El problema de la incredulidad en el siglo XVI. La religión de Rabelais [Primera ed.]

Edición y traducción de José Almoina

203 11 275MB

Spanish Pages 448 [246] Year 1959

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Table of contents :
Parte 1 ¿Rabelais Ateo?
Parte 2 Credulidad o incredulidad
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El problema de la incredulidad en el siglo XVI. La religión de Rabelais [Primera ed.]

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LA

EVOLTJCION SIN

I

DE T E S IS

LA

HUMANIDAD

C OL E C T I V A

Dirigida por Henri Berr

I 1

SF-CCION TERCERA

EL MUNDO

TOMO

MODERNO

LXXXIV

EL PROBLEMA DE LA INCREDULIDAD EN EL SIGLO XVI LA RELIGION

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DE RABELAIS

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EL PROBLEMA DE LA INCRED ULIDAD EN EL SIGLO XVI LA RELIGION DE RABELAIS

LUCIEN FEBVRE PROFESOR

Traducci6n

DEL

COLEGIO

DE

FRANCIA

al espaiiol, notas adicionales y Suplemento a la Bibliografia, por JOSE ALMOINA: PROFESOR

DE HISTORIA

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Con seis laminaS'fuera

de texto

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PRIMERA EDICION EN ESPANOL

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UNION 1ffiJGRAFICA EDITORIAL "'SPANO AMERICANA &rfelona. 8oti. B••@I'lo~ Air.,.., C.'''--III. Un problema planteado antes de Pantagruel, f93.-IV. Rabelais en el infierno, 200.

XXI

124

145

181

XXII

INDICE

INDICE

PARTE II CREDULIDAD

CAPITULO IV.-APoyOS ~E LA IRRELIGION: ':EL 'OCULTISJ\.!O? 367 1. siglo de precursor-s, 367.-11. Olores ·s~~ n~dos, 369.-IIL La ~usica, 375.-IV.' Atraso de Ia VIsta, 378.-Y. EI sentido de 10 imposible 379-VI Lo natural y 10 sobrenaturaj, 383.-VII. Un u~ivers~ P?,blado de demonios, 385.-VIII. Ocultismo y religlOn, 389. I

~n

0 INCREDULIDAD LIBRO

EL CRISTIANISMO

I

DE RABELAIS

I.-LA I.

PROFESION DE FE DE LOS GIGANTES .,. , , . EI Dios de los gigantes: Creador y Providencia, 209. II. Dios Todopoderoso. Contra el determinismo de 105 astrologos, 215.-Ill. Una religi6n de Ia Palabra y del Espiritu, 218.-IV. EI culto y sus ministros, 220.-V. La objecion de sinceridad, 223.-VI. En donde Rabelais afirma ser cristiano, 224.-VII. Si los gigantes hacen artificio .: en nombre de que idea proceden as!?, 230. II.-RABELAIS, LA REFORMA y LUTERo . 1. tQue era ser reformado entre 1532 y 1535?, 236. II. Credos y criterios: la Escritura, 240.-II1. La justificaci6n por la Fe, 242.-IV. Fe fonnada de caridad, 244.-V. El problema de las obras, 246.-V1. La justificacion, problema de dificultosa decision, 251. VII. Rabelais y la situaci6n de Alemania, 253.-VIlI. Oreos luteranos en la obra rabelesiana, 257.-IX. Rabelais saborco el Evangelio, pero t por quien P, 261. CAPITULO IIL-RABEI.AIS. ERASMO Y LA FILOSOFIA DE CRISTO , 1. Un Erasrno de hoy, 263.-II. Erasmo y Rabelais, 265. III. Algunos elementos aprovechados 0 plagiados, 267. IV. Atrevimientos erasmianos y osadias rabelesianas, 272.-Y. t Quicn fue mas audaz, Erasmo 0 Rabelais?, 281.- VI. .: Hasta que extremo sigue Rabelais a Erasmo?, 287.-VII. Religion gigantica y religion erasmiana, 290.-VIII. tFue Rabelais erasmiano hasta el final?, 291. LIBRa

LOS LlMITES CAPITULO

207

EN EL SIGLO

CONCLUSI6N. UN SIGLO GON VOLUNTAD DE CREER BIBLlOGRAFfA . SUPLEMENTO A LA BIBLIOGRAFiA

.

INDICE ALFABETICO

.

::: :::::

393

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401 425 .

