190 108 26MB
Spanish Pages [154] Year 1961

E M 1
EL
l. 1 O
CONCEPTO
EN LA
CONSEJO
"
f 1'l' I G O_.
L LEDÓ
-
"POIESIS"
FILOSOFÍA
SUPERIOR
,
GRIEGA
DE INVESTIGACIONES CIENTIFlCAS
- IN-STtTU1'0 •LUIS
VIVES•_ DI!: HLOSOI-'IA
- '-·· :
- --
"'.\' -···
EL CONCEPTO «POÍESJS,. EN LA FILOSOFÍA GRIEGA
DBPÓSITO LIGA(. M. 3.572.-1961
C. BERMEJO, IMPRESOR.
-
J. GARCIA MORATO,
122.
-
MADRID
PATRIS MANIBUS CARISSIMI
INDICE PÁGS. lJITRODUCClÓ!I.
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35
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CAPÍTUJ,O I. HERACLITO. 1.
2.
3.
El verbo 1to16ru..
Iloteív
en
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Heráclito
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Heráclito y los poetas . .
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18
CAPITULO II. EL NACIMIENTO DEL CONCEPTO. 1.
2.
El
sufijo -sis
Poíesís,,., . .
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37
CAPITULO III. LOS SOFISTAS. 1.
2.
3.
La racionalización de la poesía . . Gorgias,
Hippias
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46 51
CAPITULO IV. EL ION PLATONICO Y LA INSPIRACION POETICA. 1.
2.
3. 4.
La problemática del Ion • . Tsxv71 ;cal
?toír¡ot�
..
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Jlo(J¡OL� xal fts!a ¡i.otpa ,
Koütpov, 'lt't'l)VÓv, lepóv
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CAPlrn1,o V. POIESIS-CONFECTIO..
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CAPITULO VI. POIESIS-MIMESIS...
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CufTuLo VII. POIESIS-SOPHIA
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58 63
69· 81
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93.
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QtL CONCEPTO
10
t:POIESlS»
EN LA
GRlIEGA
FlLOSOFfA
PÁGS. ·CufTuLo VIII. POIESIS-POLIS ·CollCLVSIÓN., }Rl>ICB Ti:xros
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PASAJES .
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B1et10GRArfA
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119 133 137 151 153
INTRODUCCION d}..}..r}. ¡¡;o}..11 p.W..>..ov aim.l á� 11.Ütwv xu.l p.o: thFéov xai t:'rp:7Jtéov � sx i:wv ovo¡i.dtwv. PLATÓll
Este trabajo ha surgido de la consideración de un tema primero, que se re fiere más a la filo logia, nos conduce a un problema que �iene un origen his tórico : ·el cambio de significado de una palabra en el trans
de doble aspecto. El
curso de su evolución. El segundo, que apunta más loso fí a ,
a la fi íntima de un autor, preguntarnos qué quería decir
nos lleva hasta la pretensión
concretamente Platón,
y
a
filosofía para él, como medio de solucionar la contradicción que plantea la
abierta y repetida crítica de la «Poiesis», pre
cisamente en un autor que tantas veces expresó su pensa miento por cauces «poéticos». Por lo que respecta al primer .problema, podríamos plan tearlo de
la siguiente manera :
un concepto que significó el y
¿Cómo ha sido posible que
·«hacen> en su sentido concreto
material, fuese descargándose poco.
