoria. Desde un punto de vista financiero, hubiera sido mucho más sencillo ofrecer un auto gratuito a los obreros y mantener los salarios bajos para reducir los costos pagados por los otros consumidores. La teoría del salario de eficiencia permite comprender mejor los resortes del fordismo. Según ésta, puede incrementarse la productividad de un trabajador al aumentar su salario, mientras que la idea habitual es inversa: por lo general, son las ganancias de productividad las que, antes, gobiernan los salarios obreros. Toda la historia del fordismo se encuentra en esta inversión de los términos: al aumentar los salarios, se incrementa la productividad. Integrando en sus salarios las aspiraciones obreras, se permite realizarlas. En este punto, se ilumina la unidad de la cuestión económica y la cuestión social en el seno de la sociedad industrial. El fin principal de la  es tornar productivos a los segmentos menos dotados de la sociedad. Todo el trabajo de los ingenieros y de los ergónomos apunta a hacer al OS –al obrero sin calificación– lo más productivo posible. El corazón de la cuestión social, que consiste en saber cómo integrar a la sociedad al conjunto de sus componentes, es así asumida por la pro Mark Shapiro y Joseph Stiglitz, “Equilibrium unemployment as a worker discipline device”, American Economic Review, Nº , , pp. -.



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

pia economía. No sólo se trata de dar un empleo a los obreros, sino también de velar por que sean productivos, organizando la producción en función de ello. Es esa unidad entre la cuestión económica y la cuestión social la que hoy se ha perdido. Volveremos a ella en la tercera lección. No obstante, aquí se juega la contradicción interna del fordismo: para adquirir el asentimiento de los obreros no basta con duplicar su salario respecto de lo que ganaban antes; hay que hacerlo en relación con lo que ganarían en otra parte. En efecto, poco importa ganar dos veces más que ayer. Para escapar al aburrimiento, al embrutecimiento, lo importante es pensar que uno es mejor remunerado aquí que allá. Pero la extensión del fordismo al conjunto de la economía imposibilitará progresivamente esa fuga hacia adelante. Aislado en una sociedad artesanal, el fordismo puede prosperar. Generalizado en el conjunto de la sociedad, sólo puede decaer. Los límites del fordismo se alcanzan cuando la inflación salarial, una vez generalizada, no desemboca ya en ganancias de productividad, sino en la inflación a secas, cuando las firmas no tienen otra elección que transferir los aumentos de salarios sobre sus precios de venta. El bloqueo del sistema se torna perceptible a partir de la década de , y patente durante la siguiente, en cuyo transcurso no se observa ya ninguna

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



progresión de la productividad. Es el período que en los Estados Unidos se conocerá como el productivity slow down. A esta contradicción “interna” del fordismo se añade una contradicción “externa”, que a su vez va a romper el sistema industrial del siglo . Consiste en otra fórmula adjudicada a Ford: no esperar de sus obreros “ni que sepan leer, ni que sepan escribir, ni que sepan hablar inglés, sino tan sólo que no beban en el trabajo”. El trabajo en cadena fue concebido para una población iletrada, que, en efecto, no suele hablar inglés, en la medida en que a menudo se trata de una población inmigrante. Porque el taylorismo soslaya a la antigua clase obrera, aquella que se había constituido progresivamente en “aristocracia obrera”, en el seno del factory system, y de la que surgieron los primeros sindicatos norteamericanos. Estos últimos no piensan en afiliar a la mano de obra analfabeta que viene de Sicilia o de Polonia, y de la que desconfían. Por el contrario, el fordismo les abre sus puertas. Es aquí donde se juega la contradicción “externa” del fordismo. Mientras los primeros obreros no saben ni leer ni hablar inglés, no ocurre lo mismo con sus hijos y nietos. Los progresos de la educación descalabran los fundamentos del fordismo.



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

   Mayo del  es el momento en que los estudiantes impugnan a la sociedad jerárquica legada, padecida por sus padres. La ecuación “salario igual obediencia” les parece inaceptable. Esta protesta es un rasgo común de todos los países industrializados: Mayo del  no es un acontecimiento franco-francés –escribirá Henri Weber–. Su dimensión, su realidad son de entrada internacionales. En los Estados Unidos, en Europa occidental, en el Japón se trata sin lugar a dudas de un único y mismo movimiento: mismas fuerzas motrices, mismas ideologías, mismas consignas, mismas prácticas. El hilo rojo que recorre esta revuelta es un hecho generacional, que por otra parte explica por qué los países en los que Mayo del  fue más “duro” son también aquellos donde la disputa con los padres habrá sido más pesada: Alemania, Italia y Japón. Los acontecimientos de Mayo del  suelen interpretarse como un arranque de individualismo, para retomar la oposición clásica de Louis Dumont, en el  Henri Weber, Que reste-t-il de Mai ?, París, Seuil, “Points”, .

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



corazón de una sociedad industrial que es profundamente holista. Ese hito marca una ruptura indiscutible en el funcionamiento de las instituciones que fueron expuestas a su venganza: la familia, la fábrica o la escuela. Esta crisis las conduce de una posición donde su legitimidad es innata a otra donde debe ser adquirida. En el lenguaje de los economistas, cada una se vio sumergida en un entorno más competitivo, en el que se perdió el monopolio de su autoridad. Quedarán profundamente afectadas, padeciendo una mutación casi genética que les permitirá adaptarse a ese nuevo entorno. Las familias se recomponen, la escuela da paso a la pedagogía, la fábrica comienza su proceso de tercerización. A semejanza de Ford cuando hace trabajar a los inmigrantes que no saben ni leer ni escribir, la sociedad progresivamente va a aprender a hacer trabajar a una juventud rebelde que, en este caso, está escolarizada. Hablar de individualismo sin tomar recaudos, no obstante, es engañoso. Los jóvenes norteamericanos que van a Woodstock a escuchar a Jimi Hendrix, o los estudiantes parisinos que organizan barricadas no se

 Louis Dumont, Homo Aequalis. Genèse et épanouissement de l’idéologie économique, París, Gallimard,  [trad. esp.: Homo Aequalis. Génesis y apogeo de la ideología económica, Madrid, Taurus, ].



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

representan las cosas de ese modo. La fuerza colectiva de su movimiento es uno de los motores del encantamiento que les proporciona. En perspectiva, es más sencillo caracterizar a Mayo del  por la emergencia de la juventud como fuerza social autónoma. Ella inicia una transición destinada a amplificarse: las clases sociales construidas en la fábrica van a dar paso a otras pertenencias, cuyo modelo ofrecen implícitamente la universidad y la vida estudiantil a los protagonistas de los “acontecimientos” de mayo. El malentendido sobre el alcance de Mayo del  será en ocasiones trágico para todos aquellos que irán a emplearse a una fábrica. Como afirma Jean-Pierre Le Goff, descubren que los obreros envidian su libertad de jóvenes burgueses: Para esos jóvenes obreros, se está asistiendo a un rechazo del trabajo en la fábrica y de la condición obrera, más que a la transformación de las fábricas en esas famosas “bases rojas” que soñaron los militantes revolucionarios. Las aspiraciones de la juventud también revelan uno de los hilos importantes que permiten entender la  Jean-Pierre Le Goff, Mai , l’héritage impossible, París, La Découverte, .

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



revolución tecnológica producida en el mismo período. No se puede comprender claramente la evolución tecnológica que conoció el mundo industrial desde el comienzo de la década de  si no se advierte que sus pioneros son los mismos baby-boomers que hicieron Mayo del . Los estudiantes educados en la cultura contestataria de los campus norteamericanos de la década de  van a encontrar el medio de quebrar la estandarización del mundo creado por sus padres precisamente a través de la informática. Se podrá medir la “sociología” de esos descubrimientos si seguimos los episodios que darán nacimiento a Internet. Como afirmarmos, en el origen la Agencia para los proyectos de investigación avanzada () del Departamento de Defensa norteamericano instala, en , una red de comunicaciones revolucionaria cuyo objeto es proteger las transmisiones militares de los riesgos de un ataque atómico. Este sistema, progresivamente utilizado por los universitarios que se hallan bajo contrato con el Pentágono, se inclina hacia el dominio público gracias a la invención del Modem, en , ideado por dos estudiantes de la Universidad de Chicago que quisieron comunicarse gratuitamente, fuera del servidor del departamento de Defensa. Un año más tarde son tres estudiantes de las universidades Duke y de Carolina del Norte quienes ponen a punto una versión modificada de Unix que permite relacionar las



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

computadoras mediante una simple línea telefónica. Gracias a los progresos concomitantes de la electrónica óptica, la tecnología de transmisión en paquetes digitales toma vuelo. Internet nace de esas evoluciones, al relacionar todas las computadoras del planeta mediante una línea telefónica.

   La cuarta ruptura que permite caracterizar nuestra época es la revolución financiera de la década de , o sea, la toma de poder de la Bolsa en la gestión de las empresas. Luego del crac de , el poder de la Bolsa había sido ampliamente deslegitimizado. Los accionistas habían abandonado la dirección de las empresas en manos de “managers”. A partir de , Berle y Means explican que esta delegación de autoridad es la única solución posi El Unix es un sistema de utilización de las computadoras desarrollado por los Laboratorios Bell. A causa de la Federal Communication Commission, que realiza una investigación sobre su poder de monopolio, deben ponerlo en el dominio público. A partir de ahí son los universitarios los que van a proseguir su desarrollo.  Raghu Rajan y Luigi Zingales, “The great reversals: The politics of financial development in the th Century”, Journal of Financial Economics,  (), , pp. -.

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



ble frente a la contradicción entre el tamaño creciente de las empresas y los recursos limitados del capitalismo familiar. Salvo excepciones, un único accionista ya no puede poseer una firma de significativa envergadura. Por lo tanto, es preciso que los accionistas se pongan de acuerdo para delegar su autoridad en un manager, que no es accionista sino un asalariado de la empresa mejor remunerado que los otros, pero sometido a un contrato de trabajo que estipula un salario fijo y ventajas en especies mientras dure la relación contractual. La regla que Rockefeller había enunciado en materia de remuneración es que un dirigente de empresa no debe ganar  veces más que el salario de sus obreros. En la actualidad, ¡la cifra norteamericana es de  veces! Sin embargo, lo que está en juego aquí no es tanto la ruptura cuantitativa como la cualitativa. Con la revolución financiera de la década de , los managers son arrancados al salariado. En vez de tener accionistas que sean managers, simplemente se recurrió a managers que también sean accionistas. Gracias a las stock-options, se alinearon los estímulos de los jefes de empresa sobre la remuneración de los accionistas, lo que llevó a aquéllos a conducirse como accionistas.  G. Berle y C. Means, Modern corporation and private property, Nueva York, Harcourt, .  Xavier Gabaix y Augustin Landier, en un artículo provocativo (“Why has  pay increased so much”, , Department of



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

En un artículo con el sugestivo título de “Corporate takeovers as breach of rust” [Las fusiones de empresas interpretadas como una ruptura de confianza], Andrei Shleifer y Larry Summers ilustran la naturaleza de ese divorcio entre los jefes de empresa y los asalariados. El punto de partida de su reflexión es una cuestión en apariencia teórica: cuando un raider boursier compra una empresa y la revende por departamentos genera una plusvalía bursátil. ¿Cómo interpretarla? Michael Jensen, uno de los gurúes de la Harvard Business School, infería, al parecer lógicamente, que esas plusvalías medían la mejora de la eficacia productiva de las empresas. Shleifer y Summers propusieron otra interpretación. A su manera de ver, cada vez que un raider ataca una firma para crear “valor”, no hace otra cosa que expropiar a los socios de la firma –los stakeholders– en provecho de los accionistas –los shareholders–. Tomemos un ejemplo. Es habitual que una firma ofrezca a sus asalariados una perspectiva de carrera interna. La promesa de poder progresar en la jerarquía, al Economics, Working Paper Nº -), muestran que tanto hoy como ayer la remuneración de los patrones es indexada sobre la capitalización bursátil de las empresas. La principal diferencia es que esa indexación, en adelante explícita, trastorna sus estímulos.  Andrei Shleifer y Larry Summers, “Corporate takeovers as breach of trust”, en A. Auerbach (ed.), Corporate takeovers: Causes and consequences, , University of Chicago Press, .

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



menos de ganar más dinero al envejecer, incita al trabajador a permanecer fiel a la empresa. Se trata de una de las maneras, de conformidad con la teoría del salario de eficiencia, de obtener el asentimiento de los asalariados. No obstante, para la firma los salarios más elevados del personal de mayor edad representan un “sobrecosto” que sólo se justifica por el efecto de entrenamiento sobre el personal más joven. Estos “contratos implícitos” tienen una función crucial: crear una economía de “asociación”.* Son útiles para el buen funcionamiento de una empresa, pero también se percibe por qué pueden volverse molestos. Hagamos aquí una analogía con una compañía de seguros que concede bonus a los buenos conductores y factura malus a los malos. Si los bonus son demasiado generosos, si la población que se beneficia con ellos se incrementa en exceso, puede resultar ventajoso liquidar lisa y llanamente las primas. Una operación semejante puede crear “valor” en el sentido financiero. Pero ¿crea “valor” en el sentido económico del término? Eso es difícil. Privada de un sistema creíble de bonus/malus, la nueva compañía será menos eficiente que la anterior, aunque tal vez sea más rentable financieramente, tras haber repudiado su deuda respecto de los buenos conductores. * Partenariat en el original. [N. del T.]