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437

INDICE DE LAMINAS 263

I. II. III. IV.

Y. VI.

XVI

I.-DOMINIO DE LA RELIGION SOBRE LA VIDA . I. La vida privada, 296.-11. La vida profesional, 306. III. La vida publica, 308.-IV. EI problema del precursor, 312. II.-ApOYos DE LA IRRELIGION: t LA FILOS'OFIA? . I. Utensilios mentales, 315: 1. Palabras que faltaban, 315; 2. Sin taxis y perspectiva, 317; 3. La objeci6n del latin, 321; 4. Un ejernplo ; el infinito, 324.-11. Los dos pensarnientos, 326: 1. Pensamiento griego y Ie cristiana. tUn conflicto?, 327; 2. Filosofia griega y fe cristiana: intercambios, 331. II1.-ApOYos DE LA IRRELIGION: t LAS CIENCIAS? . I. EI viejo mito del Renacimiento, 335.-11. La tipografia y sus efectos: el rumor, 339.-II1. Carencia de instrumentos y de lenguaje cientifico, 341.-IV. Tiempo oscilante, tiempo dorrnido, 345.- V. Hip6tesis y realidad: el sistema del mundo, 350.- VI. EI punto de vista de Copernico, 352.-VIL Sistema del mundo, ccerteza 0 miedo?, 355.-VIIl. La duda en el siglo XVI, 358.-IX. La veracidad en el siglo XVI, 362. X. Mentalidad de artesania, 365.

~~b~;e~ -;

235

II

DE LA INCREDULlDAD

XXIII

295

314

335

Francisco Nicolas Esteban

RabeJais Bourbon Dolet

Postel

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Julio Cesar Scaligero Francisco Rabelais . Guillermo

8

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16 40 64

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80 .

88

INTRODUCCION GENERAL Cuando son buenos, los manuales resultan valiosos; pero La Evoluci6n de La Humanidad no es una calecci6n de manuales, par buenos que sean. As}, pues, ninguno de sus asiduos lectores y colaboradores me podra reprochar que, despues de haberme hecho cargo . de Ia dura tarea de examinar, dentro del marco de esta gran obra colectiva, los problemas religiosos que tanta importancia tuvieron en la vida de los hombres durante el. Renacimiento, real ice ahora algo tan ins61ito como dedicar to do un extenso volumen a 10 que pudieramos \lamar la otra cara de la creencia: la incredulidad.' Que no engaii.e 0 extravie al lector el .titulo de· este libro. Me interesa Rabelais, siento simpatia por su figura, pero la obra que ofrezco no es el homenaje de un estudiante curiosa a un autor que agrada y recrea. No es, dicho con otras palabras, una monografia rabelesiana. Se trata, tanto por la intenci6n como par su modesta ambici6n, de un ensayo sobre el sentido y el espiritu del siglo XVI frances, l Uno mas? l Como si no se hubiera dicho ya todo desde que existen exegetas del Renacimiento que se van copiando unos a otros? Precisamente, yo quisiera no copiar a mis predecesores. No por gratuito gusto de 10 parad6jico y 10 nuevo: porque soy historiador simplemente; historiador no es el que sabe, sino el que investiga, y por tanto, el que discute las soluciones ya obtenidas y el que, cuando hace falta, revisa los antiguos procesos. , Cuando hace falta -lno es decir "siempre"?-. No hagamos como si las conclusiones de los historiadores no estuvieran bajo la gravitaci6n de 10 contingente. La mas estupida frase es la del libro ;"que ya no volvera a escribirse", porque corre el peligro de ser la m~s esnipida. o mejor dicho: no se volvera a escribir ya ese libro, no porque logre 10 absoluto de la perfecci6n, sino pot'que es hijo de su tiempo. La historia, es hija del ticmpo. No 10 digo, en verdad, para rebajarla. Tambien la Filosofia es hija del tiempo. Incluso la Fisica es hija de su tiempo : la de Langevin ya no es la de Galileo, que no es tam poco ya la de Arist6teles. lHubo progreso de una a otra ? Quiero creerIo. Par tanto, los historiadores debemos hablar sobre todo de adaptaci6n al tiempo. Cada epoca se forja mentalmente su universo. No 10 elabora unicamente can todos los materiales de que dispone, con todos los hechos (verdaderos· a falsas) que hered6 que ha ido adquiriendo. Lo elabora can sus