a
poco de esta signi
ficación, llegando a adquirir o tra opuesta y
en muchos
casos
el apartamiento
:
la sublimación, mis
y la repulsa de esa
ma materia, en cuyo manejo real surgió el vocablo? ¿En qué m o m e nt o podría precisarse tal giro? ¿Hasta qué pun to se realizó ya este cambio en Grecia y «Poiesis» significó para los griegos lo que ho y significa para nosotros ? Si esta· pr i mera parte, pues, se refiere especialmente a
EL CONCEPTO
12
«POIESIS» EN LA FILOSOl'IA GRIEGA
Ja fito]ogía, no puede ser abordada sólo desde e11a. Hay que recurrir también a la filosofía del lenguaje, más que como estructuración ideal de unos determinados comportamientos
idiomáticos, como intento de llegar, en lo posible, a este primer momento en que palabra y realidad significada co menzaron a relacionarse y a exigirse. o el análisis de un concepto es tanto más fecundo cuanto más se puede reducir a stt ori El estudio de una palabra
gen, antes aún de que surgiera la metá f o ra o la generaliza ción.
Esto, además, presenta en la filosofía griega una verda dera «Situación de privilegio», que no ha podi do tener la posterior.
filosofía
especulaciones de
Toda
filosofía
que surgió a partir de las
los griegos, se ha movido ya en el mun
do conceptual creado por ellos. Esto quiere
decir qtte ha es·
tado condicionada en mayor o menor grado por el voca··
bulario filosófico griego. miento
no significa
sido un puro j ueg o
que
Naturalmente que
toda la
filosofía
este condiciona occidental
haya
Í1 ereda do s y se haya des de la s ocie dad, del saber, etc., de los que tantas veces es exponente, más o menos consciente, la meditación filosófica. Sin embarg o , preciado
cabe
de conceptos
el mismo p ro greso del pensamiento,
la filosofía ocdciental es, en definitiva, herencia, ni de que la formación de ese capital tuvo lugar a lo largo de tres siglos de la historía
no
una
duda
tradición
de que
y una
de _Grecia. Es posible que
el influjo del Oriente no sea tan e s caso
como afirma una buena parte de los
historiadores moder
nos, y que el comienzo del pensamiento grie go tuviera deter m i nac i on es e influjos míticos de religiones orientales. A pe� sar de todo, no
gio
desaparece por ello esta situación de privile
antes aludida, porque
la
relad0n
inteligencia-realidad
se expresó en un idioma, que no tanto por sí mismo cuanto
INTRODUCCIÓN
por ser o t ender
a
13
una ccconcep.tuación filosófica)), presentó
la más absoluta originalidad. Aho ra bien , el vocabulario filosófico surgió antes de que el mismo idioma empezase a configurarse externamente de una manera abstracta. Fue la prosa j onia, y, exactamente, el progreso de la medicina, lo que dio al i dioma griego una configuración especial, que empezó a funcionar por sí mis· ma como tal idioma. Así se llegó a olvidar, por la misma
perfección que tal
·e s tr uct u ració n tenia,
si no el p·ropio con
tenido, sí, al menos, este origen, en el que la p alab ra fue, entre otras
cosas, el modo de comumcación de
aprehendida
ppr los sentidos.
una realidad
Hasta esta última reducción, en la medida en que esto sea posible, hay que llevar cualquier estudio que se haga Pero este análisis o ccreducción al qtte hacerlo única y exclusivamente cpn los ins trumentos que la ciencia filológica, histórica, e�c., ofrezca. de la filosofía griega. origen» hay
El estudio
de la filosofía griega, si quiere
ha de ser, pues, científico
y ob j etivo.
fecundo,
ser
Cualquier aproxima·
ción a ella que no tenga estos presupuestos, conduce a un misticismo impreciso ·e incoherente, que, en última instan cia, podrá tener un cierto valor dentro de una cierta estruc
·
tura metafísica, pero que no t ien e que ver nada con la filo sofía griega como tal filosofía. El paso primero
e imprescindible ha de estar dado en
función de la objetividad. Sólo dentro de ·e l la es posible utt mínimo de interpretación. Porque si hay algo donde tal in
terp·retación se pTeste
a
erro·r, es ¡>recisamente en
aquel pe'·
quedan unos cuantos fragmentos, que ún icamente pueden abrirnos rí-odo de la filosofía griega,
del que apenas nos
su sentido, conectándolos con la realidad en que surgieron. Realidad quiere decir:
literatura, etc.
historia, política, religión,
sociedad.