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

En esencia, tal es la interpretación propuesta por Shleifer y Summers: la revolución financiera de la década de  creó valor anulando una cantidad de compromisos implícitos. Al despedir a los viejos asalariados, al no renovar los contratos con los subcontratistas; en suma, al exigir de los “managers” que traicionen sus compromisos concertados con los otros “colaboradores” de la firma, los denominados stakeholders. Esta “ruptura de contrato” señala el punto de partida del nuevo capitalismo “participativo”.* Durante la década de  la moda fue la reducción del tamaño de las empresas, el downsizing. Al recentrar sus actividades y tercerizar las tareas consideradas no esenciales, los raiders rompen los grandes conglomerados y venden por departamentos sus diferentes filiales. Los fabricantes de paraguas dejan de fabricar trajes de baño. Las firmas que cotizan en Bolsa se tornan más volátiles. A partir de la década de , una vez hecho ese trabajo, pueden volver a crecer tan sólo en el eje de su “corazón de oficio”. La ola de las fusiones-adquisiciones, siempre vigente, da testimonio de ello. También demuestran que el tamaño –el downsizing– no era el principal problema que trataba de resolver el desmembramiento de las firmas en la década de . * Actionnarial en el original. [N. del T.]  J. Campbell, M. Lettau, B. Malkiel e Y. Xu, “Have individual stocks become more volatile?”, Journal of Finance, :-, febrero de .

LA ERA DE LAS RUPTURAS |



 Se ha cerrado el círculo. Por todos sus bordes, el capitalismo contemporáneo emprende un gran desmembramiento de la firma industrial. La imagen de la gran empresa, que integra en su propio seno a todas las capas de la sociedad, desaparece. La pirámide fordista es despachada en tajadas cada vez más finas. Las jerarquías se vuelven más chatas; las firmas se repliegan sobre sus ventajas comparativas y las oficinas de ingenieros se autonomizan; la fabricación es tercerizada, incluso deslocalizada. Esta ruptura no responde a una causa única. En primer lugar, puede leérsela como un momento de la lucha de clases. Las primeras firmas que fueron reestructuradas en los Estados Unidos son las más sindicalizadas. El nuevo capitalismo rompe los colectivos obreros que se construyeron durante el siglo y lo hace, en gran medida, por esa misma razón, así como un siglo antes la Organización Científica del Trabajo había enfrentado a la aristocracia obrera. Pero las causas externas también tienen una incidencia importante. La impugnación del trabajo en cadena en Mayo del , la emergencia de nuevas tecnologías precipitaron el advenimiento de un “nuevo espíritu del capitalismo”. Puede  Luc Boltanski y Eve Chiappello, Le nouvel esprit du capitalisme, París, Gallimard,  [trad. esp.: El nuevo espíritu del capitalismo, Tres Cantos, Akal, ].



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

hablarse aquí de ruptura paradigmática. El capitalismo se puso a pensar de otro modo la organización del trabajo. Su inteligencia social fue movilizada en una dirección inversa a la del fordismo: no ya volver productivos a los OS, sino hacer posible lo impensable, el advenimiento de fábricas sin trabajadores. Beaud y Pialoux mostraron hasta qué punto la condición obrera fue afectada por el ocaso del empleo industrial. A mediados de la década de , en la región de Montbéliard, siguieron el destino de jóvenes obreros a los que ya no se les propone ningún empleo “por falta de habilidades”. Sin embargo, con la reactivación económica ocurrida durante la segunda mitad de esa década se produjo una reactivación efímera del empleo industrial. Los jóvenes eligen empleos “duros”, por la noche, mejor pagos. Mientras dure la reactivación, ninguno de ellos faltará a las tareas que se les proponen. Con la recesión del comienzo del nuevo siglo, no obstante, todos son despedidos. Brutalmente, vuelven a ser “inempleables”, inútiles para este mundo nuevo donde las fábricas cierran sus puertas.

 Parafraseando a Robert Castel, Les métamorphoses de la question sociale, París, Fayard, .

Lección 2 La nueva economía-mundo

La crisis de la sociedad industrial en los países ricos encuentra un paralelismo sorprendente con la ruptura, igualmente revolucionaria, que se observa a nivel planetario. El enfrentamiento Este/Oeste, que –según palabras de Raymond Aron– encarnaba dos vertientes posibles de la sociedad industrial, dio paso brutalmente, en los diez años que separan la muerte de Mao de la caída del muro de Berlín, a la oposición Norte-Sur. Ésta está señalada por la llegada a la mesa del capitalismo mundial de los grandes bloques de poblaciones: China, India y el ex bloque soviético. ¿Cómo pensar esa formidable concomitancia con la transformación interna del capitalismo? ¿Es fortuita, obedece a una lógica? Ante todo, es posible deducir la crisis de los “países del Este” del agotamiento del dinamismo que se produjo en la sociedad industrial. Ésta descansaba en un modelo jerárquico que se aclimataba perfectamente a los regímenes planificadores y totalitarios. Incluso en los Estados Unidos, Henry Ford se sentía cautivado por



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

el nazismo y, en el ámbito productivo, Hitler no quiso hacer otra cosa que importar el modelo fordista. A partir de  hubo una tendencia a invertir la cuestión: se empezó a dudar de que las economías de mercado pudieran tener un juego equivalente al de las economías planificadas. El éxito intelectual del keynesianismo en los países occidentales consistió, sobre todo, en que volvía a dar esperanzas a las economías de mercado, en un combate que aparecía como perdido. Las dieciocho lecciones de Raymond Aron sobre la sociedad industrial también pueden leerse como una manera de reequilibrar una balanza que parecía inclinarse en favor de las economías planificadas. Sin embargo, el interrogante permanece: ¿por qué, en , la aplastante mayoría de los países pobres del mundo han preferido la vertiente planificadora frente a la de las economías de mercado? La respuesta a esta pregunta exigiría hacer justicia a las singularidades nacionales de cada país: Rusia no es la India, que tampoco es China. Pero una respuesta domina sobre el resto, y permite unificar las miradas que se vuelcan sobre esta secuencia. Todos esos países, en efecto, tienen en común haber participado, y en su mayoría trá Raymond Aron, Dix-huit Leçons sur la société industrielle, París, Gallimard, ; obra en la que está inspirado el título de este libro [trad. esp.: Dieciocho lecciones sobre la sociedad industrial, Barcelona, Seix Barral, ].

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



gicamente, en una primera globalización, la que se produce en el siglo . Para todos ellos, la lección será la misma: el comercio internacional es desigual en sus efectos; favorece la prosperidad de los que ya son ricos, pero en modo alguno permite que los países más pobres alcancen a los más avanzados. Esta primera globalización va a convencerlos, en la hora de su independencia, de que debe elegirse otro camino: el del proteccionismo. Retomemos brevemente la descripción de los hechos más salientes de esta primera globalización, en tanto ilustra las expectativas y las amenazas de la que acaba de comenzar.

   El paralelismo entre la globalización del siglo  y la nuestra es particularmente impactante. Primera analogía: la semejanza de las grandes potencias. Ayer Gran Bretaña dominaba el mundo de una forma que anticipaba perfectamente el modelo norteamericano de nuestros días. Potencias mercantiles ambas, tratan ante todo de promover el libre cambio comercial en los lugares donde se imponen. Gran Bretaña no es una potencia colonial únicamente interesada en exportar su potencia política hacia el extranjero. Piensa en su poder



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

precisamente como potencia que ante todo intenta extraer beneficios de sus intereses económicos. Por supuesto, ello no le impide tratar de controlar el equilibrio de las potencias, pero en China o en la India, su primer gesto es favorecer a los industriales ingleses, abrirles mercados. Una segunda analogía, aunque más profunda, entre la globalización de ayer y la de hoy es que ambas son sustentadas por una revolución de las técnicas de transporte y de comunicación. En ocasiones se tiende a pensar que la revolución de Internet, que en un clic permite relacionar si no a los hombres, por lo menos sus computadoras, es la marca distintiva del mundo contemporáneo. La verdadera ruptura en este ámbito, sin embargo, debe buscarse mucho más en el siglo . A fines del siglo  a menudo se camina todavía a pie para ir de un burgo a otro. Se necesitan varios días para que una carta llegue a un destinatario que vive a  km de la capital. Con la invención del telégrafo, y a partir de los cables terrestres y submarinos, una información tardará menos de  horas en unir Londres y Bombay. A esta capacidad revolucionaria de intercambiar informaciones se añade el desarrollo de los medios de transporte terrestre o marítimo que son el ferrocarril y luego el barco de vapor, que permiten que las mercancías y las personas acompañen esos flujos de

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



información. En el último cuarto del siglo , el barco frigorífico brinda la posibilidad de importar a Europa carne de vaca argentina congelada o mantequilla neozelandesa. La señal de esta facilidad inédita de hacer circular mercancías e informaciones se encuentra en las diferencias de cotización de las materias primas en distintas plazas. A mediados del siglo , las disparidades entre los precios del trigo anunciados en Chicago, Londres o Bombay, aún considerables, pueden alcanzar diferencias del %. En , en vísperas de la Primera Guerra Mundial, que viene a clausurar esta primera globalización, las diferencias de cotización no exceden más del % o del %, lo que significa que se conoce en tiempo real sus precios cotizados en otras partes, y a la vez es posible enviar las mercancías desde los sitios donde resultan baratas hacia donde son caras. Para prolongar la comparación, es posible agregar que la globalización actual está en retraso respecto de la del siglo  en al menos dos dimensiones esenciales: la globalización financiera y las migraciones internacionales. En , la city de Londres exporta el % del ahorro inglés a ultramar. En el caso francés, es un cuarto del ahorro nacional lo que se invierte en el  Kevin O’Roorke y John Williamson, Globalization and history, Cambridge ,  Press, .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

extranjero. Se trata de cifras considerables, que distan mucho de ser alcanzadas en la actualidad. Los historiadores que estudiaron las razones de la lenta declinación británica durante el siglo  la imputan, en parte, al sesgo de la city, que prefiere una inversión en ultramar a una doméstica, privando así a la economía inglesa de la dinámica positiva propia de la reinversión de los beneficios de la acumulación pasada. Ningún país emergente puede contar en la actualidad con flujos de financiamiento comparables a aquellos que aprovecharon entonces la Argentina, Canadá o Australia. Existe otra dimensión que testimonia el avance de la globalización pasada sobre la de hoy: las migraciones internacionales. En la actualidad se vive en un mundo donde la movilidad de las personas parece excepcional. Sin embargo, en , el % de la población mundial está constituido por inmigrantes, en el sentido estadístico simple de personas que residen en un país que no es aquel donde nacieron. La cifra correspondiente a aquélla no es en nuestros días más que del % de la población mundial. Es evidente que esta cifra resulta imponente en números absolutos, pero  De hecho, hoy estamos en una situación paradójica, porque es la misma gran potencia la que es financiada por los países emergentes; por ejemplo, el excedente chino contribuye a financiar el déficit norteamericano…

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



en relación con la población terrestre es tres veces inferior a la del siglo pasado. El respeto por los contratos o por la propiedad privada es otro de los parámetros que ilustran la distancia subsistente entre ambas globalizaciones. Si nos atenemos al Commonwealth, es posible afirmar que también ayer la integración jurídica estaba adelantada sobre la situación actual. Un contrato firmado en Bombay tenía el mismo valor jurídico que uno firmado en Londres. En la medida en que numerosos economistas sostienen en nuestros días que las fallas de la globalización se deben en parte a los riesgos jurídicos padecidos por las firmas multinacionales en el extranjero, una vez más se observa una integración más avanzada en el siglo . Desde esos puntos de vista, ya se trate de la globalización financiera, del respeto por los contratos, de los movimientos de población o de las rupturas introducidas por los medios de comunicación, todo muestra que la globalización del siglo  nada tiene que envidiar a la de nuestros días. Proporciona el laboratorio de una globalización casi en estado puro, que ofrece al historiador, pero sobre todo a los políticos, el medio de juzgar acerca de sus efectos espontáneos. Pero el  Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson, “The colonial origins of comparative development: An empirical investigation”, American Economic Review, , vol. , pp. -.



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

resultado carece de toda ambigüedad. De manera muy sencilla, resultó incapaz de derramar la prosperidad de los más ricos hacia los más pobres. En efecto, en el curso del siglo  se asiste a un formidable incremento de las desigualdades mundiales. Para atenerse al ejemplo más representativo de esta evolución, en  Inglaterra es (ya) dos veces más rica por habitante que la India. Pero en , al finalizar esta primera globalización, las desigualdades de ingresos pasaron de - a -. En consecuencia, se iba a asistir a una multiplicación quíntuple de las diferencias de riqueza entre el rico y el pobre. En forma inversa, en el curso del mismo período se pone en marcha un proceso de convergencia entre Inglaterra, por un lado, y las otras grandes naciones europeas, por el otro –Francia y Alemania a la cabeza–, precisamente cuando estas últimas escogen una senda proteccionista. Todos los países que luego iban a convertirse en el “Tercer mundo” sacarán una sencilla lección de este largo episodio: el comercio mundial no es un factor de enriquecimiento de las naciones pobres. Cuando su independencia les permita fijar por sí mismos su polí Según las cifras de Maddison, The world economy, a millenium perspective, , Centro de desarrollo, . Maddison revisa las cifras de Paul Bairoch, quien hacía una estimación sobre desviaciones más bajas en .

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



tica comercial, el proteccionismo se convertirá en el camino privilegiado. Así, durante los años de posguerra el papel del Tercer mundo en el comercio mundial disminuye, con la reducción de sus exportaciones del % en  al % de los intercambios internacionales en , precisamente cuando su contribución a la población mundial no deja de crecer. Sin embargo, la lección del siglo  no será mucho más alentadora. Al escoger una vía proteccionista, al privarse de los recursos que puede suministrar el capitalismo mundial, un país pobre no se coloca en mejores condiciones de alcanzar a los países ricos. Se priva de los descubrimientos realizados por esos otros países, se obliga a reinventar la rueda y, por último, agrega nuevas desventajas a las que debe superar. La diferencia de riqueza por habitante entre los países pobres y los ricos no va a reducirse más en el curso del siglo  de lo que lo había hecho en el . Progresivamente, el consenso en favor del proteccionismo comienza desde entonces a desmoronarse. De diversas maneras, desde la década de  y, sobre todo, a partir de la siguiente, los países pobres recuperarán la vía del comercio mundial.  es el pri Según los datos de Maddison, el ingreso de un chino es  veces inferior al de un inglés en , justo antes de la muerte de Mao. La ratio correspondiente era de  en  y de  en .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

mer año en que, en números, el aumento del comercio fue más importante según el eje Norte/Sur que de acuerdo con el eje Norte/Norte. Se bosqueja una nueva división internacional del trabajo en la que los países emergentes participan de lleno. ¿Cuál es?

    ()   Para comprender las fuerzas que modelan en la actualidad la división internacional del trabajo, y compararlas con las del siglo , no es inútil revisar los fundamentos teóricos de ésta. El punto de partida obligado en la materia es la teoría propuesta, desde comienzos del siglo , por el economista inglés David Ricardo. La teoría ricardiana toma prestado el mismo esquema intelectual que el desarrollado por Adam Smith en su famosa obra La riqueza de las naciones. El mercado conduce a cada uno –al individuo en Smith, a la nación en Ricardo– a especializarse en una única tarea, aquella en la que supera relativamente a los otros. No se trata en absoluto de escoger la tarea en la que uno es mejor que los otros (principio que dejaría a mucha gente fuera del camino), sino de optar por aquella en la que uno es mejor en relación con las otras tareas

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



que podría realizar. Para Smith, se elige ser panadero o zapatero en función de un cálculo sencillo: conociendo mis habilidades, mi herencia cognitiva o financiera, ¿cuál es el oficio que me “produce” más, no necesariamente desde un estricto punto de vista financiero, sino desde la perspectiva más general de los placeres y los trabajos que con eso se vinculan? Lo propio de una economía de mercado, en el sentido en que lo entiende Adam Smith, es permitir que cada uno haga ese cálculo sin tener que plantearse la pregunta de saber si siendo zapatero más que panadero, se corre el riesgo de quedarse sin pan. En una economía de mercado –y ésta es la frase más famosa de Adam Smith– se puede contar con que el pan estará disponible, no por la benevolencia del panadero, lo que ciertamente pondría en peligro a los consumidores, sino debido a su propio interés. Toda la modernidad de Adam Smith es haber pensado así la posibilidad de una vida en sociedad donde la dependencia de cada uno respecto del otro esté regulada por las fuerzas anónimas del mercado, una institución que por cierto siempre existió, pero que nadie hasta entonces había imaginado que pudiera representar el papel cardinal que tuvo luego. Para Ricardo, el razonamiento verdadero para un individuo lo es también para una nación. Tal es el paralelismo simple en cuyo nombre va a abogar en favor



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

del libre cambio. El comercio internacional permite que cada nación se especialice en la actividad o en el sector en el que dispone de una ventaja comparativa en relación con los demás. Para ésta, como lo es para un individuo, se trata de un factor de riqueza. ¿Acaso esta teoría contribuye a la comprensión del formidable aumento de las desigualdades que va a observarse en el siglo ? Por cierto, no es posible excluirla siempre y cuando establezcamos algunas hipótesis adicionales sobre la evolución de las técnicas. Pero si se sigue la comparación entre el panadero y el zapatero, es más razonable afirmar que la teoría ricardiana no predice un alza de las desigualdades mundiales. Por supuesto, es totalmente posible que una persona que vacila entre dos empleos realice una mala elección: tomar la decisión de ser zapatero en el mismo momento en que la gente decide caminar descalza, o cuando se introducen nuevas máquinas que fabrican por sí mismas el calzado que se necesita. Si por esas u otras razones el precio del calzado se derrumba, los zapateros lamentarán su elección. Sin embargo, está claro que la generación siguiente reaccionará, complejizando y revalorizando el oficio. La demostración de Adam Smith sobre la “gravitación” de los precios hacia un nivel natural apunta a explicar ese proceso. Según este razonamiento, es difícil de comprender que una nación pueda empobrecerse

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



de manera prolongada en relación con otra por el solo hecho del comercio internacional. Pero, como ya afirmamos, en el curso del siglo  las desigualdades entre Inglaterra y la India, que sin embargo estaban relacionadas por un acuerdo de libre cambio, se multiplicaron por cinco. ¿Cómo comprender la debilidad prescriptiva de la teoría ricardiana? Para ello, retomemos la cuestión a la que da respuesta cuando –para actualizar el problema– vacilo entre hacerme matemático o jugador de tenis. ¿Qué ocurre en el caso estadísticamente improbable, pero teóricamente crucial, en que esas dos opciones me dejan verdaderamente indiferente? Puede pensarse en dos estrategias. Una consiste en tirar la moneda, para dejar que el azar decida lo que voy a hacer (y así evitar el destino del asno de Buridán). La otra, en decir que de igual modo podría realizar una y otra de esas dos tareas: las matemáticas por la mañana, el tenis por la tarde, agregando de paso un ingrediente de variedad a la monotonía de un solo oficio… A priori, desde un punto de vista estrictamente ricardiano, nada permite preferir una respuesta a la otra. Sin embargo, el sentido práctico indica inmediatamente que la segunda solución –hacer los dos oficios a la vez– no es la correcta. Para ser un buen jugador de tenis, en efecto, es necesario pasar mucho tiempo entrenándose y, mañana y tarde, golpear la



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

pelota. Asimismo, para ser un buen matemático hay que seguir una escolaridad que se dedique a ello por completo. Querer ser a la vez uno y otro es exponerse al riesgo de ser un mediocre matemático y un mal jugador de tenis, ser desclasado respecto de aquellos que habrían escogido especializarse. Casi todas las actividades económicas contienen, en efecto, un elemento que los economistas llaman “los rendimientos de escala”: cuanto más produzco, más productivo soy. Si debo hacer una inversión importante para ser competente, es preferible amortizar esa inversión en el mercado más vasto o durante el lapso de tiempo más largo posible. Por eso es realmente la primera estrategia (lanzar una moneda al aire) la mejor de las dos. Más vale jugarse todo a una u otra de ambas tareas entre las que vacilo. La especialización es necesaria, incluso en los casos en que la teoría ricardiana la hiciera a priori inútil. Si tal es el fundamento de la división del trabajo en el sentido en que lo entiende Adam Smith, entonces, aplicada al comercio internacional, o interregional, las implicaciones son muy diferentes de aquéllas sugeridas por la teoría ricardiana. En efecto, consideremos dos regiones inicialmente aisladas. Una es rica, debido a inversiones iniciales (“una acumulación primitiva”) importantes: dispone de infraestructuras más numerosas, sus obreros están mejor educados. La otra es

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



pobre porque fue privada de ellas. ¿Qué dinámica va a articularse si, de la noche a la mañana, se hace posible el comercio entre esas dos regiones? La región más rica podrá enriquecerse en mayor medida gracias al acceso al nuevo mercado que le es ofrecido: jugará con economías de escala más vastas. Pero, ¿qué ocurre con la región pobre? Mientras que la rica puede disponer de una amplia gama de productos, de talentos, la región pobre no puede especializarse más que en un número limitado de actividades. Se instala una polarización. Para retomar una tipología de Fernand Braudel, fija la oposición de un centro próspero y de una periferia pobre. El centro es rico, no porque está especializado, sino porque es propicio a la especialización de cada uno de sus miembros. Él mismo es un lugar donde podrán convivir numerosas actividades: se encontrarán médicos y peluqueros, mecánicos de auto y especialistas en informática… La periferia, por el contrario, no podrá especializarse más que en algunas tareas: fabricará porcelana o textiles, actividades en las que, por su extrema especialización, podrá predominar sobre la gran ciudad. Pero será al precio de una pérdida de  Sigo aquí a Paul Krugman y Tony Venables, “Globalization and the inequality of nations”, Quarterly Journal of Economics, , , pp. -.



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

diversidad, y finalmente de una mayor vulnerabilidad. Porque si otra región pobre eligiera la misma especialización, sería la primera en exponerse al riesgo de perder todo. El esquema que emerge, por lo tanto, en modo alguno es el imaginado por Ricardo, donde cada región se especializa para lograr la mayor felicidad de todos, sino, por el contrario, el de una asimetría entre regiones pobres, ultra-especializadas y vulnerables a la competencia de las otras periferias, y de los centros polivalentes, mejor protegidos de los avatares del comercio. Esta dinámica es exactamente la que se observó en el siglo , cuando el ferrocarril redujo brutalmente los costos de comunicación entre las provincias francesas. Francia está entonces “llena como un huevo”, según la expresión de Le Roy Ladurie. Al ser un país agrícola, explota cada parcela de tierra cultivable sobre el conjunto del territorio. El ferrocarril genera una gran esperanza en las regiones más alejadas, similar a la significativa expectativa creada por la electricidad en el círculo de los pequeños artesanos. Las primeras dan por descontado que el ferrocarril las acercará a las grandes ciudades y les permitirá acceder a sus mercados para allí vender y comprar más. Como dirán luego los economistas, el problema de las vías férreas es que funcionan en los dos sentidos. Los productos de las grandes ciudades van a afluir hacia

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



los burgos y las aldeas, desestabilizando las regiones alejadas y provocando el éxodo de sus trabajadores. Para retomar la expresión de los teóricos de la geografía económica, las “fuerzas de aglomeración” predominan sobre las “fuerzas de dispersión”. Es posible articular un esquema acumulativo. Si los trabajadores pueden elegir, abandonarán la región pobre para dirigirse allí donde van a ser mejor remunerados. La región pobre pierde sus fuerzas, en provecho de la región rica, donde habrá un mayor deseo de trabajar y de invertir, porque allí encontrarán las infraestructuras que permiten mayor producción.

  - Tratemos de ver ahora cómo este esquema permite comprender la nueva división internacional del trabajo. La famosa muñeca Barbie presenta una excelente ilustración de la naturaleza del comercio mundial de la actualidad. La materia prima –el plástico y el pelo– proviene de Taiwán y de Japón. El montaje se realiza en las Filipinas antes de desplazarse hacia zonas de menores salarios, como Indonesia o China. Los moldes proceden de los Estados Unidos, al igual que el último toque de pintura antes de la venta… No se trata



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

de una especialización sectorial (textil para unos, automóvil para los otros) a la que se asiste. La especialización remite a la tarea efectuada por cada uno para fabricar un producto determinado. Esta “desintegración vertical de la producción” no es otra cosa que el espejo mundial del desmembramiento de la producción fordista analizada en el capítulo precedente. Para captar el alcance de la ruptura que emerge en la década de , es mucho más útil analizar cómo la cadena de valor de un bien tiende a deformarse que considerar la rivalidad entre sectores. El par de Nike es otro ejemplo impactante del proceso en marcha. Así, consideremos un par de zapatillas Nike: el modelo Air Pegasus, que cuesta   en los Estados Unidos. La estructura de costo que conduce a ese precio se presenta del siguiente modo. Ante todo, el salario del trabajador –más probablemente de la trabajadora– que la fabrica es de $,. Aquí se manifiesta el escándalo del intercambio desigual. ¿Cómo se gana tan poco en fabricar un bien que cuesta tan caro? El resto de los costos involucrados da la respuesta. El costo de fabricación de las zapatillas, en primer lugar, no se reduce al trabajo. También se necesita cuero, materia textil, máquinas para ensamblar, a lo que se agregan asimismo  Robert Feenstra, “Integration of trade and desintegration of production in the global economy”, Journal of Economic Perspectives, American Economic Association, , vol. (), pp. -.

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



los costos de transporte y de aduana. Si sumamos todos esos elementos, se llega a un total que asciende a $. Ése es el costo pagado por Nike cuando toma posesión de las zapatillas en Los Ángeles. A ese costo material se añade luego el conjunto de los gastos que Nike tendrá que afrontar para transformar ese objeto físico en un objeto social, es decir, unas zapatillas que la gente tenga ganas de comprar. Aquí se juega el corazón de la actividad de Nike: hacer conocer y desear las zapatillas, comprometiendo los gastos de publicidad, de promociones que van a mostrarlas en los pies de los grandes atletas, quienes darán a los televidentes del mundo entero el deseo de llevarlas también. El conjunto de esos gastos representa un costo equivalente al involucrado para fabricar el objeto físico mismo. El costo del calzado se ha duplicado, y representa –para redondear las cifras– $, en los que se mezclan la totalidad de los gastos de fabricación y de promoción. En esta fase se explica la mitad del costo total del calzado: para fabricarlo como objeto físico es necesario invertir una suma equivalente a la requerida para hacerlo desear como objeto social. ¿Cómo se pasa luego de los $ a los $ que son facturados al consumidor? Es sencillo: resta pagar todos los gastos necesarios para ponerlo físicamente a los pies del consumidor, o sea, todos los gastos de distribución.



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

Esta estructura de costos hace emerger un esquema que dibuja perfectamente los contornos de la sociedad postindustrial tal y como fue bosquejada en la introducción. El diseño hacia atrás y la prescripción hacia adelante se convierten en el corazón de la actividad de los países ricos. La etapa intermedia –la de la fabricación– ya no es esencial y puede ser tercerizada. En la nueva división internacional del trabajo, los ricos tienden a vender bienes inmateriales y a comprar bienes materiales. La prescripción de los bienes, el frente a frente, por hipótesis está sustraída a los intercambios mundiales. En el lenguaje de las nuevas teorías del comercio mundial, los países ricos acaparan el segmento de la producción donde los rendimientos de escala son los más fuertes. En el caso de Nike, basta con que en la tarde de una final de la copa del mundo el equipo estrella lleve dicho par de zapatillas para que toda la Tierra también desee calzarlas. Un gasto determinado, el sponsoring de  jugadores, produce de inmediato rendimientos planetarios. De igual modo, si podemos decirlo, descubrir una nueva vacuna representa un costo fijo (los gastos de investigación y de desarrollo), que luego puede  Algunos estudios recientes (como los de É. Maurin, D. Thesmar y M. Thoenig, “Mondialisation des échanges et emploi”, , ) muestran que las firmas que participan en el comercio internacional tienden a reducir su actividad de fabricación stricto sensu en provecho de las tareas de gestión y de desarrollo comercial.

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



ser beneficioso para todo el planeta sin casi incluir más gastos. Cuanto más importante sea la masa de los beneficiarios, más fácil será la amortización de los gastos de investigación, y tanto más rentable entablar otros. Aquí se juega la diferencia con la era industrial. En la época industrial, el grueso del gasto no residía tanto en convencer a los consumidores de que compren un automóvil como fabricarlo al más bajo costo posible. Uno de los mayores desafíos para los países del Sur es poder participar en la producción inmaterial, convertirse al mismo tiempo en productores de diseños, de design… Nada les garantiza tal evolución. México ganó sus galones de subcontratista de los Estados Unidos, pero sin lograr convertirse en un centro rival de ese país. Cuando el grueso de los empleos se hallaba en la ciudad de México, las maquiladoras progresivamente emigraron a lo largo de la frontera a las fábricas de montaje, donde padecen la ley de los norteamericanos que dan las órdenes. México conoce la peor vertiente de la globalización, la de una periferia en competencia con otras periferias, bajo la amenaza permanente de un cambio de estrategia de quienes dan las órdenes. China, a la inversa, en su fachada pacífica crea nuevas metrópolis que apuntan a dotarla de todos los atributos de la potencia. El modelo chino no es otra cosa que el del Japón, que probó que era posible aprovechar la globalización a condición de constituir uno mismo



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

una “acumulación primitiva” de los factores de crecimiento. A imagen del Japón de ayer, la tasa de ahorro chino es en la actualidad considerable: ¡cerca del %! La escolarización de los niños también es notable: menos del % de la población china es analfabeta. La lección del siglo  fue entendida. La división internacional del trabajo no hace la prosperidad; sólo ayuda a quienes previamente se ayudan a sí mismos. Para los países mal dotados, cuyas infraestructuras son escasas, su población se halla mal instruida y sometida a problemas de salud pública, las multinacionales no resultan de gran utilidad: simplemente se dirigen a otra parte.

        Aunque la globalización no derrama espontáneamente la prosperidad material en el conjunto de los países pobres, difunde, sin embargo, sus imágenes. En efecto, existe una diferencia fundamental entre la globalización presente y las pasadas: cada uno puede convertirse en espectador de un mundo en el que, con mucha frecuencia, no puede participar como actor. Aquí nos enfrentamos con una diferencia esencial entre la globalización actual y la manera en que Brau-

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



del alude al par centro-periferia. Cuando uno se aleja físicamente del centro, ya se trate de Venecia, Génova, Amberes, Amsterdam o Londres, también retrocede en el tiempo. No es sólo la prosperidad lo que declina, sino también la intensidad de la vida. Lejos de la ciudad se vive como ayer o como anteayer: como si la Historia se hubiera deslizado más lentamente. Lo que falta es la intensidad de la “vida moderna” porque, en cuanto a lo esencial, es desconocida. En la actualidad, este alejamiento cambió de naturaleza. La difusión de imágenes procedentes del centro es universal. Ningún pueblo alejado del mundo –siempre que tenga electricidad– está privado de ellas. Aquí, el período actual es inédito. La mitad pobre del mundo, la que vive con menos de   por día, está privada de los atributos del mundo rico, pero sus aspiraciones están indexadas. Sin embargo, no todo es negativo en ese desfasaje entre la expectativa y la realidad. Es posible ilustrar uno de sus aspectos mediante la cuestión esencial de la demografía. En efecto, la fecundidad femenina ilustra cómo la globalización de las imágenes transforma los comportamientos, precisamente cuando las condiciones materiales permanecen inmutables. La explosión demográfica de los países en vías de desarrollo es una cuestión muy conocida y controvertida a la vez. Algunas cifras darán la medida del fenó-



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

meno. Egipto, tierra del Islam, pasó de  millones de habitantes en  a  millones en la actualidad, y en  debería alcanzar los  millones. El Brasil, país muy católico, pasa de  millones de habitantes en  a  millones en nuestros días. Por su parte, entre comienzos y fines del siglo , la India contaba con  millones de habitantes y superó los . millones. Se llama transición demográfica al proceso que hace pasar de un régimen de alta fecundidad a otro de baja fecundidad. La alta fecundidad puede calcularse en más de  niños por mujer; la baja fecundidad, en menos de , niños por mujer, es decir, el umbral que garantiza la estabilidad demográfica. Sin embargo, esta transición avanza a un ritmo extremadamente rápido, y el fenómeno atraviesa alegremente las fronteras de las civilizaciones. Retomemos el ejemplo de Egipto: en , se contaban  niños por mujer; en la actualidad se calculan entre  y  niños por mujer. A ese ritmo, no cabe duda de que la transición demográfica tendrá lugar en . Consideremos otro país musulmán, el más poblado del Islam, Indonesia: en , la media era de , niños por mujer; el cálculo alcanza hoy los , niños por mujer. Ello significa que el fin de la transición demográfica está muy cerca. En la India, la evolución es de la misma naturaleza: pasaron de  a , niños en el curso del mismo período.

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



Según las previsiones de las Naciones Unidas para el planeta en su conjunto, la transición demográfica culminará a más tardar en , fecha a partir de la cual la población terrestre iniciará una declinación, acaso inexorable. En promedio se “pierde” un niño por mujer cada decenio, y nada garantiza que la fecundidad femenina pueda estabilizarse en , niños por mujer. Si según el modelo actual de los países ricos las parejas quieren criar dos niños en promedio, es totalmente posible que el punto de equilibrio sea estrictamente inferior a ese nivel, por la simple razón de que no todas las mujeres se casan. Aún no llegamos a esa situación, pero la velocidad a la que nos acercamos a ella es asombrosa. No obstante, África es la mayor excepción a esta regla que parece general. En ese continente, el más pobre del mundo, la fecundidad femenina permanece en un nivel muy elevado: hoy se cuentan todavía  niños por mujer. Sin embargo, también allí las promesas de la transición están en marcha, porque hace diez años se calculaban  niños y el proceso realmente parece avanzar. Pakistán es otro contraejemplo que en ocasiones oculta el bosque de las transformaciones en obra en el resto de los países musulmanes. Volviendo al cuadro general del planeta, ¿por qué ocurre esta transición? Según una explicación esgrimida a menudo por los economistas, la transición demográfica se produce cuando el costo de educar a los niños



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

aumenta. En lengua vernácula, ello se traduce cuando las mujeres tienen algo mejor que hacer: cuando les ofrecen un trabajo y un salario, la demanda social de niños disminuye. Para Gary Becker, puede entonces entablarse un círculo virtuoso. Se tienen menos niños, pero se ocupan mejor de ellos. Los padres tratan de prepararles un mejor destino mediante la escolarización. La paradoja de la transición demográfica actual radica en el hecho de que se produce precisamente cuando las condiciones materiales apenas se modificaron. Esto se observa tanto en el campo como en las ciudades, ya sea que las mujeres trabajen o no, y en ocasiones incluso antes de que haya comenzado el proceso de escolarización. La explicación dada por las Naciones Unidas es que las mujeres de todo el mundo ven en la televisión un modelo de vida que les fascina: el de las mujeres occidentales. A través de las imágenes a las que acceden, entran en un mundo muy alejado materialmente de  Gary Becker, A treatise on the family, Chicago, Chicago University Press,  [trad. esp.: Tratado sobre la familia, Madrid, Alianza, ].  En este punto, los demógrafos, que prefieren la historia de las mentalidades a la de los progresos materiales, se ven corroborados en sus hipótesis. Véase Hervé Le Bras y Emmanuel Todd, L’invention de la France, París, Hachette, . Sin embargo, resta comprender por qué la ruptura demográfica actual es simultánea en tantos países.

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



aquel en el que viven, pero suficientemente cercano como para que despierte la aspiración de conducirse como si hubieran entrado. La televisión brasileña resultó mucho más fuerte que la Iglesia, que sin embargo logró bloquear el planning familiar. En consecuencia, vemos aquí en obra, en un punto que acaso sea el más importante de la historia humana –la demografía–, una ilustración de los efectos del desfase entre la globalización virtual y la globalización real. Este desvío constituye una de las principales cuestiones del mundo contemporáneo, tanto para los países ricos como para los pobres: ¿cómo reconciliar el mundo vivido con el mundo esperado, en el momento en que las mediaciones sociales se vuelven escasas?

     El hecho de que la transición demográfica a nivel planetario se prolongue hacia el  no les quita nada a los desafíos que van a multiplicarse hasta entonces. Durante ese período, la población mundial va a crecer más del % debido, sobre todo, a un aumento de la población pobre. Hoy tenemos un mundo con . millones de habitantes, entre los que contamos . millones de



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

ricos, . millones de personas que aspiran a serlo y . millones de pobres, en el sentido matemático de que ganan menos de  euros por día. En , el planeta contará con . millones de habitantes (y luego declinará). Tal vez se cuenten . millones de ricos, entre . y . millones que aspiran a serlo y entre . y . millones de personas que serán muy pobres. Ello significa que el mundo de  verá multiplicarse las dificultades del presente; tal vez se duplique la cantidad de ricos, lo que planteará problemas ecológicos considerables. Y siempre habrá muchos pobres, acaso más que en nuestros días, lo que significa que el desequilibrio entre riqueza y pobreza será masivo. Estos desequilibrios plantearán cuestiones difíciles y urgentes a la gobernabilidad del mundo. Sin duda alguna, el desafío ecológico es el más importante. La Tierra no es compatible con una extensión de los modos de consumo ecológico actuales a China y la India. ¿Quién podrá hacer emerger un consenso en este ámbito? El mundo actual va hacia una estructuración multipolar. Fuera de los Estados Unidos, Europa y el Japón, ya hay dos nuevos candidatos a una hegemonía regional: China y la India, a los que se agregarán otros polos que querrán desempeñar su parte en África, Medio Oriente, Latinoamérica, sin olvidar a Rusia. El esquema de Huntington es atinado en este punto: el Occidente

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



no va a conservar mucho tiempo el monopolio de la prosperidad. El mundo venidero podría asemejarse a la Europa del siglo , donde la competencia francesa y alemana para superar a Inglaterra prepararía el cataclismo del siglo . Los riesgos de un mundo multipolar necesariamente inestable no pueden ser evitados sino creando un orden multilateral, dotado de instituciones legítimas que sepan desarmar los conflictos que prepara la evolución espontánea del mundo. Se ha entablado una verdadera carrera de velocidad. O logra imponerse un sistema multilateral “justo”, que sea lo suficientemente legítimo como para pacificar las relaciones entre los bloques venideros, o bien permanece frágil y controvertible, y el ascenso de las tensiones previsibles –por ejemplo, para aprovisionarse de materias primas– se volverá peligroso. Los europeos, que por experiencia saben a qué tragedias puede conducir la rivalidad entre las naciones, tienen al respecto un mensaje para ofrecer al mundo. ¿Sabrán hacerlo?

 Jacques Delors y Kemal Dervis propusieron un Consejo de seguridad económica, encargado de nombrar a los directores de las grandes agencias internacionales, y que tendría la responsabilidad de velar por el equilibrio de las normas producidas por la , por un lado, y la , el  y una nueva agencia para la ecología, por el otro. Véase Kemal Dervis, A better globalization: Governance and reform, Washington , Brookings Press, .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

 La globalización es la quinta ruptura que permite comprender la emergencia de la sociedad postindustrial. Más que reflexionar sobre la cuestión un tanto vana de saber si es causa o consecuencia de las otras rupturas, es más útil considerarla como una dimensión de la sociedad postindustrial, cuyas principales tendencias ilumina a la perfección. La “desintegración vertical” de la cadena de producción en el nivel internacional es, ante todo, el reflejo del proceso de tercerización del trabajo emprendido en el mismo seno de los países industriales. A imagen de Internet, la producción sigue los caminos más diversos para lograr sus fines. Las grandes firmas industriales se convierten cada vez más en estrategas que en operadores de una producción distribuida por todos los confines del mundo. La división internacional del trabajo también esclarece las razones por las que a la solidaridad orgánica en la que confiaba Durkheim le cuesta trabajo manifestarse. El mercado no crea entre sus participantes una comunidad bien comprendida de destinos e intereses. Las nuevas teorías del comercio internacional, basadas en la búsqueda de rendimientos de escala, muestran el porqué: el mercado agudiza una carrera por la acumulación de factores estratégicos, que hace que los

LA NUEVA ECONOMÍA-MUNDO |



participantes en el intercambio sean mucho más rivales que solidarios. Por otra parte, los trabajos recientes de Philippe Martin, Thierry Mayer y Matthias Thoenig muestran que el comercio en general no es un factor de pacificación de las relaciones internacionales. Las bellas ideas de Montesquieu sobre el “dulce comercio de los hombres” también deben ser revisadas. Por último, la globalización ilumina uno de los aspectos más importantes de la sociedad postindustrial: el desfase creciente entre la constitución de un imaginario colectivo por la sociedad de la información, y la realidad territorial de la división entre riqueza y pobreza. La demografía da un ejemplo positivo de ese desfase. Los acontecimientos del  de Septiembre, verdadera puesta en escena televisiva, ofrecen una ilustración macabra de ello. Ese divorcio no se instala sólo entre países ricos y pobres. Es de importancia capital en el seno de los mismos países ricos, donde también tiene lugar una oposición centro-periferia, que reemplaza el antiguo esquema de la lucha de clases en el seno de la firma industrial.  La mondialisation est-elle un facteur de paix?, Opuscules du Cepremap, Nº , , Presses de la rue d’Ulm. Los autores muestran que el comercio bilateral apacigua los conflictos entre dos naciones, pero al riesgo de incrementarlos con los demás.  Aunque los mismos terroristas no son pobres: pertenecen sobre todo a las clases educadas. Véase Alan Krueger y Jitka Maleckova, “Education, poverty, political violence and terrorism: Is there a causal Connection?”,  Working Paper , julio de .

Lección 3 ¿Existe un modelo social europeo?

Mientras el mundo estuvo dividido en dos bloques –el Este y el Oeste–, la referencia al mercado pudo funcionar como un marcador positivo de la construcción europea. Parafraseando a Guy Debord, es la época en que Europa podía definirse “por lo que no quería ser”. Con la caída del Muro de Berlín se produjo un doble fenómeno. En primer término, el derrumbe de la  hace desaparecer la “amenaza comunista” del horizonte de los temores. Luego, en un segundo tiempo, prepara la expansión a los países de la ex Europa del Este. Éste instala una nueva imagen de Europa: la idea de una Europaprotección (la “fortaleza-Europa”) es reemplazada por la de una Europa-mundo, que no estaba prevista. Más allá de la cuestión de la expansión, el fin del enfrentamiento Este-Oeste creó sus efectos más intensos al despertar viejas peleas, precisamente a mayor profundidad, en el nivel mismo de la referencia al mercado. Decir que a los franceses en general –y no sólo a la izquierda de la izquierda– les cuesta trabajo recono-



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

cerle virtudes es poco. A pesar de la fórmula ya célebre de Lionel Jospin, “sí a una economía de mercado, no a una sociedad de mercado”, son pocos los franceses que adherirían espontáneamente a la idea según la cual el mercado es una dimensión de la libertad humana. El rechazo a la Constitución europea se alimentó en gran medida de esta ambivalencia. La caída del Muro despertó interrogantes que se creían extinguidos sobre “el modelo europeo”. Mientras que el desmembramiento de la sociedad industrial torna indispensable definir una nueva seguridad social que sea capaz de fabricar una “solidaridad orgánica”, a Europa, que inventó la seguridad social (en sus dos variantes: beveridgiana y bismarckiana), le cuesta definir un nuevo modelo social que lleve su nombre. ¿Es una víctima colateral de la desaparición de la sociedad industrial?

   () La Europa de los  representa por sí sola cerca del % del comercio mundial. ¿Por qué le teme a la globalización? Ocurre que los dos tercios de sus exportaciones y de sus importaciones son con destino o procedencia de ella misma. Francia, Italia, los Países Bajos e Ingla-

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



terra son los principales socios comerciales de Alemania, primera potencia exportadora europea. El comercio entre Alemania y los Estados Unidos es inferior al comercio de Alemania con Bélgica y el Luxemburgo. El grueso del comercio europeo es un comercio de vecindad que no prepara bien para la globalización. En la jerga de los economistas, se dice que el comercio europeo es horizontal. Incrementa la diversidad de bienes pertenecientes a una misma categoría: se intercambian Renault por Volkswagen, Prada por Dior. El comercio europeo es representativo del antiguo modelo industrial, donde las firmas venden productos cercanos llave en mano. El comercio mundial, por su parte, es vertical: recorta la cadena de producción de un mismo bien según etapas cada vez más finas. Es representativo del nuevo modelo industrial, donde la cadena de producción resulta desmantelada. El examen de los intercambios comerciales de Europa, por un lado, y de los Estados Unidos, por el otro, realizado por Patrick Artus y Lionel Fontagné, revela una diferencia sensible entre esos dos bloques. Mientras los exportadores europeos están especializados en productos “de alta gama”, los exportadores norteamericanos lo están en productos de “alta tecnolo Patrick Artus y Lionel Fontagné, Commerce extérieur FranceAllemagne, Informe del Consejo de análisis económico, .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

gía”. “De alta gama” son los Mercedes y los Vuitton, productos que comprenden numerosos conocimientos especializados, acumulados con el correr de los años. Son el reflejo de especializaciones antiguas, donde el peso de las habilidades adquiridas permite cobrar un precio elevado. Los productos exportados por los Estados Unidos tienen un contenido en tecnología mucho más fuerte. No son “caros”, como pueden serlo una cartera Dior o un Porsche: son innovadores. Los datos presentados en el marco del informe Beffa, que presidió la creación de la nueva agencia de innovación industrial, también exploraban ese fenómeno. Los productos exportados por Francia son pobres en tecnología, debido a la composición sectorial de las exportaciones. En el ámbito industrial, Francia no es menos hábil en incorporar las tecnologías más avanzadas. Airbus es un ejemplo tipo que muestra cómo sobre un producto determinado las exportaciones francesas pueden contener toda la tecnología requerida. Son los sectores donde interviene Francia los que, en promedio, son menos consumidores de innovaciones tecnológicas que aquellos donde operan los Estados Unidos. Europa permanece en parte prisionera de su especialización pasada, de su “saber hacer” que exige toda Pour une nouvelle politique industrielle, París, La Documentation Française, .

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



vía “hacer” las cosas. De esta forma, se expone al riesgo de entrar en competencia con los países emergentes en el ámbito industrial y de ser dejada atrás por los Estados Unidos en el ámbito inmaterial.

      El avance norteamericano es particularmente visible en el sector de la nueva economía, definida stricto sensu como el sector de las tecnologías de la información y de la comunicación, que son lo propio de la tercera revolución industrial. Los Microsoft, Yahoo, Google… adquirieron una posición dominante que los coloca fuera del alcance de sus competidores, sobre todo europeos. La “nueva economía” está asociada a la idea de una mejor difusión de la información, de una baja de las barreras de acceso, y finalmente de una presión competitiva más fuerte sobre los actores de la economía. Sus propios operadores, sin embargo, tienden a convertirse en monopolios planetarios. Como afirmamos en la introducción, la nueva economía se caracteriza, en efecto, por una estructura de costo atípica: es la primera unidad del bien fabricado lo que cuesta caro, y no las siguientes. Una vez concebido el programa Windows, se lo puede vender tanto



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

a una aldea como a toda la Tierra y su costo total de fabricación sólo será modificado marginalmente. El mismo razonamiento se aplica a lo audiovisual: cuesta caro realizar un filme, no (re)difundirlo. Esta caracterización de la nueva economía permite captar la razón por la que sólo puede adaptarse a lo que los economistas llaman un régimen de “competencia pura y perfecta”. Si un programa recién concebido fuera inmediatamente puesto en competencia con productos similares que presenten las mismas cualidades, la guerra de precios entre los fabricantes les haría imposible recuperar los gastos que permitieron su diseño. Para amortizar los costos de investigación y de desarrollo que forman el corazón de su actividad, una firma de la nueva economía debe beneficiarse por completo con una renta de situación. Renta tecnológica para unos, renta comercial para otros, poco importa: el sector no puede ser competitivo en el sentido habitual del término.  Véase D. Cohen y M. Debonneuil, La nouvelle économie, Informe del Consejo de Análisis Económico, París, La Documentation Française, .  En la literatura económica, generalmente se remite a Schumpeter la idea según la que los monopolios son los vectores de la innovación debido a la renta que aprovechan para amortizar sus gastos de investigación y desarrollo. Una iluminación pos-schumpeteriana importante es dada por Philippe Aghion y otros, “Entry and productivity growth: Evidence from micro

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



Un ejemplo tomado de la televisión ilustrará esa paradoja de la nueva economía, referente aquí a la variedad de bienes que supuestamente ofrece. Cuando se generalizaron el cable y los satélites, primero se creyó que las nuevas tecnologías permitirían multiplicar los contenidos, ofrecer a cada uno un programa que le correspondiera mejor. Esa promesa de una infinita diversidad de programas fue sostenida en el sentido aritmético en que hoy es posible abonarse a un centenar de cadenas. El único problema es que en la práctica esos programas sólo son vistos por muy pocos espectadores. A pesar de la abundancia de cadenas disponibles, los telespectadores siguen mirando, en cuanto a lo esencial, las tres antiguas cadenas públicas, además de  y Canal Plus. En efecto, si se miden sus cuotas de mercado, encontramos las siguientes cifras:  representa un % del mercado; France , el % de la parte residual (%), o sea, alrededor del %; France , a su vez, cuenta con el % del % que resta, es decir, el %;  y Canal Plus se disputan el resto…

level panel data”, Journal of the European Economic Association, vol. , Nº -, , pp. -. Los autores muestran que la competencia monopolística, es decir, la competencia de firmas que tratan de conquistar una renta de monopolio, es la configuración más favorable para la innovación.



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

Las cuotas de mercado de las cadenas temáticas son infinitesimales: a veces se cuentan en algunos centenares de telespectadores. Estas cadenas poco vistas también cuestan poco: ponen una cámara ante un espectáculo ya financiado y lo difunden, o con más frecuencia redifunden emisiones ya amortizadas. Pero del otro lado no hay casi ningún telespectador. ¿Por qué la promesa de una infinita diversidad desembocó, en la práctica, en tal pobreza de audiencias? Debido a una lógica que los economistas llaman la teoría de los “costos endógenos”, y que se presenta del siguiente modo: cuando las cadenas de televisión están sometidas a la competencia de nuevos participantes, se entregan a una sobrepuja terrible para obtener los derechos de retransmisión de los espectáculos que todo el mundo quiere ver (copas del mundo, presentadores estrella…). Esta rivalidad competitiva por los derechos de retransmisión eleva el costo de entrada, hasta el punto en que los nuevos participantes, a quienes sin embargo la tecnología prometía días de gloria, quedarán desalentados. Las barreras de mercado, disminuidas por la técnica, son así espontáneamente vueltas a elevar por los mercados. Al fin y al cabo, uno se encuentra con un equilibrio de partes de mercado que por cierto es un poco más amplio (, Canal Plus), pero que dista en gran medida del modelo inicialmente previsto.

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



     La inflación de los costos fijos, propia de la nueva economía, no siempre es negativa. En el caso de las empresas farmacéuticas, acelera los gastos de investigación y desarrollo propicios para la aparición de nuevos medicamentos. No obstante, incluso en este último caso, ex post aparece una ineficiencia mayor: cuando se descubre el nuevo medicamento, se lo tarifa a un precio disuasivo para los pacientes más pobres, que de hecho son los más numerosos. Paul David había resumido estas paradojas de la siguiente manera. Para ser eficaz, la producción de “ideas nuevas” debería obedecer a dos reglas: la cooperación de todos aquellos que apuntan a solucionar el mismo problema, y luego, una vez resuelto el problema, el libre uso por todos de sus aplicaciones. Así funciona la investigación universitaria. Por cierto, existe rivalidad entre los propios investigadores, pero las colaboraciones que reúnen a los investigadores que trabajan en un mismo proyecto son frecuentes. Una vez realizado el descubrimiento, los resultados son inmediatamente publicados y puestos gratuitamente a disposición de la comunidad científica.  Paul David, “A tragedy of the public knowledge commons?”, Oxford  Centre, Working Paper /, .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

En el caso de la investigación privada ocurre exactamente lo contrario: los laboratorios se hallan en competencia y no cooperan. El secreto de sus trabajos es guardado celosamente. Una vez realizado el descubrimiento, las firmas conservan su uso privativo. En consecuencia, se trata de un modelo inverso al que sería necesario. El modelo del open science y la cultura del homo academicus, cuya principal motivación es el reconocimiento de sus pares, están mejor adaptados a la creación de ideas nuevas que la economía de mercado. Tenemos aquí el equivalente para la nueva economía de la contradicción que denunciaba Marx en el seno del capitalismo entre el desarrollo de las fuerzas productivas y lo que llamaba las relaciones de producción, a saber, el régimen de la propiedad privada. Mientras que su demostración no es muy convincente para una economía industrial ordinaria, se vuelve notoria en el marco de la “nueva economía”. Esta contradicción surge bajo una forma que en el siglo  se convierte en el equivalente de lo que fue el conflicto entre los sectores público y privado en el siglo precedente: la rivalidad entre lo “gratuito” y lo “pago”. La tentación de bajar gratuitamente filmes y canciones, de hacer circular falsificaciones o de fabricar productos genéricos es un dato permanente de la “nueva economía”, por la misma razón de que cuesta poco duplicar la primera unidad de un bien, una vez descubierto.

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



Es necesario realizar un arbitraje delicado entre dos extremos: la gratuidad radical, que amenazaría la innovación privada, y un uso restringido de la propiedad intelectual, que dedique la parte del león a los monopolios. Ese arbitraje no puede ser relegado a los mismos productores. A la sociedad le corresponde fijar el tiempo de vida de una patente, de su derecho de explotación, no en función de principios universales (el respeto a la propiedad…) sino de consideraciones prácticas (desafíos de salud pública, situación económica del país…). Nadie se asombra, por ejemplo, de que la propiedad literaria sea más duradera que la propiedad farmacéutica: los desafíos para la clientela no son los mismos. Este debate no se limita a la duración de vida de las licencias; también debe recaer en el campo geográfico cubierto. No hay ninguna razón económica para privar a los pobres de medicamentos que podrían curarlos. El lucro cesante de las firmas farmacéuticas es por hipótesis nulo: salvo que tengan acceso a productos genéricos, los pobres no pueden comprar sus medicamentos. Sin embargo, una aguda regulación de la propiedad intelectual no es suficiente. La gratuidad requiere de instituciones adaptadas a sus fines, así como la producción material. Aquí es donde la desventaja europea se torna más flagrante.



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

    La Universidad de Shanghai publica todos los años la clasificación de las  primeras universidades del mundo. De las diez primeras, sólo las universidades británicas de Cambridge y Oxford (respectivamente en el º y º lugar) disputan la preeminencia de las universidades norteamericanas. Entre las cien primeras no hay más que cinco universidades alemanas, cuatro francesas y una italiana. Como todas las clasificaciones, la de la Universidad de Shanghai es discutible. Dedica una parte demasiado importante a los premios Nobel, tiende a ignorar las publicaciones de los investigadores vinculados con organismos de investigación del exterior y da una prima a los establecimientos grandes sobre los pequeños. No obstante, el poder (intelectual y financiero) de las universidades norteamericanas es evidente. Ignorar esa clasificación aduciendo que es imperfecta tendría que ver con la política del avestruz. ¿Es necesario y posible copiar el modelo norteamericano? El siglo  fue dominado por un modelo más o menos universal de organización “científica” del trabajo: el taylorismo. Si se admite que las innovacio Véase Le Monde del  de agosto de ; la clasificación está disponible en línea: .

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



nes científicas y técnicas serán al siglo  lo que la organización del trabajo industrial fue al , no es aberrante considerar que también se impone una “organización científica del saber”. La universidad es al nuevo siglo lo que la firma fordista era al antiguo: la institución que fija la materia prima, el saber y la formación con los que se nutre al resto de la sociedad. Como lugar de producción del saber, las universidades norteamericanas deben su eficacia al hecho de que dan respuesta a las mayores contradicciones que atraviesan la producción de conocimientos: el equilibrio, ante todo, entre competencia y cooperación, y el arbitraje, en segundo término, entre investigación fundamental e investigación aplicada. Sin duda, las universidades norteamericanas son competitivas. Se disputan a los mejores estudiantes, a los mejores docentes, y disponen del nervio de la guerra: la autonomía financiera procedente a la vez de derechos de inscripción elevados y de dotaciones financieras propias. También son un lugar de cooperación: los docentes pasan de una a otra merced a los seminarios o a los años sabáticos y presentan juntos proyectos de investigación a la National Science Foundation. Pero, sobre todo, las universidades norteamericanas son suficientemente fuertes para discutir de potencia a potencia con el resto de la sociedad, política o indus-



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

trial. Aquí se juega la cuestión tan controvertida de la relación entre la investigación fundamental y la investigación aplicada. Los investigadores franceses manifestaron su temor de ver sus programas de investigación dictados por una lógica industrial o burocrática. Haciéndose eco de sus inquietudes, el presidente de la Academia de Ciencias, Edouard Brézin, observaba que no se había descubierto la electricidad tratando de hacer nuevas velas. Con ello quería decir atinadamente que la lógica de los descubrimientos científicos es irreductible a los usos que se espera de ellos. Sin embargo, sería un error cerrar el debate tan sólo sobre esta verificación. La idea extrema según la que ciencias y técnicas formarían dos mundos estancos es igualmente falsa. En su libro The gifts of Athena: Historical origins of the knowledge economy, Joel Mokyr recuerda que la termodinámica nació en el siglo  a partir de investigaciones que apuntaban a mejorar la eficacia de las máquinas de vapor. La nueva dialéctica entre ciencias y técnicas es, a su juicio, el factor crucial que explica por qué la revolución industrial del siglo  difiere de aquellas que la precedieron (por ejemplo, en China, cinco siglos antes).  Joel Mokyr, The gifts of Athena, Princeton, Princeton University Press, .

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



Precisamente porque los lazos entre investigación fundamental y aplicada son complejos, la necesidad de instituciones poderosas y autónomas es indispensable, instituciones que protejan a los investigadores del cortoplacismo de los industriales sin por ello conducirlos a ignorar la demanda social que les dirigen. El hecho de que las universidades norteamericanas sean lugares de enseñanza representa al respecto un papel decisivo. Dar respuesta a la demanda de formación es un estimulante poderoso que obliga a responder a las tendencias de largo plazo de la sociedad, sin tener que renunciar a los imperativos de la ciencia. Incluso independientemente del nivel de los gastos, la investigación europea de hecho sigue siendo un amontonamiento de investigaciones nacionales que, en total, valen menos que la suma de sus componentes individuales. Los mismos procedimientos de asignación de los recursos comunitarios, que están muy atentos a respetar los equilibrios entre las naciones, no logran hacer emerger polos de excelencia europeos que puedan compararse con los polos constituidos en los Estados Unidos alrededor de las grandes universidades. Nadie aceptaría que se conceda a Oxford o a Bolonia la misma concentración de recursos que la que se observa alrededor de Boston o de San Francisco. Por otra parte, el papel desempeñado por el Pentágono norteamericanono es muy transferible al caso europeo.



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

¿Reaccionarán los europeos? ¿Sabrán crear una universidad que haga justicia a su historia, a su diversidad, pero que también sepa hacer entrar a Europa en la economía del conocimiento? Es de esperar, pero no es seguro. Joel Mokyr explica también que el ocaso de Inglaterra en el siglo  responde en parte a su incapacidad de crear escuelas de ingenieros (a imagen de las que fueron fundadas en esa época en Francia y en Alemania), que habrían permitido a los hijos y nietos de los inventores de la máquina de vapor o la máquina de tejer hacer avanzar las innovaciones de sus padres. Siempre según Mokyr, los dignos retoños de esos inventores geniales se encontraron en las Public Schools –las escuelas privadas inglesas– estudiando el arte de la domesticidad o del buen gusto, apartando a Inglaterra, en el amanecer del siglo , de las grandes innovaciones –motor de explosión o eléctrico…– que iban a moldear el mundo. La inferioridad inglesa de ayer se ha convertido en la de la Europa de nuestros días.

   () El debate sobre la Constitución reveló hasta qué punto las concepciones europeas en materia de economía “social” de mercado estaban alejadas unas de otras.

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



Lejos de preparar la aparición de un modelo compartido, desde hace unos veinte años, Europa se convirtió en el teatro de una divergencia sorprendente. Hablar de un modelo social europeo que pueda englobar al Reino Unido, Suecia, Italia y Francia casi no tiene sentido. Para tratar de comprender las fuentes de esta fragmentación se presentan varias tipologías, que subrayan las fuentes históricas de esta diversidad.

 -   En un importante libro titulado Les trois mondes de l’ État-providence, Gosta Esping-Andersen distinguió el Estado benefactor liberal, corporativista y socialdemócrata. El punto esencial de la teoría de Esping-Andersen es mostrar que las grandes tendencias de las sociedades industriales, ya se trate de la urbanización, del crecimiento, de la escolarización… en modo alguno permiten dibujar los contornos del Estado benefactor. Las singularidades nacionales y los convenios históricos específicos de cada país son más determinantes.  Gosta Esping-Andersen, Les trois mondes de l’État-providence, París, ,  (versión original: ) [trad. esp.: Los tres mundos del Estado del bienestar, Valencia, Institución Alfonso el Magnánimo, ].



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

En Suecia, una alianza de clase “rojo-verde” entre los obreros y los campesinos explicaría así el universalismo del Estado benefactor, atento a integrar el conjunto de la sociedad. En Alemania, el Estado benefactor nace de la tentativa deliberada de Bismarck de dividir al movimiento obrero. El convenio neocorporativista mantiene las estratificaciones sociales, y los obreros obtienen protecciones proporcionales a las relaciones de fuerza que construyen, sector por sector. El modelo liberal del Estado benefactor, por último, reserva su protección a los más pobres, herencia de un debate que se remonta a los comienzos del siglo  acerca del buen uso de la caridad respecto de los pobres. De tal manera, el Estado benefactor liberal conduce a las clases medias a asegurarse por sí mismas contra los riesgos cubiertos en los otros países por la seguridad social (salud, retiros…). De esto resulta un dualismo duradero entre los pobres y el resto de la sociedad. La oposición ahora clásica entre el capitalismo anglosajón y el modelo escandinavo es el primer esquema de lectura que emerge de esta tipología. Aquél descansa en el buen funcionamiento de los mercados; éste, en la solidaridad social.  Michel Albert, Capitalisme contre capitalisme, París, Seuil,  [trad. esp.: Capitalismo contra capitalismo, Barcelona, Paidós, ].

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



En un estudio famoso, Lars Calmfors y John Driffill –economistas de origen sueco e inglés, respectivamente– habían ilustrado el alcance de esta oposición en materia de desempleo. En los países anglosajones de la  (Reino Unido, Estados Unidos, Australia…), la tasa de desempleo es baja, en la medida en que el mercado de trabajo funciona precisamente como un mercado que no padece ningún desequilibrio prolongado entre la oferta y la demanda. Este buen resultado, no obstante, se encuentra en los mismos términos en el otro extremo de la cadena, en los países escandinavos, donde la afiliación sindical es muy fuerte. Allí los sindicatos son capaces de aceptar las concesiones en materia de remuneración o de protecciones, que deben hacerse para alcanzar el pleno empleo. En los países intermedios como Francia, donde son los sindicatos los que compiten entre sí, el desempleo es fuerte o, más exactamente, persistente. Los convenios sociales no remiten ni a la exigencia del pleno empleo propia de la concepción liberal, ni a la exigencia escandinava de solidaridad. Así, el capitalismo continental es neocorporativista en el sentido de EspingAndersen. Apunta a proteger a las poblaciones bajo con Lars Calmfors y John Driffill (), “Bargaining structure, corporatism and macroeconomic performance”, Economic Policy, vol. , pp. -.



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

venio. Las indemnizaciones de despido, el seguro de desempleo, por ejemplo, son proporcionales a los derechos que la antigüedad confiere a los trabajadores. Bruno Amable enriqueció la tipología de EspingAndersen al distinguir un cuarto tipo de capitalismo propio de Europa, lo que él llama el capitalismo mediterráneo. A priori es el más tradicional de todos: fundamenta la solidaridad social sobre la familia. El objetivo implícito del sistema de protección mediterránea es preservar el salario y el empleo del jefe de familia. Se caracteriza por una elevada tasa de desempleo de los jóvenes y de las mujeres. Francia, que según los términos del primer eje prefiere pensar que está más cerca del modelo escandinavo que del liberal, de hecho está mucho más prisionera de un segundo dilema. En parte, ella adhiere al corporativismo alemán, pero a diferencia de éste no brinda los medios de integrar a los jóvenes como lo hace Alemania con el aprendizaje. Al respecto, sigue siendo un país mediterráneo, en la medida en que supone implícitamente que un juego de solidaridades familiares se hará cargo de los jóvenes o de las mujeres sin empleo.

 Bruno Amable, Les cinq capitalismes, París, Seuil, . El último tipo de capitalismo inventariado por B. Amable se ubica fuera de Europa: el capitalismo asiático, centrado en la lealtad a la firma.

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



 Siempre hay un riesgo cuando se encierra a uno u otro país en un modelo fijo. El Reino Unido de la señora Thatcher no tiene nada que ver con el modelo laborista de posguerra. De igual modo, Dinamarca da el ejemplo a menudo comentado, con sobrada razón, de un país que supo encontrar un camino original entre la flexibilidad anglosajona y la solidaridad escandinava. Los Estados Unidos también ofrecen una lección interesante de transformación. Al comentar la baja espectacular de los accidentes de trabajo en ese país, Philippe Askenazy ponía de manifiesto tres factores que habían desempeñado un papel decisivo en esta evolución. Primer factor: a mediados de la década de  se elige una nueva dirección sindical. La troika Sweeney, Trumka y Chávez-Thompson, que toma las riendas del -, es sostenida por las “minorías”: mujeres y minorías étnicas. Desemboca en acciones sindicales nuevas. La campaña “Justice for the Janitors”, por ejemplo, logra afiliar a miles de empleados del sector de mantenimiento de edificios. La reforma de las condiciones de trabajo está en el corazón de esta movilización.  Véase la síntesis de Robert Boyer, Le modèle scandinave, Opuscules du Cepremap, Nº , Presses de la rue d’Ulm, .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

El segundo factor es el uso intensivo de la sociedad de la información. Gracias a foros de Internet que garantizan el anonimato de sus participantes, permitió desenmascarar y estigmatizar a las “malas firmas”. Por otra parte, en  el voto de una ley obliga a las administraciones a hacer públicas las informaciones no confidenciales que posee, sobre todo en materia de accidentes de trabajo. Se pueden consultar en el sitio . Por último, el tercer factor reside en el pleno empleo estadounidense a fines de la década de . La dificultad de contratar personal es de tal envergadura que las firmas se desesperan por atraer a los trabajadores. Las condiciones de trabajo atractivas se convierten en uno de los elementos de su competencia para la contratación. El resultado es el siguiente: mientras que el período  había conocido un marcado aumento de los accidentes de trabajo, la década siguiente también asistió al inicio de un reflujo espectacular, correspondiente a más de un tercio de los accidentes inventariados. Con respecto al papel del sindicalismo, del Estado y de la sociedad de la información, el ejemplo de los Estados Unidos en materia de lucha contra los accidentes de trabajo mezcla varios términos que tienen un alcance general. Revela cómo instituciones antiguas pueden aprender a coordinarse según modalidades nuevas, adaptadas a la vez a la balcanización de la eco-

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



nomía y a las palancas que da la sociedad de la información. El problema no es tanto entenderse en general sobre el método como sobre su realización práctica. Por desgracia, el ejemplo francés es perfectamente representativo de esta dificultad.

   Las tipologías de Amable o de Esping-Andersen parecen desfasadas respecto de la manera en que uno se representa el “modelo” francés, y por una sencilla razón: la cuestión social jamás representó lo esencial de ese modelo. En el amanecer del siglo , cuando se dibujan los convenios sociales europeos, Francia está mucho más interesada en debatir acerca de la separación de las iglesias y el Estado que de la cuestión social. Para captar la naturaleza del modelo francés hay que volver hacia atrás sobre las condiciones históricas propias únicamente de los siglos  o . Retomaré aquí la esclarecedora tipología que fue propuesta por Philippe d’Iribarne, en un artículo titulado “Las tres figuras de la libertad”, retomado por el autor en la obra L’étrangeté française. El autor  Philippe d’Iribarne, L’étrangeté française, París, Seuil, .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

analiza las tres maneras distintas de pensar la libertad en Inglaterra, en Alemania y en Francia, tal como emergen en la Edad Media. Estos tres términos esclarecen las diferentes formas de concebir la solidaridad social en la actualidad. La primera figura de la libertad estudiada por D’Iribarne es inglesa. Para un inglés, ser libre significa no pertenecer jurídicamente a nadie, no ser el esclavo ni el siervo de otro, ser el propietario de sí mismo. Ésa es la concepción que se encuentra expuesta de la manera más pura por John Locke. Soy libre si el producto de mi trabajo me pertenece. Esta idea de libertad tiene en su centro el mercado de trabajo, y explica por qué los países anglosajones testimonian un apego visceral al pleno empleo no solo en Inglaterra sino también en los Estados Unidos, donde la política social consiste ante todo en luchar contra el desempleo (según una expresión de Stiglitz). La segunda figura de la libertad es alemana. En la formulación kantiana, el hombre libre es aquel que no es esclavo de sus pasiones, que sabe someterse al imperativo categórico de la vida en sociedad. Para un alemán, ser libre es ser reconocido como tal por los otros. Es tener “voz y voto”, poseer el derecho de estar sentado a la mesa de los otros hombres libres y allí ser escuchado. Es la que el filósofo alemán Habermas retomará en su teoría del “actuar comunicacional”.

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



Por último, la tercera figura es la que viene de Francia, donde el hombre libre es aquel que no está sometido a otro en un sentido que no es jurídico sino casi psicológico: es aquel que obedece a una “lógica del honor”, por ejemplo aquella que el obrero puede oponer a su patrón por su dignidad de clase. Es esta concepción la que retoma, por citar un ejemplo, la oposición entre “dominantes y dominados” propuesta por Pierre Bourdieu. La definición francesa de la libertad es más compleja, más contradictoria que en otras partes. El modelo francés no es ni individualista en el sentido inglés, ni comunitario en el sentido alemán. Está habitado, siempre según D’Iribarne, por una contradicción entre dos sistemas de valores que Francia nunca supo conciliar: los valores clericales y los valores aristocráticos. La Iglesia sustenta un discurso universal de la igualdad de todos frente a Dios. La aristocracia hace el elogio de la nobleza de las conductas que da y exige el rango otorgado por Dios mismo a cada uno. Incapaz de reconciliarlos, Francia debe hundirse en la hipocresía en el mejor de los casos, en la ignorancia de sí mismo en el peor. “Ya en la antigua Francia –escribe D’Iribarne–, tratar al otro como semejante en la Iglesia no implicaba que se hiciera lo mismo en el mundo.” Prolongando esta ambivalencia, la Revolución deroga los privilegios e inmediatamente crea la Escuela Politécnica y la Escuela Normal



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

Superior, para ofrecer a la nación sus cuadros “naturales”; en pocas palabras, su propia aristocracia. La dicotomía entre las grandes escuelas y la universidad es una buena ilustración de la escisión francesa. La universidad hereda los valores clericales: impugna toda selección al ingreso, del que las grandes escuelas, a la inversa, extraen la fuente de su grandeza. Ello no significa que no la practique: la tasa de fracaso es considerable, pero debe alcanzarla de manera silenciosa, hipócrita. De este modo, la universidad tuvo que hacer frente a la democratización de la enseñanza superior a la manera de una orden mendicante. Mientras que el número de estudiantes fue multiplicado por setenta en el curso del siglo , la cantidad de politécnicos no fue multiplicada sino por dos, lo que significa que fue treinta y cinco veces más difícil entrar en la Escuela Politécnica que un siglo antes. Ese malthusianismo explica en gran medida las dificultades de Francia para aprovechar social o humanamente el aspecto más positivo de  La reticencia francesa a conceder su autonomía a las universidades coincide con la alergia más general de Francia respecto de los cuerpos intermedios. Véase Pierre Rosanvallon, Le modèle politique français, París, Seuil, , que analiza esta dificultad como una de las manifestaciones de la inquietud francesa frente al riesgo de recrear los cuerpos del Antiguo Régimen [El modelo político francés, Buenos Aires, Siglo , ].

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



la sociedad postindustrial, que es ser, en parte, una sociedad del conocimiento. El modelo francés, en su definición más positiva, deroga el origen social de sus élites. Quien ingresa en la * deja de inmediato de ser hijo o hija de campesinos: se convierte en un administrador civil del mismo rango, del mismo privilegio que los otros. Si bien la grandeza de este modelo es indiscutible, en la actualidad está corrompido por la endogamia social que provoca debido a su propio malthusianismo. Aterrorizados ante la idea de que sus hijos no puedan entrar en una gran escuela, las élites del país libran una guerra escolar preventiva cada vez más precoz, en ocasiones desde el parvulario. La República deja de ser una e indivisible para convertirse en el campo cerrado de la reproducción social.

     La crisis de los suburbios que sacudió a Francia en el curso del otoño de  ofrece un formidable resumen de la dificultad francesa para producir la cohesión social. * École Nationale d’Administration (Escuela Nacional de Administración). [N. del T.]



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

Los jóvenes de los suburbios sufren ante todo una tasa de desempleo patológicamente elevada. La tasa de desempleo de la población activa es de un %, la de los jóvenes de un % y la de los jóvenes de las ciudades de un %. El desempleo francés sigue un gradiente claro. Las protecciones son fuertes para aquellos que lograron adquirir antigüedad, los insiders, y bajas para quienes están privados de ella, los outsiders. Al respecto, Francia es perfectamente representativa de los convenios neocorporativistas descritos por Esping-Andersen. La oposición entre los jóvenes y los adultos ilustra esta dicotomía. A los jóvenes, las pasantías y los ; a los adultos, los * y las ventajas atinentes. No obstante, lo que torna el desempleo francés socialmente tolerable, por lo menos hasta cierto punto, es la sencilla idea según la cual los outsiders tarde o temprano tienen vocación de volverse insiders. Se cree que en tanto los jóvenes terminan por volverse adultos, ellos también se beneficiarán con la misma categoría. Sin embargo, ése no es el único factor en acción. El hecho de que los jóvenes puedan estar directamente a cargo de los adultos también desempeña un papel fundamental. Encontramos aquí las características del * : Contrat à Durée Déterminé (contrato de duración determinada); : Contrat à Durée Indéterminé (contrato de duración indeterminada). [N. del T.]

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



capitalismo mediterráneo tal y como lo definió Bruno Amable. En ese sistema, los outsiders no están a cargo ni del Estado, como en el capitalismo escandinavo, ni del mercado, como en el capitalismo anglosajón, sino de un juego más o menos garantizado de solidaridades familiares. Aquí es donde despunta la crisis de los suburbios. Si el desempleo francés está en el límite de lo que es aceptable para la población en general, se vuelve catastrófico para las poblaciones de riesgo. La paradoja central, mal comprendida cuando se habla de los suburbios, en efecto, es la siguiente: los jóvenes de las ciudades están privados de las solidaridades intrafamiliares que vuelven soportable el “modelo francés” a los otros jóvenes. La cuestión “cultural” aparece aquí, pero en una forma inversa de aquella en la que comúnmente está planteada. Contrariamente a la imagen de Epinal de un comunitarismo fuerte que sería en sí un factor de exclusión, la existencia social de los jóvenes en los suburbios es frágil, debido a un lazo comunitario débil. El ejemplo estadounidense, aunque inaceptable en Francia, muestra que la integración de las minorías es sin lugar a dudas una función de la fuerza de las solidaridades intracomunitarias. Cuando los cubanos echados por Castro en  buscaron un empleo en Miami, más de la mitad encontraron uno en una empresa cubana (donde siguen trabajando diez años más tarde).



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

Cuando las comunidades están soldadas, como en el caso chino, el recién llegado también puede contar con un crédito comunitario, que funciona a la manera de las tontinas africanas: el primero que cobra ayuda al financiamiento de los que siguen. Así puede funcionar una acumulación primitiva, que ofrece a la segunda, después a la tercera generación, los recursos que luego permiten una verdadera integración. ¿Por qué algunas comunidades son débiles, y otras fuertes? Para quien buscara la respuesta en el ethos original de la propia comunidad, habría que explicar por qué los mexicanos fracasan allí donde los cubanos tienen éxito, precisamente cuando ambos son católicos e hispanizantes. A menudo las comunidades emigradas tienen éxito cuando el país de origen está en crisis. Lo cierto es que los Estados Unidos no tienen ninguna dificultad; incluso alientan ese juego comunitario. El modelo francés, que lo juega todo sobre la meritocracia republicana, es alérgico a la idea de que un lazo comunitario fuerte pueda ser un factor de inte Esta idea coincide con la expresada en la noción de “capital social”. Véase Antoine Bevort y Michel Lallement (eds.), Le capital social, París, La Découverte, .  En los términos de Ph. d’Iribarne, los Estados Unidos encarnan de hecho un término medio entre los valores ingleses y los alemanes: la libertad de contrato es esencial, pero el papel de las comunidades y de las congregaciones también es fundamental. Se trata de otro ejemplo de mezclas.

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



gración. Prefiere recalcar más directamente que al ser débil el nivel escolar de los padres, la desventaja de los hijos se vuelve pronto insuperable. Este razonamiento es indiscutible, y a aquellos que lo subestiman en beneficio de explicaciones estrictamente culturales se les escapa lo esencial. Sin embargo, es incompleto. También en los países emergentes la desventaja escolar de los padres es aplastante, cuestión que no impide que algunos de ellos, a veces en dos o tres generaciones, recuperen el retraso inicial. Luego de la guerra, Singapur era un país con un % de analfabetos, y en la actualidad está clasificado entre los mejores, por delante de Francia. Pero contrariamente a los niños de Singapur, que se benefician con programas por definición adaptados a su nivel, la escuela de la República fija una norma que es la de la media nacional, inadaptada para los niños que viven en los suburbios. Francia, que escoge a sus élites en el crisol de la escuela republicana, quiere convencerse de que ésta está abierta para todos. De tal modo, le cuesta mucho pensar la desigualdad de hecho que se profundiza entre los diferentes participantes en esta carrera meritocrática. Pensar –en ocasiones permitirse pensar– los medios de combatirla le resulta muy difícil.  Thomas Piketty y Matthieu Valdenaire mostraron que el tamaño de las clases tenía una importancia decisiva en los desempeños de



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

 Como los otros países, Francia debe forjar nuevos convenios que le permitan resolver los problemas planteados por la sociedad postindustrial: ser una sociedad del conocimiento, de la información, de nivel planetario, y una sociedad de servicios cuyos desafíos sean locales. La dificultad de construir un nuevo modelo social, adaptado a una historia determinada y a nuevas expectativas, es uno de los rasgos esenciales de la sociedad postindustrial. La esfera económica ya no propaga un modelo social, como en tiempos de la sociedad industrial. Las diferencias ayer registradas por Esping-Andersen no tenían mucha importancia: el fordismo reducía la mayoría de las diferencias entre los países. Éstas resurgen con fuerza en el momento en que cada país debe movilizar sus recursos culturales y políticos para fabricar la cohesión social.

los alumnos surgidos de los medios desfavorecidos, pero que de no ser así carecía de un efecto importante. Poner en funcionamiento una estrategia semejante exigirá un esfuerzo no sólo financiero sino político, mucho más allá de aquél hecho en favor de las  (Zone d’éducation prioritaire: zona de educación prioritaria [N. del T.]). Véase L’impact de la taille des classes sur la réussite scolaire dans les écoles, collèges et lycées français, París, Ministerio de Educación, Les Dossiers, Nº , .