°

1 Rdlgl6n de Rabdal •. -l.

INTRODUCCION INTRODUCCION

2

3

Anat~le France proponiendo en su siglo "Ia fe mas necesariaal hombre, la. mas conforme con su naturaleza, la mas adecuada para hacerle dichoso: la duda"? i 0 al contrario, fue como el fanatica Abel L f h b d idid . c ranc, !-l.r. ?m .re ,ec~ loa gUlar a los otros hacia las certezas laicas de una ciencia sin limites? Mas sosc~ados que el arrebatado exegeta de Pan.tagruel 2veremos en Rab:lals a uno de esos medio cristianos que colocan en el altar del Dlo.s de los humildes a un Cristo despojado totalmente de au.reola, 0 Ie msu.f1~remos una pasion reformista, pronto sofrenada por miedo a ~o: SUphCIOS?Se trata de autoridades y detras de . , cada unad de estas opmlOnes contrarias hav." apoyandolas diez d e Ias mas respeta as ... , . Rabelais : pero aqui . tenemos a Des Periers ; eI desconocido Des .Peners;. humamsta entusiasta del pensamiento plat6nico; servidor de la Margarita de las ~arg.a:itas, que unas veces Ie fue favorable y otras 10 tuvo en desgracia; mll.ltante del animoso grupo qne proporciono a la Refor;na francesa s~ I?nmera B~blia "en lengua vulgar"; colaborador .de Etienne Dolet, pnnclpe de 105librepensadores, en los Comentarios de La Lengu~ lat!n.a;. autor, sin duda, de po~mas pesirnistas y, probable, de narraciones joviales y algo verdes; y misterioso . autor de u n C yrn. b a I urn M d. ...,. . un I cuya msplraClOn y ongen fueron enigmas por espacio de cuatro .siglos: entre todos estos aspectos ...de un mismo hombre c·c ua'I e Ieglre. ? .C' .m?~. (. omo. hemos de reconstlt.ulr la figura de aque! a quien los .~ntlcos han .Ido colocando sucesivamente cerca de la Reforrna, del libre pensa;n.lento" del misticismo 0 del relato picante? .. Des Periers, s~, pero 2y su protectora Margarita de Navarra? La .cnstiana del Espejo del alma pecadora (Miroir de l'Eme pecheresse)· . .la ~undana de 10s cuentos del Heptameron; la mistica de las epistolas a BrH;:onne~; la luterana que tradujo en versos franceses el Comentario de. Martin Lutero sobre la Oraci6n dominical· ' que ayudo en sus co.rrnenzos al futuro au.tor de la lnstitucion ; la espiritual que protegi6 a p.ocqu~s y a Quentm contra los furores del picardo convertido en ginebrino; la sedienta de amor divino.

propias dotes, con su ingenio especifico, sus cualidade~ y sus inclinaciones, con todo 10 que la distingue de las epocas anteriores. De igual manera, cada epoca se elabora mentalmente su representaci6n del pas ado hist6rico. Su Roma y su Atenas, su Edad Media y su Renacimiento. 2De que manera? Con los materiales 0 datos a su a1cance, y por ahi puede introducirse subrepticiamente un elemento de progreso en la labor hist6rica. Mas hechos y mas diversos y mejor controlados: la ganancia no es despreciable. A igualdad de talento no es igual la casa que el arquitecto edifica con viejo morrillo y dos 0 tres vigas usadas, que aquella que construye con abundancia de hermosas y bucnas piedras tall ad as y con excelentes maderas labradas y dispuestas a ser ensambJadas. Pero no s610 cuentan los materiales, sino tambien las dotes naturales, que varianvy las cualidadcs del espiritu y 105 metodos intelectuales; y hay que tener presente, sobre todo, las inclinaciones y los motives de in teres , tan dispuestos a transformarse que proyectan la atenci6n de los hombres de una cpoca hacia determinados aspectos del pasado que por mucho tiempo cstuviemn en penumbra y a los que manana volveran a cubrir las tinieblas. No digamos que esto es humano, pero si que es la ley del saber humano .. . Nuestros padres se elaboraron su Renacimiento. Ya no era el Renacimiento de sus padres. De ese Renacimiento hemos heredado algo : a los quince afios tanto rnis companeros de estudio como yo leiamos el Voyage en ltalie y la Philosophie de I'Art, de Taine; a los dieciocho nos aJimentaba Burckhardt. Y por mucho tiempo el Rabelais que yo concebia era el mismo de Gebhart. Sin embargo, desde 1900 a 1941 i cuantas tragedias y derrumbamientos! Si no me hubiera dado cuenta de esto por mi mismo (no hago ironia: el hombre tiene tal necesidad de estabilidad y halla en la estabilidad un tan grande agrado que, incluso si es clarividente por naturaleza 0 por profesi6n, suele Techazar serlo por instinto y cerrando los ojos a la realidad s610 mira 10 que vi6 antafio ), si no me hubiera dado cuenta personalmente, la lectura en 1922 de la gran Introducci6n que puso Abel Lefranc en cabecera del Pantagruel, en la edici6n critica de las Obi as, me 10 hubiera advertido. Me produjo un impacto, y de ese imp acto naci6 este libro, este libro que quisiera plantear, por reaccion, los dificiles pro-

y

blemas de la incredulidad.

GENERAL

GENERAL

o

doux amour au doux regard Qui me trans perce de ton dard ... Helas, j'ai peur De n'aimer point d'assez bon coeur •..