EL CONCEPTO
«POIESIS:t EN LA
FILOSOFÍA
GRIEGA
La fuerza, la originalidad de muchos de estos fragmen· los, tiene un poder de sugerencia tal, que ha baslado para hacer meditar largamente a muchos pensadores. Pero este.• es ya muy dis �i nto de «entender» la filosofia griega, y muy
distinto también de lo que hizo
Hegel cuando afirmó que
no había un solo fragmento de Heráclito que él no hubiese insertado en su propia filosofía. Hegel hizo otra cosa que interpretar a Heráclito desde su propio pensamiento ; Hegel lo «leyó» profundamente y supo descubrir su núcleo inte lectual y concordar con él.
Quizá la mayor dificultad que presenta el perseguir Ull concepto a través de la filosofí'.a presocrática, es el estado fragmentario, en el mejor de los casos, de las fuentes. Ello motiva el que no pueda verse la evolución ni el desarrollo natural del vocablo, y que en dos textos inmediatos en la transmisión, pero relativamente lejanos en la Historia, se presente la misma palabra con sentidos diferentes, de los cuales �l segu ndo ha sido resultado del p·rimero. El proceso y los eslabones intermedios
que
justificarían tal resultado,
han desaparecido.
En cuanto a la segunda cuestión, puede formularse así : cc¿ Qué nuevo sentido dio Platón a la palabra «Poiesis»? ¿ Qué relación hay entre esto y �l destierro de los poeta5 de la R epública ? ¿ Dónde pueden ha llarse los precedentes
para
la
Los
concepción pfatóni ca
pasajes
cronológico de
de ccPoiesis» ?
platónicos están estudiados según el orden
los diálogos
por Wilamowitz. Así dentro ya de la obra de Pla
establecido
es posible seguir el proceso que,
tón, pueda presentar el concep.to «Poiesis».
1960
·
.CAPÍTULO '.PRIMERO HERACLITO Nur ein Volk und eine Pkilosopkie der Aóendlanties giót es•.. , die allc ikre Be griffe aus tiem Bewusstsein der eigenen
Sprache schii}fen dürfle.
J. STBNZZL
1.
EL
VERBO
'ltOtÉm
La significación general del verbo 'ltotÉro, denominadol". común de todas sus otras acepciones, es la de «hacer». En vuelve, pues, su sentido una actividad, que, prim�amenfe, se concretó en algo material, en algo hecho por las manos .
Los primeros ejemplos, que en Homero nos ofrece la li teratura griega, encierran este significado de hacer, fabri car, edificar 1•
Al lado de eslas significaciones, donde la acción del ver� bo quedaba concretada en un objeto material, aparece en
Hesiodo 2 otra significación que ya no apunta a un hacer en el sentido de fabricar, construir algp de algo, sino que indica solamente un traer a la existencia, un crear. En Ho
mero tiene fumbién el sentido de «causar», «hacer, que))
a3"Coiot
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V, 452. i1m Jp
De
9.ot
ª,
'Jro171aav l�ta&at [ec;) oixov
lié
Od. 28, 258.
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EL CONCEPTO cPOIESISI EN LA
16
FILOSOFÍA GRIEGA
sentido que continúa a lo largo de toda la literatura grie 4• En el «SyJloge Inscriptionum Graecarum» 5 se en cuentran inscripciones, en las que el verbo se emp·lea para
ga
caracterizar 'ltotatv
una
artlstica. En Heródoto surge de «festej ar», «celebrar» 6 ; asf �am Platónª. En Homero tenemos �am
actividad
con el sentido
bién en Jenofonte 7
y
bién ejemplos con el sentido de «organizar una asamblea, 0•
una reunión ciudadana»
Usado con adjetivos, que deter
minan en cierta manera la significación del verbo, aparece también en Homero 10, en quien además se encuentra con
el significado de cccolocar», «situar en un cierfo lugar» "' JENOFONTE, H.
G.
6.3.10.
Mem.
11.
3.10.8; 4.3.14. - ARISTÓFANES,
Pl. 459; 746; Eq. 912.-TucíDIPEs, 7. 6. s
cSylloge
lnscriptionum
Graecarum»,
a Guilelmo
Dittcnbergero
condita et aucta. Tertittm edita. !Lypsiae, 1915-1921. 4 vols. 0só'tp01to.A.7)a1tonov ll. XII, 30. sic; 8 xé a'
�
(J./..ozov 1t0t7)ae"tat, � 8 TE llo6kr,v !l. III, 409. Táwv "ÍÍY x' rnacu111 cp0..71v 1tot7)ao¡¡. d'xot'tll/ ll. IX, 8911. �v 'l!{c; 'Ce cpO..ov 1tot7)ae't' dxoli:111 Od, V, 120. 'l!GÍ p.ot &eol Oilpo: vlwvec; /fk�La 'ltot7)aetav, d116p.ovo: ll' ofxot Í!Í.Xot'tlY/voa't7)aac; e6potp.r. aov ap't qued a aquí centrad0> n o rma universal, idéntica para todos .
« Aunque
el
Logos
es
cpmún
ñan, sin embargo, en vivir como
niones privadas)
a
to do s , algunos
se empe
si en SÍ' mismos (en sus opi
tuvieran una sabi duría
prnpia» . En el frag-
EL
26
«POJESISl> EN LA
CONCEP'IO
FILOSOFÍA
Heráclito �ovóv Ea"tt
mento 113 confirma
·pensar es c omún a todos
GRIEGA
11:aot 'º
i¡ipováetv. El
35•
Il ouitv aparece en e l fragmento como un ingrediente de .Ja aoq;h¡ 3 6 • La i m¡fo rtancia extraordinaria que el verbo 'ltoterv tiene en los fragmentos de Heráclito, es un claro exponente de su filosofí a . Mientras en Parménides no a p arece ni una sola vez, po rque sus teorías idealistas se mu ev en más en e1 do minio del voétv; en Herácl to la •acción' , el 'hacer' , forman, junto con el Lagos, la estructura íntima de su pensamiento sr;
3.
HERÁCLITO Y LOS POETAS
La actitud polémica de Heráclito frente a la poesía tradi� hay que entenderla desde la seguridad que refleja el primero de sus fragmentos . La conciencia de un nuevo mé·
·cional
a&
Cfr. e l pasa j e de EURÍPIDES,
Bacantes
395 :
i:o aó'P'lv ll' ,,¡¡ aoieia
't6 I'-� ll-vf,d 'PPllYeiY .P P"'Xb
xal O?t� xa! éí'ltmc;.
Es�e dirigir la mirada al Cosmos , que nunca envejece, y es
crutar cuál es
su marcha
y por qué interna ley se produce
a
no hablan hecho ni Homero ni Heslodo . dice H eráclito : «at8áaxaA.oc; 8€ 1tA.eíatro\I 'Haíoaoc;, Los hombres están convencidos de que es el que más sabe ; sin ¡ so n la misma e mb arg o , no cono c e el día ni la noche : sí mismo, es lo que
Por eso
cosa ! » 41 • Heráclito reconoce ya la influencia de Hesíodo tre sus contemporáneos, por ello mismo le combate .
Como p¡-opugnador de una sa
ESTRABÓN, XIV, 25,
EuRÍPIDES,
pág. 006 ·d ;
·1841,
"
41
transmitido por
EuRfPIDES ,
(En
HERÁCLITO, Fr. ll'l.
Fr . 57
{DIELS, I, 163).
I , 74. Véa.se
CmMEN'fE ALEJANDRINO , Strom.
uTrago ediae» ,
t. IV, pág . 295, CIV. Cfr .
p.
dirigida con-
l'.5 ; De Natura D e orum, 642 (D1ELs I, 143, 32) .
CrcERÓN, D e Finibus, U;
también au
nueva · doctrina
IV,
edi c . de A. Witzschel . Lei1'1!ig,
frag. 902.) (DraLS, I, 17.l) .
NAUCK,
en..
EL
28 tra
la
CONCEPTO
s uperstición
42,
�POIESIS» EN LA
no
FILOSOFÍA
admite ,
pues,
GI HEGA
esta
ia
c ;r e enc
días «bu � nos » o «malos», de que habla Hesío do
43 •
en
Este
tema ap a rec e también en el fragmento 106, donde P:utar co
44
nos
transmite que Heráclit o decía
que, s e g ún Hesío
do, había días buenos y malo s º ,. _porque no s abía que la sustancia de cada día es una y la m i �ma . .Esta cri ti ca insiste en
un ejemplo ,
que separa l p s
se percibe claramente la diferencia
en donde
s upu e s tos
que co ndicionan al poeta
y al filó
sofo . Hesíodo atribuye algo a algo, basánd o s e en el mito o en
la tradición
; el fruto
de su atribución es una metáfo r a .
Heráclito , por el contrario, parte de una intuición mucho
más profunda
y nueva ;
los presupuestos de ella son única
s u cpóat� determinadora ; el fruto de esa intuición es una idea, donde esa misma realidad se c oncibe
mente la realida d y
y se exp re s a Una cosa es , pu e s , 'll'. O A0¡1aflh¡, y otra YÓO\l exew, . como dice Heráclito en otro fragmento 46, refiriénd o s e de
a
nuevo
H esíodo .
Todavía son más violentos sus ataques contra Homero.
al
que, como
habría
de
una. especie de anticipación d e lo que despué.:;
hacer Platón 47,
condena
a
ser
expulsado de
las asambleas públicas , e i nclus o apaleado "ª . ¿ Cuál puede ser
la razón que j ustifique una decisión semejante ? No cabe
duda y
de que aquí
Arquiloco,
42
Herá clito no se dirige
a quien también cita
sólo contra Homero
en el fragmento,
Ef/esos, der E11táecker des empirischpliysi 1CRbeinisches Museum», 79, ].930. HESion o, Teog011ia, 124, donde se hac e a la 'Hµépa hija de la No�. también Teo go11ía, 748 sig. También SÉNECA, Epíst ola XII, 7. DJELS, 1, 147. E. LoEw, Herak lit von
kalis cl1m Weges der Fors cliun.g. 43
Véase d.4
45 -i&
sino
HEsfono, Erga, 765 hasta el final de l a obra . Fr.
40, DIELS , I, 160 . L ey es, 8Ql e, d, etc .
47
PLATÓN,
48
Fr . 42, D mLs ,
1, 160 .
HERACLI'I\O
29
contra la poesía en ge n er a l y contra el poderoso influj o que e jercía en la educa c ión. Pero e ste influj o es pe rnic i o s o . La poe�ía carece de algo esencial, ú ni c o instrumento capaz de hacer pro gresar el pen· samiento por el camino que l o s jonios habían abierto . Este \nstrumento es el L a go s . En el fragmento 104, Heráclito afirma 4 9 que la mayoría de los hombres no tienen vóoc; l¡ (l.'t¡ Ai�f/assung alles Gei#igen u11d Seelis cken vor unsern A ugen. B . SNEL)',
l. La
evolución
de
EL
SUFIJO
-Gt�
la lengua griega va estrechamente uni
da a su hist�:iria. El desa rr o ll o del pensamiento d e s d e Ho mero
hasta la época helenística , con las exigencias que este
proces o intelectual imponía a la expresión, fue el co nforma
dor del lenguaje filos ófico
y
ci e ntífi c o y, en definitiva, del
pensamiento abstracto . Esta paulatina configuración
del idio
dio origen a una mayor riqueza de sustantiv o s . Mientras e l verbo caracteriza, más bien, un p roceso que apunta a lo concreto , el sustantivo dice relación a un mo ma
mento fijo de ese proceso y, por consjguiene, a una abstrac ción de él . De esta manera el idioma, como expresión del pensami ento, indicó en te visual
Grecia
una
separación de lo puramen
o inme diato hacia lo intelectual .
Toda una s erie
de sufijos
determinaron en cierta ma nera
modo de esa abstracción . Uno de estos sufij os , de capital importancia en la lengua griega, es el sufij o - m e; . Este su fi j o proc ede del indoeuropeo *-ti y ha formado una gran cantidad de sustantiv os . Esto s sustantivo s , si bien no muy el
1111. OONCF..l'TO
36
«POIESIS·»
EN LA
FILOSOFÍA
G ! UEQA
numerosos, los encontramos ya en Homero . Kretschmer 1 afirma que estos conceptos abs�ractos surgieron de la representación plástica de fuerzas divinas . Asl, por . ejem plo, Néf.LEOtc; es , originariamente , la «resti�uidora» y después la «restitución» como tal . Otro punto de par�ida puede verse, según Kretschmer, en los colectivos-concretos, como, por ejemplo, �>, se refiere al sentido primero y
Se refiere, pues, a la preparación de algo concreto y mate rial . Sin embargo , el sentido abstracto de este término se de termina
por el i:ov l-.ó1ov
con que tienen que explicar la c o n
fección de esa mirra . No se trata únicamente de los ingre
la componen, sino del modo como han sido compuestos y de la relación en que estos ingredientes in tervienen . Iloh¡ mc; representa asl, más que la simple acción concreta, que p o d la haberse expresado con cualquier forma de 'ltotéro, la estructura conformadora de una determinada realidad, a la que el Logos puede perfectamente aplicarse. Un poco más adelante, en el mismo párrafo , vuelve He ródoto a repetir la misma palabra : e?t[tJ.ei:o aoi:oo i:�v 'ltotr¡crtv, Ó?tepY¡cr{}e[c; i:q> ?tóp.ai:t. Aquí se pregunta también por la fabri cación de un vino . Lo mismo que en el ejemplo anterior, 1co(Y¡mc; significa, no tanto el objeto en sí, cuanto el modo de su co mposici ón. Por eso esta palabra trasciende siempre dientes
que
' el puro o bje t o , para el que ya había un nombre determinado
(p.ópov-olvov), que, en cier to sentido, podríamos decir, son los 'lto6¡11a de esa 'ltotr¡cm;, s u s_ concretizaciones. Estos dos tipos de sufijos -at . Concre
tamente, en
'ltotr¡D't"fj'tOC. Hip. Meti. , 368 d. u
n
PLATÓN, Protágoras, 339
en el
XIXi
sentido moderno
1tEpi pll!}tJ.ÜIV
a. .
CtEMENTE, Strom . , VI, 15
(DrELS, II, 331, 15) .
XO:l
dpp.OYLIÍ>V
LOS SOFISTAS
. 53
de la palabra. Hipias, sin embargo, no quería s ó l o recopilar ios textos, sino c o n str uir una obra sobre la base y la autori dad reconocida de la tradición : 'º" 1'.ó1ov
dos palabras vuelve
a
G.orgias .
A
'1Cot�ao11at.
En estas
c9mpendiarse de nuevo l a temática de *
* *
pesar d e la gran pro ducción de Critias, del que se nos
conservan fragmentos de poemas, tragedias, escritos poli t.icos ªº,
no tenemos
ele me nto s de juicio para deducir su
concepción o sus opiniones sobre poesía. En sus fragmentos
no aparece la palabra 1toh¡at