¿EXISTE UN MODELO SOCIAL EUROPEO? |



Durante mucho tiempo, Francia contó con Europa para “modernizarse”: ayer para escapar de su pasado colonial, hoy para hacer frente a la globalización. Ahora descubre que aquélla no puede ayudarla a pensar en su lugar acerca del modelo de cohesión que le está adaptado, que debe reflexionar sola sobre la transformación de su modelo social. La misma dificultad para entenderse en Europa sobre las prerrogativas del Estado, del mercado o de los sindicatos da fe de la dificultad de ser europeo en materia social. Europa mostró que era posible pasar en algunos años de la guerra a la paz. Probó que la integración económica preservaba la diversidad cultural. A través del modelo de la Comisión, también muestra que existe un camino para construir instituciones supranacionales, que sean respetuosas de la soberanía de los estados. No obstante, Europa descubre tardíamente que no basta con dotarse de un mercado único para crear una ciudadanía compartida. Sin duda, para lograrlo se requieren menos mercancías y mayor contacto directo, cara a cara, entre los mismos europeos. El proyecto de crear una Europa de las Universidades adquiere aquí una importancia mayor. Como en el filme L’Auberge espagnole,* al frecuentar los mismos * Titulada en España Una casa de locos, coproducción hispanofrancesa realizada por Cédric Klapisch. [N. del T.]



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

pupitres los estudiantes no sólo contribuyen a dotar a Europa de una palanca para la sociedad del conocimiento, sino que también siembran los gérmenes de una comunidad moral, afectiva. Es posible que los programas Erasmus sean para la Europa venidera lo que fue la Comunidad del carbón y del acero para el mercado común, y luego para la Unión Europea; es decir, el inicio, irrisorio en el origen, de una larga marcha que tal vez determine su destino en el siglo .

Conclusión La nueva cuestión social

La fábrica dejó de ser un lugar de heterogeneidad social. En el pasado, reunía obreros y capataces, ingenieros y patrones. Por cierto, sus relaciones eran conflictivas, pero cada uno medía directamente su dependencia respecto de los otros. En la actualidad, los ingenieros están en oficinas de estudios. Los empleos de mantenimiento en sociedades de servicios, y los empleos industriales son tercerizados, robotizados o deslocalizados. Las fábricas se convierten en lugares vacíos: los empleos están en otra parte, ya no son un lugar de encuentro para la gente. Todavía ayer, en una ciudad normalmente constituida, los ricos vivían en el º piso, y los pobres en el último. Ricos y pobres se cruzaban en la escalera, y aunque no se hablaran, sus niños a veces asistían a las mismas escuelas. Desde que se generalizó el ascensor, los inmuebles son frecuentados por ricos o pobres. Pero ya nunca por ambos a la vez, ya que habitan barrios distintos. El barrio ha dejado de ser un lugar de heterogeneidad social.



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

La situación es aun peor a partir de la red de trenes suburbana (): los suburbios tienden a alejarse cada vez más de los barrios elegantes. En el pasado, los arrabales obreros nunca estaban muy lejos del centro de las ciudades. Era necesario que los obreros fueran a pie a su lugar de trabajo. Con el , la distancia puede aumentar. Cualquiera que sea su demografía futura, París nunca llegará a tocar Sarcelles.* El sábado por la noche los habitantes de los suburbios se dirigen a la ciudad para llenarse de imágenes y luego vuelven a su casa. Las ciudades “difíciles”, de las que cada nuevo ministro hace la lista, no son más que la punta visible de un proceso mucho más vasto, donde cada grupo social ve alejarse a la capa superior que antes era su vecina. En los Estados Unidos, Jacques Donzelot mostró cómo se instalan comunidades muy cerradas, donde los ricos se repliegan sobre sí mismos al construir sus propios guetos. En Francia, Éric Maurin reveló con precisión hasta qué punto estaba avanzado el agrupamiento endogámico de las clases sociales. Se constituyen una serie de universos cerrados, que sólo se comunican entre sí mediante las visiones de los barrios difíciles, * Sarcelles es una ciudad emblemática del suburbio, donde se construyó el primer “grand ensemble” en . [N. del T.]  Jacques Donzelot, Faire société: la politique de la ville aux ÉtatsUnis et en France, París, Seuil, , y Éric Maurin, Le ghetto français, París, La République des Idées/Seuil, .

CONCLUSIÓN |



donde la única demanda social es una demanda de seguridad pública.

   Un término que ya utilicé en un libro anterior permite comprender esa propensión a la endogamia social: la teoría de los apareamientos selectivos. Gary Becker, Premio Nobel de economía y profesor en Chicago, lo propuso en una investigación iconoclasta consagrada al análisis económico del matrimonio. Ella ilustra a la perfección las fuerzas que se despliegan cuando la sociedad es abandonada a sí misma. La teoría de Becker se presenta de la siguiente manera: cuando un hombre y una mujer quieren casarse, dos formas de apareamiento son posibles. La primera une a un hombre bello y rico con una mujer también bella y rica. En este primer registro, los mejor dotados se casan entre sí, pero al hacerlo provocan una onda de impacto que se propaga a los otros novios. Porque si los mejor dotados se casan entre sí, los que lo son menos no tendrán otras opciones que también casarse entre sí, en tanto no habrá ni muy bellas ni muy  Richesse du monde, pauvretés des nations, París, Flammarion, .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

ricas para desposar. Ese mismo razonamiento desciende a lo largo de la cadena social, en una lógica en que cada piso de la sociedad se cierra frente a aquellos que viven por debajo. No obstante, Becker muestra que es posible otra secuencia que conduce a apareamientos asimétricos. Lógicamente, en efecto, es posible imaginar que un hombre feo y pobre se case con una mujer bella y rica. ¿Por qué? En el lenguaje corriente se diría: porque es amable. En el lenguaje de Becker el razonamiento es el siguiente. Un matrimonio es a la vez una puesta en común de recursos (de tiempo, de afecto y de dinero) y una regla de distribución de estos recursos. En el caso de un matrimonio simétrico, la única regla de distribución que se impone es la de la paridad. Si dos personas igualmente dotadas se casan, las concesiones que hay que hacer estarán igualmente distribuidas. Pero un hombre feo perfectamente puede convencer a una mujer bella de que le dará más. Que será más fiel que un hombre bello, precisamente porque no tiene otra cosa para ofrecer. Decir de un hombre feo que es amable significa, en términos económicos, que acepta reglas de distribución más favorables para su compañera (salvo que ésta sea igualmente amable, en cuyo caso se tratará de rasgos naturales compartidos). Las reglas de distribución pueden transformar la lógica del matrimonio y crear un apareamiento asimétrico.

CONCLUSIÓN |



En los términos de esta extraña teoría, es posible interpretar la sociedad industrial como un matrimonio asimétrico entre gente bien dotada –los ingenieros– y gente poco dotada –los obreros–. Aquí los ingenieros ganan si los obreros son amables. Cuando los obreros se vuelven demasiado “exigentes”, el apareamiento asimétrico se quiebra. El recodo de la década de  es el momento de ese divorcio, cuando las aspiraciones obreras y de la juventud exacerban las contradicciones del fordismo. La unidad de los contrarios que se constituyó en la fábrica fordista deja de ser socialmente pertinente. Entonces se ingresa en la otra lógica, la de los apareamientos selectivos, que pone fin a la exogamia anterior. Los mejor dotados deciden permanecer entre sí. Quienes están justo por debajo, frustrados, cierran a su vez el acceso al nivel inferior. La secesión de los más ricos repercute en el conjunto de la sociedad. La endogamia se convierte en la regla. La teoría de los apareamientos selectivos ilustra un punto importante: la gente se encuentra entre sí, entre clases sociales homogéneas, no tanto por amor a sí mismos como por rechazo al otro, al más pobre.  En un estudio de la segregación geográfica y social sobre el conjunto de la sociedad francesa, Edmond Préteceille confirma claramente que la segregación urbana es sobre todo producto de las clases superiores; véase Lieu de résidence et ségrégation sociale, Cahiers français, Nº , pp. -, abril-junio de .



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

,    Alain Touraine resume la evolución de las relaciones entre lo político, lo económico y lo social de una manera que aclara perfectamente el lugar que ocupa esa nueva edad de la segregación social en la larga historia de las naciones europeas. El punto de partida de su demostración se ubica en el inicio del milenio precedente. Alrededor de los siglos - de nuestra era, el poder político se libera progresivamente del poder religioso. Es la época en que el rey de Francia se rodea de legistas que lo ayudan a fijar el territorio propio de su soberanía lejos del poder de la Iglesia. Una vez liberado de la tutela religiosa, el poder político establece una alianza con el económico: es el momento mercantilista. Como respuesta a Maquiavelo, que pensaba que el Príncipe debía ser rico y pobres sus súbditos, los mercantilistas quieren probar que ambos van a la par. Príncipes y comerciantes, a su manera de ver, tienen intereses convergentes, ya que la riqueza de los segundos alimenta la caja de los primeros. Más tarde, lo económico se libera a su vez de lo político: nos encontramos frente al liberalismo del siglo .  Alain Touraine, Un nouveau paradigme, París, Fayard,  [trad. esp.: Un nuevo paradigma: para comprender el mundo de hoy, Barcelona, Paidós, ].

CONCLUSIÓN |



El Estado, que quería utilizar la economía para sus fines de poder, ve que ésta se libera de su tutela, y reivindica su autonomía. Se trata de la “gran transformación” del siglo , donde las viejas naciones europeas se tornan economías de mercado. Esta primera secuencia en tres tiempos marca la laicización, y luego la privatización de los destinos en el seno de las sociedades europeas. La sociedad industrial de fines del siglo  y del  introduce una nueva etapa: la alianza de lo económico y lo social. El liberalismo económico produce desastres humanos considerables en la primera mitad del siglo . La gran miseria obrera socava los fundamentos de la economía de mercado, incapaz de garantizar la autorreproducción del trabajo. De esta verificación, de este temor, emergen las diversas figuras de la solidaridad social estudiadas por G. Esping-Andersen. No obstante, es con el fordismo y a partir de la resolución en el corazón del proceso productivo de la cuestión social como se desarrolla la sociedad industrial. El encadenamiento que hace pasar de la sociedad industrial a la sociedad postindustrial prolonga las secuencias precedentes. Hemos entrado en una nueva época, donde lo social y lo económico a su vez se divorcian. Alain Touraine infiere de esto la muerte de lo social. En este punto me aparto de su interpretación, que por lo demás considero notablemente esclarecedora. Por el



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

contrario, pienso que lo social sigue viviendo, más que nunca, pero en adelante movido por sus propias fuerzas, sin relación con las de la economía. Es frecuente interpretar esta ruptura como un retorno al liberalismo económico, lo que indiscutiblemente es certero. El hecho más saliente, sin embargo, tiene más que ver con lo que podría llamarse un “liberalismo social”, que para las cuestiones sociales hoy en día es el equivalente de lo que fue el liberalismo económico en el siglo . Los ricos hacen secesión, se agrupan según la lógica de los apareamientos selectivos, obligando a los de abajo a hacer lo propio… La analogía con el siglo  es en parte engañosa. En el pasado, en la época de la gran miseria obrera, el capitalismo era ciego a las fuentes de su riqueza. Marx veía atinadamente en este punto: el capitalismo no comprendía sus propias leyes, que eran hacer productiva a la clase obrera. No es en términos principalmente económicos como hoy se miden las consecuencias de la miseria social. La fuente de la plusvalía se ha desplazado, y debe mucho más a los laboratorios de investigación que al trabajo físico. A imagen de Internet, la producción encuentra fácilmente su línea de menor resistencia, y sabe soslayar los diversos bloqueos que encuentra. Lo que sufre no es lo económico, sino la sociedad, que ya no se comprende a sí misma y necesita disfrazar las fuentes de su endogamia.

CONCLUSIÓN |



     Ello ocurre porque abandonado a sí mismo lo social se sofoca. Debe ser alimentado en identidades colectivas, y es en este punto donde se prolonga el razonamiento de Touraine. Más allá de las formas específicas de Francia, la crisis de los suburbios es perfectamente emblemática de la nueva cuestión social, aun en la manera de disfrazar su origen. El comunitarismo está en alza en todas partes, pero, contrariamente a las explicaciones comunitaristas, es la respuesta a la segregación social y no su causa. En cierto modo, es posible que el circuito se haya cerrado: lo “religioso” está forjando una nueva alianza con lo social. En los suburbios abandonados, la religión se convierte en una solución a la soledad social. En los barrios elegantes, en ocasiones el culto al lujo desempeña ese papel. Por analogía con la secuencia propuesta por A. Touraine, el desafío, como al comienzo del milenio precedente, una vez más es fabricar, reinventar instituciones “laicas”, es decir, instituciones que no sean presa de los movimientos sociales y culturales. Replantearse el sindicalismo, la universidad, pensar la gobernabilidad mundial, por un lado, y la de las ciudades y las de las colectividades locales, por el otro, se vuelve tan importante como eternizar las funciones clásicas del



| TRES LECCIONES SOBRE LA SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL

Estado Regio* (policía, justicia, ejército). Para cada una de esas instituciones, la tarea es la misma: construir una infraestructura social que ayude a las personas y a los países a vivir un destino digno de sus expectativas, que los haga escapar de la alternativa de un mundo real demasiado pobre, y de un mundo virtual demasiado rico.

* État régalien en el original. Un Estado en el que el jefe de gobierno o el presidente sigue teniendo privilegios antiguamente reservados a los reyes, como vemos en Francia, donde en ciertas circunstancias el presidente tiene la posibilidad de disminuir el tiempo de encarcelamiento, o de anular las multas de estacionamiento abusivo. [N. del T.]

Este libro se terminó de imprimir en julio de 2006 en Latingráfica S.R.L. (www.latingrafica.com.ar), Rocamora 4161 CP C1184 ABC, Buenos Aires.