1

I

* Ante nosotros tenemos algunos de los grandes espiritus del siglo XVI. Y en primer lugar a Rabelais. 2Que fue, en verdad, en su fuero interno oeste hombre? i Un turenes burl6n que heredo, sin mas, la inspiraci6n .anticlerical y la irnaginaci6n bromista y aguda del orleanes Juan de Me;mg? 20 fue un profundo fil6sofo que ganando en agilidad y sutilcza a sus contemporaneos se les adelanto de tal modo en la critica y en la incredulidad ·que ninguno pudo seguirle? 2Fue el esceptico

"i

?on rasgos, tan diversos (y seria intento vane pretender clasificar por epocas): .2com? trazar una fisonomia animada y coherente? . pes Peners, si, pe~o. i y su modelo Dolet? Si hemos de creer la opmion de Copley Christie, fue un martir del Renacimiento; si tene.mos en cuenta la de Boulmier, que remoz6 la de Bayle, era un . h t 1 [i O~ dulce arnor, ante Ia tierna mirada que· me traspasa con tu dardo , ~e:.siZ~g~emt~~~sdie nr arnar con un coraz6n suficientemente piadoso!) NOTA: por eI traductor d:\a r:~:. que aparecen en espaiiol entre corchetes esta hecha

·L~

4

INTRODUCCION

GENERAL

INTRODUCCION

campe6n de todas las licencias; si nos conformamos con el parecer de Nathanael Weiss heredero de Des Maizeaux, era un defensor del Evangelio para todo~.'Autoridades, afirmaciones, dudas. Y, sin embargo, todos los testigos estan ahi, amigos 0 enemigos; todos los textos se encuentran presentes y, ante todo, las obras de Dolet, sus pa~eticas e~cl~maciones, el Second Enter (Segundo Infierno) y el Cantique (Cantico ) doloroso de 1546. Del Dolet ateo al Dolet reformista, grande es la diferencia: pero, entre expertos, el acuerdo re~ul~aimposible ... Estos ejemplos, que podriamos rnultiplicar, son suficientes, Nos permiten afirmar esto: cuando, situandonos frente, a un hombre del siglo XVI e interrogandole a el y a sus ~ontemp?raneos, tratamos de definir su fe, nunca estamos seguros de el ... , ill de nosotros. Y con esto hemos planteado el problema de metoda, que es el que nos ocupa.

* "~e igual manera que los dernas elementos de S1,1historia, las creencias m?rales de la humanidad han sido, en cada momenta, todo 10 que podian ser. En consecuencia, las verdades morales actuales aun en el caso de ha?erlas podido presentir mas pronto, habrl~ esta~o ent.onces desprovistas de todo valor practico, y aguel que las hubiera afirrnado no hubiera tenido raz6n contra sus contemporaneos." Asi planteaba Frederic Rauh, en 1906, dentro del campo moral, el gran problema del precursor, del hombre que no esta justificado en mo?o alguno por el hecho de haber adivinado 0 columbrado el porve~lr. Y agregaba,,, al hablar de 10 q~e actualmente es para noso!ro~ ~a verda~ moral : el hom.hre no huhiera podido realizarla antafio; rn_slqu:;ra hubiera debl?o r~ahzarla; "~~Io hubiera podido ilTlaginarla, sonarl.a . Hermoso testimonio de espmtu hist6rico nos ofrece este morahsta, digamoslo de paso.

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l Que ton~lidad tienen actualmente en nuestros oidos, oidos de hombres del sl!Slo xx, algunos libros redactados entre 1530 y 1550, por u~ Ra?el~lS, un Dolet,. una Margarita de Navarra? El problema no ~sta ahi, smo gue consiste en saber de que manera entendieron, pudieron en tender y c?mpren~er,. los hombres del 1532 el PantagTuel Y,el Cymbalum, Mundi, ~ero mVlrtamos Ia frase: consiste mucho mas aun en saber como los rnrsmos hombres no 'pudieron seO"uramente ni . '1:> , cnten.der I?S .m comprenderlos. Detris de estos textos colocarnos de manera .mstm.tlva. nuestras ideas, nuestros sentimientos, el fruto de nuestras mvestlga:lOn.es cientificas, de nuestras experiencias politicas y de n~estras realizaciones sociales. Pero aguellos que los hojearon por ~nmera vez como una novedad, debajo del toldo 0 del cobertizo del hbrero, en Lyon, en la calle Merciere, 0 en Paris, en la calle SaintJ~cques, ~que fue 10 que leyeron entre las apretadas lineas tipografiadas? Y porgue su manera de encadenar ideas confiera a tales textos al menos para nosotros, una especie de eternidad en la certeza . podernos ' C posibles sacar Ia conc 1" usIOn d e que en todas las epocas son igualmente tod~~ las actitudes intelectuales ? Trernendo problema de historia del e: