La ganancia y la crisis: un nuevo enfoque de las contradicciones del capitalismo

  • 0 0 0
  • Like this paper and download? You can publish your own PDF file online for free in a few minutes! Sign Up
File loading please wait...
Citation preview

la ganancia • y las crisis

,

economaa y

demografía

.-;

.,

..

tr«lucdón de OSCAR TERÁN

s u

las on adicciones del capitalismo por R HIRI ~MM NUEL

)J((I

·---

• Yellw.al'U

edtores

MEXICO ESPANA ARGENTINA • COlOM8&A

~°s.!!!~~-~!1jAde

españa editores, sa

slglo veintiuno argentina editores, sa !,~V.~~.:~~t!~~~

º~-~L~~~ia,ltda

edición al cuidado de presentación pinero de simón portada de anhelo hernández primera edición en español, 197 8 © siglo xxi editores, s.a. en coedición con siglo xxi de españa editores, s.a.

ISBN 968-23-0308 primera edición en francés, 197 4 ©librairie fran~is maspero, paris, 1974 título original: le profit et les cri.ses, une approche nouvelle des contradictions du capitalisme derechos reservados conforme a la ley bnpteso y hecho en méxico/ printed and made in mexico

Í DJC

Al1VFRTl-

9 10

Cl

TFM FSTRUCTllR 1 TROOUCT"JÓ

12

Un po~tuh1do fundamt-ntal, 12: FI "e~jimlo" de una batama exterior CX("('dt"ntaria.14: F1 antimerrantili~mo ,impfüta· ¿ín,renuidad o ce~uera~, 17: ui supE-rviv~nda de la ..ilu~ión" mercantili,ta, 20; El punto de vi,ta marxi~ta relativo al proteccionismo, 2 2; El proteccioni,mo exterior, rubproducto de un desequilibrio interno fundamental, 24; El ,ubempleo, corolario de la economía de mercado, 26; El subempleo del capitalismo no desarrollado, 29; Producción y poder de compra, 31; La mercantilizaci6n de las relaciones humanas, 35; La finalidad de la venta, 39

PRIMERAPARTE: LA LEY DE LAS SALIDAS Y EL FENOMENO DE LA SOBREPRODUCCIO GE ERAL 1.

47

LAS CONDICIONES

DEL EQUILIBRIO La igualdad de la producción y del poder de compra, 47; La controversia acerca de la .. sobreproducción", 50; Reproducción simple, 51; Reproduc-

ción ampliada, 53; La alternativa del ahorro y del consumo, 55; El consumo productivo, 56; La "ley de las salidas" y los desequilibrios sectoriales,

59

2.

62

PODER Y DESEO DE COMPRA

FJ ate10ramiento y las crisis de sobreproducción según Marx, 66; El atesoranuento como posibilidad de ruptura del equilibrio, 71; Los factores del atesoramiento y la necesidad de la sobreproducción, 74; Los factores subjetivos dcl atesoramiento, 16; La ley de la baja tendencia] de la tasa de ganancia, 79; La oposición entre capital dinerario y capital mercancía, 80; Las variaciones de la tasa de interés y las incitaciones a invertir, 84; Las variaciones de la tasa de interés y los movimientos cíclicos del crédito, 88; La entrada en el "ciclo infernal", 89; El momento del atesoramiento. Moneda real, 91; Moneda crediticia, 92; Los términos del de~ equilibrio en el anállsis de Marx, 94; El callejón sin salida de la igualdad primaria entre rédito y producción, 99; Los factores objetivos del ..atesoramiento", 103; Las desproporciones de la producción capitalista, 112 PRIMER APÉNDICE DEL CAPÍTULO 2. LAS VARIACIONES TENDENCIA· LES DE LA TASA DE GANANCIA SEGUNDO APÉNDICE DEL CAPÍTULO 2. TIEMPO DE TRABAJO Y TIEMPO DE CJRCULACJbN DE LOS CAPITALES 3. LAS CRISIS DE SOBREPRODUCCIÓN SEGÚN LOS TEÓRICO DEL MARXISMO El análisis de Lenin, 158; Elevación de la composición orgánica y aum n-

1.. 7 149

l

to de la p1oducción, 160; Laa trasferencias intersectorjale de lo factore 162; Lo• eaquema, de 1eproducci6n ampliada de Lenin, 164; La idead una proporcionalidad dada po, las condicione matorial d l µrodu ...._ ci6n, 169; El eaquoma de la producción ampliada int n i a, 17 ; L teoría de Rosa Luxembur¡, 181; El mdtodo do Rosa ux mburg, 1 .. ; El upccto teórico de Rosa Luxombur,184 CONCLUSlbN DE LA PRIMERA PARTE (?J

224

EGU DA PARTE: LA DESIGUALDAD ENTRE EL VALOR DE OFERTA DEL PRODUCCIÓN Y EL PODER DE COMPRA EL RECONOCIMIFNTO SOCIAL DEL VALOR DE CAMBIO ley dr Say, 235: La r~cionalidad del precio de costo, 238; Socialización del valnr. 240; La dinámica inversa de la economía planificada, 245: El dominio del cálculo económico y la inmediate del trabajo social, 249

231

LOS PRECIOS

256

u

5.

La reabsorción de la "desigualdad., en el proceso mismo de la realización, 256; El movimiento de los precios engendrado por la "desigualdad" compromete su reabsorción, 2S9; El entrelazamiento de las "realizaciones" y la perpetuación del excedente en un esquema de reproducci6n simple, 261; La evolución del excedente en un esquema de reproducción ampliad~ 263; La baja de los precios, vehículo y amplificador de los desequilibrios, 263; El lugar del "atesoramiento" en la red de factores de la crisis, 266; Nivel general de precios, 268; El alcance real de una variación general de los precios, 2 7 3 APÉNDICE PLIADA

6..

DEL CAPÍTULO

s.

LOS PRECIOS "ABSOLUTOS

LAS REPRODUCCIONES

SIMPLE Y AM-

Y LA CRISIS DE SOBREPRODUCCIÓN

EN LA TEORÍA DE AFTALION El atesoramiento, 287; La Hutilidad final", 288; Las dos elasticidades de la demanda, 289; El valor absoluto, 290; La consideración de los réditos, 292; La trasformación de los costos en réditos, 293

7.

LA IGUALDAD ENTRE EL AHORRO Y LA INVERSIÓN, ÚLTIMO AVATAR DE LA IGUALDAD ENTRE LOS RÉDITOS Y LA PRODUCClbN El pasaje de una desigualdad "ex ante" a una igualdad "ex post", 2 99; El

279

287

298

sentido de un excedente del ahorro sobre la inversión, 30-2; La heterogeneidad de las dos existencias, 303; La contabilidad de los bienes no vendidos a su precio de costo, 306

TERCERA ~PARTE: LOS EFECTOS ESPECÍFICOS DEL DESEQUILIBRIOGENERAL, SUS VARIACIONES Y SUS FORMAS 8.. f'ACTORES QUE TI.EN DEN A REEQUILIBRAR EL SISTEMA 311 La oonsoUdación relativa del capitasmo después de la última guerra mundial, 311; Las condiciones para una mejora del proceso de realización, 314; I. Variaciones del rédito con relación al valor total de la producción de la cual deriva su existencia, 315; 11. Variaciones de la oferta y la demanda~ modificación de la estructura del valor del producto social,

9.

358 417 ELCICLO La inversi6n, función creciente del consumo, 417; La racionalidad d(' la forma cíclica, 420; La barrera del pleno empleo y la crisis, 424; La alida de la depresión, 427

ADVERTENCIA

Este libro constituye un in1portante aporte para el análisi~de al~11nasde las contradicciones del n,odo de producción capitaJista, y en particular de aqt1e1lasque surgen de la existencia de la ganancia y se manifiestan en el movimiento de los precios y en las crisis de sobreproducción. Arghiri Emmanue1 proporciona respuestas decisivas a cuestiones que hasta el prcnte habían pem1anccido a oscuras, debido principalmente a que dahan lugar a desarro1los contradictorios tanto por parte de autores muy cercanos en otros aspectos cotno incluso por parte de un mismo autor, lo que constituye el indicio evidente de la existencia de problemas maJ resueltos. La gran riqueza de este texto de Arghiri Emn1anueldespeja el camino no ~lo para el análisis de la sobreproducción, sino también para una formulación más precisa de muchos otros proble1nas, tales como el de la ganancia empresarial, el de la inflación y el de la ''estanflación". A partir de aquí será posible avanzar en terrenos en los cuales el análisis marxista puecía estar más o menos bloqueado, en tanto que las doctrinas oficiales sólo brindabanrespuestasvisiblemente ilusorias y que no podían tener más función que la de servira determinadas prácticas de clase. Por cierto que las grandes cualidades de este trabajo no excluyen la posa1>ilidad de hallaren él lagunas o puntos que parezcan cuestionables. En lo que a mí respecta, estos últimos son esencialmente los mismos que discutí en mis observaciones adjuntas a El intercambio desigual, de A. Emmanuel. Paraterminaresta breve advertencia, quisiera decir que, a mi entender, este libro se sitúa en la prolongación de los análisis de Marx. En él se encuentran tratados y desarrollados de manera sistemática, explícita y clara, un conjunto de proposiciones que Marx había fonnulado con frecuencia sucintamente y algunas veces en términos que se prestaban a interpretaciones erróneaso contradictorias. Tal es el caso de las e posiciones que Marx ~nsagró precisamente a los problemas de la realización del producto cuando, a primera vista, parece referirse a la circulación. esclarecer estas cuestiones de manera rigurosa y con una lógica notable, ArghiriEmmanuel aporta una contribución de pri1nera n1agnituJ a la 'ülll· prensión del modo de producción capitalista, compren ión ne 'esaria para todos aquellos que quieren combatir la explotación y la opresi 'n a la que dicho modo de producción somete aún a la in111ena nu, oría d l) ho1n-

.brn.

2J deJuniode 1974

'H

,. 1

KLFS BETTt-:LHEIM

TFM

Y ESTRUCTURA

Esta obra trata acerca de los desequilibrio fundamentales del sistema mercantil en ~ncra) y del capitalista en particular. E tá dividido en una introducción y tres partes.

La introducción comienza con una resefla de las manifestaciones de esos desequilibriosen ]a práctica de los estados y de su aprehensión por parte del pen an1iento económico preclásico. El mercantilismo, política económica más que economía política, podía permitirse remediar "prácticamente" esos desequilibrios sin preocuparse por explicar ''científicamente" la "paradoja" a la que aq1:1éllosse reducían aparentemente, a saber: una sobreproducción generalen un mundo de escasez.

La primera parte (capítulos 1, 2 y 3) aborda el "fenómeno histórico" constituido por la ley de las salidas. Al adquirir el estatuto de ciencia, la economía política de los clásicos debía rechazar las "apariencias". El papel del teorema de Say fue el de demostrar lo "absurdo" de la sobreproducción general. Su triunfo fue total. Desde entonces, para los economistas el problema conmtió en explicar las crisis de sobreproducción a pesar de lo ilógico de la sobreproducción.Se trataba de una tarea imposible, y las crisis económicasnuncafueron verdaderamente explicadas . . FJpropio marxismo, que veía en las crisis económicas uno de los elementosde la ineluctabilidad histórica de la desaparición del capitalismo, se esforzópor explicarlas sin tocar la igualdad fundamental existente entre el Yalorde la producción de un período y la suma de los ingresos creados duranteel mismo período y por esta misma producción. Al retomar los análisisde Marx,de Lenin, de Rosa Luxemburg, etc., se comprueba que Say nuncafue verdaderamente refutado y que, por ello mismo, las explica• ciooesde las crisis siempre han resultado insuficientes. En el mejor de lo casos,se explicabala posibilidad, jamás la necesidad de la crisis.

Lasegundaparte (capítulos 4, 5, 6 y 7) ataca pues la ley de las salidasen sus mismosfundamentos,demostrando que el valor añadido por la pr du • ción es, no igual, sino superior al poder de compra proveni nte d lo factoresde esta mismaproducción en el momento de su pue ta en venta. Así, má., allá de todas las perturbaciones adventicias (ate oranliento

desproporción),que constituían hasta el presente las explicaciones orri ni 1 OJ

11

TEMA Y ESTRUCTURA

te de la crisis, aun entre lo críticos más radicales (los marxist ), 9uhsi!te una desigualdad primaria entre I oferta y la demanda, que entrafia una tendencia al descenso de lo precios y subempleo.

Latercera parte ( capitulo 8 y 9)

esfuerza por

car I

con cuencias de

este cuestiona miento. Una vez reconocid esta desigualdad, no olamente la deflación crónica tas crisis que han imperado hasta la última guerra mundial explican fácilmente, sin que también -mutatis mutandis, y teniendo en cuenta )os nuevosfactores y mecanismos puestos en acción para suplir la falta originaria del poder de compra- es posible dar cuenta de los fenómenos contrarios que venimos comprobando desde entonces: inflación, pleno o casi pleno empleo, ritmo de crecimiento sin precedentes en toda la historia del capitalismo. En este mismo sentido, es posible mostrar también lo precario de esta nueva expansión del modo de producción capitalista, limitado especialmente por las posibilidades y los márgenes de explotación de su periferia subdesarrollada. Así mismo, es dentro de este contexto que se logrará acl~ la uparadoja" existente en la actualidad, donde la inflación puede coexistir oon una disminución del empleo y un estancamiento relativo. B último capítulo intenta brindar una explicación de la forma cíclica que lfflSt.ela sobreproducción crónica del capitalismo.

Jt,,rio~

1974

·•:

..

.

A. E.

1 TRODlJ

U

rüSTllL



DO

,-·u l>AMF.NTAL

En la introducción a mi estudio sobre El interrombio der;igua/1 ya había anunciado ]a intención de escribir esta obra. Entonces sólo trataba de una in1p)e a]usión a propósito de cierta forma de proteccion~mo que Jas doctrinas económicas tradicionales, desde Quesnay, generalmente han condenado sin preocuparse, por consiguiente, de explicar su perennidad. Escribía entonces que, para explicar este fenómeno, era preciso enfrentarse con el postulado básico de la economía política: el de la igualdad entre la su1na de los ingresos de un período y el valor de la producción adicional del mismo período. Agregaba que un comienzo de rechazo de esta igualdad ya se encontraba en Sismondi, pero que aparentemente se había empantanado en el fárrago de ideas, tan ricas como poco elaboradas, de este autor. Finalmente, adelantaba la opinión de que un rechazo imphciro de esta igualdad se deducía de algunas formulaciones de Marx, espe• cialmente donde se refiere a la sobreproducción o a la sobreacumulación de capital; pero que, sin embargo, en el conjunto de la obra de Marx este rechazo no podía resistir ante la esquematización explicita de esta misma igualdad en los capítulos de la reproducción, simple y ampliada, y en los pasajes en los que estudia el proceso de la realización del producto. Al quedarinconclusa la obra de Marx, el arraigo de esta "contradicción" aparente entre diferentes cuadernos de notas y borradores no parece haber sido suprimido hasta el presente. Lenin, al querer demostrar a los populistas las posibilidades de crecimiento del capitalismo, destacará los factores de equilibrio. 2 Y todos aquellos que se preocuparon más bien por 1

El intercambio desigual, ensayo sobre los antagonismos en las relaciones econ6micllS internacionales, México, Siglo XXI, 1972. 2 ~'Cuanto más rápidamente aumenta la acumulación, es decir el e, edenk d • la producción sobre el consumo, tanto mejor, ensefiaban los clásicos; y si bien ' to no han sabido orientarse en el proc_cso de la producción social del capital y no han sabido liberarse del error de A. Smith, según el cual el producto acial ~ X>mpon • d • dos partes, han formulado sin embargo la tesis absolutamcnt correcta de qu • la produccióncrea ella misma su propio mercado, determina ·1 on umo. ' no otro. tabemo• que la teoría de Marx ha tomado de los clásico esta ·on pdón de IJ

acumulación 1. .. J". (V. l. Lenin, Para una caracterización del romanticismo económico, enEwl101económico1 (1893-1899), Madrid. Siglo I. 1974, >l. ,p. 77.) Y all(unaspá,ina1 má1adelante; .. Por tanto, 'el consumo' se desarrolla inmediatamente de pué d la 'a ·umuladón' o Inmediatamente L 1, p, 15). IJ

p. 241.

A.ntoynede Montchddan, Tralctlde I' conoml politique. 1615~ d. 1889,

JNTRODUCCib

19

dicción sumamente grosera so)amente explicable por una debilidad mental. Pensar que autores como Forbonnais, d' Avenant, Mun, etc., fuesen enfermos mentales resulta, y es lo menos que puede decirse, poco serio. Y sin embargo, éste es e) camino que ha querido escoger la economía política ortodoxa. 1 querer desnutificar la moneda, los cJásicos han derribad~ puertas que a estaban abiertas. Mucho antes que ellos e inclu o que Quesnay, autores como William Petty, Boisguillebert, Vauban, ya se habían encargado de di ipar todas ]as ilusiones que hubieran podido subsistir. La definición de Quesna acerca de) dinero como prenda intermediaria entre ]as ventas y las compra , por genial que sea, no es muy diferente de la de Boi guillebert, quien la considera como prenda de ]a tradición de ]os bienes reales. (Por otra parte, ninguna de las dos aportaba gran novedad en relación con la de Aristóteles, quien define a1 dinero como mercancía intermediaria destinada a facilitar el intercambio entre otras dos mercancías.) En los estados generales de 1484, el pliego común de los tres estados declaraba: HEI dinero es a1 cuerpo político lo que la sangre es al cuerpo humano.'' He aquí bien resumida la concepción monetaria de la época mercantilista: el dinero, más que sustancia nutritiva en sí misma, es vehículo de las sustancias nutritivas. "El dinero es como el aceite del cuerpo político, dirá más tarde William Petty, [ ... ] una superabundancia es nociva para su movilidad y una escasez lo debilita" ("Verbum sapiens", en The economic writings of Sir HlilliamPetty, Cambridge, ed. 1899, p. 113). El dinero no es más que el aceite que facilita el movimiento de los engranajes del comercio, dirá Hume, uno de los últimos mercantilistas. Forbonnais .ilustraba la vanidad de la acumulación de oro y plata citando el ejemplo de España y de Portugal, que se empobrecieron por haber descuidado "las artes y la cultura de Europa para cosechar el oro y la plata en esas nuevas, provincias" (Eléments du Commerce, p. 29). Al ejemplo de España y de Portugal, Vauban agregaba el de Perú y de las Indias, "que abundan en oro y en piedras preciosas pero que carecen de pan" (La dime roya/e, p. 49). Por más que se hurgue en los escritos mercantilistas, no se encuentra ningún elemento sobre el cual fundar esta ilusión crisohedónica de la que fueron acusados por sus criticos. Jossiah Child, mercantilista conven ido Y ardiente partidario de todas las intervenciones estatales, incluyendo la más agresivas, tales como el Acta de Navegación, no por ello era m no partidario de la libre salida del oro y de la plata, amonedados o n . El din ro, decía, parece más abundante cuando existen menos ocasiones d n1pl arlo y, por el contrario, más escaso conforme las ocasion d l arl son ·másabundantes (A new discourseof trade, ed. 1694, pp. l 45 .). • GiovanniBotero adoptaba la misma posición: ¿Pero de qué servirían los tesoros de Creso o de Midas para un príncipe que, a1 ser asediado por ~, no tuviese en su estado o en los de sus amigos y aliados madera para construirgaleras o navíos, o que no tiene obreros, marineros, remeros,

lO

INTRO

CCION

herr t~ .. ni otras --- m-~ri~~? ( ... J Tan pohre e! el que no tiene q~ gastar como el que no time qué comprar ... ·~ (Raoon ~, gt?f1Vtmt!~1tt d'Frat. J n. pr. 225-2]0 .. tntd. G. fhappuy~, Parí9, 1599.) contínuación rlicaba qt en todo~ 101 c~~o~ no debí: cumHl:n m~~ qu la cantidad dif'M"rocon-~(pondiente al e,:ct debía de ser muy inferior a esta cifra, sin hablar incluso del obrer dcscmpk~dhv~ 1,.,. -r1 1·r• Yllarlf me -~ 111oonsumo aún más reducido. l:l mismo W. Petty, an su O bra ',,e po 1 ". . leta 1-nd Londres 1691 p 188 evalúa el ~on ·umo anu 1 de un familia ~ 111P _ o{ j,1,-~ , ' ' • ' . • d .. uc ·olanicn de acis miembros en Irlanda en 2 libras y 12 chclmcs. Aun s1a mttun_osq . mo . , d dO mvd de consu te 1aayuilil parroquial le ase1uraba al obrero 1nglos t,socupa un ill s de . d. ·l ir 1u 1 O rn one muy superior al del obrero irlandés ocupado, hemos e conl: u t libras de ayuda debían cubrir a más de 1.5 millones de desocupados.

fJ'TRODUCClbN

31

esas condiciones y ca~ en el mi~mo momtnto haya pod;do n M#lnciade la economía política fundada e,encialmente ,ohre el ~r funda ",.., 1 ·t · , . . pt),tu a o del pleno emp eo con~• u,na una extrav~anc1a 1nexplicahle del dP~armflo la ~specha de una inten c1-6 n apodel espíritu humano I descartásemo, . . 16 Jogética.probablemente mconscrente. partir de mediados de_l_sigJo Xl,t el desempfffi fue ttepositemos a un nativo de la selva africana en lo alto de los Campos Elíseos y proveámoslo de un fajo de billetes. Cuando llegue al final de la avenida, no le quedará un céntimo. A todo lo largo del camino le ofrecerán bienes, y parece ser que los papeles que le han proporcionado le otorgan el derecho de poseerlos. ¿Este traje puede ser mío? Perfecto. ¿Cómo? ¿Quiere uno de estos papeles? ¿Cuál? Aquí lo tiene. ¿Y esta corbata? Sin duda otro papel, ¿no? Tómelo. Y así hasta que ya no tenga más papeles que cambiar por los bellos objetos expuestos ante sus ojos. La moneda ha cumplido su papel fundamental: e] de ser un bono que da derecho a adquirir una parte del producto social. Su titular se ha apresurado a embolsársela. Estamos dentro del orden natural de las cosas. • Por cierto, para el prinútivo de nuestro ejemplo las cosas no ocurrían de ~ra exactamente ~gua]cuando vivía en su clan. Allí participaba en el ~ªJO común como miembro de la comunidad, sin que de ello se deri ara n~ún _der~cho particular. Del mismo modo, participaba en el consumo social sm nmguna~efe~encia a la caltdad o a la cantidad del trabajo apor• !3do. Entre su obligación de trabajar y su derecho de conswnir resultaba mconcebíble todo tipo de relación y de medida. Por consiguiente, los

ootJCClON

37

11-filt

ue~0s ptror otra parte. romo los que se Je opu ieron, Y sobre todo qu 1~nes, como lo, cri'tkos marxist11s. atacaron má violentamente las conclus1ones de dich teoría han podido, aJ mismo tiempo, avenirse, al menos tácitamente, co~ su postulado fundamenta): producción igual a poder de compra. Es Jo que trataremos de hacer en los tres capítulos que constituyen la primera parte de esta obra. En la segunda parte intentaremos la refutación teórica ,de este postulado y, partiendo de dicha refutación, nos esforzaremos por explicar los desequilibrios y las crisis de sobreproducción en el modo de producción capitalista no a pesar de la igualdad de base de la producción y de los réditos, como se ha tratado de hacer hasta la fecha, sino como consecuencia de su desigualdad,es decir, del exceso de la producción del momento sobre los réditos del mismo momento.

forma implicala poSJl>ilidadde la disociación y de la particularización de dos elementos que se oomplementan naturalmente uno al otro." (Histoire des doctrines, Costes, t. V, p. SS.) SiDembugo,ha habido un econonústa, uno solo que sepamos, que ha sostenido que illchl10en las condiciones del trueque puede haber una crisis de sobreproducción. Se trataele P. Lam~rt. quien en un escrito titulado "La loi des débouchés", publicado ea la~ d'Economie Politiqueen 1952, pretende enseñarnos muchas cosas c.wi:aUe.1~ "Jncbw, admitiendo -escribe- que la moneda no sea más que un puro .iaae,mediario,(.... J de ello no se infiere que la producción constituya ( ... ) por sí QIÍIBUI w salidatuf'aciente. (... ) El panadero ha hecho más panes de lo que deseael z.ap~o; el zapawro ha heeho más zapatos de los que desea el panadero, y así IIIO•vuae~te: • produce una crisis general de sobreproducción ( ... ) lógicamente l,tcJ; el mwno faómeno puede aparecer sin moneda con las tasa corrientes de intercambio. E panadero ofrece ahora tres panes en '1ugar de dos por un par de ,apa1o,, ea el momAte mismo en que el zapatero ofrece un par dt, zapato· p r un ,-, Se IMablecerí entonce, la tasa de intercambio antorior y e d uno guardara u :-s-a.:• No1 preguntamo1 li no • trata d un broma: ~l zap tero pued~ Q~~1 WI P• de zapato, • cambio de un solo p n, poro, u16gi m nt '', ¡r hua netodoea el momento milmo •n que el olio le ofre tr t

pJUMERA PARTE

LA LEY DE LAS SALIDASV EL FENÓMENO DE LA SOBREPRODUCCtbNGENERAL

•.

- ...

1. LAS ro, 'DfrTOSES DEL EQl'ILIBRlO

l,A JGt' ALOA

o Df-. LA

P'RODUcc,6~

v DF:L PODF.R Df. COMPRA

Mtet de que la economía política ,e convirtiera en una ciencia. todo1 atenian • la experien"'ia vivida y no planteaban cue5tiones. La sobreproducción gieneralera un /enómeno visible y permanente. que J alta coyuntura tólo ronteguía tenuar. Pero, como hemos dicho en la introducción~ en toda coyuntura resultaba mucho más difícil vender que comprar, y sa]vo circunstancias excepcionales -bloqueo, sitio, calamidade naturales- las mercanc, llenaban las estanterías y los depósitos y el poder de compa brillab por m ausencia. Cien francos en dinero eran automáticamente convertibles en cualesquiera mercancías de igual valor: sólo había que maníf estar el deseo de poseerlas. Pero un valor de 100 francos en mercancíasno era convertible automáticamente en 100 francos en dinero: había que encontrar comprador. El lenguaje corriente reflejaba esta asimetría: se ordena.una mercancía cuando se tiene dinero, pero no se ordena dinero cuando se tiene mercancía. En la economía de mercado, el dinero es un valor inmediatamente IOdal, mientras que la mercancía no llega a serlo sino por la mediación de la venta. Jenofonte ya había percibido esta diferencia fundamental cuando proponía al estado ateniense alquilar esclavos para explotar las minas de platade Lauríon. (En aquella época el dinero-metal era el único patrón moaetaóo·, el oro sólo era una simple mercancía.) "Ya . que existe -escribía- na diferencia entre esta profesi~n [las minas de plata] y todas las demás: mientras que las demás actividades arrojan pérdidas cuando se Ílla'elllellta su volumen, ya que la multitud de vendedores baja naturalmente el precio de sus producciones [ ... ] aquí, cuanto más mineral se extrae tamo má dinero se obtiene[ ... ] En efecto, cuando un jefe de familia e tá bieaprovisto de muebles y de utensilios de. cocina, ~a no comprará más pero aadie ha estado jamás tan superprovisto de dinero ~mo para n daear mú; si hay algunos que poseen más dinero del nece ano para h ~r frentea llll gastos corrientes, atesoran el resto con tanto pla r mo eúctívamente hicieran uso de él [ ... ]'' 1 • tllf!U • • Parí· .. 17 6 P 1 Jlro/lJtú flnana, pour augmenter lea revenu d b •r ' 2•,-.,.. "~ ..,,. • • 1uft• po te •- onza de oro escrlb Marx- e dircct . mt!nt' int u r :1m~aa du • ·tanu."I\

¡

lllerro pero en modo alguno que, la invcr , el hierro . opei;a.r Ílter~mblablD por el oro. En con cuenci • plll quo:n ~crcu n ;ri!~eid.ld n twal. fflanera efedlva como valor de cambio, h de d pren cr (47J

48

SALIDAS y LA SOBREPROOU(Cll>N LA LEY OF.• L S

GF'NFR • • 1.

. il ria e la que los mercantilistas habían avalado . sta situación m ena 'bil. d d , sin t tar de establecer su post t a y, menos aun, su nec p~ocupar. po;;a és de ellos y pasando, como es debido seg(J0 u e. ida~ teón~a • . sptu_ del fenómeno a la "esencia", de la "ideología,, n,a ter011nolog1arecten e , Ad S .h a . . " d 1O vi·si'ble a to invisible, Quesnay, am m1t y Ricard "ciencia e d d b . ri proscribie'.-on de la economía política toda bi eal e so replro~u~~ión,gene. u "invisible" contradecía a so utamente o v1s1ble'real ral estructur al• S . l •, l ·a~ des, que· podía existir sobreproducción n1 c?n re ac1on a as neces1 0 son ilinlitadas, ni con relación a los ingresos, que no son mas que la contrapartida, por así decir, contable, el reverso, del valor creado durante )a producción. Cada elemento constitutivo del valor de un producto corresponde a un ingreso, y como la suma de las partes es igual al todo, la suma de los réditos, es decir, del poder adquisitivo, es igual a la suma de los vaJores producidos. Como ocurre con toda tautología, ésta fue una evidencia que no estaba expuesta a ninguna contradicción. En el fondo, no hace más que repetir en cada uno de los dos miembros de la igualdad lo mismo bajo otro nombre. De un lado se ponen los bienes producidos o existencias, y del otro los derechos de propiedad con ellos vinculados, y como no hay ni producto ni valor sin propietario, resulta que los dos son iguales. Se trata exactamente del mismo proceso que el utilizado por la contabilidad comercial por partida doble, que se apoya totalmente sobre la igualdad: activo = pasivo + fondos propios. Todo bien cuya adquisición resulta onerosa engendra un derecho equivalente. Y es, por lo demás, este derecho el que constituye su carácter oneroso y que viene a ser su medida. Los bienes que constituyen el activo son puestos a disposición de la empresa a título oneroso. Su total no es más que la suma de los montos concurrentes en los que intervienen los derechohabientes, acreedores y asociados; se trata pues de una ecuación de definición, y por consiguiente indestructible cualesquiera que sean las variaciones de sus términos en el curso cie las operaciones. Igualmente, por definición, el producto social es la suma de aquellos bienes cuya producción resulta costosa, excluyendo cualquier otro. Esto significaque todos los bienes que constituyen este producto resultan confor~es desde su n,acimiento con derechos correspondientes que pertenecen a diversascategonas de ciudadanos. El precio de un bien que se ofrece en el mercado está constituido por tres partes:las mercancías que han sido consumidas en el curso y a contitrasiormarsede oro puramente figurado en oro real f ... ],. (El capital, op. cit., t. 1, vol. 1, pp. 125-126.) ' o el producto de u J ºPori6 ser la figura enaJ·enada de t o das Ias de mas' mercanc 1as ~~nac n general, el dinero es la mercancía absolutamente enajenable_.. (/bid, P·

1 1

1,.49

cN0ICIONF.8 DF.L EQUILIBRIO

nu ción de su producción, la remuMración I trshajidore, empl.-~}o 9 l,61 crlse1

pblodtqu•1 d• surproduction, París, 1913, p. 11.

LA LEY DF. LAS SALJOAS y LA SOBR P.PRODUCCION GF.Nt

66

AL

e· rto e que no existe ninf'Unacontradicci~n Interna en suaanálisi!.Pensa. mos, naturaln1ente,que Marshall ha equivocado e~ cuanto al fondo,en la medida en que no ha querido toe r el núcl~o mismo.de }a ley de 1 salidas, e9 decir, la igualdad entre J producción y el tngreso. Pero su quehacer riguroso y científico, por un lado, y sus resultados ne~ativo,, por tr tar de explicarlo1 1 O tro ' nos muestran J·ustamenteque rebulta tvano edesequilibrios d' h • 1?ªd. La caren. del sistemacapitalista, no º. sta_ne te a igua cia del "deseo de coinpra" no e una exphcac1ón,ya que o bien constituye un simple ccidente y no puede en_consecuenci~ ~xpJicar ~ada, puesto que )os fenómenos de la sobreproducctón y de la cns1sen el sistema capitalista están dotados de una regularidad y una perennidad que desbordan con largueza el terreno del accidente, o bien constituye una constante del sistema, y entonces ella misma requiere una explicación. Y, de hecho, es )a búsqueda de esta explicación que se han consagrado los economistas que admiten de una u otra manera la existencia, en la economía de mercado, de una tendencia estructural al subemp]eo de los factores.

El. ATESORAMIENTO

Y LAS CRISIS DE SOBREPRODUCCibN

SEGÚN MARX

No existe en la obra de Marx ningún análisis sistemático, en forma de un texto autónomo y particular, sobre las crisis económicas, ni tampoco respecto a los fenómenos de sobreproducción en general. Sí existe uno referido al problema específico de la realización del producto en el modo de pmducción capitalista: el que figura en los capítulos xx y XXI del segundo libro de El capital, con los esquemas de las reproducciones simple y ampliada. Pero, por el contrario, muestra la posibilidad teórica de esta realización y expone las condiciones de la misma. 10 Si nos referimos a los dos planes en seis partes de la "Economía", que Marx insertó en su prefacio a la Oz'tka de la economía política, de 1859, y en los manuscritos de 18571859~1 (de los cuales el primero no es más que un resumen del segundo), • así como aquel en cinco partes del cuaderno M de 1857, 12 se impone la ooaclusión de que Marx había remitido el estudio de las crisi a la ección ioal de su obra que, naturalmente, jamás fue escrita. Esta sección coronaría de algúnmodo su obra con el estudio del mercado mundial, Hen la cual 10

Aun cuando Marx nos previene de que esas condicion ,._ tra ·trut' \10 '-'n otra~~ OO~i.ciones del desenvolvimiento anormal, posibilidad · d, ·ri ·is, y.1 qul' el eq~b~IO m.11mo -dada la configuración espontánea de esta produc ión e:· a~o (/i,l a,pital, op, ~it., t. I I, vol. 5, p. 604). 1 E•~o• manuscritos fueron publicados in e tenso n al m n n ,¡ título de Grundrln~ de, Kritk der pol/tischen Óekonomie, y n spnñ 1 n 1 de h1emt•11tvs /undai'fntllle1 para la critica de la economía polltica (M • i igl Xl, 197 l ). Elem1nto1 fundamenta/e ... op. it., t. 1, pp. 2 9-30.'

cu'4

nf Sf:0

FR 'V " -·

p0P

.

roducc160

n F. COMPRA

6'1

está puesta como totalidad \ ... y 1todas lat contradiccion~ ,, l 3

l• P O en proceso . ~ ,¡e d ,8 ser de otra n1anera para un autor que ha ~f'lalado con1tanteN° Pºvo'cación internacional del sistema capitali~ta y el movimiento 1 p1tnte...ª perpetuo entre la superación de las contradiccione, pardal~, o dialéctilo su reproducción amplificada en un nivel má~ elevado y en una 1oc~lesYás vasta. A 1nerced de las vicisitudes económicas y políticas. era escala 1u,dad que la contradicción del sistema pudiese re~olverse provi0.08 r:nte en algún país mediante una revolución local. Pero lo, 1ímites s,on ~ales objetivos del modo de producción capitalista y, por lo tanto, la maten . , permanec1an , 1nscn . •t os en 1os marcos d e1 'dad última de su d estrucc1on 1 ~~ 0 . ºLas crisis representan entonces el síntoma general de la superade ese supuesto, y el impulso a la asunción de una nueva forma

º\

:in .

hist6nca.

.,, 14

Desde esta doble perspectiva, las crisis no podían ser verdaderamente estudiadasy teorizadas más que en el último capítulo de una obra que se fundaba a la vez sobre el principio de la universalidad y el de la caducidad del sistema existente. Marx no tuvo tiempo para terminar su plan, y la teoría de las crisis no fue formulada. Empero, a lo largo de sus escritos y en los contextos más diversos se encuentran prolongados y numerosos desatrollos acerca de los desequilibrios estructurales del sistema capitalista delos cuales se derivan las crisis, y sobre las crisis mismas, de los cuales la granmayoría tienen la apariencia de no ser más que materiales coleccionados por Marx justamente con vistas a la redacción futura de ese capítulo. 15 En términos generales, puede decirse que dichos escritos son de dos 13 Op. cit ... t. 14

15

1, p. 163.

Loe. cit.

Si hacemos abstracción de algunas alusiones superficiales con tenidas en el Manifiesto Comunista, Trabajo asalariado y capital, el Discurso sobre el librecambio y enMiseria de la filosofía, los pasajes más notables se encuentran en: 1. El capital, op. cit., t. 1, vol. 1, pp. 138-9, 168; vol. 2, p. 477; t. n, vol. 4, pp. 67-98, 224, 316-317, 346-347, 384-388; vol. 5, pp. 490-515, 555, 569-573, 598,.614, 631-635; t. III, vol. 6, pp. 147-148, 319,329, 340-341, 390; vol. 7, 459-460,536-552, 578,579,580, 593-594, 620-625, 684, 729-740. 2. Histoires des doctrines, ed. Costes, t. VI, p. 35, 88-97. 3. Critique de J'economte politique, éd. Pléiade, vol. I, pp. 341-406. 4. Elemento, ... , op. cit., vol. I, pp. 49-53, 72-73, 132-133 172 6 6 373-374. ' ' - -~ ~ S. Matériaux pour l'lcono'mie, éd. Pleiade, v, ll, pp. 458-459. (Estaspáginasconstituyen el cuaderno XIII del mnnu crit d, Mar.' qu su i, a ~~tsky para la públicaci6n de las Teorías sobre la plu valía. rr si nd n a la Pá&mas 36 a la 1O1 del tomo V de la Hlstoire des doctrine d l, • didon eo't , En ª!1'ba1publicacionesllewn -por título Les crises. D d lu d f rtunad 1 n,odit:i 'ac~nea introducidas por K.autsky en ol manus rit , sí n, l \ n,u dis 'Utibl tr du ct6n de Molitor del texto de Kautsky. nos r ferirom s n lu mu or ía d l ,8 . texto de Pléiade.) ª1

68

LA LEY DE LAS SALIDAS Y LA SOBREPRODucc1óN

ª.

G tNEkAt

tipo : aqueJJosque se refieren los presupuestos abstract01 de Ja Cfilis sobreproducción y )os que vinculan con los mecanismos concret ~ 01 del proce . Lo primero urgen deJ tema general del tesoramiento, y se 1 . . . os en. cuentra baio difer nte formas y con una ext raord mana nqueza de a át•1 . • y esbozos den,~ s1s de idea 'J por un p rte, en to dos 1os manuscritos 1Y1arx . pubJic do despué de u muerte. Por consigu1ente,se encuentran entr m zclado con lo gundos. Pero si dejamos de lado algunas disertacio e. • históricas y descriptivas son, por otra part e, 1as ú n1cas que figuranennes 1 obras publicadas en vida de Marx, y se encuentran prácticamente, en eua ~ to a lo esencial, concentradas en el primer libro de El capital y en la Oírn de 1859. 16 Por ello, son los ~nicos textos ~ealmente p~ofundizados~ terminados. Pero ya hemos tenido la oportunidad de decu -y el propio Marx lo ha repetido en innumerables oportunidades- que ellos no establecen más que la posibilidad de la crisis, y nunca su causa. Los segundos, aquellos que pensamos que constituyen los materiales pua el capítulo no escrito, abordan las condiciones y los factores estructurales (materiales) del atesoramiento del capital, así como sus efectos acumulativos debidos a la oposición entre el capital productivo y el capital de préstamo, y tienden a develar una causa última que haría a la crisisde IObreproducción no solamente posible y probable, sino también necesaria, e incluso, si es posible expresarlo así, no sólo necesaria histórica sino también teóricamente. Debe reconocerse que esta causa última, este primum movens, jamás se ha establecido claramente a través de todos esos textos de desigual elaboracióntal como son presentados por las diferentes publicacionespóstumas a partir de los borradores de Marx: en mil oportunidades el lector cree captarestacausa; en mil oportunidades se le escabulle entre los dedos. Y en cada oportunidad nos encontramos naturalmente reenviados a la contradicción primera entre lo social de la producción y lo privado de la apropiacióndel producto, sin que esto resulte suficiente. Todas las contradicciones secundarias y todos los desequilibrios reenvían allí de una manera u otra. Lo que se necesita es el proceso concreto mediante el cual esta contradicción fundamental del sistema se traduce en una crisis d~ tobreproducción.Marxlo sabe y lo dice, tal como veremos más adelante, en varias ocasiones. Nos dice también en qué direcciones buscaba dicha causa, Y expone una multitud de presunciones y de indicios que lo corr • boran. Pero en el cap(tulo xxn del tercer libro de El capital, es de ir, n un texto escrito en 1865, declara que el análisis de estos ciclos ( de re ien1 '

Eatánubicado,, por lo demás, en esas dos obras en capítulos casi h n:ónimo_s. Y en particularen el capítulo 111de El capital titulado HEI din ro, o 1 11' u~ióa. de mercancía,"Y en el cap. 11de la Oftica titulado "La moneda o la circulación ltmple,..

,ooFR y DFSFO DP. COMPRA ff . ,., , 'T .n ¡midón y dt cri~i~) "cae fuer11~, ,mhito ~ m,~..,. ro .a• ~~ Yffl un• ~roca tan tard(a como la de 1R7J, o ~•. m,k'ho ~po d~~ 1 ~ de q,,e todot e~, texto~ !Ohre ttonomfs h h fan tido e,crito,, una ~ 1111 c,rtis I Fn~1 mn~~trt que no e~taba de nininna manera •ti,f~cho 00ft "1~ dr~ubrimtento~ Y que continuaha bu~ando tnformacilamente hubiese llegado hasta aquí, el análisis de Marx habría resultado imne (desproporción), no existe agravamiento del desequilibrio. En e) segundo caso (aquel en donde el alza de los precios no proviene más que de un aumento de los salarios nominales), a lo sumo puede producirse un estancamiento de los ingresos reales de los obreros, pero en ningún caso una disminución.

EL CALLEJbN SIN SALIDA DE LA IGUALDAD PRIMARIA ENTRE RÉDITOS Y PRODUCCIÓN

El precedente análisis marxiano se haría perfectamente coherente, dotándose inmediatamente de una potencia explicativa irresistible, si se admitiese que en la base existe un exceso inmanente (y permanente) del valor producido sobre el poder de ~ompra creado por la misma producción. Es decir, que el rédito no es igual a la producción (R = P), sino inferior a ella (R < P). En dicho caso, toda producción adicional, al agregar sumas proporcionalmente desiguales a sumas desiguales, no consigue, por sí misma, y antes de toda circulación, más que aumentar este exceso en términos absolutos, a la vez que lo mantiene invariable en términos relativos. Si el tipo particular de crédito analizado por Marx (el que crea un poder de compra ex nihilo y no el que simplemente desplaza en el espacio a un poder de compra preexistente) no existiese, el excedente de P sobre R bloquearía el sistema. Las mercancías no vendidas se acumularían en toda las escalas y desaparecería toda incitación para producir. Pero la elasticidad de las existencias y el crédito especulativo durante los períodos de euforia absorben aparentemente este excedente, esterilizando la superexistencia. Entonces R + crédito se vuelve igual a P o, lo que viene a resultar lo mismo, P menos superexistencia (así esterilizado, retirado de la circulación) se hace igual a R. Todos se lanzan a la producción como si realmente •

15 El capillJl, op.

dt., t. 111,vol. 7, pp. 630-631.

100

LA LEY DE LAS SALIDAS Y LA SOBREPRODUCClbN

GENERAL

todo vendiera. ya que el conjunto pasa de mano en mano y ,e regula financieramente. Pero e9to no puede durar m'9 que cierto tiempo. s· p aumenta y, oons-uientemente, R también, su diferenci P - R, o sea~la superexi encía, debe aumenw en la misma proporción pueflo que toda producción adicional es, por hipótesis, uperior en la misma proporción al ingre adicional que genera, y esto debe continuar sin otro limite que el empleo absoluto de los fa et ore . Pero tanto el crédito como Ja superexistenci que quél financia f nen, cada uno por su parte, propios Jímit . Por r extensible mucho más allá que Ja cantidad de moneda real, Ja moned crediticia no está por ello menos obligada a reunir ciertas proporcione de seguridad. La moneda fiduciaria puede ser un múltiplo de la r rva metálica, pero no puede desprenderse totalmente de ésta. La moneda escrituraria de los bancos privados, a su vez, puede superar considerablemente los habere de dichos bancos en moneda fiduciaria en relación con 1 institución de emisión, pero no puede multiplicarse al infinito. 76 La superexistencia también tiene sus inconvenientes. La capacidad de absorción de los canales de distribución, si bien es elástica no es infinita. No depende sólo del financiamiento sino también en cierta manera de la curva de las ventas efectivas. Esta medida es la siguiente: el crecimiento de la existencia en un momento dado puede ser superior a1 crecimiento de las ventas, pero con ]a condición al menos de que la tasa de crecimiento de estas últimas sea ella misma creciente. El overtrading no es, en última instancia, sino una extrapolación. Es posible aumentar su existencia en l ~ mientraslas ventas no aumentan más de 5°/o,si durante la víspera no hubiesen aumentadomás que 4%. Pero si la víspera hubiesen aumentado 6"k,y la antevíspera7°/o, la presión de la superexistencia comenzará a hacerse sentir. Empero,a medida que se aproxima el nivel del pleno empleo, la tasa de crecinúentode la actividad no podrá más que bajar, aun cuando siga siendo positiva. Cuando uno u otro de ambos factores, el créditoo la toleranciade la superexistencia se agoten, la crisis estallará. Entonces,no solamentela superexistencia -llevada hasta entonces en brazos por el crédito- será arrojada bruscamente al mercado para ser realizada,sino que tambiénse creará una propensión a deshacerse lo má rápidamenteposible incluso de una parte de la existencia normal ( autoftnanciada),debido aJtemor a la baja de los precios. Este temor respe to de la bajano dejaráde precipitarpor sí mismo dicha baja. 77 "Pero no bien 76

Aquí no hacemos más que parafrasear diversos desarrollos del propio Mar, , realizadosteniendocomo base la hipótesis R =P y, por consiguiente, que no condujt-'ron • la buscadaexplicaciónde la crisis. Nuestro objetivo reside en mostrar que esto mitmos desarrollos,traspuestosen el marco de la hipótesis R < P, se convicrt n en extremadamentefecundosy decisivos.A fin de cucn tas, nos qu ·dará seguram n t' por mostrarc6mo esta hjpótesis concuerda con la realidad, y es lo que haremos "n la aegundapartede esta obra. 77 La medida misma de la "existenda normal" cstú en función no sólo de la

,OOf:lt Y DF~FO DE COMPRA 191

tt qt1thrnnra

·do d

el a

formi~

el mdito -y e,ta fue 1 • d •

produce siel'lll'W',~·efectiva~nte ,n di~ro. en oro y ~n plata. ,xittncia te

aktuda que. no ob1tante. emana nece1ariamtnt, del propio !nt~ma. y todo el oro Y _laplat que supue,tamentt deh~rm •t~f acer ~ta, enorme, (kmanda, l!Selende a un01 pocos miJJ0~1 depotitado, en lo, ,ót del ... 7 01

~aneo.

~~ aquí el a~to

má, ,util dtl n'1isi1 de Mar:Jty aquel donde la oontrldJCCión entre el ate!Oramiento y la moneda crediticia ,e r~uel\'e. ~ra que la cmi! de sobreproducción manifieste. no e1 necesario inclusiYe un atesoramiento efectivo: basta con una tendencia hacia el ate,oramiento,79 aun cuando nadie alcance el objetivo y no se acumule nintful te10ro. Fl retraimiento ante las mercancías particular~ y la búsqueda de la men:a11cia general tienen e) mismo efecto que la superabundancia efec. tiVI de la primera y la escasez de Ja segunda: descenso de los ectos, pérdida del capital y estancamiento de la producción. o es necesario refuar la ley de Say, puesto que ella carece ahora de objeto, ya que no tenemos por qué explicar un "atascamiento" del mercado en la medida en que aquél no existe. Las existencias son, durante la crisis, tanto o aun menos importantes que durante la prosperidad. Lo que debe explicarse es la dedinación de la producción y el subempleo, es decir, cosas que no son ea sí mismas incompatibles con la igualdad fundamental R = P, puesto que implican la disminución igual y simultánea de sus dos miembros. Éste es también el único punto donde el análisis de Marx prefigura el de Keynes, según el cual el equilibrio (R =P) es posible en todos los niveles del empleo.

cifrade las wmtas,sino también de su evolución. En el trayecto completo de una curvade wmtas que se despliega sobre un ciclo, se vuelve a encontrar dos veces la misma cifra, una en el ascenso y la otra en el descenso. Pero para la misma cifra de ~tas una existencia·que es considerada normal e incluso insuficiente durante el ~to ascendente,puede ser considerada excesiva en el descendente. Lo que inte.resano es sabersi las ventasson de 500 o de 1 000 por mes o por semana, sino si hanpasado de 400 a S00 y de 1 200 a 1 000. Después de cierto tiempo de crisis, está en presenciade todos los fenómenos de la superabundancia con una exi~t~ncia menora la que existe en un momento de expansion, do~de la escasez es man1fte ta. La verdaderamanerade dinamizarel sistema consiste en tener en cuenta e ta lípz6n funcional.Según la· muy pertinente definición de A. Paquet, "un ~ tema dinámicoes f... J un sistemaen el cual el valor de una variable (o de la ~artable ) dependeal meno, parcialmente del valor de d.i~has var.iables (o ?,e otra ~anabl. d 1 sistema)en un momentopasadode la evoluc1on del sistema. . . (La loz des debouché, et la demande eff ectlve, p. 131 ). ,. . . E, desdeesta perspectiva que el sistema de anabs1s del et lo de Mar no parece uombro1amente dinámico en el verdadero sentido de 1~p~abr , Y. no n 1 que algunas vece• • utiliza abusivamente para califi~ar ~e dmamicos a s1 temas que se contentan con techar una variable para trazar su h1stona. 71 E,7capital, op. cit., t. 111,vol. 7 1 p. 739-740, ., , 79 El término .. atesoramiento" constituye una noc1on incompleta, segun

LA LEY DE LAS SALIDAS Y LA SOBREPRODUCCIÓN Gl:NERAL

102

Mutatis mutandis , el retraimiento ante la moneda y Jabúsqueda de .

mercancíasparticulares tienen el efecto contranot aun cuando la ielación de magnitudes sea la misma de una Y otra parte. Es80la relación de Jos 1novin1ientos la que no lo e , y esto es lo determinante. in embargo, este análisis no podría constituir una _teoríacompleta de la crisi de sobreproducción a menos que se la pudiese hacer salir del "ciclo,, adjudicándola a un desequilibrio exógeno _aJc!clo mismo, 0 sea, a algo que, al no haber ido engendrado por las peripecias del ciclo, pudiese explicamos la existencia mis1na de él. Pero, en. este análisis, fuera de la tempestad del ciclo sólo hallamos la calma oltmp1ca del postulado R = P, Ja igualdad fundatnental entre la producción Y el poder de compra, y éste es el motivo por el cual ese postulado debe ser abandonado. Mar ja1násto1nó esa decisión, al menos explícitamente, de Jocual ha resultado que su análisis haya permanecido esencialmente dentro del "ciclo•.,. Todos los fenómenos se regulan por una especie de movimiento de colu1npio: si se cae tan bajo durante la crisis es porque se ha subido den1asiadodurante el período de prosperidad; si el crédito se detiene es porque ha sido concedido en demasía con anterioridad, y esta situación se extiende porque se tienen demasiados créditos dudosos que liquidar. Simétricamente, si la reactivación es a continuación vigorosa y la economía se acelera en exceso, es porque se ha llevado demasiado lejos el saneamiento durante la crisis. Entonces los depósitos se llenan más de lo razonable porque las ventas forzadas los han vaciado más allá de lo prudencial, y la producción de las mercancías se convierte nuevamente en un negocio atractivo. Y así sucesivamente. A este movimiento tan armónicamente orquestado sólo le falta un elemento: el primer impulso. Marx es consciente de ello y lo dice explícitamente: "En este ciclo industrial la situación es tal, que el núsmo ciclo, wia vez dado el impulsoinicial, debe producirse periódicamente." 81 ¿Cuál es este impulso? J?os cosas ap_arecencomo seguras: a] éste no debe ser representado mediante una disparidad puramente accidental entre el r~dito y la producción. Ya que si aun en el comienzo, por cualquier motivo, se constituye una carencia del poder de compra respecto al valor Keyn~s, cuando se quiere designar un aumento efectivo de los haberes líquidos. Habna que remplazar el térnúno "atesoramiento,, por la expresión ~'tendencia a atesorar". (V~ase 1ñéorie générale. . . París 1959 p 189 ) • llegar a los autores ' ' ' • • unos tres cuartos de si8fo , 80 Sera; preciso poskeynesianos mas tarde , .para enco n t rar una V1s10n • ·; del atesoramiento ' tan dinálnil-"Ocomo la de Marx. Por eJemplo, en Myra Curtís· • d e ser medido • s1mplcmcntc • ."El atesoramiento 1• • •) no pue (,'Ornouna suma. N0 consiste • . • dad d meramente . h en ten e r d mero, ya que todo dinero existente es siempre propie-1 M rae g~ic~: aya O no ~tesoramicnto. Consisto en mantener al dinero inmóvil:• ks,Y ~r;:: ~~~~~{ saVIngequal to invostmcnt?", Quarter/y Journal o/ IJCOlf()nt19 7 s 1 El capital, op. cit., t 111,vol. 7' p. 629.

f

ª

6

rooER y DF,SF.0 DE COMPRA

IOJ

producido (R < P), el hecho de que toda producción adicional cree un rédito equivalente (R' = P) nos obliga a admitir que el de!!quilibrio inicial debe irge atenuando, ya que • 101 dos miembros de la desigualdad e les agregancontinuamente sumas iguales. b) Para ser realmente ºprimero", ~te impulso debe tet objetivo y material. Por consiguiente, debe situar• por fuerade todos los deterffli.. nante que hemos hallado hasta aquí y que se reducían finalmente a motivacione y reacciones psicológicas ante los tucesos económicos. Este primer impul90, esta base objetiva y material,es lo que Marxparecehaber buscado durante toda su vida y al que parecenreferir,ealgunasde sus cartas a Engels citadas anteriormente.

LOS FACTORF.S OBJETIVOS DEL "ATESORAMIENTO,,

Ya hemos visto que, en un modelo donde el rédito sea igual a la producción, no es concebible ningún desequilibrio global sin que una parte del rédito permanezca, por razones subjetivas u objetivas, inutilizada.Si se llama atesoramiento a esta falta de utili7.ación del ingreso,independiente• mente -como hemos visto con anterioridad- del problema de sabersi se corresponde o no con una suma de dinero efectivamente detenida,toda esta parte del análisis marxiano que hemos retomado se apoya sobre la existencia de un atesoramiento en alguna forma voluntario por partede los operadores capitalistas. Por este camino no es posible superar los límites del ciclo industrial, porque la "voluntad" de dichos operadores está ella misma determinada por las fluctuaciones del ciclo. Como . consecuencia, para iJ más allá y descubrir el "primer impulso", le faltaba a Marx examinar la posibilidadde existencia de un ateso1amiento por así decir involuntario. Compruebaentonces que existen tres fuentes estructurales (materiales), es decir, independientes de la voluntad de los individuos, de Wl atesoramiento semejante: 1] La ausencia de sincroníi entre los períodos de rotación y los períodos de trabajo del capital; 2) La contradicción entre la continuidad del ahorro y la discontinuidad de la inversión, y 3) La contradicción entre la continuidad de la amortización y la discontinuidad del remplazo de los equipos. s2 El orden según el cuil presentamos lo, diferentes &flUmentos de Matx re~ pecto de la crisis de sobreproducción no es el mismo.que el q~ se enc1M:ntra ca• publicaciones póstumas de dichos textos, Y posiblemente n~ conespollda mclwo cuo el orden cronelótdco de loa manuscritos correspondientes. Este es ,1 orden que no. otros mismos hemos elettido por parecernos ol mú adecuadu pa,11vincwu las princ.pales ideas -ttcnen.lmcntc incompletaa, a me~udo ret'ormwadu de v~i,u n~ru y lkanpre inten:al¡¡du en los cont.cxto1 mú dtvcuoa- y para ~n~n.w de •~ra 82

104

LA LEY DE LAS SALIDAS Y LA SOBREPRODUCCibN

GENERAL

l. La ausenciade tincronía entre los periodos de rotadón y loa período, de trabajodel capital Esta primera fuente de atesoranúento involuntario es estudiada en los 83 capítulos xv y v1 del segundo libro de El capital. En el primero de esos capítulos -titulado "Efecto del tiempo de rotación sobre la magnitud del adelanto de capital"-1 la atención de Marx se dirige hacia la no coincidencia de los períodos de producción con los periodos de circulación del producto. Evidentemente1 es preciso, por simples razones materiales independientes de la coyuntura, cierto tiempo para que el producto salido de la fábrica llegue al consumidor. Durante dicho tiempo) la fábrica no puede detenerse; inicia un nuevo ciclo de producción para el cual es necesario un nuevo capital. Después de extensos cálculos y de múltiples cuadros más o menos laboriosos, Marx demuestra Y concluye: "A) Las diversas porciones en que el capital tiene que dividirse para que una de ellas pueda encontrarse constantemente en el período de trabajo, mientras las otras se hallan en el de circulación, se alternan, como si se tratara de diversos capitales privados o autónomos, en los dos casos siguientes: 1) cuando el período de trabajo es igual al de circulación, [ ... ] 2) cuando el período de circulación es más largo que el de trabajo pero forma a la vez un múltiplo simple de este período, de tal manera que un período de circulación = n períodos de trabajo ( donde n necesariamente representa un número entero). En estos casos no se libera ninguna parte del capital adelantado de manera sucesiva. • "B) Por el contrario, en todos los casos en que 1) el período de circulación es mayor que el de trabajo, pero sin ser un múltiplo del mismo, 2) el período de trabajo es mayor que el de circulación, a partir de la segunda rotación una parte del capital circulante total quedará libre, de manera constante y periódica, al término de cada período de trabajo. Y precisamente este capital liberado es igual a la parte de capital global adelantada con destino al período de circulación, cuando el de trabajo es mayor que éste e igual a la parte de capital que debe cubrir el excedente del período de circulación con respecto al de trabajo o a un múltiplo de este período cuando el de circulación es mayor que el de trabajo. "C) De esto se desprende que para el capital global social, conside-rado en cuanto a su parte circulante, la li~eración de capital constituye necesariamente la regla, y la mera alternancia de las partes [ ... ] la excepcoherente lo! centenares de página_s_queconstituyen dichos materiales. Preguntarse si Marx ºpenso,, _la teoría de las cns1s en este orden ?º tendría a nuestro entender demasiado sent1do, ya que Marx reservaba para el final de. su obra escn·b·u· . •· l f , y por condauiente pensar de manera d efm1t1va, a teor1a de las crisis, en un libro • d .uc • d ·b· m ependiente que no tuvo ti~mpo e escn ir, Y pu.esto que los materiales que se trata de ordenar aquí no son mas que borradores de pnmera mano. 83 El capital, op.-cit., t. 11, vol. 4, pp. 315-390.

roof.R y DESEO DF. COMPRA

••s

ción. Pue1to que la •ua~dad entre el período de trabajo y el de circulació 0 la igualdad de este último por un múltiplo simple del período laboral ~ proporcionalidad regular, pue19 entre los dot componentes del perío~ de drculación no tiene absolutamente nada que ,er con t. naturaleza del cno

. por llo. lo puede wriflcar11a título de excepción. "Una parte muy considerable del capital circulante social que rota v:nias vecespor ano,.pues, 1e encontrar, periódicamente,durante el ciclo anual de rotación, baJo la forma de capital en disponibilidad."14 t.a um de todos IIOI capitales obligatoriamente(disponible1), en período de espera -por decirlo así-, mientra• los periodo, de circulación , lo de trabajo se imbrican, constituye una especie de atesoramientoinvoluntarlo que rompe el equilibrio entre la circulacióny las comprasefect ;vas, si no entre la producción y el poder de compra. En una nota publicada en el texto, Engelsencuentraque estas conclusiones son producto de un error de cálculo de Marx y afirma que, cualquiera que sea la relación entre el tiempo de circulacióny el tiempo de trabajo, siempre hay liberación -en forma de dinero- de un capitallaten. te, potencial. Nosotros mostramosen un apéndice de este capítulo, destinado a quienes se interesen en este problema, que en el interior de sus hipótesis Marx no comete ningún error de cálculo, sino que es Engels el que se equivoca respecto de una de esas hipótesis; pero esto no es más que un detalle. Ya sea que teóricamente esta formación de capital latente ,e produzca en toda circunstancia, tal como dice Engels, o que no se produzca sino en ciertas condiciones, como lo demuestra Marx, esto no tiene demasiad a importancia ya que, prácticamente, los dos casos que Marx exceptúa -a] el mismo tiempo exactamente de circulación y. de producción; b] tiempo de circulación igual a un .múltiplo entero del tiempo de producción- son tan improbables que, según la ley de los grandes números, su repetición resulta imposible más allá de cierto número de empresas .. Por consiguiente, es innegable que la imbricación variada de períodos de circulación de productos fuera de la fábrica y de períodos de su trata. miento en el interior de ésta obliga a los _empresariosa inmovilizar reservas líquidas con el objeto de estar en condiciones de comenzar un nue't'Ociclo de producción a la espera de los reingresos provenientes _dela realización del producto de los precedentes. • ¿Se deriva de ello que los capitales latentes así constituidos ~, ~ cuanto suma de un poder de compra·congelado, un factor de desequilibno entre la oferta y la demanda de las mercancías? No nos pareceevidente. En la confrontación entre la oferta y la demanda, si nos falta del lado de la demanda el dinero correspondiente a esos capitales latente~ no carecemos menos -del lado de la oferta- de una cantidad do productosequivalentes: aquella que circula entre las puertas de la fábrica y los oscaparates de los 84

El a,pltol, op. cit., L 11, vol. 4, pp. 341-341.

106

LA LEY DE LAS SALIDAS Y LA SOBREPRODUCCIÓN

GENERAL

comercios minoristas. El fenómeno incriminado por Marx se produce porque la mercancía requiere cierto tiempo para recorrer las redes de comercialización. Pero durante el mismo tiempo, si el dinero dmmita por una parte} la mercancía resulta indisponib)e por la otra; es como si no hubiese sido aún producida. Durante dicho tiempo1 elJa no ejerce ninguna presión sobre los precios, y esto es lo único que cuenta. El dinero es sustraído de la d·emanda efectiva. pero la mercancía ve igualmente 5tJ5,, traída de la "'oferta efectiva". Y no sólo ese dinero determinado es el que se adormece periódicamente, sino que cualquier dinero se encuentra en la misma situación. Tampoco el obrero gasta su salario un segundo después de cobrarlo. Si se necesita cierta cantidad de dinero es porque la velocidad de la circulación, por grande que sea. no puede ser infinita. Pero tampoco la velocidad de circulación del producto es infinita. Puesto que si nadie se apresura para convertir instantáneamente su dinero en mercancía, igualmente nadie se enloquece ni liquida una mercancía por el solo hecho de que haya permanecido en los escaparates durante diez minutos después de su recepción. Así como hay cobro necesario, igualmente hay existencias aceptables, es decir, indispensables. La economía se adapta finalmente a la relación entre esas dos magnitudes. Sea como fuere, en el capitalismo desarrollado, donde la cantidad de moneda fiduciaria y escrituraria es incomparablemente mayor que el de la moneda real que le sirve de soporte, la relación entre estas dos magnitudes no es de ninguna manera desfavorable a la oferta, ya que lo que se adormece por un lado es, en su mayor parte, un poder de compra sobreagregado, mientras que lo que duerme por otro lado (bajo la forma de existencias necesarias) es un "poder de venta" real. Por consiguiente, no es la relación entre estas magnitudes lo que podría explicar la crisis, sino la relación entre sus variaciones. Marx es consciente de ello y, desde el momento en que considera las perturbaciones que ese capital dinerario provisionalmente congelado puede provocar se refiere inmediatamente a sus fluctuaciones. ' Dicho capital dinerario no está necesariamente guardado ~n los cofres de las empresas, sino que se halla depositado en los bancos y posiblem t movilizado mediante el crédito, constituyendo "al mismo tiempo e~ e 85 los fundamentos (del sistema crediticio]". En la medida en qu unovili~ · t d d . e es mo zado, se convier e en po er e compra ,• s· . . , activo en manos-del prest at ano.. m emb argo, el grado d e est a movil1zac1onpuede variar entre o 1QOla materias graus, el jabón etc. Esta demanda, que paga y pone los mores de cambio>es ade uada suficiente siempre y cuando los productores intercambien entre í mismos. Su inadecuación se revela no biea el producto fmal encuentra su límit en el onsumo directo y defini-

tno." 111 Esto es casi todo cuanto encontramo

en 1arx como formulaciones silftificatiYas de la tesis de la despropor ión tendencia1 entre el sector I y el sector 11. No nos pareceque Marx haya querido hacer de esta desproporción algo nmque con la multitud de las otras posibilidades de desequilibrio y de crisis que abordó>tal como hemos mostrado, en sus escritos y en sus borradores.Resulta característico que al último pasaje recién citado Marx lo baga preceder (en la página anterior) por la declaración preliminar de que: ºAún no se trata aquí. oí course d~ an~li~r la superprodu ció~ • su carácterdeterminado. sino sólo la pred1spos1c1ona ella, tal orno e ta 112 puesta primitivamente en la relación de] capital. Perotambién es exacto que dentro de e ta multitud de potencialidadn que desfilan en los mitos de ~ no tenemos más que do ca o E.1c.pillll. op. di- L DI. W>l.6, p. 390. Jikmt!ltlOI/M,_.,,.._,. ... op. dl.. L 1, pr. 374-375. 112 111111.. p. 372 (cuniwaS IIIIAh•). 11 o 111

LF.

12

DEL

SS

LID S Y L

SOB"EPRODUCCfÓ

GENE

donde J (e del de . quilibrio p recen nettat hasta el corazón mismo d J condicione objetiva de Ja reproducción: la "mortalidad" diferen.. cim del capitaJ fijo ~ que hemo hablado t riorment y la incompatibil► d ntre la ta cimiento com de ctores r y n, por parte, por I ot I divi tón del rédito iaJ en pfusvafor y lar· , sntuye ;eN este parágra~ . ¿H querido arx privUegi fuen ~~uilibrio esperaba, rnbin rJ , poder labo. rar í crisi de obreproducción Y de su riodicidad f¡ ta contaba con presentar en tm último capítulo no rito? Lo Lo que í abe mo que Lenin h privilegiado1 te (ignorando por completo Ja primera) y, avanzan.. po'Sibleen esta dirección, ha construido obre eJla u í la cli i , que ha ejercido u influencia posterior bre J gnn ' de lo maoostas. Estimamos, pues, que es indispensable, discutir las debilidades de esta tesis, exponer en principio Jo e•ncill deaqaelo Mediante Jo'cual ha intentado enriquecerla. Es Jo quetratan:•~• hacerea el capítulo 3. • '---- pi p1 .

> pl/C

y a > p/ 2 /C 2 .



y, remplazando en (3), tenemos: C2

de donde pl/C 2

> pl/C1.

< C1,



La tasa de ganancia se eleva.

Pero si la tasa de ganancia, p_l/C, aumenta por disminución de C (permaneciendo pl invariable), p/ 2 /C 2 también aumenta. Entonces, al perman invariables tanto 6 como a, llegará un momento en que ó :::;pl/C y a p/ 2 /C 2 , lo que nos hace retornar al primer caso en donde la tast1 de gana. eta deja de variar.



TERCER CASO!

134

L

LFY OF L s s LtD S y L

SOBREPRODUCCIÓN

GENRRA.t

. rempl 1ando en (3). tenemos: C2 >e,.

d donde pl/C 2

< pl/C1. La tasa de ganancia desciende.

Pero i I tasa de ganancia, pl/C, disminuye por el aumento de C (permane. ciendo pi invariable), p( 2 /C2 también disminuye. Entonces, al permanecer tanto 5 oomo a invariables, llegará el momento en que 5 = pl/C Y a = pl 2 ¡c2, lo que nos hace recaer en el primer caso, en el que la tasa de ganan e· deja de variar. En las condiciones supuestas, en todos los casos se tiende, por una especie de entropía y cualquiera que sea el efecto de la elevación de la composición orgánica sobre la productividad del trabajo, hacia una situación donde pl/C = 5, es decir, donde la tasa de· ganancia llega a ser igual a la tasa de depreciación, siendo ella misma igual a la tasa de crecimiento de la productividad del trabajo. CONCLUSib

:

Este resultado coincide por completo con la conclusión más importante a la que ha arribado Charles Bettelheim a través de otros caminos y otros cálculos: "En un largo período, y suponiendo una tasa constante de progresión de la productividad, la tasa de ganancia tiende a alinearse al par de la tasa de dicha progresión." ("Variations du taux de profit ... ", Economie appliquée, octubre de 1959, p. 86.) Puede verse ahora que podemos abandonar f ácil,mente las. h,ipótesis simplificadoras que habíamos formulado al comienzo del análisis, especialmente las referidas a: a] nivel de empleo inmutable; b] plusvalor capitalizado al 100

263

320 ==400) que deja, respectivamente, ganancias de 3 20 12 80 64 por 4 + 16 + 80 = 1OO a 1 • 'a1 • Y , Y mercancías no vendidas 'ó d 1 • , as cu es se suma la d ercera pro ucc1 n e re1np azo, igualmente de 400 , . t ,d , Y asi sucesivamente trata aqu1 e un esquerna de reproducción si·m 1 . • , d Pe Y, sin embargo e instala ali1 un exce en te permanente de la oferta sobre 1.a demanda' r aturalmente, al e1ectuarse la reproducción sobre Ja mism e al • •, 1 · . a se a, e1excedente en cuestion resu ta 1nvanablemente igual a 100 e d · • al • •a1 . . , s ecu, igu 1a gananciaempresan que siempre permanece por ser rea1izada , . • bl d , d , ' Y en s1 mi ma 1nvana e e peno o en penodo.

,

LA EVOLUCION AMPLIADA

DEL EXCEDENTE

EN UN ESQUEMA DE REPRODUCCIÓN

Si, además, la producción se amplía, este excedente se incrementará en cada período en la misma proporción que la masa de las ganancias empresariales. Supongamos que la porción de plusvalor correspondiente a la ganancia empresarial sea reinvertida en vez de ser consumida improductivamente (productos de lujo), en tanto que las dos porciones restantes -renta e interés- siguen siendo consumidas improductivamente. Supongamos igualmente, para simplificar, que ni la composición orgánica ni la tasa de plusvalor varían de período en período, o sea, que nos hallamos en un esquema de reproducción ampliada extensiva. Por último, supongamos que la repartición del plusvalor en réditos fijos (alquileres, intereses) y en réditos variables se realiza siempre según la misma proporción: 1 : 2. De ello resultará que en cada nueva producción todas las magnitudes crecerán según la misma proporción que la que vincula la ganancia empresarial con el producto social, especialmente de 2010. El excedente de la oferta sobre la demanda no sólo se perpetúa sino que, en términos absolutos, aumenta ..e? idéntica proporción. (El esquema correspondiente se encontrará en la pagina siguiente.) LA BAJA DE LOS PRECIOS, VEHÍCULO Y AMPLlflC DE LOS DESEQUILIBRIOS

.

DOR

1 •

·ó d

ritaenel

Resulta directa e intuitivamente perceptible que a s1tu; t ;. . . t ncia de parágrafo anterior e ilustrada por los dos cuadros -asa ~r, ~ e~ e todo un excedente permanente de la oferta sobre la deman a, digul en . . d la masa e as mercanmomento a la suma de la ganancia incorpora a e_n 'ó 0 ticularmente 'as presentes en el mercado- configura una situaci par . d 1 Cl 1 . . e table Así los precios empezar án a baJar.. pero como os 1precios . e dos •~ s • '·po no descienden solos sino juntamente con os precios e bienes de equt ,

~

t O= Oferta

D=Demanda E = Excedente

PRODUCCibN INICIAL

o

D

E

400 -400 -400

Saldos Realiución •

+ 100 -80-80

Ganancia s/ídem Saldos Realiz.ación

+ 20

2o.

3er.

REMPLAZO

REMPLAZO

REMPLAZO

o

80

- 80

80

20

16

- 16

16

4

+ 3.2 4

3.2

o

E

o

D

E

o

o

500 400

400 100 -400 - -400 500

o

E

~

(/J

3.2 0.8

600

480

e

100

> r o > o m z ....

,,

120

~

< >

5:a o:,,

+ 80 ·- 80 80 100 - 80 - 80

Ganancia Saldos

o

E

100

- 16 - 16

s/ídem

o

TOTALES•

(,~

500

Realización Ganancia s/ídem

1er.

20

600 480 -480 -480

16

4

720 576

o.,.,

144

:"ft

... > ::ID

-< ~

+ 96 - 96

+ 16 - 16 20

120

120

96

24 720 576 144 864 691.2 J 72.8

o

:"""

=-

e:,

1

~

Véase apéndice del capítulo 5 infra, p. 279.

..

i .,.

..

:>

1,0S PR FCIOS

265

para ~!O, b.,ene1de 1os Productos tcrn1inados~la elasticidad de la de manda l .. equiPo torna n~) so1a111entenu1a sino negativa. Se produce a continua•ónuna disn1inuc1ónde los prograrnas de inversif: O F.R A y PC>r >J.:RO . COMPRA

para la i dnd íntegra, d cfr, p r un sistema cerrado del que . h ce b tr i n d 1 0111 r i xt rior, y d t tipo n lo modelosde M rx de Que n . n i t 111 rn Jant no v n· 5

6

du capital, op. cit., t. 11, pp. 95-96. mullltlon -·

101 101

(p/6 -p1

0

= 1 007/5 - 100= 101)

no fueron cobrados. Sin embargo, es muy difícil imaginar emcjante condicione Dado que ninguna mercancía carece de propietario, toda Hdestrucción., tará acompañada uonn:.Jmt!nte por la pérdida de un rédito equivalente. Y si e i te la imposibilidad de soportar esta pérdida (quiebra), otro sujeto económico (un acreedor del quebr.tdo) se hará cargo de ella y verá así disminuir otro tanto u poder adquisitivo. La única fuente de un saldo positivo anterior de poder de compra qu podcmo concebir a priori consiste en un déficit presupuestario del estado cubierto por adelantos de la institución encargada de ta emisión, y por consiguiente mediante creación de moneda. te!

..,.

REPRODUCCIO ES SIMPLE Y

28S

MPLIADA

orno puede apreciar e, el excedente de cada período no es igual a la gananc~a de este J>;ríodo menos la ganancia del período anterior, sino 1 ganancia de e penod? men? la suma constante del primer trasporte. test d H nn Den1s converge con 1 de Sismondi cuando este último declara: on la renta adquirida se pag r • la producción futura, de tal modo que dicho ingre n ere tan rápido como la producción. Después de todo, Jo qu hace sie n1pre es mbiar la totalidad de la producción del año por la totalidad de la producción del año anterior. Ahora bien, si la producción ere grad~alme~t , el cambio de cada año debe causar una pequeña pérdida, al _m1mo tl~mpo que bonifica la condición futura. Si esta pérdida es Jeve bien repartida, todos la soportan sin quejarse de su rédito. Í... ] Pero i exi te una gran desproporción entre la nueva producción y la anterior, lo capitale merman, hay sufrimiento, y la nación, en vez de avanzar, retrocede. Pero en el curso de sus otros desarrollos, Sismondi descubre que, sí en

un régimen de reproducción ampliada el capitalista normalmente no puede invertir su ganancia antes de haberla realizado mediante la ven ta de su producto, la situación no es muy diferente en uno de reproducción simple, puesto que también aquí difícilmente puede admitirse que el capitalista anticipe su ganancia y compre productos suntuarios antes de haber vendido su producto. Rosa Luxemburg entonces lo reprende enérgicamente, aprovechándose del hecho de que Sismondi invoca respecto de este punto un argumento extraño a su propia problemática, a saber, el de los límites físicos en la capacidad de los capitalistas para la absorción de productos de lujo. 9 Para ella, debe establecerse una distinción neta entre la reproducción simple y la ampliada. Con su teoría de los cuatro montones de bienes que vimos anteriormente, de los cuales el tercero era el de los bienes de consumo de los capitalistas y el cuarto el de los bienes de capital adicionales, las dificultades no comienzan sino al pie de este cuarto "montón", o sea, en el umbral de la reproducción ampliada; para la salida del tercer montón (productos de lujo), en cambio, no se presenta absolutamente ningún pro-

blema. . . h , R En sus conclusiones, He~n Den1s aparece mue o mas cerca~~ de osa Lu burg que de Sismond1, aunque las bases de su problematica -de ig~~~d entre valor de la ~roducción y poder de compra- sean la de . d. por el contrario, no tengan nada que ver con la de Rosa S1smon 1 Y, in embargo, a pesar de l as oseil ac1ones • b 1gue • •• d ad de y am S Luxem b urg. • la verdad : e1gen • ro d aJo& ci·ones Sismond1. h a bí a entrevisto 1 sus 1ormu a productos , . o medios • d e pro d uc ·1·6 n a los ua 1e de luJo 50 rdes ~e ul 'anancia no configura ninauna diferencia. lnclu podemo de ·ir estma a i . 8 NouvelJUX prlndp,i. . . , Parí,, 1~19, t, 1, l. u, cap. 9 L 'a,•,1Jmulat/on du c11p/tal,op. c:lt., t. 1, p. 170.

1, pp. 120-J .1.

286

DESIGUALDAD

ENTRE VALOR

DE OFERTA

Y PODER DE COMPRA

que una situación en la que el capitalista descuenta sus ~nancias futuras para librar _ en descubierto, gastos personales suntuarios es mucho ltlás anormal g 'n ra consecuencia más perjudiciales par ~tor que aquella n qu e mi mo capitalista de~cu~nta esas miffllas gan_anc1as~a ampliar u mpresa. demás, el financ1am1ento de una0 operaetón seme1ante será ' d 1·tí e il • 1 ' en cualquier circunstancia, mucho mas



1.

-·..'

.

. '

¡ .( _I

10

-..,'

Hacemos, claro está, abstracción de la remuneración "n rmal" d l trabajo

personal que el capitalista entrega a au propia empr sa. Dicha remunera ión forma parte de 101 salarios, v, os decir~de los rédito¡ fijos1 distribuidos ant d la venta e in~cpendientemente de sus resultados. Ya sea que esta remunoración a o no contabihzada en cuanto tal, el patrón actJvo tiene d'-'recho a ella en la medida en que trabaja, Y nadie podrá cuestionar sus retiros de fondos efectuados para solventar un C?nsumo penonal conforme con au ranJo,aun cuando su en1presa esté en una situac16ndeficitaria o en la ruina. . ·"t....

6. LOS PRECIOS "ABSOLUTOS" Y LA CRISIS DE SOBREPRODUCCIÓNEN LA TEORiA DE AFTALION

Aftalion es, por lo que sabe1nos, el único autor que considera el descenso gene~. de los precios no como una consecuencia del desequilibrio y, por consig~~n~e, a lo sumo, como un factor de agravamiento de ese mismo desequil1bno en un proceso acumulativo, sino como la causa de la ruptura misma del e~uil~brio. Al 1nenos, es el único que hizo de esta tesis el argun:iento pnncipal de una teoría general de las crisis, sistemática y exhaustivamente. De entrada, en la primera página de su muy importante obra, declara: "El problema de las crisis es fundamentalmente el de los movimientos 1 periódicos de los precios." Lo cual significa que para explicar la crisis sin caer en un razonamiento circular nos basta con hallar un factor exógeno (respecto del ciclo) con relación a la tendencia a la baja general de los precios, dando por comprendido que se trata de un descenso independiente de la evolución de las condiciones de producción y, por lo tanto, de las variaciones de los costos; en otros términos, que se trata de los precios de mercado y no de los de producción.

EL ATESORAMIENTO

Semejante descenso de los precios de mercado sólo podría explicarse, en primerainstancia,si -en el nivelde los precios determinados por los costos (precios de producción)- la oferta sup~rase a la, demanda._ Pero :ste mismonivel el vaJortotal de la producciones, segun la doctnna adnuhda, estrictamenteiguala la sumade los réditoscrea?os por esta ~sma pr~ducción, 0 sea, aJpoder de compra.Aftalionno solo no cuestiona es~a igualdad fundamental, sino que además -como hemos se~alado antenor~ente- la reformula enérgicamente. 2 De ello resulta que s1la de~and~ es igual alpoderde compra, entonces esta superación de la oferta es 1mpo~1~l~-n • 8 • la demanda no fuese igual al poder de compra. , ¿SI, en rero, ¿y 1 a· ·d d t la otras palabras, el desequilibrio no fuera debido a una 1span a _enre oferta y el poder sino entre la oferta y el deseo de compra? Aftahon pasa reVista y examin¡ extensamente todas las teorías que, más o menos, tratan

ª.

l 2

Albert Aftalion, Les crises périodiqua de surproduction, París, 1913. Véasesupra,p. 64..

(287)

288

DESIGUALDAD

J·NTRE VALOR DE OFF:RTA

Y PODER OE COMPRA

de expJicar )as crisis de sobreproducción por las fluct~~nes del ahorroatesorainiento, y, una tras otra, las rechaza. Para eJJo utJl11.aargumentos de desigual valor y 8 veces suman,ente discutibles, per? concluye correcta. inente que esas fluctuaciones no son d_adasantes de) Clc!o~e pro,peridad y de crisis sino que son internas al mismo, y por con~ugu1enteno pueden engcndr~r)o. Es fuera de dichas fluctuac!ones, de _esosmovimie~tos pendulares entre el atcsorantiento y su con trano, y partiendo de una situación de equilibrio, donde debernos buscar la causa de Ja ruptura del equiJibrio.

LA "UTILID

O FINAL''

Consiguientemente, Aftalion se ve olbigado a buscar aque11oque podría hacer descender los precios por debajo de su punto de equilibrio, en un mundo donde el poder de compra es siempre igual al valor de la produc. ción ( calculada a los precios de equilibrio) y en un momento en el que el deseo de compra es en sí igual al poder adquisitivo. Finalmente descubre ese primer factor mediante el auxilio de la teoría de la utilidad marginal. La baja de esta utilidad para cada una de las mercancías, tomada separadamente, es lo que provoca el descenso de todos los precios, mientras la productividad se eleva normalmente como consecuencia del progreso técnico y la producción del conjunto de las mercan• cías se incrementa, aun cuando este crecimiento resultara proporcionado a la estructura de las necesidades. Esto es lo que desencadena el movimiento inicial de los precios a partir de la situación de equilibrio; en cuanto a1 resto -variaciones de los réditos, fluctuaciones del ahorro, especulación, mecanismos crediticios, vicisitudes monetarias, etc.-, no hacen más que amplificarlo. En síntesis, el factor perturbador no está constituido ni por una carencia de poder ni de deseo de compra, sino, de algún modo, por una falta de "voluntad de precio", de voluntad de apreciación. "No se trata, escribe Aftalion, de una carencia de poder de compra, sino de una falta de volun· tad por entregarJamisma suma por cada mercancía." 3 Las cantidades producidasjamás superan las necesidades, pero, dada sus características, la última unidad de cada mercancía producida en R, en la cual P representa el valor total del producto, calculado a su precio de puesta en venta, y R cierta fracción de este valor, aparece claro que su reabsorción sólo podrá uceder de dos maneras: o bien mediante un crecimiento de esta fracción con respecto al todo, o sea, por una modificación -por así decir- intrínseca de los diversos elementos constitutivos de P y de R, o bien mediante Wl desfasaje extrínseco y en un sentido apropiado de la oferta sobre la demanda efectivas respecto de sus soportes respectivos, P y R. Estudiaremos sucesivamente estos dos casos.

f,ACTORES QUE TIENDEN

A REEQUILIBRAR

EL SISTE 31S

VARIACIONES DE,L RF:I?ITO CON R LLACI6N AL VALOR f. DE LA PRODUCCION DE LA CUAL DERIVA SU f.XISTENC;~T

L

i Pes igual a

capitalconstante consumido

+ capital variable (salarios)

+ parte fija del plusvalor

+ parte variable de este mismo plusvalor, en tan_toque R es igual a la suma de los tres primeros elementos con Ja exclUSJón del cuarto, todo crecimiento relativo de uno o varios de esos elementos que tiene como contrapartida una disminuciónrelativa del cuarto reduce otro ~a_ntola desig~aldad, P > R, y por consiguiente comporta un efecto estabilizador del sistema. Una disminución de uno o varios de esos mismos tres elementos tendrá el efecto inverso. Este caso puede a su vezsubdividirse en tres: · a] Variaciones del capital constante consumido

El capital constante consumido se compone de la amortización del capital fijo, por una parte, y del capital constante circulante, por la otra. Conviene estudiarlos por separado. La amortización puede variar como consecuencia de un Variacióndel valor del capital fijo o como producto de una vari ción de u tasa. Una variación relativa del valor del capital fijo respecto de lo otro elementos del capital comprometido, y sobre todo de los salarios (modificación de )a composición orgánica del capital), puede ten r Wlaincid~n'ia directa sobre la tasa miama de la gan ncia empresarial.En o, podemos decir nada sobre la variación de la rel ción pnanci mpresarial/ precio de costo, sin conocer el signo y la importancia de la i ción de la tasa de ganancia. Como contrapartida, 11suponemos que 1 t d B nanci rmanece invariable, toda variación del capital fijo provo r una ri ci n paralela de igual signo en 101 dos miembro• de la fracción, Amortización.

FF.CTOS DEL OESEQUILIBRIO GENERAL

316

ganancia empresarial precio de costo ' del numerador en razón de la tasa de ganancia, y del denominador en razón de la tasa de a1nortización. an p y R respectivamente, la ganancia empresarial y el precio de , variación considerada; p ' y R' , l os nusmos • o to ante de la elementos despué de esa variación; C, el capital fijo; K, el capital involucrado total; r, la tasa de ganancia; a, la tasa de amortización; e, el capital constante circulante,y v, el capital variable. Como consecuencia de un aumento de la amortización, consecutivo a un aumento de C, se tendrá: p

,

R'

_ p +rDC ----

R+aDC

Por lo tanto, todo depende de la correlación de las relaciones, p : R y r : a. Al ser DC supuestamente positivo, si ~/a> p/R, la fracción aumenta: , p R'

,

.

>.Rp . s·1 r11a < p /R , la fi.racczon •, d.zsmznuye: • p < R p R'

Como r =p/K, la condición :

se puede escribir: fa

·res.

322

EFECTOS DEL DESEQUILIBRIO

GENERAL

producto para la que no existe un rédito previamente formado y que con tituye el desfasaje entre la oferta y la demanda. Además, aun cuando se aceptase el atesoranúento en cuanto factor original de la sobreproducción -co a que hemos rechazado-, los salarios están prácticamente exento de ello, de modo que sus variacionesrepercuten íntegramente sobre e) poder de compra global. Por cierto que Rodbertus no se ha contentado con enunciar la ligazón funcional de la variaciones, sino que se ha aventurado a formular una ley, es decir, a preverlas en un sentido bien determinado: decrecimiento continuo de la suma proporcional de los salarios en la renta nacional que implica una acentuación del desequilibrio. A posteriori verificamos: crecimiento continuo de la suma proporcional de los salarios, seguida, como es debido por una atenuación del desequilibrio. La realidad, entonces, ha desmentido su ley pero ha verificado su teorema. Si esta ''verificación" no es una mera coincidencia de dos hechos históricos autónomos, si uno de esos hechos explica al otro, así sólo sea parcialmente, entonces es posible decir que una de las paradojas del curso del capitalismo es que la lucha sindical, con las mejoras sustanciales de salarios que ha acarreado, ha producido también ese resultado inesperado, y contra su voluntad, de sacar un tanto a los capitalistas del apuro contribuyendo a cierta estabilización de su sistema.

c] Variacionesde la parte fija del plusvalor Es evidente que, para una suma determinada de plusvalor, y permaneciendo iguales los demás elementos, la parte distribuida antes de la venta del producto sólo puede variar en razón,inversa de la que se trasforma en renta solamente después de la venta. Todo aumento de la parte correspondiente a los propietarios de bienes raíces, a los usureros, etc., disminuye entonce la relación ganancia empresarial/preciode costo y, por lo tanto atenúa la desigualdad de partida, P > R, con lo cual ambos término se aproximan. Renta de bienes ratees y ~'terceraspersonas•~ No vacilamos en decir que, al igual que Sismondi sobre el problema general de la realización y que Rodbertus acerca de la cuestión de los salarios, Malthus tenía razón sobre el problema de la renta cuando declaraba que los gastos de los r ntista facilitan la salida del producto, sin saber él mismo y sin poder e plicar cómo y por qué. ,. Al ser la renta una deducción .aobre el plusvalor, los detractores de Malthus no entendían cómo una trasferencia de ingreso de un grupo de sujetos económicos hacia otro puede tener algdn efecto sobre las sumas totales de poder de coinpn y de mercancías producidas; no percibían la diferencia esencial que oxiste, desde el punto de vista de 1 realización,

FACTORES

QUE TI,... , r,NDEN A RF.f.:QUILIBRAR

f:L SISTEMA

~ntre un rédito fijo y otro variable. La renta e~ un rédito inmediato que or_~aJar t e del precio de costo de quien )a paga; la ganancia es un rédito resi u que no existe en cuanto tal antes de la venta y que depende de los resultados de ésta • s·1 se tras fi1ere una parte del plusvaJor del cap1tahsta . . . . prop,etan~ de bienes raíces, se trasforma un rédito futuro en uno presente, ~ro también, Y sobre todo, un rédito virtual en uno efectivo. Por paradóJtCO que pueda parecer, un industrial que vende las construcciones que albe~gan su fábrica, y que continúa ocupándolas mediante el pago de un alquiler al adquirente, contribuye en esa medida a la realización del producto social. Por lo demás, el hecho de que los propietarios de bienes raíces se hayan trasformado en capitalistas e inviertan sus rentas en vez de gastarlas en consumos suntuarios no cambia para nada la situación, contrariamente lo que cree Sweezy.10 Puesto que la proporcionalidad de los valores de uso no se cuestiona, el destino del rédito no entra en consideración, y ya ~a que se convierta en perfumes costosos o en máquinas, de todos modos libra al mercado de una cantidad equivalente de productos. Sea como fuere, esta cuestión· sólo tiene un interés teórico, ya que ningún aumento efectivo de las rentas puede históricamente estar asociado a la revitalización contemporánea del sistema capitalista. Muy por el contrario, en algunos de los países considerados, unas medidas autoritarias del estado han llevado las tasas de las rentas a un nivel más bajo que el del siglo XIX. Sin duda es preciso tener en cuenta aquí un aumento sensible de las casi rentas; rentas industriales, especialmente en forma de regalías. ¿Han compensado las variaciones de unas las de las otras? Resulta muy difícil pronuociarseal respecto. PJ problema es diferente en lo que se· refiere a los réditos de las "terceraspersonas" distintas de los propietarios de bienes raíces. En esta categoría1e incluía antes confusamente a todos aquellos que no eran ni capitalistasni asalariadosproductivos, incluyéndose tanto al personal dolmstico como a los funcionarios, a los sacerdotes como a los militares, a las profesioneslibres como a ias prostitutas. Pero dichos grupos ocupan posiciones muy diferentesentre sí en el plano de la realización del producto, y convieneentonCHdistinguirlos. Si por el momentodejamos de lado a los que dependen del presupuesto .estatal,de los que nos ocuparemos más adelante,los demás pueden ser clasif'icados en dol grandescategorías: J] los que producen algo, mercancía materialo servicio,y que, no siendo ni verdaderoscap~talistas ni verdaderos proletarios,se integran perfectamente, por su producción, en nuestro esq~ma de realización del producto. La existencia de est~ categoría no alterá en nada los términos de la realización; y 2] los que oonsumen sin Paul Sweezy, 71te thtJOryo/ capltoll1t devdopmffll, Nueva York, 1956, .., p. 230. · --~ ••• 10

...

EFECTOS DEL DESEQUILIBRIO

324

GENERAL

produciry que son, por elJo, auténticas "terceraspersonas", según el espíritu mismo de quienes los invocan. Este segundo grupo es e) que resultaría usceptib)c, por su consun10 sin contrapartida productiva, de contrabalancear la sobreproducción general. 0 obstante, )a existencia de este grupo tampoco altera en absoluto la ituación, porque su consu1no ya está contabilizado en el que, capitalista o asalariado,los en1p)ea. Si se trata de un asalariado, la situación es clara: en lugar de gastar su salario por sí solo, lo repartecon otro, y nada cambia a e ca1asocial. Si se trata de un capitalista, en tanto patrón de una empresa tiene derecho, con10 vin1os, a cierto nivel de consumo improductivo, inde• pendientementede la situación de su empresa y sin necesidad de aguardar al balance final de fin de año. Poco importa si la suma correspondiente se contabilizaen formade salario o de deducción. Por consiguiente, si con ese dinero coinpra un auto111óvi1 o contrata un sirviente, quien con su sueldo compra vestidos, esto ta1npoco constituye ninguna diferencia respecto a la realii.aciónde cierto va]or. A la luz de lo anterior, puede decirse que el argumento de Rosa Luxemburgal refutarla t~oría de las "terceras personas" de Struve -argumento que por lo de1náses el de la mayor parte de los teóricos marxistases justo en sus conclusiones pero erróneo en sus considerandos: "Estas capas no pueden_recibir sus medios de compra sino de una manera derivada, del salario del proletariado o del plusvalor, y en lo posible los extraen de esas dos fuentes; pero, en última instancia, se las debe considerar dentro del conjunto como. consumidores parasitarios del plusvalo'r. Su consumo está así incluido en el de-]aclase capitalista ... " 11 Si, como supone Rosa Luxemburg, el consumo de esas "terceras personas" se hiciera sobre la gananciacapitalista, sería Struve quien tendría razón, ya que· entonces se trataría de la trasformación de una parte del producto en poder de comp~ antes de la venta del producto, es decir, de un consumo anticipado deJa gananciaque, por improductivo que resulte, no por ello deja de producirel mismo efecto que el overtrading, o sea, el de compensarel excedente. Sólo si el consumo de las "terceras persona " se verifica sobre el salario-del·capitalista(ganado o imputado), lo que por lo demás es lo que ocurre en la realidad, la teoría incriminada re ulta refutada. •. Sin embargo, en el capitalismo moderno existe otro tipo muy particular de ºterceraspersonas" o de ºtercer consumo", que parece efi tivan1ente contrabalancearel excedente de la-producción. Se trata del se tor de la mercadotecniay -de-la publicidad, sobre el cual han llamado la aten ión

Baran y Sweezy: . . ;. , "[ ... ] los gastos de pu bllcidad [ ... ] como no están expresamente relacio'

11

" ,~

.

l 'accumu/atlon du capltol, op. cit., trad. franc., t. 1, p. 251.

FACTORES

QUE TIENDEN

A REEQUJLIBRAR

EL SISTEMA

)25

nados con los costos de producción y distribución necesarios -por muy ampliamente que sean determinados- pueden sola1nente ser considerados como una parte del excedente agregado. [ ... j Una característica aún más importante del segmento del excedente total que nutre la campaña de ventas es lo que puede llamarse su naturaleza "autoabsorbente". Porque al mismo tiempo que parte de este excedente se está extrayendo de los trabajadores productivos y una cantidad adicional es retirada de los trabajadores improductivos, toda la cantidad implicada se utiliza para sostener la campaña de ventas. diferencia del componente del excedente que toma la forma de utilidades netas, la fracción que adopta la forma de costos de ventas no necesita contrapartida en el consumo capitalista, ni gastos de inversión. Suministra, por decirlo así, sus propias compensaciones Y gastos. (Hay sólo un requisito a este enunciado: las utilidades de las agencias de publicidad y otras empresas dedicadas a la campaña de ventas obviamente entran en el arca general de utilidades y deben ser compensadas por el consumo o la inversión 1de los capitalistas, o por ambos.) El impacto directo de la campaña de ventas sobre la estructura del ingreso de la economía es por eso similar al de los gastos del gobierno financiados por los ingresos tributarios. 1 2 ,. Como se ve,_los autores razonan sobre el presupuesto de que· el único factor perturbador es el atesoramiento. Los ingresos de los trabajadores (salarios)no son susceptibles de ser atesorados, en tan to que los de los capitalistas (ganancia) sí lo son. De ello se desprende que, en la medida en que el gasto publicitario se efectúa en detrimento de la ganancia (sin aumento del precio de venta), la parte susceptible de atc~oramiento disminuye, y con ello se facilita la realización. Ya hemos brindado las razones por las cuales el atesoranüento constituye, a nuestro entender, un punto de partida 1nuy malo. En este nuevo contexto podemos proporcionar otro muy sin1ple. Las dificultades de la realización no empie7.8Jl en el momento en que la ganancia, ya realizada, debe "hallar una contrapartida en el consumo o en la inversión de los capitalistas",es decir. en el momento en que los capitalistas, teniendo ya sus gananciasen l~s bolsillos,deben optar entre su consumo, su inversión o su atesoramiento. ·Lasdificultades comienzan antes de que la primera parte de gananciahaya salido de los círculos de la mercancía producida, antes entoncesde que haya nacido lo que se atesorará, se consumirá o se invertirá. Y es preciso que esas dificultades existan antes de la ven ta de la mercancía(de dondesurgirála ganancia) ya que precisamente aquí se trata

de las dificultadesde esta venta. No obstante, si se traslada el razonamiento de Baran y Sweezy a , nuestra problemática, que hace abstracción del atesoramiento, se llega a la 'misma conclusión. Porque lo que en la concepción de estos autores debe t 2 P. Batan y P. Sweezy, El capital monopolúta, México, Siglo XXI, 1968,

p. 103.

326

EFECTOS DEL DESEQUILIBRIO

GENERAL

hallar una "contrapartida en el consumo capitalista, o gastos de inversión", es decir, la parte de] poder de compra susceptible de ser atesorada, en nue tro planteamiento se convierte en la parte que no constituye en absoluto un poder de compra en el momento en que comparamos los agregados. Por cierto que toda disminución relativa de esta parte tendrá, en una u otra de estas dos concepciones, el mismo efecto benéfico para la realización. Pero este problema requiere algunas precisiones suplementarías. Baran y weezy consideran con justicia que los gastos publicitarios del capitalismo moderno no representan costos necesarios de la producción y de la distribución, y por ello no pueden ser incorporados en el valor del producto. Según la frase de Chamberlin que citan, esos gastos tienden a modificar la demanda, y no a satisfacerla. Son "costos de venta", en el sentido en que los capitalistas los exponen en función de suplirse entre sí. El output de la rama publicitaria no es un "producto" a escala social. Por consiguiente, si el salario permanece invariable, los gastos publicitarios sólo pueden ser extraídos de la ganancia. No existen razones para suponer que los capitalistas consigan hacerles pagar a los asalariados una parte de esos gastos, ya que si no eran lo suficientemente fuertes como para reducir el salario real antes de la publicidad, no se ve por qué habrían de serlo después. . En def mitiva, se destruye una parte del producto social con el único objetivo de vender lo más rápidamente posible la otra parte. Esta destrucción es directa en lo concerniente a los materiales consumidos en las mismas operaciones publicitarias, e indirecta en lo referente a la trasferencia de factores desde las ramas de producción propiamente dichas hacia las que sólo producen ventas. P entonces disminuye con relación a wi R invariable, y la desigualdad P > R .se atenúa. Tanto la tasa de ganancia como su masa disminuyen. Sf nos •encontramos en una situaci6n de subempf eo, y si e1 sector publicitario solamente emplea elementos que sin él estarían desocupados, entonces P permanece inalterado, pero R aumenta. La desigualdad P> R, paralelamente, se atenúa. En este caso, la masa de las ganancias permanece incambiada, pero su tasa disminuye debido a que la misma masa debe ahora remunerar a los capitales involucrados en el sector publicitario y que sin él carecen'an de empleo.

Interés La concepciónneoclásica.Este parágrafose refiere a un punto neurálgico de nuestra posición. En la medida en que la teoría económica dominante ensefta que en una situación de equilibrio la tasa de interés cubre la totalidad de la remuneración del factor capital, y que la "ganancia pura" o

FACTORES

QUE TIENDEN

A RI-'FQUJLJBRAR

EL SISTEMA 317

"ganancia empresaria]" no es más que una sobrerremuneración coyuntural en el plano de la empresa individual y en el corto plazo, debe entonces er compensada mediante subremuneraciones igualmente coyunturales, de modo que a esca) social y en el lal'(lo plazo no exista ningún residuo. De ser así, los términos de nuestro análisis resultarían considerablemente afectados. Sólo existirían los intereses pertenecientes a los fondos propios de la empresa, que eventualmente podrían ser considerado como ingreso no realizado ante de la venta deJ producto, en el marco de nuestro istema. En efecto, a sea sólo a la tasa de interés o a una tasa superior, tasa de ganancia, dichos fondos, que son garantía del éxito de las operaciones ante terceros, no tienen derecho a ninguna remuneración antes deJ desenlace de esas operaciones.

Si diéramos un paso más y aceptáramos la categoría del "empresario sin capital", entonces la totalidad de las remuneraciones del capital involucrado en una producción serían parte integrante de los costos de esta producción, en la medida en que son debidos a prestamistas de fondos, Y serían fijados antes de la venta del producto. En ese caso, el precio sería p a los costos, P sería igual a R, y la sobreproducción general sería una vez más uaa imposibilidad matemática. Agreguemos que, dentro de la doctrina neoclásica, nos encontramos aquí con la variablemás consecuente. Resulta inútil oponerle la com _rob_ción empírica _según la cual, en la práctica, no e~~_teaj~gún empre~ano ~ ca¡,ital_eropio, porque no se trata de personas f1s1cassino de funciones. • Ej pfo e lantea o ons"ste en sa ~r ~i e~sten o no -~m_prelariQs sin capital, sino si se uede de _distin u r la funcion del ~italist!i_ del rentista, d~l as_al~ria~o,etc. 1 a_un_ cuaJl . ,la@liiiiiad fí~a de wi ao]Qindividuo,Lasfun ac~enza_npo~ la .D3turaleza de lo. ue se hace funcionar no or la del funcionario. S1 la 13

~~

Mue~ marxistasse han contentado con esta "re~utació~"· Es curioso com-

• dores que se muestran tan mtransigentes respecto del _que los ~mC::'::!iuta entre los planos teórico y empírico no vacilan en J)DIICJ~lO de la stin. frica para rechazar las teorías contrarias. Cuando se l~s tecurrJr a la refereDCJa emptica, ue por ejemplo, ponen en duda la ley de la baJa muestnm • dqMar' x, les vuelven la espalda olímpicamente: no tendencialbaJaaoe, de 1atuaydeeatadís ganancia e , · se , •De acuerdo! Pero cuando se les demuestra te r!rarefutaUDa teor~ con balancea.~sa de ganancia tiende a ser igual a la tasa de intere o maite a +b,lai6 al i'mposible' entonces invocan la que, • • mediante ..a... sobreproducc n gener es , · lo hecho d 1de que crisis~ 1 montañas de mercanc1as S1J1 ven er, os la expede.nclacotidiana, IOI balan=•to~: discusión teórica. Evidentemente, en lo mllone1 de desocupado1,Y bloq~ rque si los hechos no pueden refutar una dos caso, • equivocan. Erlá:!.::n;~:iiaún: volverla lo suflcientemente sospe hosa te«ía, pueden hacer al,rom / llar la toor(a que 1 refuto. No hay, pue ' que como pua incitar a ~guJen. a e'!'1'ro orma de balances pJtaUstas.En d segundo despreciar los hecho1, mclus1vesi t:n::tradlcclón aparento enlre los hochos Y un easo, porque por pande que scalO husta no hallar otra teoría quo refute a 1 teoría. ao te ha avanzado un so P•:,thnu Ju 'ioo,{aa de los 1dvorsuioa. existente. E, menc1te1, entonce,, Jl~ su ·

328

EFECTOS DEL DESEQUILIBRIO

GENERAL

naturaleza del capital sigue siendo Ja misma, cualquiera que sea la calidad de su propietario jurídico, si además esta naturaJeza es diferente de la fuerza de trabajo y de la propiedad de bienes ra(ces, muy bien puede darse que el n1isn10individuo acu,nule tres funciones diferentes, la del gerente asalariadosin capital, la del capitalista y la del rentista, mientras que dos individuos diferentes el que coloca su capital en la empresa de otro y el ~ d , que invierte el suyo en u propia empresa, ten ran exactamente la misma función: la del capitalista. i, finaln1ente, esta naturaleza del capital perma~ece igualmente i11variable cuando pasa